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Enrique Dussel – «20 tesis de política» (Conferencia)

20 tesis politicas – dussel

Ecuador: Al traidor Lenin Moreno dile NO. A la consulta del traidor dile NO

Eurocentrismo y América Latina 

Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina (1)

Aníbal Quijano (2)

quijano-colonialidad-del-poder

La globalización en curso es, en primer término, la culminación de un proceso
que comenzó con la constitución de América y la del capitalismo colonial/
moderno y eurocentrado como un nuevo patrón de poder mundial. Uno de los ejes fundamentales de ese patrón de poder es la clasificación social de la población mundial sobre la idea de raza, una construcción mental que expresa la experiencia básica de la dominación colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder mundial, incluyendo su racionalidad específica, el eurocentrismo. Dicho eje tiene, pues, origen y carácter colonial, pero ha probado ser más duradero y estable que el colonialismo en cuya matriz fue establecido.

Implica, en consecuencia, un elemento de colonialidad en el patrón de poder hoy mundialmente hegemónico. En lo que sigue, el propósito principal es abrir algunas de las cuestiones teóricamente necesarias acerca de las implicancias
de esa colonialidad del poder respecto de la historia de América Latina (3).


(1). Quiero agradecer, principalmente, a Edgardo Lander y a Walter Mignolo, por su ayuda en la revisión de este artículo.
Y a un comentarista, cuyo nombre ignoro, por sus útiles críticas a una versión anterior. Ellos, por supuesto,
no son responsables de los errores y limitaciones del texto.
(2). Centro de Investigaciones sociales (CIES), Lima.
(3). Sobre el concepto de colonialidad del poder, de Aníbal Quijano: “Colonialidad y modernidad/racionalidad”, en Perú Indígena, vol. 13, no. 29, Lima, 1992.

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Ecuador: Carol Murillo da un análisis objetivo sobre la RC y nuestra política actual

Moreno perdería su empleo con la revocatoria del mandato

Ecuador: el ‘NO’ de Correa en la consulta

El narcoestado colombiano y su guerra económica contra Venezuela (crónica)

