RESTITUCION DE GUSTAVO PETRO

http://www.telesurtv.net/articulos/2014/04/22/ordenan-restitucion-de-petro-a-la-alcaldia-de-bogota-en-un-lapso-de-48-horas-1495.html

LAS LENGUAS INDÍGENAS DE COLOMBIA

1. LENGUAS HABLADAS HOY EN COLOMBIA

En colombia se hablan hoy:
• la lengua castellana, venida de europa con los españoles en el siglo 16, lengua de familia románica, procedente del latín, es la lengua oficial de Colombia y es hablada por la casi totalidad de la población nacional. aunque es una sola lengua, tiene variaciones regionales significativas : el costeño, el paisa, el pastuso, el bogotano o rolo, etc…
• sesenta y cinco lenguas indígenas americanas de muy diverso origen, habladas por unas 400.000 personas en 22 de los 32 departamentos de Colombia.
• dos lenguas criollas habladas por poblaciones de origen africano : el criollo del palenque de san basilio cerca de Cartagena (unas 3.000 personas), el criollo de las islas de San andrés y Providencia (unas 30.000 personas). estas dos lenguas son de creación reciente. las crean los esclavos negros en la época de la colonia para comunicarse entre sí. el criollo de san basilio o palenquero nace en ambiente de lengua española y el mayor número de sus palabras y raíces es de origen castellano. el criollo de San Andrés y Providencia nace en ambiente de lengua inglesa, el mayor número de sus palabras es de origen inglés. la gramática de estas lenguas es original y no permite considerarlas como simple variaciones del castellano o del inglés.

2. FAMILIAS DE LENGUAS INDIGENAS DE COLOMBIA
Las sesenta y cinco lenguas indígenas que subsisten hoy se pueden reagrupar en 12 familias lingüísticas y 10 lenguas aisladas, no clasificadas hasta el momento.
Tenemos : la gran familia lingüística Chibcha, de probable procedencia centroamericana ; las grandes familias suramericanas Arhuaca, Caribe, Quechua y Tupí ; siete familias solamente presentes en el ámbito regional (Chocó, Guahibo, Sáliba, Macú, Huitoto, Bora, Tucano). Las diez lenguas aisladas son : andoque, awá- cuaiquer, cofán, guambiano, kamentsá, páez, ticuna, tinigua, yagua, yaruro.

3. ESTADO DEL CONOCIMIENTO RELATIVO A ESTAS LENGUAS
En la actualidad el conocimiento de las lenguas indígenas de Colombia ha crecido considerablemente en relación a lo que era hace treinta años. Con muy pocas excepciones, practicamente todas las lenguas han empezado a ser estudiadas. El nivel de estos trabajos es muy variable y el trabajo de recopilación y de elaboración de datos por hacer sigue siendo considerable. Sin embargo, y además de los trabajos del Instituto Lingüístico de Verano (S.I.L.), Colombia dispone ahora en sus centros académicos (Centro Colombiano de Estudios de Lenguas Aborígenes (C.C.E.L.A.) de la Universidad de los Andes, Universidad Nacional, Universidad de Antioquia) de linguistas profesionales, entre ellos algunos indígenas investigadores de su lengua materna, que están enfrentandose a la tarea.

4. LENGUAS EXTINTAS.
Es muy azaroso estimar el número de lenguas indígenas que se hablaban en el territorio de la actual Colombia a la llegada de los conquistadores españoles. Los datos de los cronistas no nos permiten en general saber si los nombres reportados para los idiomas corresponden a variantes dialectales, a lenguas distintas o simplemente a subgrupos de la misma habla con nombres diferentes.
De una lista mucho más larga extraemos los nombres que corresponden a lenguas de las cuales se tiene algún tipo de evidencia documental y que desaparecieron : cueva, coiba, catío viejo, caramanta, nutabe, yamesi, anserma, duit, chitarero, lache, situfa, airico, atabaca, bonda, malibú, mocana, quillacinga, pasto, sindagua, telembí, andágueda, quimbaya, idabáez, yurimangui, guanebucán, cosina, guayupe, cabere, amarizana, otomac, pamigua, tama, icaguate, coeretú, uantya, urubu-tapuyo, patsoca, miraña-carapana, coeruna, pantágora, colima, muzo, panche, guane.
A juzgar por esta profusión de designaciones y atentiendo al conocimiento actual de las lenguas y culturas supérstites, no es absurdo pensar que han podido hablarse estos últimos cinco siglos más del doble de las lenguas actualmente habladas, o sea que han podido desaparecer en ese tiempo más de setenta lenguas.
En el siglo XX las lenguas que desaparecieron y de las que se tiene algun testimonio, sin prejuzgar de otras que también pudieron extinguirse, son las siguientes :
• en la costa atlántica : kankuamo (familia Chibcha) de la Sierra Nevada de Santa Marta
• en el valle del río Magdalena : opón-carare (familia Caribe), pijao (familia Caribe)
• en la Amazonía : resígaro (familia Arahuaca).
Queda por averiguar la suerte del andakí, del yurí, del betoi.

Dos lenguas muy importantes de Colombia fueron :
– la chibcha o muisca de la región de Bogotá posiblemente fallecida desde fines del siglo XVIII pero sobre la cual surgen a veces rumores sobre la existencia de hablantes.
– la zenú hablada en la costa atlántica, en la zona actual de córdoba y de sucre, de la cual no se tiene datos lingüísticos pero que los habitantes actuales de los grupos étnicos zenúes afirman haber sido hablada en este siglo.

5. LENGUAS EN PELIGRO
La ubicación de lenguas sobre una escala de peligrosidad es muy dificil de efectuar por lo que, aparte de la vaguedad conceptual de la misma noción, entran en juego demasiadas variables para avanzar expectativas. Si algunas de estas variables son relativamente claras (las demográficas), muchas otras no tienen mecanismos claros de evaluación (actitudes y valores de los hablantes, restricciones funcionales de uso que no llevan necesariamente a su extinción, pautas soterradas de transmisión, grado de transculturación y grado de contacto con el mundo occidental, etc.). Añádase a estos factores la falta en muchos casos de encuestas sociolingüísticas. La siguiente clasificación obedece a criterios demográficos matizados por el conocimiento directo de las situaciones que tienen los lingüistas de nuestro centro. Presentaremos primero una clasificación de las lenguas por número de hablantes y señalaremos luego, a nuestro juicio, las lenguas en peligro potencial (“potentially endangered”), en peligro (“endangered”), en peligro serio (“seriously endangered”) y moribundas.

Escala demográfica
De las 65 lenguas habladas hoy en Colombia:
• 3 tienen más de 50.000 hablantes : wayú, paez, embera. (Grupo A).
• 8 tienen entre 10.000 y 50.000 hablantes :guahibo o sikuani, guambiano, arhuaco o ika, inga, ticuna contando los hablantes de Perú y Brasil, tucano contando los hablantes de Brasil, cuna contando los hablantes de Panamá, piaroa contando los hablantes de Venezuela. (Grupo B).
• 9 tienen entre 5.000 y 10.000 hablantes : cuaiquer o awá, kogui, waunana, puinave, wuitoto, curripaco contando los hablantes de Venezuela, piapoco contando los hablantes de Venezuela, yaruro más que todo presente en Venezuela, yuco contando los hablantes de Venezuela. (Grupo C).
• 11 tienen entre 1.000 y 5.000 hablantes : tunebo o u’wa, cubeo, camsá, wiwa, barí, cofán, cuiba, coreguaje, sáliba, guayabero, yagua contando los hablantes de Perú. (Grupo D).
• 34 tienen menos de 1.000 hablantes : totoró, barasano, desano, wanano, piratapuyo, achagua, andoke, bará, bora, cabiyarí, carapana, carijona, chimila, cocama, hitnu, macuna, cacua, nukak, hupda, yuhup, miraña, muinane, nonuya, ocaina, pisamira, siona, siriano, tanimuka, tariano, tatuyo, tinigua, tuyuca, yucuna, yurutí. (Grupo E).

Escala de peligrosidad
1) En peligro potencial consideramos las lenguas : tunebo (u’wa), camsá, wiwa, barí, cofán, cuiba, del grupo D; barasano, carapana, desano, wanano, piratapuyo, bará, macuna, cacua, siriano, tanimuka, tatuyo, tuyuca, yucuna, yurutí del grupo E.
2) En peligro, consideramos las lenguas coreguaje, sáliba, guayabero, del grupo D; achagua, andoke, bora, cabiyarí, hitnu, miraña, muinane, ocaina, del grupo E.
3) En serio peligro consideramos las lenguas chimila, cocama, nukak, siona, del grupo E.
4) moribundas, están las lenguas tinigua (2 hablantes), nonuya (3 hablantes), carijona (más o menos 30 hablantes pasivos), totoró (4 hablantes activos, 50 hablantes pasivos), pisamira (más o menos 25 hablantes), del grupo e. de las lenguas moribundas no se puede esperar revitalización. las lenguas en serio peligro son poco transmitidas a las nuevas generaciones aunque se da en casi todas ellas esfuerzos de recuperación. las lenguas llamadas en peligro son declaradas tales, más por su tamaño y la dificultad objetiva de mantenerse frente a la arremetida del mundo occidental que por su vitalidad actual, en muchos casos aún muy fuerte. a todas estas lenguas añadimos algunas de las habladas por entre 1.000 y 5.000 personas y que consideramos “en peligro potencial”.

