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Nuevo y gravísimo plan desestabilizador contra Venezuela

Por: JulioCésar, «Cuadernos de Reencuentro»

El día 12 de febrero de 2015, el presidente Nicolás Maduro denunció un nuevo y gravísimo plan desestabilizador contra Venezuela, en el que están implicados los de siempre: el imperialismo norteamericano, la burguesía internacional y la burguesía venezolana.

Las etapas del manual de intervención en Venezuela por parte de los Estados Unidos de Norteamérica, ha llegado a su cima. Las características fundamentales de este proceso de intervención han pasado, entre otros, por la deslegitimación mediática internacional del proceso venezolano, continuando con golpes de estado e intentos de golpes de estado, desabastecimiento del mercado nacional, asesinatos masivos y selectivos, intervención directa de funcionarios de la embajada norteamericana y otras embajadas de su élite, utilización de gran parte de la burguesía local, quienes se han convertido en la dirección de una élite terrorista al servicio del imperio; se han hecho movimientos de la delincuencia narcoterrorista internacional hacia Venezuela para reforzar su plan desestabilizador.

Este 12 de febrero de 2015 fue develado un nuevo plan desestabilizador contra la democracia venezolana, donde es evidente la sincronización de los Estados Unidos, la burguesía internacional y la burguesía local. Este plan fracasó. Pero, Qué sigue? Es la pregunta que debemos formular.

Estamos en un momento crítico del modelo capitalista así como lo hemos conocido. Las diferentes partes que lo componen no han podido soldarse a este nuevamente. El modelo económico neoliberal no ha podido ser reemplazado por otro, por la encrucijada y falta de luz del sistema como tal han tenido que recurrir de una manera abierta y desalmada a las acciones violentas, tocando o afectando las estructuras de poder que lo han compuesto hasta este momento.

Y mientras las respuestas económicas y políticas del sistema capitalista se siguen afincando en la fuerza, la coacción y la violencia, va floreciendo una alternativa distinta que busca un desahogo económico de los pueblos y disminuir los costos en vidas de esa propuesta guerrerista del imperio. En Europa esa iniciativa esta liderada por Rusia, en Asia esta liderada por China y en centro y Suramérica esta liderada por Venezuela.

Aunque la situación política en Latinoamérica es favorable al proceso de cambio, favorable a los nuevos vientos que soplan desde todos los rincones del mundo, en la práctica no se evidencian los compromisos que en apariencia se espera desde sectores democráticos y de izquierda. La burguesía latinoamericana esta esperando el marco de evolución de las contradicciones a nivel mundial: si se concreta el cambio que el desarrollo del proceso presagia, ellos ya están insertos en el aparataje latinoamericano (Celac, Unasur, Brics); en el evento que demore ellos también hacen parte de la burguesía internacional y no tienen ninguna dificultad en voltear la moneda y colaborarían con el imperio en contra de la Venezuela democrática, revolucionaria y socialista.. «Siempre» en la mente de la burguesía latinoamericana esta el horizonte de bienestar que siempre han tenido y lo sueñan para su presente y futuro de su descendencia.

Al día de hoy el análisis de la situación internacional en lo que respecta a Latinoamerica y a Venezuela, no deja muchas dudas que muy pronto se dará una incursión directa del imperio norteamericano en contra de Venezuela no solo por su riqueza petrolera sino por ser una luz de esperanza democrática para el mundo entero.

Que se necesita para una pronta intervención en Venezuela?

… Haber probado las etapas de intervención consignadas en el plan Sharp, respecto a lo que ellos llaman «Métodos de acción no violenta». Esto se culminó hace poco y sigue la intervención directa.

… Haber deslegitimizado el gobierno de Venezuela a nivel mundial: esto se ha conseguido exitosamente en Europa tanto a nivel de gobiernos como de una mayoría de sectores populares.

En latinoamerica (Más Brasil) se ha logrado en los gobiernos y mucha parte de los pueblos de: Colombia, Perú, Paraguay, Guatemala, Honduras, México; y se ha logrado en una parte importante de la población de: Chile, panamá, Brasil, Ecuador y un poco en la población del resto de países.

… Neutralizar la ayuda cubana a Venezuela, que presupone una extensión del conflicto a Rusia y posiblemente China.

… Neutralizar a las FARC, promoviendo una pronta solución negociada del conflicto armado en Colombia. La experiencia armada de las FARC de tantos años de lucha en contra de la burguesía colombiana y el imperialismo es un factor a temer por el potencial apoyo militar de este grupo armado al proceso venezolano.

Que hacer?

– Promover una amplia campaña educativa y propagandística en la población norteamericana sobre lo injusto e irracional de esta inminente intervención.

– Promover una campaña internacional de denuncia del imperio norteamericano y la burguesía internacional sobre la inminente intervención en Venezuela.

– Promover la movilización popular en latinoamericana y América en general, de apoyo a Venezuela, donde se debe ejercer presión sobre los gobiernos silenciosos y neutrales que juegan a dos bandas. Y movilizarse masivamente en los países democráticos que claramente entienden que defendiendo el proceso venezolano se esta defendiendo a latinoamerica.

– Hacer un llamado al pueblo latinoamericano y todos los pueblos del mundo  a estar listos a defender este proceso con la vida si es necesario.

Por: JulioCésar, «Cuadernos de Reencuentro»


Documentos de consulta

Maduro acusa a EE.UU. de intento de golpe de Estado https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=GtM_E7_vnxA

Gobierno venezolano desmantela atentado golpista http://www.telesurtv.net/news/Gobierno-venezolano-desmantela-atentado-golpista-20150212-0053.html

Objetivos militares del plan golpista en Venezuela: http://www.telesurtv.net/news/Objetivos-militares-del-plan-golpista-en-Venezuela–20150212-0062.html

GUERRA ECONOMICA CONTRA VENEZUELA Y EL PROYECTO BOLIVARIANO

 

Entrevista Alí Rodríguez Araque (11.08.2014)

Atilio Borón: «La batalla de Venezuela es nuestro Stalingrado»

Atilio Borón: «La batalla de Venezuela es nuestro Stalingrado» Katu Arkonada
Por: Katu Arkonada/ Bolivia

KATU ARKONADA: Atilio, ¿de qué manera caracterizas el momento histórico en el que nos encontramos, en el que parece claro que por un lado se profundiza la crisis del capitalismo a la vez que se recrudecen las agresiones imperialistas en todo el mundo?

ATILIO BORON: Considero que el capitalismo enfrenta hoy a su crisis más aguda de toda la historia. Este es un dato que desgraciadamente no parece estar en la mente de muchos inclusive dentro de la izquierda, que hablan de una crisis capitalista comparándola a la recesión que hubo en los años 70, o incluso los más audaces a la crisis del 29. Pero esta crisis es mucho más grave que todas las anteriores.

Si uno lee la literatura sobre la crisis del 29 la palabra petróleo no aparece, la palabra agua no aparece, la expresión cambio climático no aparece. La crisis del 29 es una crisis mucho más acotada a la esfera económico- financiera. La actual, en cambio, es una crisis integral que explota por lo financiero pero que se combina con una crisis del modelo energético, con la crisis climática, con una crisis del agua, nada de lo cual estaba presente en las crisis anteriores.

Además tenemos una situación muy crítica en un sistema internacional que había se había constituido, a partir de la segunda guerra mundial y la post guerra, como un esquema bipolar. Este se derrumba con la implosión de la Unión Soviética dando lugar a un momento excepcional de unipolarismo estadounidense que algunos intelectuales orgánicos del imperio pensaron que duraría un siglo (de hecho, el think-tank que los nucleaba se llama “El Nuevo Siglo Americano”) pero que apenas duró unos 10 años. Y de repente tienes por encima de toda esta gran conmoción económica del capitalismo, un cambio fundamental en las placas tectónicas del sistema internacional con la aparición de China a punto de convertirse ya en pocos meses más en la mayor economía del mundo y de una India que viene avanzando a pasos agigantados siguiendo la misma ruta.

Ante esta emergencia de nuevos actores geopolíticos la respuesta del capitalismo y las clases dominantes del imperio ha sido simplemente profundizar las recetas que provocaron esta crisis. De esta manera nos encontramos en una situación en donde hay condiciones objetivas que permitirían pensar una salida por la izquierda de la crisis, pero Lenin ya decía que las condiciones objetivas no bastan por sí solas para producir un desenlace revolucionario; por lo tanto el gran problema lo encontramos en las condiciones subjetivas. Y ese problema de la condiciones subjetivas podemos verlo en lo ocurrido en los últimos días con las elecciones europeas o, sin ir tan lejos, lo que ha pasado en Colombia en donde la votación de los candidatos del uribismo más el santismo y los votos del Partido Conservador, suman prácticamente el 80% de un electorado que ha decidido votar por sus verdugos.

Para resumir: nos encontramos ante la crisis capitalista más grave de toda la historia del capital, pero una crisis en donde como nunca antes, el retraso en la maduración de los factores subjetivos ha sido tan importante, y esto es  lo que impide  vislumbrar una salida por la izquierda de esta crisis.

KA: Y en las crisis, en los momentos de transición entre lo viejo que no termina de morir, y lo nuevo que no termina de nacer, surgen los monstruos…

AB: Sí, fíjate como ha crecido el racismo, el fascismo, el extremismo de todo tipo, en un contexto internacional sumamente peligroso.

KA: Y ya que hablas de América Latina, como caracterizas este 2014, ¿cómo ves esta segunda mitad de año en la que enfrentaremos procesos electorales importantes como precisamente la segunda vuelta en Colombia, o las elecciones presidenciales en Brasil, Bolivia y Uruguay en el mes de octubre?

AB: Con mucha preocupación, incluso lo hemos conversado mucho con Álvaro García Linera cuando estuvo en Buenos Aires, y evidentemente lo que el Vicepresidente de Bolivia plantea va en la línea del planteamiento marxista clásico señalando que las revoluciones nunca siguen un curso lineal y ascendente. Lo que vemos ahora en América Latina es que consumada la gran derrota del imperio en Mar del Plata en 2005 se ha producido una especie de reflujo, o por lo menos una significativa desaceleración del proceso de avance revolucionario en la región, agravado por la muerte de Hugo Chávez. Esto ha sido un golpe muy duro porque con su deceso desaparece el gran motor del proceso emancipatorio y de integración de América Latina. Chávez no era la única fuerza que impulsaba este proceso, pero sin duda era la más importante.

