«EL DIARIO DE CARMENZA» GUSTAVO PETRO

El diario de Carmenza

Tomado de «CUARTO DE HORA»

Por Gustavo Petro
Hace unos días me encontré en mi casa con un exgeneral del Ejército. Me contó que de joven había estado al frente de la tarea de perseguirme y capturarme en Zipaquirá. Me presentó a su esposa y conversamos como viejos conocidos, como ex militares de una guerra añeja, perpetua, que ambos deseamos que se acabe. Nos encontramos como amigos. Él, lleno de victorias militares y yo, con mis mismos deseos de joven, quizás también de victorias, si como victoria entendemos el simple hecho de seguir vivos.

Hablando con él, llegamos a la conclusión de que quienes hacen la guerra en Colombia no son en realidad los hombres de uniforme, sino los políticos, los que se apropian del poder y la riqueza.

El exgeneral me trajo un regalo que me hizo estremecer, un obsequio que me deja una herida, un dolorcillo en el corazón, una tristeza, una nostalgia. Me entregó las fotocopias del diario de campaña de “La Chiqui”: Carmenza Cardona Londoño. La jovencita que puso a sus pies al gobierno de Turbay, en la toma de la Embajada Dominicana. La mujer, pequeña de estatura, pero de inmensa valentía, que con su brazo en alto y su capucha nos puso a soñar a muchos, cuando le gritó a toda Colombia, en 1980: ¡Dignidad!

En una agenda de Ecopetrol, Carmenza, quien se hacía llamar Natalia, escribió su día a día. Narró casi cuatro meses de travesía armada por el Chocó, desde el mar donde desembarcó con sus compañeros soñadores, hasta el Alto Andagueda, ya en Risaralda.

Devoré ese diario en menos de dos horas hasta que llegué a la página en blanco que seguía a su última palabra. Ese blanco inmenso en el que más nunca escribirá ella; ese blanco que ya no se llenará de palabras; el blanco de un autor desaparecido, el blanco de las palabras que ya no estarán. Esa página en blanco, al final de su última palabra, estaba llena de su muerte en combate. Ese blanco que me dejó un nudo en la garganta, una impotencia.

Allí en esas páginas, con su clara letra femenina, volví un poco a reencontrarme. Era abril de 1981, yo tenía 21 años cuando eso. Quizás había festejado mi cumpleaños con mi mama, mi padre, y mis hermanos, quizás estaba aún tranquilo soñando revoluciones en Zipaquirá, aun estudiante de economía, mientras ella, a punta de valentía, atravesaba esas selvas espesas y esos ríos caudalosos, soportando la persecución permanente de los helicópteros y la infantería del ejército.

Su diario estaba en su mochila ensangrentada y les permitió saber a quienes la abatieron, su nombre, su gigante significado, el símbolo enorme de aquella que estaba arrojada en la trocha, en medio de aquel inmenso verde esplendoroso que admiró el día anterior, y sobre el cual escribió. Seguro algún mando del ejército guardó ese diario, y seguro alguien le sacó fotocopias. Sin que nadie en Colombia lo supiera, el diario esperó 40 años, mucho más que la edad que alcanzó a tener su autora, antes de llegar a mis manos. Ahora no puedo menos que comprometerme a publicarlo.

Leyendo esas páginas encontré mis propios recuerdos, los bríos que nos acompañaban e impulsaban, esa ingenuidad romántica de pensar que Colombia se podía cambiar, esa ilusión de joven, de mujer, rompiendo el dolor físico, las llagas de sus pies, el dolor de su columna por el peso. Ese trasegar sin quejas día y noche, esos días llenos de lluvias, de marchas, de hambre, persiguiendo como se persigue una estrella, una idea, un sueño.

Las rutinas azarosas de los días pasaron por esas páginas. Los últimos meses de la vida de Carmenza Cardona están allí escritos con doloroso amor. Acababan de celebrar un 19 de abril y en su última página escrita se apreciaba un nivel moral tan alto, un sentimiento de victoria tan sublime, que en cierta forma era también un sentimiento de paz. De haber logrado la proeza de atravesar durante meses las tierras del Chocó para llegar luego a las altas tierras desde donde soñaba con hacer una revolución, hubiera convergido en un torrente enorme de transformación para el país.

Su cuerpo nunca fue entregado. Está enterrado allí en esas tierras de indígenas emberas y, sin embargo, hoy una parte de su vida está entre mis manos. Su diario la resucita, para las mujeres jóvenes de hoy.

Allí en esas páginas hay un hilo conductor. Su paso por caseríos innombrables, lejanos y aislados, llenos de mineros negros y pescadores, de indígenas emberas.

Nos describe Carmenza, la pobreza, el hambre, el abandono. La alegría de esos pueblos al recibir a los hombres y mujeres del M19, el encuentro con la esperanza.

Pueblos negros descendientes de los esclavos que trajeron los españoles a la fuerza y sobre los cuales construyeron un sistema económico y político que aún nos persigue.

Carmenza encontraba en esa pobreza, que a veces se lee insípida en los libros, en las estadísticas, desde las oficinas de los burócratas que gobiernan en Bogotá, el afán de superarla y de vivir. Al dormir allí en los mismos ranchos, al comprar una vaca para darle por primera vez carne a los niños negros, al compartir las escazas medicinas que traía con personas que jamás habían visto un médico, Carmenza se llenaba de ganas de luchar, le encontraba sentido a su existencia.

