En las elecciones del pasado 25 de octubre en Colombia, se impusieron las listas de las fuerzas tradicionales; en contraposición, la izquierda experimentó un retroceso en todo el territorio nacional; y en particular, en la capital del país. En esta ciudad, el candidato oficialista resultó elegido con cerca de 903.764 votos, mientras que la candidata del polo unificado obtuvo 498.718; situación que debe llevar a muchas reflexiones en el país, más si se tiene en cuenta el proceso de negociaciones de paz.
Más allá del triunfo de las maquinarias, del acoso mediático, de la compra de votos, estos resultados son reales. La oligarquía pudo recuperar a Bogotá. Fue el triunfo de las medidas del desprestigio, ataque y bloqueo a la administración de izquierda; tal como se hace en otros lugares del continente en contra de los gobiernos llamados alternativos. No era de esperarse otra actitud. Es un trofeo con peso geopolítico.
Destaca Marta Harnecker en el numeral 177 de su libro «Un Mundo a Construir (nuevos caminos)»: » Recordemos el papel que Noam Chomsky atribuye a estos medios: ellos son instrumentos para «fabricar el consenso» que permiten «domesticar al rebaño perplejo». Según el autor, la propaganda es tan necesaria a la democracia burguesa como lo era la represión al estado totalitario y por eso, los partidos políticos burgueses pueden llegar a aceptar una derrota electoral siempre que mantengan en sus manos el control de la mayoría de los medios de comunicación de masas. Son ellos los que, desde el mismo momento del triunfo, por no decir antes, comienzan su labor de zapa y de reconquista del corazón y la mente de quienes cometieron el «error» de elegir a un gobernante de izquierda»
Y finaliza así el párrafo 178: «Ellos saben que las actuales batallas políticas no se ganan con bombas atómicas, sino con bombas mediáticas»
Surgen entonces inquietudes acerca del elegido gobierno, como cuales van a ser las acciones contra la miseria porque, con triunfo y todo, no pueden frenar las repercusiones del neoliberalismo sobre las masas empobrecidas. Su esencia los llevará a considerar que es una victoria consolidada, sin reconocer objetivamente que ocurre sobre un mundo que se desmorona; es un resultado que también los ancla en el atraso democrático y los aisla socialmente. Paradójicamente tendrán que conservar las políticas sociales banderas de la izquierda o desprestigiarse ante los electores. Aunque se proyecten grandes obras de infraestructura, estas se orientan más a favorecer a las élites que a resolver las necesidades básicas de la población.
Eso es apenas lo inmediato, pero lo que más pesa es la afectación a la construcción de un país civilizado. Si se mira la sociedad colombiana desde lo que es la modernidad –no el modernismo- se tiene que considerar cómo se dio su inserción en el sistema capitalista. No se ve en la historia del país la ocurrencia de una revolución democrático burguesa, como resultado de una clase que haya enfrentado las estructuras económicas, políticas, culturales y sociales de la colonia. Esto es importante de considerar porque es en este proceso en el que se construyen los conceptos de ciudadano, democracia liberal y nación. Por lo tanto estos conceptos no se han construido en el país o han surgido deformados, dado que la inserción al modernismo no fue un acto independiente sino provocado externamente por la asimilación de la nobleza criolla al mercantilismo del Siglo XIX, impulsada fundamentalmente por Inglaterra.
Aunque los procesos de independencia desencadenados a partir de 1810 pueden considerarse parte de las revoluciones democrático burguesas, que era la visión más romántica, liberal y republicana del Libertador, estos sucumbieron ya que fueron perseguidos, derrotados y desmontados por las élites criollas, enriquecidas por el mercantilismo -el TLC de la época. El proyecto de Bolívar tuvo que enfrentar el duro camino de los sueños de libertad, contra la evidencia de la riqueza inmediata y el poderío de las élites.
A todas estas, la oligarquía, por su esencia, no ha podido construir una democracia civilizada en Colombia, ni tampoco la izquierda, por sus definiciones y por sus opciones, ha podido liderarla. De ese desencuentro de país se tiene un conflicto que nos ha desangrado por más de 60 años.
Es por esto que el triunfo electoral de las maquinarias ofrece más de lo mismo y mantiene al país en el atraso social y sin opción de avance democrático hacia la construcción de una nueva nación más civilizada, en la cual primen el humanismo y el respeto por la vida. Lo que se espera es que en esa dirección apunten las conversaciones de paz y que más que una negociación entre dos actores de la guerra, se conviertan en un acuerdo para la transformación social. Los triunfos electorales maquinados y las derrotas excluyentes no dejan a grupos perdedores o ganadores, significan un atraso social con pérdidas para todos –incluso económicas, para ser más preciso. Aquí se hace muy claro lo que dice Paulo Freire: “Al liberarse, el oprimido también libera al opresor”.
