Medellín-Colombia: «El Concejo, tiene que responder por nombrar en la Contraloría de Medellín, a unos funcionarios deshonestos»

Valoramos positivamente las denuncias que han venido haciendo distintos medios de comunicación, con ocasión de los retrasos y sobre costos en las obras de la Trasversal Inferior de los Balsos. Por estos graves hechos la Contraloría General de Medellín, no ha llamado a juicio de responsabilidad fiscal a los comprometidos en este descalabro económico. Aplaudimos a todos aquellos que han estado revelando todos los hechos irregulares que rodaron la contratación de dichas obras, pero también los invitamos a sacar a relucir, con la misma fuerza, el desangre a que están siendo sometidas, Colombia Móvil y UNE EPM Telecomunicaciones S.A., por parte de unos ciudadanos extranjeros, que no les duelen la ciudad y el país.

Estos extranjeros, han reconocido tanto en algunos despachos judiciales, como en el Ministerio de Hacienda, que el capital de Colombia Móvil es mayoritariamente público, es decir, de las Empresas Públicas de Medellín. Con estos dineros, que son de los usuarios, estos forasteros, entre los años 2014 a 2016, le entregaron de manera ilegal a altos funcionarios de Colombia Móvil, según informes de la misma contraloría, la escandalosa suma de 31.388 millones de pesos, de los cuales el 96.6%, por 30.311 millones de pesos, pertenecen al nivel directivo, el 2.2% pagos al nivel especialista, 0.8% al nivel analista y el 0.4% pagos al nivel asistencial. Ya el robo de los recursos del estado que pertenecen a todos los ciudadanos, no se hace directamente, sino por medio del sistema de bonificaciones. Es de aclarar que las normas permiten esto, pero con planes preestablecidos, y ni el artículo 42 de la ley 142 ni el artículo 73 de la ley 1341, fueron tenidos en la cuenta.

Para tapar este escandaloso robo a los habitantes de Medellín, el Argentino Esteban Cristian Iriarte, reunió en su oficina a puerta cerrada, el día 8 de abril de 2016 a las 02:00 p.m., a la Contralora General de Medellín, Patricia Bonilla Sandoval, al Subcontralor Darío Bonilla Giraldo y al delegado para las telecomunicaciones Carlos Alberto Trujillo Vergara. De esa reunión con capuchino y otras delicias, salió el compromiso de no investigar la destinación de esos dineros, ni de dar a conocer los nombres de los altos funcionarios de Colombia Móvil implicados en este ilícito, y el cambio del equipo de los funcionarios de la Contraloría que habían hecho estos  hallazgos o que pedían la develación de los incluidos en este acto fraudulento.

Ese pacto secreto lo han estado cumpliendo al pie de la letra, habida cuenta que le echaron tierra a la investigación, e impidieron que se dieran a conocer los nombres de los funcionarios que recibieron las descomunales bonificaciones y el equipo de empleados honestos y cumplidores de su deber, fueron retirados de la investigación. Este equipo de trabajadores removidos de su responsabilidad, no solo descubrió el fraude con las compensaciones descritas, sino que estaban detrás de unos dineros de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. y EPM que están en el exterior, al parecer, en paraísos fiscales.

En materia criminal se ha dicho que no hay crimen perfecto, que los delincuentes siempre dejan una huella; la deshonesta Contralora General de Medellín y el Subcontralor, no pensaron que podían aparecer pruebas, conque ponerlos en la picota pública. Ahora bien, si los aludidos funcionarios se sienten calumniados, los invitamos a que vayan a la Fiscalía y nos denuncien penalmente.

 

De los Trabajadores y la Comunidad en General,

GONZALO ÁLVAREZ HENAO           JESÚS MARÍA LÓPEZ VELÁSQUEZ

Presidente                                                                       Presidente

Movimiento Cívico de Medellín                                UNIGEEP

Y El Área Metropolitana                                             Unión Sindical Grupo Empresarial EPM

COLOMBIA: SOBRE EL MERCURIO EN LAS LATAS DE ATÚN VAM CAMPS. HABLAMOS LOS TRABAJADORES

En Colombia se viene discutiendo sobre esto en todos los medios de comunicación. Ha Hablado el INVIMA, la empresa Seatech Internacional INC, los senadores, etc. los únicos que no lo han hecho somos los trabajadores quienes organizados en la Unión Sindical de Trabajadores de la Industria Alimenticia “USTRIAL” y el Sindicato Nacional de Trabajadores del sector Agroalimentario “SINALTRAINAL” queremos expresar a la opinión publica nuestra posición al respecto.

 Nos parece inaudito, que en una empresa donde se realizan pruebas de mercurio al Atún desde que es descargado de los barcos atuneros y durante el proceso y después de envasado en las latas, se haya presentado esta situación y que el atún que se venda en el país sea el que está contaminado porque el que se exporta a los diferentes países de América Latina y Europa, que es aproximadamente el 70% de los que se produce en Cartagena,  sea el que cumpla las normas internacionales sobre contaminación de mercurio.

 Esta situación, solo se puede presentar con las autorización de la administración de esta empresa, encabezado por el gerente, el ciudadano ecuatoriano DIEGO CANELO VELASCO, quien por más de 25 años lo único que ha podido demostrar es el desprecio contra los trabajadores que laboramos para ella al negarnos los mínimos derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional y las leyes colombianas.

 En esta empresa hay más de 600 trabajadores con enfermedades de origen laboral que son tratados por la administración de la empresa como desechables y que el año pasado fue catalogada por la Escuela Nacional Sindical como la empresa No. 1 en Colombia violadora de los derechos laborales, actualmente tiene más de 200 trabajadores despedidos por haber cometido el “delito” de afiliarse al sindicato, más de 100 trabajadores a los que le ha solicitado permiso al Ministerio del Trabajo para despedirlos por su condición de enfermos y les paga desde hace un año con el Art. 140 de CST., es decir reciben el salario sin prestar el servicio, por haber realizado una protesta pacífica ante un cierre ilegal que no fue autorizado por el Ministerio del Trabajo y que además ha sido multada en dos oportunidades por intermediación ilegal. Esto sin decir las innumerables multas que recibe por violar derechos tan mínimos como el de no entregarle copia del contrato de trabajo a sus trabajadores cuando lo firman.

 Pero además en Colombia el promedio de consumo de lata de atún es de dos al año por persona, pero esta empresa obliga a sus empleados a consumirlo dos veces a la semana en el casino de la empresa, que equivaldría al consumo de una lata de atún semanal, o 52 latas al año, convirtiendo a los trabajadores en consumidores crónicos, lo que hoy nos obliga a decir que existe la posibilidad de que muchos trabajadores se encuentren contaminados por el consumo de atún, por lo que como organizaciones sindicales exigimos al Sistema Nacional de Salud un análisis a todos los trabajadores.

 Les exigimos además a las diferentes personas que tienen intereses económicos en la empresa, como el actual alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, Marta Lucía Ramírez, los Araujo y Vélez Pareja, entre otros,  así como a todas las entidades de vigilancia y control del estado como el INVIMA, la Defensoría del Pueblo, la Superintendencia de Salud a que intervengan para defender la salud de los trabajadores y el pueblo colombiano.