Pasó cerca de Istmina, por el San Juan, y cruzó el rio Andagueda donde los esperaba una emboscada, combatió dos veces, pero llenó sobre todo sus días, de selva, de lluvias, y del pueblo más pobre de Colombia.

Nunca pensó en desertar o salir corriendo, ni una sola palabra de flaqueza en su diario, nunca un reproche o un resentimiento. A través de su diario se nota que, por esas selvas y esos recónditos parajes de la pobreza colombiana, transitaba una mujer joven llena de amor, transitaba el amor. Porque en lo más inhóspito siempre está el amor.

Carmenza sabía que recorría las tierras de los descendientes de la gente que se había liberado de cadenas, huyendo. Los esclavistas jamás dejaron el poder en Colombia. Se vistieron de virreyes y después de libertadores. Se dieron libertad a sí mismos y luego destruyeron a quienes clamaban por una libertad real para toda la sociedad, hasta que destruyeron el mismo ejercito libertador. Hasta que hicieron de la palabra democracia una burla.

Los esclavistas siguieron gobernando hasta llegar a los tiempos de Carmenza y desde sus privilegios cómodos le lanzaron un ejército para matarla. Ella que se llenaba del aliento de la libertadora de esclavos.

En ese Chocó abandonado, y en el litoral del Valle y del Cauca, y de Nariño, y en los barrios populares de Bogotá, y de Cali, y de Medellín, están los descendientes de estos pueblos emberas y negros que encontraba Carmenza a su paso.

En las décadas que siguieron a la muerte de Carmenza, siguió el desplazamiento del pueblo que abrazaba, siguió la toma mafiosa y paramilitar del territorio, se abalanzó sobre esas tierras el vandalismo de los politiqueros, llegó la minería ilegal que desataron los lavadores de dólares, décadas después. Llegó el destrozo de su territorio, de sus ríos, de sus selvas, la gente salió de allí despavorida e inundó los barrios de pobres de las ciudades.

No lo supo Carmenza, pero de los pueblos pobres que veía, las gentes con las que se abrazaba y bailaba y cantaba, y hablaba de ideas revolucionarias y de un país distinto y justo, tuvieron que salir corriendo con lo poco que tenía, con familias y niños en los brazos, en noches oscuras por ríos miedosos y selvas tupidas, llenos de terror, desplazados por los oscuros gobiernos de los esclavistas.

El pueblo que vio por última vez a Carmenza, nunca sospechó que aquella jovencita en aquellos remotos y húmedos lugares, era la misma que había puesto el mundo a negociar con ella, la misma que había dado órdenes al embajador de los EEUU para que barriera bien la cocina y atendiera con humildad a sus compañeros embajadores, la misma que le había dicho al país que era necesario un Dialogo Nacional para reconstruir la Patria.

La misma que se hizo escuchar del presidente de la república y que había logrado que las primeras páginas de los principales diarios del mundo le sacaran esa, su foto icónica, de mujer bravía gritándole a la humanidad sus verdades.

Ese pueblo que la quería viviendo en esos caseríos y ranchos miserables, terminarían mucho tiempo después de su propia muerte, desplazados, aterrorizados, convertidos en los parias de la tierra, en los parias de siempre, en las víctimas de la injusticia.
Un rio negro y embera saldría de la selva para refugiarse en la gran ciudad, en la Medellín, en la Capital de la República, esperando el abrazo solidario. El que ellos mismo darían si un ciudadano de Medellín, Cali o Bogotá llegase hasta sus tierras, como se lo dieron a Carmenza.

Al acabar de leer el diario, mire mi celular y sus redes. La noticia era la masacre de cinco niños negros en un barrio popular de Cali. Una masacre de niños, como las de los niños bombardeados. 400 niños caídos, bombardeados, miles de niños fusilados, decenas de miles de niños muertos por el hambre y la sed.

Juan Manuel Montaño de15 años, Jair Andrés Cortés de 14 años, Jean Paul Perlaza de 15 años, Leyder Cárdenas de 15 años, Álvaro José Caicedo de 14 años. Todos niños negros, degollados en Llano Verde, cerca de la policía.

Niños degollados ante hombres de machetes ensangrentados que eran miembros de la seguridad de un gran cañaduzal, hombres de negro armados de machete junto a la policía, custodios de una riqueza ajena, la de los antiguos esclavistas, la que monopoliza el uso de la tierra del Valle del Cauca, la que consume la mayor parte de su agua, niños degollados tirados en el cañaduzal donde trabajaron sus padres, sus abuelos sus bisabuelos, sus ascendientes esclavos, esclavos que también eran asesinados en la tierra de los esclavistas.

Una masacre más entre centenares de masacres de Colombia. La masacre del pueblo negro. El genocidio.

Jóvenes a los que, quienes gobiernan el país miran con desdén o ni siquiera miran. A los que les cierran las puertas de la universidad y del buen vivir. A los que persiguen permanentemente bajo el mirar de una policía que aún no entiende que su papel es protegerlos. Jóvenes abandonados por la injusticia social. Hijos descendientes de los esclavos, de los que trajeron a la fuerza para explotar y hacer riqueza para otros.
En esa Cali, donde quedaron condenados al olvido, mientras los apellidos de los esclavistas, después de cinco siglos continúan resplandeciendo en las altas esferas del estado. Descendientes de esclavistas de quienes no solo conservan el apellido, sino la mentalidad del liberticida.

