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Habla Jim McGovern ¿EE.UU. condicionaría apoyo económico a Colombia por chuzadas?

Tomado de «Revista Semana» – María Jimena Duzán

CEPAL insta a una cooperación regional urgente

CEPAL insta a una cooperación regional urgente más allá de la pandemia para propiciar mayor integración y evitar una crisis alimentaria

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión regional de la ONU, participó hoy en una conferencia organizada por la CELAC y la oficina regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

23 DE JULIO DE 2020
Panel de la conferencia.

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, instó hoy a los países de la región a implementar una cooperación urgente más allá de la pandemia, y a propiciar una mayor integración productiva, comercial y social durante una conferencia virtual organizada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la oficina regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe.

En el seminario Acción Multilateral para impedir que la crisis sanitaria se convierta en crisis alimentaria participaron también Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores de México, en su calidad de Presidente Pro Témpore ante la CELAC; Joseph Cox, Secretario General Asistente de la Comunidad del Caribe (CARICOM); Vinicio Cerezo, Secretario General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), y Julio Berdegué, Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. La moderación del evento estuvo a cargo de Camila Zepeda, Directora General para Temas Globales en la Subsecretaría para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Durante su exposición, Alicia Bárcena subrayó que la región está en riesgo de una verdadera crisis alimentaria. Precisó que más de 96 millones de personas estarán en situación de pobreza extrema, 11,8% de ellas en ciudades y 29% en zonas rurales.

“La alerta es enorme, se reducen los ingresos de los hogares y su acceso a la canasta alimentaria. No es que haya falta de alimentos, es que no hay recursos para poder adquirirlos. Esto se suma a la baja calidad nutricional que están viviendo sobre todo las familias más pobres”, alertó.

Agregó que en la región estamos en una década perdida en materia social y económica.

“La crisis nos llevará a la peor crisis en un siglo: el PIB caerá -9,1%, la pobreza afectará al 37,3% de la población, y la desocupación llegará al 13,5%. En América Central y México la caída del PIB será del 8,4% con gran efecto de la recesión y el desempleo en Estados Unidos. América del Sur, por su parte, será la subregión más afectada por las bajas en los precios internacionales (-9,4%) debido a su especialización en la producción y exportación de productos básicos”, puntualizó.

Respecto a los países del Caribe, señaló que, si bien han manejado relativamente mejor la crisis de la pandemia, evidencian un gran desplome del turismo y poseen una gran deuda externa (68,5% del PIB). El PIB del Caribe caerá -5,4%, precisó.

La máxima representante de las CEPAL agregó que los gobiernos han tomado medidas importantes, pero que estas son insuficientes para dar cuenta de la magnitud de la brecha.

Explicó que para afrontar la crisis, la CEPAL propone implementar un ingreso básico de emergencia equivalente a una línea de pobreza (147 dólares) por seis meses, con un costo de 1,9% del PIB y un bono contra el hambre equivalente a 70% de una línea de pobreza extrema (57 dólares) que costaría 0,45% del PIB; además de mayores plazos y períodos de gracia en los créditos a Mipymes y cofinanciamiento parcial de la nómina salarial; apoyo con condicionalidad a grandes empresas en sectores estratégicos en riesgo; políticas fiscales y monetarias expansivas y progresivas, y cooperación para financiamiento en condiciones favorables.

También propone un pacto político para un Estado de bienestar y políticas sociales universales, progresivas y distributivas con miras a desmantelar la cultura del privilegio.

Alicia Bárcena precisó que, para impedir que la crisis sanitaria se convierta en una crisis alimentaria, la CEPAL propone, además de complementar el ingreso básico de emergencia con la entrega de un bono contra el hambre, la entrega de subsidios, reestructuración de deuda y/o provisión de liquidez a Pymes agrícolas y alimentarias y a empresas familiares para garantizar la cadena de producción y distribución.

Asimismo, llamó a profundizar la integración regional a través de una mayor resiliencia en las redes de producción, diversificando proveedores en términos de países y empresas, privilegiando ubicaciones más cercanas a los mercados finales de consumo, y relocalizando procesos productivos y tecnológicos estratégicos.