FUENTE: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/antropologia/lengua/clas2.htm

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Colombia: La lucha por una nueva izquierda

Por: JulioCèsar «Cuadernos de Reencuentro»

Desde el año 2012 el gobierno de Colombia que preside el presidente Juan Manuel Santos, iniciò un proceso de diàlogo con las «Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia» y dejò las puertas abiertas para un futuro diàlogo, o diàlogo en paralelo con el «Ejèrcito de liberaciòn nacional».

Este diàlogo se realiza entre los representantes del gobierno y de la guerrilla y con una total ausencia deliberativa del pueblo, a veces porque a este poco le interesa y otras porque tanto al gobierno como a la guerrilla les falta mucho pueblo.

Para aquellos que ingenuamente consideran que la paz de Colombia depende de los diàlogos de la Habana, les doy una mala noticia: No es cierto. La principal violencia en el paìs no proviene desde hace muchos años de la guerrilla revolucionaria proviene de las clases poderosas y del propio estado Colombiano, la guerrilla ha sido su disculpa.

Desde que en 1984 se trazò una estrategia de derrota para la guerrila, èsta no fue capaz de interpretar dicha estrategìa e inexorablemente ha ido sucumbiendo y deslegitimandose, y la acciòn fundamental, la visiòn estratègica para sus planes la ha tenido la burguesia nacional, internacional y el imperialismo. Ha sido una ofensiva progresiva que ha dado sus frutos, miremos el siguiente cuadro:

Cuadro de acuerdos con el gobierno
 M19: 900 hombres. Acuerdo Político del 9 de marzo de 1990.
PRT: 200 hombres. Acuerdo Gobierno Nacional – PRT del 25 de enero de 1991.
EPL: 2.000 hombres Acuerdo del 15 de febrero de 1991.
FFG: Frente Francisco Garnica. 150 hombres. Acuerdo Pol. del 30 de junio de 1994.
MAQL: 157 hombres. Acuerdo Gobierno Nacional – MAQL el 31 de mayo de 1991.
CRS: (corriente de renov. socialista): 300 hombres. Acuerdo del 9 de abril de 1994
MIR-COAR: Desmovilización y dejación de armas. Acuerdo de paz, 21 de julio de 1997

Ahora bien, con el cierre de estos diàlogos se pone fin a una estrategia de derrota polìtica y militar a la guerrila. La desligazòn que ha existido en las ùltimas dècadas con el movimiento popular no hace presuponer que sea una derrota sentida coyunturalmente por el movimiento popular, el cual tendrà necesariamente que buscar sus caminos y sus instrumentos.  Una nueva izquierda debe nacer en Colombia y habrìa que medir aquì si la izquierda parlamentaria y la izquierda desmovilizada tendrìa algùn protagonismo en este nuevo hecho polìtico que se avisora. Pero lo que si considero es que no tendrìan la fuerza para liderar los nuevos retos que plantea el pueblo de colombia y la realidad latinoamericana.

La tarea de todos los revolucionarios que estoicamente hemos estado durante todos estos años en el proceso revolucionario con nuestros principios es darle vida a las discusiones sobre el que hacer.

Por: JulioCèsar «Cuadernos de Reencuentro»

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Artìculo escrito por JulioCèsar en 1999, para «Cuadernos de Reencuentro» A propòsito de los diàlogos de ese entonces

DIALOGO? FALTA MUCHO PUEBLO AUN

 En Alemania,  en medio de un impresionante despliegue propagandístico a nivel mundial, se celebró el  diálogo entre el ELN y la llamada sociedad civil. ( mientras que en Colombia un abrazo entre parte de la dirigencia de las FARC y el  presidente electo Andrés Pastrana abría las puertas de futuros entendimientos).

 No podemos expresar que hay alegría en nuestros corazones por este hecho. No podemos afirmar que nuestras deducciones racionales nos conducen a darle unas palabras de beneplácito.

 El proceso revolucionario colombiano apenas comienza a recuperarse del duro golpe dado por los procesos de diálogo y negociación comenzados en el 84 y que culminaron con la entrega de tantos años de lucha, con la entrega de recursos de la revolución, con la entrega de un patrimonio de lucha del pueblo colombiano. El panorama que vemos ahora nos muestra que muchos de los reinsertados hicieron parte de ese torrente de desempleados, o engrosaron bandas de delincuencia común o cumplieron períodos parlamentarios o ministeriales (sin pena ni gloria)  o son soporte importante del paramilitarismo. Las mismas condiciones de miseria y explotación los hundieron, y la contundencia de los golpes políticos e ideológicos no les permitió levantarse. Eso fue una traición y la historia revolucionaria así los juzgará.

 Le damos un gran reconocimiento a las expresiones orgánicas del movimiento revolucionario (ELN , EPL, FARC) y las consideramos como unos instrumentos estratégicos en la lucha del pueblo colombiano, pero nadie en este país que se interese por el tema es ajeno a la lógica de que el marco de crisis para las organizaciones que sucumbieron al pasado proceso de diálogo y negociación es el mismo en el que se mueven las actuales organizaciones.

 Un proceso de diálogo a tan corto tiempo de lo que pasó con el anterior proceso de diálogo es aventurado, y lo es en la medida en que la vértebra ideológica y política de la revolución colombiana ha sido socavada y la primera  tarea que tendrían que haber afrontado las organizaciones sería un análisis científico que explicara tal situación y que les permitiera proyectar una acción política coherente. No basta con tirar, con frases secas por la borda, un proceso como el anterior, porque si lo miramos históricamente esos procesos fueron todo un camino recorrido por organizaciones que tuvieron su nido revolucionario inicial en el seno de Las FARC y del ELN.

 Callada, silenciosa y tímidamente existen al interior de las organizaciones, posiciones que pueden sucumbir ante la avalancha del marketing internacional, que hoy coloca a los villanos como héroes a los que incluso la banca internacional podría subsidiar.

Existe alguna falla a nivel de la estrategia, de la táctica o en la concepción  general respecto a la revolución en estas organizaciones. Lo que logramos apreciar son los énfasis en  un poderío militar que es necesario, pero insuficiente. Las simpatías revolucionarias concretas son predominantemente de vecindad y esto dado en esencia en zonas de influencia militar. Existen simpatías dispersas en la generalidad sin posibilidades inmediatas de canalizar. Esto a causa de la ausencia de una política revolucionaria que logre movilizar una gran cantidad de sectores de la sociedad.

 Si partimos de edificar una línea imaginaria en la cual coloquemos sobre ella la oligarquía, el imperialismo y el capital internacional, y por debajo de ella al pueblo colombiano y a sus organizaciones tendríamos que decir:

 –  Los destacamentos organizados del pueblo incrementan su poderío militar pero políticamente se alejan de él.

– La acción de su estrategia es demasiado rígida, a tal punto que podríamos decir que a nombre de los intereses del pueblo se diseña una estrategia acorde con la estrategia de cada organización y no acorde con los intereses del pueblo.  Lo que pasó con las organizaciones que se desmovilizaron y entregaron las armas del pueblo fue algo así parecido: llegó el momento en que no se debieron más a una estrategia que favoreciera los intereses del pueblo y como se habían levantado por encima de las masas no tenían ningún juez que les pidiera cuentas y entonces sorbieron las venenosas mieles de la oligarquía y en su hipnotizada marcha fueron sumidas en la postración.

 Miraron de cierta línea hacia arriba, pero en verdad que en el banquete de la oligarquía fue muy poco lo que duraron.

 – El campo popular es ahora más heterogéneo que antes.

 A medida que la posibilidad revolucionaria se aleja del movimiento popular se han ido abriendo paso otras opciones tanto políticas como individuales: los movimientos cívicos, la religión, las fracasadas opciones socialdemócratas (que a medida que disminuye la ayuda económica se sumen en crisis), los ecologistas, las desenterradas alternativas espirituales que se convierten en una alternativa individual de superación, las organizaciones paramilitares (la base social de los grupos paramilitares son en un principio pueblo, luego entran a servir a los intereses contrarios), todo el a veces inentendible punto de encuentro de la juventud en torno de la música.

 Aunque es preciso definir claramente qué es el campo popular, podemos decir que gran parte de este conglomerado que anotamos anteriormente queda inscrito en él, al igual que los representantes de organizaciones sociales, políticas, gremiales con arraigo popular, las organizaciones revolucionarias, etc. Pero además (y dependiendo de las circunstancias) expresiones anti- imperialistas y demócratas que individual o colectivamente puedan existir dentro de la burguesía y los humanistas de todo calado que ante todo colocan la defensa y dignidad de la vida humana como un factor de convencimiento y de lucha.

 Existe una gran convicción y esperanza en muchos de nosotros como pueblo con respecto a la revolución, pero tenemos que desplegar una gran lógica política y decir que nuestros afectos y esperanzas no son del mismo nivel que otras personas que igualmente tienen sueños por una sociedad diferente, pero que debemos respetar y estamos en la imperiosa necesidad de tener en cuenta.

 De todo lo anterior se desprende que las organizaciones revolucionarias deben hacer un ajuste en su marcha política, y que como parte de esto deben hacer un diseño de su política revolucionaria en la que tienen que mirar más hacia abajo que hacia arriba. Hacer esto significa determinar muy bien las fuerzas del campo popular y hacer un llamado de dialogo para llegar a puntos claros a nivel estratégico. Y esto se puede. Si la guerrilla ha sido capaz de dejar traslucir parte de su existencia a la burguesía internacional porque no hacerlo con el movimiento popular? ESTAMOS HABLANDO DE POSIBILITAR UN DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR, un dialogo en el cual se pueda hablar de temas como el de un futuro gobierno democrático y popular, un diálogo en el cual el pueblo pueda ser un factor deliberante que al mismo tiempo que le dice al estado sus verdades se las diga al movimiento revolucionario, pero que pueda reconocer en éste una fuerza actuante sobre la que según los acuerdos pueda reposar una garantía estratégica.

