Archivo de la categoría: Actualidad

Los dilemas de la Alianza Verde

Ángela María Robledo @angelamrobledo
Martes, Marzo 6 – 2018

Hace 8 años hice parte del movimiento conocido como Ola Verde, fruto de una alianza entre sectores de izquierda y centro izquierda, quienes de la mano de la fuerza serena de Antanas Mockus y Sergio Fajardo, trabajamos para llegar a la Presidencia de Colombia. Por primera vez se veía el estallido de las fronteras del bipartidismo que por décadas nos había mantenido en una guerra casi centenaria entre hermanos y nos había condenado a vivir felices, en uno de los países más desiguales del mundo.

Con Antanas y Sergio vimos cómo los hogares, las calles, las plazas, los colegios se llenaban de esperanza frente a la promesa de una renovación política lejos de la corrupción, el clientelismo y en defensa de la vida. Esa ciudadanía viva, innovadora, cansada de la politiquería y la desesperanza, lleno de afiches, banderas, videos, canciones las familias de muchos hogares colombianos. En medio de tanta presión, los grandes medios no pudieron ocultar el significado político de la Ola Verde y decidieron acompañarla.

Y empezó la campaña sucia y su estrategia de crear miedo: Antanas dice que trataría a Hugo Chávez como un buen vecino; Antanas no cree en Dios, es ateo; Antanas está muy enfermo, no puede gobernar el país; Antanas es solo un profesor no un gobernante, mensajes que fueron calando y cuyo impacto fue contundente en los resultados de la primera vuelta, Santos quien no inspiraba a nadie dobló con su votación a la dupla Antanas-Sergio.

Además de la campaña difamatoria y sucia, en la Ola Verde cometimos errores: no fue clara la posición sobre una posible negociación con las guerrillas; la búsqueda de aliados con cercanías a las propuestas programáticas de la ola verde, como Petro y aún Noemí no tuvieron eco; las erráticas orientaciones de quienes acompañaban la propuesta política y de comunicaciones aislaron a Antanas de la ciudadanía, en el momento en el cual más se necesitaba de su fuerza y entusiasmo.

Hoy la Alianza Verde, antes Partido Verde, cuyo nombre obedece a la fusión con una parte de miembros de progresistas, el movimiento impulsado por Petro, enfrenta una situación similar a la de hace 8 años. La coalición Colombia que convoca a partidos de izquierda como el Polo, centro izquierda como la Alianza Verde y a Compromiso Ciudadano más de extremo centro, como lo caracterizan algunos, ha sido de buen recibo en espacial entre la ciudadanía cansada del clientelismo, la corrupción e incluso de la guerra. Pero su falta de claridad frente a un apoyo decidido al Acuerdo de Paz y la tibieza de sus propuestas para resolver graves problemas de equidad en salud, educación, propiedad de la tierra, han creado un ambiente para que muchos de los integrantes de la Alianza estemos planteando la conveniencia de una gran alianza con candidatos como Humberto de la Calle y Gustavo Petro, quienes en temas de política social han presentado propuestas más audaces a las de Sergio Fajardo .Su apoyo al proceso de paz es total.

La realidad política de que solos no podemos enfrentar la ultraderecha, se impone y exige decisiones prontas y razonables para evitar que no solo se haga trizas el Acuerdo de Paz, sino también al país.

Los dilemas son, entre otros: ¿Apoyar a Petro en la consulta interpartidista debilita la candidatura de Sergio Fajardo? ¿Es Sergio el gobernante con la capacidad de enfrentar la profunda desigualdad, no solo pobreza, en la que viven millones de colombianos hoy? ¿Una alianza entre Sergio, Petro y De la Calle será factible políticamente y mantendrá firme la intención de voto de la ciudadanía más de centro que apoya a Sergio? ¿Es la lucha contra la corrupción la bandera prioritaria para ganar la Presidencia? ¿Después del 11 de marzo un número amplio de integrantes de la Alianza Verde se sumarán a la campaña de Petro, en medio de la amenazas de doble militancia? Amanecerá y veremos.

Por lo pronto, en mi caso votaré por Petro a la consulta interpartidista, porque me interesan sus propuestas en el campo social y económico y también para enfrentar la coalición de ultraderecha que quiere hacer trizas el Acuerdo y pasar por encima de las instituciones en Colombia.

