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EEUU está intentando imponer un estado de excepción mundial

La abogada constitucionalista María Alejandra Díaz, en entrevista para teleSUR, explicó que «Estados Unidos está destruyendo todo el sistema internacional que ellos crearon a la luz de la Segunda Guerra Mundial. Es la imposición de un estado de excepción mundial porque se suspende el derecho y simple y llanamente lo que opera es la fuerza, la violencia». teleSUR

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Foto tomada de la publicación de Luis Antonio Delgado en Facebook.

El virus es la pequeña mariposa de la teoría del caos…

El virus y la economía (I)

El virus es la pequeña mariposa de la teoría del caos: el suave movimiento que producen sus alas en una esquina del planeta se está empezando a traducir en una tempestad a miles de kilómetros. La gente lo intuye con más sabiduría que los políticos y economistas que siguen creyendo que sólo se trata de tomar medidas sanitarias acompañadas de otras cuantas económicas convencionales, cuando el peligro verdadero está en otro lado, en los fallos estructurales del sistema que el virus puede haber reactivado ya.

Juan Torres López

Lapoliticaonline.es

¿Un simple virus puede poner en solfa al mundo entero? ¿Una economía mundial tan potente y asentada pueda estar en peligro por esa causa? ¿Se pueden venir abajo las bolsas sólo por el efecto de la propagación de un virus? ¿Qué está pasando y qué puede pasar, por qué tanta alarma?

Es normal que la mayoría de la gente se haga este tipo de preguntas pero me temo que las respuestas que se están dando son confusas y que generan más dudas de las que resuelven.

Sobre la epidemia, lo cierto es que todavía no se sabe bien cuál puede ser su verdadera magnitud. Parece ser que si se aplican medidas de aislamiento e higiene que eviten su propagación, sobre todo a personas especialmente vulnerables, en muy pocas semanas se podría frenar su expansión sin que se produzca un efecto especialmente dramático. Eso es lo que parece que ha ocurrido en China, gracias a que allí hay un sistema de toma de decisiones muy centralizado, dictatorial, y en donde se han podido aplicar recursos millonarios para aislar a la población. Pero es difícil que se pueda actuar del mismo modo en otros países, de modo que no se puede descartar un contagio exponencial que afecte a millones de personas en unas cuantas semanas.

Diferentes estudios realizados en los últimos años sobre los efectos económicos de este tipo de epidemias nos permiten saber algunas cosas. Primero, que es seguro que lo que está pasando tendrá consecuencias y costes; segundo, que su efecto final dependerá del tiempo que dure la alarma y del frenazo de la actividad que produzca; y, tercero, que sólo si se actuara con gran ineficacia y se alcanzara un nivel de mortalidad ahora mismo posiblemente impensable (más 15 millones de muertos al año), quizá se produciría un coste que comenzaría a ser más o menos equivalente al que supuso la última gran crisis.

A pesar de eso, a mi me parece que el peligro al que nos enfrentamos no es la difusión de un virus ni aunque este fuese mucho más letal de lo que ahora podamos imaginar que llegue a ser el coronavirus en el peor de los casos.

El problema grave que tenemos delante de nuestras narices y al que no le estamos dando la importancia que tiene es la situación en la que se encuentra el sistema en el que vivimos, el capitalismo de nuestros días. Un sistema complejo que tiene propiedades que le hacen funcionar de un modo muy específico.

Estos sistemas, como el capitalismo, son imprevisibles y permanentemente inestables, y de ahí que sea muy difícil predecir cuál será su evolución. Pero sí sabemos, sin embargo, algunas cosas importantes sobre su funcionamiento y evolución y, sobre todo, sobre lo que puede hacer que colapsen.

Sabemos, por ejemplo, que los sistemas complejos como el capitalismo viven al borde o expuestos permanentemente al fallo sistémico y fatal, que tienden constantemente a la crisis y que están siempre en peligro de colapsar, precisamente porque su complejidad no es otra cosa que inestabilidad y desorden.

Pero, al mismo tiempo, también sabemos que la gran probabilidad de fracaso, de fatalidad, que acompaña a cualquier sistema complejo hace que generen en su seno constantes y potentes elementos de protección. Por eso pueden resultar muy seguros a pesar de ser, al mismo tiempo, muy propensos al colapso. Precisamente por eso.

