Archivo de la categoría: Actualidad

Ecuador: La OEA – Pide anular la consulta

Consejo de Participación de Ecuador No podrá ser destituido ordena el CIDH

¿Qué es la huelga feminista?

CONTENIDOS-8M

Venimos de lejos, tenemos una larga historia feminista, y un recorrido de muchos 8 de marzo tomando la calle, la plaza, la palabra con el propósito de subvertir el orden del mundo y el discurso heteropatriarcal, racista y neoliberal.

Al grito de “ni una menos, vivas nos queremos” que lanzaron las feministas argentinas se llevó a cabo la primera huelga global de mujeres de trabajo productivo y reproductivo el 8 de marzo de 2017. Millones de mujeres de 70 países, desde Argentina a Polonia, desde Turquía a Estados Unidos, desde Brasil a Italia pasando por nuestras tierras, nos contagiamos y ocupamos las calles para hacer visibles nuestros trabajos, nuestras demandas y nuestros cuerpos.

Porque en los últimos años desde el movimiento feminista intergeneracional, creciente en número y en energía, impulsamos y desarrollamos propuestas e ideas para pensar en otras vidas y otro mundo. Somos miles, millones, las mujeres dispuestas a conseguirlo, y vamos a por todas.

En 2018 queremos llegar más lejos y visibilizar con una huelga más amplia de la de 2017 nuestra fuerza, nuestra rabia y dolor y a la vez nuestra alegría compartida de sabernos fuertes. Queremos que nadie pueda mirar a otro lado frente a nuestras propuestas y nuestra centralidad en el mundo.

Por eso la Comisión 8 Marzo del movimiento feminista nos convocamos a una huelga feminista. Es una huelga que va más más allá de lo que se identifica como paro laboral porque la participación de las mujeres es nuclear en todas las esferas de la vida, y la huelga tiene que alcanzar también otros trabajos y espacios: el de los cuidados, el consumo, la vida estudiantil y asociativa.

Una huelga de mujeres en la que podremos reflexionar colectivamente qué pueden hacer todos y cada uno de los hombres para cambiar una situación sobre la que se deberían haber manifestado ya contrarios a ella.

Practicamos un feminismo interseccional porque sabemos que estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al patriarcado, el trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, el ejercicio de nuestros derechos, la formación y la participación ciudadana, por las diferencias que atravesamos alguna de nosotras según la procedencia, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y habilidades. Pero la huelga es de todas, hay un hueco para todas y cada una de nosotras en nuestra huelga feminista del 8M.

Nos convocamos todas, como hicieron nuestras antecesoras, para quebrantar los privilegios de una sociedad patriarcal y capitalista, racista y heteronormativa. Nos convocamos todas a esta huelga que tiene sus antecedentes en la tragedia que supuso para nuestras hermanas que fueron asesinadas, quemadas, acusadas de “brujas”, para perpetuar el control del modelo social y económico masculino, que se sentía amenazado.

El nuestro es un grito global, transfronterizo y transcultural. Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medio ambiente, y que propone otras vidas y otro mundo radicalmente distinto. Formamos parte de las luchas contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria, y la laicidad, contra el extractivismo y los tratados de libre comercio, la explotación y muchas otras luchas colectivas. Unidas por otra forma de entender y organizar la vida, la economía y las relaciones. Porque somos antimilitaristas y estamos contra las guerras, y las fronteras, contra los Estados autoritarios y represores que imponen leyes mordaza y criminalizan la protesta y la resistencia feminista. Unidas a las mujeres que defienden los derechos humanos y la tierra, arriesgando sus vidas.

Formamos parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones. Queremos ocupar el espacio público, reapropiarnos de la decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans y preservar el planeta en el que vivimos.

Y por eso el 8M pararemos nuestro consumo, el trabajo doméstico y los cuidados, el trabajo remunerado y nuestros estudios, para demostrar que sin nosotras no se produce, y sin nosotras no se reproduce.

Esto ni empieza ni acaba el 8 de marzo. El proceso empieza mucho antes del día de la huelga, haciendo reuniones, construyendo propuestas, tejiendo redes, poniendo en marcha procesos de contagio… y culminará el día 8 con una huelga en la que visibilizaremos nuestras denuncias y exigencias en todos los espacios, tomando las calles en pueblos y ciudades.

 

Este documento que presentamos es fruto de ese saber colectivo feminista que vamos tejiendo al compartir las calles, el intercambio de experiencias, saberes y prácticas de resistencia individual y colectiva frente a las distintas formas en que se manifiesta el patriarcado.