La alta funcionaria de las Naciones Unidas advirtió sobre la fragilidad del multilateralismo y su agudización a partir de las restricciones unilaterales a la exportación de insumos médicos en más de 60 países. Explicó también que en la post pandemia no se revertirá la globalización, pero sí habrá una economía mundial más regionalizada en torno a 3 polos: Europa, América del Norte y Asia Pacífico.

Finalmente, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL destacó la importancia de la CELAC para relevar las necesidades y urgencias de la región, con una sola voz, en el escenario internacional, principalmente en áreas como la búsqueda de apoyo financiero en condiciones flexibles para los países de ingreso medio, y garantizar el libre movimiento de alimentos, medicamentos y bienes.

Tomado de: https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-insta-cooperacion-regional-urgente-mas-alla-la-pandemia-propiciar-mayor

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Arturo Char, nuevo presidente del Congreso

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Por lo menos 140 bandas criminales ponen en riesgo la vida en Medellín («Verdad Abierta»)

El dato es preocupante: cerca del 85 por ciento de la ciudad de Medellín está bajo el dominio de unas 140 organizaciones armadas. Pese a las distintas acciones de las autoridades, más de la mitad de ellas han logrado sobrevivir cerca de 40 años, no sólo manteniendo su poder en aquellas comunas que las vieron surgir, sino ampliándolo a otras zonas de la ciudad, así como a diversas regiones del departamento y del país, y a otras latitudes del continente.

Dada la persistente penetración que mantienen estas estructuras criminales, tanto en territorios como en negocios legales e ilegales, el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) emitió el pasado 17 de julio la Alerta Temprana Nº 032-2020, de 103 páginas de extensión y firmada por el Defensor del Pueblo, Carlos Negret.

En este documento, conocido por VerdadAbierta.com, se hace una detallada descripción de lo que ha ocurrido en la capital antioqueña desde la década del ochenta con el fin de contextualizar el riesgo actual en 66 barrios de 7 de las 16 comunas, y en 3 de los 5 corregimientos de la ciudad.

Entre los barrios incluidos en la esta Alerta Temprana se destacan Kennedy (Comuna 7); Enciso (Comuna 8); el centro de la ciudad (Comuna 10); La Floresta (Comuna 12); Las Independencias (Comuna 13); Guayabal (Comuna 15); y La Loma de Los Bernal (Comuna 16).

Además, los tres corregimientos alertados comprenden toda la franja montañosa de la zona occidental de la ciudad (San Antonio, Altavista y San Cristóbal), que conecta con el Urabá antioqueño, hacia el norte, y con el departamento de Chocó, hacia el sur.

En riesgo, según los análisis del SAT, se encuentran “niños, niñas, adolescentes y jóvenes que representan casi la mitad de las víctimas de homicidios registradas en los dos últimos años y a la vez son víctimas de la vinculación y utilización de Grupos Armados no Estatales parte del conflicto”.

A ellos se suman líderes y lideresas sociales, así como “personas defensoras de derechos humanos que son víctimas de amenazas y seguimientos”; además de “sectores productivos como el transporte y el comercio, que son constreñidos con extorsiones y amenazados con atentar en contra de su vida e integridad”.

El informe también destaca la “especial vulnerabilidad que afrontan las mujeres, que son víctimas de graves vulneraciones a sus derechos y su dignidad. Preocupan el aumento de homicidios contra ellas y feminicidios, así como de violencia sexual e intrafamiliar, en donde ellas representan el porcentaje mayor de víctimas”, así como “la población migrante venezolana, víctima de amenazas, desplazamiento forzado y homicidios”.

Uno de los datos que llama la atención de esta Alerta Temprana es la trayectoria de buena parte de esas 140 organizaciones criminales, que ronda los 40 años de presencia en los mismos territorios barriales donde surgieron y se posicionaron en sus actividades ilegales.