En segundo lugar, sabemos también que los sistemas complejos casi nunca colapsan por el efecto de un solo fenómeno. Para que se produzca un fallo total, sistémico, fatal, para que colapsen, es necesario que concurran diferentes fallos al mismo tiempo.

Y es muy importante saber que estos sistemas funcionan siempre en condiciones degradadas, es decir, con muchos fallos latentes que es imposible erradicar, bien porque se desconocen, porque no compensa o porque no se quiere asumir el coste de eliminarlos en todo o en parte.

Las consecuencias de esto que sabemos sobre los sistemas complejos son de aplicación a lo que está pasando con la epidemia del coronavirus

En primer lugar, que es muy difícil que resulte tan fatal como se está creyendo. El sistema se está defendiendo del «fallo» en su funcionamiento que supone el coronavirus con mecanismos del propio sistema que son seguramente mucho más potentes de los que serían realmente necesarios para evitar que se convierta en un peligro global o letal. Y, como he dicho, es altísimamente improbable, por no decir, imposible, que el sistema en su conjunto se vea afectado fatalmente por un solo fallo o factor.

Pero, en segundo lugar, hay algo que es mucho más preocupante.

La epidemia del coronavirus constituye un fallo añadido en el sistema que si se contempla linealmente puede parecer poca cosa. Pero que puede resultar de efectos muy graves si se tiene en cuenta que su presencia muta la condición del sistema en su conjunto porque interactúa con otros de sus fallos latentes. Es decir, el coronavirus es realmente peligroso no por lo que supone en sí mismo sino porque aumenta mucho la degradación del sistema en su conjunto, en mucha mayor proporción de la que correspondería a su aislada naturaleza de epidemia sanitaria.

A mi juicio, la extraordinaria gravedad del coronavirus no es el daño que produciría una epidemia si se pudiera contemplar aisladamente, sino la aceleración del efecto degradante o destructor de los demás fallos que estaban más o menos contenidos hasta ahora.

Ya escribí hace unos meses que se estaba gestando una crisis de muchos frentes pero que -a corto plazo- tenía tres manifestaciones o vías de expansión principales: las bolsas, que han alcanzado una sobrevaloración disparatada que las lleva a estallar antes o después; la deuda en crecimiento insostenible; y el bloqueo de la oferta como consecuencia de la continua caída de la rentabilidad del capital material en favor del beneficio financiero.

Los problemas que puede traer ahora la propagación del coronavirus tienen que ver justamente con esa crisis de oferta que ya en los últimos meses se estaba produciendo en casi toda la economía mundial en forma de una desaceleración relativamente atenuada.

Ahora, las respuestas que inevitablemente van a tener que adoptar los gobiernos para evitar el contagio van a bloquear todavía más la oferta y sus consecuencias van a ser varias, pero todas con algo en común: reactivar los fallos hasta ahora latentes o adormecidos.

En primer lugar, va a disminuir la producción, se van a desarticular los canales de suministro y distribución, van a producirse carencias de aprovisionamiento a escala global y la crisis empresarial va a generalizarse, disminuyendo mucho más la rentabilidad del capital que mueve los motores de la economía productiva. La crisis de oferta va a ser muy fuerte.

En segundo lugar, va a aumentar la deuda empresarial y la dificultad para hacerle frente por parte de miles de empresas, especialmente por las «zombis» que hasta ahora han estado manteniendo su actividad a base de más deuda, pero sin generar beneficio suficiente.

En tercer lugar, el cambio de expectativas, la posibilidad de que se produzcan quiebras en cadena y movimientos extremos por parte de las autoridades en materia de gasto e intervención financiera, van a producir un caos bursátil de la mano de las operaciones automatizadas, de los algoritmos que utilizan los grandes fondos especulativos. Las bolsas, como ya anticipé, son ahora mismo el eslabón más débil y volátil del capitalismo, estaban a punto de saltar y el virus va a hacer que estallen sin remedio.