Autora: María Fernanda Barreto)
En vivo desde la frontera colombo-venezolana.
DICIEMBRE 28 DE 2017, 10:00 AM
Cuántos de los más magníficos relatos de la literatura universal inician en los cruces de fronteras. Con el paso del tiempo, las fronteras fueron condensando los conflictos sociales, la complejidad política y un híbrido cultural que las hacen fascinantes. Pero cruzar en este momento la frontera que divide a Venezuela y Colombia llevando en la mochila cierta conciencia histórica, implica además encontrar un orificio para mirar dos guerras: la guerra contra la Revolución Bolivariana y la guerra del Estado colombiano contra su propio pueblo.
Una primera imagen de la Colombia de estos tiempos se me presentó tan pronto crucé el puente: los vigilantes privados que custodian las oficinas de migración y tratan a la ciudadanía con la misma prepotencia de una policía nacional. Estos organismos de vigilancia privada proliferan ahora por Colombia como verdaderos cuerpos parapoliciales. Los grupos paramilitares parecen haberse diluido en el propio Estado, los sicarios controlan los pueblos, impera al respecto un silencio parecido al miedo y la pobreza del campo contrasta con un progreso de centros comerciales y espacios públicos llenos de luces que enceguecen en las ciudades. No hay paz en Colombia, solo un cambio en la modalidad de la guerra.
-¿Dónde están ahora los grupos paramilitares más «constituidos» que se veían en las ciudades de Colombia? -pregunté a una compañera que vive en uno de los pueblos otrora controlados por el «Cartel de Cali».
-Pues los más duros migraron a Venezuela -me respondió-. Acá lo que queda es un montón de sicarios.
Trago grueso. En Colombia, hasta el narcotráfico perdió soberanía. Otras preguntas ansiosas interrumpen mis reflexiones.
-¿Es verdad que en Venezuela están comiendo cucarachas para sobrevivir? ¿Es verdad que Maduro es un dictador?
-Pues yo me cuido para no engordar -respondo sarcásticamente-. ¿Dónde escuchaste esas cosas sobre Venezuela?
-En RCN, en Caracol… en todas partes.
-¿Y escuchaste en RCN y Caracol que han matado más de 187 líderes y lideresas populares en Colombia este año?
-No.
-Es porque mienten sobre lo que pasa en Venezuela, del mismo modo que mienten sobre lo que pasa en Colombia.
-Ah. Y ¿por qué tantos venezolanos cruzan la frontera cada día? ¿Por qué hay gente de Venezuela pidiendo plata en las calles de Bucaramanga?
Satisfago las preguntas de mi interlocutora con un análisis sobre las cifras que da el propio gobierno colombiano y aunque ella queda satisfecha, yo quedo pensativa. Donde hay frontera hay contrabando, donde hay controles hay negocios paralelos pero en el Norte de Santander hay esto y más. Hay una verdadera economía paralela, hay parapolítica y, por supuesto, hay paramilitares.
La segunda imagen es la que dibuja esa economía paralela que se mueve en Cúcuta: a sólo 200 metros. Del puente que marca la frontera, aparecen varias cuadras de casas de cambio que se dedican exclusivamente a la compra y venta de bolívares y donde hay facilidad absoluta para obtener billetes venezolanos de 100, 500 y 1000.
-Buen día. ¿A cuánto compra el bolívar?
-A cinco y medio.
-¿A cuánto lo vende?
-A seis y medio.
-¡Véndamelo a mí, señorita, yo se lo compro a ocho!
Aturdida, trato de procesar la respuesta y un millón de bolívares en billetes de mil es entregado frente a mis narices. Insisto.
-Señorita, disculpe, me explica qué quiere decir cinco y medio.
La respuesta fue una sobredosis de realidad:
-Cinco y medio es 0.055 centavos de peso.
Parpadeo, reflexiono. Mientras la semana pasada para el Banco de la República de Colombia 1 bolívar rondaba los 300 pesos, en Cúcuta ¡1 peso equivalía alrededor de 18 bolívares!
Es que Juan Manuel Santos, el premio Nobel, es especialista en ofrecer acciones para la paz para luego no cumplirlas. Lo hizo con las FARC-EP, lo hizo con el Gobierno venezolano. Ante la crisis económica que se desató en el Norte de Santander cuando el presidente Maduro tomó la decisión soberana de cerrar la frontera en el año 2015, el señor Santos ofreció solicitar la derogación de la resolución externa 8 del 2000 del Banco de la República de Colombia que permite a la mano sucia y criminal del mercado, regular -según la mítica relación de oferta y demanda- el valor del peso colombiano ante el bolívar, sin pasar por lo que establezca el Banco Central de Venezuela y, peor aún, sin utilizar ningún parámetro económico.
El presidente colombiano nada hizo, sigue vigente esa resolución que no es más que una versión colombiana del laissez faire es decir, «haga lo que se le dé la gana», en este caso, con la moneda del país vecino.
Hace más de un año escribí un artículo para explicar del modo más didáctico posible cómo opera la economía paralela que sustentan estos operadores cambiarios, poco ha cambiado desde entonces. Según la CEPAL, no existe explicación económica para ese dólar paralelo ni para el precio que se da al bolívar en Cúcuta, tampoco es Dolar Today el que fija el precio cucuteño del bolívar sino que es ese precio el que define el valor del dólar paralelo en Venezuela. Pero el Estado colombiano no va a derogar voluntariamente esa resolución porque ella le permite:
-Ser la vanguardia de la guerra económica contra Venezuela. Papel que le ha sido asignado desde el que aún (por ahora) continúa siendo el epicentro del capitalismo mundial.
