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Nuevo escándalo sacude a Naciones Unidas

Alimentos a cambio de sexo: el nuevo escándalo que sacude a Naciones Unidas y a otras organizaciones humanitarias

Un nuevo escándalo sexual vuelve a señalar a Naciones Unidas y a otras organizaciones de ayuda humanitaria. Tras la noticia de que varios responsables de Oxfam contrataron prostitutas en Haití tras el terremoto de 2010, ahora se acaba de conocer que las mujeres en Siria están siendo obligadas por los trabajadores humanitarios a prestar favores sexuales a cambio de recibir alimentos.

El informe ‘Voces de Siria 2018’, realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), señala que las agencias están haciendo la vista gorda ante estos abusos porque la única forma de llevar la ayuda humanitaria a las zonas más remotas del país es usando personal local.

Estos hombres, que reparten comida en nombre de Naciones Unidas y otras organizaciones, han obligado a mujeres y niñas a casarse con ellos o a pasar una noche en sus casas como condición para entregarlas los suministros. En este sentido, las viudas, las divorciadas y las desplazadas internas están siendo las víctimas más vulnerables a la explotación sexual.

El estudio también denuncia que estos abusos están tan extendidos que incluso algunas mujeres rechazan ir a los centros de distribución por miedo a que la gente asuma que han ofrecido sus cuerpos a cambio de la ayuda que llevan a casa.

Distintas agencias de la ONU han manifestado su tolerancia cero a la explotación y hannegado tener conocimiento de estos casos, aunque lo cierto es que no es la primera vez que se habla de ellos.

Ya en el año 2015 Danielle Spencer, una trabajadora humanitaria, informó sobre estas prácticas tras oír las denuncias de varias sirias en un campamento de refugiados de Jordania. “Retenían la ayuda que habían recibido y luego la usaban como moneda de cambio para tener sexo”, comentó.

Unos meses más tarde, el Comité Internacional de Rescate encuestó a 190 mujeres sirias y encontró que alrededor del 40% de ellas sufrieron violencia sexual cuando intentaban acceder a distintos servicios.

Desde entonces Care, una organización humanitaria, ha estado denunciando estos abusos y ha dejado de entregar ayuda a los consejos locales, pero ha sido una excepción porque la mayoría de las demás ONG’s han seguido usando el mismo procedimiento haciendo oídos sordos a las denuncias.

“La ONU ha decidido que los cuerpos de las mujeres sean sacrificados”, censura Spencer.

Mientras tanto ACNUR y otras agencias se lavan las manos. Un portavoz de esta agencia ha manifestado que tuvieron conocimiento en ese momento de las acusaciones, pero que no lograron recopilar información suficiente para identificar o tomar medidas contra los supuestos culpables. Concluyó asegurando que la organización para los refugiados había encargado nuevas investigaciones.

Tomado de: https://es-us.noticias.yahoo.com/sexo-cambio-de-alimentos-el-nuevo-escandalo-que-sacude-naciones-unidas-y-otras-organizaciones-humanitarias-111006978.html

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DENUNCIADO EN LA ‘BBC’

Sexo a cambio de ayuda humanitaria en Siria

  • La explotación sexual está tan extendida que algunas mujeres sirias se niegan a acudir a los centros de distribución de alimentos
Sexo a cambio de ayuda humanitaria en Siria
Una mujer siria desplazada, que huyó de Deir al Zur, lleva cajas de ayuda humanitaria en un campo de refugiados en Siria (AFP)
 

Muchas mujeres en Siria han sido víctimas de la explotación sexual por parte de hombres encargados de entregar ayuda en nombre de la ONU y organizaciones benéficas internacionales, revela este martes la BBC . De acuerdo con relatos de trabajadores humanitarios, los hombres responsables han intercambiado alimentos a cambio de favores sexuales, una situación que continúa en el sur de Siria a pesar de que hace tres años se hicieron advertencias, agrega la emisora.

Según la cadena, esos trabajadores han relatado que la explotación está tan extendida que algunas mujeres sirias se niegan a acudir a los centros de distribución de alimentos porque la gente asumiría que se han ofrecido a cambio de la ayuda que llevan a casa.

El uso de funcionarios locales era la única manera de conseguir que la ayuda pudiera llegar a los lugares más peligrosos de Siria

Un empleado humanitario ha revelado que algunas agencias incluso han llegado a ignorar la situación porque el uso de terceras partes o de funcionarios locales era la única manera de conseguir que la ayuda pudiera llegar a los lugares más peligrosos de Siria.

La emisora británica indica que el Fondo de Población de la ONU (FPNU) realizó el año pasado un análisis sobre la violencia de género en la región y concluyó que la ayuda humanitaria se estaba intercambiando por relaciones sexuales en algunas zonas de Siria.

Mujeres que se casaron con funcionarios por un corto periodo de tiempo para cumplir con “servicios sexuales” a fin de poder recibir alimentos

De acuerdo con ese documento, titulado Voces de Siria 2018, del que informa la BBC, se detectaron casos de mujeres que se casaron con funcionarios por un corto periodo de tiempo para cumplir con “servicios sexuales” a fin de poder recibir alimentos, mientras que algunos distribuidores pedían números de teléfono a mujeres y niñas y las llevaban a casa para obtener “algo a cambio”. Según ese informe, viudas y divorciadas eran consideradas las más vulnerables para este tipo de explotación sexual.

La BBC dice que esta explotación fue denunciada por primera vez hace tres años y cita el relato de Danielle Spencer, asesora humanitaria que trabajó para una entidad benéfica, que dijo haber escuchado estos casos de un grupo de mujeres sirias en un campo de refugiados en Jordania en marzo de 2015.

Una mujer siria, que huyó de Deir el Zur, lleva cajas de ayuda humanitaria suministradas por UNICEF
Una mujer siria, que huyó de Deir el Zur, lleva cajas de ayuda humanitaria suministradas por UNICEF (AFP)

Al parecer, hombres de ayuntamientos locales en áreas como Dara’a y Quneitra les ofrecían ayuda a cambio de relaciones sexuales. “Estaban reteniendo la ayuda que había sido entregada y después usaban a estas mujeres para tener relaciones sexuales. Algunas lo habían experimentado”, dijo Spencer.

“Mujeres y niñas necesitan ser protegidas cuando están tratando de recibir alimentos, jabón y artículos básicos para vivir. Lo último que quieres es a un hombre, en el que se supone que confías para recibir ayuda, que te pida tener relaciones sexuales con él”, agregó. “Era (una situación) tan endémica que (las mujeres) no podían ir (para recibir la ayuda) sin ser estigmatizadas. Se asumía que si ibas a estos (centros) de distribución es que habías hecho algún tipo de acto sexual a cambio de la ayuda”, relató la trabajadora.

Mujeres y niñas necesitan ser protegidas cuando están tratando de recibir alimentos, jabón y artículos básicos para vivir”

DANIELLE SPENCER

Asesora humanitaria

En junio de 2015, el Comité Internacional de Rescate hizo un sondeo entre 190 mujeres y niñas en Dara’a y Quneitra y, en un informe, sugirió que cerca de un 40 % había revelado situaciones de violencia sexual cuando se accedió a la ayuda humanitaria.

