Imagenes de la multitudinaria marcha Uribista hoy en Colombia

Imagenes de la multitudinaria marcha Uribista hoy en Colombia.

MARCHA URIBISTA

Publicado: agosto 7, 2015 en http://joserepelin.com/2015/08/07/imagenes-de-la-multitudinaria-marcha-uribista-hoy-en-colombia/

 

MEXICO: «ESTADO TERRORISTA»

Miércoles 5 de agosto de 2015
por  Comité Cerezo México

Resultado de un trabajo sobre documentación de violaciones a los derechos humanos en México y del análisis marxista sobre la formación económico-social-capitalista que impera en el país llegamos a la conclusión de que estamos viviendo el proceso de configuración del Estado en uno terrorista. En este ensayo trataremos de fundamentar por qué se ha arribado a esta conclusión, sin que esto signifique que no hay dudas, lagunas y amplios campos por explorar.

La configuración del Estado mexicano en un Estado terrorista contiene las siguientes características:

 1.Profundización del neoliberalismo: la reacción conservadora ante la crisis económica mundial

Estamos viviendo, desde mediados del gobierno panista de Vicente Fox y, de manera acelerada, desde el fraude electoral de 2006, con la llegada a la Presidencia de la República de Felipe Calderón y posterior arribo al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), un proceso en el cual el Estado mexicano se está configurando como uno terrorista. Pero ¿cuál es el motivo principal de este proceso? Reducir la razón de esté a la maldad, ineptitud o error de determinadas políticas gubernamentales o incluso, como sostienen la derecha y algunos “despistados de izquierda”, colocar la explicación de lo que pasa en México dentro de la teoría del llamado “Estado fallido” o “Estado con funciones fallidas” no solo nos aleja de la comprensión de la realidad, sino que nos coloca en el terreno de la justificación de las políticas de seguridad emprendidas por el Estado mexicano.

La razón debemos buscarla en la economía, sobre todo en la continua crisis sistémica capitalista, producto de poco más de tres décadas de neoliberalismo en el mundo y en las salidas que el propio capitalismo implanta para sostener su hegemonía planetaria.

En 2001, algunos pensadores de izquierda [1] anunciaban que el militarismo y las guerras marcarían una de las formas que desarrollaría el imperialismo para salir de la profunda crisis económica. El Estado, en este sentido, lejos de adelgazarse o debilitarse, se fortalece, sobre todo en sus funciones de represión y control social. Se trata, como en todas las crisis capitalistas, de destruir de manera masiva las fuerzas productivas de la competencia para reactivar las economías propias. Destruir para volver a construir sin competencia y garantizar no solo el control de las materias primas y de la mano de obra sino, también, nuevos mercados de consumo.

México desempeña un papel importante para la economía de Estados Unidos (EU). Ya no basta el control de las principales ramas de la economía mexicana ni la dependencia tecnológica o la fuente constante de mano de obra barata. Los países capitalistas necesitan mayor explotación del hombre y de la naturaleza para salir airosos de la crisis mundial. Para ello requieren mayor control y la subordinación de las diferentes poblaciones.

El Estado mexicano, entre otras características, sigue siendo el instrumento principal de una minoría para profundizar las políticas económicas neoliberales en el país en perjuicio del resto de la sociedad. En los periodos de crisis, esta afirmación se muestra con mucha claridad. Para que México pueda cumplir el papel que le toca en esta crisis mundial del capitalismo debe transformarse aceleradamente. Adecuarse a las nuevas exigencias del capital. Sin embargo, el proceso de construcción del Estado terrorista no está exento de contradicciones, avances y retrocesos. No es un proceso lineal, y su configuración es marcada, por un lado, por los intereses geoestratégicos de EU y económicos de la oligarquía mexicana; y por otro lado, por las oposiciones de algunas fuerzas políticas y sociales del país.

La derecha mexicana, supeditada a las exigencias de EU, cumple el papel de ejecutor de los cambios que exige el capital. ¿Qué sector de esta derecha puede llevar a cabo de mejor manera las transformaciones institucionales y sociales que garanticen la profundización del neoliberalismo? Se trata de una de las preguntas resueltas con las elecciones de 2012 y reafirmadas en las de 2015, si no es que la oposición a este proyecto da un viraje a estas políticas neoliberales, algo muy poco probable.

 2.El narcotráfico como economía criminal

El narcotráfico como fenómeno capitalista no es nuevo, como bien lo explica Norberto Emmerich; [2] y tampoco, siguiendo al autor, el comportamiento de la droga, ya sea cocaína u opio, como mercancía capitalista. Un fenómeno relativamente nuevo es la producción masiva de estas mercancías. El informe del Equipo Bourbaki nos muestra cómo la economía ilegal pasa por una etapa violenta de acumulación originaria de capital.

“Tradicionalmente se conoce esta acumulación como el proceso de escisión de los productores de sus medios de producción y la creación de un mercado de esos medios de producción. Esta escisión se da de manera violenta a través del uso de la fuerza. En nuestro caso de estudio, podríamos decir que el uso de la fuerza se da por el control de territorios de producción y distribución de la nueva mercancía, lo que genera un mecanismo violento que garantiza la reproducción ampliada de la acumulación capitalista”. [3]

El problema del narcotráfico es económico; la droga supone una de las mercancías que genera más ganancias que cualquier otra mercancía legal. Esto es posible no por la venta de la mercancía y su gran costo en el mercado, sino porque permite una amplia explotación de mano de obra que trabaja en condiciones casi de esclavitud, sin ningún derecho o prestación social. La burguesía necesita garantizar que esta mano de obra permanezca en este estado de total sometimiento. De ahí el terror como política de control, así como la utilización del Estado para garantizar la producción, circulación, distribución y consumo de esta mercancía. La economía capitalista de por sí es criminal, pues fluye en beneficio de una minoría de la sociedad, pero el narcotráfico rompe incluso con esa “legalidad” capitalista porque el capital no reconoce más leyes que las propias. Los Estados capitalistas, en la lucha tenaz por mantener sus respectivas hegemonías, no solo necesitan controlar esta mercancía, que le reditúa gran capital, también necesitan el control territorial desde donde se produce, así como las redes de distribución, y generar un consumo masivo. El narcotráfico es uno de los pilares de la economía capitalista mundial y, a su vez, uno de los pretextos más a doc para justificar una serie de políticas gubernamentales, no encaminadas a la erradicación de las drogas, sino guiadas a garantizar el control de la población que permita, simultáneamente , intensificar la explotación de la mano de obra.