A Senado votaré por Antanas Mockus quien encabeza la lista de los verdes, con el # 1 y quien desde el Congreso pretende devolverle la confianza a esta desprestigiada institución ¡Con Antanas se puede!

Recomiendo votar por Diego Cancino y Javier Cuadros de Cundinamarca y Norte de Santander de Alianza Verde. Por Margarita Velásquez en Boyacá y María José Pizarro en Bogotá. Deseo de corazón sean reelegidos Iván Cepeda y Alirio Uribe, coequiperos por la paz.

http://m.lapatria.com/opinion/columnas/angela-maria-robledo/los-dilemas-de-la-alianza-verde

LOS POBRES DE DERECHA

Ha nacido una nueva clase oligarca en Colombia, son los ultraderechistas ESTRATO 0, 1, 2 y 3, quienes  no se reúnen en el club Colombia, El Nogal o Campestre, sino en la tienda de la esquina del barrio; no juegan golf, ni tenis,  ni póker,  juegan parqués, dominó y billar, no comen caviar ni beben whisky ni champán, comen papa chorreada, morcilla y piden una Póker o Águila  para tres, lo único que conocieron del conflicto armado en Colombia fue lo que leyeron en el «Quihubo», «El País», «El tiempo», «ADN», o lo que vieron en RCN.
No tienen tierras, ni grandes empresas,  ni en que caerse muertos pero están preocupados y tienen mucho MIEDO porque les van a expropiar, nadie sabe qué? pero están preocupados, lo único que saben de política son dos palabras, Castro – chavismo y vamos a quedar como Venezuela. Porque es lo que a diario ven por RCN y CARACOL.
De igual forma lo único que saben de Venezuela y del mundo es lo que les muestran los noticieros de RCN y CARACOL
También creen que una foto es motivo para desprestigiar al contendor, si se les pide que lean, que se instruyan ahí mismo se les sale el odio que llevan dentro y empiezan a insultar en vez de debatir con argumentos, es por esto que decidí no volver a tener en cuenta tantas sandeces que comparten por las redes sociales, ya que no  aportan nada en beneficio común y lo único que logran es irradiar su miedo ajeno, pues es el miedo de los que con violencia han llegado al poder para saquear, destruir, matar y fomentar odios y miedos a quienes han engañado y pisoteado por mas de 200 años en este País.
Ha nacido una nueva clase oligarca en Colombia los pobres que no tienen en donde caer muertos, y piensan, siente y odian como los que están en el poder saqueando y destruyendo al País. Porque les han quitado todo, les han negado todo hasta el derecho a soñar un nuevo País, un País más humano y diferente.

Tomado de: «Redes sociales»

Autor desconocido


Artículos relacionados:

https://www.alainet.org/es/articulo/187355 (Ricos de izquierda, pobres de derecha – América Latina en movimiento)

http://vientosur.info/spip.php?article11554 (¿Porqué los pobres votan a la derecha?)

https://www.nodal.am/2017/12/brasil-pobre-derecha-comparsa-burgues-jose-menezes-gomes/ (Brasil: El pobre de derecha, un comparsa de burgués – Por José Menezes Gomes)

http://www.fronterad.com/?q=bitacoras/cristinavallejo/podemos-y-pobres-derechas (Podemos y los pobres de derechas)

 

Imagen

Hugo Chávez: Marzo 5 de 2013 – Marzo 5 de 2018

Colombia: Cierre de campaña – Gustavo Petro en Barranquilla

La guerra por los recursos. El futuro escenario del conflicto global (Descargar Libro)

Avatar de La Historia Del DíaLa Historia Del Día

Michael T. Klare

El móvil de las guerras futuras ya no será ideológico, sino la posesión de nuestros recursos naturales más preciados y cada vez más escasos. Citando como ejemplos desde los eriales petrolíferos de Asia Central hasta el fértil delta del Nilo, desde las activas rutas comerciales del mar de China meridional hasta las minas de uranio y los yacimientos de diamantes de Sudáfrica, Klare pronostica en Guerras por los recursos que los enfrentamientos políticos de la Guerra Fría están siendo reemplazados por la inmensa y caótica lucha por las materias esenciales, como el petróleo, la madera de construcción, los minerales y el agua potable. Manejando gran número de fuentes, entre las cuales figuran documentos internos de los gobiernos y publicaciones militares e industriales especializadas no accesibles al público en general, Guerras por los recursos considera con fría objetividad la naturaleza cambiante de las conflagraciones bélicas en una era…

Ver la entrada original 37 palabras más

Cómo se vive en un país sancionado por EE.UU. (que no es Cuba)

La falta de alimentos, la escasez de medicinas, el deterioro de su calidad de vida, la desbandada especulativa o la idea recurrente de irse del país. Estas son solo algunas consecuencias que sufren los ciudadanos en su vida diaria.