“A pesar de que las denominaciones y los propósitos de estos cambien, y de verse impactados u obligados a diferentes transformaciones, producto de varias guerras y de las capturas de muchos de sus integrantes, su control subsiste en diversos sectores de la ciudad. La presencia estructural de varios de esos grupos conlleva una base arraigada en barrios o incluso, un soporte de relevo generacional en familias, que tienen más de tres generaciones aportando personas a la ilegalidad”, precisa el documento.

En resumen, según esta agencia estatal, “la persistencia de estas organizaciones en las comunas y corregimientos del municipio de Medellín expone a un gran número de ciudadanos ante violaciones permanentes de derechos humanos o amenazas que mantienen a las comunidades en zozobra y con bastante temor, razón por la cual la denuncia no es la constante, pero sí el silencio y el miedo”.

Uno de los aspectos relevantes de este informe es que para el SAT la persistencia en el tiempo de esos factores “ya dejan de tener un carácter coyuntural y se convierten en causas estructurales”, lo que determina que “la capacidad de expansión y dominio de los Grupos Armados no Estatales parte del conflicto y Grupos Armados de Crimen Organizado es el principal factor de violaciones a los derechos humanos de la población civil de Medellín”.

Medio siglo de violencia

Justamente una de las particularidades de esta nueva Alerta Temprana es el análisis estructural del riesgo que han padecido, durante décadas, miles de ciudadanos. Para explicarlo, el SAT se basa en la trayectoria de los grupos armados ilegales y en las capacidades y vulnerabilidades institucionales, tanto locales, como regionales y nacionales.

La conclusión es clara: pese a los esfuerzos estatales, Medellín ha estado por cerca de medio siglo bajo una violencia urbana continuada. Si bien ha sufrido mutaciones por diversas razones, entre ellas conflictos entre las mismas organizaciones criminales y acciones en su contra de las autoridades, se ha logrado mantener gracias a la capacidad que tienen los grupos armados ilegales de modificar sus actuaciones y ajustarse a nuevas realidades.

Además de esa flexibilidad criminal, también hay unas características que han permitido la permanencia y reciclaje de la ilegalidad. De acuerdo con el SAT, están asociadas “a la posición geoestratégica de la ciudad, a su tipo de economía con una alta informalidad y propensa al lavado de activos, a la inequidad [y] al narcotráfico”.

Una mirada a las dos últimas décadas del siglo XX arrojan una alta conflictividad urbana, marcada por la respuesta violenta del Cartel de Medellín contra sus competidores y contra el Estado; la persecución a sus integrantes por parte de organizaciones criminales en complicidad con el agentes estatales; las acciones de las guerrillas en sectores marginales a través de sus milicias; la penetración del paramilitarismo; y la pervivencia del narcotráfico en diversas escalas con sus negocios de lavado de activos.

De acuerdo con el SAT, desde los primeros años de la década del ochenta “se comenzó a configurar un modelo de control territorial y poblacional por parte de estos grupos, aunque los actores han podido variar o permanecer en los territorios, este modelo es de evolución constante y se ha convertido en la amenaza estructural para la paz y la tranquilidad de la población civil en la mayoría de los barrios y veredas de Medellín”.

Al referirse a la última década del siglo XX, los investigadores que adelantaron el trabajo de memoria Basta Ya Medellín, difundido en 2017, consignaron que la ciudad y su área metropolitana fueron “el centro geográfico y logístico de este conflicto y se convirtió en objetivo de disputa militar entre organizaciones paramilitares (en algunas de las cuales los narcotraficantes jugaron un papel central) y entre ellas y organizaciones milicianas y guerrilleras”. (Leer más en: Medellín reconstruye su pasado violento y hace memoria de sus resistencias)

El siglo XXI despuntaría con los dramáticos efectos de una violencia desenfrenada que si bien no generaba la cantidad de homicidios de comienzos de la década del noventa, (en 1991 llegó a 6.349 asesinatos), sí continuaba impactando a las comunidades de todos los estratos, dado los ataques indiscriminados de guerrillas urbanas, paramilitares, narcotraficantes y sectores de la Fuerza Pública.