3.La construcción de un “enemigo interno”, en este caso la delincuencia organizada y el narcotráfico, para justificar la restricción de derechos a la población

El narcotráfico, fenómeno existente y en expansión, ha sido el enemigo interno que el gobierno mexicano, siguiendo los dictámenes de EU, ha construido para justificar el inicio de una “guerra”, hoy llamada “lucha contra el narcotráfico”. sus métodos violentos provocan terror, miedo y zozobra en la población y cuyos resultados saltan a la vista: más de 120 mil ejecuciones al término de 2014; una cifra aproximada de 30 mil desapariciones forzadas y más de medio millón de desplazados forzados. Un ejemplo de esto es el valle de Juárez, Chihuahua, con cerca de 250 mil desplazados forzados a raíz de que en ese lugar comenzara la construcción del mayor puente fronterizo de la historia.

La “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico es el pretexto perfecto que facilita al Estado su estrategia de control social y su estrategia represiva y contrainsurgente respecto al movimiento social, sus organizaciones, dirigentes y la sociedad en su conjunto. Como muestra tenemos los cerca de 120 casos de desaparición forzada por motivos políticos y los 60 de ejecución extrajudicial (de 2006 a la fecha) contra integrantes del movimiento social, los más de 120 presos por motivos políticos que existen actualmente, las cerca de 800 detenciones arbitrarias en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Por un lado, el narcotráfico es uno de los pilares de la economía mundial, pues no solo genera capital o que también es fuente de financiamiento para las guerras imperialistas y, por otro lado, el pretexto de los Estados capitalistas para incrementar la industria militar e incluso generar guerras en las cuales se busca el control, no únicamente del narcotráfico sino de los recursos geoestratégicos necesarios para mantener la hegemonía capitalista sobre otros Estados capitalistas.

Por ello, no se sostiene la tesis de que el narcotráfico es un fenómeno ajeno a los Estados capitalistas o de que el narcotráfico ha corrompido o está penetrando en el Estado y adueñándose de él. El narcotráfico es en este momento parte de la política estatal y, como vimos más arriba, parte de la economía mundial. Sin embargo, en el discurso se concibe como el enemigo a vencer e incluso la fuente de todos los males del país.

4. El uso sistemático del terror para combatir al “enemigo interno”

Las ejecuciones extrajudiciales de niños, mujeres, ancianos y hombres en retenes policiacos o de las fuerzas armadas en la “guerra contra el narcotráfico”; la tortura como práctica cotidiana y sistemática de obtención de información o de autoinculpación del detenido; la desaparición forzada; las masacres de jóvenes y migrantes sin relación alguna con el narcotráfico; los feminicidios; los cateos ilegales; el reclutamiento forzoso; las amenazas y los ataques contra los luchadores sociales constituyen actos terroristas, en primer lugar por la crueldad con que son realizados y por los objetivos que persiguen: la destrucción del tejido social y la eliminación física de toda oposición y, segundo, por el grado de terror que provoca en las víctimas, pero también en su entorno familiar, el de su organización y en una parte de la sociedad; [4] y, además, porque violan los pactos, las convenciones y los protocolos que protegen los derechos humanos que el Estado mexicano ha firmado.

El uso sistemático del terror tiene como finalidad identificar y destruir al supuesto enemigo interno, así como a todo actor que lo tolere, además de disuadir a quienes se consideran enemigos potenciales y controlar la vida social a través de él. No es casualidad que la marina mexicana en la mayoría de sus operativos contra el narcotráfico no detenga personas, sino que las ejecute. Incluso, una organización estadounidense, ligada históricamente a las políticas gubernamentales del país del norte, en su informe de 2011 llega a la siguiente conclusión.

“Human Rights Watch pudo observar que existe una política de seguridad pública que fracasa seriamente en dos aspectos. No sólo no ha logrado reducir la violencia, sino que además ha generado un incremento drástico de las violaciones graves de derechos humanos, que casi nunca se investigarían adecuadamente. Es decir, en vez de fortalecer la seguridad pública en México, la ‘guerra’ desplegada por Calderón ha conseguido exacerbar un clima de violencia, descontrol y temor en muchas partes del país.” [5]

Lo que Human Rights Watch ve como un fracaso es realmente uno de los objetivos del gobierno de Calderón: “exacerbar un clima de violencia, descontrol y temor en muchas partes del país”. Y parece un objetivo cumplido.

5.La militarización institucional y de la vida social

“México representa el continuismo de la ortodoxia neoliberal en la región dispuesto a dar una vuelta de tuerca más”. [6] Nos dice bien Rodríguez Rejas. Esta vuelta de tuerca pasa por el proceso de militarización de México. Conforme a cifras oficiales, más de 60,000 elementos de las Fuerzas Armadas y de la Marina cumplen tareas que corresponden, en teoría, exclusivamente a las autoridades civiles.

Las fuerzas armadas (ejército, marina, policía federal y de los estados) se han convertido en el principal instrumento para combatir al “enemigo interno” y garantizar la imposición de la profundización del neoliberalismo: “la militarización es pieza esencial de la reproducción del patrón de acumulación neoliberal y su estructura de poder; es la ‘tercera pata’ en que se apoyan las nuevas oligarquías, el ‘tercer vínculo’ de la dominación”. [7] Ya no es raro observar retenes, vuelos rasantes de helicópteros, operativos en ciudades y poblaciones rurales, patrullajes, militares con licencia o retirados al mando de las Secretarías de Seguridad Pública de los estados (en 17 de 32 entidades federativas hay militares al mando de las Secretarias de Seguridad Pública y en 25 estados dirigen policías municipales).