Policías custodian una fila de gente que compra azúcar a las afueras de un supermercado en Caracas.  / Marco Bello / Reuters

«Mire, mándeme primero el comprobante de transferencia al WhatsApp y después la busco», dice un taxista caraqueño por teléfono a su potencial cliente.

Los taxistas de la capital venezolana hace tiempo que no saben qué es un pago en efectivo porque nadie tiene tanto dinero en el bolsillo para pagar una carrera corta: puede costar unos 100.000 bolívares, o lo que es lo mismo, los billetes reunidos después de diez días de visita al cajero automático para retirar el monto máximo de 10.000 bolívares diarios.

Los kioscos, los puestos de buhoneros y hasta los vendedores callejeros de chicha (popular bebida venezolana a base de arroz o pasta) aceptan transferencias bancarias o tarjetas de débito para transar productos que, hace dos o tres años, podían comprarse fácilmente con el remanente de la cartera, con un ‘sencillo’, como se dice en Venezuela. La historia se repite a mayor o menor escala en todo el comercio.

Una mujer camina entre los estantes vacíos de un automercado en Caracas. Enero, 2018. / Marco Bello / Reuters

La crisis económica que atraviesa el país suramericano se palpa en todas partes: anaqueles vacíos, carros desvencijados, farmacias sin dotación, tiendas con escasísimos inventarios, precios trepidantes. En la calle, las culpas se reparten al mayoreo, casi siempre al gobierno y, en menor medida, a la oposición. Sin embargo, poca gente habla de un responsable silencioso y externo que ha impuesto sanciones severas al país bajo el argumento de que solo afectarían a «funcionarios corruptos» del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pero, ¿en realidad es así?

La «ayuda» de EE.UU.

En 2015, el decreto del expresidente Barack Obama, que calificó al país de «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad de EE.UU., sentó un precedente de política frontal contra Venezuela que ha sido continuado por Donald Trump en la Casa Blanca.

Después de ese decreto empezó la inclusión de funcionarios venezolanos de alto nivel —incluido el presidente Maduro— en listas negras y grises del Gobierno estadounidense e instituciones multilaterales con el objetivo de sentar las bases para un «bloqueo» financiero. ¿El mecanismo? Usar esos datos como medida de coerción a las empresas internacionales para obligarles a rescindir o no firmar contratos de ningún tipo con Venezuela.

La acción de Washington contó con el respaldo de la oposición venezolana y de sus líderes, en especial del diputado opositor Julio Borges, quien emprendió una gira internacional que lo llevó a reunirse con el mismísimo vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, para solicitarle sanciones y el aislamiento total de la economía venezolana. La acción del líder del antichavismo incluyó el envío de más de una docena de cartas a organismos financieros para pedirles que no prestaran dinero a Caracas, aunque la crisis económica empezaba a agravarse.

Esa acción desató la debacle de las finanzas del país petrolero. A los correos de las instituciones públicas empezaron a llegar notificaciones de la cancelación unilateral de contratos de corresponsalía bancaria e interrupción de las operaciones en bancos internacionales, los ‘peros’ de carácter legal y administrativos de empresas internacionales para retrasar o impedir el pago de membresías a organismos multilaterales, así como el bloqueo de activos financieros.

Un informe del ministerio de Finanzas, al que tuvo acceso RT, revela que hoy persisten las limitaciones y negativas para transacciones financieras de bancos internacionales desde y hacia Venezuela, que son frecuentes las demoras en operaciones, y que el exceso de rigor en la documentación y millonarios incrementos de costos por servicios de intermediación están a la orden del día.

El cierre del cerco

En abril de 2016, la banca internacional comunicó a las instituciones venezolanas que tenían prohibido hacerles pagos en dólares, a menos que mantuvieran cuentas en los grandes bancos de EE.UU.