Es un documento de propuesta y de acción para el proceso de la huelga feminista. Tiene dos partes.

En la primera explicamos el por qué y  para qué hacemos huelga en relación a algunos ejes temáticos que hemos querido resaltar, en torno a los que se articulan las propuestas, las acciones y el discurso para la huelga.

No están todos, pero es una forma de empezar. Cada una puede tener más motivos a sumar a los que aquí apuntamos.

En la segunda parte apuntamos algunas ideas sobre cómo hacer la huelga de cuidados, consumo, laboral y estudiantil: la huelga feminista.

Somos muchas, pero seremos más porque: si paramos todas paramos todo.

El 8 de marzo puede ser un gran día en esta revolución que hemos puesto en marcha ¡la revolución feminista!

Madrid, diciembre 2017
Comisión 8 de marzo del movimiento feminista

http://hacialahuelgafeminista.org/que-es-la-huelga-feminista/

 

La inconsistencia mediática colombiana contra Venezuela

Por: Ricardo Robledo

En Colombia ha sido normal que el costo de vida vaya pegado al precio internacional del petróleo; si éste sube, se incrementan, por ejemplo, los precios de los alimentos por el alza en el transporte. No ha sido muy relevante ni de recordación, el caso contrario: que la canasta familiar se alivie por la caída del precio mundial de los combustibles.

También ha sido una práctica muy común de los dueños del dinero, aprovechar las situaciones de desgracia para hacerse a propiedades a bajo precio; sean estas viviendas a punto de ser rematadas por los bancos por atraso en los pagos, o tierras que los campesinos tengan que abandonar por causa de la violencia. Este último caso, convertido en un negocio corriente y lucrativo en el que se aplican amenazas para promover el desplazamiento y adquirir unas buenas fincas, con pago o mejor sin él.

El cambio en la propiedad sobre la tierra y su concentración, ha sido dramático y sangriento a lo largo de la historia del país. Grandes empresarios nacionales y extranjeros, acaparan extensiones en las zonas de violencia y de desplazamiento. Algo más que simple casualidad o buena suerte para los negocios. Baste con mencionar a los Montes de María por su afectación a los minifundistas y a la producción agrícola. Luego de las masacres, del despojo y del destierro, aparecen las locomotoras minero-energéticas como plan de gobierno; planes perversos y criminales por su premeditada intencionalidad. Como lo fue recientemente y también en la violencia de los años cincuenta y previos.

En lo que tiene que ver con la migración de ciudadanos venezolanos hacia el paraíso colombiano, se dice, entre muchas otras cosas, que están siendo reclutados por la insurgencia o que son usados como “raspachines”. Pero surgen unas dudas: si son tan revolucionarios como para empuñar un arma en tierras extranjeras, lo más normal sería que se quedaran defendiendo el proceso en su país, fusil en mano. Apenas lógico. Si además, como dicen los medios colombianos, Venezuela es un “narcoestado”, lo más obvio sería que se quedaran allá explotando el negocio y no exponer su pellejo en el exterior.

Considerando lo que se comentó acerca de la relación del petróleo y el precio de la canasta familiar, si en Venezuela hay una crisis y no hay comida, ¿Por qué el gobierno colombiano no aprovecha para intercambiar gasolina a bajo precio, por alimentos? Así, de la misma forma en que se han aprovechado de la desgracia de los campesinos que habitan las zonas de masacres. Entonces el costo de la canasta familiar se vendría al piso por el impacto de los combustibles baratos, de acuerdo con la lógica que siempre han manejado para explicar las penurias al pueblo colombiano. Al caer el precio de los alimentos, se podría combatir el hambre en Colombia y quedaría más para intercambiar y así sí sería posible llamar hermano al vecino país, ayudándolo en la desgracia. Es un negocio redondo en el que ganarían los dos. Los pillos sí lo hacen y pasan el combustible de contrabando, con enormes ganancias para ellos y con la complicidad de las autoridades colombinas. Entonces, la actitud del gobierno, como que es otra, sirviendo de punta de lanza para el ataque y bloqueo al pueblo venezolano, sus gobernantes y a la Revolución Bolivariana.