-Obtener ganancias exorbitantes del contrabando de extracción de alimentos, combustibles y recursos mineros desde Venezuela. De esto se benefician principalmente las mafias ligadas a estos sectores, algunas transnacionales y Ecopetrol. Productos que cuentan con una serie de decretos para legalizarlos en Colombia e ingresarlos al PIB y generar fuentes de «trabajo» en las ciudades fronterizas.
-Y por último, pero no menos importante, esa resolución le permite legitimar capitales, es decir, lavar el dinero proveniente del negocio de la droga que, según el último informe de la misma DEA, ha crecido en más de un 30% este último año en Colombia.
El Gobierno venezolano ha tomado muchas medidas para tratar de amortiguar los efectos de esta guerra económica. Pero la verdad es que mientras esa resolución no se derogue, todo esfuerzo venezolano será en vano. El propio Santos, sus personeros, economistas venezolanos de derecha y economistas venezolanos de izquierda bastante «extraviados» para mi gusto, culpan de esta economía paralela a los controles y nos proponen liberar el dólar para que la «mano invisible» y ¿santa? del mercado, regule el valor de las divisas que en un 95% produce el Estado venezolano por la exportación de petróleo y no la empresa privada.
Un poco más coherente sería, por ejemplo, llevar la denuncia de las afectaciones que esta resolución del Banco de la República de Colombia está causando a la economía venezolana ante organismos internacionales, exigir su inmediata derogación y una reparación económica al país. Pero ahí aparecen de nuevo los que defienden al victimario: si hay contrabando de extracción es porque hay subsidios, si hay dólar paralelo es porque hay control cambiario y si te violan es porque saliste a la calle vestida de un modo muy provocativo. Seguramente, hay que admitir, por ejemplo, que hace falta algún tipo de divisa -no tiene por qué ser el dólar-, que permita el comercio legal entre Colombia y Venezuela. Pero es innegable que el Gobierno venzolano tiene el derecho y el deber de proteger sus divisas y sus bienes, y plantearse un modelo económico diferente al modelo colombiano, excluyente y violento.
Sin embargo, Venezuela no es una isla, está al lado de uno de los países más desiguales de América y el mayor productor-exportador de cocaína del mundo. El narcoestado colombiano asesina, explota y controla a su propio pueblo con múltiples aparatos legales (como las empresas de la comunicación) e ilegales (como la droga cuyo consumo es visiblemente mayor cada día), reprime la protesta popular con cuerpos de seguridad tan sanguinarios como el ESMAD, y se refuerza con cuerpos de seguridad privados, ejércitos paramilitares y sicarios. Firma acuerdos de paz que no cumple, deja en la más absoluta impunidad los asesinatos de quienes se atreven a disentir, instituye la privatización de los servicios básicos y la flexibilización laboral. Pero logra convencer a buena parte de su pueblo de que no es ahí, sino al lado, donde hay una dictadura.
Colombia no tiene soberanía para levantarse, pero le alcanza la condición de nación huésped de los Estados Unidos, para ser la protagonista de la guerra económica y la invasión paramilitar contra Venezuela.
Evidentemente, los procesos históricos no son cuentos de hadas. No basta la voluntad para que se cumpla la decisión soberana de Venezuela en este contexto geopolítico. La República Bolivariana de Venezuela será lo que pueda ir construyendo en su realidad concreta, sin perder nunca de vista los objetivos del proyecto bolivariano que construimos con la orientación del Comandante Chávez, es decir, sin hacer concesiones estratégicas. Pero también es evidente que en materia económica urgen medidas que le obligarán tácticamente a entrar en el juego del mercado internacional.
Es de esperar que eso se haga cuidando no ser devorada ni arrastrada por su inercia. Tarea político-económica difícil y compleja para el Gobierno venezolano, pero tarea inaplazable en los inicios del nuevo año. Es vital encontrar medidas económicas unilaterales que permitan solucionar el problema que estas casas de cambio generan al país. Se cuenta para ello con el respaldo de los poderes hegemónicos emergentes como un contrapeso que puede ser usado a nuestro favor, no como nuevos modelos a imitar. Venezuela no debe rendirse, ni la izquierda venezolana puede anquilosarse en purismos antidialécticos, abstractos e idealistas. En 2018 habrá que tomar medidas muy diferentes en materia de economía y finanzas, y por cierto, «El Petro» es un buen indicio.
Pero en la cotidianidad, pisan la tierra el hombre, la mujer, los niños y las niñas que hacen o no una revolución. Cruzan ríos y cruzan fronteras. Van y vienen de San Antonio del Táchira a Cúcuta o de cualquiera de las decenas de pueblos de esta frontera viva en la que hoy se despliega un frente de guerra económica contra la Revolución Bolivariana. Es ese el terreno de las grandes decisiones. Es ahí donde el Gobierno venezolano debe recuperar la gobernabilidad.
Finalmente, esta vez desde la frontera del tiempo, entre el año que termina y el año que comienza, me pregunto: si las principales víctimas del narcoestado colombiano, subordinado a los Estados Unidos, somos dos -por un lado el pueblo colombiano en resistencia y por el otro, el pueblo y el Gobierno venezolano que lucha por construir su propio proyecto histórico-, qué estamos esperando para unirnos más.