 Propugnamos por un DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR en el cual diferentes partes que tengan interés en el cambio y en el poder puedan sacar adelante sus propuestas de cambio. Este intento podría dar la alternativa de la construcción de un partido democrático revolucionario, en el cual podrían tener cabida expresiones de otros partidos o corrientes que tiendan hacia estos propósitos.

 Creemos que un verdadero diálogo tiene que propiciarse en el campo popular y no entre los abanderados (los salvadores) de éste con las más altas instancias de la oligarquía y el capital internacional.

 Opinamos que la base del ELN y las FARC tiene que mirar con mucho recelo estos diálogos iniciados en Alemania y entender que aunque cada organización  crea que  su estructura es su patrimonio no es así. Cada organización es el producto de años de esfuerzo de miles de combatientes y de militantes del pueblo que han dado su vida por unas ideas y muchos somos producto de su historia, si es cierto que son organizaciones del pueblo se tienen que dejar abrazar por éste y no creerse sus salvadores a ultranza.9

Gabo, nunca fue un imparcial

Por JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

García Máquez no fue un imparcial, siempre tomó partido en favor de los más necesitados. Esto le costo el destierro permanente del lugar donde nació (Colombia).

El fue un hombre de izquierda, favoreció la libertad y estuvo del lado de la justicia. La burguesia internacional nunca le perdonó esto y su vida corrió peligro permanente en Colombia.

Hoy se le debe hacer un homenaje es aquel hombre que contribuyó a las luchas de los pueblos por su liberación, lo hizo desde las trincheras de su pluma y cuando pudo colaborar economicamente lo hizo también. La grandeza de este hombre fue el compromiso con un pensamiento revolucionario, esto hizo brillar su pluma aún más. Nuestro homenaje no se extiende más allá de esto.

Hoy la burguesía internacional rinde homenaje y ensalsa a este hombre desde las letras: esa habilidad de convertir en iconos aquellos que los combatieron. Y la historia siguiente de García Márquez escrita por la burguesía destacara las obras de Gabo y lo grande que fue para la literatura mundial, intentarán hacer olvidar que fue un hombre de izquierda comprometido con una causa revolucionaria… pero no lo lograrán como no lo hicieron con el alma socialista de Oscar Wilde («El alma del hombre bajo el socialismo»).

Por JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

“EL ENIGMA DE LOS DOS CHÁVEZ”: EL PRIMER ENCUENTRO DEL GABO CON EL PRESIDENTE

Por Gabriel García Márquez, Premio Nóbel de Literatura

El enigma de los dos Chávez

por Gabriel García Márquez
febrero de 1999
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El enigma de los dos Chávez

Por Gabriel García Márquez

Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. «¿Qué pasa?», le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.

Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.

El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.

Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?

El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.

El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.

Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. «Ese que toca es Hugo», decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.

Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.

Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. «Fíjate las vueltas que da la vida», me dice Chávez con una explosión de risa. «Ahora su papá es mi canciller». Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.

«Además», le dije, «usted estuvo a punto de matarlo». «De ninguna manera», protestó Chávez. «La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles». Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.

Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.

Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. «Yo estaba ya casi rendido, -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía». Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: «Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?». El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.

«De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela», dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. «Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas», contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. «Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación».

Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. «No me deje morir, mi teniente»… le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: «¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie». Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: «Ahí caí en mi primer conflicto existencial».

Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. «¿Con qué finalidad?» le pregunté. Muy sencillo, dijo él: «con la finalidad de prepararnos por si pasa algo». Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.

Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.

A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. «¿Y el discurso?», le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. «Yo no tengo discurso escrito», le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:

«Chávez, usted parece un político». «Entendido», le replicó Chávez.

Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: «Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones».

Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: «Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer». Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: «¡Que eso no salga de aquí!».

Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. «Al final, claro, le hice un cambio», me dijo Chávez. En lugar de «cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español», dijeron: «Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos».

Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. «Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. «En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos».

A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: «Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión». Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: «¡El coronel Badull!».

De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: «Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega». A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. «Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército», decía Chávez. «Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué». Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. «Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico».

Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. «Yo iba a la universidad a un postgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa», me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. «Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque que sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera».

Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. «Y entonces me paro y lo llamo», dijo Chávez. «Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese». Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: «Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta». «Y el instinto me dice que lo mandaron a matar», dice Chávez. «Fue el minuto que esperábamos para actuar». Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.

El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: «Nos vemos aquí el 2 de febrero». Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.

«Gustavo Petro regresaría este lunes a la Alcaldía, habría fallo a su favor»

http://www.bluradio.com/62206/gustavo-petro-regresaria-este-lunes-la-alcaldia-habria-fallo-su-favor

La dictadura democrático popular no ha perdido vigencia

Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

Pese a los triunfos, a veces difusos, de los pueblos del mundo por su liberación y por un mundo justo, este objetivo sencillo no se ha cumplido y los explotados del mundo viven en un estado agónico, mientras que la burguesía internacional y el imperialismo concentran poder y riqueza como parte de la lógica del propio capitalismo. El movimiento revolucionario se encuentra a la defensiva estratégica, producto de los golpes dados por el imperialismo y producto tambien de sus propios errores durante todos estos años. Pese a esto se ha dado un repunte táctico y resurgir con fuerza del movimiento popular y revolucionario en todo el mundo, en un momento particularmente dificil para el imperialismo y la burguesia internacional en el cual se han tenido que mostrar de una manera más real, con su saña y sanguinarios propósitos. Pueblos que han logrado la toma del poder, unos por la via armada, otros por medios electorales han encontrado los escollos de una clase burguesa e imperialismo que se interpone en los propósitos revolucionarios. Un propósito en todas las revoluciones iluminadas por el socialismo es: Democracia para el pueblo la cual es difícil obtener sin una dictadura contra la burguesía. Pero en américa latina por las particulares condiciones de este momento es difícil plantear una dictadura para la burguesía porque el peso específico del poder que estos tienen se centra en el poder del imperialismo norteamericano. Sinembargo de seguir los hechos políticos que se vienen desarrollando en el mundo y de darse unas particulares condiciones de conciencia política al interior de la sociedad norteamericana es posible que se pueda dar un cambio en la relación de fuerzas a nivel mundial que contribuyan a la caida del imperio norteamericano y preparen el ascenso de las fuerzas revolucionarias y democráticas en todo el mundo.

Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

NOTA: Me parece importante que se retome un artículo interesante escrito por Mao Zedong en 1949 sobre la dictadura Democrático popular. A continuación los dejo con el artículo:

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 Mao Tse-tung

SOBRE LA DICTADURA
DEMOCRATICA POPULAR

En conmemoración del XXVIII aniversario
del Partido Comunista de China

De las

Obras Escogidas de Mao Tse-tung

EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN 1976

Primera edición 1962
Segunda edición 1963
(5a impresión 1976)

Tomo IV, págs. 425-39.

 

Digitalizado y preparado para el internet: Por el Movimiento Popular Perú de Alemania, 1993.
Esta edición: Marxists Internet Archive, mayo de 2001.


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SOBRE LA DICTADURA DEMOCRATICA POPULAR

En conmemoración del XXVIII aniversario
del Partido Comunista de China

30 de junio de 1949

El día 1ƒ de julio de 1949 señala que el Partido Comunista de China ha vivido ya veintiocho años. Lo mismo que un ser humano, un partido político tiene niñez, juventud, madurez y vejez. El Partido Comunista de China ya no es un niño ni un muchacho menor de veinte años, sino un adulto. Cuando un hombre llega a la vejez, muere; lo mismo ocurre con un partido. Cuando las clases desaparezcan, todos los instrumentos de la lucha de clases — los partidos y la máquina estatal — perderán su función y dejarán de ser necesarios; por tanto, se extinguirán gradualmente y terminarán su misión histórica, y la sociedad humana pasará a una etapa superior. Nosotros somos lo contrario de los partidos políticos de la burguesía. Ellos temen hablar de la extinción de las clases, de la extinción del Poder estatal y de los partidos. Nosotros, al revés, declaramos de manera abierta que luchamos con energía precisamente para crear las condiciones necesarias que aceleren la extinción de todo esto. La dirección del Partido Comunista y el Poder estatal de la dictadura popular constituyen tales condiciones. Quien no reconozca esta verdad no es comunista. Tal vez no la comprendan aún los camaradas jóvenes que acaban de ingresar en el Partido y que no han estudiado el marxismo-leninismo. Deben comprenderla, pues sólo entonces podrán tener una concepción justa del mundo. Deben comprender que el camino que conduce a la abolición de las clases, del Poder estatal y de los partidos, es el que ha de seguir toda la humanidad; es sólo cuestión de tiempo y condiciones. Los comunistas de todo el mundo son más clarividentes que la burguesía, conocen las leyes

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que rigen la existencia y el desarrollo de las cosas, conocen la dialéctica y ven más lejos. Si la burguesía no acoge con agrado esta verdad, es porque no quiere ser derrocada. Ser derrocado resulta doloroso y horrible de imaginar para quienes lo sufren, por ejemplo, para los reaccionarios kuomintanistas, a quienes derrocamos actualmente, y para el imperialismo japonés; al cual vencimos junto con otros pueblos. Pero para la clase obrera, el pueblo trabajador y el Partido Comunista, el problema no está en ser derrocado, sino en trabajar con ahínco para crear las condiciones en que las clases, el Poder estatal y los partidos políticos desaparezcan de manera natural, y la humanidad entre en el reino de la Gran Armonía[1]. Hemos mencionado de pasada esta perspectiva lejana del progreso humano, a fin de explicar con claridad los problemas en los que vamos a detenemos a continuación.