Ese sondeo, indica la BBC, fue presentado en una reunión de las agencias internacionales y de las Naciones Unidas organizada por el FPNU en Jordania el 15 de julio de 2015. Como resultado de ese encuentro, algunas organizaciones humanitarias decidieron fortalecer sus procedimientos.

Una fuente que asistió a dicho encuentro en nombre de una de las agencias de la ONU confirmó a la BBC que hubo informes sobre explotación sexual durante la entrega transfronteriza de ayuda, que “la ONU lo sabía y no hizo nada al respecto”.

Ciudadanos y voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria descargan ayuda alimentaria de camiones en Utaya, en el enclave rebelde sirio de Guta Oriental
Ciudadanos y voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria descargan ayuda alimentaria de camiones en Utaya, en el enclave rebelde sirio de Guta Oriental (AFP)

Sin embargo, un portavoz de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Andrej Mahecic, apuntó que era “importante comprender que en cualquier situación de emergencia existe el riesgo de abusos sexuales y explotación sexual, y que abusar de alguien que necesita ayuda es despreciable”. Y corrigió, asimismo, que si bien las denuncias relativas a 2015 eran “incompletas, fragmentadas y sin fundamento”, la ONU había tomado alguna medida cuando surgieron por primera vez.

Además Mahecic, aclaró ACNUR no tenía acceso a la zona del sur de Siria, donde presuntamente se cometieron los abusos, pero que la agencia sí trató de traer socios locales a Jordania para su entrenamiento. Y agregó: “La mera sugerencia de que la ONU puede de alguna manera controlar la situación en una zona de guerra es bastante simplista y desconectada de la realidad de cómo se ve una operación de ayuda en un conflicto abierto y feroz”.

Tomado de: http://www.lavanguardia.com/internacional/20180227/441127940537/sexo-ayuda-humanitaria-siria.html

El colonialismo como estructura de dominación

Por: Gonzalo Salazar, “Cuadernos de Reencuentro”

28-02-2018

Al  juzgar  a  los  indígenas  como  sujetos  “sin  secta”  Colón  altera  la concepción  medieval  sobre  la  ‘cadena  del  ser’  y  hace  posible  pensar  sobre  el ‘condenado’  ya  no  en  términos  exclusivamente  cristianos  y  teológicos  sino  más bien antropológicos y modernos.A los condenados’ modernos les faltará no sólo la verdad, sino también parte fundamental de lo que se considera ser humano.Su falta no es tanto un resultado de su juicio, como un problema mismo de su ser. La colonialidad del poder nace así pues simultáneamente con la colonialidad del ser.

Maldonado-Torres, 2008ª: 217-220 citado por Ramón Grosfoguel, 2013[1]

 El racismo es la base de todo el sistema colonial-patriarcal del capitalismo, es la forma de negar al dominado/a su dignidad y su humanidad, es hacerlo/a extraño/a en su propio territorio, por lo que pierde su identidad, todos sus derechos y propiedades, es hacerlo factible de discriminación, de exclusión, de explotación y esclavitud, de convertirlo/a en cosa-mercancía o de ser exterminado/a; eso fue lo que hicieron la España y la Europa cristianas para imponer su poder y su cultura occidentales colonialistas, no solo a América, sino también a África y a gran parte de Asia; además clasificó racialmente a todos los pueblos no europeos en una escala de “inferioridad” y de “raciocinio”. A partir de la invasión al Abya Yala, y el sometimiento de los/as aborígenes, los europeos se autodenominaron blancos; al no reconocer la otredad, asumieron en su identidad una supuesta superioridad racial para poder despojar  y exterminar al y la aborigen, a quienes han considerado como salvajes, sin dios ni alma, aunque los hayan cristianizado.

En América, la idea de raza fue un modo de otorgar legitimidad a las relaciones de dominación impuestas por la conquista. La posterior constitución de Europa como nueva id-entidad después de América y la expansión del colonialismo europeo sobre el resto del mundo, llevaron a la elaboración de la perspectiva eurocéntrica de conocimiento y con ella a la elaboración teórica de la idea de raza como naturalización de esas relaciones coloniales de dominación entre europeosy no-europeos.

En consecuencia, nuevas identidades históricas y sociales fueron producidas: amarillos y aceitunados (u oliváceos) fueron sumados a blancos, indios, negros y mestizos. Dicha distribución racista de nuevas identidades sociales fue combinada, tal como había sido tan exitosamente lograda en América, con una distribución racista del trabajo y de las formas de explotación del capitalismo colonial. Esto se expresó, sobre todo, en una cuasi exclusiva asociación de la blanquitud social con el salario y por supuesto con los puestos de mando de la administración colonial.(Quijano 1992 p. 203-205)

 El colonialismo ha garantizado el mantenimiento y desarrollo del capitalismo mediante el trabajo esclavo y servil en la extracción de todos los bienes naturales y culturales de las colonias, que se reestructura con nuevos repartos de territorios y mercados entre las potencias imperialistas en la llamada  distribución internacional del trabajo -también de la naturaleza- que hacen las grandes Corporaciones con su modelo Neoliberal; aún los colonizados del sur, gobernados por oligarquías cipayasherederas de conquistadores y colonos (en Colombia actúan como los colonos blancos de España) al servicio de los neocolonialistas, mantienen alos trabajadores del campo y la ciudad, casi en las mismas condiciones, con salarios que escasamente alcanzan para subsistir y reproducir la mano y mente de obra; la extrema pobreza, el desempleo, la exclusión y la violencia en los países colonizados son las principales causas de las masivas migraciones de latinoamericanos, africanos y asiáticos hacia las metrópolis “desarrolladas” de Occidente.

La clasificación racial de la población y la temprana asociación de las nuevas identidades raciales de los colonizados con las formas de control no pagado, no asalariado, del trabajo, desarrolló entre los europeos o blancos la específica percepción de que el trabajo pagado era privilegio de los blancos. La inferioridad racial de los colonizados implicaba que no eran dignos del pago de salario. Estaban naturalmente obligados a trabajar en beneficio de sus amos.(Quijano 1992 p. 207

Sin embargo, iniciada la colonización a América, después de la expulsión de la mayoría de los judíos y musulmanes de la península, los cristianos del imperio español aplicaron a los judíos conversos por la fuerza (marranos) y a los musulmanes conversos por la fuerza (moriscos) el mismo tratamiento racista ejercido contra los indígenas, o sea, como colonizados, dejaron de considerarlos humanos creyentes de otros dioses o con la religión equivocada. “Contrario al sentido común contemporáneo, el «racismo de color» no fue la primera forma del discurso racista. El «racismo religioso» («pueblos con religión» frente a «pueblos sin religión») fue la primera forma de racismo en el «sistemamundo capitalista/patriarcal occidentalo-céntrico/cristiano-céntrico moderno/ colonial». Esta definición de «pueblos sin religión» se acuñó durante todo el siglo XVI en España.”[2]Aunque en cada época y en cada región del mundo el racismo asume características particularidades, el racismo a ultranza como el actual de Occidente, involucra a la etnicidad, a las culturas y a las religiones.El racismo como el colonialismo, niegan la humanidad al sometido, al otro, al diferente, al colonizado.