Me parece que estamos en un momento de estancamiento, lo que no quiere decir que tal cosa sea irreversible. Pero si te fijas en las alternativas electorales que se plantean en América Latina, digamos en Colombia, la opción menos mala es la del ex Ministro de defensa de Uribe Juan Manuel Santos, el de las fosas comunes y los falsos positivos; mientras que en Uruguay la alternativa es Tabaré Vázquez, un señor que llamó por teléfono a George W. Bush cuando se produjo el conflicto por las plantas papeleras para preguntarle si eventualmente mandaría tropas para enfrentar a la Argentina.

KA: Un Tabaré Vásquez que coqueteaba con la Alianza del Pacifico…

AB: Se acercó a la Alianza del Pacifico que es una estratagema del imperialismo clara y raspada, como se dice en Venezuela.

En Brasil, a su vez, la continuidad de Dilma plantea las grandes limitaciones que ha tenido el gobierno del PT, que ha arrojado por la borda su proyecto originario de los años ochenta. El proyecto fundacional del PT está muerto. Yo recuerdo siempre una frase de Fernando Henrique Cardoso que fue uno de los más brillantes profesores que tuve en la década de los sesenta en Chile. Él ofrecía en la FLACSO un seminario sobre Método de Análisis Marxista, y una de las cosas que nos decía era que los pueblos prefieren siempre el original a la copia. Y la verdad contenida en esa afirmación la comprobamos hoy en día en Brasil, Chile o en otros países del continente, y en Europa ya ni hablemos, en los que ante la copia de un modelo neoliberal o una propuesta de carácter neoliberal enarbolada por partidos supuestamente socialistas los pueblos optan por la formación de derecha más dura; si van a hacer lo mismo, dicen, que la hagan los inventores y no aquellos que la copiaron. En el caso de Brasil el abandono de las grandes banderas del PT es un tema realmente muy delicado y que además no ha sido encarado con seriedad.

A veces veo con gran preocupación gente que habla de posneoliberalismo para referirse a estos países y en realidad son muy pocos los países que han transitado por la senda del neoliberalismo y ciertamente no es el caso de Brasil. Tal vez un poquito la Argentina, donde ha habido  un proceso de estatización de los fondos de pensión, una recuperación de Aerolíneas Argentinas y una mayor intervención del Estado en general; pero todavía  tenemos la rémora del neoliberalismo muy fuerte y extendida por toda la economía. Las candidaturas que se vislumbran para 2015 en la Argentina no son más tranquilizadoras que las de Tabaré Vásquez en Uruguay, por lo que nos encontramos ciertamente ante un escenario muy poco promisorio.

KA: De hecho esos cambios que se están produciendo en el Cono Sur simbolizan de alguna manera el reflujo que estamos viviendo a nivel continental, el cambio por ejemplo de un eje Cristina-Mujica, aun con todas sus limitaciones, a un hipotético eje Scioli–Tabaré.

AB: Por supuesto, es un retroceso muy fuerte. Como respondió una vez István Mészáros, que aparte de ser un gran filósofo es un hombre con un agudísimo sentido del humor, cuando se le preguntó, “¿usted cuál cree que será nuestro futuro: socialismo o barbarie?” y Mészáros respondió: “y bueno, barbarie si tenemos suerte”. Nosotros podríamos decir, Scioli–Tabaré si no nos va tan mal, porque del lado argentino de este eje rioplatense, podríamos tener alternativas inclusive peores. Concretamente hay dos o tres candidatos que son peor que Scioli, simples mandaderos de la Embajada de Estados Unidos, como Sergio Massa o Mauricio Macri por ejemplo.

KA: Nos encontramos participando los dos en el Congreso por la Integración Política Regional que plantea como eje central de discusión respecto de los procesos el de profundizar para sostener, y sostener para profundizar; ¿Cuáles serían en tu opinión los avances de los procesos de cambio en el continente?

AB: En primer lugar debemos trazar una línea fina que separe procesos como los de Bolivia, Ecuador y Venezuela, de los que están en curso en el Cono Sur. Estos carecieron de la radicalidad que tuvieron los procesos bolivarianos donde se produjo una recuperación de los recursos naturales, del patrimonio petrolero, que no se ha dado en los países del Sur. En Argentina se suele tomar como ejemplo el caso de YPF, pero esta sigue siendo una Sociedad Anónima que cotiza en la bolsa de Nueva York y que para el gran emprendimiento de Vaca Muerta, se crea una subsidiaria con sede en Delaware, Estados Unidos. Y algo similar sucede con Petrobras en Brasil, pero no es el caso de Bolivia, Ecuador o Venezuela en donde esta reapropiación de las riquezas naturales antes en poder del imperialismo asumió una radicalidad desconocida en el Sur del Continente.

Por eso es debemos subrayar la importancia de los procesos de los países bolivarianos como yo les llamo, que han logrado avances muy significativos en ese terreno, y junto con ello progresos muy importantes en materia de redistribución de ingresos, combate a la pobreza y autonomía frente a los grandes poderes del sistema internacional. No podemos ignorar tampoco que Rafael Correa en Ecuador logró que se fueran los estadounidenses de la Base de Manta, auditó la deuda externa, abandonó el CIADI y desahució el TIAR. Por no hablar de un Evo Morales expulsando a embajadores de Estados Unidos, USAID y la DEA, abandonando el CIADI, recuperando el patrimonio nacional y renegociando los contratos petroleros, es decir, recobrando un grado de soberanía que nosotros por ejemplo hemos perdido en Argentina, Uruguay, Brasil o Chile.

Lo mismo puede decirse del caso de Venezuela y los grandes avances logrados por la revolución bolivariana. No es casualidad por tanto que los procesos de cambio en general, y Venezuela en particular estén en la mira del imperio, y por eso debemos tener claro que la batalla de Venezuela es nuestro Stalingrado. Si Venezuela sucumbe ante la brutal contraofensiva de los Estados Unidos, que trata de aplicar en este país el modelo de “cambio de régimen” puesto en práctica en Ucrania y antes en Libia, el resto de   los procesos de cambio en curso en el continente, no importa si muy radicales o muy moderados, terminará por correr la misma suerte.

KA: Precisamente hay una conexión entre la recuperación de los recursos naturales y por lo tanto de la soberanía económica y política, y el recrudecimiento de las agresiones imperialistas…

AB: He publicado en mi blog una noticia importante que salió publicada en Los Ángeles Times reportando que las estimaciones sobre las cuales se había basado el supuesto de la independencia energética de los Estados Unidos se han venido abajo. Estados Unidos lleva tiempo diciendo que tienen enormes reservas de gas y petróleo no convencional (gas shale) en California, en la faja de Monterrey. Pero ese periódico acaba de publicar un informe completo -que fue ratificado después por una agencia especial del Departamento de Energía estadounidense- constatando que se había producido una tremenda sobreestimación de esas reservas del orden del 96%. En 2011 habían anunciado que las mismas eran de 13.700 millones de barriles y las estimaciones actuales son de 600 millones, que es aproximadamente la cuantía de las reservas petroleras que tiene Bolivia.

Esta rectificación a la baja va a significar más presión sobre Venezuela y Brasil, que son los países donde se encuentran los grandes depósitos de petróleo del continente, y más presión sobre Argentina por el yacimiento no convencional de Vaca Muerta. No es casualidad que hace pocos días haya visitado la Argentina el Secretario Adjunto de Energía de los Estados Unidos, Daniel Poneman, que visitó la zona de Vaca Muerta y suscribió un acuerdo con el Ministro de Planificación Federal con el objeto fortalecer y profundizar el intercambio y la cooperación entre ambos países; y ya sabemos lo que significa, para Washington, la palabrita “cooperación.”

KA: Es claro por tanto que esta presión que van a sufrir los procesos se convierte en un límite para la profundización de los mismos…

AB: Sin duda, presión que en el caso de Venezuela se traduce en una campaña de terror que no es sólo mediática en contra la revolución bolivariana.

KA: Hemos repasado algunos de los avances de los proceso de cambio en el continente, ¿cuáles serían los principales desafíos que enfrentan nuestros procesos en el futuro inmediato?

AB: El primer desafío más urgente es desarrollar una estrategia continental adecuada para evitar que Estados Unidos arrase con estos procesos. Venezuela no se va a poder defender sola, como Ecuador, como Bolivia, como Brasil; por eso la integración y la unidad son importantes. Por eso Chávez nos reclamaba unidad, unidad y más unidad.

Y ahí está uno de los grandes problemas, o límites como tú dices, porque el mapa sociopolítico de América Latina es un mapa muy heterogéneo donde tienes por un lado gobiernos de izquierda radical que están avanzando, con mayor o menor intensidad, pero avanzan por una senda de cambios profundos, junto a gobiernos mucho más moderados; y por otro lado tienes una espina en el Pacífico sudamericano con gobiernos de una derecha dura, fundamentalmente Colombia y Perú, y más al norte México. Entonces me parece que la primera cuestión es el desafío de sostener la unidad, lo cual será muy difícil y a veces obligará a hacer algunas concesiones.

El segundo de los desafíos es librar una gran batalla en el terreno ideológico y comunicacional, donde todavía tenemos con falencias muy serias. Nos estamos oponiendo a un poder mediático inmenso y lo hacemos con armas muy primitivas, por decirlo suavemente. Estos gobiernos deben ser mucho más efectivos en comunicar lo que quieren hacer y porque lo que se proponen hacer es lo sensato, razonable y conveniente para el bienestar de los pueblos. Me parece que tenemos una gran falla ahí, y los enemigos que tenemos son muy poderosos, con un poder de fuego mediático fenomenal que influye muy negativamente sobre la conciencia de nuestros pueblos. Los gobiernos bolivarianos deberían saber explicar que a veces es necesario hacer algunos sacrificios y que la revolución no siempre marcha hacia arriba y adelante sino que, como lo decíamos más arriba, a veces se estanca e incluso retrocede, a veces para tomar impulso. Ninguna revolución puede realmente avanzar en todos los frentes.

Hay una experiencia en América Latina que es muy clara y sobre la cual es preciso meditar, la de Salvador Allende con la Unidad Popular en Chile. El principal error cometido por ese proceso fue comenzar una estrategia donde se atacaron, prácticamente al unísono, varios frentes. No se puede hacer una reforma agraria, nacionalizar ITT, pelearte con los gringos que dominaban la gran minería, hostilizar (con razón) a la Iglesia por su presencia en el sistema educacional, y encima atacar a los medios, todo ello al mismo tiempo; no tienes fuerza para ello. Tienes que elaborar una estrategia de prioridades; primero combato con uno, lo derroto, construyo una nueva alianza y ataco a otro, y así sucesivamente. Lo que no puedes hacer es atacar a todos al mismo tiempo. En Venezuela Estados Unidos está provocando a Nicolás Maduro para que ataque en todos los frentes simultáneamente y el Presidente Maduro no debe responder a esa provocación porque es una celada que te lleva a la derrota.