Esos jóvenes eran los que Carmenza abrazaba, 40 atrás. Cuatro décadas han pasado y la misma alevosía, la misma pobreza, la misma violencia.

40 años han pasado desde que Carmenza escribía el dolor y la rabia que le causaba la pobreza de la gente que encontraba en su deambular de Quijote, y hoy el paisaje social, la realidad del pueblo negro e indígena es la misma.

Colombia es injusta. Un solo norteamericano negro muerto por la policía desencadenó la oleada social que está a punto de acabar con un mandato oprobioso: el de Trump. Aquí miles de jovencitos negros han sido asesinados y la respuesta es el silencio. La apatía de una sociedad acostumbrada a la muerte. Un país que normaliza la violencia y la sumisión.

Colombia Humana ganó electoralmente en la misma tierra por donde anduvo Carmenza. Ganamos en San Juan y en Istmina, los emberas nos apoyaron y cobijaron con sus espíritus nuestra candidatura. Por esas selvas, casi de regreso por el camino que tomó Carmenza, se produjo una oleada electoral de cambio. Ella entró con sus armas, nosotros recorrimos sus pasos con la palabra, el celular que nunca conoció, el pueblo desarmado. Quizás ambos vientos, los que la acompañaron a ella, los que nos acompañaron a nosotros casi cuarenta años después, se encontraron, quizás se entrecruzaron en vientos huracanados, quizás se besaron.

Por las poblaciones de todo el litoral pacífico, por los pueblos y veredas que desde la Boca del San Juan hasta el Risaralda votaron en forma tan mayoritaria y contundente por nuestras ideas y programas, es que debemos entender que la Colombia Humana está para generar la esperanza, para generar una nueva libertad, para generar emancipación
Aún millones de personas no han entendido que mientras se masacra a los niños, mientras se masacren a los pueblos, mientras nos olvidemos de la Colombia profunda y abandonada, en la gran Ciudad y en las selvas, no habrá paz.

Carmenza negoció la libertad de decenas de embajadores en una camioneta, ante funcionarios asustados por su juventud y su feminidad digna, pero Carmenza también descubrió que la verdadera paz no llegaría hasta que un dialogo de toda la sociedad permitiría la democracia verdadera y la justicia social, hasta que esos seres humildes y negros que abrazaba con su candor de revolucionaria, no encontraran la Justicia, el cobijo de un estado democrático, la emancipación de ser dueños de su tierra, de sus ríos y de su cielo.

Carmenza en su travesía se encontró con el corazón de Colombia. Hoy sabemos que ese corazón rodea atribulado los hogares de los niños degollados en tierras de los descendientes de los esclavistas. Carmenza allá enterrada en un sitio desconocido en una tierra sorprendentemente verde y Colombia aquí adolorida, saben que el día en que ningún niño sea asesinado, ningún negro, indígena, mujer o trabajador excluido, brillará el comienzo de la historia de un gran país, de una Colombia que merecerá el título de humana.

¡A epm se la tomaron los bogotanos!

Los que están siendo sometidos a juicio fiscal son Luis Alfredo Ramos Botero, Sergio Fajardo Valderrama, Aníbal Gaviria Correa, Juan Esteban Calle Restrepo, Jorge Alberto Londoño de la Cuesta, Federico José Restrepo Posada, Alejandro Antonio Granda Zapata y Fabio Alonso Salazar Jaramillo, luego entonces ¿Cuál es la razón para que estos ciudadanos no estén en el radar del gerente general de epm y de él alcalde de Medellín?

CARTAS FOROCHAT / redaccion@forochat.com.co
Editor: Jaider Monsalve – Valinor19

Por: Gonzalo Alvarez Henao
Concejal de Medellín durante varios períodos
Dirigente social de la ciudad
gonzaloalvarezhenao@yahoo.es

Con frecuencia se ha escuchado decir que en Colombia los pobres votan para que los elegidos trabajen para los ricos; en Medellín en cambio habría que decir, que los pobres y personas de la clase media votaron para que el elegido estuviera al servicio de Fabio Valencia Cossío y un oculto poder que mueve sus tentáculos desde Bogotá. Las dificultades para escoger los nombres de la nueva junta directiva de epm, parece confirmarlo. El nocaut técnico con gancho derecho que el alcalde Quintero Calle, le logró encajar al Grupo Económico antioqueño GEA, parece haber sido preparado por unos entrenadores expertos en trapisondas, como los Valencia Cossío y el inefable César Gaviria Trujillo. La explicación la tenemos en que la acción judicial estuvo dirigida solamente contra las empresas de ese grupo económico, y no contra todos los responsables del daño ocasionado a epm.