Hoy con la globalización neoliberal esa clasificación no solo se mantiene, sino que se ha intensificado y extendido a todo el mundo, incluso a pueblos de la misma Europa y en las periferias de sus metrópolis; realidad de los pueblos del sur que se expresa en la explotación de los trabajadores, en la opresión, en el daño a nuestros ecosistemas, en el sexismo, en el terrorismo de Estado aplicado en casi todo el mundo, junto a la xenofobia por las olas migratorias generadas por la pobreza y la violencia que impone el capital extractivista. La división internacional del trabajo, las guerras imperialistas de despojo por exterminio son formas de recolonización ejecutadas donde quiera que haya recursos naturales, energéticos, laborales y/o financieros que explotar y/o extraer.

El racismo es una jerarquía de dominación de superioridad/inferioridad sobre la línea de lo humano. Esta jerarquía puede ser construida/marcada de diversas formas. Las élites occidentalizadas del tercer mundo (africanas, asiáticas o latinoamericanas) reproducen prácticas racistas contra grupos etno/raciales inferiorizados, donde los primeros ocupan la posición de superioridad sobre los últimos. (Grosfoguel 2012)

Las personas que están arriba de la línea de lo humano son reconocidas socialmente en su humanidad como seres humanos con subjectividad y con acceso a derechos humanos/ciudadanos/civiles/laborales. Las personas por debajo de la línea de lo humano son consideradas sub-humanos o no-humanos, es decir, su humanidad está cuestionada y, por tanto, negada (Fanon, 2010).

El racismo no es homogéneo ni en los países centrales ni en los de las periferias, igual que el sistema de clases que genera e impone el capital. Para sintetizar esta parte, tomamos un segmento del análisis que hace Grosfoguel de las categorías “zona del ser y zona del no ser” que plantea Fanon frente a la estructura del colonialismo basado en el racismo, pues considero que con el extractivismo Neocolonial adquiere relevancia en el panorama internacional con el crecimiento de la xenofobia, la islamofobiay el concepto de supremacía blanca promovidas desde los Estados y los Medios de desinformación y propaganda de los países imperialistas contra las migraciones del sur, provocadas por su sistema mundo y contra las llamadas “minorías” de esos países; análisis que también nos sirve para reconocer como colombianos, en qué lugar estamos del actual “Orden Mundial”.

En la zona del ser, los sujetos, por ser racializados como seres superiores, no viven opresión racial, sino privilegio racial. Como se discutirá más adelante, esto tiene implicaciones fundamentales en como se vive la opresión de clase, sexualidad y género. En la zona del no-ser, debido a que los sujetos son racializados como inferiores, ellos viven opresión racial en lugar de privilegio racial. Por tanto, la opresión de clase, sexualidad y género que se vive en la zona del no-ser es cualitativamente distinta a como estas opresiones se viven en la zona del ser. El asunto por enfatizar es que hay una diferencia cualitativa entre cómo las opresiones interseccionales se viven en la zona del ser y la zona del no-ser en el «sistemamundo capitalista/patriarcal occidentalocéntrico/cristianocéntrico moderno/ colonial» (Grosfoguel, 2011).

En la sociedad capitalista el sexismo es parte de su estructura colonialista, es expresión del patriarcado que somete a las mujeres y a quienes asumen opciones no heterosexuales, pero que también incluye todo lo femenino de la sociedad y la naturaleza, lo productivo y lo reproductivo, niega las capacidades y la dignidad de las personas, en nuestro caso, de las clases y sectores populares, las considera inferiores sujetas al arbitrio, explotación y abuso de los hombres, de las instituciones del Estado y a los prejuicios de la sociedad; las periferias, las colonias, como nuestro país, entran en este ámbito como dependientes, sociedades disciplinadas por el racismo, el autoritarismo y el terror religioso (que rige lo privado), que se ensañan en los más vulnerables: las mujeres y la naturaleza, por lo que desde la familia las mujeres trabajadoras y cuidadoras son doblemente sometidas, abusadas explotadas y excluidas. Por esto se dice que la pobreza tiene cuerpo de mujer negra o indígena de la periferia, precisamente en los territorios  donde se extrae la riqueza; esa dominación patriarcal en América Latina y Colombia, se expresa en el neoliberalismo extractivista y se concreta en casos como el de las madres comunitarias, que trabajan cuidando a los futuros esclavos (con o sin salario), mientras sus madres y padres están trabajando,  condición que el Estado colombiano no les reconoce, negándoles salarios dignos y seguridad social, delegando estas responsabilidades a las propias comunidades empobrecidas “beneficiarias” del programa de Hogares de Bienestar del ICBF; en la negación del derecho a la tierra de las campesinas, en la discriminación salarial de las obreras y empleadas (a trabajo igual salario igual),  lo mismo  sucede con el llamado trabajo doméstico, en el que la trabajadora (interna) labora prácticamente las 24 horas por menos de un salario mínimo, además de ser acosada y abusada por sus patrones; estos son casos de servidumbre que persisten en el moderno colonialismo del capital. El patriarcado asume los cuerpos de las mujeres como objetos de propiedad privada, al mismo nivel de la esclavitud o de la servidumbre, situación que persiste en los países de la periferia, especialmente en los dependientes, que también son objetos del extractivismo de sus “recursos” naturales y humanos, entre estos, las mujeres, los y las desterrados y migrantes. Siempre hay una o varias razones (económicas, políticas, culturales, sexuales) para las masivas migraciones de los sectores populares de las periferias, quienes en los países centrales ingresan al mercado laboral, como nuevos esclavos (tratados como tales por las sociedades de esos países) en la concepción colonialista de Occidente.

Con el uso instrumental de las ciencias sociales y humanas, la difusión del pensamiento único de Occidente, el eurocentrismo, el colonialismo y la adopción por la sociedad capitalista de sus conceptos de progreso y bienestar, -elaborados durante la modernidad e integrados en un patrón de poder-se impuso una supuesta cultura “universal”  fundamentada en el egoísmo, el individualismo, la indiferencia y la sumisión; cultura racista, eurocentristaantihumanista, que obliga al sometimiento sicológico y cultural de los pueblos del mundo, subordinando sus conocimientos y saberes, sus cosmovisiones, sus tradiciones, cambiando sus identidades, sus modos de producir y sus prácticas ancestrales de convivencia. La cultura colonial se fomenta por todos los medios desde el Estado y los mercados, se sustenta intelectual, ideológica y teóricamente en nuestros países desde la escuela hasta las universidades en todas las cátedras para reproducir modelos y roles de subordinación y obediencia. Se enraíza profundamente en amplios sectores de las llamadas clases medias

En las universidades occidentalizadas, el conocimiento producido porepistemologías, cosmologías y visiones del mundo «otras» o desde geopolíticas ycorpo-políticas del conocimiento de diferentes regiones del mundo consideradascomo «no-occidentales» con sus diversas dimensiones espacio/temporales seconsideran «inferiores» en relación con el conocimiento «superior» producido porlos hombres occidentales de cinco países que conforman el canon de pensamientoen las humanidades y las ciencias sociales. El conocimiento producido a partirde las experiencias histórico-sociales y las concepciones de mundo del Surglobal, también conocido como el mundo «no-Occidental», se consideraninferiores y son segregadas en forma de «apartheid epistémico» (…) del canon de pensamiento de las disciplinas de la universidad occidentalizada.