El alemán Commerzbank fue el primero en cerrar las cuentas que tenían los principales bancos venezolanos del Estado: Bandes (de desarrollo); Banco de Venezuela (universal) y Banco del Tesoro (fiduciario), así como las de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

En julio de ese mismo año la medida fue imitada por el Citibank, que cesó de manera unilateral el servicio de corresponsalía y solo dejó activas las cuentas utilizadas para pagos del servicio de Deuda que se tienen con la Oficina Nacional del Tesoro de EE.UU., una decisión que ha restringido severamente la capacidad de Venezuela de hacer pagos en divisa norteamericana.

Personas hacen fila al frente de un cajero automático del banco BFC en Caracas. Noviembre, 2017. / Marco Bello / Reuters

Para ensombrecer la situación, en agosto de 2016 el portugués Novo Banco notificó a Venezuela que no podría realizar operaciones en dólares por presiones externas de los bancos corresponsales.

Así como la sencilla operación de pagar un taxi con billetes en Caracas es casi imposible para la mayoría de los venezolanos, la opción de que Venezuela haga sus compras con normalidad o cumpla con sus acreedores a tiempo resulta inimaginable. Las sanciones limitan no solo la capacidad de respuesta del país en el exterior, sino que afectan severamente la calidad de vida de los venezolanos porque impiden al gobierno adquirir alimentos, medicinas o materias primas para cubrir su consumo interno.

Amenaza a aliados

Si en 2016 EE.UU. se dedicó a cercar a Venezuela en el exterior con sus acciones unilaterales, el gobierno de Trump en 2017 arreció la estrategia con medidas destinadas a presionar a los aliados de Caracas.

Las regulaciones del Departamento del Tesoro de EE.UU. y las presiones del Gobierno de Panamá hicieron que el Bank of China (BOC), con sede en el país centroamericano, informara en agosto del año pasado que no podría hacer ninguna operación en divisas a Bandes o a favor de Venezuela.

Esas mismas restricciones impidieron la concreción de transacciones entre bancos venezolanos y rusos en agosto del año pasado. Tiempo después, Caracas intentó hacer un retiro de sus cuentas colectoras en el Banco de Desarrollo de China, pero la corresponsalía del banco en Nueva York no procesó la operación porque se encontraba en «revisión» y tardó más de tres semanas en hacerla efectiva.

Gente hace fila para comprar papel y pañales a las afueras de una farmacia en Caracas. Mayo, 2016. / Carlos Garcia Rawlins / Reuters

En octubre de 2017, el Deutsche Bank cerró las cuentas de corresponsalía del banco Citic Bank de China por haber tramitado pagos a Pdvsa, la industria que genera más del 90% de las divisas que recibe Venezuela.

Asfixia a Pdvsa

Aunque el tono diplomático entre Caracas y Washington siempre ha sido cáustico, hasta la llegada de Trump la posibilidad de que EE.UU. atacara frontalmente a la economía venezolana parecía lejana. No obstante, en agosto del año pasado ese umbral se cruzó: el presidente norteamericano restringió la transabilidad de los bonos de la República y de Pdvsa en los mercados internacionales.

La medida tenía un propósito claro: impedir que el Gobierno venezolano recurriera a la petrolera para obtener liquidez y así paralizar las negociaciones que había adelantado el país con instituciones financieras para buscar alternativas de crédito. La decisión de la Casa Blanca se tomó justo después de que Maduro lograra un triunfo electoral sobre la oposición con el proceso Constituyente.

El argumento de Washington para justificar la asfixia financiera a Pdvsa, en un momento en que los precios del petróleo empezaban a recuperarse, era que la «dictadura de Maduro» privaba a los venezolanos de «alimentos y medicinas» y por eso el gobierno de Trump prefería aplicar medidas «cuidadosamente calibradas para privar» al Gobierno venezolano «de una fuente fundamental de financiamiento» y «evitar ser cómplice de la corrupción en Venezuela y del empobrecimiento de su población; y permitir la asistencia con fines humanitarios». En ese comunicado, retórica de por medio, EE.UU. admitía abiertamente que iba a impedirle a Venezuela usar sus propios recursos y después, claro, pretendía ofrecerle un «rescate». Garrote y zanahoria.