«América Primero»: La nueva estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos

 

El presidente Donald Trump, anuncia el despertar de América con su nueva estrategia de Seguridad Nacional.

La estrategia, denominada América Primero, promete basarse en cuatro pilares fundamentales que van desde “proteger la patria, promover la prosperidad estadounidense, preservar la paz mediante la fortaleza e impulsar la influencia nacional”.

La nueva doctrina, América Primero, representa una importante y significativa decisión de la administración Trump de anteponer los intereses en materia de Defensa para engrandecer el liderazgo de los Estados Unidos.

“Una Nación que no esté preparada para ganar una guerra, es una Nación incapaz de prevenir una guerra”

                           Presidente de los Estados Unidos Donald Trump

El discurso marcó con vehemencia, el camino a seguir, bordando las tendencias y desafíos que pretende sortear Estados Unidos como país.

Sobre el punto tercero “preservar la paz a través de la fuerza”, la administración Trump planea un Estados Unidos fortalecido, renovado y rejuvenecido que garantizará la paz y detendrá la hostilidad en el mundo.

Para ello, pretende reconstruir la fuerza militar de los Estados Unidos para garantizar que “continúe siendo una fuerza insuperable”, fortificando a su vez, todos los ámbitos incluidos  el espacio y el ciberespacio. Además de declarar sus intenciones de mantener el equilibrio de poder a favor de los Estados Unidos en las regiones claves del mundo, como lo son, la región Indo-Pacífico, Europa y el Medio Oriente.

Dichos pilares, según destacó el presidente Trump, fueron descuidados por las administraciones que lo antecedieron.

En su discurso, ilustro con tres ejemplos, la desastrosa política exterior que sus antecesores indujeron “descuidando la amenaza nuclear que representa Corea del Norte, el acuerdo incomprensible, débil y desastroso que hicieron con Irán”, como también, “permitir a los terroristas como ISIS ganar control de extensos territorios de Medio Oriente”.

Asimismo, el documento puntualiza sobre los desafíos más significativos que enfrentan los Estados Unidos como Nación,  entre ellos, enumera la amenaza que representan los dictadores regionales que propagan el terror, el terrorismo yihadista, además de denunciar el comportamiento de las potencias revisionistas de  China y Rusia “que usan la tecnología, la propaganda y la coacción para configurar un mundo antitético a nuestros intereses y valores”.