La presencia de las fuerzas armadas y de la marina aumenta en todos los ámbitos de la vida social, sobre todo donde los pueblos se organizan o hay proyectos económicos trasnacionales en curso o proyectados. Aunado a esto, se crea una nueva casta privilegiada y fiel al sistema: los militares. Mientras al trabajador común se aumentó en 2010 el 4.85% a su salario, a los soldados y marinos se les incrementó el 40%. Ser un miembro activo de las fuerzas armadas se convierte en la única opción legal de mejorar las condiciones de vida para amplios sectores de la población. Si a eso sumamos la impunidad que los ampara, el resultado es catastrófico para la población civil.

Como ejemplo tenemos las más de 6 mil quejas por violaciones de los derechos humanos formuladas contra de la Secretaría de la Defensa Nacional de 2006 a 2011, y las presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por violaciones de derechos humanos por militares se han incrementado más de 1,000% entre 2006 y 2011.

La militarización como elemento garante del “orden neoliberal”, subordinado a las exigencias de seguridad y de la crisis económica de EU, coloca a México,cada vez más en un papel de subordinación y de policía de los intereses de Washington. Los militares como nuevo actor político que ve incrementado su poderío y como casta privilegiada se convierten en uno de los mayores obstáculos para frenar la dinámica de guerra y sometimiento de la población.

6.El paramilitarismo como la mano siniestra del Estado

Como el Estado mexicano necesita, por la presión nacional e internacional, cierto grado de legitimidad para seguir aplicando su política económica neoliberal y su proyecto de control social, no puede violar descaradamente todas las leyes a que se debe ni contravenir abiertamente derechos humanos sin tener cierto costo político ante la misma sociedad que desea lo apoye. Incluso, por este motivo, el gobierno federal ha abandonado el discurso de guerra contra el narcotráfico y retomado más el de seguridad democrática, al estilo de Colombia.

El ejército no puede mantener el orden neoliberal por sí solo, sin que sus miembros sean señalados o acusados de graves violaciones de los derechos humanos. Para quitarse cierto costo político, el Estado recurre al paramilitarismo como una política que le permite aplicar el uso sistemático del terror evadiendo ante la opinión pública su responsabilidad directa. Incluso, la existencia de paramilitares se convertirá en otro motivo del aumento de la militarización del país.

La existencia de grupos paramilitares permite al Estado tratar de evitar cuestionamientos sobre su estrategia de seguridad y erigirse como víctima de entidades armadas ajenas a su control, y con esto volver a adoptar una posición de “defensor” de la sociedad o de “garante” de sus derechos. Ahora bien, probar que el paramilitarismo es la mano siniestra del Estado no solamente es difícil en términos de documentación, sino que implica un riesgo muy elevado para las organizaciones o personas que lo hagan. Sin embargo, la experiencia de otros pueblos nos dice que los grupos paramilitares no pueden surgir ni desarrollarse al margen de la protección del Estado que casi siempre dice combatirlos.

En México se cruzan tres formas de paramilitarismo. La primera, cuando el ejército o la marina se quitan los uniformes oficiales y con el narcotráfico actúa contra la población civil. La segunda, cuando los paramilitares están constituidos por desertores del ejército o la marina, mercenarios, y su fuente de financiamiento es directamente el narcotráfico. La tercera, cuando militares o mercenarios entrenan a población civil para que ésta cometa los crímenes en agravio del resto de la población.

Reconocer los fines del paramilitarismo nos ayudará a comprender el porqué de la violencia y crueldad extrema en que nos han sumergido y el grado de impunidad que se tiene contra los responsables de esta situación.

7.La criminalización de los defensores de los derechos humanos y de la sociedad en general

La criminalización de los defensores de los derechos humanos tampoco es un fenómeno nuevo en México, pero en este marco de “guerra contra el narcotráfico” adquiere características distintas de las décadas anteriores. La criminalización es una estrategia del Estado: consiste en estigmatizar a la persona utilizando los medios de comunicación masiva con el objetivo de acusarla de ser violenta, actuar al margen de la ley, transgredir la ley y estar involucrada con la delincuencia organizada, el narcotráfico o el terrorismo de judicializarla (encarcelarla) o crear condiciones sociales y mediáticas para que los militares o los paramilitares la ejecuten por pertenecer a este “enemigo interno”.

Otra característica de la criminalización es que va dirigida no solo contra luchadores sociales o movimientos de oposición: se amplía a toda la sociedad. Ser joven, mujer, drogadicto, estudiante te convierte, con el pretexto de estar ligado al narcotráfico, en blanco de la violencia de Estado.

En ciertos casos, al defensor de los derechos humanos y al luchador social se fabrican delitos del fuero común o del federal para encarcelarlos y coartarles los derechos de manifestación y organización. Sin embargo, la estadística nos dice que la estrategia del Estado va más allá y se encamina a ejecutar o desaparecer a quienes cuestionan sus políticas de seguridad. Y aun así, en México hay cerca de 130 personas encerradas por su participación política. [8]

8.La creación de un marco jurídico de excepción que legaliza las prácticas violatorias de los derechos humanos y garantiza la impunidad

El gobierno federal ha impulsado propuestas de reformas constitucionales para legalizar prácticas violatorias de derechos humanos y vivir en estados de excepción no declarados, donde se suspenden las garantías de las personas detenidas o investigadas —como se hace de facto— o por medio de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, que no responde a los criterios establecidos en la Convención de Palermo sobre la materia y constituye, en sí misma, una grave violación de los derechos humanos.

La reforma de seguridad nacional que impulsó el gobierno de Enrique Peña Nieto es un ejemplo de legalizar lo ilegal; legalizar el proceso de configuración del Estado mexicano como uno terrorista y dotarlo de una herramienta jurídica que le permita en el futuro inmediato nuevas reformas que restrinjan aún más los derechos de los ciudadanos.

Una objeción ante este proceso de configuración del Estado mexicano en un Estado terrorista es la aprobación de la reforma de derechos humanos en materia constitucional. ¿Cómo explicar ese aval en el contexto de la guerra contra el narcotráfico?