En resumen, es necesario enfrentar por tanto el desafío de la unidad continental, tratar de fortalecer los procesos a cualquier precio, porque eso le duele a los gringos, como les duele mucho la CELAC, la UNASUR, les duele hasta el MERCOSUR; es más necesaria que nunca la batalla de ideas que nos decía Fidel, mejorar el tema mediático; y es fundamental la cuestión de la organización, organizar el campo popular pues tenemos procesos como Venezuela donde la cuestión organizativa es muy compleja, aunque afortunadamente tenemos otros procesos, como Bolivia, con estructuras organizativas de base muy ricas, que son las que en última instancia van a defender los procesos ante las agresiones tanto externas como internas. Lo de Bolivia es un logro extraordinario: formas de organización de los pueblos originarios, precolombinas, puestas al servicio de un proyecto de construcción socialista. Pero no en todos los países tenemos un cuadro igual, el problema de organización en Venezuela, Chávez lo dijo cien veces, es un problema crucial. Y en su magnífico libro “Antes de que se me olvide”, Alí Rodríguez lo dice con todas las letras, la debilidad y flaqueza de un partido revolucionario es el talón de Aquiles del proceso bolivariano.

KA: Continuemos profundizando en el proceso boliviano, ¿Cuál es la caracterización haces del mismo?

AB:
De los diferentes procesos de transición, incluyendo la revolución cubana, Bolivia es uno de los casos más interesantes porque ha demostrado tener un acertado manejo de la gestión macroeconómica. Esto no es un dato menor para los procesos de transición. En Cuba ya vemos los problemas que hay, aunque la desquiciante influencia del bloqueo constituye un obstáculo insalvable. Ya hemos hablado de Allende y la Unidad Popular en Chile, y lo mismo pasa hoy en Venezuela, que enfrenta una situación económica tremendamente complicada para un país que exporta en petróleo unos cien mil millones de dólares por año. Bolivia y Ecuador han manejado la economía incluso mejor que los países del Cono Sur como Brasil, Argentina o Uruguay, en donde la gestión macroeconómica demuestra numerosas deficiencias.

Además de la buena gestión económica, Evo ha logrado armar una maquinaria electoral imbatible y en esto la verdad es que no hay como ganarle, lo mismo que sucedía con Chávez. Al no haber cómo ganarle la alternativa de la derecha es el golpismo, sea por la vía de los “golpes suaves” que auspicia Washington o por la ruta más truculenta ensayada en Libia y Ucrania. Ante este escenario electoral, de victoria asegurada de Evo, hay que redoblar la vigilancia revolucionaria porque el imperio atraviesa una situación muy difícil, y en cualquier momento puede movilizar sus influencias al interior de las Fuerzas Armadas o la Policía para golpear desde adentro el proceso de cambio boliviano.

KA: Más allá de la buena gestión macroeconómica, ¿cuáles consideras que son los retos del proceso boliviano respecto de su nuevo modelo económico y su modelo de desarrollo?

AB: El esquema económico que pueda armar Bolivia para sostener su proyecto a largo plazo tiene un eje fundamental que es el litio y ahí se plantea un falso debate en torno al desarrollo y la contraposición entre sociedad y naturaleza, en donde se postula que para preservar la segunda, la primera debe renunciar al crecimiento y al bienestar, porque sin crecimiento económico -¡que no tiene por qué ser capitalista!- no habrá progreso social posible. Ese planteamiento asume la exterioridad de la sociedad humana en relación a la naturaleza, lo que es falso. La sociedad es parte de la naturaleza. Siendo esto así hay que pensar cómo se pueden aprovechar racional y responsablemente los bienes comunes que ofrece la Madre Tierra. Concretamente, ¿qué va a hacer Bolivia con el litio, que puede llegar a ser en este siglo lo que el petróleo fue en el pasado? Bolivia dispone de aproximadamente el 80% de litio del planeta, y por lo tanto tiene incluso una responsabilidad moral de desarrollar esa industria. Ahora viene un problema, y es que los gobiernos anteriores no hicieron absolutamente nada para formar técnicos, ingenieros y especialistas, con lo cual el gobierno boliviano tendrá pocas opciones aparte de sentarse a negociar, en duros términos, con las transnacionales que manejen esa tecnología. De lo contrario no va a poder aprovechar esa riqueza enorme que sería imperdonable terminara siendo desperdiciada, o alienada en provecho de las multinacionales.

Si creemos que hay que mejorar más las condiciones de vida de nuestros pueblos y que la gente tiene que tener derecho a tener agua potable, saneamiento básico, más escuelas y hospitales, amén de una vivienda digna, todo eso implica más alambre de cobre, hierro, cal, cemento, zinc, petróleo, más energía. En suma, el Vivir Bien no se puede alcanzar sin una estrategia de crecimiento económico -¡no lo llamemos desarrollo porque es un término que confunde!- pero indiscutiblemente la economía boliviana tiene que crecer. Yo he visto con desesperación en Ecuador como alguna gente plantea la tesis del no crecimiento y me pregunto cómo vamos a tener crecimiento cero si la población ecuatoriana está creciendo al 2.5%, lo que significa que en unos treinta años esa población se duplicará, y requerirá más escuelas, hospitales, viviendas, caminos, puentes, tendidos eléctricos, cañerías de agua, alcantarillado, etcétera. Por eso creo que la antinomia pachamamismo vs extractivismo es un falso debate. Lo que tenemos que ver es cómo se utilizan esos recursos de la naturaleza de manera responsable, pero evidentemente hay que utilizarlos. Sin ello, y con una tasa de crecimiento demográfico como la señalada más arriba, el standard de vida de la población, y sobre todo de los sectores populares, descendería dramáticamente.

KA: ¿Qué lectura haces de esa otra tensión creativa que es la de que el proceso boliviano sea un Gobierno de los Movimientos Sociales?

AB: Como decías en la conferencia conjunta que dimos en el Centro Cultural de la Cooperación, es fundamental la búsqueda de equilibrio. Hay dos situaciones extremas que es preciso evitar. Una, que con su dinámica movilizacionista los movimientos terminen por arrollar al Estado, impotente para contener y canalizar sus aspiraciones. Si eso llegara a ocurrir se pondría en riesgo la gobernabilidad del proceso, lo que inmediatamente atizaría la intervención estadounidense para potenciar la desestabilización y, en una tercera etapa, provocar, en medio de un caos generalizado (y promovido, organizado y financiado por la Casa Blanca) la caída del gobierno de los movimientos sociales y el restablecimiento de la dominación burguesa y el estado neocolonial. La otra situación extrema se constituye cuando el Estado fagocita a los movimientos sociales, los copta y desmoviliza como ocurriera en México (que es el caso paradigmático en esta materia) cuando sobre la oleada revolucionaria se organiza el estado priísta. Se instituye en este caso una suerte de revolución pasiva que, por otro camino, también termina liquidando a la revolución.

Por lo tanto se requerirá de la sensibilidad de un estadista y de un líder popular como Evo Morales para transitar por ese estrecho sendero que sitúa al proceso revolucionario a salvo de los dos mortales peligros arriba señalados. Será un gobierno de los movimientos sociales que deberá evitar ser avasallado por el estallido de demandas estrechamente particularistas e impedir, al mismo tiempo, que la maquinaria burocrática del Estado asfixie a los movimientos sociales, que son quienes transmiten la savia vital de la revolución. Su sofocamiento precipitaría el Termidor del proceso revolucionario y marcaría la bancarrota del Estado Plurinacional.

SEMINARIO: CONJURA MEDIATICA CONTRA VENEZUELA

 Publicado el 5/6/2014

Este jueves inició en Caracas el foro «Conjura Mediática contra Venezuela». El encuentro analiza la manipulación de medios nacionales y extranjeros en contra de la Revolución Bolivariana. El especialista Carlos Fazio señaló que esta estrategia, emprendida por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, no es nueva y que va dirigida a países con importantes recursos geoestratégicos. teleSUR. http://multimedia.telesurtv.net/web/t…

Proponen periodismo social ante conjura mediática contra Venezuela

 

 

44 Asamblea general de OEA: Canciller Elías Jaua destaca logros del chavismo en Venezuela

La dictadura democrático popular no ha perdido vigencia

Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

Pese a los triunfos, a veces difusos, de los pueblos del mundo por su liberación y por un mundo justo, este objetivo sencillo no se ha cumplido y los explotados del mundo viven en un estado agónico, mientras que la burguesía internacional y el imperialismo concentran poder y riqueza como parte de la lógica del propio capitalismo. El movimiento revolucionario se encuentra a la defensiva estratégica, producto de los golpes dados por el imperialismo y producto tambien de sus propios errores durante todos estos años. Pese a esto se ha dado un repunte táctico y resurgir con fuerza del movimiento popular y revolucionario en todo el mundo, en un momento particularmente dificil para el imperialismo y la burguesia internacional en el cual se han tenido que mostrar de una manera más real, con su saña y sanguinarios propósitos. Pueblos que han logrado la toma del poder, unos por la via armada, otros por medios electorales han encontrado los escollos de una clase burguesa e imperialismo que se interpone en los propósitos revolucionarios. Un propósito en todas las revoluciones iluminadas por el socialismo es: Democracia para el pueblo la cual es difícil obtener sin una dictadura contra la burguesía. Pero en américa latina por las particulares condiciones de este momento es difícil plantear una dictadura para la burguesía porque el peso específico del poder que estos tienen se centra en el poder del imperialismo norteamericano. Sinembargo de seguir los hechos políticos que se vienen desarrollando en el mundo y de darse unas particulares condiciones de conciencia política al interior de la sociedad norteamericana es posible que se pueda dar un cambio en la relación de fuerzas a nivel mundial que contribuyan a la caida del imperio norteamericano y preparen el ascenso de las fuerzas revolucionarias y democráticas en todo el mundo.

Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

NOTA: Me parece importante que se retome un artículo interesante escrito por Mao Zedong en 1949 sobre la dictadura Democrático popular. A continuación los dejo con el artículo:

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 Mao Tse-tung

SOBRE LA DICTADURA
DEMOCRATICA POPULAR

En conmemoración del XXVIII aniversario
del Partido Comunista de China

De las

Obras Escogidas de Mao Tse-tung

EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN 1976

Primera edición 1962
Segunda edición 1963
(5a impresión 1976)

Tomo IV, págs. 425-39.