Como todos saben, nuestro Partido no ha vivido estos veintiocho años en paz, sino en medio de penalidades, obligado a luchar contra los enemigos interiores y exteriores y contra los de dentro y fuera del Partido. Agradecemos a Marx, Engels, Lenin y Stalin el habernos dado un arma. Esta arma no es la ametralladora; sino el marxismo-leninismo.

En su libro La Enfermedad Infantil del «Izquierdismo» en el Comunismo, escrito en 1920, Lenin describió cómo buscaban los rusos una teoría revolucionaria[2]. Sólo después de varios decenios de penalidades y sufrimientos encontraron el marxismo. Muchas cosas en China eran iguales, o parecidas, a las existentes en la Rusia anterior a la Revolución de Octubre. Existía la misma opresión feudal. Existía un atraso económico y cultural similar. Ambos países eran atrasados, pero China aún más. Otro rasgo común: animados por el deseo de hacer renacer sus países, los hombres avanzados no se detuvieron ante las luchas duras y acerbas en la búsqueda de la verdad revolucionaria. 

Desde la derrota de China en la Guerra del Opio de 1840[3], los chinos avanzados pasaron innumerables penalidades, buscando la verdad en el ejemplo de los países occidentales. Jung Siu-chüan[4], Kang You-wei[5], Yen Fu[6] y Sun Yat-sen representan a quienes buscaban la verdad en el ejemplo de Occidente antes que naciera el Partido Comunista de China. En aquel entonces, los chinos que aspiraban al progreso leían cualquier libro que contuviese las nuevas teorías de Occidente. Era asombroso el número de estudiantes enviados al Japón, Inglaterra, EE.UU., Francia y Alemania. Dentro del país

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se abolió el sistema de los exámenes imperiales, y las escuelas modernas surgieron como brotes de bambú después de una lluvia primaveral; se hacían muchos esfuerzos por aprender de Occidente. En mi juventud, me dediqué también a esos estudios. Se trataba de la cultura de la democracia burguesa occidental, cultura que comprendía las teorías sociales y las ciencias naturales de ese período, o lo que se llamaba «nuevas doctrinas», en oposición a la cultura feudal china que se llamaba «viejas doctrinas». Durante un tiempo bastante largo, los que habían aprendido las nuevas doctrinas confiaron en que éstas salvarían a China, y muy pocos de ellos abrigaban las dudas que tenían al respecto los partidarios de las viejas doctrinas. Sólo la modernización podía salvar a China, sólo el aprender de los países extranjeros podía modernizarla. Entre los países extranjeros de esa época, únicamente los países capitalistas de Occidente eran progresistas, pues habían edificado con éxito modernos Estados burgueses. Los japoneses habían logrado éxitos al aprender de Occidente, y los chinos también deseaban aprender de los japoneses. A los ojos de los chinos de esa época, Rusia era un país atrasado, y pocos querían aprender de ella. Así fue cómo los chinos se esforzaron por aprender de los países extranjeros en el período que va de la década del 40 del siglo XIX a los comienzos del siglo XX.

La agresión imperialista desvaneció el ensueño de los chinos de aprender de Occidente. Cosa extraña: ¿por qué los maestros siempre agredían a sus discípulos? Los chinos aprendieron mucho de Occidente, pero lo aprendido resultó inaplicable, y sus ideales no pudieron realizarse nunca. Las repetidas luchas, incluyendo un movimiento de amplitud nacional como la Revolución de 1911[7], terminaron todas en el fracaso. Día a día empeoraba la situación del país, y la vida se hizo imposible. Las dudas surgieron; aumentaron y se profundizaron. La Primera Guerra Mundial estremeció al mundo entero. Los rusos hicieron la Revolución de Octubre y crearon el primer Estado socialista del mundo. Bajo la dirección de Lenin y Stalin, la energía revolucionaria del gran proletariado y del gran pueblo trabajador de Rusia, energía hasta entonces latente e imperceptible para los extranjeros, entró de pronto en erupción como un volcán, y los chinos, así como toda la humanidad, comenzaron a mirar a los rusos con otros ojos. Entonces, y sólo entonces, se inició una era completamente nueva en el pensamiento y la vida de los chinos. Encontraron el marxismo-leninismo, la verdad de aplicación universal, y la fisonomía de China comenzó a cambiar.

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Fue a través de los rusos que los chinos encontraron el marxismo. Antes de la Revolución de Octubre, los chinos no sólo desconocían a Lenin y Stalin, sino que ni siquiera conocían a Marx y Engels. Las salvas de los cañones de la Revolución de Octubre nos trajeron el marxismo-leninismo. La Revolución de Octubre ayudó a los hombres avanzados de China, así como a los de la tierra entera, a adoptar la concepción proletaria del mundo como instrumento para estudiar el destino de su país y para reconsiderar sus propios problemas. Seguir el camino de los rusos: tal fue la conclusión. En 1919, se produjo en China el Movimiento del 4 de Mayo. En 1921, se fundó el Partido Comunista de China. Sun Yat-sen, en la sima de la desesperación, se encontró con la Revolución de Octubre y el Partido Comunista de China. Saludó la Revolución de Octubre, saludó la ayuda de los rusos a los chinos y saludó la cooperación del Partido Comunista de China. Luego Sun Yat-sen murió, y Chiang Kai-shek subió al Poder. Al cabo de un largo período de veintidós años, Chiang Kai-shek había arrastrado a China a una situación sin salida. Durante ese período, en la Segunda Guerra Mundial antifascista, en la que la Unión Soviética constituía la fuerza principal, tres grandes potencias imperialistas fueron derrotadas y otras dos salieron debilitadas. En todo el mundo, sólo una gran potencia imperialista, los EE.UU., quedó indemne. Sin embargo, los EE.UU. sufrían una grave crisis interna. Querían esclavizar al mundo entero; ayudaban a Chiang Kai-shek a matar varios millones de chinos, suministrándole armas. Bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo chino, después de expulsar al imperialismo japonés, ha mantenido durante tres años la Guerra Popular de Liberación y ha logrado en lo fundamental la victoria.

De este modo, la civilización burguesa occidental, la democracia burguesa y el proyecto de una república burguesa han caído todos en bancarrota a los ojos del pueblo chino. La democracia burguesa ha cedido el lugar a la democracia popular dirigida por la clase obrera, y la república burguesa, a la república popular. De ahí la posibilidad de llegar, a través de la república popular, al socialismo y al comunismo, a la abolición de las clases y al mundo de la Gran Armonía. Kang You-wei escribió el Tatung Shu (Libro de la Gran Armonía ), pero no encontró ni podía encontrar el camino que conduce a la Gran Armonía. La república burguesa, que existe en el extranjero, no puede existir en China, porque China es un país oprimido por el imperialismo. El único camino es el que pasa por la república popular dirigida por la clase obrera.

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Todos los demás medios se han probado y han fracasado. Entre quienes se apegaban a ellos, algunos han caído, otros han despertado y otros están cambiando sus ideas. Los acontecimientos se desarrollan con tanta rapidez que muchos sienten lo repentino del cambio y la necesidad de aprender de nuevo. Es comprensible este estado de ánimo y saludamos este buen deseo de ponerse de nuevo a aprender.

La vanguardia del proletariado chino aprendió el marxismo-leninismo después de la Revolución de Octubre y fundó el Partido Comunista de China. Entró de inmediato en las luchas políticas y sólo ahora, después de recorrer durante veintiocho años un camino sinuoso, ha logrado la victoria fundamental. De nuestra experiencia de veintiocho años hemos extraído una conclusión igual a la que Sun Yat-sen, en su testamento, extrajo de la «experiencia de cuarenta años»; es decir, estamos profundamente convencidos de que para conquistar la victoria «debemos despertar a las masas populares y unimos en una lucha común con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad». Sun Yat-sen tenía una concepción del mundo distinta de la nuestra y partía de otra posición de clase al examinar y abordar los problemas; sin embargo, en la década del 20 de este siglo llegó a una conclusión en lo esencial idéntica a la nuestra sobre el problema de cómo luchar contra el imperialismo.

Desde la muerte de Sun Yat-sen han pasado veinticuatro años. La revolución china, dirigida por el Partido Comunista de China, ha realizado tremendos avances, tanto en la teoría como en la práctica, y esto ha cambiado radicalmente la fisonomía de China. La experiencia principal y fundamental obtenida hasta aquí por el pueblo chino se resume en los dos puntos siguientes:

      •     1. En el interior del país, despertar a las masas populares. Esto significa unir a la clase obrera, al campesinado, a la pequeña burguesía urbana y a la burguesía nacional, formar un frente único bajo la dirección de la clase obrera y, partiendo de ello, avanzar hacia el establecimiento de un Estado de dictadura democrática popular dirigido por la clase obrera y basado en la alianza de los obreros y los campesinos.

 

      •     2. En el exterior, unimos en una lucha común con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad y con los pueblos de todos los países. Esto significa aliamos con la Unión Soviética, con las Democracias Populares y con el proletariado y las amplias masas populares de todos los demás países para formar un frente único internacional.