Cordialmente,

FREDIS MARRUGO VELASQUEZ                                EDWIN MOLINA GALVAN

Presidente USTRIAL                                                    Presidente SINALTRAINAL-Cartagena

Tel. 320 5578 478

DONALD TRUMP: PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS

 

DECLARACIÓN JEFE DE LA DELEGACIÓN (Humberto de la Calle)

La Habana,  12 de noviembre de 2016

Buenas tardes,
Después del resultado obtenido el pasado 2 de octubre en el que más de seis millones de colombianos expresaron mediante su voto los reparos al Acuerdo firmado entre el Gobierno y las FARC, comprendimos que era necesario trabajar con celeridad y responsabilidad en la búsqueda de un nuevo Acuerdo. Un Acuerdo incluyente y respetuoso.
A partir del mismo 3 de octubre, los colombianos hemos sido testigos de un ejercicio profundo de diálogo.
Además de las múltiples reuniones que sostuvo el Jefe de Estado con los diferentes líderes del No, muy rápidamente designó una Comisión conformada por el Ministro de Defensa, la Canciller y por mí, en calidad de Jefe Negociador; en la que también participaron el Equipo Negociador, el Ministro del Interior y el Alto Consejero para el Posconflicto y el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo; con el propósito de sostener diálogos abiertos y recoger inquietudes, preocupaciones y sugerencias al Acuerdo para la Terminación del Conflicto.
Fue un esfuerzo genuino, leal, que nos permitió recopilar la totalidad de las iniciativas, ordenarlas, estudiarlas a fondo, luego de cerca de cien horas de intercambio directo de opiniones en un ejercicio constructivo, franco y democrático.
Después de terminar las reuniones con los voceros del No, viajamos a La Habana para discutir con las FARC las preocupaciones expresadas en Bogotá, insistir en la importancia de incorporar el mayor número de propuestas al texto y trabajar en la construcción de un nuevo Acuerdo que cumpliera en lo posible con las expectativas de muchos colombianos.
Las reuniones con la delegación de las FARC fueron igualmente intensas. Más de 15 días y noches de trabajo reuniones con  discusiones arduas dada la complejidad de los temas. Debo destacar el ambiente constructivo y la buena voluntad de las delegaciones para trabajar con disciplina y seriedad.
Este nuevo Acuerdo fue además una oportunidad para aclarar dudas, resolver inquietudes pero sobretodo para unirnos los colombianos.

Una vez más nos probamos que, a pesar de las diferencias y visiones distintas, a través del diálogo es posible llegar a puntos de encuentro.
Esta tarea la asumimos con compromiso, respeto y responsabilidad. Pensamos en los colombianos, en sus expectativas y sus válidas inquietudes, pero también trabajamos con la certeza de que no hay más tiempo que perder. Estamos convencidos de que este documento señala caminos viables y posibles para acabar con tantas décadas de conflicto en Colombia.
Ahora deseo hacer una confesión personal: Dije que el Acuerdo del 26 de septiembre era el mejor Acuerdo posible, aunque era también susceptible de críticas. Y señalé que esa afirmación no se hacía desde la arrogancia. Era el mejor por cuanto permitía dar por terminado el conflicto, no para desestimar las insatisfacciones que podía generar.
Hoy con humildad reconozco que este Acuerdo es mejor en cuanto resuelve muchas de esas críticas e insatisfacciones. Su aceptación no va a ser unánime. Como tampoco lo fue en el primer acuerdo. Pero esperamos que la base de apoyo que recoja lo haga más sólido. Pero más que exaltar las virtudes de éste frente al anterior, en lo que gana con creces es que mediante un ejercicio democrático se ha logrado construir una base de sustento más amplia. La cuestión no es sólo la ampliación del apoyo, sino que este ha sido fabricado en un ejercicio leal de democracia y diálogo sincero.
A los otros seis millones de votos que nos acompañaron en la refrendación del Acuerdo, quiero decirles que los ajustes y precisiones que hemos realizado, no  sacrifican las convicciones que le dieron forma al primer Acuerdo. No cancelamos la ilusión. No dimos marcha atrás en la posibilidad de un país nuevo. No desistimos del propósito de reivindicar la familia campesina. Limpiar la política. Combatir las bandas criminales y la corrupción. Contribuir a superar el problema mundial de la droga. Impartir justicia pensando más en las víctimas que en los barrotes. Integrar nuestros territorios. Superar desigualdades ancestrales. Crear una sociedad más equitativa. Crearla a través del diálogo, del uso razonable de la autoridad del Estado, buscando darle cimientos fuertes a la seguridad humana. Escuchando, sobre todo escuchando a los más débiles.
Quiero destacar algunas de las innovaciones de este Acuerdo. :
Durante el término de la dejación de armas, las FARC presentarán un inventario de bienes y activos para destinarlos a la reparación material de las víctimas.
En cuanto a la Jurisdicción Especial para la Paz se atendió la mayoría de las propuestas formuladas.
Se precisaron de manera concreta las características y mecanismos de la restricción efectiva de la libertad. En efecto, se fijaron los espacios territoriales específicos para el cumplimiento de las sanciones con un tamaño máximo a las zonas veredales, los periodos de ejecución de las acciones reparadoras, la precisión del lugar de residencia, los mecanismos de monitoreo y la regulación del sistema de autorización para los desplazamientos por fuera de las zonas, requisito necesario en todos los casos. Por iniciativa de algunos opositores se aceptó que mientras entra en funcionamiento la JEP, las acciones reparadoras debidamente verificadas pueden ser descontadas de la sanción que se imponga.
Sobre el discutido tema de la conexidad del narcotráfico con el delito político, el acuerdo es que los Magistrados tendrán en cuenta caso a caso la jurisprudencia de las cortes colombianas.
Se eliminan los Magistrados extranjeros pero se acepta la presencia de amicus curiae, -expertos extranjeros- para rendir conceptos sobre los casos que se tramiten.
Queda claro que entre la normatividad aplicable se incluye el Código Penal Colombiano y que las normas procedimentales deberán ser incorporadas al ordenamiento legal.
Serán de competencia de la JEP las conductas de financiación o colaboración con actores del conflicto en que hayan incurrido los terceros no combatientes que tuvieron una participación activa o determinante en los crímenes más graves. Se eliminó la participación habitual. Y se reafirmó que los demás, si contribuyen a las medidas de verdad y reparación, pueden beneficiarse de la renuncia de la acción penal u otro tipo de terminación anticipada del proceso.
Se estableció el término concreto de duración de la Jurisdicción.
Se eliminó la idea de incorporar el Acuerdo a la Constitución Política y al llamado bloque de constitucionalidad. El principio general de garantía de cumplimiento es el compromiso de que ambas partes cumplirán de buena fe lo pactado, y en lo que tiene que ver con el Estado, los principios que informan el Acuerdo serán parámetro de interpretación y guía de la aplicación normativa y práctica.
Se estableció también que la revisión de la tutela contra decisiones de la Jurisdicción Especial en cabeza de la Corte Constitucional.
En el nuevo Acuerdo se define qué se entiende por enfoque de género. Significa el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y de las circunstancias especiales de cada uno. Supone reconocer que el conflicto ha impactado de manera diferenciada a la mujer y que, en consecuencia, se requieren acciones distintas y específicas para restablecer sus derechos.
Incluye también un principio de respeto a la igualdad y no discriminación, que implica que toda persona, independientemente de su sexo, edad, creencias religiosas, opiniones, identidad étnica, pertenencia a la población LGBTI, o cualquier otra razón, tiene derecho a disfrutar de todos los derechos. Ningún contenido del Acuerdo Final se entenderá o interpretará como la negación, restricción o menoscabo de los derechos de las personas.
En atención al llamado que nos hicieron de diversos sectores religiosos, se estipula que en la implementación de lo acordado se deberá respetar la libertad de cultos, lo que significa el reconocimiento y respeto a la práctica de cualquier manifestación de religiosidad.
Mantenemos vivo el compromiso con el campo a través de una política de recuperación de la familia campesina, que impulse el acceso equitativo a la tierra y que cree condiciones de vida digna.
En la Reforma Rural Integral hemos afirmado que “nada de lo establecido en el acuerdo debe afectar el derecho constitucional a la propiedad privada”.
También quedó explícito que los programas cuyo destinatario es el campesino no impiden la puesta en práctica de diversas formas de producción, tales como la agroindustria o el turismo.
Para lograr darle la mayor solidez a la reforma rural, se ajustaron los tiempos de implementación a las nuevas realidades fiscales. El acuerdo  además  por sí mismo no crea Zonas de Reserva Campesina.
Desde el Acuerdo de Cartagena se había dado un paso inmenso en la lucha contra el problema mundial de la droga. Las FARC se comprometieron a romper todo vínculo con él y a cooperar en la superación de ese fenómeno. Ahora, en el nuevo Acuerdo se ha logrado precisar de manera concreta las características de esa cooperación y además quienes acudan a la JEP –todos, no solo las FARC- deberán informar de manera exhaustiva y detallada sobre las informaciones de las que dispongan para atribuir responsabilidades.
De igual modo se aclara que los programas de sustitución buscan tener territorios libres de cultivos de uso ilícitos de modo que no se establezca un marco de coexistencia entre el programa de sustitución y la continuación de tales cultivos.
En cuanto a la aplicación de las políticas sobre el consumo, se robustece el papel de la familia y de los grupos religiosos.
Se estableció el compromiso de respetar el principio de sostenibilidad de las finanzas públicas. En tal sentido, el Plan Marco acordado para las inversiones, deberá contener las fuentes de financiación.
A partir de hoy los colombianos podrán consultar los cambios y los nuevos elementos del nuevo Acuerdo en las páginas de internet de La Presidencia de la República, de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, de Equipo Paz Gobierno y de La Mesa de Conversaciones. En el transcurso de la próxima semana estará disponible la versión integrada.
Estimados señores y señoras, No podemos pedir que cese la discusión. Pero sí podemos desear que la gran decisión nacional sea poner en marcha la ejecución de los acuerdos, superar el conflicto armado, abrir caminos a la reconciliación y profundizar los esfuerzos para lograr una sociedad equitativa.
Ese es el reto ahora. El reto de nosotros, por nuestros hijos y nuestros nietos.