 

Digitalizado y preparado para el internet: Por el Movimiento Popular Perú de Alemania, 1993.
Esta edición: Marxists Internet Archive, mayo de 2001.


pág. 425

SOBRE LA DICTADURA DEMOCRATICA POPULAR

En conmemoración del XXVIII aniversario
del Partido Comunista de China

30 de junio de 1949

El día 1ƒ de julio de 1949 señala que el Partido Comunista de China ha vivido ya veintiocho años. Lo mismo que un ser humano, un partido político tiene niñez, juventud, madurez y vejez. El Partido Comunista de China ya no es un niño ni un muchacho menor de veinte años, sino un adulto. Cuando un hombre llega a la vejez, muere; lo mismo ocurre con un partido. Cuando las clases desaparezcan, todos los instrumentos de la lucha de clases — los partidos y la máquina estatal — perderán su función y dejarán de ser necesarios; por tanto, se extinguirán gradualmente y terminarán su misión histórica, y la sociedad humana pasará a una etapa superior. Nosotros somos lo contrario de los partidos políticos de la burguesía. Ellos temen hablar de la extinción de las clases, de la extinción del Poder estatal y de los partidos. Nosotros, al revés, declaramos de manera abierta que luchamos con energía precisamente para crear las condiciones necesarias que aceleren la extinción de todo esto. La dirección del Partido Comunista y el Poder estatal de la dictadura popular constituyen tales condiciones. Quien no reconozca esta verdad no es comunista. Tal vez no la comprendan aún los camaradas jóvenes que acaban de ingresar en el Partido y que no han estudiado el marxismo-leninismo. Deben comprenderla, pues sólo entonces podrán tener una concepción justa del mundo. Deben comprender que el camino que conduce a la abolición de las clases, del Poder estatal y de los partidos, es el que ha de seguir toda la humanidad; es sólo cuestión de tiempo y condiciones. Los comunistas de todo el mundo son más clarividentes que la burguesía, conocen las leyes

pág. 426

que rigen la existencia y el desarrollo de las cosas, conocen la dialéctica y ven más lejos. Si la burguesía no acoge con agrado esta verdad, es porque no quiere ser derrocada. Ser derrocado resulta doloroso y horrible de imaginar para quienes lo sufren, por ejemplo, para los reaccionarios kuomintanistas, a quienes derrocamos actualmente, y para el imperialismo japonés; al cual vencimos junto con otros pueblos. Pero para la clase obrera, el pueblo trabajador y el Partido Comunista, el problema no está en ser derrocado, sino en trabajar con ahínco para crear las condiciones en que las clases, el Poder estatal y los partidos políticos desaparezcan de manera natural, y la humanidad entre en el reino de la Gran Armonía[1]. Hemos mencionado de pasada esta perspectiva lejana del progreso humano, a fin de explicar con claridad los problemas en los que vamos a detenemos a continuación.

Como todos saben, nuestro Partido no ha vivido estos veintiocho años en paz, sino en medio de penalidades, obligado a luchar contra los enemigos interiores y exteriores y contra los de dentro y fuera del Partido. Agradecemos a Marx, Engels, Lenin y Stalin el habernos dado un arma. Esta arma no es la ametralladora; sino el marxismo-leninismo.

En su libro La Enfermedad Infantil del «Izquierdismo» en el Comunismo, escrito en 1920, Lenin describió cómo buscaban los rusos una teoría revolucionaria[2]. Sólo después de varios decenios de penalidades y sufrimientos encontraron el marxismo. Muchas cosas en China eran iguales, o parecidas, a las existentes en la Rusia anterior a la Revolución de Octubre. Existía la misma opresión feudal. Existía un atraso económico y cultural similar. Ambos países eran atrasados, pero China aún más. Otro rasgo común: animados por el deseo de hacer renacer sus países, los hombres avanzados no se detuvieron ante las luchas duras y acerbas en la búsqueda de la verdad revolucionaria. 

Desde la derrota de China en la Guerra del Opio de 1840[3], los chinos avanzados pasaron innumerables penalidades, buscando la verdad en el ejemplo de los países occidentales. Jung Siu-chüan[4], Kang You-wei[5], Yen Fu[6] y Sun Yat-sen representan a quienes buscaban la verdad en el ejemplo de Occidente antes que naciera el Partido Comunista de China. En aquel entonces, los chinos que aspiraban al progreso leían cualquier libro que contuviese las nuevas teorías de Occidente. Era asombroso el número de estudiantes enviados al Japón, Inglaterra, EE.UU., Francia y Alemania. Dentro del país

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se abolió el sistema de los exámenes imperiales, y las escuelas modernas surgieron como brotes de bambú después de una lluvia primaveral; se hacían muchos esfuerzos por aprender de Occidente. En mi juventud, me dediqué también a esos estudios. Se trataba de la cultura de la democracia burguesa occidental, cultura que comprendía las teorías sociales y las ciencias naturales de ese período, o lo que se llamaba «nuevas doctrinas», en oposición a la cultura feudal china que se llamaba «viejas doctrinas». Durante un tiempo bastante largo, los que habían aprendido las nuevas doctrinas confiaron en que éstas salvarían a China, y muy pocos de ellos abrigaban las dudas que tenían al respecto los partidarios de las viejas doctrinas. Sólo la modernización podía salvar a China, sólo el aprender de los países extranjeros podía modernizarla. Entre los países extranjeros de esa época, únicamente los países capitalistas de Occidente eran progresistas, pues habían edificado con éxito modernos Estados burgueses. Los japoneses habían logrado éxitos al aprender de Occidente, y los chinos también deseaban aprender de los japoneses. A los ojos de los chinos de esa época, Rusia era un país atrasado, y pocos querían aprender de ella. Así fue cómo los chinos se esforzaron por aprender de los países extranjeros en el período que va de la década del 40 del siglo XIX a los comienzos del siglo XX.

La agresión imperialista desvaneció el ensueño de los chinos de aprender de Occidente. Cosa extraña: ¿por qué los maestros siempre agredían a sus discípulos? Los chinos aprendieron mucho de Occidente, pero lo aprendido resultó inaplicable, y sus ideales no pudieron realizarse nunca. Las repetidas luchas, incluyendo un movimiento de amplitud nacional como la Revolución de 1911[7], terminaron todas en el fracaso. Día a día empeoraba la situación del país, y la vida se hizo imposible. Las dudas surgieron; aumentaron y se profundizaron. La Primera Guerra Mundial estremeció al mundo entero. Los rusos hicieron la Revolución de Octubre y crearon el primer Estado socialista del mundo. Bajo la dirección de Lenin y Stalin, la energía revolucionaria del gran proletariado y del gran pueblo trabajador de Rusia, energía hasta entonces latente e imperceptible para los extranjeros, entró de pronto en erupción como un volcán, y los chinos, así como toda la humanidad, comenzaron a mirar a los rusos con otros ojos. Entonces, y sólo entonces, se inició una era completamente nueva en el pensamiento y la vida de los chinos. Encontraron el marxismo-leninismo, la verdad de aplicación universal, y la fisonomía de China comenzó a cambiar.

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Fue a través de los rusos que los chinos encontraron el marxismo. Antes de la Revolución de Octubre, los chinos no sólo desconocían a Lenin y Stalin, sino que ni siquiera conocían a Marx y Engels. Las salvas de los cañones de la Revolución de Octubre nos trajeron el marxismo-leninismo. La Revolución de Octubre ayudó a los hombres avanzados de China, así como a los de la tierra entera, a adoptar la concepción proletaria del mundo como instrumento para estudiar el destino de su país y para reconsiderar sus propios problemas. Seguir el camino de los rusos: tal fue la conclusión. En 1919, se produjo en China el Movimiento del 4 de Mayo. En 1921, se fundó el Partido Comunista de China. Sun Yat-sen, en la sima de la desesperación, se encontró con la Revolución de Octubre y el Partido Comunista de China. Saludó la Revolución de Octubre, saludó la ayuda de los rusos a los chinos y saludó la cooperación del Partido Comunista de China. Luego Sun Yat-sen murió, y Chiang Kai-shek subió al Poder. Al cabo de un largo período de veintidós años, Chiang Kai-shek había arrastrado a China a una situación sin salida. Durante ese período, en la Segunda Guerra Mundial antifascista, en la que la Unión Soviética constituía la fuerza principal, tres grandes potencias imperialistas fueron derrotadas y otras dos salieron debilitadas. En todo el mundo, sólo una gran potencia imperialista, los EE.UU., quedó indemne. Sin embargo, los EE.UU. sufrían una grave crisis interna. Querían esclavizar al mundo entero; ayudaban a Chiang Kai-shek a matar varios millones de chinos, suministrándole armas. Bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo chino, después de expulsar al imperialismo japonés, ha mantenido durante tres años la Guerra Popular de Liberación y ha logrado en lo fundamental la victoria.

De este modo, la civilización burguesa occidental, la democracia burguesa y el proyecto de una república burguesa han caído todos en bancarrota a los ojos del pueblo chino. La democracia burguesa ha cedido el lugar a la democracia popular dirigida por la clase obrera, y la república burguesa, a la república popular. De ahí la posibilidad de llegar, a través de la república popular, al socialismo y al comunismo, a la abolición de las clases y al mundo de la Gran Armonía. Kang You-wei escribió el Tatung Shu (Libro de la Gran Armonía ), pero no encontró ni podía encontrar el camino que conduce a la Gran Armonía. La república burguesa, que existe en el extranjero, no puede existir en China, porque China es un país oprimido por el imperialismo. El único camino es el que pasa por la república popular dirigida por la clase obrera.

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Todos los demás medios se han probado y han fracasado. Entre quienes se apegaban a ellos, algunos han caído, otros han despertado y otros están cambiando sus ideas. Los acontecimientos se desarrollan con tanta rapidez que muchos sienten lo repentino del cambio y la necesidad de aprender de nuevo. Es comprensible este estado de ánimo y saludamos este buen deseo de ponerse de nuevo a aprender.

La vanguardia del proletariado chino aprendió el marxismo-leninismo después de la Revolución de Octubre y fundó el Partido Comunista de China. Entró de inmediato en las luchas políticas y sólo ahora, después de recorrer durante veintiocho años un camino sinuoso, ha logrado la victoria fundamental. De nuestra experiencia de veintiocho años hemos extraído una conclusión igual a la que Sun Yat-sen, en su testamento, extrajo de la «experiencia de cuarenta años»; es decir, estamos profundamente convencidos de que para conquistar la victoria «debemos despertar a las masas populares y unimos en una lucha común con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad». Sun Yat-sen tenía una concepción del mundo distinta de la nuestra y partía de otra posición de clase al examinar y abordar los problemas; sin embargo, en la década del 20 de este siglo llegó a una conclusión en lo esencial idéntica a la nuestra sobre el problema de cómo luchar contra el imperialismo.