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«Ustedes se ponen de un lado.» Exactamente. Ponemos de un lado, esto es lo que nos han enseñado la experiencia de cuarenta años de Sun Yat-sen y la experiencia de veintiocho años del Partido Comunista, y estamos firmemente convencidos de que, a fin de lograr y consolidar la victoria, debemos ponemos de un lado. Las experiencias acumuladas en estos cuarenta años y en estos veintiocho años muestran que todos los chinos sin excepción tienen que ponerse, o del lado del imperialismo, o del lado del socialismo. No es posible cabalgar sobre una tapia entre los dos, ni existe un tercer camino. Combatimos a los reaccionarios chiangkaishekistas que se ponen del lado del imperialismo, y estamos también contra las ilusiones acerca de un tercer camino.

«Ustedes son demasiado irritantes.» Hablamos de cómo tratar a los reaccionarios nacionales y extranjeros, o sea, a los imperialistas y sus lacayos, y no de cómo tratar a cualquier otro. Con los reaccionarios no surge el problema de irritarlos o no. Irritados o no irritados, seguirán siendo los mismos, porque son reaccionarios. Podremos aislar a los reaccionarios, vencerlos o arrancarles el Poder sólo si trazamos una clara línea de demarcación entre ellos y los revolucionarios, ponemos al desnudo las intrigas y maquinaciones de los reaccionarios, despertamos la vigilancia y atención en las filas revolucionarias, elevamos nuestra voluntad de lucha y aplastamos la arrogancia del enemigo. Ante una fiera, no se debe mostrar la menor timidez. Que nos sirva de ejemplo lo que hizo Wu Sung[8] en la colina de Chingyang. A los ojos de Wu Sung, el tigre de la colina de Chingyang, irritado o no, siempre devoraba hombres. Una de dos: o matar al tigre, o dejarse comer por él.

«Nos hace falta comerciar.» Completamente justo, siempre hace falta comerciar. No estamos contra nadie, salvo los reaccionarios nacionales y extranjeros que nos estorban para comerciar. Todos deben saber que no son nadie más que los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chiangkaishekistas, quienes nos estorban para comerciar y para establecer relaciones diplomáticas con los países extranjeros. Cuando nosotros, uniéndonos con todas las fuerzas nacionales e internacionales, hayamos derrotado a los reaccionarios interiores y exteriores, podremos comerciar y establecer relaciones diplomáticas con todos los países sobre la base de la igualdad, del beneficio recíproco y del mutuo respeto a la integridad territorial y la soberanía.

«La victoria es posible incluso sin ayuda internacional.» Esta es una idea errónea. En la época en que existe el imperialismo, sin las

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diversas formas de ayuda de las fuerzas revolucionarias internacionales, es imposible que una verdadera revolución popular, en cualquier país que sea, logre la victoria; aun cuando se lograra la victoria, no podría consolidarse. Así ocurrió con la victoria y la consolidación de la Gran Revolución de Octubre, como Lenin y Stalin nos lo dijeron hace mucho. Así ocurrió también con la derrota de las tres potencias imperialistas en la Segunda Guerra Mundial y con el establecimiento de las Democracias Populares. Y así ocurre también con el presente y el futuro de la China Popular. Imagínense, sin la existencia de la Unión Soviética, sin la victoria en la Segunda Guerra Mundial antifascista, sin la derrota del imperialismo japonés, sin el nacimiento de las Democracias Populares, sin la lucha a que se levantan las naciones oprimidas de Oriente y sin la lucha de las masas populares de los EE.UU., Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Japón y otros países capitalistas contra sus gobernantes reaccionarios, sin el concurso de todos estos factores, las fuerzas reaccionarias internacionales que pesan sobre nosotros serían indudablemente muchas veces mayores que ahora. En tales circunstancias, ¿habríamos podido lograr la victoria? Evidentemente que no. E incluso si la hubiéramos logrado, sería imposible consolidarla. El pueblo chino tiene sobrada experiencia al respecto. Esta experiencia se reflejó hace tiempo en las palabras que dijo Sun Yat-sen en su lecho de muerte acerca de la necesidad de unirse con las fuerzas revolucionarias internacionales.

«Necesitamos la ayuda de los Gobiernos de Inglaterra y EE.UU.» Esta es también, en los tiempos que corren, una idea ingenua. Los actuales gobernantes de Inglaterra y de EE.UU., que son imperialistas, ¿ayudarían a un Estado popular? Si esos países llegan a comerciar con nosotros y si, supongamos, estuvieran dispuestos en el futuro a prestamos dinero en condiciones de beneficio mutuo, ¿por qué lo harían? Porque los capitalistas de esos países quieren ganar dinero, y sus banqueros, cobrar intereses, para salvarse de su propia crisis; eso no es ninguna ayuda para el pueblo chino. Los Partidos Comunistas y los partidos progresistas de esos países están presionando a sus gobiernos para que comercien e incluso establezcan relaciones diplomáticas con nosotros. Eso es muestra de buena voluntad, eso es ayuda, y no puede colocarse en el mismo plano que la conducta de la burguesía de dichos países. A lo largo de toda su vida, Sun Yat-sen se dirigió incontables veces a los países capitalistas solicitando ayuda, pero nada obtuvo y, por añadidura, sufrió despiadadas repulsas. Sólo una vez en toda su vida Sun Yat-sen recibió ayuda extranjera, y ésta

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fue la ayuda de la Unión Soviética. Que los lectores se remitan al testamento del Dr. Sun Yat-sen, en el que aconsejaba insistentemente no cifrar esperanzas en la ayuda de los países imperialistas, sino «unimos con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad». El Dr. Sun tenía experiencia: había sufrido, había sido engañado. Debemos tener presentes sus palabras y no dejamos engañar a nuestro turno. En el terreno internacional, pertenecemos al frente antiimperialista encabezado por la Unión Soviética y, para obtener una verdadera ayuda amistosa, sólo podemos dirigimos a este lado, y no al lado del frente imperialista.

«Ustedes ejercen una dictadura.» Queridos señores míos, tienen razón, es justamente eso lo que hacemos. Toda la experiencia acumulada por el pueblo chino durante varios decenios nos enseña a ejercer la dictadura democrática popular, lo que significa privar a los reaccionarios del derecho a la palabra y dar ese derecho sólo al pueblo.

¿Qué se entiende por pueblo? En China, en la presente etapa, por pueblo se entiende a la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía urbana y la burguesía nacional. Dirigidas por la clase obrera y el Partido Comunista, estas clases se unen, forman su propio Estado, eligen su propio gobierno y ejercen la dictadura sobre los lacayos del imperialismo, es decir, sobre la clase terrateniente y la clase capitalista burocrática, así como sobre sus representantes, los reaccionarios del Kuomintang y sus cómplices, los reprimen, sólo les permiten actuar en la forma debida y no les toleran que se extralimiten, ni de palabra ni de hecho. Si se extralimitan de una u otra forma, se los reprime y se los castiga inmediatamente. La democracia se practica en el seno del pueblo, el cual goza de las libertades de palabra, de reunión, de asociación, etc. Sólo el pueblo goza del derecho electoral, y no los reaccionarios. La combinación de estos dos aspectos, democracia para el pueblo y dictadura para los reaccionarios, constituye la dictadura democrática popular.

¿Por qué es preciso proceder de esta manera? La razón es bastante clara para todos. Si así no se procediera, la revolución fracasaría, el pueblo sufriría y el Estado perecería.

«¿No quieren ustedes abolir el Poder estatal?» Sí, queremos, pero no por el momento; aún no lo podemos hacer. ¿Por qué? Porque aún existe el imperialismo, porque aún existe la reacción interior, porque aún existen las clases en el país. Nuestra tarea actual es fortalecer el aparato del Estado del pueblo — principalmente el

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ejército popular, la policía popular y los tribunales populares — a fin de consolidar la defensa nacional y proteger los intereses del pueblo. Esta es la condición para que China, bajo la dirección de la clase obrera y del Partido Comunista, pueda transformarse con pasos seguros de país agrícola en país industrial, pasar de la sociedad de nueva democracia a la sociedad socialista y comunista, abolir las clases y realizar la Gran Armonía. El aparato del Estado, incluyendo el ejército, la policía y los tribunales, es el instrumento de opresión de una clase por otra. Con respecto a las clases enemigas, es un instrumento de opresión, es la violencia y de ningún modo la «benevolencia». «Ustedes no son benévolos.» Exacto. Jamás aplicamos una política de benevolencia para con las actividades reaccionarias de los reaccionarios y de las clases reaccionarias. Aplicamos la política de benevolencia únicamente en el seno del pueblo, y no para con las actividades reaccionarias de los reaccionarios y de las clases reaccionarias, ajenos al pueblo.

El Estado popular protege al pueblo. Sólo cuando existe un Estado popular, el pueblo puede, en todo el país y con participación de todos, educarse y transformarse por métodos democráticos, y así desembarazarse de la influencia de los reaccionarios interiores y exteriores (influencia aún muy fuerte en la actualidad, que subsistirá largo tiempo y que no puede ser eliminada rápidamente), librarse de los malos hábitos e ideas adquiridos en la vieja sociedad, evitar dejarse descarriar por los reaccionarios, y continuar el avance: el avance hacia la sociedad socialista y comunista.

El método que empleamos al respecto es democrático, o sea, un método de persuasión, y no de coacción. Cuando alguien del pueblo viola la ley, también debe ser castigado, encarcelado o incluso sentenciado a muerte; pero ésta es una cuestión de unos pocos casos aislados, que difiere en principio de la dictadura ejercida sobre los reaccionarios como clase.

