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Mensaje de Vladímir Putin a la nación sobre la situación del coronavirus

Desfile por el Día de la Victoria en Moscú 2019

Vladímir Putin el ruso que ha derrumbado el imperio OTAN ¿Ha olvidado sus ancestros comunistas?

Un actualizado sueño colombiano

Por: Ricardo Robledo

A veces es bueno para la salud mental,  dejar esa costumbre de ver noticieros. Más aún cuando se trata de dormir.

El canciller del gobierno que opera en Colombia, leía una declaración de respuesta a Rusia, cuando comenzaron a desfilar uribe, fernando londoño, pacho santos, m. f. cabal, ordoñez, el abogado de la espriella. Todos vestidos con pijama de rayas, salían con rumbo a Siberia.

Al grito de ¡Guardia! ¡Guardia! ¡Fuerza! ¡Fuerza!, los seguía una caravana de indígenas, negros y campesinos que con megáfonos alentaban a las multitudes diciéndoles:
-¡Aprovechen!, aprovechen para incluir más nombres en la lista, que esos barcos rusos son muy grandes y no vienen muy seguido por acá.

Desesperados, los 6´431,372 (0.21% de ventaja, 58,908 más) que votaron No al acuerdo de paz, creían que la solución era tan simple  como siempre : «basta con que nuestro presidente eterno llame a Putin y le diga: le doy en la cara marica». Pero no encontraban un diccionario ruso para saber cómo se decía.

Entonces, alguien propuso que llamaran al general de la mafia -gran defensor de derechos humanos-  y que convocara a los cien mil sicarios que lo seguían su blog. Pero nadie aparecía.

Unos empleados de la Dian, pitaban en sus lamborghinis en protesta, preocupados de que algún misil ruso pudiera rayárselos.

Presuroso, un acaudalado banquero corrió a asegurar los billetes que atesoraba debajo del colchón. Se sorprendió; nunca pensó que hubiera podido acumular tan colosal fortuna.

Unos contratistas costeños se frotaban las manos y eufóricos comentaban:
-Usted se imagina compadre cómo van a ser los contratos para reconstruir carreteras y puentes?
Ya habían incluido a Putin en sus whatsapp y lo trataban de Camarada.Una connotada familia de pastores, por mil dólares, ofrecía protección divina, además de garantizar la salvación de todas las almas consignadas.Nestor Humberto Martinez, alias el fiscal, maquinaba:
-Ahora sí se jodió la vaina. A El y a mí, nunca se nos ha escapado vivo un testigo; y les da por poner al ruso en esa función. No habrá manera de darle agüita a Putin? Por el momento, todos tomemos aromática de valeriana.

Mientras tanto, trump se miraba cuidadosamente al espejo, maquillando su peinado al detalle.
Abril 03 de 2019

Rusia envía aviones, soldados y equipo militar a Venezuela

La mayoría de los medios colombianos han divulgado una versión sesgada- y por lo tanto mentirosa- de la crisis que enfrenta a Rusia con Estados Unidos y la Unión Europea. Aquí el historiador señala y analiza esas mentiras

 

Ucrania: ¿nos interesa?

Medófilo Medina

La mayoría de los medios colombianos han divulgado una versión sesgada- y por lo tanto mentirosa- de la crisis que enfrenta a Rusia con Estados Unidos y la Unión Europea. Aquí el historiador señala y analiza esas mentiras.

Medófilo Medina*

Vino la tregua, ¡salud!

La tregua pactada entre representantes de los llamados separatistas, en su mayoría habitantes rusos del Sureste de Ucrania y representantes del gobierno de Kiev es una buena noticia para la gente razonable en el mundo.

Los doce puntos acordados en Minsk este 5 de septiembre han dejado atrás ya 3000 muertos y un millón de desplazados. ¿Quedarán ahí esas cifras que marcan el horror? No puede ofrecerse una respuesta unívoca, esperanzadora.