Desde la muerte de Sun Yat-sen han pasado veinticuatro años. La revolución china, dirigida por el Partido Comunista de China, ha realizado tremendos avances, tanto en la teoría como en la práctica, y esto ha cambiado radicalmente la fisonomía de China. La experiencia principal y fundamental obtenida hasta aquí por el pueblo chino se resume en los dos puntos siguientes:

      •     1. En el interior del país, despertar a las masas populares. Esto significa unir a la clase obrera, al campesinado, a la pequeña burguesía urbana y a la burguesía nacional, formar un frente único bajo la dirección de la clase obrera y, partiendo de ello, avanzar hacia el establecimiento de un Estado de dictadura democrática popular dirigido por la clase obrera y basado en la alianza de los obreros y los campesinos.

 

      •     2. En el exterior, unimos en una lucha común con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad y con los pueblos de todos los países. Esto significa aliamos con la Unión Soviética, con las Democracias Populares y con el proletariado y las amplias masas populares de todos los demás países para formar un frente único internacional.

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«Ustedes se ponen de un lado.» Exactamente. Ponemos de un lado, esto es lo que nos han enseñado la experiencia de cuarenta años de Sun Yat-sen y la experiencia de veintiocho años del Partido Comunista, y estamos firmemente convencidos de que, a fin de lograr y consolidar la victoria, debemos ponemos de un lado. Las experiencias acumuladas en estos cuarenta años y en estos veintiocho años muestran que todos los chinos sin excepción tienen que ponerse, o del lado del imperialismo, o del lado del socialismo. No es posible cabalgar sobre una tapia entre los dos, ni existe un tercer camino. Combatimos a los reaccionarios chiangkaishekistas que se ponen del lado del imperialismo, y estamos también contra las ilusiones acerca de un tercer camino.

«Ustedes son demasiado irritantes.» Hablamos de cómo tratar a los reaccionarios nacionales y extranjeros, o sea, a los imperialistas y sus lacayos, y no de cómo tratar a cualquier otro. Con los reaccionarios no surge el problema de irritarlos o no. Irritados o no irritados, seguirán siendo los mismos, porque son reaccionarios. Podremos aislar a los reaccionarios, vencerlos o arrancarles el Poder sólo si trazamos una clara línea de demarcación entre ellos y los revolucionarios, ponemos al desnudo las intrigas y maquinaciones de los reaccionarios, despertamos la vigilancia y atención en las filas revolucionarias, elevamos nuestra voluntad de lucha y aplastamos la arrogancia del enemigo. Ante una fiera, no se debe mostrar la menor timidez. Que nos sirva de ejemplo lo que hizo Wu Sung[8] en la colina de Chingyang. A los ojos de Wu Sung, el tigre de la colina de Chingyang, irritado o no, siempre devoraba hombres. Una de dos: o matar al tigre, o dejarse comer por él.

«Nos hace falta comerciar.» Completamente justo, siempre hace falta comerciar. No estamos contra nadie, salvo los reaccionarios nacionales y extranjeros que nos estorban para comerciar. Todos deben saber que no son nadie más que los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chiangkaishekistas, quienes nos estorban para comerciar y para establecer relaciones diplomáticas con los países extranjeros. Cuando nosotros, uniéndonos con todas las fuerzas nacionales e internacionales, hayamos derrotado a los reaccionarios interiores y exteriores, podremos comerciar y establecer relaciones diplomáticas con todos los países sobre la base de la igualdad, del beneficio recíproco y del mutuo respeto a la integridad territorial y la soberanía.

«La victoria es posible incluso sin ayuda internacional.» Esta es una idea errónea. En la época en que existe el imperialismo, sin las

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diversas formas de ayuda de las fuerzas revolucionarias internacionales, es imposible que una verdadera revolución popular, en cualquier país que sea, logre la victoria; aun cuando se lograra la victoria, no podría consolidarse. Así ocurrió con la victoria y la consolidación de la Gran Revolución de Octubre, como Lenin y Stalin nos lo dijeron hace mucho. Así ocurrió también con la derrota de las tres potencias imperialistas en la Segunda Guerra Mundial y con el establecimiento de las Democracias Populares. Y así ocurre también con el presente y el futuro de la China Popular. Imagínense, sin la existencia de la Unión Soviética, sin la victoria en la Segunda Guerra Mundial antifascista, sin la derrota del imperialismo japonés, sin el nacimiento de las Democracias Populares, sin la lucha a que se levantan las naciones oprimidas de Oriente y sin la lucha de las masas populares de los EE.UU., Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Japón y otros países capitalistas contra sus gobernantes reaccionarios, sin el concurso de todos estos factores, las fuerzas reaccionarias internacionales que pesan sobre nosotros serían indudablemente muchas veces mayores que ahora. En tales circunstancias, ¿habríamos podido lograr la victoria? Evidentemente que no. E incluso si la hubiéramos logrado, sería imposible consolidarla. El pueblo chino tiene sobrada experiencia al respecto. Esta experiencia se reflejó hace tiempo en las palabras que dijo Sun Yat-sen en su lecho de muerte acerca de la necesidad de unirse con las fuerzas revolucionarias internacionales.

«Necesitamos la ayuda de los Gobiernos de Inglaterra y EE.UU.» Esta es también, en los tiempos que corren, una idea ingenua. Los actuales gobernantes de Inglaterra y de EE.UU., que son imperialistas, ¿ayudarían a un Estado popular? Si esos países llegan a comerciar con nosotros y si, supongamos, estuvieran dispuestos en el futuro a prestamos dinero en condiciones de beneficio mutuo, ¿por qué lo harían? Porque los capitalistas de esos países quieren ganar dinero, y sus banqueros, cobrar intereses, para salvarse de su propia crisis; eso no es ninguna ayuda para el pueblo chino. Los Partidos Comunistas y los partidos progresistas de esos países están presionando a sus gobiernos para que comercien e incluso establezcan relaciones diplomáticas con nosotros. Eso es muestra de buena voluntad, eso es ayuda, y no puede colocarse en el mismo plano que la conducta de la burguesía de dichos países. A lo largo de toda su vida, Sun Yat-sen se dirigió incontables veces a los países capitalistas solicitando ayuda, pero nada obtuvo y, por añadidura, sufrió despiadadas repulsas. Sólo una vez en toda su vida Sun Yat-sen recibió ayuda extranjera, y ésta

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fue la ayuda de la Unión Soviética. Que los lectores se remitan al testamento del Dr. Sun Yat-sen, en el que aconsejaba insistentemente no cifrar esperanzas en la ayuda de los países imperialistas, sino «unimos con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad». El Dr. Sun tenía experiencia: había sufrido, había sido engañado. Debemos tener presentes sus palabras y no dejamos engañar a nuestro turno. En el terreno internacional, pertenecemos al frente antiimperialista encabezado por la Unión Soviética y, para obtener una verdadera ayuda amistosa, sólo podemos dirigimos a este lado, y no al lado del frente imperialista.

«Ustedes ejercen una dictadura.» Queridos señores míos, tienen razón, es justamente eso lo que hacemos. Toda la experiencia acumulada por el pueblo chino durante varios decenios nos enseña a ejercer la dictadura democrática popular, lo que significa privar a los reaccionarios del derecho a la palabra y dar ese derecho sólo al pueblo.

¿Qué se entiende por pueblo? En China, en la presente etapa, por pueblo se entiende a la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía urbana y la burguesía nacional. Dirigidas por la clase obrera y el Partido Comunista, estas clases se unen, forman su propio Estado, eligen su propio gobierno y ejercen la dictadura sobre los lacayos del imperialismo, es decir, sobre la clase terrateniente y la clase capitalista burocrática, así como sobre sus representantes, los reaccionarios del Kuomintang y sus cómplices, los reprimen, sólo les permiten actuar en la forma debida y no les toleran que se extralimiten, ni de palabra ni de hecho. Si se extralimitan de una u otra forma, se los reprime y se los castiga inmediatamente. La democracia se practica en el seno del pueblo, el cual goza de las libertades de palabra, de reunión, de asociación, etc. Sólo el pueblo goza del derecho electoral, y no los reaccionarios. La combinación de estos dos aspectos, democracia para el pueblo y dictadura para los reaccionarios, constituye la dictadura democrática popular.

¿Por qué es preciso proceder de esta manera? La razón es bastante clara para todos. Si así no se procediera, la revolución fracasaría, el pueblo sufriría y el Estado perecería.

«¿No quieren ustedes abolir el Poder estatal?» Sí, queremos, pero no por el momento; aún no lo podemos hacer. ¿Por qué? Porque aún existe el imperialismo, porque aún existe la reacción interior, porque aún existen las clases en el país. Nuestra tarea actual es fortalecer el aparato del Estado del pueblo — principalmente el

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ejército popular, la policía popular y los tribunales populares — a fin de consolidar la defensa nacional y proteger los intereses del pueblo. Esta es la condición para que China, bajo la dirección de la clase obrera y del Partido Comunista, pueda transformarse con pasos seguros de país agrícola en país industrial, pasar de la sociedad de nueva democracia a la sociedad socialista y comunista, abolir las clases y realizar la Gran Armonía. El aparato del Estado, incluyendo el ejército, la policía y los tribunales, es el instrumento de opresión de una clase por otra. Con respecto a las clases enemigas, es un instrumento de opresión, es la violencia y de ningún modo la «benevolencia». «Ustedes no son benévolos.» Exacto. Jamás aplicamos una política de benevolencia para con las actividades reaccionarias de los reaccionarios y de las clases reaccionarias. Aplicamos la política de benevolencia únicamente en el seno del pueblo, y no para con las actividades reaccionarias de los reaccionarios y de las clases reaccionarias, ajenos al pueblo.

El Estado popular protege al pueblo. Sólo cuando existe un Estado popular, el pueblo puede, en todo el país y con participación de todos, educarse y transformarse por métodos democráticos, y así desembarazarse de la influencia de los reaccionarios interiores y exteriores (influencia aún muy fuerte en la actualidad, que subsistirá largo tiempo y que no puede ser eliminada rápidamente), librarse de los malos hábitos e ideas adquiridos en la vieja sociedad, evitar dejarse descarriar por los reaccionarios, y continuar el avance: el avance hacia la sociedad socialista y comunista.

El método que empleamos al respecto es democrático, o sea, un método de persuasión, y no de coacción. Cuando alguien del pueblo viola la ley, también debe ser castigado, encarcelado o incluso sentenciado a muerte; pero ésta es una cuestión de unos pocos casos aislados, que difiere en principio de la dictadura ejercida sobre los reaccionarios como clase.