En medio del conflicto armado miles de personas fueron desaparecidas, 60.630 según el último informe del Centro de Memoria. En una década apenas se han encontrado 5.263 fosas y recuperado casi 7.000 cuerpos
Colombia se enfrenta a un proceso de esclarecimiento de la verdad sobre las impactos del conflicto armado en las vidas de las personas, de las familias, los territorios, las culturas y sus sociedades. En este reto, el análisis de los cuerpos encontrados en fosas, individuales y comunes, también será parte de los diferentes lenguajes que habrá que descifrar para acercarse cada vez más a la verdad. Y llegar a esa verdad no dependerá únicamente de las declaraciones de victimarios, víctimas, agentes del Estado y testigos; en esa verdad tiene también una responsabilidad clave el equipo investigativo del Estado que rastrea las huellas consignadas en los cuerpos de miles de seres humanos desaparecidos (60.630 según el Centro de Memoria Histórica) y que fueron asesinados de múltiples maneras, para luego esconder sus cuerpos en fosas clandestinas o tirándolos en ríos, esteros y mares. La tarea de este equipo es ponerle nombre a las ausencias, devolver lazos a las familias y cerrar así las heridas del desconocimiento y el abandono.
A partir del año 2005, con la desmovilicación de paramilitares y la Ley de Justicia y Paz, se multiplica la información sobre la cantidad y ubicación de fosas comunes. Desde entonces, en un periodo de 12 años, se han encontrado 5.263 fosas en Colombia. 6.729 cuerpos de hijos, hijas, hermanos o hermanas, parejas de alguien que llevaban años reclamando por su búsqueda o su identificación. Una pequeña muestra de la realidad, porque hay más de 20 mil denuncias registradas y se esperan miles durante la implementación del proceso de paz.
Son cifras del grupo interno de trabajo de exhumaciones de la Dirección de Fiscalía Nacional que resalta que de los 32 departamentos que tiene Colombia, sólo en tres de ellos -el Amazonas, Guainía y San Andrés- no se tienen reportes de cuerpos encontrados, ni entregados. En el reverso de la moneda, Antioquia es el departamento con más número de cuerpos, 1.162, una radiografía del horror en la que siguen El Magdalena, con 694; Putumayo, con 542; Meta, con 522; y Córdoba, con 429.
De los casi 7.000 cuerpos encontrados, apenas la mitad, 3.370, han sido entregados, y de los 3.359 exhumados que faltan por devolver a sus familias, 1.560 todavía deben esperar por la concreción de su identidad.
«No todas las familias han denunciado a sus desaparecidos, entonces hay que buscar a muchas familias e ir hasta allá, no decirles vengan a Bogotá, Cali, Barranquilla o Medellín, no», explica la antropóloga forense Helka Alejandra Quevedo Hidalgo, quien reclama al Estado una estrategia «para ir a las familias, para ir río adentro».
Esta antropóloga, relatora del informe ‘Textos Corporales de la Crueldad, Memoria Histórica y Antropología Forense’ del Centro Nacional de Memoria Histórica, explica que el proceso de búsqueda de familias implica una organización rigurosa por parte de las instituciones del Estado, pues toma tiempo hacer un cotejo entre los cuerpos que están y las familias que buscan a sus desaparecidos. «Hacer análisis odontológicos, médicos y antropológicos es el paso que hay que agotar con esos más de 3.000 (cuerpos exhumados)» agrega Quevedo Hidalgo, quien precisa que todos esos análisis llevarían tener un perfil biológico (sexo, edad, estatura, patrón racial, enfermedades ) para cruzarlo con los reportes de personas desaparecidas. «La cuestión es que hay un subregistro de denuncias de desaparición y hay muchas familias de indígenas y campesinas que le han puesto los muertos a esta guerra, pero nunca han podido denunciarlos ante el Estado», lamenta.
El panorama que se asoma es agobiante. Unas un trabajo titánico aun pendiente si se tiene en cuenta el informe ‘Hasta Encontrarlos’, del Centro Nacional de Memoria Histórica que habla de al menos 60.630 desapariciones forzadas entre 1970 y 2015, que asegura que ocho de cada diez acontecieron en los últimos 20 años. O las declaraciones del director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, en junio de 2016 al diario El Tiempo, donde afirmaba que “hay denuncias sobre la desaparición de 50.000 personas, de las cuales no hay ninguna información”. Entonces anunció la creación de un protocolo para preparar la institución que lidera, frente a los desafíos que planteados en los acuerdos de paz de La Habana.