En cuarto lugar, todo eso va a afectar al sector financiero que perderá negocio solvente y frenará la financiación, amplificando los problemas anteriores, cuando no sufriendo él mismo una nueva crisis financiera.

En quinto lugar, la intervención de las autoridades va a ser bastante complicada y poco efectiva porque ahora no se trata de impulsar la demanda inyectando capacidad de gasto (que hará falta) sino de poner en pie la oferta, y eso es mucho más difícil cuando las empresas cierran y las redes productivas se han boqueado.

En sexto lugar, no descarto que, precisamente por el bloqueo de la oferta, se produzca un rebrote inflacionario que pondría a los bancos centrales ante un dilema terrible, pues estarían obligados a frenarlo. Y entonces estará por ver cómo podrán soplar y sorber al mismo tiempo, es decir, hacer política expansiva y contractiva a la vez.

Si no se toman medidas drásticas para evitar los contagios, si no se aísla a la población, la expansión de la pandemia es casi segura y esa expectativa de crisis paralizaría la actividad. Pero la cuarentena y el aislamiento también la frenará sin remedio. No hay salida. Pero el problema no es el virus, sino un sistema complejo en el que un fallo aparentemente sin demasiada importancia puede reactivar otros fallos hasta ahora latentes o medio controlados. Y es esa conjunción de factores lo que va a crear una situación nueva y que representa un peligro muy serio.

Si los fallos latentes diversos se hacen expresos y si su aparición coincidente los convierte en un fallo único y estructural, nos vamos a enfrentar a un problema económico hasta ahora desconocido en la época del capitalismo globalizado y neoliberal.

Y las recetas que los gobiernos y las autoridades monetarias han venido utilizando no les van a servir. Ahora tendrían que pensar «al revés» de como lo han hecho hasta ahora desde hace décadas y eso no les va a resultar fácil. No tienen soluciones porque ni siquiera se pueden imaginar cuál es la naturaleza del problema que tienen por delante. De ahí que estén desorientados y sin saber bien qué hacer.

El virus es la pequeña mariposa de la teoría del caos: el suave movimiento que producen sus alas en una esquina del planeta se está empezando a traducir en una tempestad a miles de kilómetros. La gente lo intuye con más sabiduría que los políticos y economistas que siguen creyendo que sólo se trata de tomar medidas sanitarias acompañadas de otras cuantas económicas convencionales, cuando el peligro verdadero está en otro lado, en los fallos estructurales del sistema que el virus puede haber reactivado ya.

Hablaré de alternativas en el siguiente artículo pero anticipo la principal: es obligado que vivamos de otro modo.

Publicado en lapoliticaonline.es el 12 de marzo de 2020

Fuente: https://www.juantorreslopez.com/

RETOMADO DE: https://lahistoriadeldiablog.wordpress.com/2020/03/14/el-virus-y-la-economia-i/?fbclid=IwAR38-uvNNdEO5V_J-rh0zew_uNWaHoyDHMeV-F3ObilISKdmFEIw1gJGmsY

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COLOMBIA. MEDIOS DE COMUNICACION: DOS DIAS SOLO HABLANDO DE LAVARSE LAS MANOS Y NADA DEL ÑEÑE Y EL ROBO DE LA PRESIDENCIA

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Tomado de https://www.facebook.com/photo.php?fbid=227374715074859&set=a.100675311078134&type=3&eid=ARD9W4_OcRXA_kWFwfdtuq5bL6gpooI0l4DEL5V5PHtXsWAd59ToIjz3zFYURRJcL8UMZaPLNGyRc3qY

La grabación del Ñeñe Hernández le está dando la vuelta al mundo. Estaríamos frente a un fraude electoral que fue conocido en su momento y no lo investigaron, lo que hace doblemente grave el caso

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Corte Suprema de Justicia
@CorteSupremaJ
A partir de la denuncia de los ciudadanos Gonzalo Guillén y Daniel Mendoza en la cual le atribuyen presuntas conductas contra los mecanismos de participación democrática, #SalaDeInstrucción de
@CorteSupremaJ abrió investigación previa contra el senador