En los hechos, y a más de dos años de la aprobación, la reforma no ha servido para frenar las graves violaciones de los derechos humanos. Más bien ha servido para lavarle la cara al gobierno y hacerlo ver como un gobierno preocupado por los derechos humanos. Esto no quiere decir que la reforma no sirva para nada pues no solo fue una concesión del Estado, sino que la reforma refleja que, dentro del Estado y la sociedad, hay fuerza opuestas a las políticas de seguridad y que tratan de acotarlas mediante recursos legales. En este sentido, decíamos que este proceso no es lineal ni está a salvo de contradicciones, avances y retrocesos.

9.Los medios de comunicación como partes de guerra

Los medios de comunicación masiva desempeñan un papel importante en este proceso de configuración del Estado mexicano en uno terrorista. Veamos a continuación algunos de los argumentos exhibidos por el gobierno federal a través de los medios afines a sus políticas de seguridad:

1. Que el país se encontraba en una situación muy grave, ya que estaba “secuestrado por el narcotráfico y el crimen organizado”.

2. Que los gobiernos anteriores habían sido muy tolerantes con el crimen organizado, lo que les había permitido crecer a la “luz de la ilegalidad”.

3. Que su gobierno emprendería una guerra contra la delincuencia y el narcotráfico.

4. Que la población estaba gravemente amenazada.

5. Que la guerra implicaría costo de vidas humanas. [9]

Justificar la “guerra contra el narcotráfico”, exacerbar la violencia a través de la televisión, la radio y la prensa, contabilizar las ejecuciones, los descuartizamientos, las torturas, el linchamiento mediático en contra de todo quien el gobierno señale como parte del narcotráfico. La estigmatización de amplios sectores de la población como partes de este “enemigo interno” y sobre todo la justificación de la mano dura, es decir, de las graves violaciones de los derechos humanos en este contexto de “guerra contra el narcotráfico”, son algunas de las funciones de los medios de comunicación masiva. Por un lado, hacer visible la violencia y la muerte y, por otro lado, ocultar la responsabilidad Estatal.

La televisión se ha convertido, incluso, en vocero no oficial de grupos paramilitares, como los llamados “matazetas”, quienes en formato de conferencia de prensa justifican el terror al mismo tiempo que defienden las instituciones del gobierno.

Ahora bien, este discurso cambió con la llegada del PRI al poder. El actual gobierno federal administra la “visibilización” —o no— de la violencia sin que ello signifique una disminución real de ésta.

10.La polarización social mediante la ruptura acelerada del tejido social

En México, como en todo país capitalista, la polarización social no es un fenómeno nuevo. Hay una división clasista de la sociedad que se agudiza por la crisis económica mundial y se manifesta políticamente a través de diversas fuerzas o agrupamientos políticos. La burguesía trata de mantener la hegemonía mundial mediante mayor control de la población que, a su vez, le permita la mayor explotación posible. Para ello le apuesta a la ruptura del tejido social del resto de la sociedad, a fin de que esta parte explotada y oprimida no tenga capacidad de organizarse, luchar y poner en tela de juicio la dominación capitalista. Las guerras son el mejor ejemplo de lo anterior. No se trata solo de destruir las fuerzas productivas del oponente, sino de colapsar las bases organizativas de la sociedad misma.

La ruptura del tejido social en México ha entrado en una nueva fase. La violencia estructural y la dirigida contra amplios sectores de la población buscan polarizar aún más a las diferentes clases sociales. La “guerra contra el narcotráfico”, en nuestra opinión, es contra el pueblo, la sociedad, pero no toda, sino los que se oponen o no se subordinan a la profundización del neoliberalismo. Una guerra clasista en este sentido.

Con la ruptura del tejido social, el Estado pretende “orillar” a la sociedad a permanecer en extremos opuestos. En uno la parte de la población que no solo apoya incondicionalmente la estrategia de seguridad del Estado, sino que también es parte activa ahí, convirtiéndose en la base social que la legitima y reproduce. Por otro lado está el segmento en desacuerdo con la estrategia de seguridad del Estado —o con una parte de ella—, incluso que solo cuestiona su validez, mostrada así como un “enemigo interno” y, por tanto, como un objetivo por neutralizar o eliminar desde la lógica estatal.

Con este tipo de estrategia de terror se profundiza la división social que lleva a una diferenciación radical entre “ellos y nosotros”. La polarización social revela así su contenido de clase.

 Bibliografía

Martens, Ludo: Globalización imperialista y revolución. PTB. Bélgica. 2011.

Emmerich, Norberto: Globalización, Estado y narcotráfico. El caso Southern Winds /1° ed. / Buenos Aires. 2009.

Equipo Bourbaki: El costo humano de la guerra por la construcción del monopolio del narcotráfico en México (2008-2009). Febrero de 2011.

Equipo Nizkor: ¿Terrorismo o rebelión? Human Rights. 2002.

Rodríguez Rejas, María José. (2010) “El proceso de militarización en México: un caso ejemplar.” América Latina: Estado y sociedad en cuestión. Ed. Edimpo.

Human Rights Watch: Ni seguridad, ni derechos. Ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México. Noviembre de 2011.

Informe. Saldos de la represión en México 2009-2010: una guerra contra el pueblo. Comité Cerezo México. 2011.

 

Revista Memoria: ESTADO TERRORISTA

 

[1] Martens, Ludo: Globalización imperialista y revolución. PTB. Bélgica. 2011.

[2] Emmerich, Norberto: Globalización, Estado y narcotráfico. El caso Southern Winds / 1° ed. / Buenos Aires. 2009

[3] Equipo Bourbaki: El costo humano de la guerra por la construcción del monopolio del narcotráfico en México (2008-2009). Febrero de 2011. Pág. 38.

[5] Human Rights Watch: Ni seguridad, ni derechos. Ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México. Noviembre de 2011. Pág. 10.

[6] El proceso de militarización en México: un caso ejemplar. Publicado en: José María Calderón Rodríguez (coord.). América Latina: Estado y sociedad en cuestión, Edimpo, México, 2010. Pág. 29.

[7] José María Calderón Rodríguez (coord.). América Latina: Estado y sociedad en cuestión, Edimpo, México, 2010. Pág. 29.