El GEA con sus agentes enquistados en la Junta Directiva de epm, patrocinó y avaló todos los negocios oscuros en Hidroituango, en Porce tres, en Panamá y las desastrosas y corruptas inversiones extranjeras, entre muchas otras actuaciones fraudulentas. A estos moralistas que se muestran tan preocupados por la suerte de epm, sería bueno preguntarles si es cierto o no que su principal vocero en la autoridad colegiada de epm por muchos años, y más reciente en Ruta N, Manuel Santiago Mejía, ha tenido una relación estrecha como accionista de almacenes “Alkosto”, más concretamente con el esposo de la cuestionada y señalada Vicepresidenta, Martha Lucía Ramírez Blanco.

El Comité Cívico que está creando la oligarquía antioqueña con la idea de recuperar nuevamente el control de la empresa, lo vamos a enfrentar de manera responsable, pero con mucha contundencia. Es cierto que el alcalde de turno está obligado a respetar a la Junta Directiva de la empresa y debe someter a su consideración y aprobación todos los asuntos que son de su competencia, y a consulta los temas que tienen trascendencia; pero en el caso de la posible demanda contra el Consorcio Constructor no tenía que solicitar aprobación, ni consideración alguna, debido a que varios de sus integrantes tienen gran responsabilidad con algunos ilícito cometidos, por tener relación directa con las empresas cuestionadas y por guardar silencio cómplice en cuanto a los actos de corrupción que han rodeado el proyecto y el robo de la multinacional Millicom, de todo el conglomerado de las telecomunicaciones de propiedad de Medellín.

El hecho de respaldar la decisión que tomó el Alcalde de no consultar a los cuestionados y señalados miembros de la Junta Directiva de epm, no nos impide formular estas preguntas: ¿Por qué el Gerente General de Empresas Públicas de Medellín, solo le recomendó al Alcalde que demandara al contratista? ¿Por qué no le sugirió que le solicitara a la Contraloría General de la Nación, que dé a conocer el resultado del juicio fiscal que anunció en noviembre de 2019, que iba a emprender contra los responsables del desastre de Hidroituango?

La Contraloría dijo que durante la ejecución de la obra se ha destruido valor en cifras redondas, por $ 2.971 mil millones de millones y un lucro cesante de $ 1.104 mil millones de millones de pesos, un monto superior a cuatro billones de pesos, y que a la fecha debe superar los 5 billones. Los que están siendo sometidos a juicio fiscal son Luis Alfredo Ramos Botero, Sergio Fajardo Valderrama, Aníbal Gaviria Correa, Juan Esteban Calle Restrepo, Jorge Alberto Londoño de la Cuesta, Federico José Restrepo Posada, Alejandro Antonio Granda Zapata y Fabio Alonso Salazar Jaramillo, luego entonces ¿Cuál es la razón para que estos ciudadanos no estén en el radar del gerente general de epm y de él alcalde de Medellín? GAH

CARTAS es un espacio abierto a nuestros lectores, a fin de dar a conocer sus respetables puntos de vista bajo su absoluta responsabilidad, escritos que deben ser dirigidos al correo redaccion@forochat.com.co Sus posturas y pronunciamientos no comprometen en nada la linea Editorial oficial del portal forochat.com.co

Tomado de: ForoChat.com.co» http://www.forochat.com.co/2020/08/16/a-epm-se-la-tomaron-los-

Zona Franca | EPM y el rompimiento de Daniel Quintero con un sector del empresariado paisa

Lo que no se ha dicho de la renuncia de la Junta Directiva de EPM

Si bien ya conocemos a los actores principales del suceso, vale la pena revisar algunos aspectos de este embrollo en los que no se ha profundizado lo suficiente.

Lo que no se ha dicho de la renuncia de la Junta Directiva de EPM

Álvarez Cristian (OR)

Gran revuelo en la capital antioqueña tuvo la medida de iniciar un proceso conciliatorio con los contratistas y/o socios estratégicos del proyecto hidroeléctrico de Hidroituango tomada por la Gerencia de Empresas Públicas de Medellín EPM.

La medida, encabezada por el gerente de EPM Álvaro Rendón, y que fue difundida en redes sociales por el alcalde Daniel Quintero, busca recuperar hasta 9.9 billones de pesos; valor estimado de los sobrecostos de la colosal obra; invertidos en recuperar su viabilidad.

Pero, según lo publicado por Quintero quienes deberán hacer el pago de los billonarios sobrecostos serían los contratistas de la obra.

¿Qué pasó?

El proyecto hidroeléctrico de Hidroituango es una de las obras más ambiciosas de la ingeniería nacional que busca poner al río Cauca (el segundo más caudaloso del país) a generar la cantidad de 2.400 megavatios por hora, equivalentes al 17% de la demanda energética de Colombia, según El Tiempo.

Sin embargo, en 2018, la obra estuvo a punto de quedar fuera de control debido a unos problemas estructurales internos. Mientras se hallaba la causa del suceso, EPM debió gestionar recursos para recuperar la obra y evitar que el colapso de esta causara estragos catastróficos.

La plata se consiguió y se invirtió en la máxima prioridad: salvar las vidas de las comunidades rivereñas y recuperar el control de la obra. Las investigaciones posteriores dieron cuenta de que el fallo y la amenaza de colapso de la presa se dieron por errores de ingeniería que EPM niega.

El proyecto poco a poco se ha ido recuperando y a igual ritmo han aumentado los sobrecostos que ya llegan a 9.9 billones de pesos, según lo expresado por Quintero.