El ataque a Pdvsa por parte de EE.UU. ocurrió casi a la par con una movida de Euroclear, la empresa encargada de custodiar los bonos de la República. En agosto del año pasado, esa firma decidió retener más de 1.200 millones de dólares de Venezuela, sin permitir la movilización de esos activos, para afectar la disponibilidad de recursos a Caracas. ¿La razón? Presiones de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) norteamericana.

«El Departamento del Tesoro de la administración de Donald Trump le ha dicho a todas estas instituciones, que son una manera de dictadura del sistema capitalista mundial, que busquen la forma de ahogar a Venezuela«, denunció el ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, a finales del año pasado. Maduro calificó la acción de Euroclear como un «secuestro».

¿Cómo afecta a los venezolanos?

Importaciones de materias primas como torta de soya, indispensable para la elaboración de alimento balanceado para animales, se han paralizado en los últimos meses con el único argumento de que han sido realizadas por Venezuela. Las sanciones de EE.UU. han sido efectivas en infundir temor a los empresarios que desean vender algún producto al país.

Venezuela: ¿Por qué los precios subieron hasta un 10.000% en dos semanas?

El miedo tiene asidero. Entre el 15 y el 28 de diciembre del año pasado, más de 29,7 millones de dólares fueron paralizados por bancos en Europa porque eran destinados al pago a proveedores de alimentos. A finales de 2017 también se devolvieron 23 operaciones, que sumaban unos 39 millones de dólares, porque los bancos intermediarios no querían recibir recursos de Venezuela.

El banco estadounidense JP Morgan, por su parte, retuvo más de 28,1 millones de dólares que serían destinados a pagar un buque con alimentos. El resultado está a la vista: las largas filas en Venezuela para conseguir los productos de la cesta básica son cada vez más largas y las alternativas para llenar la despensa más inaccesibles; los rubros de la canasta se expenden a precios especulativos, basados en un «dólar paralelo» que se transa un 700% por encima de la tasa oficial Dicom.

El panorama en materia de salud no es más alentador. La empresa Euroclear ha retenido más de 1.300 millones de dólares, de los cuales 450 millones eran para el pago de alimentos y otros 40 millones para medicamentos.

En el caso particular de la importación de insulina, ha sido posible para Venezuela cumplir el cronograma de pago porque el banco estadounidense Citibank se niega a recibir fondos de Venezuela. La situación se repite en el deporte, con la negativa de los bancos de procesar dinero proveniente del país para los atletas de su selección nacional; en la agricultura, al imposibilitar la compra de semillas para el plan de siembra; y, en resumidas cuentas, se traduce en la inestabilidad financiera de la nación: si el país no puede honrar a tiempo sus compromisos por trabas del sistema bancario, incurre en un impago inducido.

En noviembre del año pasado, por ejemplo, Venezuela hizo una transferencia de 27,6 millones de dólares al Citibank para pagar un bono de una de sus empresas públicas, pero la operación se hizo efectiva una semana después: un retraso del banco que implicó la declaración de ‘impago’ a pesar de que el dinero estaba allí.

Como el mercado es implacable, aunque la demora en el pago de ese bono haya sido por causas imputables a la institución financiera y no a la nación, la banca no pierde: la acción termina por castigar a Venezuela con el aumento del riesgo país y el incremento de las tasas de interés para que sea inviable pedir financiamiento.

La promesa de la Casa Blanca «de aislar económicamente» a Maduro se ha cumplido a cabalidad. «No nos quedaremos quietos mientras Venezuela se desmorona», reza el comunicado de agosto del año pasado, en el que Washington asegura que su único deseo es que en el país se celebren «elecciones libres y justas». Lo curioso es que minutos después que el gobierno anunciara los comicios presidenciales para el próximo 22 de abril, el ‘Tío Sam’ fue el primero en oponerse con una clara amenaza: «continuaremos presionando al régimen».

Los venezolanos saben de qué habla EE.UU. cuando amenaza con ejercer más «presiones» porque son los primeros en sufrir las consecuencias del bloqueo financiero: la falta de alimentos, la escasez de medicinas, el deterioro de su calidad de vida, la desbandada especulativa, la idea recurrente de irse del país. Hasta el taxista, que no puede comprar los repuestos para su carro porque ya no le alcanza el dinero o ni siquiera los consigue, sabe lo que se avecina. Lo sabe aunque su nombre no figure ni por error en las ‘selectas’ listas de la OFAC.