El testaferro que desató una tormenta política en Colombia

La investigación por presunta compra de votos para favorecer la campaña de Iván Duque tiene al actual mandatario y al expresidente Álvaro Uribe contra las cuerdas

https://elpais.com/internacional/2020-03-12/el-testaferro-que-desato-una-tormenta-politica-en-colombia.html

El uribismo le coloca la lápida a Daniel Mendoza Leal, a Gonzálo Guillén, Julian Martínez y al Portal «La Nueva prensa»

 

https://twitter.com/i/status/1238086077686206466

 

CALIDAD DEL AIRE EN AREA METROPOLITANA. Si la medida de pico y placa fuera tan efectiva, las emisiones durante esta última semana habrían rebajado y no tendríamos varias estaciones en rojo y en naranja

¿A quién le tiene miedo el Área Metropolitana?

Si la medida de pico y placa fuera tan efectiva, las emisiones durante esta última semana habrían rebajado y no tendríamos varias estaciones en rojo y en naranja.

Por Andrés Duque Gutiérrez –  – 48970 0

¿A quién le tiene miedo el Área Metropolitana?

Columnista:

Andrés Duque Gutiérrez

Hay que reconocer que la medida de pico y placa es una estrategia que poco ha aportado al mejoramiento de la calidad del aire en la ciudad de Medellín y los municipios circundantes adscritos al Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA). Y esto se debe a que son los vehículos particulares tipo carro, fuentes móviles que, por sus modelos, generan menor impacto en comparación con vehículos pesados como camiones y volquetas, que de acuerdo con las cifras aportan alrededor del 59 % de la contaminación vehicular con relación al 6 % que generan los carros.

El año pasado la misma AMVA reconocía en una de sus conferencias, con base en los datos que se desprenden de la última Encuesta Origen y Destino (EOD), que el 50 % de los vehículos tipo carro que hay en el Valle de Aburrá lo concentran cuatro zonas del Área Metropolitana: El Poblado, Laureles, Belén y Envigado; con un índice de vehículos por cada 1000 habitantes de 166 en Medellín y de 234 en Envigado.

A pesar de que estrategias como el pico y placa han tratado de restringir el uso del carro particular, las autoridades han identificado un crecimiento en la demanda de un segundo vehículo por hogar, que lo único que hace es permitirles a los propietarios tener un segundo carro disponible para evadir la medida, lo que sin duda alguna, acrecienta el problema de movilidad en la ciudad. Bogotá se dio cuenta muy tarde de esta práctica y propuso entonces un impuesto por congestión en la capital, que consiste básicamente en un pago voluntario de 4 millones de pesos al año para no tener pico y placa y poder circular en el carro cualquier día y a cualquier hora. Esta estrategia, según el Distrito, busca reducir la compra de un segundo carro y servir a su vez como una fuente de financiación para el SITP.

Pese a la contingencia que vive Medellín por estos días (que es un fenómeno recurrente durante los meses de marzo y octubre por el periodo de transición de tiempo seco a lluvioso), hay que ser críticos y reconocer que si dicha medida de pico y placa fuera tan efectiva, las emisiones durante esta última semana habrían rebajado y no tendríamos varias estaciones en rojo y en naranja. ¿Qué propondría entonces para tratar de atacar el problema desde varios frentes?

1. Cobro por congestión. Es decir, entre más el vehículo se mueva a lo largo del año, mayor valor de impuesto vehicular deberá pagar. Si la ciudad tiene la tecnología para sancionar a cuanto carro y moto infringe la ley a través de las famosas y cuestionadas cámaras de foto multas, no dudo ni un solo segundo, en que también puede desarrollar un sistema para contabilizar los días del año en que los carros y las motos salen a las vías a generar congestión y contaminación. Vamos hacia el Valle del Software, eso no le puede quedar grande a la ciudad más innovadora de Colombia.

2. Uso obligatorio del carro compartido por lo menos 2 veces por semana. Si bien nos obligan a bajarnos del carro y la moto a través de un pico y placa absurdo y, poco eficiente, también podemos crear una política de movilidad en la que se ordene a los ciudadanos que deben compartir el carro durante mínimo 2 veces por semana (AMVA fija los días de acuerdo con un protocolo técnico). Esto generaría un consumo energético óptimo y se podría evaluar el impacto de la medida para contemplar ampliarla a más días. (mínimo 3 personas por carro, máximo 5).