Renuncia la junta

El asunto es que, en vista de que se acababa el tiempo para tomar las medidas que permitieran recuperar el valor de los sobrecostos, el gerente de EPM comenzó el proceso de conciliación, pero la medida tomó inexplicablemente por sorpresa a la Junta Directiva de EPM.

Sintiéndose sobrepasados por el gerente y el alcalde, (pese a que su unidad jurídica ya les debía de haber advertido la cercanía del plazo), los miembros de la Junta Directiva de EPM trataron de atajar la decisión tomada desde la gerencia y propusieron una junta extraordinaria para reclamarle al alcalde y al gerente su desaire en la trascendental decisión (otro hecho así ya había sucedido pocos meses atrás).

Tras esa reunión, los miembros de la Junta Directiva de EPM decidieron renunciar en bloque como forma de protesta frente al manejo de la situación hecho por Quintero y Rendón. Quintero no se arredró en lo decidido por el gerente, por lo que la renuncia se hizo efectiva. Y esto nos trae al escenario actual.

Los implicados y el GEA

Si bien ya conocemos a los actores principales del suceso, vale la pena revisar algunos aspectos de este embrollo en los que no se ha profundizado lo suficiente.

El primer aspecto es que entre las empresas, consorcios, interventores y contratistas que se verían involucrados en la demanda que buscan recuperar los 9.9 billones de pesos —si falla la conciliación— están el Consorcio Generación Ituango (Integral – Solingral); el Consorcio Ingetec y Sedic; Chubb Seguros Colombia; el Consorcio CCC Ituango el cual es el principal constructor de la obra y que está conformado por Construçoes e Comercio Camargo Correa S.A., Conconcreto y Coninsa Ramón H.

Las dos últimas han tenido lazos comerciales con el Grupo Empresarial Antioqueño GEA, conglomerado comercial conformado por las principales compañías antioqueñas con injerencia nacional e internacional; y que también influencia la política de Medellín y de Antioquia.

La demanda anunciada por Quintero también implicaría al núcleo del GEA: Suramericana de Seguros.

¿Puerta giratoria?

Otro aspecto llamativo es la participación de algunos de los miembros de la Junta Directiva de EPM en la política local y en algunas empresas del GEA.

Por ejemplo, Andrés Bernal Correa, quien fue integrante de la Junta Directiva de EPM desde el 6 de febrero de 2012, fue vicepresidente financiero y de desarrollo estratégico de SURA Asset Management entre 2012 y 2017. Su relación con el grupo SURA data de hace más de 20 años.

Jesús Aristizabal Guevara fue secretario de Gobierno Departamental, secretario Obras Públicas de Antioquia, director (e) de Valorización Departamental de Antioquia y concejal de Medellín.

Y Manuel Santiago Mejía Correa, integrante de la Junta Directiva de EPM desde el 30 de abril de 2012, ha sido gerente de Colombiana de Comercio CORBETA y Secretario de Hacienda de Medellín.

Según lo denunció en 2015 el sindicato de Industria de los Trabajadores Profesionales de las Empresas de Servicios Públicos Domiciliario SINPRO, la Junta Directiva de EPM se ha convertido en una puerta giratoria para alcanzar puestos dentro de las Empresas del GEA. Por eso hoy, causa curiosidad el espaldarazo de apoyo que el mismo sindicato SINPRO les da a los miembros salientes de la Junta Directiva que tanto criticó hace cinco años.

También, en aras a la verdad, hay que tener otro elemento presente: Daniel Quintero tuvo la oportunidad a su llegada a la Alpujarra el pasado mes de enero de cambiar completamente la Junta Directiva de EPM, sin embargo la ratificó. Quintero solamente nombró los reemplazos de dos de los miembros de la Junta que renunciaron a esta, uno de los saliente tenía estrechos lazos con el GEA.

Decisiones erradas

Otro aspecto a relucir es que la Junta Directiva de EPM habría autorizado la construcción de la Galería Auxiliar de Desvío que comenzó a construirse en agosto de 2015 y que fue uno de los “pilares” para el compromiso y casi debacle de la megaobra.

De otro lado EPM —y por ende su Junta Directiva— pactó con el consorcio CCC Ituango, el 28 de diciembre de 2015, un plan de aceleración de la obra para recuperar hasta 18 meses de los 20 que ya llevaba de retraso la culminación de la presa. El acuerdo indicaba que, si se lograba el cometido, se entregaría un incentivo de 70.000 millones de pesos al contratista.

Esa aceleración muchos la señalan —junto al colapso de la Galería Auxiliar de Desvío— de ser uno de los factores determinantes de la crisis de Hidroituango pese a que hasta hoy EPM lo niegue.

Por último, llama poderosamente la atención el por qué la Junta Directiva de EPM en estos dos años no hizo gran cosa para recuperar los sobrecostos de la obra; mientras que sí ha sido evidente entre los usuarios de EPM un incremento en las tarifas de sus servicios públicos.

Estos incrementos han sido justificados por parte de la compañía como errores de facturación o incluso como consecuencia de fenómenos atmosféricos como El Niño, lo que deja más enrarecido el ambiente.