Pacto para el Gran Diálogo Nacional para la Paz de Colombia

Bogotá, 3 de noviembre de 2016

Organizaciones sociales y populares, autoridades departamentales y municipales, comunidades étnicas, iglesias y comunidades de fe, centros académicos, agremiaciones empresariales, partidos políticos,  entre otros, reunidas en Bogotá D.C, el 3 de noviembre de 2016, hemos decidido:

1.  Promover un Gran Diálogo Nacional para la Paz –complementario al proceso de conversaciones que se viene desarrollando entre el Gobierno Nacional y las Insurgencias–. Este Diálogo responde a un clamor profundo de la sociedad colombiana para lograr una paz completa; una donde estén todas las insurgencias, todos los partidos y organizaciones políticas, todas las organizaciones sociales, todos los gremios empresariales, todas las comunidades basadas en la  fe y la espiritualidad, todos los territorios, todos los pueblos indígenas y afrodescendientes, todas las mujeres y todos los hombres, toda la juventud, las diversidades sexuales, todas las víctimas del conflicto y todas las personas con discapacidades que éste ha acentuado; todas las personas que se han visto obligadas a exiliarse o emigrar. Una paz completa será la que aborde todos los asuntos determinantes del conflicto armado, y que acuerde todas las transformaciones necesarias para la paz.

2.  Proseguir en la construcción –junto a todos los sectores que están comprometidos con la solución del conflicto social y armado– del mecanismo idóneo para que la participación de la sociedad sea decisoria y permita avanzar hacia las transformaciones necesarias para la paz. Ningún colombiano o colombiana debe temer a la participación ni a la democracia amplia y profunda. La participación que necesitamos debe tener incidencia real en la transformación del país; debe garantizar a las organizaciones sociales que sean parte integral en la implementación de lo pactado de acuerdo con las realidades particulares de cada territorio; debe incluir especialmente a quienes no han podido hacerlo hasta ahora mediante los mecanismos  existentes; implica la deliberación informada y argumentada; y garantizar que los contradictores tengan garantías reales de ser escuchados.

3.  Saludar el gran acierto del Gobierno Colombiano y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, de incluir en sus conversaciones el llamado a desarrollar una activa y protagónica participación de la sociedad. Ante ese llamado, respondemos con un SÍ rotundo a participar decidida y creativamente en esta nueva fase del proceso de paz. Nuestra convicción es que un diálogo incluyente, plural y eficaz, en todos los territorios del país, es garantía de una paz transformadora que cuente con el apoyo de la inmensa mayoría de colombianas y colombianos. Cuenten con nosotros y nosotras en esta tarea.

4.  Respaldar los Acuerdos de La Habana entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que constituyen un logro de la sociedad colombiana. El Gran Diálogo Nacional para la Paz en que nos empeñamos, debe constituir una refrendación explícita y contundente de lo allí consignado. La participación amplia es la mejor manera de garantizar la refrendación.

5.  Llamar a las partes para que el cese bilateral indefinido acordado entre el gobierno y las FARC se extienda hacia un cese multilateral con el ELN, de manera que los diálogos y sobre todo, la participación de la sociedad se desarrollen en medio de un clima propicio para que todas las voces se expresen con garantías.

Asumimos que la paz es nuestro derecho y nuestro deber de obligatorio cumplimiento; no escatimaremos los esfuerzos que sean necesarios para no devolvernos a la guerra.

Este pacto, desde el día de mañana caminará por todos los territorios y las regiones de Colombia y el mundo, buscando el respaldo y el compromiso de todos y todas las que hoy no nos pudieron acompañar.

 

Declaramos que participar es paz.

 

Cambios estructurales: Desafíos para la paz en Colombia y la región

Comunicado del MRV a la opinión pública

30 de octubre de 2016

 El Movimiento Colombiano en defensa de los territorios y afectados por represas, Movimiento Ríos Vivos, tras reflexionar sobre los momentos previos, durante y posteriores a la refrendación de los acuerdos de la Habana, manifiesta sus incertidumbres y sentires en relación a los acuerdos alcanzados, la jornada del plebiscito del 02 de octubre y propuestas para el nuevo escenario nacional:

1.       La construcción de paz es un proceso complejo y de largo plazo con el cual está comprometido el Movimiento Ríos Vivos, así como otros movimientos y organizaciones sociales que al unísono defendemos la vida y el territorio. Este proceso implica cambios estructurales que atiendan los conflictos sociales y ambientales que han deteriorado los bienes comunes del pueblo colombiano.

2.       La violencia como método para forzar el ordenamiento de los territorios debe parar. A lo largo de varias décadas el Estado Colombiano ha sido el principal actor de violencia armada, social, ambiental, política e incluso jurídica, que la usado como forma privilegiada de abordar los conflictos socioambientales incluso en años precedentes al conflicto armado que se pretende concluir. Por tanto, no atender dichos conflictos desde la perspectiva de la protección y respeto a las múltiples culturas en materia económica, social, ambiental y cultural implica la profundización de las problemáticas y heredarlas a las siguientes generaciones. Celebramos por tanto el empeño de la palabra, el diálogo y los acuerdos sobre cualquier acción bélica o de violencia

3.       Colombia ha sufrido históricamente una polarización intencional que se debe superar. El centralismo y federalismo se sigue expresando en las prácticas políticas partidistas, representados por el partido conservador y el liberal, Santistas y Uribistas y demás corrientes en el orden del día. Esta polarización solo le es funcional a las elites dominantes pues impide abordar los reales conflictos y permite excluir a los otros sectores de la sociedad que proponemos un país diferente.