3. Control sobre las empresas e industrias que emiten material contaminante al aire. Si bien dicen que ya lo están haciendo deben crear un protocolo de revisión serio que les permita a los Gobiernos de cada municipio tomar la decisión de imponer multas millonarias e incluso imponer ultimátum que derive en sanciones y restricciones de funcionamiento por periodos de tiempo más largos o incluso permanentes.

4. Unirnos como Área y trabajar rápidamente en la construcción de una ciclorruta metropolitana que conecte a los 10 municipios del AMVA y que esté debidamente segregada para evitar accidentes en la zona donde se instale. No queremos más herencias absurdas del urbanismo táctico por favor. Quedó demostrado durante la anterior administración que las ciclorrutas pintadas sobre la calle son peligrosas y confusas.

5. Crear un equipo especializado en la Secretaría de Movilidad que inspeccione las mafias de los cupos en los sistemas de buses y taxis. Todos sabemos que gran parte de la ineficiencia del servicio de transporte lo generan aquellos vehículos “públicos” que pertenecen a privados, lo cual hace que haya mayor contaminación, menor calidad en la prestación del servicio, menor cobertura en horas valle y muy poca conciencia ambiental. Véase muchos buses emitiendo cortinas de humo sin sanción alguna. Buses que no pertenecen a ninguna empresa de transporte y que seguramente ya no renovarán su flota.

6. Que el AMVA convoque a todos sus municipios y junto con los Gobiernos de los territorios circundantes a Medellín creen incentivos para que los ciudadanos puedan adquirir bicicletas con sistemas de pedaleo asistido. Así se podría aumentar la demanda en este tipo de transporte y despejar las dudas de aquellos ciudadanos que dicen que no usan la bici porque la ciudad tiene muchas lomas.

7. Eliminar los EGOS institucionales y mejorar la comunicación entre secretarías. Hace unos años la empresa de buses BELLANITA GROUP, del municipio de Bello, instaló en la parte delantera de sus buses un rack (soporte) para transportar las bicicletas de los usuarios y así facilitar la movilidad de aquellas personas que bajaban de las periferias y que por razones económicas no tenían el dinero para abordar dos buses. La medida fue exitosa como propuesta intermodal. El problema era que la Secretaría de Movilidad de Medellín —la misma que promueve el uso de la bici como sistema alternativo— imponía comparendos a estos buses con el argumento de que los soportes instalados no eran originales del chasis. Al final, la empresa bellanita manifestó que no pelearía más con la autoridad de tránsito y se disponía a desinstalar dichas plataformas. Absurdo que esto suceda en un Valle donde se supone que los municipios deben trabajar juntos por mejorar la movilidad y el ambiente de todos los ciudadanos.

8. Que se regule el precio del transporte público porque las tarifas (a pesar de los esfuerzos) siguen siendo altas y poco atractivas para los consumidores; lo cual hace que muchas personas decidan invertir el dinero que gastan mensualmente en movilidad en una motocicleta. LA ECUACIÓN ES MUY SENCILLA: más barata, más ágil, menos estrés. el sistema de precios del servicio de transporte se debe unificar con la tarjeta que ya casi todos tenemos: la Cívica.

9. Crear un perímetro de ingreso al centro de la ciudad en el que no solo se prohíba la entrada de vehículos particulares, sino también la entrada de vehículos de transporte que no han renovado ni actualizado sus sistemas de emisión. Yo bautizaría esta propuesta con el nombre de “Cordón de protección ambiental para un ingreso seguro al centro”. Esto permitiría que esa zona, que según el monitoreo de la calidad del aire en el Valle de Aburrá es catalogada como el área más contaminada de la ciudad (zona irrespirable), respire un poco y obligaría (quiérase o no) a las personas que usan carro y moto llegar hasta el centro en metro, tranvía, bus, taxi o bicicleta, sistemas de transporte que, sin duda, ayudarían a paliar el problema de la contaminación.

10. Que el Gobierno trabaje INTENSAMENTE con las empresas para que impulsen el teletrabajo o modifiquen los horarios de entrada y salida.