Mapa de consolidado de exhumaciones por departamento.
El proceso de búsqueda y exhumación de cuerpos ha tenido avances también durante las negociaciones de La Habana. En 2015 se anunció desde Cuba el ‘Plan Cementerio’, que es ejecutado por la Fiscalía y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, tras una investigación de tres años que ha desvelado que hay más de 20 mil cadáveres sin identificación en los cementerios del país. Este plan se diseñó para intervenir en estos cementerios en donde se inhumaron los cadáveres de miles de personas clasificadas como ‘NN’ durante el conflicto armado. Para el momento de este anuncio, ya se contaba también con la información entregada, tanto por la guerrilla de las FARC-EP, como por el Gobierno Nacional, así como por las víctimas del conflicto.
El trabajo que tiene la Fiscalía en el proceso de Justicia Transicional, específicamente en materia de exhumaciones, será ingente, pues contempla acciones como el análisis de riesgos, la búsqueda, el mapeo de fosas y la identificación de las características de cada una para definir el equipo interdisciplinario que deberá hacer el proceso de exhumación. A su vez, la Fiscalía deberá continuar en la búsqueda de las más de 3 mil familias a las que pertenecen los cuerpos ya exhumados.
Según el Acuerdo de Paz suscrito entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional, como parte del Sistema Integral de Verdad Justicia, Reparación y No Repetición, se creará la unidad (UBPD) para la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto. Para «el diseño, puesta en marcha y desarrollo de esta unidad se contará con la participación de organizaciones de víctimas, organizaciones defensoras de derechos humanos y con el apoyo de instituciones especializadas”. La UBPD también se apoyará en la experiencia que ha tenido la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas.
La inquietud que se presenta es si la Fiscalía y Medicina Legal tendrán el equipo, la dotación y la capacidad tecnológica necesaria para la exhumación de los miles de cuerpos desaparecidos que deja más de 50 años de conflicto armado; o si Colombia se verá en la necesidad de acudir al apoyo de otros países para lograr los objetivos que en esta materia guarda el proceso de construcción de paz. Una posibilidad incluida en las funciones de la UBPD que plantea la opción de alianzas con organizaciones nacionales e internacionales especializadas para facilitar el cumplimiento de sus funciones.
Una persona ha sido desaparecida de forma forzada cada 8 horas durante los últimos 45 años, afirma el informe ‘Hasta encontrarlos’. Esa es la tarea en la que se centra la Dirección de Fiscalía Nacional Especializada de Justicia Transicional de la Fiscalía General.
En su discurso de posesión como Gobernador de Antioquia el 1º. De enero de 2012, Sergio Fajardo, al hacer presentación de su gabinete de gobierno, pronunció las siguientes palabras:
„Este equipo que ustedes pueden ver tienen las siguientes cuatro características:
1. Todas estas personas son honestas y yo pongo la mano en el fuego por todas y cada una de estas personas que están aquí paradas. 2. No se roban un peso. 3. No están aquí para hacer negocios. 4. No están aquí para favorecer a nadie de su familia o para enriquecerse‟.
A los pocos días Sergio Fajardo publicó lo que se llamó el “Libro Blanco”, en donde denunciaba algunas actuaciones de la administración anterior.
Hoy, cuatro años después, hago un análisis de la administración de “Antioquia la más Educada”, y lo he titulado “El Libro Negro de Fajardo”. Con este escrito no pretendo reivindicar a Luis Alfredo Ramos de las acusaciones que en su momento se hicieron de su administración, simplemente este es un Dossier del manejo que se le ha dado a la Gobernación de Antioquia durante el mandato de Sergio Fajardo Valderrama.
Después de leer este texto, usted amable lector, podrá sacar sus propias conclusiones. Simplemente expongo los hechos clara y objetivamente» LIBRO NEGRO DE FAJARDO
No votar también es democracia, otra democracia Este domingo una pequeña parte del pueblo colombiano elige a los representantes de sus verdugos.