Esto ha permitido que en Colombia se instaure un Estado Corporativo en el que se privilegian los intereses privados nacionales y extranjeros a partir de discursos y políticas contradictorias que simulan un interés social mientras despoja a la mayor parte de la población. Sobrepasar la polarización permitirá dar cuenta del principal de los conflictos: el modelo de desarrollo que se impone en Colombia para la concentración de grandes capitales, privatización de las aguas, tierras y acceso limitado a bienes naturales el cual es el principal responsable de que los despojados se vean empobrecidos y sin acceso a alimentación, salud, vivienda y educación.

4.       La confrontación entre las FARC y el Gobierno Colombiano debe superarse de fondo pues alude a uno de los conflictos históricos la tenencia, uso y concentración de la tierra. Si bien los acuerdos son un avance muy importante, poco de ellos está por fuera de la Constitución y las leyes, lo que da cuenta de la desatención del Estado a los sectores más vulnerables de la población, en otras palabras, gran parte de los acuerdos debió haberles dado trámite el Estado hace mucho tiempo.

5.       De los actuales procesos con las insurgencias destacamos, como avance, la posibilidad de posicionar que no es posible que se siga matando por tener ideas diferentes y que se impida la participación de quienes piensan de otra forma; es decir, se ha avanzado en la propuesta de transformación cultural que requiere Colombia, de respeto a la vida humana y no humana. Para ello la esperanza de verdad es un gran aliciente que debe complementarse con la búsqueda de Verdad Ambiental, necesaria para la resolución de todo conflicto territorial y como garantía de no repetición.

6.       El cese a la guerra contra la naturaleza y contra las organizaciones de la sociedad civil son nuestro gran anhelo. Esta guerra se expresa en cientos de conflictos socioambientales que hoy agobian el país y en la persecución de líderes y lideresas sociales, la criminalización de la protesta social, las violaciones a los derechos humanos, la ausencia de garantías para la participación social y política entre otras estrategias, que hacen que hacer uso del derecho a la constitucional a la libre Asociación en Colombia sea una tarea de alto riesgo.

Por otra parte, a pesar el camino recorrido en la construcción de los acuerdos para la terminación del conflicto armado con las FARC, siguen vigentes las preocupaciones y demandas frente a los conflictos socioambientales y a la revictimización de la población generados por la imposición de megaproyectos y la política de confianza inversionista a las que el conflicto armado en Colombia les ha sido útil. Se hace necesario e inaplazable avanzar en la propuesta de crear una Comisión de la Verdad Ambiental que esclarezca las causas y los factores de permanencia en el tiempo de la relación entre conflicto armado y megaproyectos minero energéticos y agroindustriales entre otros múltiples daños a la naturaleza que la convierten en víctima en sí misma. Esta propuesta fue enviada a la mesa de la Habana por el Movimiento Ríos Vivos y solicitamos sea reconsiderada.

7.       Frente a la jornada de refrendación de los acuerdos del pasado 02 de octubre consideramos que la incertidumbre fue la gran ganadora. La percepción generalizada es de inmensa incertidumbre, como en todo país en guerra no sabemos lo que ocurrirá al día siguiente, la idea de futuro es difusa y la distancia de la mayoría de ciudadanos de participación real en las decisiones del país hace que se tenga la certeza de que otros, muy lejos, son los que deciden por nosotros, incluso que el voto tiene poca relevancia porque “ya todo está arreglado”. Esta incertidumbre se agudizó con el NO pero no desaparecía con el SI.

En general, la población afectada por represas de nuestro Movimiento no tuvo tiempo suficiente para conocer y reflexionar sobre la totalidad de los acuerdos, algunos de ellos no son claros y generan grandes interrogantes.  Además, muchos votantes del NO se acercaron a las urnas con temor infundido a partir de falsos argumentos y manipulación, como la posibilidad de pérdida de subsidios, disminución de ingresos salariales entre otros; por otra parte, la amenaza latente de entrada de paramilitares a diferentes zonas hizo que muchos se inclinaran por el NO, sin decirlo pero con el corazón pensando en que los territorios continuarían con el conflicto armado sino se da una atención prioritaria por parte del estado a este fenómeno.

La impopularidad del presidente Santos entre los afectados por represas también contó pues mientras habla de paz, él ha impulsado diversos proyectos hidroeléctricos que han implicado el despojo, es difícil para una familia que ha perdido todo o ha sido desalojada violentamente por la construcción de una represa promovida por este gobierno que siga su discurso de paz. Además, muchas personas se sintieron encerradas, acorraladas sin posibilidad de resolver sus interrogantes antes de la votación, dado que un SI o un NO en un asunto que les cambia la vida no es legítimo ni adecuado en un contexto de guerra: por otra parte cuando se ha intentado aportar al proceso de construcción de paz desde los territorios, como en el caso del desminado piloto en El Orejón y de sustitución de cultivos de uso ilícito en Briceño, Antioquia, la Cancillería y delegados del Gobierno han excluido y discriminado a integrantes del Movimiento Ríos Vivos Antioquia por sus posturas críticas y sus propuestas de autonomía y de rechazo a la corrupción, hoy tratan de seguir imponiendo metodologías y propuestas para el piloto de sustitución, prueba de ello es que desdeñaron la propuesta colectiva elaborada por las organizaciones locales.

8.       Los partidos tradicionales y la política clientelista son responsables del gran daño que le han hecho a Colombia. En varias regiones la gente se quedó esperando el transporte que los llevaría el sitio de votación, otros se quedaron esperando el tamal para ir a votar, esperando a que el político de siempre les dijera que hacer, se quedaron esperando la parranda donde les dijeran por quien votar, se quedaron esperando las promesas en la puerta de los ladrillos, tejas, el bulto de cemento o la tapada del hueco en la calle para incentivar su deber patriótico de votar.

La pedagogía para la paz no fue acertada ni suficiente para superar estos vicios históricos incentivados y heredados por la politiquería en Colombia. En esta tarea los partidos políticos no asumieron en la práctica las campañas de apoyo a la refrendación ni tampoco el gobierno nacional contrario a los discursos y declaraciones en los medios.

Las campañas recayeron en los movimientos y organizaciones sociales que aunque algunos no estuvieramos de acuerdo con la forma de refrendar los acuerdos o con los vacíos de los acuerdos en términos ambientales, seguimos impulsando las campañas reconociendo la importancia de avanzar en la terminación del conflicto armado con las FARC. Sin embargo, tras los resultados del 02 de octubre, los convocados a la mesa son los partidos políticos, las iglesias que confundieron a la población y que ven como necesarios los acuerdos para lucrarse con proyectos que en poco o nada benefician a las poblaciones afectadas por el conflicto, aumentando la vulnerabilidad de las mismas, la desigualdad social, perpetuando la exclusión y generando condiciones de dependencia; un ejemplo de esto es el contrato millonario sobre  posconflicto que tenía la Pastoral Social mientras contradictoriamente diversos párrocos de la Iglesia Católica en sus sermones y emisoras impulsaron el NO. Ríos Vivos considera que para la construcción de paz desde los territorios es necesario que los proyectos sean ideados y ejecutados por las comunidades receptoras

9.       Frente a las expresiones populares que se han tomado las calles para que su voz también sea escuchada, alertamos frente a la intervención de organizaciones de la sociedad civil que tan solo ven la paz como un nuevo negocio o fuente de financiación; hemos visto como varias organizaciones que no hablaban del tema públicamente pero que si estaban formulando proyectos relativos a la paz, hoy están aportando buses y recursos para las movilizaciones.