El presidente Obama recibió la tregua con abierto escepticismo, el gesto de la señora Merkel fue más bien el de quien recibe una mala novedad, y tampoco se muestran contentos los demás jefes de Estado de la Unión Europea (UE). Al término de la cumbre reunida en Cardiff, el  secretario general de la OTAN anunció la creación inmediata de una fuerza de despliegue rápido con asiento permanente en Polonia, al tiempo que varios países miembros mantendrán tropas adicionales disponibles para desplazarse al este de Europa.

Muy preocupante pero no sorprendente ha sido la resistencia a los acuerdos de Arseny Yatsenyuk, primer ministro ucraniano, un hombre vinculado a las organizaciones neonazis de unos 7 mil paramilitares que han sembrado el terror en Ucrania.  Este personaje había descalificado otra propuesta de Putin para lograr el cese al fuego.  Contrariando la Constitución de Ucrania que excluye la pertenencia a  bloques militares, Yatsenyuk busca  el ingreso del país a la OTAN. El tono del presidente de Ucrania, Pietro Poroshenko, ha sido de cierta mesura.

En los días previos a la tregua, las fuerzas de las autodenominadas República Popular del Donetsk y República Popular de Lugansk habían avanzado hasta las inmediaciones de Mariúpol, la segunda ciudad de la provincia de Donetsk y su principal puerto en el mar de Azov.

Más allá de los acontecimientos actuales, las razones y el sentido de la crisis internacional  que ha involucrado a Estados Unidos, la UE, y la OTAN, de un lado y a Rusia del otro, no se entienden cabalmente sin examinar los hechos desde una perspectiva histórica, tanto de largo como de corto plazo.


Protestas en contra de Putin en Rusia.
Foto: Vladimir Varfolomeev

La crisis

La crisis actual comenzó en 2013, con el movimiento contra el gobierno constitucional  encabezado por el presidente prorruso Viktor Yanukovich. Si bien muchos de los participantes en ese movimiento buscaban fortalecer la relación de Ucrania con la UE y  protestaban contra la corrupción oficial, el ambiente se caldeó bajo  la presión de las milicias armadas por el nacionalismo extremista. Representantes de ONG norteamericanas llegados a Kiev que, según se admite oficialmente, gastaron 5 billones de dólares, tomaron parte activa en la desestabilización. Las formaciones paramilitares neonazis contaron con asesores extranjeros.

El resultado de lo anterior fue el golpe de Estado del 22 de febrero de 2014, que instaló en el poder un equipo de derecha del gusto de Washigton y Berlin y que pugna por incorporar a Ucrania dentro de la OTAN. Encabezados por Yansenyuk, cuatro ministros de orientación neonazi forman parte del gabinete surgido del golpe. Uno de los peores pecados del presidente derrocado fue darle marcha atrás al compromiso con el FMI para adoptar un paquete  de medidas muy severas para la población.

Bajo este marco, en marzo, y después de una consulta popular, se produjo la toma rusa de la península de Crimea. Este paso fue presentado por Estados Unidos y la UE como la prueba de que Putin pretendía anexar a Ucrania como inicio de un plan que incluiría a los pequeños Estados que en tiempos de la Unión Soviética fueron las repúblicas prebálticas.

En verdad Crimea fue parte de Rusia desde 1783. En 1921 Crimea fue proclamada como República Autónoma que hacía parte de la recién creada Unión Soviética. En 1954 fue declarada parte de la República Socialista de Ucrania. Tras la caída de la URSS, Crimea atravesó diversas situaciones y la península estuvo en disputa entre Rusia y Ucrania.

Dadas la trayectoria histórica de Crimea y la decisión de sus propios habitantes, es pues difícil hablar de una anexión rusa.

“La prueba reina”

La situación se vino a complicar con el siniestro del avión de pasajeros de Malasyan Airlines que cubría el vuelo de Ámsterdam a Kuala Lumpur el pasado 17 de julio.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se apresuró a declarar que el avión “aparentemente fue destruido en el aire y no fue un accidente”. Pronto los medios convirtieron esta hipótesis en verdad inapelable, con la consiguiente atribución de responsabilidad a los rusos étnicos del Sureste de Ucrania y al gobierno ruso.

