¿Lo que se gana, justifica lo que se pierde?

Por: Ricardo Robledo

Walter Benjamin hizo profundas reflexiones acerca de este cuestionamiento. Se debe hacer lo mismo como persona en el ámbito social e individual. Esto viene muy al caso de la actualidad política en Colombia

¿Ganar unas elecciones fraudulentamente, justifica la destrucción del sistema electoral de un país?

¿Ejercer la presidencia y el gobierno de forma ilegitima, justifica entregar los recursos del país a una potencia extranjera?

¿Incrementar una fortuna con avaricia, justifica los millones de personas que se mandan a matar?

¿El soborno que recibe un registrador, justifica la pérdida de su honorabilidad como padre y ante la sociedad?

¿El dinero que recibe por debajo un militar, justifica la pérdida de su lealtad, de su honor y de defensa de la soberanía?

¿Lo que se gana el pastor, justifica tu pérdida personal de tu salvación?

¿El afianzamiento de tus creencias religiosas, justifican apoyar un genocidio?

¿El odio o el dinero extra que recibe un magistrado o un fiscal, justifica pisotear la constitución, la jurisprudencia, la ética, la moral y las enseñanzas académicas?

¿El fanatismo religioso, justifica hundir la mentira y en la oscuridad a todo el sistema educativo de un país?

¿El billete que te dan por filarte como deportista con un candidato fascista, justifica acabar con la identidad, la pasión y el fervor de una selección?

Tal es el grado de decadencia moral de la sociedad presente en Colombia y en lo que llaman occidente; estado histórico que dejará muchas heridas y muertes para tratar de evitar su inexorable caída. Como en los ritos, rendir tributos de sangre para apaciguar a los dioses. Que son los dioses del capital.

Los niños deben vivir en paz y crecer felices, protegidos por una familia. No es esto lo que están haciendo en Palestina; proceder que buscan extender a todo el mundo, con el apoyo inconsciente de muchos.

En las sociedades de la opresión, la existencia es un valle de lágrimas para los oprimidos; una cosa es que un gobierno actúe para tratar de aliviar las penurias, y otra, que un gobierno diga: «voy a convertir este valle de lágrimas, en un infierno». La maldad sigue primando sobre la bondad. Vivimos en la prehistoria de lo humano. Se requiere un avance cultural, que nunca vendrá de manos del fascismo.

Agosto 04 de 2026

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