Al analizar el periodo 2001-2018, el SAT de la Defensoría reporta la emisión de por lo menos 15 documentos de advertencia. En esos informes, asegura esta agencia estatal, “el principal escenario de riesgo descrito ha sido la presencia de Grupos Armados no Estatales parte del conflicto y Grupos Armados de Crimen Organizado que mantienen, desde antes del inicio del nuevo milenio, un control efectivo de la ilegalidad en los territorios advertidos, algo que también implica un control intimidante sobre la población civil”.

Cifras del Instituto de Medicina Legal indican que en esos 18 años se perpetraron 23.878 homicidios, en un amplio porcentaje, que supera el 55 por ciento, son atribuibles a la confrontación armada entre milicias guerrilleras, paramilitares, estructuras del crimen organizado, narcotraficantes y agentes del Estado.

¿Pero qué factores inciden para que esa presencia de grupos armados ilegales se mantenga en el tiempo en la ciudad de Medellín y el área metropolitana? Además de las características geográficas del Valle de Aburra, que hacen de sus montañas zonas estratégicas para quienes las dominan por la vía de la coerción armada, y de la manera irregular e informal cómo se han poblado sus laderas, el análisis del SAT evidencia otros factores.

“Hay elementos de carácter estructural, asociados a la posición geoestratégica de la ciudad, a su tipo economía con una alta informalidad y propensa al lavado de activos, a la inequidad, al narcotráfico, entre otros factores de vulnerabilidad, que son precisamente los que han permitido el mantenimiento y reciclaje de Grupos Armados de Crimen Organizado en Medellín”, asegura esta agencia estatal.

Pero las vulneraciones a los derechos humanos van más allá Medellín y los otros nueve municipios del área metropolitana. La capacidad criminal alcanzada por algunas estructuras surgidas en los barrios de la capital antioqueña les ha permitido rebasar las fronteras regionales y nacionales.

“En Medellín, varias de estas estructuras no reducen su radio de acción y su incidencia al ámbito local”, asevera el SAT. “A nivel regional estas estructuras se vienen expandiendo a otros municipios con el ánimo de ampliar sus rentas ilegales; lo propio hacen con algunos negocios trasnacionales ilegales en donde han tenido reconocimiento en varios países de América y Europa, por lo que el análisis de riesgo, en términos territoriales, debe trascender el Valle de Aburrá”.

Además, la ciudad y la región también cobraron protagonismo entre carteles extranjeros del narcotráfico, especialmente algunos provenientes de México, que decidieron hacer presencia en la ciudad y en zonas de producción cocalera, exacerbando confrontaciones violentas entre rivales y competidores. (Leer más en: ‘Narcos’ mexicanos en Colombia: lo que se especula y lo que se sabe)

El balance que hace el SAT sobre el periodo 2001-2018 es crítico, en razón a las numerosas violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario, y en relación con los aprendizajes criminales que adquirieron las distintas estructuras armadas ilegales que operan en la ciudad.

De acuerdo con esta agencia del Ministerio Público, “estos grupos han aprendido sus tácticas de control y sus repertorios de violencia de la larga lista de organizaciones armadas predecesoras en los anteriores ciclos de violencia que han azotado a la ciudad en más de cuatro décadas”.

En la lista de predecesores están las organizaciones armadas de izquierda, las llamadas ‘oficinas de cobro’, estructuras del narcotráfico y grupos paramilitares, que han operado en los últimos 40 años en la ciudad y el área metropolitana. Todas ellas ocasionaron graves afectaciones a las comunidades y, de acuerdo con el SAT, con sus nuevos aprendizajes, mantienen esa tendencia.

Conflictos recientes

Luego de analizar el periodo 2001-2018, el SAT se concentra en exponer las vulneraciones a los derechos humanos sucedidos entre 2018 y 2020, focalizando su mirada en la zona occidental de la ciudad, donde se han registrado intensas disputas por el territorio, ocasionando homicidios, desapariciones forzadas y desplazamientos forzados masivos. (Leer más en: Defensoría alerta sobre riesgos de vulneración de derechos humanos en suroccidente de Medellín)