A los miembros de las clases reaccionarias y a los elementos de la reacción, después del derrocamiento de su Poder, mientras no se rebelen, no cometan actos de sabotaje ni provoquen disturbios, también se les dará tierra y trabajo, para que puedan vivir, reeducarse por el trabajo y convertirse en gente nueva. Si no quieren trabajar, el Estado popular los obligará a hacerlo. Con ellos se realizará también un trabajo de propaganda y educación, y se hará, además, en forma tan cuidadosa y a fondo como lo hemos hecho con los oficiales prisioneros. Si se quiere, ésta también puede calificarse de

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«política de benevolencia», pero es impuesta por nosotros a los que pertenecían a las clases enemigas y no puede ser colocada en un mismo plano con el trabajo de autoeducación que realizamos en el seno del pueblo revolucionario.

Semejante trabajo de reeducación de los miembros de las clases reaccionarias lo puede efectuar sólo un Estado de dictadura democrática popular bajo la dirección del Partido Comunista. Una vez que se haya llevado a cabo con éxito, serán definitivamente eliminadas las principales clases explotadoras de China, la clase terrateniente y la clase capitalista burocrática (la clase capitalista monopolista). Queda sólo la burguesía nacional; en la etapa actual ya podemos emprender en forma apropiada un considerable trabajo educativo entre muchos de sus componentes. Cuando llegue el momento de realizar el socialismo, es decir, de nacionalizar las empresas privadas, daremos un paso más en este trabajo de educación y transformación entre sus componentes. El pueblo tiene en sus manos una poderosa máquina estatal y no teme la rebelión de la burguesía nacional.

El problema serio es la educación del campesinado. La economía campesina es dispersa, y la socialización de la agricultura, a juzgar por la experiencia de la Unión Soviética, requerirá un tiempo largo y un trabajo minucioso. Sin la socialización de la agricultura, no puede haber un socialismo completo y sólido. La socialización de la agricultura debe coordinarse en su marcha con el desarrollo de una poderosa industria que tenga como sector principal las empresas estatales[9]. El Estado de dictadura democrática popular debe resolver sistemáticamente los problemas de la industrialización del país. Como este artículo no se propone tratar en detalle las cuestiones económicas, no me extenderé al respecto.

En 1924, en el I Congreso Nacional del Kuomintang, dirigido por el propio Sun Yat-sen y en el cual participaron los comunistas, se adoptó un famoso manifiesto que declaraba:

        •     «En los Estados modernos, el llamado sistema democrático es generalmente monopolizado por la burguesía y se ha convertido simplemente en un instrumento de opresión de la gente sencilla. En cambio, el principio de democracia del Kuomintang representa el bien común de toda la gente sencilla, y no algo que una minoría pueda arrogarse.»

Aparte de la cuestión de quién dirige a quién, el principio de democracia aquí aludido corresponde, como programa político general, a lo que llamamos democracia popular o nueva democracia. Un sis-

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tema estatal que sólo sea bien común de toda la gente sencilla y no algo que la burguesía pueda arrogarse, más la dirección ejercida por la clase obrera, he aquí el sistema estatal de dictadura democrática popular.

Chiang Kai-shek traicionó a Sun Yat-sen e implantó la dictadura de la clase capitalista burocrática y la clase terrateniente como instrumento para oprimir a la gente sencilla de China. Esta dictadura contrarrevolucionaria reinó durante veintidós años, y sólo ahora ha sido derrocada por la gente sencilla de China bajo nuestra dirección.

Los reaccionarios extranjeros que nos acusan de ejercer la «dictadura» o el «totalitarismo» son precisamente quienes los ejercen. Ejercen la dictadura o el totalitarismo de una sola clase, la burguesía, sobre el proletariado y el resto del pueblo. Sun Yat-sen se refería precisamente a estos individuos al hablar de la burguesía de los Estados modernos, que oprime a la gente sencilla. Y precisamente de estos canallas reaccionarios ha aprendido Chiang Kai-shek la dictadura contrarrevolucionaria.

Chu Si, filósofo de la dinastía Sung, escribió muchos libros y dejó muchas sentencias, hoy ya olvidadas; sin embargo, una de ellas aún se recuerda: «Trata a cada cual del mismo modo que él trata a los demás.»[10] Esto es justamente lo que hacemos; tratamos a los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chiangkaishekistas, del mismo modo que ellos nos tratan. ¡Eso es todo y nada más!

La dictadura revolucionaria y la dictadura contrarrevolucionaria son opuestas por naturaleza, pero de la segunda se aprendió a ejercer la primera. Tal aprendizaje es muy importante. Sin poseer este método de dominar a las clases contrarrevolucionarias, el pueblo revolucionario no podrá mantener su Poder, la reacción interior y exterior derrocará ese Poder y restaurará su dominio sobre China, y el desastre se abatirá sobre el pueblo revolucionario.

La dictadura democrática popular se basa en la alianza de la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía urbana y, principalmente, en la alianza de los obreros y los campesinos, porque estas dos clases constituyen del 80 al 90 por ciento de la población de China. el derrocamiento del imperialismo y de los reaccionarios kuomintanistas se debe principalmente a la fuerza de estas dos clases. La transición de la nueva democracia al socialismo depende principalmente de la alianza de estas dos clases.

La dictadura democrática popular necesita la dirección de la clase obrera, porque la clase obrera es la más perspicaz, la más desin-

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teresada y la más consecuentemente revolucionaria. «Toda la historia de la revolución prueba que, sin la dirección de la clase obrera, la revolución Fracasa y que, con la dirección de la clase obrera, la revolución triunfa. En la época del imperialismo, ninguna otra clase en ningún país puede conducir una verdadera revolución a la victoria. Lo prueba claramente el hecho de que fracasaron todas las numerosas revoluciones dirigidas por la pequeña burguesía y la burguesía nacional de China.

La burguesía nacional es de gran importancia en la actual etapa. Aún tenemos frente a nosotros al imperialismo, enemigo muy feroz. La industria moderna de China todavía representa sólo una parte muy reducida del total de la economía nacional. Por el momento no se dispone de estadísticas fidedignas, pero a juzgar por algunos datos, el valor de la producción de la industria moderna, antes de la Guerra de Resistencia contra el Japón, sólo constituía aproximadamente el 10 por ciento del valor global de la producción de la economía nacional. Para hacer frente a la opresión imperialista y elevar su economía atrasada a un nivel más alto, China debe utilizar todos los elementos del capitalismo de la ciudad y del campo que sean beneficiosos y no perjudiciales para la economía nacional y la vida del pueblo, y debemos unimos con la burguesía nacional para una lucha común. Nuestra política actual es limitar el capitalismo, y no destruirlo. Pero la burguesía nacional no puede desempeñar el papel dirigente en la revolución, ni debe ocupar el puesto principal en el Poder estatal. La razón de ello reside en que su posición social y económica determina su debilidad; esta clase carece de perspicacia y de valor suficiente, y muchos de sus componentes tienen miedo a las masas.

Sun Yat-sen abogaba por «despertar a las masas populares» o «ayudar a los campesinos y obreros». ¿Quién, pues, los va a «despertar» y «ayudar»? Sun Yat-sen pensaba en la pequeña burguesía y la burguesía nacional. En realidad, ellas no pueden hacerlo. ¿Por qué terminaron en el fracaso los cuarenta años de actividad revolucionaria de Sun Yat-sen? Porque en la época del imperialismo, la pequeña burguesía y la burguesía nacional no pueden conducir ninguna revolución verdadera a la victoria.

Nuestros veintiocho años han sido muy diferentes. Tenemos mucha experiencia valiosa. Un Partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista, que practica la autocrítica y está ligado con las masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un frente único de todas las clases revolucionarias y de todos los grupos

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revolucionarios dirigido por tal Partido: éstas son las tres armas principales con las que hemos derrotado al enemigo. Ellas nos diferencian de nuestros predecesores. Gracias a estas tres armas, hemos logrado la victoria fundamental. Hemos recorrido un camino sinuoso. Hemos luchado contra las desviaciones oportunistas en el Partido, tanto de derecha como de «izquierda». Cada vez que cometíamos graves errores en estas tres materias, la revolución sufría reveses. Aleccionados por los errores y los reveses, nos hemos hecho más inteligentes y manejamos mejor nuestros asuntos. Para cualquier partido político o persona es difícil evitar los errores, pero procuramos que se yerre menos. Una vez cometido un error, debemos corregirlo, y cuanto más rápido y más a fondo, mejor.

Al resumir nuestra experiencia, podemos condensarla en un punto: la dictadura democrática popular dirigida por la clase obrera (a través del Partido Comunista) y basada en la alianza de los obreros y los campesinos. Esta dictadura debe unirse con las fuerzas revolucionarias internacionales. He aquí nuestra fórmula, nuestra experiencia esencial, nuestro programa principal.

Los veintiocho años de vida de nuestro Partido constituyen un largo período, en el cual sólo hemos hecho una cosa: hemos logrado la victoria fundamental en la guerra revolucionaria. Ella merece celebrarse, porque es la victoria del pueblo, porque es una victoria conquistada en un país tan grande como China. Pero aún nos queda mucho por hacer; si lo comparamos con un viaje, nuestro trabajo ya realizado es tan sólo el primer paso dado en una larga marcha de diez mil li. Aún nos quedan por liquidar los remanentes del enemigo. Tenemos por delante la seria tarea de la construcción económica. Pronto dejaremos a un lado algunas de las cosas que conocemos bien y nos veremos obligados a ocupamos de cosas que no conocemos bien. He aquí la dificultad. Los imperialistas calculan que no seremos capaces de administrar bien nuestra economía; nos observan desde la orilla, esperando nuestro fracaso.