El camino correcto es la construcción de propuestas sin intervencionismos desde los territorios barriales, desde los espacios asamblearios de organizaciones populares y campesinas, de afectados por proyectos minero energéticos; nosotros, los de a pie, los humildes, los empobrecidos, las víctimas del conflicto, las víctimas del desarrollo, los revictimizados somos los llamados a materializar la paz que necesita Colombia.

Este conjunto de factores aunado a los miedos y secuelas de la guerra, que con certeza compartimos con otros sectores de la población, dan cuenta de las altas cifras de abstencionismo de la jornada del 02 de octubre y de los grandes desafíos que aún el gobierno debe atender para materializar la construcción de paz en Colombia. Por tanto, es reprochable que los resultados de la jornada del plebiscito se los atribuyan sectores como las iglesias cristianas o el Centro Democrático quienes intentan tomar una vocería generalizada de los resultados de la jornada.

Frente a estas realidades, Ríos Vivos seguirá haciendo un gran esfuerzo de reflexión y debate desde los territorios rurales y barriales, le apostamos al proceso y no consideramos que los acuerdos pactados se debieran reformar y sobre todo si eso implica el aplazamiento del fin del conflicto armado y retrocesos para la búsqueda de verdad; las reformas propuestas por el Centro Democrático son una trampa que mina los anhelos de paz,  de ser aceptada por el gobierno nacional, tendrían que buscarse también las reformas que propongan las iglesias, los abstencionistas y los que temen al paramilitarismo y que votaron por el NO, de igual manera tendrá que atenderse a los que no pudieron votar por las amenazas de los paramilitares (Asociaciones de pescadores articuladas a Ríos Vivos en el bajo Cauca de Antioquia, Puerto Wilches Santander, por ejemplo).

También es necesario tener en cuenta, con la contundencia necesaria, que algunas de las organizaciones y movimientos que se movilizaron por el SI no se distanciaron del Gobierno de Santos y lo que representa, a muchos del SI no nos representa el presidente, por eso también exigimos un espacio para el diálogo en el que el ejercicio de construcción de paz involucre las propuestas emanadas desde los territorios, en especial aquellas que profundizan aspectos ambientales y culturales.

En esta nueva fase del proceso se debe replantear la pedagogía y atender las incertidumbres que se generan en torno a la implementación de los acuerdos, como por ejemplo, la puja por el dominio territorial de otros actores de conflicto, guerras urbanas, el fortalecimiento de grupos armados ilegales, militarización de territorios, zonas inseguras a pesar de haber sido desminadas, exiguas garantías de cohabitación y protección en la ruralidad frente al modelo extractivo; más aún cuando la respuesta gubernamental tras conocer los resultado del plebiscito fue la militarización inmediata de caminos y carreteras en varias regiones del país.

 

Movimiento Colombiano En Defensa de los Territorios y Afectados por las Represas «Ríos Vivos»