Cifras contrastadas del SAT con el Sistema Integrado para la Seguridad y la Convivencia (SISC) de Medellín y la Policía Nacional arrojan que entre 2018 y 2019 ocurrieron 12 conflictos armados en la ciudad, 9 de ellos en la zona occidental, afectando la vida cotidiana de los habitantes de algunos sectores de las comunas 5 (Castilla); 6 (Doce de Octubre); 7 (Robledo); La América (12); San Javier (13); Guayabal (15); y Belén (16); así como buena parte del corregimiento Altavista. (Leer más en: Corregimiento Altavista, montaña con múltiples conflictos)

¿Y por qué la violencia de los últimos dos años se concentra en comunas y corregimientos del occidente de la ciudad? Según la Defensoría del Pueblo, “hay una hay una relación directa entre conflictos armados entre estructuras locales en el occidente de la ciudad, por ser zonas de interés de rutas internacionales del narcotráfico”.

Para demostrar esa afirmación, el SAT explica que el clorhidrato de cocaína que se produce en los entables construidos en zonas montañosas del Norte de Antioquia, con destino a los mercados internacionales, es transportado “por el noroccidente del Valle de Aburrá, ingresando por Barbosa, Girardota y Bello, continúa la ruta por el corregimiento de San Cristóbal, las comunas 6 – Doce de Octubre, 13 – San Javier y 7 – Robledo”.

Con la droga en estas zonas de la ciudad, se abren dos posibilidades, de ahí la ubicación estratégica del occidente de la capital antioqueña: de un lado, la ruta puede continuar por el noroccidente de la ciudad, siguiendo la vía al mar que conduce al Urabá y llegar al océano Atlántico; y de otro, cruzar los corregimientos de Altavista y San Antonio de Prado, hacia el suroccidente, pasar por el suroeste del departamento y continuar hasta el departamento de Chocó, con el fin de alcanzar los puertos naturales del océano Pacífico.

En el occidente de la ciudad convergen diversos grupos armados ilegales, algunos de los cuales tienen una larga tradición de criminalidad, arraigada en los barrios, y otras que son de reciente aparición y cuyas pretensiones de dominas áreas urbanas y rurales chocan con aquellas que llevan décadas allí.

A la cabeza están, según el SAT, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), llamadas por las autoridades ‘Clan del Golfo’; y el ‘Cuerpo Colegiado de la Oficina’, lo que antes se conocía como ‘la Oficina de Envigado’; en los niveles más bajos hay por lo menos 138 organizaciones criminales que poseen distintas capacidades organizativas y armadas, así como limitada presencia territorial.

Esta agencia estatal reitera que las distintas redes de grupos armados ilegales que se han conformado en la ciudad son las responsables de “un amplio repertorio de violencia [que] atemoriza a las comunidades de influencia con la vulneración permanente a los derechos humanos”.

Durante el periodo analizado por el SAT (2018-2020), se han registrado 1.410 homicidios; de ellos, 634 ocurrieron en 2018; 591 en 2019; y 185 en el primer semestre de este año, caracterizado por la expansión del virus COVID-19, que ha mantenido a la ciudadanía bajo estrictos controles de movilidad desde el 20 de marzo, por disposición de las autoridades.

En el tema del desplazamiento intraurbano, 2018 fue el año que más cifras registra, con 1.187 familias. En 2019 padecieron el desarraigo 996 hogares. En sus declaraciones, la mayoría de las víctimas argumentó que recibieron amenazas directas y en menor cantidad por temores al grupo armado ilegal que dominaba el sector donde vivían.

Y en 2020, ni la expansión del letal virus ha detenido este flagelo. Según cifras del Sistema de Información de la Personería de Medellín, por lo menos 1.146 personas, entre hombres, mujeres y niños, debieron abandonar sus lugares de residencia entre el 1 de enero y el 30 de junio, huyendo de las organizaciones criminales.

Generar confianza

El SAT plantea en su nueva Alerta Temprana sobre Medellín 28 recomendaciones, destinadas a diversas entidades del orden local, regional y nacional, para frenar el impacto de las organizaciones criminales en las comunidades y contener las violaciones a los derechos humanos.

No obstante, asevera que hay dos factores estructurales de vulnerabilidad de los habitantes de la capital antioqueña, especialmente de quienes viven en zonas de alta confrontación armada, que permiten el accionar de los grupos criminales: el miedo y la desconfianza.