En lo que respecta a lo que se conoce como geopolítica, la lucha es entre Estados Unidos y China. Para su crecimiento, los orientales necesitan petróleo y Venezuela lo tiene. Si el combustible sale por el Pacífico, se conseguiría una rebaja en su costo para los mandarines, lo que los norteamericanos no están dispuestos a permitir; el camino es Colombia; por tanto, este país tiene que ser enemigo de Venezuela. Los imperialistas son expertos en la creación de conflictos; por eso el bloqueo y la promoción de la migración de un lado para el otro con el fin de generar roces, odios, rechazos, agresiones; pagan asaltantes para atacar en cada bando y entonces, vendrá la guerra de retaliaciones. Luego cuando los países estén destruidos, aparecerán ellos como salvadores, bajo el supuesto de acabar con el conflicto y con la “ayuda humanitaria” para solucionar la crisis y tomar posesión de los recursos que requieren, en este caso, el petróleo (sin disparar un tiro, mientras los pueblos vecinos se destrozan azuzados por el fanatismo y por los medios de comunicación. Tal como lo están haciendo en la actualidad).

Estas son inconsistencias que tal vez el ciudadano de a pié no se plantea. Porque están sujetos a la manipulación mediática que los convierte en consumidores de noticias e interpretaciones mentirosas, originadas casi siempre por elites económicas, ahora aparentemente muy preocupadas por la suerte que puedan correr los pobres de Colombia. El temor de los opresores colombianos a la Justicia Especial para la Paz y al Socialismo, lo convierten en el temor de los desposeídos. Los potentados cumplen así la sagrada misión de pensar por los pobres y de decirles cómo deben actuar para que la opresión no cambie. Las personas deberían darse la opción de leer y formarse su propia opinión.

Otro aspecto muy particular es que la oligarquía que opera en Colombia, se vio obligada a construir casas gratuitas (dicen que cien mil), pero apenas como reacción al ver que la Revolución Bolivariana entregó un millón a sus ciudadanos. No vaya a ser que Colombia se convierta en Venezuela (es decir que saquen del gobierno a la minoría oligárquica traidora, violenta, corrupta e incapaz).

 

Febrero 4 de 2018

Ecuador: Silencio de Lenin Moreno frente a los hechos de Quinindé

Agreden al expresidente ecuatoriano Correa cuando acudía a una entrevista

QUITO (Sputnik) — El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, (2007-2017) fue agredido en el cantón de Quinindé, en la provincia de Esmeraldas (norte) mientras ingresaba a una emisora radial en el marco de su campaña contra la consulta popular que impulsa el Gobierno.

«En este momento grabo entrevista con Megavisión TV de Quinindé (…) Empleados municipales, en horas de oficina, muy violentos y agresivos rompieron vidrios de Radio Magia. A los violentos: Diles No», publicó Correa en su cuenta de la red social Twitter.

El exmandatario recorre las zonas que fueron afectadas por el terremoto de magnitud 7,8 en abril de 2016 para argumentar por el «No» en la consulta popular que impulsa el presidente Lenín Moreno para reformar la constitución.

El vehículo donde viajaba Correa fue agredido con pintura, huevos y frutas, lo que llevó al político a mantenerse en el edificio de la Radio Magia.

Sin embargo, el expresidente declaró a la cadena multiestatal Telesur que estos movimientos no impedirán que culmine con el programa de su recorrido.

«Lo único que lograron fue impedir la caravana» que estaba programada por la ciudad de Quinindé comentó Correa a Telesur.

Finalmente, el antecesor de Moreno logró salir de la radio para continuar con su recorrido.

«Ya salimos de la radio, gracias a Dios, todo bien, pero estos matones escondidos en la turba, aunque perfectamente identificados, pudieron hacer mucho daño», publicó Correa en Twitter.

A su vez, la presidenta del Consejo Nacional Electoral de Ecuador (CNE), Nubia Villacís, informó que el organismo no ha recibido aún ninguna denuncia sobre las agresiones contra el exmandatario Rafael Correa.

«Formalmente al Consejo Nacional Electoral no ha llegado ninguna denuncia de ningún tipo de incidente dentro de la campaña de promoción electoral, que está prácticamente a un día de finalizar», señaló Villacís a la prensa tras la presentación de la misión observadora de Unasur.

Allí insistió en que al momento «no hay denuncias ni en la matriz ni en las delegaciones (electorales), no sé si la han interpuesto en otras instancias, pero en lo electoral no hemos tenido registro alguno», afirmó.

A decir del expresidente, «los cabecillas» de los disturbios «están claramente identificados» y serían «directores departamentales del Municipio de Quinindé».

El próximo 4 de febrero, más de 13 millones de ecuatorianos acudirán a las urnas para votar por siete preguntas: cinco de referéndum (cambios a la Constitución) y dos de consulta popular (reformas a leyes menores).