[9] Informe: Saldos de la represión en México 2009-2010: una guerra contra el pueblo. Comité Cerezo México. 2011. Pág. 15.

TOMADO DE http://www.comitecerezo.org/spip.php?article2177

Así se roban las elecciones en Colombia

VER  http://pilasconelvoto.com/

¿Un ciudadano, un medio de prensa?

TOMADO DE «EL TELEGRAFO»  http://www.telegrafo.com.ec/blog-del-director.html

Orlando Pérez, Director

Orlando Pérez, Director

Los medios de comunicación tradicionales están fritos. Las nuevas tecnologías los trituran día a día. Ahora son los ciudadanos quienes ejercen la comunicación como un derecho y como una opción. Así que dejémonos de vainas: la prensa, en su lógica comercial, hegemónica, vertical y ‘supracultural’, ya no impone (relativamente) lo que hay que leer, pensar, debatir o reflexionar en las sociedades contemporáneas.

Maticemos: todavía hay naciones y zonas territoriales donde internet no cubre ni copa la atención ni el uso de los ciudadanos y estos para informarse siguen dependiendo de los medios que tienen a la mano. Y ahí sobreviven esos modos de comunicación tradicional, emisiones televisivas calco del modelo hollywoodense para el entretenimiento y malas copias de formatos informativos de ‘las grandes cadenas mundiales’.

Al parecer, la tendencia mundial será alrededor de lo que antes se aspiraba para la democracia (un ciudadano, un voto). Si los ciudadanos tienen un smartphone o una cuenta en una red social arribaremos a un escenario en que cada uno de ellos será un medio de comunicación y por tanto contará con las facilidades para informar, comentar y debatir con el resto de mundo.

Para probarlo ahí están dos ensayos ‘monumentales’ de dos periodistas e investigadores: Cultura Mainstream (de Frederic Martel) y Cuarto poder en la red (de Víctor Sampedro). Los dos coinciden en que la crisis de los medios (en el sentido más amplio de la palabra) no responde a un problema de demanda (“nunca se ha consumido ni comentado tanta información”, explica Sampedro), sino de oferta. Obviamente hay, en ese contexto, una saturación por abundancia y no por calidad. No le falta a la gente información como para tomar decisiones y no le llega ahora solo por los medios tradicionales de prensa. Al contrario, si algo saben los ciudadanos no es porque esos medios les informen. Incluso, esos medios no alcanzan a satisfacer toda el hambre de información que los nuevos ciudadanos (sobre todo los nativos digitales) demandan y consumen, pero también la que producen desde sus computadoras o celulares.

Yo creo mucho en los periodistas, poco en los medios. Y ahora ser periodista parece más fácil o, por lo menos, las tecnologías ayudan para que esa tarea básica de informar pueda ‘hacerla cualquiera’. Y ese ‘cualquiera’ pasa por el ciudadano común, el artista o deportista, el político y las autoridades, el académico o el estudiante. ¿Entonces para qué servimos ahora los actuales y tradicionales periodistas?

Primero, para entender para qué servimos hay que bajarse de la ‘nube rosada’ donde creemos estar por codearnos con todos los actores (políticos, culturales, deportivos, de la farándula). Segundo: hay que explicar la realidad en toda su complejidad, lo cual implica dotarse de mejores herramientas argumentales y epistemológicas. Y tercero: se debe formar a las generaciones de estudiantes de comunicación en concomitancia con las nuevas realidades y no bajo el formato de todas las facultades que siguen impartiendo lo mismo del siglo XX. (O)

¡LLEGÓ LA HORA DE LA VERDAD! (PRIMERA PARTE)

 

VERDAD

En esta serie de comunicados vamos a hacer la narración de un cuestionable y repudiable robo, en la ciudad de Medellín.

 Los 11 Concejales de Medellín que con su voto afirmativo, crearon las condiciones para que la multinacional Millicom con unas empresas de papel, se apoderara de UNE EPM TELECOMUNICACIONES S. A., y la utilizara como caja menor y como instrumento de financiación de sus negocios, no pueden presentarse como candidatos al Concejo de Medellín, en las elecciones del 25 de octubre de 2015 para su reelección, sin rendirle cuentas a la ciudadanía por su descalificable decisión.

 Pretendemos con este primer comunicado y utilizando un lenguaje sencillo, mostrar las catastróficas consecuencias para EPM y para la ciudad de Medellín, que tendrá la decisión tomada por los 11 Concejales que votaron afirmativamente que UNE EPM telecomunicaciones S.A. pasara a manos de Millicom; y que de una pujante y rentable empresa, de la noche a la mañana, empezara a dar pérdidas, y esté siendo saqueada e hipotecada por unos administradores y directivos sin escrúpulos.

 En el ejercicio de 2013, la Junta Directiva de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. le informó a la Asamblea General de Accionistas que las utilidades generadas en ese año, ascendieron a la suma de cuarenta y cinco mil doscientos millones de pesos ($45.200) En ese mismo periodo hubo un crecimiento en ingresos y en las utilidades; pero el 2014 fue de decadencia y de pérdidas, tal como consta en el informe del día 25 de marzo de 2015.

INFORMACIÓN RELEVANTE UNE EPM TELECOMUNICACIONES S.A.

Anexo aprobación del proyecto de distribución de utilidades:

 La Asamblea General de Accionistas de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. aprobó la siguiente propuesta:

 “Las pérdidas del ejercicio 2014 ascienden a $28.567 millones de pesos. La Junta Directiva de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. propone a la Asamblea General de Accionistas de la Sociedad no distribuir utilidades teniendo en cuenta los resultados del ejercicio del año 2014, en el cual se presentaron pérdidas”

 En el año 2013, las utilidades fueron de $45.200 millones y en el 2014, las pérdidas fueron de. $28.567 millones de pesos. Tanto el Alcalde como el Gerente General de EPM y los alegres e irresponsables concejales, le dijeron a los ciudadanos que con la llegada de Millicom, UNE EPM Telecomunicaciones S.A. se iba a convertir en una potente empresa, que nos sacaría del atraso tecnológico, y que iba a aportar muchos recursos para el desarrollo social en la ciudad.