“La comunidad tiene miedo de los actores ilegales porque conocen la capacidad que tienen de cumplir sus amenazas violentas, muchas personas conocen la trayectoria criminal de cada ilegal que vive en el barrio”, asevera el SAT en su análisis.

Y sobre la desconfianza, expone que no hay tranquilidad del ciudadano ante el Estado y por ello no denuncia: “La razón es una desconfianza en la Fuerza Pública y los organismos de justicia, aduciendo que están infiltrados, tanto porque así se lo dicen los ilegales como por los operativos que eventualmente escuchan en los medios”.

Para esta agencia del Ministerio Público es claro que “si no se cierra la brecha de desconfianza entre la comunidad y la institucionalidad oficial va a ser muy difícil acabar con los promotores de la violencia en la ciudad”. A su juicio, “es en esta perspectiva, la de acabar la corrupción y la de ganar confianza con la ciudadanía, en donde se deben reforzar los programas y las campañas cívicas”.

También les hace un llamado a las entidades estatales, sobre todo a las que tienen la seguridad bajo su responsabilidad, para que focalicen sus actividades en la “desarticulación efectiva de todos los eslabones que comprenden el accionar de estos grupos y, con ello, incidir en una prevención urgente capaz de mitigar y disuadir la continua vulneración a los derechos de los/as habitantes de Medellín”.

Asimismo, cuestiona la estrategia de realizar capturas masivas y de aquellos que son denominados “objetivos de alto valor”, que no son otros que supuestos jefes de grupos armados ilegales de distinto nivel: “A pesar del alto número registrado en los últimos años, no ha logrado impactar en el desmantelamiento efectivo de estas organizaciones armadas ilegales que, por demás, cuentan con una importante capacidad de recomposición y reacomodo a fin de dar continuidad a sus mecanismos de control de la ilegalidad”.

Siguiendo el enfoque de la Alerta Temprana, el SAT plantea que las respuestas de distintas entidades del Estado sólo “han apuntado a atender el escenario coyuntural y contingente y no así el estructural, razón por la cual, después de casi medio siglo, la problemática sigue siendo la misma, a pesar de los picos y disminuciones de las confrontaciones violentas o de las mutaciones que vayan teniendo los Grupos Armados no Estatales parte del conflicto”.

Por ello, esta dependencia de la Defensoría sugiere que el Estado, en su conjunto, “debe atacar de forma estructural e integral todas estas características que tienen las organizaciones ilegales en la actualidad, y que se fundamentan en lo que han heredado de sus antecesores”; por tanto, su respuesta “no se puede restringir a capturas o a acciones reactivas de contingencia; por el contrario”.

Paralelo a todo ello, el SAT propone un mayor “despliegue efectivo de la oferta institucional para la plena vigencia del Estado Social de Derecho en las comunas, barrios y corregimientos focalizados en riesgo. Solo así se pueden realizar acciones asertivas que rompan con la reproducción de los ciclos de violencia y el afincamiento de estas organizaciones en el territorio”.

Ilustraciones: Juan David Restrepo Ortiz

Artículo tomado de: https://verdadabierta.com/por-lo-menos-140-bandas-criminales-ponen-en-riesgo-la-vida-en-medellin/

Aida Abella – Réplica de la Oposición A Iván Duque en el Congreso de Colombia – 20 DE JULIO 2020

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COLOMBIA. 20 de Julio: NADA QUE CELEBRAR… NOS ESTAN MATANDO

«NO HAY QUE BUSCAR CULPABLES…» Contagios y muertes imparables.

Después de la cadena de errores del gobierno en la contención del corona virus, todo indicaría que la suerte está echada: grandes estragos de contagio y muertes. A cuidarse unos con otros. El virus parece marcar el comienzo del fin de la Democracia Liberal. El sistema, la peor pandemia. ¿Qué lo reemplazará?

Columna de Ana María Arango. Dos años de “gobierno” de Duque. Nada de nada, en la nada.

Cafe Picante 

¿Qué le espera a Colombia para el 2022?