Más aún, el conocimiento producido por las mujeres (occidentales y nooccidentales)también es inferiorizado y marginado del canon de pensamiento.Las estructuras de conocimiento fundacionales de la universidad occidentalizadason epistémicamente racistas y sexistas al mismo tiempo.(Grosfoguel 2013)

Desde la óptica capitalista no hay alternativas a su modelo económico y cultural y su patrón de poder, pues estos cubren todos los espacios de la realidad y de la imaginación, creando una intersubjetividad donde todas las representaciones sociales están determinadas por sus estructuras e instituciones. De esta forma el capitalismo induce en los ciudadanos el carácter obligante de sus relaciones sociales de producción y reproducción, por ser su Sistema Mundo. Esta ha sido una disculpa de las izquierdas y del progresismo, latinoamericanos y colombianos para no luchar por la destrucción de las actuales estructuras económicas, sociales, culturales y las relaciones con la naturaleza; entre las culturales, la mentalidad colonial en los sectores populares y en la intelectualidad de izquierda, argumentando que no se puede construir el socialismo en un solo país ni intentar un modelo propio desde los sectores populares y las comunidades locales, (altermundismo) no desde las supuestas vanguardias políticas centralizadas-centralizadoras, por el contrario, en sus propuestas y programas prima la reinserción del país y de los movimientos populares en las dinámicas del capitalismo; reproducen el mismo patrón de poder, aceptan que cualquier proceso de transformación tiene que darse exclusivamente dentro del marco de la institucionalidad capitalista; han querido volver o continuar en la modernidad, con el desarrollismo-progresismo como paradigma, en el liberalismo, con su democracia representativa-delegataria parlamentaria, como únicos medios para supuestamente alcanzar las reivindicaciones sociales. Anibal Quijano nos ilustra con su concepto sobre el patrón de poder global del capitalismo.

En primer término, el actual patrón de poder mundial es el primero efectivamente global de la historia conocida. En varios sentidos específicos. Uno, es el primero donde en cada uno de los ámbitos de la existencia social están articuladas todas las formas históricamente conocidas de control de las relaciones sociales correspondientes, configurando en cada área una sola estructura con relaciones sistemáticas entre sus componentes y del mismo modo en su conjunto. Dos, es el primero donde cada una de esas estructuras de cada ámbito de existencia social, está bajo la hegemonía de una institución producida dentro del proceso de formación y desarrollo de este mismo patrón de poder. Así, en el control del trabajo, de sus recursos y de sus productos, está la empresa capitalista; en el control del sexo, de sus recursos y productos, la familia burguesa; en el control de la autoridad, sus recursos y productos, el Estado-nación; en el control de la intersubjetividad, el eurocentrismo. Tres, cada una de esas instituciones existe en relaciones de interdependencia con cada una de las otras. Por lo cual el patrón de poder está configurado como un sistema. Cuatro, en fin, este patrón de poder mundial es el primero que cubre a la totalidad de la población del planeta. (Quijano 1992 p214)

Si algo caracteriza al neoliberalismo son las políticas colonialistas impuestas y ejercidas desde los centros de poder del capitalismo, pues las decisiones políticas, económicas y sociales para los países dependientes de la periferia (colonizados) se toman por sus organismos e instituciones llamadas “multilaterales” e internacionales como el FMI, el BM, la OMC, La ONU, la OEA, La OTAN, la OCDE y los gobiernos de las potencias imperialistas; los gobiernos y parlamentos cipayos solo son borregos obedientes, pero cancerberos  de esos mandatos frente a sus pueblos.  Dentro de las políticas colonialistas hay una que es fundamental para los procesos de acumulación por expropiación: la corrupción -encarnada en las dirigencias políticas, en las burocracias administradoras del Estado y sus instituciones y en las juntas directivas de las grandes corporaciones privadas nacionales e internacionales- que es una forma de extractivismo contra los colonizados, saqueando los recursos económicos de los Estados, aportados por los contribuyentes, en la inmensa mayoría provenientes de los sectores populares. Los casos de Odebrech, Reficar, Isagen, los carruseles de las administraciones de Bogotá, los diferentes cárteles de los combustibles, de los productos de primera necesidad, de los recursos de la salud, la educación, la alimentación de los niños, la infraestructura, son solo una ínfima parte de la tradición histórica de la oligarquía y de la llamada “clase política”. Desde los tiempos de la Colonia muchos ancestros de los gobernantes actuales saqueaban el erario, ejercían el contrabando se apropiaban de ejidos, baldíos de la nación, de las tierras de los indígenas y de los campesinos, como expresión de un colonialismo interno. Para los corruptos es natural apropiarse de los bienes públicos como de los recursos naturales, de la tierra y del producto del trabajo, del ahorro de los ciudadanos de un país, hacen lo mismo que los neocolonos imperialistas europeos, exportan los capitales robados hacia las metrópolis y los paraísos fiscales, los ponen a jugar en las bolsas y pirámides de las metrópolis imperialistas, igual que hacen las grandes corporaciones extractivistas; la administración del Estado es el más valioso botín que desde 1810 disputan a muerte las facciones de esa oligarquía, donde las únicas víctimas son las comunidades locales, que a su vez son tratadas como colonizadas;  los corruptos no son más que las oligarquías y las mafias legales e ilegales que cuentan con la connivencia y el apoyo de los tres poderes del Estado capitalista; se puede concluir que el capitalismo es sinónimo de corrupción entre otros.

Claro que las nuevas sociedades más  justas, democráticas y solidarias se están gestando por las comunidades de los diversos pueblos del mundo -con la posibilidad de integrar la Internacional de los Pueblos de las Periferias- sin cordones umbilicales conectados a Estados, gobiernos, ONGs, partidos, a caudillos ni a una ideología, (por muy revolucionarios que estos sean) luchando contra el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, sintonizadas y/o articuladas desde pequeños espacios sectoriales, locales, regionales y/o nacionales. Pueblos como el nuestro, que no han vencido a sus oligarquías locales ni han definido su independencia política y económica del sistema imperialista, pero que sus comunidades asumen vías de emancipación construyendo alternativas propias de poder popular, podrían integrar este movimiento libertario; pues hasta el momento no ha existido un pueblo o un país que haya roto totalmente las estructuras  sistémicas del capitalismo, que hayan decolonizado sus culturas y ejerzan total autonomía, pero que sí paulatinamente construyen o recuperan nuevas y tradicionales instituciones que caracterizan su nuevo poder en sus territorios en reconstrucción, como las comunidades indígenas mayas zapatistas en Chiapas, los mapuches en Chile y Argentina, una parte del pueblo kurdo en territorios de Irak, Irán, Turquía y Siria, las y los villeros argentinos, sectores populares de la periferia de ciudad de México, sectores populares de concejos comunales y de comunidades como Cecosesola (red de cooperativas que relaciona una amplia red de productores agrícolas y artesanales y consumidores urbanos, además de gestionar en salud y educación con la comunidad) en Venezuela, los pueblos indígenas en el Cauca; una característica de estos procesos es el protagonismo de las mujeres y de los/as jóvenes y el respeto por la madre tierra. Por esto reconocemos no solo el derecho sino la necesidad de integrar, movimientos de estas características y de formas de Estados en extinción o gobiernos nacionales populares de transición, como ejercicio de la autodeterminación de los pueblos, que rompen con el colonialismo. Para los y las revolucionarias las relaciones sociales capitalistas no son obligantes, ellos/as deben romper esos supuestos en sus praxis, en sus propuestas de nueva sociedad con nuevas visiones y paradigmas, poder visualizar desde el inicio un gran movimiento social-cultural plural y diverso en cada localidad y/o nación, que además de ser político, sea también ético, decolonial, anticapitalista, antipatriarcal, ecologista, antisistémico.