Las inquietudes que han causado más polémica son la segunda, tercera y sexta, que están relacionadas con la derogación de reelección indefinida para autoridades electas por voto popular, la reorganización del Consejo de Participación Ciudadana —a cargo de seleccionar a las principales autoridades de control del país— y la extinción de la Ley de Plusvalía, todas iniciativas impulsadas en la administración de Correa cuando Lenín Moreno formaba parte de la misma.

De acuerdo con la última encuesta de la firma Opinión Pública, 59,2% de los ciudadanos sufragará a favor de la segunda interrogante, mientras que 26,9% lo hará en contra y 12,4% anulará su voto.

Tomado de: https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201801311075905131-ecuador-rafael-correa-ataque/



“ESTAS CARNITAS”

Por: Marlene Singapur (http://gusanoenlafruta.blogspot.com)
De la reciente columna-denuncia de Claudia Morales (CM) acerca de la violación que sufrió hace unos años por parte de su jefe de entonces (ella lo llama «Él», que al parecer es muy mayúsculo), se han realizado múltiples elucubraciones. Algunas de ellas francamente rocambolescas, porque hilan muy delgado en un campo sin duda pantanoso, y algunas otras simplemente evasivas, porque sus vínculos y compromisos personales no les permiten asumir de frente y con objetividad los hechos. Ambas aproximaciones han salido mal, aunque, hay que decirlo, también las ha habido sensatas.
¿Dónde estaría, pues, la verdad en el debate público suscitado por la columna-denuncia de CM?…
En el tema de la violación de CM convergen los atributos más ambiguos de los seres humanos, el sexo y el poder. Tan parecidos, que incluso algunos estudiosos no han dudado en asegurar que el uno no puede vivir sin el otro, y que incluso se parecen. El poder sería un simple despliegue pulsional, propio de la erotización que atraviesa las más aisladas y furtivas relaciones humanas; y el sexo otro escenario más de la pugna por el dominio de unos sobre otros, pura guerra y astucia.
Respecto a la dificultad que tenemos los humanos en categorizar el sexo en términos morales, C. G. Jung anota que en la sexualidad el ser humano se enfrenta a su auténtico “hueco negro”, la fuente donde duermen y se van engrosando las indecibles bajezas que, mantenidas en su adecuado sótano, acaso puedan convivir eternamente con nuestros más elevados valores, aquellos que promulgamos a diario con toda seriedad, y por los cuales quizá nos hemos ganado un prestigio entre los demás.
Sólo así los seres humanos podemos pasar por la vida como individuos normales y respetables, con nuestras secretas y ferales depravaciones, convertidas finalmente en perritos falderos. Aunque nunca falta el irrespetuoso Garavito, al que le importa un pito invadir nuestra intimidad con su jauría de hienas con hidrofobia.
Todos tenemos un Dr Jekyll y un Mr. Hyde batallando en nuestro interior, queriendo reinar totalmente sobre nosotros.  Tercas y dominantes personalidades que nunca podremos eliminar, por lo cual deberíamos asumir la estrategia de saber darles su contentillo, es decir: permitir que se roten nuestro Reino (algo así como los acuerdos que las  bancadas de congresistas hacen para rotarse la presidencia del Senado), por horas, días o semanas, según el nivel de bipolaridad que soportemos. Y problema resuelto, cada uno con su pedacito de pastel, con su fugaz momento de gloria.
 
Una fórmula equitativa que el hiperbólico y encarnizado violador de CM con seguridad no conocía.
 
Por lo cual me lo imagino como un extremista, un auténtico «combatiente», invasor y rabioso, saltando con el mismo ímpetu guerrero, de las orgásmicas plazas públicas a las alcobas de las doncellas desprevenidas, casi siempre agradecidas por el regalo espasmódico de aquel huracán.
Me lo imagino como un típico dictadorcito latinoamericano, originario de regiones muy testiculares, con una visión unipersonal del mundo, donde puede disponer de nosotros a su antojo como peones o putas, incluso como maricas en cuyas caras puede descargar perfectamente sus rabietas momentáneas. Y todo sin ningún costo.
Sin embargo, y como es natural, no todo es malo en la psicopatología de estos personajes esclavistas: también pueden hacer alarde de un discurso religioso castigador y moralista, defensor público de “aplazar el gustico”. Represión que, cómo no, va normalmente acompañada de prácticas transgresoras igualmente intensas y malsanas.
 