Por: Ricardo Robledo

En los Cuadernos Filosóficos de Lenin, hay un comentario que sirve para ilustrar lo que se puede esperar para el futuro próximo de Colombia: “Cuando un materialista aplica sus conclusiones teóricas en la práctica, con cierta proporción de cautela, puede garantizar, ello no obstante, que sus conclusiones contienen cierto grado de la más indiscutible certidumbre. Y esto se debe a que cuando dice: «todo depende de las circunstancias”, sabe de qué lado hay que esperar la aparición de las nuevas circunstancias que modificarán la voluntad de la gente en la dirección que él desea; sabe muy bien, que en último análisis, son de esperar del lado de la “economía”, y que cuanto más cierto sea su análisis de la vida económico-social de la sociedad, más digna de confianza será su predicción respecto del futuro desarrollo de la sociedad” (pág. 517).

Si de economía se trata, esto quiere decir, ni más ni menos, que para el 2022, Colombia seguirá siendo una sociedad controlada por el narcotráfico, el gran negocio que la blinda ante las crisis y vaivenes del mercado. No cierran por pandemia. Las instituciones y la población seguirán siendo vistos como un botín.

La clase dirigente tradicional, sabe que el control de las instituciones le garantiza su poder económico; y los narcotraficantes han aprendido que necesitan de la política para proteger su economía. Coincidencia total de cóncavo y convexo; además la geopolítica se los facilita; los invasores imperialistas los dejan trabajar, siempre y cuando, se sometan a sus planes de piratería en la región. Impunidad a cambio de soberanía. ¡Ajua!

La izquierda colombiana, no está preparada ni organizada para enfrentar el poder de la triple alianza oligarquía-narcos-imperialismo. Ni parece que lo estará en el corto plazo. Menos para gobernar y mantenerse ante los embates de estas colosales fuerzas antidemocráticas y desestabilizadoras.

Los más puros marxistas socialistas, se han mantenido en cuarentena ideológica hasta por cincuenta años, evitando el contagio social y esperando que pase la pandemia del capitalismo, para entonces decir: “teníamos razón, nuestro pensamiento es justo y bueno”. Mientras tanto, las fuerzas contrarrevolucionarias, se dan un banquete con la vida de los líderes sociales. La muerte de estos es parte de la estrategia geopolítica; ni la ONU, ni la OEA, ni las instituciones van a hacer nada para evitarlas. La represión es estatal, selectiva, quirúrgica, genocida. Para el imperialismo, todo el que defienda la soberanía de su país, es un cruel terrorista, que se convierte en objetivo militar.

La izquierda no pasa de disputas, protestas, marchas y huelgas de hambre, nada de organización, ni de unidad. En Venezuela, Chávez les dijo: “o se unen todos o los van a despedazar”; en Colombia nos están matando, mientras la izquierda sufre de parálisis ideológica. ¿Qué será lo que quiso decir Lenin en el ¿Qué hacer? cuando habla de los métodos artesanos de trabajo?

La teoría de la izquierda colombiana es mítica, religiosa y evolucionista. Confían en que al final se hará justicia; esperan pasivamente que algún día llegará el mesías que se acordará de los que fallecieron esperando la resurrección de los muertos, que habrán de nacer a la nueva vida. Pero no se dan cuenta que cada generación de colombianos es objeto del trabajo activo de la ideología, la política, la economía y la cultura de la triple alianza. Los patrones son los que generan empleo y garantizan los ingresos para sostener las familias; así sea desde sentarse en una silla plástica en medio de las calles de los barrios o manejar las finanzas de la nación. Por eso, hay magnates uribistas en los estratos uno, dos, tres y cuatro, dispuestos a dar su vida por el protector.

Para el 2022, la ultraderecha volverá al poder pintada de cualquier color; si hay que teñir canas, se tiñen; si el candidato quiere avistar ballenas en la Plaza de Bolívar, se le compran una, dos, tres, diez, cien, las que sean. Para eso hay plata. El botín lo justifica.