No existen culturas autóctonas puras, aisladas, como tampoco culturas inferiores o superiores, ni civilizaciones perfectas o eternas, todas tienen sus valores, sus avances, su esplendor, sus injusticias, sus mitos; todas envejecen y fenecen, siendo reemplazadas por otras, porque son construcciones humanas; la Occidental no es la excepción; sin embargo, los mismos conceptos de desarrollo, progreso y bienestar están supeditados a la cosmovisión de cada pueblo. Como pueblos del sur, como colonias del capitalismo occidental, somos parte de esa cultura impuesta que nos ubica en el contexto geopolítico y geoestratégico, como dependientes económica, política e intelectualmente de Occidente, que no nos deja mirar otras posibilidades de progreso ni asumir nuestras propias identidades ni descolonizar nuestras mentes ni nuestros pensamientos.

Si bien este hecho, de alguna manera, es padecido por todos los países que emergen del colonialismo —esos países nuestros a los que esforzados intelectuales metropolitanos han llamado torpe y sucesivamente barbarie, pueblos de color, países subdesarrollados, Tercer Mundo—, creo que el fenómeno alcanza una crudeza singular al tratarse de la que Martí llamó «nuestra América mestiza». Aunque puede fácilmente defenderse la indiscutible tesis de que todo hombre es un mestizo, e incluso toda cultura; aunque esto parece especialmente válido para el caso de las colonias, sin embargo, tanto en el aspecto étnico como en el cultural es evidente que los países capitalistas alcanzaron hace tiempo una relativa homogeneidad en este orden. (Retamar, 2000)

Con la visión occidental eurocéntrica nos miramos como inferiores como bárbaros, vándalos (pueblos que invadieron la Europa oscura y cristiana), brutos, sucios, destructores, caníbales (como el Calibán)[3] y atrasados o subdesarrollados, concepto que no solo se refiere a lo económico, sino también a lo cultural y psicológico; asumimos inconscientemente estos conceptos de inferioridad y los aplicamos en nuestras relaciones en todas las actividades sociales y culturales; nos lo recuerdan los gobernantes y la burguesías europeas durante 525 años de invasión terrorista-genocida realizada por ellos, con el tratamiento de esclavos y criminales que dan a nuestros compatriotas trabajadores en el Occidente “desarrollado”, con el atentado y secuestro de un presidente progresista indígena suramericano en el espacio aéreo europeo, en el aeropuerto de Viena Austria; también el rey Juan Carlos de España, cuando mandó a callar al presidente de Venezuela en una reunión con otros presidentes de la región en 2007, y recientemente (enero de 2018) con las declaraciones del emperador Donald Tromp en la que se refiere a países pobres de Centroamérica como Haití, El Salvador y a varios  africanos, como “países de mierda”, expresando la ideología xenófoba y racista de la oligarquía blanca norteamericana, además de su omisión y connivencia en la persecución y asesinato de afroamericanos .en la calles estadounidenses.

Según esta visión, nuestras culturas, nuestro arte, son de segunda, son folklore, artesanía; nuestras historias, nuestras literaturas, son mitos o leyendas, realismo mágico, nuestros saberes son supersticiones –conocemos más de Platón, de Alejandro, de Napoleón, de Europa, de Norteamérica, de sus literaturas, de sus guerras, de sus historias y presentes, que de nuestro pasado, de nuestras geografías, de nuestras literaturas, de nuestra biodiversidad, de nuestra propia realidad actual- sabemos de su ciencia y sus culturas lo que la escuela oficial nos enseña, lo que sus medios masivos nos informan; nuestros conocimientos no tienen nada que ver con acumulados históricos, científicos o culturales propios; para Occidente nuestros símbolos son enigmas del pasado sin ningún valor, pues somos el pasado, o sea, primitivos. Del mismo modo la educación oficial y los medios nos martillan a toda hora la “superioridad” de los valores y la cultura logocéntricade Occidente (si alguna cultura o pensamiento expresada en la oralidad no es traducida, no está escrita o “no es posible” transcribirla, no existe); los líderes políticos, los profesionales, los artistas en cualquier disciplina, en nuestros países, son eficientes e idóneos sólo si son reverentes con esa cultura, si son graduados de universidades de las metrópolis del norte, si son calificados o premiados por organismos académicos o especializados  de occidente; igual si las mercancías son producidas por sus industrias y tecnologías, son de primera, hasta nuestras especies vegetales y animales son inferiores porque ellos así las “descubren”, las estudian y las clasifican cambiándoles sus nombres originales para comercializarlas; todo esto no es más que la concreción del colonialismo cultural, intelectual y mental. Desde una perspectiva local Fernando González nos expresa el eurocentrismo de los suramericanos.

¿Las causas? El indio fue humillado por la civilización más fanática, la cristiana, y Suramérica, por los más rudos de Europa, los españoles. De suerte que nosotros, los libertos bolivarianos, mulatos y mestizos, somos vanidosos, a saber: creemos, vivimos la creencia de que lo europeo es lo bueno; nos avergonzamos del indio y del negro; el suramericano tiene vergüenza de sus padres, de sus instintos. De ahí que todo lo tengamos torcido, como bregando por ocultarse, y que aparentemos las maneras europeas.[4]

Sin embargo a la hora de definir nuestras identidades, nuestras cualidades, la oligarquía, la dirigencia política, sectores cooptados de las clases medias, muchos intelectuales e incluso la mayoría de la izquierda, no se reconocen como intelectual, mental y culturalmente diferentes a los europeos; reniegan de sus orígenes étnicos, de sus historias, de sus países, hasta de sus propios cuerpos, quieren parecerse a sus dominadores, por eso adoran la cultura occidental que los aliena con el consumismo y la mentalidad sumisa que propician los medios, como lo hace  la explotación con los trabajadores. El maestro Quijano nuevamente nos completa el análisis de la tendencia eurocentrista en gran parte de las y los latinoamericanos.

Aplicada de manera específica a la experiencia histórica latinoamericana, la perspectiva eurocéntrica de conocimiento opera como un espejo que distorsiona lo que refleja. Es decir, la imagen que encontramos en ese espejo no es del todo quimérica, ya que poseemos tantos y tan importantes rasgos históricos europeos en tantos aspectos, materiales e intersubjetivos. Pero, al mismo tiempo, somos tanprofundamente distintos. De ahí que cuando miramos a nuestro espejo eurocéntrico, la imagen que vemos sea necesariamente parcial y distorsionada.