El Movimiento Colombiano en defensa de los territorios y afectados por represas, Movimiento Ríos Vivos, tras reflexionar sobre los momentos previos, durante y posteriores a la refrendación de los acuerdos de la Habana, manifiesta sus incertidumbres y sentires en relación a los acuerdos alcanzados, la jornada del plebiscito del 02 de octubre y propuestas para el nuevo escenario nacional: La construcción de paz es un proceso complejo y de largo plazo con el cual está comprometido el Movimiento Ríos Vivos, así como otros movimientos y organizaciones sociales que al unísono defendemos la vida y el territorio. Este proceso implica cambios estructurales que atiendan los conflictos sociales y ambientales que han deteriorado los bienes comunes del pueblo colombiano. La violencia como método para forzar el ordenamiento de los territorios debe parar. A lo largo de varias décadas el Estado Colombiano ha sido el principal actor de violencia armada, social, ambiental, política e incluso jurídica, que la usado como forma privilegiada de abordar los conflictos socioambientales incluso en años precedentes al conflicto armado que se pretende concluir. Por tanto, no atender dichos conflictos desde la perspectiva de la protección y respeto a las múltiples culturas en materia económica, social, ambiental y cultural implica la profundización de las problemáticas y heredarlas a las siguientes generaciones. Celebramos por tanto el empeño de la palabra, el diálogo y los acuerdos sobre cualquier acción bélica o de violencia Colombia ha sufrido históricamente una polarización intencional que se debe superar. El centralismo y federalismo se sigue expresando en las prácticas políticas partidistas, representados por el partido conservador y el liberal, Santistas y Uribistas y demás corrientes en el orden del día. Esta polarización solo le es funcional a las elites dominantes pues impide abordar los reales conflictos y permite excluir a los otros sectores de la sociedad que proponemos un país diferente. Esto ha permitido que en Colombia se instaure un Estado Corporativo en el que se privilegian los intereses privados nacionales y extranjeros a partir de discursos y políticas contradictorias que simulan un interés social mientras despoja a la mayor parte de la población. Sobrepasar la polarización permitirá dar cuenta del principal de los conflictos: el modelo de desarrollo que se impone en Colombia para la concentración de grandes capitales, privatización de las aguas, tierras y acceso limitado a bienes naturales el cual es el principal responsable de que los despojados se vean empobrecidos y sin acceso a alimentación, salud, vivienda y educación. La confrontación entre las FARC y el Gobierno Colombiano debe superarse de fondo pues alude a uno de los conflictos históricos la tenencia, uso y concentración de la tierra. Si bien los acuerdos son un avance muy importante, poco de ellos está por fuera de la Constitución y las leyes, lo que da cuenta de la desatención del Estado a los sectores más vulnerables de la población, en otras palabras, gran parte de los acuerdos debió haberles dado trámite el Estado hace mucho tiempo. De los actuales procesos con las insurgencias destacamos, como avance, la posibilidad de posicionar que no es posible que se siga matando por tener ideas diferentes y que se impida la participación de quienes piensan de otra forma; es decir, se ha avanzado en la propuesta de transformación cultural que requiere Colombia, de respeto a la vida humana y no humana. Para ello la esperanza de verdad es un gran aliciente que debe complementarse con la búsqueda de Verdad Ambiental, necesaria para la resolución de todo conflicto territorial y como garantía de no repetición. El cese a la guerra contra la naturaleza y contra las organizaciones de la sociedad civil son nuestro gran anhelo. Esta guerra se expresa en cientos de conflictos socioambientales que hoy agobian el país y en la persecución de líderes y lideresas sociales, la criminalización de la protesta social, las violaciones a los derechos humanos, la ausencia de garantías para la participación social y política entre otras estrategias, que hacen que hacer uso del derecho a la constitucional a la libre Asociación en Colombia sea una tarea de alto riesgo. Por otra parte, a pesar el camino recorrido en la construcción de los acuerdos para la terminación del conflicto armado con las FARC, siguen vigentes las preocupaciones y demandas frente a los conflictos socioambientales y a la revictimización de la población generados por la imposición de megaproyectos y la política de confianza inversionista a las que el conflicto armado en Colombia les ha sido útil. Se hace necesario e inaplazable avanzar en la propuesta de crear una Comisión de la Verdad Ambiental que esclarezca las causas y los factores de permanencia en el tiempo de la relación entre conflicto armado y megaproyectos minero energéticos y agroindustriales entre otros múltiples daños a la naturaleza que la convierten en víctima en sí misma. Esta propuesta fue enviada a la mesa de la Habana por el Movimiento Ríos Vivos y solicitamos sea reconsiderada. Frente a la jornada de refrendación de los acuerdos del pasado 02 de octubre consideramos que la incertidumbre fue la gran ganadora. La percepción generalizada es de inmensa incertidumbre, como en todo país en guerra no sabemos lo que ocurrirá al día siguiente, la idea de futuro es difusa y la distancia de la mayoría de ciudadanos de participación real en las decisiones del país hace que se tenga la certeza de que otros, muy lejos, son los que deciden por nosotros, incluso que el voto tiene poca relevancia porque “ya todo está arreglado”. Esta incertidumbre se agudizó con el NO pero no desaparecía con el SI. En general, la población afectada por represas de nuestro Movimiento no tuvo tiempo suficiente para conocer y reflexionar sobre la totalidad de los acuerdos, algunos de ellos no son claros y generan grandes interrogantes. Además, muchos votantes del NO se acercaron a las urnas con temor infundido a partir de falsos argumentos y manipulación, como la posibilidad de pérdida de subsidios, disminución de ingresos salariales entre otros; por otra parte, la amenaza latente de entrada de paramilitares a diferentes zonas hizo que muchos se inclinaran por el NO, sin decirlo pero con el corazón pensando en que los territorios continuarían con el conflicto armado sino se da una atención prioritaria por parte del estado a este fenómeno. La impopularidad del presidente Santos entre los afectados por represas también contó pues mientras habla de paz, él ha impulsado diversos proyectos hidroeléctricos que han implicado el despojo, es difícil para una familia que ha perdido todo o ha sido desalojada violentamente por la construcción de una represa promovida por este gobierno que siga su discurso de paz. Además, muchas personas se sintieron encerradas, acorraladas sin posibilidad de resolver sus interrogantes antes de la votación, dado que un SI o un NO en un asunto que les cambia la vida no es legítimo ni adecuado en un contexto de guerra: por otra parte cuando se ha intentado aportar al proceso de construcción de paz desde los territorios, como en el caso del desminado piloto en El Orejón y de sustitución de cultivos de uso ilícito en Briceño, Antioquia, la Cancillería y delegados del Gobierno han excluido y discriminado a integrantes del Movimiento Ríos Vivos Antioquia por sus posturas críticas y sus propuestas de autonomía y de rechazo a la corrupción, hoy tratan de seguir imponiendo metodologías y propuestas para el piloto de sustitución, prueba de ello es que desdeñaron la propuesta colectiva elaborada por las organizaciones locales. Los partidos tradicionales y la política clientelista son responsables del gran daño que le han hecho a Colombia. En varias regiones la gente se quedó esperando el transporte que los llevaría el sitio de votación, otros se quedaron esperando el tamal para ir a votar, esperando a que el político de siempre les dijera que hacer, se quedaron esperando la parranda donde les dijeran por quien votar, se quedaron esperando las promesas en la puerta de los ladrillos, tejas, el bulto de cemento o la tapada del hueco en la calle para incentivar su deber patriótico de votar. La pedagogía para la paz no fue acertada ni suficiente para superar estos vicios históricos incentivados y heredados por la politiquería en Colombia. En esta tarea los partidos políticos no asumieron en la práctica las campañas de apoyo a la refrendación ni tampoco el gobierno nacional contrario a los discursos y declaraciones en los medios. Las campañas recayeron en los movimientos y organizaciones sociales que aunque algunos no estuvieramos de acuerdo con la forma de refrendar los acuerdos o con los vacíos de los acuerdos en términos ambientales, seguimos impulsando las campañas reconociendo la importancia de avanzar en la terminación del conflicto armado con las FARC. Sin embargo, tras los resultados del 02 de octubre, los convocados a la mesa son los partidos políticos, las iglesias que confundieron a la población y que ven como necesarios los acuerdos para lucrarse con proyectos que en poco o nada benefician a las poblaciones afectadas por el conflicto, aumentando la vulnerabilidad de las mismas, la desigualdad social, perpetuando la exclusión y generando condiciones de dependencia; un ejemplo de esto es el contrato millonario sobre posconflicto que tenía la Pastoral Social mientras contradictoriamente diversos párrocos de la Iglesia Católica en sus sermones y emisoras impulsaron el NO. Ríos Vivos considera que para la construcción de paz desde los territorios es necesario que los proyectos sean ideados y ejecutados por las comunidades receptoras Frente a las expresiones populares que se han tomado las calles para que su voz también sea escuchada, alertamos frente a la intervención de organizaciones de la sociedad civil que tan solo ven la paz como un nuevo negocio o fuente de financiación; hemos visto como varias organizaciones que no hablaban del tema públicamente pero que si estaban formulando proyectos relativos a la paz, hoy están aportando buses y recursos para las movilizaciones. El camino correcto es la construcción de propuestas sin intervencionismos desde los territorios barriales, desde los espacios asamblearios de organizaciones populares y campesinas, de afectados por proyectos minero energéticos; nosotros, los de a pie, los humildes, los empobrecidos, las víctimas del conflicto, las víctimas del desarrollo, los revictimizados somos los llamados a materializar la paz que necesita Colombia. Este conjunto de factores aunado a los miedos y secuelas de la guerra, que con certeza compartimos con otros sectores de la población, dan cuenta de las altas cifras de abstencionismo de la jornada del 02 de octubre y de los grandes desafíos que aún el gobierno debe atender para materializar la construcción de paz en Colombia. Por tanto, es reprochable que los resultados de la jornada del plebiscito se los atribuyan sectores como las iglesias cristianas o el Centro Democrático quienes intentan tomar una vocería generalizada de los resultados de la jornada. Frente a estas realidades, Ríos Vivos seguirá haciendo un gran esfuerzo de reflexión y debate desde los territorios rurales y barriales, le apostamos al proceso y no consideramos que los acuerdos pactados se debieran reformar y sobre todo si eso implica el aplazamiento del fin del conflicto armado y retrocesos para la búsqueda de verdad; las reformas propuestas por el Centro Democrático son una trampa que mina los anhelos de paz, de ser aceptada por el gobierno nacional, tendrían que buscarse también las reformas que propongan las iglesias, los abstencionistas y los que temen al paramilitarismo y que votaron por el NO, de igual manera tendrá que atenderse a los que no pudieron votar por las amenazas de los paramilitares (Asociaciones de pescadores articuladas a Ríos Vivos en el bajo Cauca de Antioquia, Puerto Wilches Santander, por ejemplo). También es necesario tener en cuenta, con la contundencia necesaria, que algunas de las organizaciones y movimientos que se movilizaron por el SI no se distanciaron del Gobierno de Santos y lo que representa, a muchos del SI no nos representa el presidente, por eso también exigimos un espacio para el diálogo en el que el ejercicio de construcción de paz involucre las propuestas emanadas desde los territorios, en especial aquellas que profundizan aspectos ambientales y culturales. En esta nueva fase del proceso se debe replantear la pedagogía y atender las incertidumbres que se generan en torno a la implementación de los acuerdos, como por ejemplo, la puja por el dominio territorial de otros actores de conflicto, guerras urbanas, el fortalecimiento de grupos armados ilegales, militarización de territorios, zonas inseguras a pesar de haber sido desminadas, exiguas garantías de cohabitación y protección en la ruralidad frente al modelo extractivo; más aún cuando la respuesta gubernamental tras conocer los resultado del plebiscito fue la militarización inmediata de caminos y carreteras en varias regiones del país. ¡Aguas para la vida, no para muerte!

