Por: Equipo Colarebo Colombia
El ambiente electoral creado en Colombia por la ultraderecha internacional y la dificultad que tiene la ciudadanía para enfrentar exitosamente el fraude, conduce al cuestionamiento expresado y a muchos más.
Para tomar cualquier decisión, el presidente se ha visto enfrentado al congreso, a magistrados de todas las calañas, a la fiscalía, procuraduría, registraduría, a sus propios ministros, a infiltrados corruptos en su movimiento, a funcionarios de los políticos tradicionales, a gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, a militares de orientación imperialista y sionista, a embajadores, a cónsules y agregados abiertamente antipetristas y que el mismo gobierno ha mantenido en sus cargos. Todos alentados por los medios de comunicación mentirosos y pagados con los dineros de los contribuyentes, mientras la población lucha con las uñas en la calle.
Llamar al pueblo colombiano a competir en un proceso electoral fraudulento, es como ponerlos a pedalear en una bicicleta que tiene la cadena rota, además de animarlo a hacer más esfuerzo.
Muchas veces, el avivato que cree que ganó, pierde al largo plazo. Su triunfo es temporal. El horizonte electoral en Colombia en tales condiciones, ha llegado a su fin. El pueblo en las calles tiene la palabra.
Junio 08 de 2026
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