Aquí la tragedia es que todos hemos sido conducidos, sabiéndolo o no, queriéndolo o no, a ver y aceptar aquella imagen como nuestra y como perteneciente a nosotros solamente. De esa manera seguimos siendo lo que no somos. Y como resultado no podemos nunca identificar nuestros verdaderos problemas, mucho menos resolverlos, a no ser de una manera parcial y distorsionada. (Quijano 1992 p.225)

En nuestras culturas aborígenes y raizales, en la mayoría del campesinado, de las y los trabajadores, predomina lo colectivo, la solidaridad, el respeto por el otro, por la otra, por la naturaleza, admiración por la belleza, sin embargo también entre estas comunidades, como en los demás sectores sociales, permanecen antivalores autoritarios, etnocentristas, patriarcales y machistas que occidente ha utilizado para dividirnos, estimulando el individualismo, el egoísmo  y la corrupción en toda la sociedad –tanto en lo administrativo como político de los sectores privado y estatal-,  en las dirigencias, desde los indígenas, pasando por las comunidades negras, las organizaciones de mujeres, de la juventud, partidos políticos de izquierda, hasta las directivas sindicales de los trabajadores, que se refleja en las luchas por intereses de grupo, y personales; quienes así actúan  no ven necesaria la unidad social, política, orgánica con otros sectores populares ni en sus propias organizaciones políticas y sociales, en su ambición de protagonismo de autosuficiencia y “superioridad”; tara ideológica heredada del colonialismo por la oligarquía, que impide la emancipación, la unidad popular y de la izquierda en la construcción de subjetividades desde lo que somos, lo que queremos y lo que podemos ser.

Nuestras identidades culturales y políticas se sintetizan en una ideología dominante que garantiza la sumisión intelectual ante lo foráneo, la atomización de los movimientos sociales y la existencia del capitalismo, como expresión de nuestro colonialismo intelectual o colonialidad. La oligarquía latinoamericana, especialmente la colombiana, siguen siendo vasallas de las potencias de Occidente, ella quiere que de igual manera continúe la mentalidad de esclavos y de siervos en los sectores populares; el racismo que impuso Europa en la colonia, lo impone con su sistema educativo, la propaganda mediática, la exclusión social y con la violencia de su estado terrorista a nuestro pueblo; es esa cultura de la sumisión lo que no nos permite avanzar en nuestra emancipación. Si queremos no solo un mejor país, sino, una mejor sociedad, tenemos que romper los lasos culturales que nos asfixian y nos domestican, además de las estructuras coloniales económicas y políticas capitalistas patriarcales; construir nuevas subjetividades e intersubjetividades, con elementos fundamentales de nuestras identidades, como personas, como sectores y clases populares y como pueblo.

Gonzalo Salazar – 2018

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[1]Racismo/sexismo epistémico, universidades occidentalizadas y los cuatro genocidios epistémicos del largo siglo XVI. Ramón Grosfoguel. http://www.revistatabularasa.org/numero-19/02grosfoguel.pdf

[2]El concepto de «racismo» En michel Foucault y FrantzFanon: ¿teorizar desde la zona del ser o desde la zona del no-ser?.Ramón GrosfoGueluniversityof California, Berkeley, usa. Tabula Rasa. Bogotá – Colombia, No.16: 79-102, enero-junio 2012

[3] Esclavo de Próspero, personaje de la obra  de teatro “La Tempestad” de William Shakespeare.

[4]Los negroides (Ensayo sobre La Gran Colombia) Fernando González 1936

La guerra por los recursos. El futuro escenario del conflicto global (Descargar Libro)

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Michael T. Klare

El móvil de las guerras futuras ya no será ideológico, sino la posesión de nuestros recursos naturales más preciados y cada vez más escasos. Citando como ejemplos desde los eriales petrolíferos de Asia Central hasta el fértil delta del Nilo, desde las activas rutas comerciales del mar de China meridional hasta las minas de uranio y los yacimientos de diamantes de Sudáfrica, Klare pronostica en Guerras por los recursos que los enfrentamientos políticos de la Guerra Fría están siendo reemplazados por la inmensa y caótica lucha por las materias esenciales, como el petróleo, la madera de construcción, los minerales y el agua potable. Manejando gran número de fuentes, entre las cuales figuran documentos internos de los gobiernos y publicaciones militares e industriales especializadas no accesibles al público en general, Guerras por los recursos considera con fría objetividad la naturaleza cambiante de las conflagraciones bélicas en una era…

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Cómo se vive en un país sancionado por EE.UU. (que no es Cuba)

La falta de alimentos, la escasez de medicinas, el deterioro de su calidad de vida, la desbandada especulativa o la idea recurrente de irse del país. Estas son solo algunas consecuencias que sufren los ciudadanos en su vida diaria.

Policías custodian una fila de gente que compra azúcar a las afueras de un supermercado en Caracas.  / Marco Bello / Reuters

«Mire, mándeme primero el comprobante de transferencia al WhatsApp y después la busco», dice un taxista caraqueño por teléfono a su potencial cliente.

Los taxistas de la capital venezolana hace tiempo que no saben qué es un pago en efectivo porque nadie tiene tanto dinero en el bolsillo para pagar una carrera corta: puede costar unos 100.000 bolívares, o lo que es lo mismo, los billetes reunidos después de diez días de visita al cajero automático para retirar el monto máximo de 10.000 bolívares diarios.

Los kioscos, los puestos de buhoneros y hasta los vendedores callejeros de chicha (popular bebida venezolana a base de arroz o pasta) aceptan transferencias bancarias o tarjetas de débito para transar productos que, hace dos o tres años, podían comprarse fácilmente con el remanente de la cartera, con un ‘sencillo’, como se dice en Venezuela. La historia se repite a mayor o menor escala en todo el comercio.

Una mujer camina entre los estantes vacíos de un automercado en Caracas. Enero, 2018. / Marco Bello / Reuters

La crisis económica que atraviesa el país suramericano se palpa en todas partes: anaqueles vacíos, carros desvencijados, farmacias sin dotación, tiendas con escasísimos inventarios, precios trepidantes. En la calle, las culpas se reparten al mayoreo, casi siempre al gobierno y, en menor medida, a la oposición. Sin embargo, poca gente habla de un responsable silencioso y externo que ha impuesto sanciones severas al país bajo el argumento de que solo afectarían a «funcionarios corruptos» del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pero, ¿en realidad es así?

La «ayuda» de EE.UU.

En 2015, el decreto del expresidente Barack Obama, que calificó al país de «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad de EE.UU., sentó un precedente de política frontal contra Venezuela que ha sido continuado por Donald Trump en la Casa Blanca.

Después de ese decreto empezó la inclusión de funcionarios venezolanos de alto nivel —incluido el presidente Maduro— en listas negras y grises del Gobierno estadounidense e instituciones multilaterales con el objetivo de sentar las bases para un «bloqueo» financiero. ¿El mecanismo? Usar esos datos como medida de coerción a las empresas internacionales para obligarles a rescindir o no firmar contratos de ningún tipo con Venezuela.

La acción de Washington contó con el respaldo de la oposición venezolana y de sus líderes, en especial del diputado opositor Julio Borges, quien emprendió una gira internacional que lo llevó a reunirse con el mismísimo vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, para solicitarle sanciones y el aislamiento total de la economía venezolana. La acción del líder del antichavismo incluyó el envío de más de una docena de cartas a organismos financieros para pedirles que no prestaran dinero a Caracas, aunque la crisis económica empezaba a agravarse.

Esa acción desató la debacle de las finanzas del país petrolero. A los correos de las instituciones públicas empezaron a llegar notificaciones de la cancelación unilateral de contratos de corresponsalía bancaria e interrupción de las operaciones en bancos internacionales, los ‘peros’ de carácter legal y administrativos de empresas internacionales para retrasar o impedir el pago de membresías a organismos multilaterales, así como el bloqueo de activos financieros.