¿Se imaginan el tamaño de la pecaminosidad de Alejandro Ordoñez? ¡¡Pago por ver!!…
En la Montaña Rusa que es la vida de estos histriónicos individuos, al teflón de moralina y fusilamiento con el que logran mantenerse como momias, invulnerables a las leyes por años, tarde o temprano le aparecerán rastros de humanidad. Con la amenaza de un derretimiento total de la envoltura, si en el caso de «Él» a una amiga mía excanciller (Dios no lo quiera) se le da por mostrar las cicatrices que le dejaron aquellas ubérrimas experiencias.
Finalmente quien lo juzgue a «Él» no será el derecho penal que con destreza ha extorsionado y burlado, sino «el Estado de opinión» que tanto amó. Típica ley de Murphy.
Porque de una cosa si podemos estar seguros: lo de CM no fue un caso aislado de las arbitrariedades del mayúsculo “Él”, sino apenas la muestra de un carácter amancebado en el atropello y el abuso, que más temprano que tarde tendrá que mostrarnos públicamente y sin pudor sus auténticas y autoproclamadas «carnitas».
Y ante ese gesto verdadero y humano, entonces, y con el «Corazón Grande» que promulgó y nunca tuvo, le perdonaremos. ¿Y tú Claudia?…
Marlene Singapur

http://gusanoenlafruta.blogspot.com
msingapur@yahoo.es

HACIA UNA DICTADURA SIN LAGRIMAS

Amenazan con “picar” a familia de director de ONG por decir que en Medellín hay carteles mexicanos

https://drive.google.com/file/d/1IzzFeDyu7k_g7sptUfJWb6JIIAAxIyUs/view?usp=sharing

En diálogo con LA FM, Fernando Quijano, director de Corpades, anunció su retiro del análisis del conflicto por el riesgo que corre su familia.

En diálogo con LA FM, el director de la ONG Corpades, Fernando Quijano, considerado el defensor de derechos humanos más destacado de Medellín, anunció que se retira del análisis del conflicto y que no volverá a hacer denuncias públicas, luego de recibir una amenaza donde advierten que su familia “será picada”, si sigue denunciando que en la ciudad hay presencia de tres carteles mexicanos de la droga.

Fernando Quijano, quien durante 20 años ha liderado fuertes investigaciones del crimen en Medellín, lamentó que no haya garantías de seguridad para seguir denunciando que en Medellín hay presencia de los carteles del Sinaloa, Los Zetas y Jalisco Nueva Generación. Por eso, aseguró que el crimen logró callarlo, pues la vida de su familia es más importante.

“He tomado la decisión de autocensurarme, silenciarme porque si hablo de la existencia del cartel del Sinaloa, de los Zetas y Jalisco nueva generación mi familia será picada. Por eso tomé la decisión de silenciarme como lo está haciendo mucha gente en Antioquia,mi familia no tiene esquema de seguridad, mi familia es demasiado joven y no quiero que pierdan la vida. Lograron callarme, tras 20 años de labor”, dijo.

El líder advirtió que uno de los abogados de su corporación ya fue capturado, tras ser “enlodado” con falsas declaraciones sobre vínculos con cabecillas. Alertó que oficiales del Gaula Metropolitano estarían trabajando con los ilegales, sin que la institucionalidad haya tomado hasta ahora cartas en el asunto.

¿Hay un cartel de falsos testigos para capturar a los defensores de DDHH?

Desde 100 mil hasta 700 mil pesos, estarían recibiendo varios jóvenes de Medellín, para se presenten ante los tribunales del Palacio de Justicia y declaren contra los defensores de derechos humanos y los analistas del conflicto urbano de la ciudad. La estrategia estaría siendo liderada por las bandas criminales Los Pájaros y Pachelly, dos de las principales estructuras armadas de la capital de Antioquia.

El subsecretario de derechos humanos de Medellín, Carlos Arcila, denunció que los analistas del conflicto tendrían pruebas sobre la existencia del “cartel de falsos testigos“, para que se capturen a los más destacados líderes sociales. El funcionario alertó al alcalde de Medellín, al comandante de la Policía Metropolitana y al director seccional de Fiscalías para identificar quiénes son los falsos testigos que han declarado contra los defensores.

“Varios defensores de derechos humanos han hecho una alerta donde mencionan que los grupos armados están haciendo estrategias jurídicas donde crean pruebas y falsos testigos para capturarlos. Vamos a alertar al alcalde Federico Gutiérrez par que se tomen las medidas contra esta intención, que al parecer es recurrente entre estos grupos armados“, indicó.