Debemos vencer las dificultades, debemos aprender lo que ignoramos. Debemos aprender de todos los entendidos (sean quienes fueren) a trabajar en el terreno económico. Debemos estimarlos como maestros, aprendiendo de ellos respetuosa y concienzudamente. No aparentemos saber cuando no sabemos. No nos demos aire de burócratas. Si ahondamos en un tema durante varios meses, durante un año o dos, durante tres o cinco, finalmente lo dominaremos. Al comienzo, algunos de los comunistas soviéticos tampoco sabían ad-

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ministrar bien los asuntos económicos, y los imperialistas también esperaban su fracaso. Pero el Partido Comunista de la Unión Soviética salió victorioso y, bajo la dirección de Lenin y Stalin, no sólo supo hacer la revolución, sino también realizar la construcción. Ha edificado un grande y espléndido Estado socialista. El Partido Comunista de la Unión Soviética es nuestro mejor maestro y debemos aprender de él. La situación, tanto nacional como internacional, está a nuestro favor, y es plenamente posible que, contando con el arma de la dictadura democrática popular, unamos a toda la gente del país, salvo los reaccionarios, y lleguemos con paso firme a nuestra meta.


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NOTAS
[1]Se refiere a una sociedad basada en la propiedad social, libre de la explotación y opresión de clase: un noble ideal acariciado desde hace mucho por el pueblo chino: Aquí, por reino de la Gran Armonía se entiende la sociedad comunista.    [pág. 426]

[2]Véase V. I. Lenin, La Enfermedad Infantil del «izquierdismo» en el Comunismo, cap. II, en que Lenin dice:

«En el transcurso de casi medio siglo, aproximadamente de 1840 a 1890, el pensamiento avanzado en Rusia, bajo el yugo del despotismo inaudito del zarismo salvaje y reaccionario, buscaba ávidamente una teoría revolucionaria justa, siguiendo con un celo y una atención admirables cada `última palabra’ de Europa y América en este terreno. Rusia hizo suya la única teoría revolucionaria justa, el marxismo, en medio siglo de torturas y de sacrificios inauditos; de heroísmo revolucionario nunca visto, de energía increíble y de investigación abnegada, de estudio, de experimentación en la práctica, de desengaños, de comprobación, de comparación con la experiencia de Europa.»   [pág. 426]

[3]En 1840-1842, ante la oposición del pueblo chino a su tráfico del opio, Inglaterra envió tropas a invadir la provincia de Kuangtung y otras regiones costeras de China, so pretexto de proteger el comercio. Las tropas en Kuangtung mantuvieron una guerra de resistencia bajo el mando de Lin Tse-sü.    [pág. 426]

[4]Jung Siu-chúan (1814-1864), nacido en Kuangtung, fue dirigente de una guerra revolucionaria campesina a mediados del siglo XIX. En 1851 dirigió en la provincia de Kuangsí un levantamiento de masas y proclamó el Reino Celestial Taiping, que ocupó muchas provincias y luchó durante catorce años contra la dinastía Ching. Esta guerra revolucionaria fracasó en 1864 y Jung Siu-chüan se envenenó.    [pág. 426]

[5]Kang You-wei (1858-1927), natural del distrito de Nanjai, provincia de Kuangtung. En 1895, un año después que China fue derrotada por el imperialismo japonés, Kang You-wei, al frente de 1.300 candidatos al tercer grado que tomaban parte en los exámenes imperiales en Pekín, presentó al emperador Kuangsü un «memorial de diez mil palabras», en el que se le pedía una «reforma política y modernización» y el cambio de la monarquía autocrática por una monarquía constitucional. En 1898, con el intento de introducir reformas, el emperador incorporó a Kang You-wei, junto con Tan Si-tung, Liang Chi-chao y otros, a la dirección de los asuntos del Estado. Más

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tarde, la emperatriz viuda Tsisi, que representaba a los ultraconservadores, tomó de nuevo el Poder, y el movimiento por las reformas fracasó. Kang You-wei y Liang Chi-chao huyeron al extranjero y formaron una sociedad para proteger al emperador; sociedad que pasó a ser una facción política reaccionaria en oposición a los revolucionarios burgueses y pequeñoburgueses representados por Sun Yat-sen. Entre las obras de Kang figuran Falsificaciones en los Clásicos de los Preceptos Confucianos, Confucio como Reformador y Tatung Shu (Libro de la Gran Armonía ).    [pág. 426]

[6]Yen Fu (1853-1921), de Fuchou, provincia de Fuchién, estudió en una academia naval en Inglaterra. Después de la Guerra Chino-Japonesa en 1894, patrocinó la monarquía constitucional y diversas reformas para modernizar a China. Sus traducciones: Evolución y ética, de T. H. Huxley; La Riqueza de las Naciones, de Adam Smith; Sistema de Lógica, de J. S. Mill; El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu, y otras, sirvieron de vehículos para la difusión del pensamiento burgués europeo en China.    [pág. 426]

[7]La Revolución de 1911 derrocó el régimen autocrático de la dinastía Ching. El 10 de octubre de ese año, un sector del Nuevo Ejército, incitado por las sociedades revolucionarias de la burguesía y pequeña burguesía de la época, se sublevó en Wuchang; a continuación, se sucedieron sublevaciones en otras provincias, y se derrumbó pronto el dominio de la dinastía Ching. El 1ƒ de enero de 1912 se estableció en Nankín el Gobierno Provisional de la República de China, y Sun Yat-sen fue elegido Presidente Provisional. La revolución logró la victoria mediante la alianza de la burguesía, los campesinos, los obreros y la pequeña burguesía urbana. Pero, como el grupo dirigente de la revolución era, por naturaleza, propenso a entrar en componendas, como no proporcionaba beneficios reales a los campesinos y cedía a la presión del imperialismo y de las fuerzas feudales, el Poder cayó en manos de Yuan Shi-kai, caudillo militar del Norte, y la revolución fracasó.    [pág. 427]

[8]Uno de los héroes de la novela Shui Ju Chuan (A la Orilla del Agua ), quien con las manos desnudas mató un tigre en la colina de Chingyang. Este es uno de los episodios más populares de esa Famosa novela.    [pág. 430]

[9]Para la relación entre la socialización de la agricultura y la industrialización del país, véase Sobre el Problema de la Cooperación Agrícola (secciones 7 y 8), informe presentado por el camarada Mao Tse-tung, el 31 de julio de 1955, en la Conferencia de los Secretarios de los Comités Provinciales, Municipales y de Regiones Autónomas del Partido Comunista de China. En este informe, el camarada Mao Tse-tung, a la luz de la experiencia soviética y de la práctica de nuestro país, desarrolló con amplitud la tesis de que la socialización de la agricultura debe coordinarse en su marcha con la industrialización socialista.    [pág. 434]

[10]Cita del comentario de Chu Si al libro La Doctrina del Medio, cap. XIII.    [pág. 435]

 

“SE LLAMA ABRIL Y ESTA ES SU HISTORIA» NUEVO DOCUMENTAL DEL GOLPE DEL 2002 en Venezuela

¿Armas de guerra ideológica, o medios para acercar la Utopía?

Por: Gonzalo Salazar «Cuadernos de Reencuentro»

Los grandes Medios de comunicaciónoficiales (RCN, Caracol, El Tiempo…)son vallas de propaganda politiquera, anestesia ideológica, cortinas de humo ante las verdaderas tragedias que vive la humanidad y el pueblo colombiano, difunden las mismas mentiras –repetidas miles de veces- para que la población termine creyéndolas como verdades; de otra manera no cumplirían su papel en esta sociedad de consumo; si dijeran la verdad, nadie compraría cosas innecesarias, nadie votaría por corruptos ni criminales, ni apoyaría guerras de rapiña contra otros pueblos. Desde la propaganda comercial, pasando por la política, la información científica y económica, el orden público, hasta los chismes de farándula, son objetos de tergiversación y engaño; se ocultan hechos importantes mientras se magnifican otros insignificantes; se especula con la salud, se hipnotiza con el fútbol y la farándula mientras la ética periodística brilla por su ausencia. Se corta fuera del contexto para pegar en una realidad que no existe, como lo hace la oposición fascista en Venezuela, y el neonazismo en Ucrania, en Colombia, en todo el mundo, en un falso positivo global.

¿Qué independencia, qué ética pueden tener los grandes medios en Colombia, si son propiedad de capitalistas nacionales y de monopolios neocolonialistas, ahora estadounidenses, británicos, mexicanos y españoles?

Los estilos y formatos de la información nacional e internacional vienen prefabricados desde Atlanta, New York, Londres, Madrid (CNN, FOX, BBC, Planeta, Prissa) obedecen a las políticas de las transnacionales de la información y las comunicaciones, nada tienen que ver con un periodismo nacional y menos en identidad o en defensa de los sectores populares, víctimas de un régimen, corrupto y violento. Los medios en nuestro país pasan a representar grupos políticos de derecha y ultraderecha otrora liberal y conservador, representantes y defensores directos de los grandes capitales nacionales y transnacionales. En la mayoría de los casos los periodistas y presentadores no tienen responsabilidad de lo que dicen o muestran en los medios oficiales, pues son esclavos del capital, quien ordena a nivel mundial y nacional lo que se debe presentar y cómo presentar. Es tanta la restricción informativa, la censura y la autocensura, que Colombia es el país donde más se reprime, se condena y se asesina a los periodistas por ejercer la ética, la independencia y la objetividad. Las modernas escuelas neoliberales de “periodismo” y de comunicación social se enfocan en la formación ideológica ytécnica de estos profesionales en los objetivos neoliberales.