A los miembros de las clases reaccionarias y a los elementos de la reacción, después del derrocamiento de su Poder, mientras no se rebelen, no cometan actos de sabotaje ni provoquen disturbios, también se les dará tierra y trabajo, para que puedan vivir, reeducarse por el trabajo y convertirse en gente nueva. Si no quieren trabajar, el Estado popular los obligará a hacerlo. Con ellos se realizará también un trabajo de propaganda y educación, y se hará, además, en forma tan cuidadosa y a fondo como lo hemos hecho con los oficiales prisioneros. Si se quiere, ésta también puede calificarse de

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«política de benevolencia», pero es impuesta por nosotros a los que pertenecían a las clases enemigas y no puede ser colocada en un mismo plano con el trabajo de autoeducación que realizamos en el seno del pueblo revolucionario.

Semejante trabajo de reeducación de los miembros de las clases reaccionarias lo puede efectuar sólo un Estado de dictadura democrática popular bajo la dirección del Partido Comunista. Una vez que se haya llevado a cabo con éxito, serán definitivamente eliminadas las principales clases explotadoras de China, la clase terrateniente y la clase capitalista burocrática (la clase capitalista monopolista). Queda sólo la burguesía nacional; en la etapa actual ya podemos emprender en forma apropiada un considerable trabajo educativo entre muchos de sus componentes. Cuando llegue el momento de realizar el socialismo, es decir, de nacionalizar las empresas privadas, daremos un paso más en este trabajo de educación y transformación entre sus componentes. El pueblo tiene en sus manos una poderosa máquina estatal y no teme la rebelión de la burguesía nacional.

El problema serio es la educación del campesinado. La economía campesina es dispersa, y la socialización de la agricultura, a juzgar por la experiencia de la Unión Soviética, requerirá un tiempo largo y un trabajo minucioso. Sin la socialización de la agricultura, no puede haber un socialismo completo y sólido. La socialización de la agricultura debe coordinarse en su marcha con el desarrollo de una poderosa industria que tenga como sector principal las empresas estatales[9]. El Estado de dictadura democrática popular debe resolver sistemáticamente los problemas de la industrialización del país. Como este artículo no se propone tratar en detalle las cuestiones económicas, no me extenderé al respecto.

En 1924, en el I Congreso Nacional del Kuomintang, dirigido por el propio Sun Yat-sen y en el cual participaron los comunistas, se adoptó un famoso manifiesto que declaraba:

        •     «En los Estados modernos, el llamado sistema democrático es generalmente monopolizado por la burguesía y se ha convertido simplemente en un instrumento de opresión de la gente sencilla. En cambio, el principio de democracia del Kuomintang representa el bien común de toda la gente sencilla, y no algo que una minoría pueda arrogarse.»

Aparte de la cuestión de quién dirige a quién, el principio de democracia aquí aludido corresponde, como programa político general, a lo que llamamos democracia popular o nueva democracia. Un sis-

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tema estatal que sólo sea bien común de toda la gente sencilla y no algo que la burguesía pueda arrogarse, más la dirección ejercida por la clase obrera, he aquí el sistema estatal de dictadura democrática popular.

Chiang Kai-shek traicionó a Sun Yat-sen e implantó la dictadura de la clase capitalista burocrática y la clase terrateniente como instrumento para oprimir a la gente sencilla de China. Esta dictadura contrarrevolucionaria reinó durante veintidós años, y sólo ahora ha sido derrocada por la gente sencilla de China bajo nuestra dirección.

Los reaccionarios extranjeros que nos acusan de ejercer la «dictadura» o el «totalitarismo» son precisamente quienes los ejercen. Ejercen la dictadura o el totalitarismo de una sola clase, la burguesía, sobre el proletariado y el resto del pueblo. Sun Yat-sen se refería precisamente a estos individuos al hablar de la burguesía de los Estados modernos, que oprime a la gente sencilla. Y precisamente de estos canallas reaccionarios ha aprendido Chiang Kai-shek la dictadura contrarrevolucionaria.

Chu Si, filósofo de la dinastía Sung, escribió muchos libros y dejó muchas sentencias, hoy ya olvidadas; sin embargo, una de ellas aún se recuerda: «Trata a cada cual del mismo modo que él trata a los demás.»[10] Esto es justamente lo que hacemos; tratamos a los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chiangkaishekistas, del mismo modo que ellos nos tratan. ¡Eso es todo y nada más!

La dictadura revolucionaria y la dictadura contrarrevolucionaria son opuestas por naturaleza, pero de la segunda se aprendió a ejercer la primera. Tal aprendizaje es muy importante. Sin poseer este método de dominar a las clases contrarrevolucionarias, el pueblo revolucionario no podrá mantener su Poder, la reacción interior y exterior derrocará ese Poder y restaurará su dominio sobre China, y el desastre se abatirá sobre el pueblo revolucionario.

La dictadura democrática popular se basa en la alianza de la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía urbana y, principalmente, en la alianza de los obreros y los campesinos, porque estas dos clases constituyen del 80 al 90 por ciento de la población de China. el derrocamiento del imperialismo y de los reaccionarios kuomintanistas se debe principalmente a la fuerza de estas dos clases. La transición de la nueva democracia al socialismo depende principalmente de la alianza de estas dos clases.

La dictadura democrática popular necesita la dirección de la clase obrera, porque la clase obrera es la más perspicaz, la más desin-

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teresada y la más consecuentemente revolucionaria. «Toda la historia de la revolución prueba que, sin la dirección de la clase obrera, la revolución Fracasa y que, con la dirección de la clase obrera, la revolución triunfa. En la época del imperialismo, ninguna otra clase en ningún país puede conducir una verdadera revolución a la victoria. Lo prueba claramente el hecho de que fracasaron todas las numerosas revoluciones dirigidas por la pequeña burguesía y la burguesía nacional de China.

La burguesía nacional es de gran importancia en la actual etapa. Aún tenemos frente a nosotros al imperialismo, enemigo muy feroz. La industria moderna de China todavía representa sólo una parte muy reducida del total de la economía nacional. Por el momento no se dispone de estadísticas fidedignas, pero a juzgar por algunos datos, el valor de la producción de la industria moderna, antes de la Guerra de Resistencia contra el Japón, sólo constituía aproximadamente el 10 por ciento del valor global de la producción de la economía nacional. Para hacer frente a la opresión imperialista y elevar su economía atrasada a un nivel más alto, China debe utilizar todos los elementos del capitalismo de la ciudad y del campo que sean beneficiosos y no perjudiciales para la economía nacional y la vida del pueblo, y debemos unimos con la burguesía nacional para una lucha común. Nuestra política actual es limitar el capitalismo, y no destruirlo. Pero la burguesía nacional no puede desempeñar el papel dirigente en la revolución, ni debe ocupar el puesto principal en el Poder estatal. La razón de ello reside en que su posición social y económica determina su debilidad; esta clase carece de perspicacia y de valor suficiente, y muchos de sus componentes tienen miedo a las masas.

Sun Yat-sen abogaba por «despertar a las masas populares» o «ayudar a los campesinos y obreros». ¿Quién, pues, los va a «despertar» y «ayudar»? Sun Yat-sen pensaba en la pequeña burguesía y la burguesía nacional. En realidad, ellas no pueden hacerlo. ¿Por qué terminaron en el fracaso los cuarenta años de actividad revolucionaria de Sun Yat-sen? Porque en la época del imperialismo, la pequeña burguesía y la burguesía nacional no pueden conducir ninguna revolución verdadera a la victoria.

Nuestros veintiocho años han sido muy diferentes. Tenemos mucha experiencia valiosa. Un Partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista, que practica la autocrítica y está ligado con las masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un frente único de todas las clases revolucionarias y de todos los grupos

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revolucionarios dirigido por tal Partido: éstas son las tres armas principales con las que hemos derrotado al enemigo. Ellas nos diferencian de nuestros predecesores. Gracias a estas tres armas, hemos logrado la victoria fundamental. Hemos recorrido un camino sinuoso. Hemos luchado contra las desviaciones oportunistas en el Partido, tanto de derecha como de «izquierda». Cada vez que cometíamos graves errores en estas tres materias, la revolución sufría reveses. Aleccionados por los errores y los reveses, nos hemos hecho más inteligentes y manejamos mejor nuestros asuntos. Para cualquier partido político o persona es difícil evitar los errores, pero procuramos que se yerre menos. Una vez cometido un error, debemos corregirlo, y cuanto más rápido y más a fondo, mejor.

Al resumir nuestra experiencia, podemos condensarla en un punto: la dictadura democrática popular dirigida por la clase obrera (a través del Partido Comunista) y basada en la alianza de los obreros y los campesinos. Esta dictadura debe unirse con las fuerzas revolucionarias internacionales. He aquí nuestra fórmula, nuestra experiencia esencial, nuestro programa principal.

Los veintiocho años de vida de nuestro Partido constituyen un largo período, en el cual sólo hemos hecho una cosa: hemos logrado la victoria fundamental en la guerra revolucionaria. Ella merece celebrarse, porque es la victoria del pueblo, porque es una victoria conquistada en un país tan grande como China. Pero aún nos queda mucho por hacer; si lo comparamos con un viaje, nuestro trabajo ya realizado es tan sólo el primer paso dado en una larga marcha de diez mil li. Aún nos quedan por liquidar los remanentes del enemigo. Tenemos por delante la seria tarea de la construcción económica. Pronto dejaremos a un lado algunas de las cosas que conocemos bien y nos veremos obligados a ocupamos de cosas que no conocemos bien. He aquí la dificultad. Los imperialistas calculan que no seremos capaces de administrar bien nuestra economía; nos observan desde la orilla, esperando nuestro fracaso.

Debemos vencer las dificultades, debemos aprender lo que ignoramos. Debemos aprender de todos los entendidos (sean quienes fueren) a trabajar en el terreno económico. Debemos estimarlos como maestros, aprendiendo de ellos respetuosa y concienzudamente. No aparentemos saber cuando no sabemos. No nos demos aire de burócratas. Si ahondamos en un tema durante varios meses, durante un año o dos, durante tres o cinco, finalmente lo dominaremos. Al comienzo, algunos de los comunistas soviéticos tampoco sabían ad-

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ministrar bien los asuntos económicos, y los imperialistas también esperaban su fracaso. Pero el Partido Comunista de la Unión Soviética salió victorioso y, bajo la dirección de Lenin y Stalin, no sólo supo hacer la revolución, sino también realizar la construcción. Ha edificado un grande y espléndido Estado socialista. El Partido Comunista de la Unión Soviética es nuestro mejor maestro y debemos aprender de él. La situación, tanto nacional como internacional, está a nuestro favor, y es plenamente posible que, contando con el arma de la dictadura democrática popular, unamos a toda la gente del país, salvo los reaccionarios, y lleguemos con paso firme a nuestra meta.