 La decisión tomada por estas lumbreras de concejales, que hoy aspiran a la reelección, de sólo entrada, llevó a la ciudad de Medellín a perder veinte dos mil cien millones de pesos ($ 22.100). Veamos porque:

 El Doctor Francisco Luis Valderrama Aguilar, con sus siempre muy juiciosos análisis y sin tantos pergaminos ni ostento de títulos, prendió las alarmas por el posible pago a los Grupos Sarmiento Angulo y Santo Domingo, de una considerable suma de dinero por efectos de la fusión de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. con Millicom. Al no tenerse en la cuenta lo advertido por nuestro ilustre ex-funcionario, se obligó a la compañía medellinense a que el día 13 de febrero de 2015, produjera esta nefasta e injusta noticia:

 INFORMACIÓN RELEVANTE UNE EPM TELECOMUNICACIONES S.A.

 “El 15 de junio del año 2006, se celebró un contrato entre EPM y empresas de los Grupos Luis Carlos Sarmiento Angulo y Santo Domingo, para la compra de sus acciones en ORBITEL. Este contrato estableció que el pago de la transacción se haría en dos momentos: USD 80 MM a la firma, como en efecto se realizó y USD 5 MM con su respectiva actualización, contingentes a la materialización de uno o varios eventos, uno de los cuales consistía en el cambio de control de UNE EPM Telecomunicaciones S.A.

 Como resultado del reciente cambio de control y de los términos y condiciones pactados, el monto contingente que asciende aproximadamente a $ 22.100 millones, comenzó a ser pagado por UNE EPM Telecomunicaciones S.A. a los grupos antes mencionados”. Subrayado, fuera del texto.

 Con la decisión tomada por los 11 Concejales que votaron afirmativamente, el Municipio de Medellín perdió la suma $ 22.100 millones de pesos, y los Grupos Sarmiento Angulo y Santo Domingo vieron crecer sus arcas.

 El daño patrimonial más grave, muy seguramente, lo encontramos aquí:

 “La Superintendencia de Industria y Comercio autoriza la integración empresarial, fusión por absorción, entre UNE EPM Telecomunicaciones S.A. y TIGO, bajo el condicionamiento de la devolución a La Nación de una porción del espectro radioeléctrico con que cuentan en la actualidad ambas empresas.

 Actualmente UNE EPM Telecomunicaciones S.A. y TIGO, en conjunto, cuentan con 135 MHz de espectro radioeléctrico, existiendo un límite legal de 85 MHz, razón por la cual deben devolver a La Nación 50 MHz, en los términos y plazos indicados por la SIC.

 El día 19 de noviembre de 2014, UNE EPM Telecomunicaciones S.A. entregó esta información:

 INFORMACIÓN RELEVANTE UNE EPM TELECOMUNICACIONES S.A.

 “La Asamblea de Accionistas de UNE EPM Telecomunicaciones S.A., mediante mecanismo de voto escrito, adoptó las siguientes decisiones:

 La Disposición de 50 MHz de espectro radioeléctrico que UNE EPM TELECOMUNICACIONES S.A. utiliza actualmente en la banda de 2.5 GHz (2500MHz – 2525 MHz combinado con 2620 MHz – 2645 MHz, para ofrecer los servicios LTE y la cesión de dicho espectro a un tercero”.

 Nótese como UNE EPM Telecomunicaciones S.A. y TIGO conjuntamente reúnen 135 MHz de espectro radioeléctrico, pero como no se dio la fusión con TIGO, sino con Millicom Spain Cable S. L., que no tiene espectro radioeléctrico, el espectro continuaba inmodificable, razón por la cual no se tenía que ceder a un tercero los 50 MHz de la compañía telefónica medellinense.

 Negocio redondo para Millicom. TIGO conserva su espectro radioeléctrico porque no la fusionaron con UNE EPM Telecomunicaciones S.A. como lo aprobó la Superintendencia de Industria y Comercio, pero nuestra compañía pierde el 50 MHz del espectro porque la Junta Directiva, integrada mayoritariamente por Millicom, tomó tal decisión. De la venta de los 50 MHz del espectro, a Millicom le corresponde el 50% sin aportar un solo peso colombiano para estos efectos. Es decir, todos los antioqueños y connacionales pagamos la compra de los 50 MHz, y ahora una administración inescrupulosa, con la ayuda de unos concejales apátridas, va a recibir una cuantiosísima suma de dinero sin el menor esfuerzo.

Terminamos esta primera parte, informando que de manera velada hemos estado recibiendo amenazas y presiones muy sospechosas. Motivo por el que responsabilizamos de cualquier suceso en nuestra contra al Señor Alcalde, al Gerente General de EPM, a los Directivos de Millicom y de UNE EPM Telecomunicaciones S.A., y a todos aquellos servidores públicos que se han visto afectados con las denuncias que hemos hecho por la aberrante corrupción que afecta a Medellín.

 Bueno…y a todas estas, ¿Dónde está el Señor Contralor General de Medellín, que no ha querido dar la cara frente a tan evidentes despropósitos?

 Esperen la segunda parte, en donde probaremos la forma como ya comenzaron el desangre certero de las arcas de las EPM.

 De los Trabajadores y la Comunidad en General,

 fraternalmente,

 GONZALO ÁLVAREZ HENAO     JESÚS MARÍA LÓPEZ VELÁSQUEZ

Presidente                                                                                            Presidente

Movimiento Cívico de Medellín                                                UNIGEEP

Y El Área Metropolitana                                                              Unión Sindical Grupo Empresarial EPM

Calle 52 N° 47-28, oficina 616, Edificio la Ceiba.

Celular 312 741 2260

Correos Electrónicos: gonzaloalvarezhenao@gmail.com gonzaloalvarezhenao@yahoo.es          

Medellín-Antioquia

ELECCIONES DEL 2015 EN COLOMBIA: A LA ESPERA DE UNA OPCION POPULAR

Por: Ricardo Robledo

Todos los procesos electorales no tienen la misma trascendencia para el momento político de un país. Particularmente, para Colombia, los comicios de octubre del 2015 van a estar marcados por el tema de la paz. Siempre los ciudadanos deberían utilizarlas para elegir un buen gobierno y en este caso, se deberían aprovechar para escoger aquellas propuestas que permitan un avance de las propuestas de paz en las que se le haga justicia al pueblo colombiano, que es el principal perjudicado, que sufre las consecuencias, es el desplazado a zonas de miseria y el que pone los muertos.