En la guerra estos comunicadores se convierten en auxiliares portavoces de jefes militares, de paramilitares, de las grandes empresas y del gobierno de turno, hasta actúan como jueces condenando y criminalizando la protesta social, estigmatizando y señalando de criminales, terroristas y colaboradores de la subversión a quienes critican o denuncian las atrocidades cometidas por agentes legales e ilegales del estado. Los ejércitos de la OTAN y de los EE.UU. llevan en sus operaciones un contingente de “periodistas”, al lado de los tanques, detrás de los francotiradores, quienes describen los teatros de la guerra de acuerdo a las necesidades de los comandantes. Estos informadores mostraban los bombardeos sobre las poblaciones vietnamitas como combates con los comunistas, cuando en realidad perdían la guerra; como lo siguieron haciendo en Yugoslavia, en Irak, en Afganistán, en libia, etc. de acuerdo al libreto escrito en el pentágono o emitido por la CIA. En Colombia se ha aplicado la misma estrategia de la Seguridad Nacional que Washington impuso en la guerra fría en los 60, en la que los medios son más de la mitad del arsenal que destruye y asesina física, política y moralmente a personas y pueblos, como lo ha hecho durante más de 50 años la oligarquía a través de portavoces oficiales, mercenarios y comandos francotiradores mediáticos que identifican los blancos a eliminar, con la complicidad de un sistema judicial domesticado, comprado o chantajeado que acepta los falsos positivos difundidos por la tele, la radio y la prensa oficiales como ciertos, prueba de esto es la impunidad de más del 95% de los crímenes de Estado y del narcotráfico en los últimos 30 años.

El periodismo ético y objetivo se ejerce como expresión de libertad en democracia (que en nuestro país no existen), por ello es muy importante defender, impulsar y ampliar la difusión de los medios independientes-alternativos populares, que rescaten la objetividad en la crítica, la denuncia y la formación de opinión política de los ciudadanos, exigiendo al Estado respeto a la libertad de prensa y de información; periodismo investigativo que además de informar abra espacio para el debate de las ideas y la tolerancia, que propicie la unidad, la solidaridad y la democracia de los ciudadanos, medios que rescaten la utopía, como lo hacen con mucho esfuerzo el periódico desde abajo (con un excelente equipo intelectual y periodístico y sus proyectos audiovisuales y editoriales) además de una gran cantidad de publicaciones de gran calidad, a través de diversos formatos y tecnologías a niveles nacional, regional y local, elaborados por sectores populares de izquierda y democráticos.

La formación de redes de medios populares, local, regional y nacionalmente es una necesidad, una alternativa a la desinformación, a la superficialidad, a la mala prensa. Periódicos, revistas físicos y virtuales, emisoras de radio y televisión virtual, Blogs, páginas web, son canales, que orientados hacia los intereses populares, permiten difundir las culturas populares, los conocimientos e informaciones, que los grandes medios ocultan y niegan (como la verdad de la guerra en nuestro país y en el mundo), haciendo posible la interrelación y la integración de los sectores populares. Los ciudadanos con criterios propios tienen el derecho y el deber de acceder a medios alternativos, independientes y diferentes a los oficiales para informarse, comprobar la veracidad y las causas o razones de los hechos difundidos por cualquier medio, en el país y en cualquier parte del mundo.

“Las grandes movilizaciones que ha ocurrido desde inicios de 2011 como las Primaveras Árabes, el 15M-indignados, el Occupy Wall Street, el #YoSoy132, el #OccupyGezi en Turquía o los (aún vigentes) movimientos sociales en Brasil han tenido a las redes e Internet como una base de apoyo importantes. Se toman las plazas, se toman las calles, se toman las redes. Gentes diversas que se concentran en espacios públicos para exigir cambios políticos, con el lema “no nos representan” o “somos el 99%” por ejemplo, que utilizan las nuevas tecnologías para enlazarse y comunicar al resto de la sociedad e incluso para debatir y proponer.”[1]

En el proceso de cambios estructurales a favor del pueblo, es fundamental el conocimiento y la utilización de las telecomunicaciones y la información (TIC), para lo cual es indispensable la constitución de un sistema nacional de comunicaciones de carácter independiente, alternativo, popular, que recoja las diferentes expresiones y tendencias políticas y culturales del campo popular. Las comunicaciones son básicas en la construcción y mantenimiento del poder popular, como lo son para la oligarquía y el imperialismo. No podemos prescindir de ellas, tanto en los procesos productivos como en lo investigativo, lo social y educativo. Otra cosa es la magnificación que han hecho los grandes medios al servicio del capital, quienes pretenden poner la tecnología por encima de las personas y la sociedad cuando llaman a la época actual como la “era de la información” y que internet es el medio más democrático y seguro que beneficia a todo el mundo. Basta saber en qué forma, quienes y para qué objetivos se creó este sistema de información, -internet- empezando por responder que fue desde el pentágono que se originó, se utilizó para espiar y transmitir información militar y científica de otros países y movimientos políticos con intereses diferentes a los del imperio; funciones que aún sigue cumpliendo, ampliado a la enésima; además, como todo producto en el capitalismo, sufre un proceso de monopolización y control por parte de quienes se apropian del conocimiento, del poder político, económico y militar en el mundo.

Los medios oficiales además de desinformarnos, controlan nuestro tiempo, nuestros gustos, nos entretienen aislados de la realidad; no hay alternativas, podemos pasar por todos los canales, podemos darle la vuelta al dial y siempre será la misma propaganda, la misma trama del mercado, las mismas emociones, en el idioma que sea –NewsCorporation, Disney, Time Warner, Viacom, Fox, Sony-. Si abrimos una cuenta en Internet (E-mail, Blog, FaceBoock, Twitter), ahí están los administradores de datos que radiografían nuestras vidas, nuestros hogares, hasta nuestros pensamientos, lo mismo si compras algo en el supermercado o por Internet o si hacemos una transacción financiera, toda la información va a dar a los bancos de datos de Android, Google, Windows Fone-Microsoft, Nokia, Research In Motion, etc. los cuales la venden al mejor postor, a otras transnacionales, a la CIA, a la NSA o a Echelon (redes de espionaje sabotaje y conspiración puestas en evidencia por disidentes norteamericanos de estas agencias como Bradley Manning y Edward Snowden, por Julián Assange, la comunidad de hackers Wikilieaks, Anonymousy promotores de software librecomo Richard Stallman).

La decadencia imperial de USA conduce a la monopolización de los medios (TIC) para controlar y chantajear a todo el mundo, (incluidos los ciudadanos norteamericanos) los medios manejados desde las metrópolis imperialistas son todo un complejo Sistema de Posicionamiento y control Global al servicio del mercado y del terrorismo, que siempre sabrá qué consumimos, qué decimos, que hacemos y donde estamos, si usamos la computadora o el teléfono móvil. Las TIC de última generación pueden ser utilizadas como armas de destrucción masiva política, económica y culturalmente. A propósito, ¿Qué es la red Echelon?

 “Esta red es un sistema de espionaje global de todos los sistemas de comunicación e información: emails, llamadas (fijas y de celular), chats, faxes, blogs, internet, vigilados por una entramado de satélites, códigos, ejércitos de inteligencia y mucha lógica, matemática y sistemas computacionales. Es decir, se trata de la interceptación de toda clase de señales electrónicas y de comunicaciones, tanto como de los sistemas de comunicación oral.”

 “La red tiene sus antecedentes. Originalmente, durante la Primera Guerra Mundial se implementó el sistema The Big Ear (La gran oreja), el cual, durante la Segunda Guerra Mundial da lugar al sistema denomina Ukusa, por las siglas de Inglaterra y de los Estados Unidos. A este sistema se unirían posteriormente Canadá, Australia y Nueva Zelanda, como un sistema centrado en el mundo angloparlante, como se aprecia.”[2]

Ya nos hemos acostumbrado al dominio virtual de las TIC, que hasta nos parece normal la violación a nuestra intimidad, la manipulación por otros de nuestra información personal y de nuestras vidas; a pesar de todo esto, Internet, televisión y prensa son herramientas para difundir y acopiar información, para relacionarnos a través de las redes sociales, son ventanas virtuales, canales que nos traen al instante el mundo real e imaginario, que sirven para mantener el sometimiento, el control y el consumismo, o para generar y fortalecer movimientos de liberación social, cultural política y económica, para denunciar, proponer y convocar a la movilización e integrar redes de solidaridad aquí y en todo el mundo; lo que tenemos que hacer los usuarios es luchar por su democratización, por el derecho a la intimidad, por la utilización gratuita sin control político ni comercial ni apropiación, ni manipulación por otros de nuestros datos.

Por: Gonzalo Salazar «Cuadernos de Reencuentro»

 

[1] El Estado: ¿un mal necesario? – Publicado en www.rebelion.org – 25-09-2013

[2] “La red Echelon: el control de internet y de todas las comunicaciones”. Escrito por  Carlos Eduardo Maldonado para Le Monde Diplomatique Martes, 09 Julio 2013

«Dossier»: Movilizaciones pro-rusas en Ucrania

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-229408