Además de Fernando Quijano, otros líderes de la ciudad como Julio Rengifo, líder de DD.HH. en el suroccidente de la ciudad, aseguraron que las bandas pasaron de querer asesinarnos a falsificar pruebas y declaraciones para enviarlos a prisión.

https://www.lafm.com.co/nacional/amenazan-con-picar-familia-de-director-de-ong-por-decir-que-en-medellin-hay-carteles-mexicanos/

Mexico: elecciones 2018

Ecuador: Rafael Correa explica los puntos de la consulta y sus consecuencias

La traición de Lenín Moreno

Atilio Boron

“Hay puñales en las sonrisas de los hombres;
cuanto más cercanos son, más sangrientos.”
(William Shakespeare)

Resulta imposible hablar de la dramática coyuntura política que se ha configurado en el Ecuador con motivo del Referendo y la Consulta Popular del 4 de Febrero sin que una palabra aflore de inmediato en la conciencia (y en el ánimo) del observador: traición. Es un término durísimo por su mayúscula inmoralidad. Ese enorme humanista que fue Shakespeare hizo de la traición objeto de innumerables reflexiones en su voluminosa producción literaria. Pero fue en Macbeth donde el tema se convirtió en el hilo conductor de la obra. Y allí la traición aparece como el reverso de una pasión enfermiza e incontrolable: la ambición y junto a ella la envidia y una mal contenida rivalidad que irrumpe de súbito ni bien  las condiciones son propicias.

Podrá argüirse, ¿traición a qué, o a quién? ¿A qué? Nada menos que a la mayoría del pueblo ecuatoriano que votó por un candidato que se presentaba como el continuador de la Revolución Ciudadana, un proceso de transformaciones profundas que cambió radicalmente, y para bien, a la sociedad ecuatoriana. Moreno perpetró una estafa electoral, como la de Mauricio Macri en la Argentina, e incurrió en una malversación de la confianza en él depositada por la ciudadanía que lo hizo presidente. ¿Debería el pueblo ecuatoriano depositar su confianza en las promesas de un personaje que ya lo traicionó una vez?  ¿Por qué no habría de reincidir en su deshonesta conducta? Por supuesto, como todas las creaciones históricas, la Revolución Ciudadana tuvo sus contradicciones, sus grandes aciertos, sus errores y sus asignaturas pendientes. Pero la dirección del proceso era la correcta y el imperialismo y la derecha ecuatoriana no se equivocaron al transformar a su líder, Rafael Correa, en la bête noire no sólo del Ecuador sino de la política internacional. Traición al pueblo que lo votó, al partido que lo postuló para la presidencia y también a Rafael Correa, de quien Lenín Moreno fue su vicepresidente y muy estrecho colaborador, dentro y fuera del país, durante diez años. Traición por atacar a un personaje de quien hablaba puras maravillas durante la campaña electoral que lo proyectó al Palacio de Carondolet y en cuya enorme popularidad se apoyó para prevalecer en el muy reñido balotaje. Éste tuvo esas características porque ya desde la campaña de la primera vuelta la derecha local e internacional, los partidos del viejo orden, las cámaras empresariales y toda la oligarquía mediática en Ecuador y en el extranjero denunciaban que el fraude se habría perpetrado por el Consejo Nacional Electoral en la fase previa a los comicios y que se continuaría el día de la votación y en los posteriores mientras se practicara el recuento de los votos. Una acusación completamente infundada (como se demostró en la reunión de los representantes de CREO-SUMA, la fuerza política que postulaba a Guillermo Lasso, con los observadores internacionales invitados para monitorear el proceso electoral). Algunos de estos, para nada simpatizantes del gobierno de Correa, estallaron de indignación ante la catarata de falsas impugnaciones motorizadas por los partidarios de Lasso y amplificadas extraordinariamente por los “medios independientes”. En la citada reunión con la gente de CREO-SUMA uno de los observadores puso punto final a las críticas diciendo: “no queremos chismes, aporten datos concretos”. Nunca lo hicieron y jamás formalizaron una denuncia concreta ante el Tribunal Contencioso Electoral. El objetivo de esta estrategia difamatoria era muy claro: deslegitimar el previsible triunfo de Moreno en la primera vuelta, debilitar de antemano su gobierno y ablandar el espíritu del nuevo equipo de gobierno en caso de que el candidato de la derecha Guillermo Lasso fuese derrotado en la segunda vuelta. Pese a lo absurdo e infundado de esas acusaciones de fraude lo cierto es que hicieron mella en la frágil contextura política de Moreno y en su entorno, quienes relegaron a un papel subordinado y menor a Alianza País, una organización política que había dado sobradas muestras –¡victoriosa en catorce procesos electorales- de su eficacia como maquinaria electoral.