La izquierda colombiana en la encrucijada

Por: Ricardo Robledo

La mayoría que obtuvo el NO en el plebiscito permite que la extrema derecha se envalentone y crea, otra vez engañosamente, tener el respaldo del 50.23% de la población colombiana, según lo expresan en sus comunicados posteriores al evento de consulta popular. Es bueno reiterar que los 6´424.385 votos representan el 13% de los 48`878.039 de habitantes del país, que son los datos al 4 de noviembre del presente año. Pero esto no deja de tener su peso político, que trata de ser magnificado por sus seguidores.

 No obstante reconocer el engaño a los votantes, ese porcentaje de la población puede expresar un pensamiento identificado con la extrema derecha. No son tan incautos; son personas reaccionarias, curiosamente fervientes católicos o cristinas, proclives al paramilitarismo y que están de acuerdo en que hay que perseguir comunistas y exterminarlos a cualquier precio; y a estos últimos se asimilan sindicalistas; líderes campesinos, estudiantiles o cívicos; defensores de derechos humanos; revolucionarios; intelectuales y toda clase de personas que no se identifiquen con sus creencias, incluso, magistrados, jueces, fiscales y hasta el mismo Presidente de la República.

 Ya sabe la izquierda lo que le espera si este tipo de posiciones vuelve a liderar la política en el país y si no lo logran, igual serán abanderados de ataques, persecuciones y de la guerra sucia de exterminio.

 Por el lado de las fuerzas que se agrupan por el SI, estas son lideradas por la oligarquía y las transnacionales, que buscan apaciguar el país para profundizar la explotación de los recursos naturales y de la personas para beneficio de poderes extranjeros. Dice Eric Hobsbawm que todo proceso auténtico es ecuménico; es decir es universal –incluye a todo el orbe- y produce teoría intelectual. No se conoce de la clase política colombiana el desborde de producciones intelectuales humanistas de las cuales sean consecuencias la paz y mejorar el nivel de vida de la población.

 Es tal la actual debilidad de la izquierda que tendrá que apoyar a estos sectores de la oligarquía y sus socios para que no pierdan el poder con la mafia que ahora se agrupa en el NO de la extrema derecha. Es claro de tanto desde el Si como desde el No, se busca derrotar cualquier ideología revolucionaria, y la izquierda, tal como sucede con los machos de la mantis o de la viuda negra, tiene que acudir a la cita a sabiendas de que será devorada.

 Por el lado de la izquierda, cuando trata de actuar independiente, es muy ilustrativa la posición del Senador Jorge Robledo, quien en reciente entrevista en los medios dijo que ante una eventual candidatura presidencial, no se aliaría con el Progresismo o con cualquier movimiento político que resulte de la desmovilización de la insurgencia. Es decir entra dividiendo. Lo correcto y lógico sería propiciar un debate con aquellos sectores de izquierda que le generan tanto repudio. No se trata del triunfo de una personalidad sino el de una propuesta de país.

 Es muy válido plantearse otras alianzas por fuera de la izquierda tradicional, cuando corresponde a una interpretación del país que consulte su historia, su forma de inserción en la modernidad, su constitucionalidad y las deudas sociales que arrastra; que busque la democratización, la inversión social y el desarrollo tecnológico, como puntos de partida para comenzar a resolver los males de la población. También que convoque a la izquierda a ampliar su pensamiento; y al conjunto de la sociedad, a formas civilizadas de hacer la política y de construir un país diferente, más humano y en defensa de la vida.

 El profesor Juan Guillermo Gómez en su trabajo “La carta de Jamaica 200 años después. Vigencia y memoria de Bolívar” señala las reflexiones del Libertador: “En otros términos, las élites libertadoras que luchan contra los españoles para sacarlos de sus naciones, no retornarían las tierras ni restaurarían las tradiciones a los primigenios pobladores, una vez se liberen de los opresores peninsulares.” De tal forma podríamos decir hoy, que las élites de izquierda que luchan contra la opresión, no desarrollarían una política de libertad popular.

Si bien es cierto que en esencia el modelo económico no está en cuestionamiento, la soberanía nacional y la mejora de la condiciones de vida de la población son irrenunciables. Es lógico que el desarrollo de nuestra historia define lo que somos y condiciona lo que podemos ser; que no se puede desmontar el sistema capitalista sin genera una gran conmoción social y que hay que tener respuestas a la situación que se produzca; que las relaciones sociales de producción son reales, globales y obligantes y que hay que generar las fuerzas sociales capaces de transformarlas; es decir cambiarlas por otras, algo que se lograría a largo plazo, no porque así se quiera sino porque así lo determina el devenir social.

El no cuestionamiento actual del modelo económico no es absoluto, es necesario precisar cuales factores si y cuales no; por que es obvio que son inherentes al capitalismo, la corrupción, el asalto al erario, la contratación amañada, el desvío de fondos y demás triquiñuelas que son del dominio público y de la vida republicana diaria, aspectos inaceptables que no se pueden tolerar.

 Volviendo al tema de los resultados del plebiscito y del libro del profesor Gómez sobre la Carta de Jamaica, la historia se repite y parece que no se ha avanzado:

“Todo el peso de la historia cultural, de los hábitos y las costumbres tan arraigadas por siglos de dependencia colonial, ha caído sobre los ilusos patriotas que, solo al invocar la palabra libertad, creían cumplir con una pedagogía cívica. No fue así. Había justificación en el objetivo de alcanzar la libertad, pero se carecía de los medios socioculturales y pedagógicos para obtenerla. El fanatismo religioso y el placer consuetudinario a obedecer han quebrado el edificio de la República. La razón ha sido escarnecida y burlada por la historia.

 Lo formula Bolívar con esta pregunta retórica:“¿Cómo podría preponderar la simple teoría de la filosofía política, sin otros apoyos que la verdad y la naturaleza, contra el vicio armado con el desenfreno de la licencia, sin más límites que su alcance y convertido de repente por un prestigio religioso en virtud política y en caridad cristiana?”. A la pregunta se le escapaba la profunda fascinación que el símbolo taumatúrgico de Boves ejercía, desde las profundidades de la pampa, sobre la masa social de negros, esclavos y pardos que lo seguía y amaba, y ante cuyo enigma solo podía el Libertador dirigir la pluma para recurrir al expediente de la debilidad de la naturaleza humana y de la imposibilidad de torcer el destino a su voluntad y capricho.”

Esta página de hace doscientos años se parece a las recientes campañas por el plebiscito del 2 de octubre; sólo por mencionar palabras claves en las que se encuentren semejanzas, para no dar larga a esta nota, ya que el lector sabrá identificar y profundizar: “ilusos patriotas”, “solo con mencionar la palabra libertad”, “creían cumplir con una pedagogía cívica”, “se carecía de los medios socioculturales y pedagógico para obtenerla”, “El fanatismo religioso y el placer consuetudinario a obedecer”, “ha quebrado el edifico de la República”, “La razón ha sido escarnecida y burlada por la historia”, “la fascinación y amor por el opresor Boves desde la masa de esclavos”, “la debilidad de la naturaleza humana”, “la imposibilidad de torcer el destino a su voluntad y capricho”

La izquierda se enfrenta a los promotores del No, a los del Si y al bloqueo de sus propios pares.

La izquierda sufre mucho cuando trata de hacer política al estilo de la oligarquía, con los métodos y en el rango que ella el impone; la tarea de construir poder popular sigue pendiente. No se ha cumplido la labor a cabalidad.