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NOTAS
[1]Se refiere a una sociedad basada en la propiedad social, libre de la explotación y opresión de clase: un noble ideal acariciado desde hace mucho por el pueblo chino: Aquí, por reino de la Gran Armonía se entiende la sociedad comunista.    [pág. 426]

[2]Véase V. I. Lenin, La Enfermedad Infantil del «izquierdismo» en el Comunismo, cap. II, en que Lenin dice:

«En el transcurso de casi medio siglo, aproximadamente de 1840 a 1890, el pensamiento avanzado en Rusia, bajo el yugo del despotismo inaudito del zarismo salvaje y reaccionario, buscaba ávidamente una teoría revolucionaria justa, siguiendo con un celo y una atención admirables cada `última palabra’ de Europa y América en este terreno. Rusia hizo suya la única teoría revolucionaria justa, el marxismo, en medio siglo de torturas y de sacrificios inauditos; de heroísmo revolucionario nunca visto, de energía increíble y de investigación abnegada, de estudio, de experimentación en la práctica, de desengaños, de comprobación, de comparación con la experiencia de Europa.»   [pág. 426]

[3]En 1840-1842, ante la oposición del pueblo chino a su tráfico del opio, Inglaterra envió tropas a invadir la provincia de Kuangtung y otras regiones costeras de China, so pretexto de proteger el comercio. Las tropas en Kuangtung mantuvieron una guerra de resistencia bajo el mando de Lin Tse-sü.    [pág. 426]

[4]Jung Siu-chúan (1814-1864), nacido en Kuangtung, fue dirigente de una guerra revolucionaria campesina a mediados del siglo XIX. En 1851 dirigió en la provincia de Kuangsí un levantamiento de masas y proclamó el Reino Celestial Taiping, que ocupó muchas provincias y luchó durante catorce años contra la dinastía Ching. Esta guerra revolucionaria fracasó en 1864 y Jung Siu-chüan se envenenó.    [pág. 426]

[5]Kang You-wei (1858-1927), natural del distrito de Nanjai, provincia de Kuangtung. En 1895, un año después que China fue derrotada por el imperialismo japonés, Kang You-wei, al frente de 1.300 candidatos al tercer grado que tomaban parte en los exámenes imperiales en Pekín, presentó al emperador Kuangsü un «memorial de diez mil palabras», en el que se le pedía una «reforma política y modernización» y el cambio de la monarquía autocrática por una monarquía constitucional. En 1898, con el intento de introducir reformas, el emperador incorporó a Kang You-wei, junto con Tan Si-tung, Liang Chi-chao y otros, a la dirección de los asuntos del Estado. Más

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tarde, la emperatriz viuda Tsisi, que representaba a los ultraconservadores, tomó de nuevo el Poder, y el movimiento por las reformas fracasó. Kang You-wei y Liang Chi-chao huyeron al extranjero y formaron una sociedad para proteger al emperador; sociedad que pasó a ser una facción política reaccionaria en oposición a los revolucionarios burgueses y pequeñoburgueses representados por Sun Yat-sen. Entre las obras de Kang figuran Falsificaciones en los Clásicos de los Preceptos Confucianos, Confucio como Reformador y Tatung Shu (Libro de la Gran Armonía ).    [pág. 426]

[6]Yen Fu (1853-1921), de Fuchou, provincia de Fuchién, estudió en una academia naval en Inglaterra. Después de la Guerra Chino-Japonesa en 1894, patrocinó la monarquía constitucional y diversas reformas para modernizar a China. Sus traducciones: Evolución y ética, de T. H. Huxley; La Riqueza de las Naciones, de Adam Smith; Sistema de Lógica, de J. S. Mill; El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu, y otras, sirvieron de vehículos para la difusión del pensamiento burgués europeo en China.    [pág. 426]

[7]La Revolución de 1911 derrocó el régimen autocrático de la dinastía Ching. El 10 de octubre de ese año, un sector del Nuevo Ejército, incitado por las sociedades revolucionarias de la burguesía y pequeña burguesía de la época, se sublevó en Wuchang; a continuación, se sucedieron sublevaciones en otras provincias, y se derrumbó pronto el dominio de la dinastía Ching. El 1ƒ de enero de 1912 se estableció en Nankín el Gobierno Provisional de la República de China, y Sun Yat-sen fue elegido Presidente Provisional. La revolución logró la victoria mediante la alianza de la burguesía, los campesinos, los obreros y la pequeña burguesía urbana. Pero, como el grupo dirigente de la revolución era, por naturaleza, propenso a entrar en componendas, como no proporcionaba beneficios reales a los campesinos y cedía a la presión del imperialismo y de las fuerzas feudales, el Poder cayó en manos de Yuan Shi-kai, caudillo militar del Norte, y la revolución fracasó.    [pág. 427]

[8]Uno de los héroes de la novela Shui Ju Chuan (A la Orilla del Agua ), quien con las manos desnudas mató un tigre en la colina de Chingyang. Este es uno de los episodios más populares de esa Famosa novela.    [pág. 430]

[9]Para la relación entre la socialización de la agricultura y la industrialización del país, véase Sobre el Problema de la Cooperación Agrícola (secciones 7 y 8), informe presentado por el camarada Mao Tse-tung, el 31 de julio de 1955, en la Conferencia de los Secretarios de los Comités Provinciales, Municipales y de Regiones Autónomas del Partido Comunista de China. En este informe, el camarada Mao Tse-tung, a la luz de la experiencia soviética y de la práctica de nuestro país, desarrolló con amplitud la tesis de que la socialización de la agricultura debe coordinarse en su marcha con la industrialización socialista.    [pág. 434]

[10]Cita del comentario de Chu Si al libro La Doctrina del Medio, cap. XIII.    [pág. 435]

 

“Unrestricted warfare”

Por JulioCésar – «Cuadernos de Reencuentro»

En un documento de borrador de «Propuesta política» que publicamos en 2012, destacamos el libro “Unrestricted warfare” o guerra sin restricciones? Este texto en su versión original pertenece a los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui. En cierto sentido es un compendio de escenarios que podía enfrentar China en una Guerra con los Estados Unidos. Supongo que al liberar la estrategia China en las líneas contenidas en este documento, la estrategia militar y todos los análisis para estos eventos al día de hoy son un completo secreto. Quizás después del 9-11, este texto sufrió una reingenieria  en los laboratorios de guerra estratégica de USA y complementó sus manuales y toda la estrategia de Gene Sharp en su guerra blanca.

En el documento de «Propuesta política» nuestro que citamos al comienzo de este artículo y refiriendonos al libro de los coroneles chinos destacamos entre otras las siguientes ideas del libro (que se tornan interesantes para todos los teóricos de la guerra y particularmente para los estrategas gringos:

  • Las ideas tradicionales de la guerra ya no son válidas.
  • Una fuerza inferior puede derrotar a un enemigo superior en una guerra de alta tecnología. Para ello es necesario priorizar la educación popular y la formación militar.
  • El Ejército y la población deben combatir juntos. No se puede lograr la victoria contra un enemigo superior sino hay cohesión entre civiles y militares. Una guerra popular en condiciones de alta tecnología requiere la participación de todos los sectores de la sociedad (político, militar, económico, social y cultural).
  • Cuanto más asimétrico sea el oponente, más difícil será combatirlo. La asimetría implica actuar, pensar, organizar de manera distinta al adversario.
  • Es indispensable el escenario de la Guerra de la información, para influir en la opinión pública. Hay que buscar la legalidad ante la opinión pública internacional y deslegitimar el accionar enemigo.
  • Es prioritario la utilización del Lawfare o Guerra Jurídica: Uso de la ley como un arma de guerra
  • Se debe Inferir en la Opinión Pública, como parte de la guerra. Es necesario manipular sicológicamente en la población del enemigo.
  • El teatro de operaciones no se limita al campo de batalla: Combina las operaciones militares con la acción en las esferas económicas, política jurídica y las esferas diplomáticas, en las áreas fuera de la batalla. Se extiende en sus líneas aliadas, en la retaguardia enemiga o en la población.
  • El elemento realmente importante es “el fin”, sin auto agredirse.
  • La fuerza que garantiza la supervivencia de un estado agresor puede significar su derrota.

Estas recetas, con la impronta china, a través de estos dos coroneles nos da una idea cercana a lo que están haciendo los norteamericanos hoy en día en diferentes países del mundo, y más cercanamente en Venezuela. Pero hay unos aspectos interesantes en las mismas: como un boomerang, es posible revertir y emplear en contra del imperialismo, las acciones basadas en la guerra de Cuarta generación y en las acción tipo Sharp,.

En el accionar de la burguesía internacional, coordinada por USA, en contra de Venezuela, se pretendía que el estado y pueblo Venezolanos respondieran desde el eje militar. Debido a la educación política e ideológica del pueblo venezolano se logró frenar este deseo imperial y ni las fuerza militares ni el pueblo respondieron militarmente, lo hicieron mediante la movilización popular, el diálogo en la sociedad y mediante la bandera del amor. Esta consigna desarmó al menos momentáneamente esta arremetida de golpe de estado de 2014.

La fuerza que esta garantizando el éxito imperial en esta guerra puede significar su derrota porque las leyes de la guerra en particular y las leyes de la guerra de cuarta generación también estan siendo empleadas por los estrategas venezolanos pero con la diferencia de que es una «Guerra justa» apoyada por el pueblo venezolano, latinoamericano y mundial.

Por JulioCésar – «Cuadernos de Reencuentro»

 

Recomendamos: Borrador «Propuesta política» Cuadernos de Reencuentro» https://cuadernosdereencuentro.wordpress.com/2013/06/19/elementos-para-una-propuesta-politica/

Otros sitios recomendados:

Dossier: marzo 28 de 2014: http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-225738

Dossier: marzo 27 de 2014: http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-225253

La ofensiva imperial contra Maduro y Putin

miércoles, 19 de marzo de 2014

Vicky Peláez (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

¡Escúchame! Los romanos sólo toleran quienes les sirven.
(Max Gallo, “Espartaco”, p.78)

La guerra mediática que se desató casi simultáneamente contra el presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su colega Vladimir Putin de Rusia demuestra por enésima vez que Estados Unidos no tolera vivir con ningún país que se atreva a ser una nación independiente y soberana, con su propio modelo económico y su agenda geopolítica, por eso está dispuesto a utilizar todo a su alcance para lograr su destrucción.