Durante su discurso, el presidente estadounidense, expresó y reiteró lo que la documentación oficial narra, fijando su preocupación hacia los poderes emergentes de China y Rusia como “potencias rivales  que pretenden desafiar  los valores estadounidenses, su influencia y riqueza”. Así, subrayó que ambos países,  representan su mayor preocupación en materia de seguridad nacional, pero que pretende contrarrestar la amenaza desde la cooperación en favor de sus intereses.

Sin embargo, en referencia a la dupla ruso-china, la ambigüedad del discurso resultó obvia, puesto que el presidente,  a pesar de considerarlos su principal inquietud, no dejó de elogiar el trabajo conjunto realizado con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en la lucha contra el terrorismo en Medio Oriente y aludió a la construcción de una “gran alianza” con ambos países.

 “La debilidad es el camino más fácil hacia el conflicto”

Presidente de los Estados Unidos Donald Trump

América Primero generó controversia, y por su parte, China y Rusia respondieron a las declaraciones de Trump.

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, alegó que la nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense es percibida como “imperial”  y que existe una fuerte falta de predisposición a aceptar un mundo multipolar, además de negar que Rusia represente una “amenaza” para dicho país.

Por su parte, China criticó a los Estados Unidos incitándolos a abandonar su “mentalidad de la Guerra Fría” y dejar de distorsionar deliberadamente las intenciones de China, alegando que tal línea de pensamiento solo “los conducirá al aislamiento”.

Trump, pretende llevar a cabo América Primero, con la ayuda de un presupuesto militar ampliado para el 2018 que podría ascender hasta los 700,000 millones de dólares, un record histórico en presupuesto militar.

La lógica de pensamiento de Donald Trump, podría someter al mundo a una innecesaria carrera armamentista y a una escalada de conflicto, sobre todo en la región de Asia, donde la tensión es palpable.

Trump no pierde el tiempo, y enfatiza sobre las necesidades estadounidenses por encima de las del resto y con la nueva estrategia de Seguridad Nacional, asevera que Estados Unidos “está de vuelta y regresa con fuerza”.

Tomado de: https://www.zona-militar.com/2017/12/20/america-primero-la-nueva-estrategia-seguridad-nacional/

Ecuador: Renuncia Guillaume Long, representante permanente de Ecuador ante Naciones Unidas

Se deSmorona el gobierno de Lenin Moreno, en Ecuador

«Lastimosamente, he llegado a la conclusión de que no puedo seguir siendo el representante de un gobierno que comete el tipo de atropellos que venimos presenciando a lo largo de estos últimos meses. Me rehúso a ser cómplice del peligroso autoritarismo, disfrazado de falso ecumenismo y espíritu, que hoy coloniza agresivamente a nuestro Ecuador. Es con mucho pesar y gran preocupación que me veo en la obligación de presentar mi renuncia irrevocable en mi calidad de representante permanente de la república del Ecuador ante las Naciones  Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra…»

«Su deslealtad no es entonces con una persona; es fundamentalmente con un proyecto político que demostró que el neoliberalismo no es el camino ni justo, ni inteligente, para alcanzar el desarrollo. No es el camino en los momentos más clementes, tampoco lo es en los momentos más difíciles. Pero esta demostración histórica, usted lo ha entendido bien, debe ser aniquilada, borrada de la memoria de los pueblos. La Revolución Ciudadana debe ser destrozada para que vuelva a imponerse aquel fatalismo ideológico tan bien ilustrado por la frase de Thatcher de que «no hay alternativa», ni a la austeridad ni a la desigualdad, ni al individualismo del devastador dogma neoliberal. Por lo demás enfrentarse a su conciencia, verse al espejo y considerarse o no traidor (a), será responsabilidad de cada una de las personas que «cabalgaron con Correa» y ahora tratan de destruirlo…»

Apartes de la carta de renuncia de  representante permanente de Ecuador ante Naciones Unidas

Leer documento completo: renuncia-GL


 

Recordando a Nina Andreeva: Principios no regalados

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