Nazareth Balbás

_________________________________________

Tomado de Acturalidad RT

Publicado: 22 feb 2018 14:46 GMT 

https://actualidad.rt.com/actualidad/263734-vive-pais-sancionado-eeuu-cuba

Los Quads (Quadrilateral Security Dialogue)

Los Quads preparan un contraproyecto ante la «ruta de la seda»

Estados Unidos ha reformado el Quadrilateral Security Dialogue (QSD), conocido como «Quads», grupo antichino que conformó, desde 2007, con Japón, Australia y la India. Australia, que había salido del grupo, haciendo fracasar la estrategia de Washington, regresó a él en 2010.

Ahora la administración Trump prepara un contraproyecto frente la iniciativa china de creación de nuevas vías de comunicación destinadas a facilitar el comercio, según el modelo de la antigua «Ruta de la Seda».

El Partido Comunista de China escogió en 2009 al hoy presidente Xi Jinping para crear una red de vías comerciales que cubra el conjunto del planeta. Luego de ser nombrado presidente de la República Popular China, Xi ha ido dando a conocer la envergadura de ese proyecto cuyas rutas atravesarían cerca de 70 países, con un costo estimado en 124 000 millones de dólares.

Los países del Quadrilateral Security Dialogue se reunieron en noviembre de 2017, al margen de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Australia, Malcolm Turnboll, discutirán el 23 de febrero, en la Casa Blanca, las grandes líneas del contraproyecto que pretenden oponer al proyecto chino de nueva «ruta de la seda».

El gobierno australiano publicó en diciembre pasado su 2017 Foreign Policy White Paper, donde aconseja implicar a Estados Unidos en el enfrentamiento a China.

El 15 de febrero de 2018, el almirante estadounidense Kurt Tidd, actualmente al mando del SouthCom [1], expuso en términos incendiarios el riesgo que representa la nueva ruta china de la seda para la influencia de Estados Unidos. 

 

Cierre de revista ‘Punto Final»: Un nuevo y certero atentado contra la democracia

Avatar de La Historia Del DíaLa Historia Del Día

Juan Pablo Cárdenas S.

Radio U. de Chile

El cierre de Punto Final es el triunfo de la ideología de quienes postulan el neoliberalismo económico, la democracia vigilada, la concentración de la riqueza y la marginalidad de millones de chilenos, muchos de los cuales son brutalmente reprimidos actualmente en La Araucanía, como también son perseguidas y desacreditadas sus organizaciones sociales, políticas y culturales.

El director de la Revista Punto Final ha anunciado el inminente cierre de su publicación. Problemas financieros serían la causa de que se apague una publicación de más de 50 años de existencia y que ha representado con lucidez la visión del progresismo o de la izquierda en nuestro país. Un notable esfuerzo editorial valorado en todo el continente y que difundió el pensamiento de decenas de periodistas e intelectuales reclutados siempre por Manuel Cabieses, cuya solvencia, ética y destreza profesional están ya inscritos en el largo…

Ver la entrada original 1.316 palabras más

Gustavo Petro en Pasto

 

 

 

Argentina: La pena de muerte librada al criterio de la policía

Avatar de La Historia Del DíaLa Historia Del Día

Nahuel Lag  Página/12

“Lo que está de fondo es la discusión acerca de lo que debe ser la función policial, de las definiciones políticas acerca de cuándo y cómo debe actuar la policía. Cuando la ministra habla de una “nueva doctrina” habla de nuevas reglas del quehacer policial, estén o no formalmente protocolizadas (… ) Infiero que la “nueva doctrina” tiene poco que ver con una policía pensada para la democracia. La policía es el Estado, es la violencia organizada del Estado… Se habilitan los rasgos más autoritarios, se relajan los controles sobre el uso de la fuerza. Es una política de seguridad que promueve abiertamente un uso instrumental de las fuerzas de seguridad en beneficio de sectores de poder. Y es, en consecuencia, una política de (in)seguridad para los que quedan fuera de los estándares éticos-estéticos de la distinción social. Reactiva la lógica de la lucha contra un…

Ver la entrada original 1.957 palabras más