Un informe del ministerio de Finanzas, al que tuvo acceso RT, revela que hoy persisten las limitaciones y negativas para transacciones financieras de bancos internacionales desde y hacia Venezuela, que son frecuentes las demoras en operaciones, y que el exceso de rigor en la documentación y millonarios incrementos de costos por servicios de intermediación están a la orden del día.

El cierre del cerco

En abril de 2016, la banca internacional comunicó a las instituciones venezolanas que tenían prohibido hacerles pagos en dólares, a menos que mantuvieran cuentas en los grandes bancos de EE.UU.

El alemán Commerzbank fue el primero en cerrar las cuentas que tenían los principales bancos venezolanos del Estado: Bandes (de desarrollo); Banco de Venezuela (universal) y Banco del Tesoro (fiduciario), así como las de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

En julio de ese mismo año la medida fue imitada por el Citibank, que cesó de manera unilateral el servicio de corresponsalía y solo dejó activas las cuentas utilizadas para pagos del servicio de Deuda que se tienen con la Oficina Nacional del Tesoro de EE.UU., una decisión que ha restringido severamente la capacidad de Venezuela de hacer pagos en divisa norteamericana.

Personas hacen fila al frente de un cajero automático del banco BFC en Caracas. Noviembre, 2017. / Marco Bello / Reuters

Para ensombrecer la situación, en agosto de 2016 el portugués Novo Banco notificó a Venezuela que no podría realizar operaciones en dólares por presiones externas de los bancos corresponsales.

Así como la sencilla operación de pagar un taxi con billetes en Caracas es casi imposible para la mayoría de los venezolanos, la opción de que Venezuela haga sus compras con normalidad o cumpla con sus acreedores a tiempo resulta inimaginable. Las sanciones limitan no solo la capacidad de respuesta del país en el exterior, sino que afectan severamente la calidad de vida de los venezolanos porque impiden al gobierno adquirir alimentos, medicinas o materias primas para cubrir su consumo interno.

Amenaza a aliados

Si en 2016 EE.UU. se dedicó a cercar a Venezuela en el exterior con sus acciones unilaterales, el gobierno de Trump en 2017 arreció la estrategia con medidas destinadas a presionar a los aliados de Caracas.

Las regulaciones del Departamento del Tesoro de EE.UU. y las presiones del Gobierno de Panamá hicieron que el Bank of China (BOC), con sede en el país centroamericano, informara en agosto del año pasado que no podría hacer ninguna operación en divisas a Bandes o a favor de Venezuela.

Esas mismas restricciones impidieron la concreción de transacciones entre bancos venezolanos y rusos en agosto del año pasado. Tiempo después, Caracas intentó hacer un retiro de sus cuentas colectoras en el Banco de Desarrollo de China, pero la corresponsalía del banco en Nueva York no procesó la operación porque se encontraba en «revisión» y tardó más de tres semanas en hacerla efectiva.

Gente hace fila para comprar papel y pañales a las afueras de una farmacia en Caracas. Mayo, 2016. / Carlos Garcia Rawlins / Reuters

En octubre de 2017, el Deutsche Bank cerró las cuentas de corresponsalía del banco Citic Bank de China por haber tramitado pagos a Pdvsa, la industria que genera más del 90% de las divisas que recibe Venezuela.

Asfixia a Pdvsa

Aunque el tono diplomático entre Caracas y Washington siempre ha sido cáustico, hasta la llegada de Trump la posibilidad de que EE.UU. atacara frontalmente a la economía venezolana parecía lejana. No obstante, en agosto del año pasado ese umbral se cruzó: el presidente norteamericano restringió la transabilidad de los bonos de la República y de Pdvsa en los mercados internacionales.

La medida tenía un propósito claro: impedir que el Gobierno venezolano recurriera a la petrolera para obtener liquidez y así paralizar las negociaciones que había adelantado el país con instituciones financieras para buscar alternativas de crédito. La decisión de la Casa Blanca se tomó justo después de que Maduro lograra un triunfo electoral sobre la oposición con el proceso Constituyente.

El argumento de Washington para justificar la asfixia financiera a Pdvsa, en un momento en que los precios del petróleo empezaban a recuperarse, era que la «dictadura de Maduro» privaba a los venezolanos de «alimentos y medicinas» y por eso el gobierno de Trump prefería aplicar medidas «cuidadosamente calibradas para privar» al Gobierno venezolano «de una fuente fundamental de financiamiento» y «evitar ser cómplice de la corrupción en Venezuela y del empobrecimiento de su población; y permitir la asistencia con fines humanitarios». En ese comunicado, retórica de por medio, EE.UU. admitía abiertamente que iba a impedirle a Venezuela usar sus propios recursos y después, claro, pretendía ofrecerle un «rescate». Garrote y zanahoria.

El ataque a Pdvsa por parte de EE.UU. ocurrió casi a la par con una movida de Euroclear, la empresa encargada de custodiar los bonos de la República. En agosto del año pasado, esa firma decidió retener más de 1.200 millones de dólares de Venezuela, sin permitir la movilización de esos activos, para afectar la disponibilidad de recursos a Caracas. ¿La razón? Presiones de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) norteamericana.

«El Departamento del Tesoro de la administración de Donald Trump le ha dicho a todas estas instituciones, que son una manera de dictadura del sistema capitalista mundial, que busquen la forma de ahogar a Venezuela«, denunció el ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, a finales del año pasado. Maduro calificó la acción de Euroclear como un «secuestro».

¿Cómo afecta a los venezolanos?

Importaciones de materias primas como torta de soya, indispensable para la elaboración de alimento balanceado para animales, se han paralizado en los últimos meses con el único argumento de que han sido realizadas por Venezuela. Las sanciones de EE.UU. han sido efectivas en infundir temor a los empresarios que desean vender algún producto al país.

Venezuela: ¿Por qué los precios subieron hasta un 10.000% en dos semanas?

El miedo tiene asidero. Entre el 15 y el 28 de diciembre del año pasado, más de 29,7 millones de dólares fueron paralizados por bancos en Europa porque eran destinados al pago a proveedores de alimentos. A finales de 2017 también se devolvieron 23 operaciones, que sumaban unos 39 millones de dólares, porque los bancos intermediarios no querían recibir recursos de Venezuela.

El banco estadounidense JP Morgan, por su parte, retuvo más de 28,1 millones de dólares que serían destinados a pagar un buque con alimentos. El resultado está a la vista: las largas filas en Venezuela para conseguir los productos de la cesta básica son cada vez más largas y las alternativas para llenar la despensa más inaccesibles; los rubros de la canasta se expenden a precios especulativos, basados en un «dólar paralelo» que se transa un 700% por encima de la tasa oficial Dicom.

El panorama en materia de salud no es más alentador. La empresa Euroclear ha retenido más de 1.300 millones de dólares, de los cuales 450 millones eran para el pago de alimentos y otros 40 millones para medicamentos.