«La democracia burguesa fundamentada en el voto nunca ha sido garantía de derechos para los pueblos, ni siquiera para elegir a sus representantes en los estamentos legislativos y administrativos o para decidir sobre sus destinos; tampoco representa participación y menos, autonomía para los sectores populares, comunidades y grupos étnicos. Es la democracia entre los poderosos del capital –organismos multilaterales-que definen lejos de los pueblos y sin consultarles, la suerte de su soberanía y de sus riquezas, como las políticas financieras y económicas, y ajustes estructurales. Esta “democracia”no está en los parlamentos ni en los gobiernos elegidos por los pueblos, ni en las constituciones ni en las leyes “nacionales”, pues es a través de los parlamentos, los gobiernos y los sistemas legislativos y judiciales que el imperialismo impone sus políticas a los países dependientes; está en la dinámica del mercado global, en la capacidad que adquieran las personas para consumir y obedecer.
La “democracia” de los capitalistas está en las bolsas del mercado bursátil, donde cualquiera con el suficiente dinero, puede comprar la empresa, el gobierno o el país que quiera, está en el Foro Económico Mundial, en el G8, el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC, el Banco Central Europeo, la OCDE, en los grupos Goldman Sachs, JP Morgan, Citigroup Morgan Stanley, en la banca española, dueña de la mitad de los bancos en Colombia. El cinismo de los capos financieros llega a justificar sus agresiones contra los pueblos como lo dice George Soros: “los mercados votan todos los días, obligando a los gobiernos a adoptar medidas impopulares, desde luego, pero indispensables” para aumentar su tasa de ganancia. Este es el método de acumulación por desposesión dirigido por los poderosos grupos del sector financiero, que se concreta en estadísticas falaces (índices de crecimiento, indicadores de empleo, indicadores de bienestar, PIB, IPC) y en miseria para la humanidad.» parte del artículo «la democracia bursatil y la izquierda»
En octubre de 2015 se logra la identificación de los restos de tres mujeres desaparecidas en la toma del palacio de justicia, después de treinta años de incertidumbre para la familia y la sociedad. Tal informe deja claro ante el mundo los tipos de gobiernos que nos ha tocado enfrentar a los colombianos.
Han sido regímenes asesinos, mentirosos, indolentes e irresponsables. Las personas fueron torturadas hasta la muerte y luego enterradas como NN. Una de las mujeres fue encontrada en una tumba con otro nombre cuyos restos habían sido entregados a una familia que durante todo este tiempo le hizo el duelo al supuesto cadáver de su madre, que entra ahora a engrosar la larga lista de desaparecidos en Colombia.
Esta indolente respuesta a una familia, es más grave si se tiene en cuenta que hace apenas seis años –según relato de los dolientes- medicina legal les certificó que ese era el cadáver de la madre. Noticia que deja muy mal parada a esa institución; pues, al parecer lo político y el ocultamiento tenebroso, se colocan por encima de lo científico. No hay seriedad ni respeto ante la muerte y el dolor humano. Esto incrementa las dudas en un país en el que no se cree en las instancias gubernamentales.
Desde las más altas esferas se le ha mentido impunemente a la sociedad en la que –no es exagerado decirlo- los ciudadanos somos sobrevivientes del terrorismo de estado, con lo que se confirma que es una nación gobernada por la oligarquía más sanguinaria de América Latina. En un país en el que se tortura, hay violación del derecho internacional humanitario, que establece que un enemigo herido o fuera de combate ya no es un enemigo; los que así proceden se convierten en criminales de guerra.
Son muchos los que tendrían que responder por tales crímenes y por la continuidad como política de estado. Se debe cerrar el pasado y abrir puertas para reconstruir un país dentro de la civilidad y el humanismo, en el que, por fin, se garanticen los derechos ciudadanos y el libre ejercicio de la política y el disenso.
A aquellos a quienes que la paz les produce urticaria constitucional, hay que responderles con este clamor popular: “así como nos inventamos una guerra, podemos inventarnos una paz”.
God them bless today, tomorrow and always ... My name is Alexis Romero Orduñez, i am writer, sicólogo and shepherd of the Church Reborn. Each day work very hard walking under the intensive sun, for win twenty dollars to the month and can dedicate more of the half in access to internet for let them arrive the productions of our church to all you and help them throughout the that i can.My dream is have a computer although be of use and of type portable for produce more works, answer the letters that me write, reproduce more materials and help to all the that the need for that its works is know in all sides for blessing of all and glory of God.My whatsaap and telephone is: +53 56167555
Novelas, relatos, poesía, ensayos y microficciones que exploran el terror psicológico, el horror tecnológico y fantástico, la ciencia ficción emocional y los laberintos humanos. Por Adrián Fares, escritor y cineasta argentino.