Después de la caída de la Unión Soviética, Washington trazó un plan respecto a la nueva Rusia, en manos de su oportunista y permanentemente borracho presidente Boris Yeltsin y su séquito de corruptos oligarcas “barones”, según el cual este país estaría destinado a no sobrevivir hasta el Siglo XXII. En lo respecto al Siglo XXI, Rusia mantendría, según los gurús iluminados estadounidenses, su condición de una potencia regional de segunda mano sin llegar a convertirse todavía en el “patio trasero” norteamericano y de la OTAN. Pero no contaban que con la llegada de Vladimir Putin al poder, el plan norteamericano empezaría a resquebrajarse y caerse como una casa de naipes.

A la vez Venezuela, tradicionalmente tenía un lugar algo privilegiado en este tan tristemente famoso “patio trasero” debido a sus 329 mil millones barriles de petróleo, y actuaba como un simple y obediente títere del Gran Patrón. Esta situación siguió hasta 1999 cuando asumió la presidencia del país Hugo Chávez quien en 14 años terminó con la dependencia del país, lo transformó en la República Bolivariana y lo enrumbó hacia el Socialismo del Siglo XXI. Fue una gran sorpresa amarga para la única superpotencia del mundo cuyos líderes pensaron y tramaron que este experimento no duraría ni un año.

Al verse equivocados organizaron un golpe de Estado en 2002, pero el pueblo venezolano y sus fuerzas armadas frustraron aquel golpe y devolvieron el poder a su comandante Chávez. Fue otra gran sorpresa para los iluminados de Washington a quienes ya les había advertido en 1989 uno de los más lúcidos intelectuales franceses, Jacques Attali en su libro “Millennium” donde acertó que “los pueblos de periferia se revelarán un día y romperán lo que es equivalente al nuevo Muro de Berlín que está edificando Norteamérica para asegurar su dominio del Sur”.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 fue percibida por Washington como un momento ideal para intensificar la campaña desestabilizadora contra el gobierno bolivariano y su nuevo presidente legítimamente elegido Nicolás Maduro. Para iniciar esta labor utilizaron a la oligarquía local, la clase media acomodada y adiestraron a los estudiantes de las universidades privadas en el terrorismo y la organización de caos para hacer caer al gobierno de Maduro. En otro rincón del mundo ubicado a 9,630 kilómetros de Caracas, en Kiev, Ucrania decidieron hacer algo parecido para que de una vez y para siempre terminar con la esfera de influencia de Rusia, esta vez en Ucrania, siguiendo los consejos de uno de los asesores “invisibles” de Barack Obama, un enemigo de Rusia, Zbigniew  Brzezinski. Este hombre adorado por un poderoso sector de intelectuales y oligarcas rusos siempre postuló que “Rusia sin Ucrania jamás sería una gran potencia”.

Al fracasar la llamada “revolución de color naranja” en Ucrania en 2004, los servicios de inteligencia norteamericanos y de los países de la OTAN se encargaron a entrenar a los nuevos “revolucionarios” ucranianos, especialmente en Polonia y Lituania en la lucha de “baja intensidad” utilizando el terrorismo y sabotaje de matiz neo nazista. Lo que sucedió en Ucrania ha sido en realidad un golpe de Estado neo nazista inspirado, financiado y promovido por los Estados Unidos y la Unión Europea.

¿Y qué se puede esperar de Estados Unidos, si el discurso nazi de Hitler tenía entre sus principales fuentes al libro del magnate norteamericano, Henri Ford, “El Judío Internacional”?. En su libro “Meine Kampf”, Hitler citó partes enteras del texto de Ford. Lo curioso que igual como en Alemania de Hitler, esta vez en Ucrania los oligarcas locales de origen judío han participado en la financiación de los partidos y movimientos nazistas con el consentimiento de sus colegas europeos. El actual designado por Washington primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk es también de origen judío.

Por supuesto, Rusia se quedó alarmada con el acontecer ucraniano y presentó sus preocupaciones, especialmente relacionadas con la destitución arbitraria del presidente ucraniano Víctor Yanukovich legítimamente elegido por el pueblo, igualmente por la situación en la península Crimea que alberga la Flota del Mar Negro de Rusia y donde el 60 por ciento de su población de 2,000,000 de habitantes la constituyen los rusos. No hay que olvidar que Crimea, que desde 1783 era parte de Rusia fue traspasada en 1954 por Nikita Khrushchev a Ucrania que era parte de la Unión Soviética. La península es vital para Rusia que le da la salida al Mar Mediterráneo. El hecho de que el parlamento de la península decidió crear sus fuerzas armadas, votó por su reintegro a Rusia y convocó el referéndum sobre esta decisión para el próximo 16 de marzo, fue tomado en seguida por Estados Unidos y la Unión Europea como un pretexto para tergiversar la realidad, y acusar a Vladimir Putin de lo que sucedió en Ucrania.

En seguida igual como en el caso de Maduro, Putin se convirtió en el blanco preferido de los políticos occidentales y de los medios de comunicación corporativos globalizados. En ambos casos los periodistas globalizados atacan a ambos presidentes utilizando la “técnica de Maidan” (la plaza de Independencia de Kiev que se convirtió en el epicentro de la “revolución neo nazi” de color marrón). Al presidente Maduro lo tildan de “dictador”, “ignorante”, “títere de Cuba” y le pronostican que seguirá el destino de Saddam Hussein y el de Muammar Gadafi. Mientras tanto los disturbios no cesan en Venezuela y ya hay más de 20 muertos y más de 100 heridos. Muchos de ellos son víctimas de unos desconocidos francotiradores, igual como está sucediendo en Ucrania.

Lo interesante en Venezuela es que los que protestan violentamente no son pobres sino las personas acomodadas de clase media y los estudiantes de las universidades privadas hábilmente organizados y financiados por los Estados Unidos. Las protestas en Venezuela, igual como en Ucrania se someten a las numerosas especulaciones en la prensa. El periodista de Aporrea, Modesto Guerrero opinó que “hay similitudes en un intento de un sector de oposición de derecha contra un gobierno electo democráticamente que no es del gusto de poderes imperiales (en el caso ucraniano son la OTAN y más Estados Unidos y en el caso venezolano son Estados Unidos Y Canadá) que están combinando todos los recursos de lo que se llama “guerra de baja intensidad”: algunas muertes, muchos heridos, impacto mediático, imágenes terroríficas”.

Hace poco el sacerdote jesuita panameño Jorge Sarsaneda del Cid formuló en la red unas 15 preguntas cuestionando los motivos de la violencia desatada en Venezuela por la oposición. Señala que mientras la oposición está denunciando el hambre y la escasez de productos de la primera necesidad organizando los destrozos, incendios y manifestaciones, las Naciones Unidas presentan las estadísticas según las cuales Venezuela fue uno de los “cuatro países con menos hambre en América Latina en 2012”. A la vez ¨los avances en salud están entre los más destacados de la región”. También señala que en Venezuela “más del 42 por ciento del presupuesto del Estado se destina a las inversiones sociales y en los últimos años cinco millones de personas salieron de la pobreza. Todo esto muestra que detrás de los desmanes de la oposición está la mano siniestra de los globalizadores corporativos aliados con la oligarquía nacional en su lucha por hacer retornar a Venezuela al seno del patio trasero del imperio. Y por supuesto, el presidente Nicolás Maduro que lo está impidiendo se convierte en un enemigo del cual ellos seguirán tratando deshacerse como sea.

El mismo tipo de la guerra mediática de índole política está orientado contra Vladimir Putin quien se da cuenta perfectamente de que en el juego no está simplemente en la incorporación de Ucrania a la Unión Europea sino su entrada en la OTAN lo que haría peligrar seriamente la seguridad nacional rusa al verse el país, rodeado por las bases de la OTAN y obligado a entrar en una nueva carrera armamentista sacrificando así su desarrollo económico y el bienestar de su pueblo. Pero al tergiversar la realidad, los políticos occidentales crean el pretexto para acusar descaradamente a Putin como “Vlad el Martillo”, “Invasor”, “Mafia Gangster”, “el Agresor”, “el Nuevo Hitler”, “el Imitador de Mussolini” o simplemente “el hombre que perdió contacto con la realidad”, es decir un loco, según la canciller de Alemania Angela Merkel.

Mientras tanto uno de los asesores oscuros de Barack Obama, Zbigniew Brzezinski ya está aconsejando a la OTAN de “ponerse en alerta” y estar lista para una intervención, como lo señaló en su reciente artículo “What is to be done? Putin’s aggression in Ukraine needs a response”. Pero los Estados Unidos sin esperar ninguna agresión rusa, ya están presionando a Rusia financieramente. El asesor adjunto de seguridad nacional de Barack Obama, Tony Blinken afirmó hace poco que “que en términos de aislar a Rusia lo que hemos visto como resultado de apoyo movilizado es que los mercados financieros de Rusia han registrado caídas, el rublo ha registrado caídas y los inversionistas se preguntan si deben a involucrarse o no en Rusia debido a la inestabilidad”.

Teniendo en cuenta todo lo que se está sucediendo en Venezuela, Ucrania y en el resto del mundo podemos afirmar que la Guerra Fría del Siglo XXI ha comenzado tomando como pretexto no la lucha contra el comunismo, sino por el dominio del mundo y de sus recursos naturales. En el caso de Venezuela se trata de 329 mil millones de barriles de petróleo y respecto a Ucrania en el juego están el control de la tercera exportadora de granos en el mundo después de Estados Unidos y Argentina y sus 39 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural de esquisto.

También con Ucrania incorporada a la OTAN, Rusia se verá rodeada de bases militares hostiles, esperando los Estados Unidos y la Unión Europea la oportunidad de iniciar la “ucranización” de Rusia con la ayuda de su quinta columna en este país que tímidamente ya está mostrando su cara haciendo comentarios sobre un enorme costo de una posible incorporación de Crimea a Rusia que sin duda alguna traerá la irritación de los Estados Unidos.

A la vez, los intentos norteamericanos de “ucranizar” Venezuela están orientados hacia el debilitamiento del proceso de integración latinoamericana y la erradicación del proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

Para los amos de este mundo el “pasado”, como solía decir William Faulkner, “nunca está muerto”. Sin embargo, su permanencia depende también de la voluntad y sabiduría de los pueblos y del grado de su anhelo hacia el futuro diferente.

«Dossier»: Walter Martínez entrevista a Michel Collon

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-222111

Sitio recomendado:  http://www.michelcollon.info/