Pero la traición de Moreno mal podría ser explicada sólo por factores psicológicos, como si sólo fuera la maliciosa secuela de una desmedida  ambición. Tampoco por groseros errores de campaña, que ocasionaron una victoria muy ajustada. La fulminante y asombrosa mutación de la orientación política del actual presidente está al servicio de un proyecto restaurador para el cual fue reclutado -¿quién sabe cuándo, cómo y a cambio de qué?– por los factores tradicionales del poder en el Ecuador y, sin duda alguna, por Washington con el objeto preciso e impostergable de destruir definitivamente cualquier opción progresista o de izquierda en el país y, por extensión, a quien como Rafael Correa encarnó esos ideales durante diez años. Obviamente que el actual presidente demostró ser un personaje tan escurridizo como inescrupuloso, que se agazapó en los intersticios de la estructura gubernamental y esperó con paciencia y astucia el momento para descargar su puñalada trapera haciendo honor a la cita utilizada en el epígrafe de esta nota. A todos les llamaba la atención, en su campaña, tanto en la primera como en la segunda vuelta, los exaltados elogios a Correa y la facilidad con que lanzaba promesas demagógicas de imposible cumplimiento. El lanzamiento del Plan Toda una Vida surgió en las dos últimas semanas de la campaña de la primera vuelta como un recurso para intensificarla, dada la probabilidad de no atravesar al 40% de los votos. Con ese plan se buscaba aterrizar la propuesta programática de Alianza País y otorgarle al discurso, hasta ese momento siempre vago, de grandes visiones y mensajes esperanzadores propios de un pastor tele-evangelista, mediante la enunciación de contenidos concretos y metas identificables por los electores. En esa línea, prometió el oro y el moro: empleo para todos, casas para todos, salud para todos pero sin jamás decir cómo financiaría esas políticas y cuál sería su proyecto económico. Se suponía que sería el que había instaurado su predecesor, pero llamativamente no habló de la economía ecuatoriana, del dominio que pese a los cambios introducidos por Correa seguían conservando los banqueros, los oligopolios mediáticos, el capital extranjero; en suma, los que detentaban en el Ecuador el poder real, distinto y muy superior al del gobierno. No pasó desapercibido para nadie como en los tramos finales de la segunda vuelta Moreno se mostraba cada vez más receptivo a los reclamos de la derecha, admitía sin respuesta sus acusaciones de fraude, oía con indiferencia sus vociferantes quejas por la falta de libertad de prensa en el Ecuador y a la necesidad de reabrir un diálogo que, presuntamente, habría sido clausurado por Correa. Pese a ello a todos nos sorprendió la intempestiva denuncia de corrupción lanzada ni bien asumió sus funciones como presidente, sombra indecente proyectada indiscriminadamente contra los funcionarios del anterior gobierno, salvo él, por supuesto. Si había tanta corrupción como Moreno decía, ¿cómo tardó diez años en darse cuenta de que estaba en un nido de corruptos? Dado que esto es inverosímil, si la corrupción existió él fue cómplice de la misma; y si no existió lo suyo es una infamia, perpetrada una vez más al servicio de la coalición de intereses que, a fines del siglo pasado, hundió al Ecuador en la peor crisis de su historia.