En el caso particular de la importación de insulina, ha sido posible para Venezuela cumplir el cronograma de pago porque el banco estadounidense Citibank se niega a recibir fondos de Venezuela. La situación se repite en el deporte, con la negativa de los bancos de procesar dinero proveniente del país para los atletas de su selección nacional; en la agricultura, al imposibilitar la compra de semillas para el plan de siembra; y, en resumidas cuentas, se traduce en la inestabilidad financiera de la nación: si el país no puede honrar a tiempo sus compromisos por trabas del sistema bancario, incurre en un impago inducido.

En noviembre del año pasado, por ejemplo, Venezuela hizo una transferencia de 27,6 millones de dólares al Citibank para pagar un bono de una de sus empresas públicas, pero la operación se hizo efectiva una semana después: un retraso del banco que implicó la declaración de ‘impago’ a pesar de que el dinero estaba allí.

Como el mercado es implacable, aunque la demora en el pago de ese bono haya sido por causas imputables a la institución financiera y no a la nación, la banca no pierde: la acción termina por castigar a Venezuela con el aumento del riesgo país y el incremento de las tasas de interés para que sea inviable pedir financiamiento.

La promesa de la Casa Blanca «de aislar económicamente» a Maduro se ha cumplido a cabalidad. «No nos quedaremos quietos mientras Venezuela se desmorona», reza el comunicado de agosto del año pasado, en el que Washington asegura que su único deseo es que en el país se celebren «elecciones libres y justas». Lo curioso es que minutos después que el gobierno anunciara los comicios presidenciales para el próximo 22 de abril, el ‘Tío Sam’ fue el primero en oponerse con una clara amenaza: «continuaremos presionando al régimen».

Los venezolanos saben de qué habla EE.UU. cuando amenaza con ejercer más «presiones» porque son los primeros en sufrir las consecuencias del bloqueo financiero: la falta de alimentos, la escasez de medicinas, el deterioro de su calidad de vida, la desbandada especulativa, la idea recurrente de irse del país. Hasta el taxista, que no puede comprar los repuestos para su carro porque ya no le alcanza el dinero o ni siquiera los consigue, sabe lo que se avecina. Lo sabe aunque su nombre no figure ni por error en las ‘selectas’ listas de la OFAC.

Nazareth Balbás

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Tomado de Acturalidad RT

Publicado: 22 feb 2018 14:46 GMT | 

https://actualidad.rt.com/actualidad/263734-vive-pais-sancionado-eeuu-cuba

Ahed Tamimi y su historia de resistencia

¿Quién soy?

Soy una chica palestina.  Antes de que yo naciera, la ocupación tomó la mayor parte de las tierras de mi pueblo para construir un nuevo asentamiento llamado Halamish.

Luego arrestaron a mi padre. Cuando mi tía fue a visitarlo, uno de los soldados la empujó por las escaleras del patio y ella murió.

Desde que era pequeño, los colonos de Halamish siguen robando más y más de nuestras tierras para expandir el asentamiento.

Nuestra casa tiene orden de demolición porque está en el Área C. Los colonos pueden construir en nuestra tierra, pero no nosotros.

En 2005, los colonos hicieron que el manantial de nuestra aldea formara parte del asentamiento y nos impidió utilizarlo, a pesar de que muchos de nosotros somos agricultores.

Todas estas cosas sucedieron con gran apoyo del ejército y el gobierno de la Ocupación.

Cuando la gente de mi aldea comenzó a resistir las injusticias con marchas de protesta, mi padre fue arrestado nuevamente.
Mi madre también fue arrestada. Mis tíos, tías, hermanos, primos … todos ellos también fueron arrestados.

Mi primo Mustafa fue asesinado por el ejército israelí. ¡Mi tío Rushdi también fue asesinado por el ejército!

Más tarde, un francotirador israelí le disparó a mi madre en la pierna y no pudo moverse durante mucho tiempo.

Casi todas las semanas, el ejército irrumpe en nuestras casas para arrestar a uno de mi familia o confiscar nuestras computadoras portátiles o teléfonos.
Durante nuestras marchas, nos disparan con balas de goma lacrimógenas: mi primo está gravemente herido en el hospital porque recibió un disparo en la cara la semana anterior.

Hace unos días, dos soldados vinieron a nuestra casa para tomar posiciones y disparar contra los manifestantes de mi aldea. Estuve con mi familia para evitarlos, el soldado me empujó y le di una bofetada.
¡Y ahora estoy en la cárcel!
¡Mi madre y mi primo también están en la cárcel!
El gobierno y los medios de la ocupación me llaman terrorista.
¿Sabes quién soy?

¿Y qué harías si esa fuera tu vida? ¿O la vida de tu hijo?

#ahed_tamimi
#youth_activist
#coraje #freeahed #freeahedtamimi #palestinalibre #apartheidisrael

Los Quads (Quadrilateral Security Dialogue)

Los Quads preparan un contraproyecto ante la «ruta de la seda»

Estados Unidos ha reformado el Quadrilateral Security Dialogue (QSD), conocido como «Quads», grupo antichino que conformó, desde 2007, con Japón, Australia y la India. Australia, que había salido del grupo, haciendo fracasar la estrategia de Washington, regresó a él en 2010.

Ahora la administración Trump prepara un contraproyecto frente la iniciativa china de creación de nuevas vías de comunicación destinadas a facilitar el comercio, según el modelo de la antigua «Ruta de la Seda».

El Partido Comunista de China escogió en 2009 al hoy presidente Xi Jinping para crear una red de vías comerciales que cubra el conjunto del planeta. Luego de ser nombrado presidente de la República Popular China, Xi ha ido dando a conocer la envergadura de ese proyecto cuyas rutas atravesarían cerca de 70 países, con un costo estimado en 124 000 millones de dólares.

Los países del Quadrilateral Security Dialogue se reunieron en noviembre de 2017, al margen de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Australia, Malcolm Turnboll, discutirán el 23 de febrero, en la Casa Blanca, las grandes líneas del contraproyecto que pretenden oponer al proyecto chino de nueva «ruta de la seda».

El gobierno australiano publicó en diciembre pasado su 2017 Foreign Policy White Paper, donde aconseja implicar a Estados Unidos en el enfrentamiento a China.

El 15 de febrero de 2018, el almirante estadounidense Kurt Tidd, actualmente al mando del SouthCom [1], expuso en términos incendiarios el riesgo que representa la nueva ruta china de la seda para la influencia de Estados Unidos. 

 

¿Por qué la Corte pide investigar de nuevo al senador Álvaro Uribe?

Cierre de revista ‘Punto Final»: Un nuevo y certero atentado contra la democracia

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Juan Pablo Cárdenas S.

Radio U. de Chile

El cierre de Punto Final es el triunfo de la ideología de quienes postulan el neoliberalismo económico, la democracia vigilada, la concentración de la riqueza y la marginalidad de millones de chilenos, muchos de los cuales son brutalmente reprimidos actualmente en La Araucanía, como también son perseguidas y desacreditadas sus organizaciones sociales, políticas y culturales.

El director de la Revista Punto Final ha anunciado el inminente cierre de su publicación. Problemas financieros serían la causa de que se apague una publicación de más de 50 años de existencia y que ha representado con lucidez la visión del progresismo o de la izquierda en nuestro país. Un notable esfuerzo editorial valorado en todo el continente y que difundió el pensamiento de decenas de periodistas e intelectuales reclutados siempre por Manuel Cabieses, cuya solvencia, ética y destreza profesional están ya inscritos en el largo…

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Jornada de debate hacia una huelga feminista