La oposición a la paz por algunas minorías políticas, es una forma de impedir la transformación del país, la democratización, el conocimiento de la verdad sobre el conflicto armado, las responsabilidades de los políticos  y sus aliados. Es un bloqueo preventivo a la posibilidad de nacimiento de una nueva sociedad, similar a lo que fomentan y ejecutan en los países hermanos.

La esperanza es que la población asista masivamente a las urnas para cambiar a la clase gobernante que ha sumido a los ciudadanos en la miseria y el marginamiento y al país en la corrupción y la delincuencia. Para superar estos problemas se tendrán que enfrentar muchas trabas y bloqueos. Por ejemplo, además de los asesinatos, se ha vuelto costumbre que ya no se hagan llamados  constantes a inscribir las cédulas y a participar en los procesos electorales porque los que deciden y votan en el país, son una minoría y en estas condiciones se facilita el fraude electoral, la efectividad del compro de votos, el clientelismo y demás manipulaciones y maquinarias.

Si se miran los resultados de las elecciones presidenciales del 2014, se presentó una abstención cercana al 60% (59,93%), Juan Manuel Santos fue elegido por 7´816.986 votos que corresponden al 24% del potencial de votantes de 32´975.158 y representa a un 16% de la población colombiana que en ese año se calculaba en 47´616.368 habitantes.

Si se consideran los datos para las elecciones al congreso en el mismo año, según los datos de la registraduría votaron 14´310.363, que corresponden al 43.4% del potencial de votantes y al 30% de la población del 2014.

Estos gobiernan al 84% y al 70% que no participa, (pero si decide), según muestran los datos de las elecciones presidenciales y para el Congreso, respectivamente.

Estas minorías gobernantes son las que venden las empresas públicas estratégicas para el país, como ISA, TELECOM, EPM, el Seguro Social, Ecopetrol; hacen desaparecer los dineros destinados a la educación, la salud; llevan a la ruina la producción nacional, generando un desempleo estructural con acuerdos internacionales que favorecen a las empresas extranjeras; quiebran a los campesinos con negocios de importación de alimentos; aprueban grandes obras de infraestructura que dejan buenas ganancias a los constructores, pero que resultan innecesarias para la población; legislan para arrebatar el negocio de transporte a los pequeños propietarios por vía administrativa y dejarlos en manos de potentados; son los que siembran el país de bases militares norteamericanas, llenas de funcionarios con inmunidad cuyos crímenes quedan en la impunidad; permiten que el país se convierta en punta de lanza contra los procesos democráticos de las naciones hermanas, sus pueblos, gobiernos e instituciones; aprueban la participación en guerras fratricidas contra pueblos del mundo.

Estas minorías traidoras, violentas e incapaces,  entregan el país al imperialismo y a las transnacionales y danzan en la corrupción. Se necesita la participación popular como garantía del surgimiento de un nuevo país. Sólo el pueblo salva al pueblo.

Por: Ricardo Robledo

Colombia: «Operación tapen-tapen» (los falsos positivos)

TOMADO DE REVISTA SEMANA, 2015/08/01 22:00

SEMANA revela audios que evidencian la estrategia de militares detenidos por falsos positivos que buscan desviar las investigaciones y, sobre todo, evitar salpicar a altos mandos.

 

 

 

 

Hay mas de 3.000 uniformados detenidos por falsos positivos. De esos solo diez son coroneles.

La conversación es explícita, reveladora y sobre todo muy grave. Ocurrió a mediados de junio pasado. Hablan dos miembros del Ejército. Ambos están detenidos en diferentes centros de reclusión sindicados de las ejecuciones extrajudiciales conocidas como falsos positivos.

El primero es el soldado profesional José Torres, preso desde hace cinco años cuando fue capturado por la Fiscalía acusado de asesinar, cuando estuvo en la Cuarta Brigada en Medellín, a un campesino al que hizo pasar por integrante de las FARC. También tiene procesos por otros 32 muertos en unidades en las que estuvo. Su interlocutor es un suboficial no identificado, también encarcelado, sindicado de 12 homicidios en persona protegida.

Torres le cuenta a su antiguo compañero que está en proceso de negociar con la Fiscalía su condena, pues sabe que es inevitable que le imputen cargos por los 33 muertos y prefiere confesar para intentar obtener algún tipo de rebaja. “A mí ya me condenaron, pero si necesita mi declaración yo me invento alguna mierda”, le dice a Torres su amigo al otro lado de la línea. “En los procesos que usted sabe que estamos metidos no nos vaya a nombrar, estamos hablando de mí, los soldados y los comandantes. El lío es que acá vino el fiscal 66 y nos mostró su declaración y usted echó al agua a todo el hijueputa mundo. Viejo Torres, toda esta situación es una maricada. Nosotros le damos puñal a usted y usted nos da puñal a nosotros. Una guerra que tenemos toda marica. Quédese callado, nosotros no lo vamos a nombrar en nada. Si a usted lo llaman diga: yo no sé nada, lo mismo que en algún momento hacía el teniente Moreno. Pero sobre todo no nombre a coroneles, no nombre a nadie. Toca que el mayor Hernández dé la misma declaración. Él la sacó barata porque nosotros le ayudamos”, le dice con voz angustiada el suboficial al soldado Torres.

La llamada se extiende durante muchos minutos a lo largo de los cuales los dos militares se recriminan mutuamente. El hombre que llama a Torres insiste en persuadirlo de la necesidad de que no delate a sus antiguos compañeros con los que cometió los falsos positivos. Pero gran parte de su preocupación va encaminada principalmente en que no mencione ante la Fiscalía el papel de los oficiales, especialmente los coroneles. Como parte de la fórmula para ‘salvarlos’ le pide a Torres mentir y culpar de los asesinatos a otros. “Diga que fue un paraco de los de Chiriguaná y listo. El que tumbaron (mataron) a los días en la Aurora. Franklin, ese hijueputa, vamos a decir que fue ese. Hay que decir que nosotros no estábamos en esa baja. Nosotros cuadramos eso”, le dice el militar al soldado Torres.