Julio 19 de 2020

Para un buen ahorrador, pocas palabras bastan

Por: Ricardo Robledo

Muchas reacciones desde la izquierda y desde la derecha, ha generado el comentario de la vicepresidenta de Colombia, acerca de la capacidad de ahorro de los colombianos -bueno de los colombianos pobres; es decir, de casi todos- Se dice que sus palabras se analizan fuera de contexto, pero conocida la trayectoria, no son decires que se alejen de su percepción de los ciudadanos.

Parece que la buena suerte no acompaña a todos. Veamos algunas cifras, bajo un simple y congelado ejercicio matemático. Para pagar una fianza de 250.000 dólares, al cambio de hoy de 3,642 pesos, son cerca de 910 millones de pesos, una persona que devengue un salario mínimo de $877,802, tendría que ahorrar completamente su salario durante 1,037 meses; que corresponden a poco más de 86 años. Para disponer de tan colosal fortuna, se necesita mucho más que imaginación y juicio. Se requieren muy buenos ingresos.

Si los vendedores ambulantes y carretilleros, hubieran sido más juiciosos, emprendedores, ahorradores y visionarios, se habrían construido cada uno, un edificio en el Poblado de Medellín y hoy su suerte sería diferente. Comparen las fotos de 1970 y 2018 y estarán de acuerdo.

Otros muchachos vendiendo manillas, deciden crear zonas francas en sitios claves y, además, llenan al país de centros comerciales; basta con escoger los terrenos, ir al banco y construir. Eso es emprendimiento.

Otros, se compran una módica avionetica, van a la Aerocivil y dicen: “denme una licencia para esta aeronave”. Con ella se dedican a transportar mercancías especiales. Si el negocio les deja un millón de dólares al mes, les queda buena capacidad de ahorro. Eso es, iniciativa. Lástima que en esa institución ya no trabaje un buen muchacho que, en la década de los ochenta, era un desinteresado colaborador para impulsar la aviación en el país.

No han faltado a quienes se les ha ocurrido: “vamos a colocar peajes cada 50 kilómetros en las carreteras y cobrar a todo carro que pase”. Eso es, imaginación. Definitivamente la plata está hecha.

Muchos otros muchachos de barrio, pensaron:” vamos a cobrarles la vigilancia a los tenderos y comerciantes y a los que saquen la basura; también podemos manejar algunas ventas”. Eso les ha dejado ingresos representativos, a la vez que protegen a los ciudadanos. Eso es, empresarismo.

Nunca han faltado los políticos que se han titulado los ejidos de los municipios para contribuir a llenar el déficit de vivienda en el país. Eso es, ser visionario y buen servidor público.

Otros políticos, se han dedicado a comprar las empresas del estado, que estaban en gran riesgo de fracaso y han decidido sacrificarse para ayudar al país y salvarlo de la quiebra. Han trabajado duro para lograrlo. Eso es, aprovechar las oportunidades y ser patriota.

Uno de los principales logros del paramilitarismo, fue cambiar la propiedad sobre la tierra en Colombia, principalmente en regiones claves; salvaron a millones de campesinos que tenían que huir, les compraron a bajos precios y en algunos casos, bastó con unas sugestivas palabras, fusil en mano. No se sabe bajo qué maniobra mágica, la propiedad privada se vuelve sagrada cuando está en manos de los ricos. Esos campesinos pobres, usaban la tierra para su simple sobrevivencia y ahora están en manos de industriales poderosos que producen alimentos para todo el país. Eso es política agraria.

Estos mismos, se titularon terrenos de los parques nacionales para ayudarle al país a cuidarlos. También colaboraron con unos pobres inversionistas que guardaban sus ahorros en canecas, con el riesgo de que se las robaron y les abrieron las opciones de comprar tierra y ganado. Eso es refundar la patria.

Definitivamente, Colombia es el país de las oportunidades.

Julio 17 de 2020

Tuvieron 4 meses para fortalecer el sistema público de salud…

… No lo hicieron. En cambio se aprestaron a «socorrer» al sector financiero, a dejar contento a fenalco con el día sin Iva, todo en detrimento de la salud pública y sumado a ello se niegan a brindar #RentaBásicaYa