El desmantelamiento de la Revolución Ciudadana no sólo pasa por restaurar escandalosamente a los banqueros y a la oligarquía mediática  “el poder detrás del trono”, como la verdadera autoridad del gobierno. El embate se descarga también sobre la cultura y los medios de comunicación, con la razzia practicada en el periódico oficial “El Telégrafo” que, bajo la nueva inspiración, cuenta con un ultra corrupto como el presidente brasileño Michel Temer como uno de sus colaboradores al paso que notables intelectuales ecuatorianos fueron corridos del periódico. Moreno no encuentra nada malo en que el espectro comunicacional del país haya caído una vez más en manos privadas o que medios del estado, como la Radio Pública del Ecuador, por ejemplo, se convirtiese en vociferante expresión crítica de todo lo que antes elogiaba. No obstante, el morenismo está lejos de constituir un compacto bloque en el poder. Múltiples contradicciones lo surcan. Por un lado están los sobrevivientes de la fase anterior, progresistas que –por ahora- se desempeñan en el área de las políticas sociales hasta que la derecha complete la purga realizada en la administración pública; frente a ellos se agrupa un heteróclito enjambre de grupos empresariales que tomaron el gobierno por asalto unidos por la común ambición de saquear a la economía nacional y al estado y enfrentados a otros sectores corporativos que, dejados a margen del festín, ambicionan asumir directamente el control del gobierno sin superfluas mediaciones como la de Moreno y su grupo. Este asalto al gobierno por parte de los grupos empresariales es análogo al que tuvo lugar en la Argentina con la llegada de Macri. En ambos casos se produjo un extravagante y deplorable tránsito desde el poder al gobierno cuando, en una democracia, se supone que la marcha es al revés: es el gobierno surgido del voto popular quien tiene que conquistar el poder o al menos fragmentos significativos de éste si es que efectivamente quiere gobernar El resultado de esta inversión lo estamos viendo claramente en la Argentina: vaciamiento de la democracia, desprotección social, concentración de la riqueza y recrudecimiento de la violencia institucional para acallar las protestas sociales. No creo que la historia sería muy diferente en el Ecuador de continuar por el rumbo trazado por Moreno.De lo anterior se desprende que más allá de la aparente variedad de sus preguntas, el referendo de febrero tiene un solo objetivo: tronchar de raíz la posibilidad de que Rafael Correa pueda volver a presentarse a elecciones. Hay tres preguntas cruciales que son las que revelan con claridad el proyecto político del nuevo bloque empresarial que ha colonizado las alturas del estado: dos de ellas encaminadas a garantizar lo único que le importa al imperio y a sus lacayos ecuatorianos: el destierro político de Correa, condenarlo al ostracismo y, de ese modo, liquidar en pocos meses su herencia política revirtiendo los cambios que tuvieron lugar en los últimos diez años y reinstalando al estado nacional en su tradicional subordinación a las fuerzas del mercado. Se trata de las preguntas sobre supresión definitiva de la posibilidad que pueda tener una ciudadana o un ciudadano de repostularse para el mismo cargo, lesionando el derecho de los ciudadanos de presentarse a elecciones, de elegir y de ser elegidos, todo esto justificado con el propósito de garantizar el principio de la alternancia. El otro artículo busca eliminar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, un órgano que fue el custodio principal del estado de derecho y la separación de poderes consagrada por la Constitución de Montecristi. De aprobarse esta modificación las principales autoridades de las diferentes ramas y aparatos del estado pasarían “transitoriamente” a ser designadas a dedo por el actual presidente. En otras palabras, se legalizaría un golpe de estado. La tercera, la número seis en el referendo, expresa con meridiana claridad el pacto de Moreno con la oligarquía financiera. Mediante ella se pretende derogar la Ley de la Plusvalía que tiene por objeto “evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos.” ([1]) En pocas palabras, de lo que se trata con este ilegal e ilegítimo engendro jurídico es eliminar para siempre la presencia de Rafael Correa en la política ecuatoriana (y regional); reconstruir en clave corporativa y privatista al estado, como sucediera en la Argentina de Macri, facilitando las operaciones especulativas de los capitalistas (de ahí la anhelada derogación de la Ley de la Plusvalía) y transfiriendo el control de los cargos decisivos del aparato estatal a manos privadas, instaurando una suerte de CEOcracia que propinaría un golpe mortal a las aspiraciones democráticas de la ciudadanía ecuatoriana.

A la traición se le suma la infamia de una movida como ésta. Quienes luchamos por una Latinoamérica unida y en marcha hacia su segunda y definitiva independencia no podemos sino expresar nuestro más enérgico repudio a los nefastos designios del actual gobierno ecuatoriano y la confianza en el pueblo de ese país que sabrá desbaratar esa maniobra. En la primera nota que escribí a propósito de la trascendental elección presidencial de Febrero del 2017 dije que en Ecuador se libraba una nueva batalla de Stalingrado, decisiva no sólo para su futuro sino del de toda América Latina. Respiramos aliviados cuando se derrotó al candidato del viejo régimen, representante del país oprimido por una voraz oligarquía y sus mentores del norte. Pero jamás  imaginamos que en el valiente ejército ciudadano que consagró la victoria de Moreno había un “caballo de Troya”, una quinta columna dispuesta a traicionar no sólo al líder popular del Ecuador sino al proyecto de transformación que él encarnaba. Si el pueblo ecuatoriano llegara a respaldar la propuesta de Moreno en su referendo, si llegara a triunfar el SI ese país se internaría, para su desgracia, en la misma senda opresora, decadente y violenta abierta por Mauricio Macri en la Argentina. Una sobria mirada a lo que está ocurriendo en mi país debería ser suficiente para persuadir a las ecuatorianas y los ecuatorianos de la necesidad de evitar tan nefasto desenlace. El triunfo del NO en las tres preguntas claves del referendo abriría en cambio las puertas para el renacer de una esperanza hoy ensombrecida por el oprobio de una traición.

 

[1] [1] Ver las preguntas del referendo en http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/2/estas-son-las-preguntas-oficiales-para-el-referendum-y-consulta-popular-en-ecuador