Por momentos, la charla entre los dos hombres se vuelve tensa y hay amenazas de lado y lado. “Usted no tiene sino como diez o 13 procesos, yo tengo 33. No crea que yo estoy peleando solo. En realidad nosotros somos los que sabemos cómo lo hicimos. Yo metía los manes y ustedes los mataban”, le dice Torres a su antiguo compañero de armas ante la insistencia de este.

Voceros del Ejército al ser consultados sobre el tema dijeron a SEMANA: “Todo lo que sea pertinente al tema jurídico corresponde a la Fiscalía General de la Nación y las decisiones de los jueces de la República. Es política del Ejército Nacional acatar las providencias y colaborar en los requerimientos y esto lo hemos hecho”.

Desde que estalló el escándalo de los llamados falsos positivos en 2007 hasta la fecha, hay cerca de 3.000 uniformados detenidos, de los cuales 815 ya han sido condenados. La mayoría de estos últimos son suboficiales y soldados. De toda esa cifra solo hay cinco coroneles condenados. Hace tres meses, la Fiscalía acusó y arrestó a otros cinco oficiales de ese rango, lo que implicó que en una sola investigación se duplicó el número de militares de alto rango vinculados con falsos positivos al llegar a diez.

El contenido de esta conversación revelada por SEMANA, que pone en evidencia la estrategia del ‘tapen-tapen’, explica por qué la responsabilidad de la mayoría de las 4.500 víctimas de falsos positivos ha recaído hasta ahora en soldados y mandos bajos, y muy poco en oficiales superiores.

El desespero y la presión del hombre que llama al soldado Torres también se explica porque, después de años de investigación sobre el tema de falsos positivos, la Fiscalía recién entró en una etapa crucial que consiste en empezar a determinar y judicializar a los máximos responsables de esas ejecuciones. La táctica para evitar que soldados y suboficiales declaren y cuenten lo que hicieron sus superiores queda al descubierto con estos audios.

Escuche los audios

Fosas ‘comunas’ en Medellín

TOMADO DE: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/fosas-comunas-en-medellin-natalia-springer-columnista-el-tiempo/16152920

Natalia Springer

Natalia Springer

Fosas ‘comunas’ en Medellín

¿Qué decir de un país de ríos convertidos en fosas comunes, de basureros para descartar cuerpos?

27 de julio de 2015

Los psiquiatras forenses suelen explicar muy bien cómo los móviles de un crimen, es decir, la manera como se ejecuta, las armas empleadas, la forma como se dispone de los cuerpos, resultan de enorme importancia para esclarecer los hechos, pero sobre todo para expresar el estado mental del victimario.

Hoy, en una diligencia que no tiene precedentes en nuestro país, la Fiscalía se dispone a descubrir lo que ha sido uno de los episodios más tenebrosos de nuestra historia, ocurrido en el corazón mismo de la ciudad de Medellín: la exhumación de cuerpos del vertedero de basuras-fosa común de La Escombrera.

Los hechos son estos: en el segundo semestre del 2002 tuvieron lugar una serie de operaciones militares en la comuna 13 con el fin de rescatarla “del control de la guerrilla”. Lo vimos por televisión: la operación Orión, una de ellas, fue ampliamente reseñada por los medios como un ejemplo de lo que significaba recuperar el ‘control del Estado’ sobre el territorio.

Diversas fuentes de investigación, oficiales e independientes, coinciden en que las operaciones militares, que incluyeron la incursión de más de 1.000 hombres en la comuna, contaron con la participación de unos 800 paramilitares pertenecientes a los bloques Metro y Cacique Nutibara. Por propia admisión de la Alcaldía, las cifras rondan los 300 desaparecidos, personas que fueron presuntamente asesinadas y cuyos cuerpos habrían sido desechados en La Escombrera, lo que la convirtió en una de las fosas comunes más grandes del país.

No sería la única en Medellín. La pacificación de la comuna 13, que alberga 14 de las 23 bases militares que hay en la ciudad, no ha sido posible. Se plantean serias dudas sobre la realidad de las cifras oficiales. Las casas de descuartizamiento siguen vigentes, por lo que la Fiscalía ha tomado la decisión de iniciar la exhumación de lo que serían fosas comunes en San Javier, San Antonio de Prado y la comuna 8.

Tuve noticia de la existencia de fosas ubicadas en las inmediaciones de la reserva de Santa Helena; esto, mientras seguía el caso de la desaparición de unos niños que fueron sacados por la fuerza de un partido de fútbol por hombres armados. Testigos vinculados con organizaciones delictivas relataron que los niños fueron descuartizados y sus despojos habrían sido enterrados allí, lo que explicaría un cambio de la modalidad criminal expresado en la baja de homicidios en la ciudad, que coexiste con un sensible incremento de las desapariciones.

¿Quién es aquí el victimario? ¿Qué podemos deducir de su estado mental cuando examinamos los hechos? Tenemos en este caso el ejemplo de un crimen de Estado cometido a la luz del día y ejecutado como parte de una política de seguridad. Hasta la Fiscalía estuvo comprometida, por cuanto el CTI se hizo presente y avaló la “legalidad” de las operaciones. Está también de por medio la responsabilidad de la justicia o, mejor, su escandaloso silencio, pues, como lo admitía el presidente de la Sala Penal del Tribunal de Medellín, magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo, “la justicia también debería pedir perdón, por haber sido una justicia cómoda para el poder”.

¿Qué se puede decir de un país de ríos convertidos en fosas comunes, de basureros habilitados para descartar cuerpos? Hay quien todavía lo aplaude, miles que se levantan en defensa de la rendición del Estado de derecho en favor de la limpieza social, que no es otra cosa que la atrocidad en su peor expresión. ¿Qué decir de una sociedad que añora esta política de seguridad como la fórmula correcta para su pacificación y desarrollo? Repito: lo vimos todos por televisión.

Natalia Springer

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