Yo me puedo quedar todo el día proponiendo y proponiendo (tengo más ideas en mente) o incluso escribir otros decálogos sobre lo que podríamos implementar para hacer respirable nuestro Valle, pero esto no lo vamos a lograr si seguimos insistiendo en el embeleco de que la calidad del aire solo se mejora con el pico y placa (YA QUEDÓ DEMOSTRADO QUE NO), si seguimos teniendo Gobiernos con funcionarios egocéntricos que no toleran las ideas de sus colegas, si no hay verdadera voluntad institucional o si los Gobiernos Municipales siguen insistiendo en disputas burocráticas.

Mucha razón tiene el alcalde del municipio de Girardota, Diego Agudelo, cuando no le tembló la voz para reconocer, en frente del director del AMVA, que la medida de pico y placa no es la solución real al problema del medio ambiente. Razón también tiene Rafael Restrepo, experto en contaminación del aire, cuando dice que la polución en Medellín va a 100 km por hora y las soluciones van a 20 km por hora.

¿Por qué no es capaz la autoridad ambiental de poner el dedo en la llaga y sancionar con rigor a los que más contaminan? Existen muchas soluciones, pero hasta ahora solo hemos tratado de resolver el problema creando más problemas. Solo queda preguntarnos: ¿a quién le tiene miedo el Área Metropolitana? ¿Por qué siguen poniendo el parche donde no está el dolor?

Fotografía: cortesía de AFP.

ARTICULO TOMADO DE: 

¿A quién le tiene miedo el Área Metropolitana?

Cita

América Latina en el capitalismo contemporáneo I y II (Descargar Textos)

Todos sabemos que el capitalismo contemporáneo ha registrado grandes cambios en las últimas cuatro décadas, con enormes impactos sobre América Latina. Para sintetizar esas transformaciones globales y su efecto sobre la región hay que considerar cuatro áreas: economía, crisis, geopolítica y resistencias.

Claudio Katz: América Latina en el capitalismo contemporáneo I.

Economía y crisis

El desarrollo desigual y combinado brinda una explicación más consistente de la etapa actual que la teoría de las ondas largas. Por eso interpreta mejor la adversidad de América Latina. La globalización productiva y el despunte asiático han determinado la regresión industrial y la marginalidad de la región en la revolución digital. El endeudamiento externo es la principal manifestación de financiarización, en una zona afectada por el extractivismo y el drenaje de la renta.

Las crisis combinan modalidades financieras específicas y retracciones peculiares del poder adquisitivo. Pero derivan de la misma sobreproducción global itinerante que socava a todo el sistema. Esa mixtura corrobora el acierto de las interpretaciones multicausales. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia no tiene una dinámica propia en la región.

Descargar: Parte I

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Claudio Katz: América Latina en el capitalismo contemporáneo. II

Geopolítica, dominación y resistencias.

Estados Unidos comandó el debut de la globalización, pero quedó muy afectado por sus resultados e intenta recuperar primacía con Trump. Esa restauración exige doblegar a China y reconquistar el dominio pleno de América Latina. El ascenso chino obedece a procesos objetivos, modelos antiliberales y cimientos no capitalistas. Podría ser un socio de la región contra el opresor del Norte.
La gravitación geopolítica de la coerción rehabilita la teoría del imperialismo. Pero sólo la versión contemporánea percibe la disonancia que opone a la mundialización económica con los estados y las clases dominantes nacionales. Esa mirada también registra el nuevo papel de las formaciones intermedias.

La etapa actual se asienta en el neoliberalismo, pero incluye variantes distanciadas de ese modelo. La experiencia latinoamericana clarifica esa complejidad. La nueva derecha canaliza parcialmente el descontento, pero en América Latina emerge como reacción al ciclo progresista. Las rebeliones en la región contrastaron con repliegue popular a escala mundial, pero en la coyuntura resurge una convergencia de protestas con sujetos y demandas semejantes.

Descargar Parte II

a través de América Latina en el capitalismo contemporáneo I y II (Descargar Textos)

 

 

Fuente original de Textoshttps://katz.lahaine.org/

 

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– – COLOMBIA: COVID-19

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————> DUQUE DEBE RENUNCIAR