Pero lo más curioso es que una junta que cuenta con un abogado como Luis Fernando Álvarez Jaramillo —quien fue presidente y magistrado del Consejo de Estado, magistrado titular encargado en la Corte Suprema de Justicia y magistrado auxiliar de la Sala Constitucional, conjuez en la Corte Constitucional y del Tribunal Administrativo de Antioquia— se le haya pasado por alto iniciar los procesos legales para recuperar la inversión de los sobrecostos de Hidroituango.

La pregunta que queda en el aires es ¿Por qué?

Tomado de: https://www.laorejaroja.com/lo-que-no-se-ha-dicho-de-la-renuncia-de-la-junta-directiva-de-epm/

Medellín ¿Quién habla de corrupción?

Por Gonzalo Alvarez Henao

¡Qué tal esto!

¿Quién habla de corrupción?
El denunciado penalmente por encubrimiento, prevaricato y peculado en favor de terceros ex alcalde, Federico Gutiérrez Zuluaga, viene ahora a darle lecciones de manejo transparente de los asuntos públicos a Daniel Quintero Calle. A este sol de oriente, apodado Fico, le entregamos todas las pruebas que teníamos en nuestro poder y que comprometen seriamente al paraguayo Marcelo Cataldo Franco, en la estafa protagonizada por Millicom contra Medellín, pero no solo las desestimó, sino que como desagravio le otorgó la máxima distinción que concede el Municipio de Medellín, no solo por defraudarnos sino por sostenerle a su hermana Catalina Gutiérrez Zuluaga en un alto cargo, cuando ésta tenia serios impedimentos legales.
El alboroto que están formando el Grupo Económico Antioqueño GEA y algunos ex alcaldes comprometidos hasta los tuétanos con la corrupción en EPM, no es porque les preocupe la suerte de la empresa, sino que han entrado en un estado de pánico total por la posibilidad que existe de que se conozca la verdad de lo que han hecho con los dineros de los usuarios. El Alcalde Daniel Quintero Calle, está obligado a darles a conocer a los ciudadanos, en detalle, todo lo que ha pasado con las finanzas de EPM, y quienes son los responsables de lo que sucedió en Hidroituango.

Como tenemos por costumbre no hacer denuncias sin pruebas, aportamos la imagen que contiene la condecoración otorgada por el ahora pulquérrimo exalcalde, a un indiciado de estar comprometido en graves delitos contra el patrimonio público de Medellín.

DE REGRESO AL PASADO

POR: GONZALO ÁLVAREZ HENAO

Qué oportuno resulta citar en este breve comentario que se hace en torno a la amenaza de privatización que se cierne contra Interconexión Eléctrica ISA, lo dicho por Marx en el 18 brumario de Luis Bonaparte que la historia ocurre dos veces: la primera como tragedia y la segunda como comedia, sin dejar de lado la advertencia que con frecuencia nos hacen de que cuando se desconoce la historia estamos expuesto a repetirla. Esto parece ser lo que nos sucede de manera reiterada a los colombianos. Ejemplo de ello es que en la década del 40 la generación, distribución y comercialización de la energía eléctrica, en su mayoría se encontraba en manos privadas, lo que resultó ser una traba para el desarrollo industrial y comercial del país y la satisfacción de la creciente demanda de energía eléctrica de las familias concentradas en los centros urbanos.

Análisis poco rigurosos de la realidad nuestra dan cuenta que Colombia pasó de ser un país rural a un país urbano, sin detenerse a pensar que entre nosotros ocurrió todo lo contrario de lo que han dicho los estudiosos del urbanismo que para que un pequeño pueblo se convierta en ciudad, se requieren siglos  de un proceso lento y continuo, un todo socio espacial orgánico y hasta cierto punto coherente. Sin embargo, las ciudades colombianas a partir de la década del 40 registraron un crecimiento brusco desordenado y anárquico. Basta con decir que la población para el año 1950 se acercaba a los 12 millones de habitantes y en apenas setenta años pasamos a más de 50 millones, en su mayoría viviendo en las grandes ciudades.

¿Cuál es la causa que motivó la migración de hombres y mujeres del campo a la ciudad? En una primera aproximación debemos argumentar que es el resultado del estallido de la violencia política que se desató a partir del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la miseria en el campo, el reclutamiento de campesinos por parte de la industria y el desplazamiento interno. Todo esto trajo como consecuencia un crecimiento acelerado de los centros urbanos, y una mayor demanda de servicios públicos, entre ellos, el de energía eléctrica.

La demanda de energía eléctrica no solo provenía de los hogares urbanos, sino también de la floreciente industria del país. Para poder garantizar el suministro eficiente de energía eléctrica el presidente Carlos Lleras Restrepo, se vio precisado a convocar en septiembre de 1967 a la Corporación Autónoma Región de Cauca (CVC), la Central eléctrica de Anchicayá (CHIDRA), la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), las Empresas Públicas de Medellín (EPM), el Instituto de Aprovechamiento de Aguas y Fomento Eléctrico   (ELECTRAGGUAS) y la Central Hidroeléctrica de Caldas (CHE), para dar nacimiento a INTERCONEXIÓN ELÉCTRICA S.A., como una entidad pública.