 Noviembre 4 de 2016

ESPAÑA: Tercera jornada de la sesión de investidura de Mariano Rajoy («El bipartidismo ha muerto»)

PABLO IGLESIAS (Podemos) – Discurso DIA de INVESTIDURA de RAJOY (29/10/2016)

Los mejores momentos de la intervención de Gabriel Rufián (ERC)

PEDRO SÁNCHEZ (PSOE) deja su ACTA de DIPUTADO (29/10/2016)

“Mi compromiso con la lucha sigue intacto” Entrevista con Alexandra Nariño

 30-08-2016

Entrevista con Alexandra Nariño, guerrillera holandesa de las FARC

Dick Emanuelsson Anncol

Habla exclusivamente a Resumen Latinoamericano la guerrillera e internacionalista holandesa Alexandra Nariño (FARC-EP) sobre los cuatro años de negociaciones por una Colombia en Paz. La entrevista se realizó unos días antes que las dos delegaciones de Paz informaron el mundo que habían llegado al final de las negociaciones en la Habana.

-Casi cuatro años de negociaciones sobre la Paz en Colombia; ¿cómo valoran las Farc lo acordado cuando faltan solo unos detalles para acordar?

–Han sido cuatro años en que indudablemente se han logrado conquistas importantes para la democratización del país. El acuerdo sobre la solución al problema de las drogas ilícitas, por ejemplo, es un esperanzador documento que demuestra un cambio en la visión que se tiene sobre este flagelo. Se pasa de un tratamiento meramente punitivo al entendimiento que el cultivo de coca es un problema social, y que son los grandes narcotraficantes los que deben ser perseguidos y procesados, no el campesino que no tiene otros medios de subsistir. – El tema del consumo es tratado como un problema de salud pública. Son avances muy dicientes, en un país en el que el pequeño cocalero ha sido castigado con persecución y por encima fumigaciones. En cuanto a justicia, creemos que se logró llegar a un acuerdo que superó ya la visión punitiva de la justicia (“llenando cárceles no se construye país”), pero sin caer en el intercambio de impunidades. En conclusión, hay muchos aspectos interesantes que, claro está, hasta el momento solo están en el papel. La implementación de todos ellos va a ser clave, y para eso necesitamos a la comunidad internacional, para que juegue un papel como veedores, acompañantes y verificadores de los acuerdos.

–¿Cuál ha sido el tema más complicado?

–El tema más complicado tal vez haya sido el hacerle entender al gobierno que la guerrilla no llegó derrotada a la Mesa, que somos una fuerza social y política que tenemos unos planteamientos serios y una base social. Considero que es relativamente normal que en una guerra se utilizan los medios de comunicación para crear una imagen desastrosa del enemigo. Pero creo que es bastante nefasto para unas negociaciones, cuando el gobierno empieza a creer esos imaginarios creados por los medios. Esto le ha llevado en algunas ocasiones al Gobierno a tratar de tomar decisiones unilaterales, y la guerrilla reiteraba, una y otra vez, que en la Mesa había dos partes sentadas, que el diálogo es entre dos, que el proceso de paz no se podía convertir en un monólogo ni en una imposición.

-Durante el tiempo en La Habana la delegación de las Farc ha tenido varios eventos con movimientos sociales que han llegado desde Colombia, entre ellos mujeres. ¿Ha sido para los delegados de las FARC también un aprendizaje?

–Claro que sí. Hemos aprendido mucho y en muchos campos diferentes. Aquí el intercambio con diferentes organizaciones sociales ha sido muy fructífero y cada vez más numeroso. Al principio el gobierno era más bien reluctante frente a la participación de la sociedad en los diálogos, pero a medida de que el proceso haya ido avanzando, se ha vista cada vez más participación. Se recibieron delegaciones de víctimas del conflicto, representantes de organizaciones de mujeres, de la población LGBTI, de las comunidades negras, de las comunidades indígenas, estudiantes, profesores, ¡hasta empresarios! De cada uno de ellos y ellas se aprende algo sobre el conflicto en Colombia, sobre la necesidad de pararlo, sobre la reconciliación, pero también sobre la necesidad de luchar por los derechos de las mujeres, por ejemplo.

–Una europea que pelea en la selva colombiana. Me imagino que los medios de comunicación, más uno u otro político de la derecha holandesa, se han expresado sobre tu presencia tanto en Colombia como ahora en La Habana.

–Pues, realmente. Al principio la reacción de los medios holandeses fue abrumadora y muy negativa en el sentido de que se trataron durante un tiempo de descalificar mi papel de diferentes maneras, tildándome de carita bonita, arma mediática y disminuyendo mi papel real aquí. Pienso que a la medida que el proceso de paz ha ido avanzando, hemos podido abrirnos un espacio para mostrar una realidad que mucha gente desconocía totalmente, incluso dentro de Colombia. Es decir, se han ido desmontando muchos mitos que existían sobre nosotros y en casi 4 años de diálogo hemos demostrado todos los días que somos una organización esencialmente política, eso ya hoy día nadie lo niega. Es otro punto de partida ya, también para mí como integrante de la organización.

-El proceso que viene ahora y la transformación de las Farc a una organización política sin armas, ¿hay muchos nervios en juego entre los delegados y cuál es el sentimiento de los guerrilleros allá en Colombia? ¿Cómo concretamente trabajarán desde que el guerrillero entrega su fusil y comienza una nueva vida? ¿Van a disolverse o seguirán en forma orgánica cada frente con nuevas tareas colectivas?

–Primero hay que dejar muy en claro – y lo explico porque en otros países la gente a veces tiene ideas equivocadas al respecto – que las FARC-EP éramos una organización político-militar que por necesidad luchaba en la ilegalidad. Y que ahora vamos a hacer el tránsito hacia una organización política no armada que va a ocupar espacios electorales y políticos legales para seguir haciendo política.

No diría que “nervios”; más bien utilizaría la palabra expectativa, tanto para nosotros los delegados aquí en La Habana como la guerrillerada allá en Colombia. Queremos seguir cohesionados y en esa dirección estamos haciendo todos los planes para el futuro. Queremos hacer política, porque es el espacio por el que hemos luchado durante tantos años. No nos vamos a disolver para irnos todos para nuestras casas. No tendría sentido, habría sido en vano la lucha. Seguiremos luchando por los objetivos que nos hemos propuesto todos estos años, ahora por la vía democrática de masas: la toma del poder para el pueblo colombiano.

Como se sabe ya, nos vamos a organizar primero en Zonas Veredales Transitorias de Normalización, donde va a tener lugar la dejación de armas en fases, pero donde al mismo tiempo se va a intensificar la educación y la formación profesional de la gente, y donde también se va a seguir haciendo política desde la base, como siempre lo hemos hecho en los territorios donde operamos. Al mismo tiempo se debe iniciar la implementación de los acuerdos y la creación de proyectos productivos para estas áreas. Todas estas cosas están siendo discutidas en este momento, pero las líneas generales están claras.

–¿Qué será de Alexandra Nariño cuando se firma la paz? ¿Volverás a Holanda o seguirás en Colombia?

–Mi compromiso con la lucha sigue intacto. Pienso que en Colombia queda mucho por hacer; la firma del acuerdo debe ser el inicio de nuestra participación política, de la implementación de planes y programas en el tan olvidado campo, de la erradicación voluntaria de cultivos de coca, acompañada de inversión social en esas comunidades, de la búsqueda de la verdad y la reconciliación. ¡Son muchas cosas las que tenemos por delante!

Fuente original: Anncol