INTERCONEXIÓN ELÉCTRICA S.A. de establecimiento público, fue transformada en una poderosa empresa industrial y comercial del estado en 1990. De esta manera el estado adquirió el monopolio de la generación y distribución de la energía en el país; pero esto resultó ser incómodo para los privatizadores neoliberales que haciendo uso de su influencia y poder, consiguieron que el constituyente del 91 introdujera en el artículo 365 de la Constitución Política, la participación del sector privado en la generación, distribución y comercialización de la energía. Despejado el camino legalmente, el Congreso expidió la Ley 142 de 1994, con la que de un plumazo escindió el activo de generación de energía de ISA y lo destinó a la constitución de una sociedad de economía mixta  de la que resultó Isagen, hoy en manos privadas.

INTERCONEXIÓN ELÉCTRICA S.A. con su limitado objeto social, jurídicamente continuó siendo una empresa industrial del estado, pero sus administradores la han venido desnaturalizando, para poder perseguir a la organización sindical y a los trabajadores, buscando despejar el camino para su privatización total. El primer paso que han dado para el logro de este propósito, fue la creación sin autorización legal de Intercolombia S.A., la que están utilizando como punta de lanza contra el sindicato. Hay que decir que con unos jueces parcializados consiguieron dejar sin vigencia algunos apartes de los estatutos de SINTRAISA, en su pretensión de acabar con este histórico y combativo sindicato.

Lo que pretenden los privatizadores neoliberales es hacernos retroceder a la década del 40, cuando el sector predominante en la generación, distribución y comercialización de energía eléctrica era el sector privado, al que hubo que retirar de esta actividad porque el único interés que tenía era obtener buenas ganancias sin invertir en nuevos proyectos.

Medellín, 3 de agosto de 2020

 

 

 

 

EXTRAÑA COINCIDENCIA

 
Por: Gonzalo Alvarez Henao

El Alcalde Daniel Quintero Calle y el Gerente General de Empresas Públicas de Medellín, lanzaron una cortina de humo, buscando seguramente desviar la atención de la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, que ha emprendido una juiciosa investigación orientada a determinar si el ex fiscal Néstor Humberto Martínez Neira, actúo de manera negligente o se hizo el de la vista gorda en los casos de corrupción que se presentaron en Hidroituango, con la posible manipulación de las pruebas y el ocultamiento de las mismas. Esto en cumplimiento de un Despacho Comisorio.

Resulta demasiado extraño que la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, nos solicitara el 5 de agosto de 2020, una ampliación de la denuncia presentada contra el exfiscal en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y también para que presentáramos todas las pruebas que teníamos en nuestro poder, en las que se da cuenta de todos los actos de corrupción presentados en Hidroituango, los daños ambientales y económicos que sufrió la población asentada cerca al Río Cauca, y que ahora el Alcalde y su Gerente de bolsillo resulten iniciando demandas cuando lo que tienen que parar son los ilícitos que se han venido cometiendo.

El afán por proteger a los corruptos, pudo llevar a estos folclóricos funcionarios a informarle a la opinión pública que emprenderían una acción de carácter civil, buscando que el Consorcio Constructor repare los daños económicos ocasionados, sin consultar esta decisión con la Junta Directiva de EPM que ya se pronunció expresando su rechazo, por no haber sido consultada o informada como tenía que ser, por tratarse de un asunto de tanta trascendencia. Publicamos un fragmento del Despacho Comisorio

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Medellín. Renuncian en bloque los miembros de la Junta Directiva de E.P.M.

Medellín, 11 de agosto de 2020

Doctor

DANIEL QUINTERO CALLE

ALCALDE DE MEDELLÍN

Ciudad

Respetado Señor Alcalde:

Reciba un cordial saludo de parte de los miembros de la Junta Directiva de Empresas Públicas de Medellín, abajo firmantes, quienes manifestamos pleno acuerdo con lo que exponemos a continuación:

Después de analizar a fondo los distintos temas tratados en la reunión extraordinaria de Junta Directiva, presidida por Usted en la mañana de este martes 11 de agosto de 2020, consideramos importante presentar las siguientes apreciaciones sobre la propuesta de

ampliación del objeto social de la Empresa. Como consta en Actas, es cierto qué tanto en la comisión de empalme para el actual gobierno municipal, en el Comité de Estrategia e inversiones y en dos sesiones de Junta, el tema se presentó a título informativo sin que

mediara discusión sobre este asunto, y tal como Usted nos lo informó, en uso de sus facultades, decidió presentar la propuesta de Acuerdo al Concejo de Medellín, sin que fuera conocida por la Junta Directiva. Sin embargo, independientemente de competencias explícitas, consideramos que un asunto relacionado con los estatutos de

la Empresa, debe discutirse a fondo y buscar el concurso de la Junta Directiva como máximo órgano de la Entidad.

Ahora bien, en relación con Hidroituango y sin desconocer la necesidad de desarrollar acciones legales para proteger el patrimonio de la empresa y el vencimiento de términos, también quedó claro en la reunión que la Junta Directiva de EPM no conoció ni participó en el análisis para adelantar accioneslegales contra contratistas y compañías

de seguro del proyecto Hidroituango; y adicionalmente no conocemos que se hayan estructurado la matriz de riesgos para estas decisiones y sus correspondientes planes de mitigación.

Pero más allá de las explicaciones puntuales que se puedan dar a estos hechos, nos preocupa que no se estén observando las buenas prácticas de Gobierno Corporativo que han caracterizado al Grupo Empresarial EPM.

Señor Alcalde, como lo hemos recomendado reiteradamente, hacemos énfasis en que Empresas Públicas de Medellín debe enfocarse en los grandes retos que hoy enfrenta, como la terminación de Hidroituango, Caribe Mar y la atención de los efectos del COVID 19, en particular, frente a las débiles finanzas de los usuarios.

Señor Alcalde por lo anterior y al no estar de acuerdo con el actual manejo que se le viene dando a temas tan fundamentales para el presente y futuro del Grupo EPM y el reiterado desconocimiento a la Junta Directiva, nos vemos obligados a presentar nuestra

renuncia como miembros de ésta.

Lo anterior no es óbice para expresar nuestro agradecimiento por habernos permitido hacer parte de la Junta Directiva de tan querida Empresa durante su Administración.

Cordialmente

(Fdo) Luis Fernando Alvarez Jaramillo

(Fdo) Jesús Aristizabal Guevara

(Fdo) Andres Bernal Correa

(Fdo) Oswaldo León Gomez Castaño

(Fdo) Javier Genaro Gutierrez Pemberty

(Fdo) Gabriel Ricardo Maya Maya

(Fdo) Manuel Santiago Mejía Correa

(Fdo) Elena Rico Villegas

El interrogatorio que rindió ante la Fiscalía Diego Cadena, lo hundió a él…

Cuento de un cruel bandido que quiso burlar a la muerte  

Por: Ricardo Robledo

Cuentan que cuando dios estaba creando el universo, se puso una venda para tratar de ser imparcial y se agachó para colocar en la balanza los materiales para controlar que todo le quedara bien hecho y fue ahí cuando el demonio aprovechó para ponerle una mordaza y crear un bandido sinigual para que llenara la región de maldad.

El mundo se fue llenando de dolor y este malhechor promovía asesinatos, masacres, violaciones, descuartizamientos, decapitaciones para que jugaran futbol con las cabezas delante las familias, mataban a los padres ante sus hijos y luego degollaban a los niños, ocurrían empalamientos, desplazaban a los aldeanos de sus tierras y los condenaba a aguantar hambre y a la mendicidad en las ciudades, propagaban la drogadicción entre la población para alejarlos de la realidad, compraban gobiernos.

Las mujeres que se le acercaban, comenzaban a gritar desesperadamente desde los balcones del poder y tampoco podían ahorrar, pero palabras para insultar a los pobladores; fingía ayudarle a los vecinos de ricas regiones, ofreciéndoles manzanas contaminadas de virus asesinos y en las que se ocultaban armas para que se destruyeran entre ellos mismos, su interés era apoderarse de las riquezas y hasta decía que le dejaran la media luna, pero que la luna llena no le gustaba. Tanto proliferaba la maldad que sus seguidores estaban confundidos y ya no sabían que más hacer.

Tal era la crueldad que hasta el mismo diablo se asustó; pero no era de demonios el arrepentirse, todo lo contrario. Entonces, se sentó a pensar qué más podían hacer. Ahí fue en ese momento de descuido que, los ángeles celestiales aprovecharon para quitarle la mordaza al creador, quien como era omnipotente, había visto todo con un espejo que había colocado en el exterior. Instalaron una luna llena permanente para que iluminara en la oscuridad y para que así las personas vieran con claridad y no se dejaran engañar más.

Al ver que su poderío se debilitaba, los seguidores del bandido les gritaban a los ángeles, que, si no se quitaban las camisetas con alas, iban a pelarlos, pedían la pistola y vociferaban iracundos: “plomo es lo que hay, plomo les vamos a dar”. Amenazaron con incendiar toda la región y hasta acabar con todas leyes del universo, incluso con la ley de la gravedad para que todo flotara en un limbo y para que la justicia no tuviera peso.

Ante ese desmorone, el bandido vio que sólo le quedaban tres salidas:

La primera era confesar todos sus pecados ante la justicia suprema, cosa que no estaba dispuesto a reconocer y porque no sabía lo que era la contrición de corazón ni el propósito de la enmienda, pero sobre todo porque su orgullo, que es maléfico, le decía que escogiera el NO.

La segunda, dejarse llevar al exterior por otros malhechores para enseñarles sus fechorías, pero eso llevaba muchos trámites y en el mundo del mal sólo se conseguían pasaportes falsificados, lo que acabaría de dejarlo mal parado de entrada.

Entonces sus asesores le recomendaron fingir estar contaminado por un virus mortal, luego una cremación, esta vez no en hornos alimentados por llantas y luego desaparecer, pero vivo, no como las que él acostumbraba ordenar; como jugadita final le hizo un falso positivo a la parca y fue así como este cruel bandido quiso burlar a la muerte.

Agosto 09 de 2020

María Fernanda Barreto: Uribe es el expresidente colombiano más vinculado con narcos

El expresidente de Colombia, Alvaro Uribe es el político colombiano y expresidente con más nexos con el narcotráfico así como con la organización de grupos paramilitares, aseguró María Fernanda Barreto, articulista y analista política. Uribe y su llegada al poder político con Iván Duque en el próximo gobierno es un peligro para los movimientos sociales en el país suramericano. teleSUR

Entrevista de archivo