No hubo investigación independiente, nadie respondió por la desaparición de las grabaciones de la Torre de control de Kiev, Estados Unidos que manejan la sofisticada tecnología satelital nunca aportaron imágenes sobre los misiles que habrían derribado el avión. Tampoco  se explicaron las imágenes captadas por radares rusos que registraron a dos aviones caza ucranianos volando cerca al avión de la compañía comercial.

Tras unos días de intenso debate, no se volvió a hablar del hecho porque ya había cumplido su función, igual que sucedió con las noticias sobre las armas de destrucción masiva en poder de Sadam Hussein. Tanto así que varios veteranos de la inteligencia norteamericana, en una carta abierta a Angela Merkel, precisaron que “Usted necesita saber que la acusación de una gran “invasión” rusa de Ucrania no aparece respaldada por una inteligencia digna de crédito. Antes bien, la “inteligencia” parece ser del mismo género dudoso de la políticamente establecida y usada hace 12 años para “justificar” el ataque dirigido por los Estados Unidos contra Irak”.


Avión del vuelo 370 de Malaysyia Airlines en el
aeropuerto Charles de Gaulle en París, Francia.Avión
del vuelo 370 de Malaysyia Airlines en el aeropuerto
Charles de Gaulle en París, Francia.
​Foto: Wikimedia Commons

Expansión de la OTAN

Para el plazo más largo hace falta recordar hechos que han jalonado la geopolítica desde el momento de implosión del campo socialista. El periodista holandés Karel Van Wolferen  hace un registro de algunos hitos.

En diciembre de 1989 Mijail Gorbachov  y George Bush se reunieron en Malta. El primero aceptó  la reunificación de Alemania y la evacuación de las tropas de ocupación del Pacto de Varsovia contra la promesa del segundo de no tomar ventaja militar de tales decisiones y de no extender la OTAN hacia el Este.

Diez años más tarde el presidente Bill Clinton violó el acuerdo y en 1999 se jactó del ingreso de la República Checa y de Hungría al pacto atlántico.

· Vendría luego el rosario de países del Este admitidos en la OTAN.

Así se llegó a la paradoja que la institución que se estimaba como la garantía de la seguridad de Estados Unidos y sus aliados en el esquema geopolítico de la Guerra Fría,  vio duplicado el número de sus miembros cuando ya habían desaparecido las condiciones estratégicas invocadas para crearla.

A la luz de ese proceso, ¿puede alguien presentar como una arbitrariedad la insistencia de Serguei Lavrov, ministro de exteriores del Rusia desde febrero de 2014 de que el establecimiento de la OTAN en Ucrania representaría una seria amenaza para la paz en Eurasia?

La hegemonía mundial

También en el largo plazo, hay que considerar el papel de las ideologías en el plano geopolítico.

Después de la Segunda Guerra Mundial se buscó una “teoría” que orientara la política exterior de Estados Unidos. El ideólogo de la nueva arquitectura conceptual fue George Kennan, con la doctrina de la “Contención del Comunismo”. Ya en tiempos de la post-Guerra Fría se han destacado propuestas importantes: Francis Fukuyama y el modelo -aparentemente contrario- del choque de las civilizaciones de Samuel P. Huntington.

Sin embargo la concepción hegemónica que ha fungido como plataforma geopolítica de  Estados Unidos y como soporte conceptual de la OTAN ha sido la obra de Zbiniew Brzezinski. Al leer uno de sus libros publicado en 1997 y analizar la crisis actual en Ucrania, se tiene la impresión de que se está siguiendo el curso de una profecía auto-cumplida: “por primera vez en la historia, una potencia no euroasiática ha surgido no sólo como el árbitro clave de las relaciones de poder euroasiáticas sino también como la suprema potencia mundial”, dice  Brzezinski [1].

Y el mismo autor añade que “no obstante, la situación geográfica tiende a determinar las prioridades inmediatas de un Estado, y cuanto mayor sea su poder militar, económico y político, mayor será el radio, más allá del territorio de sus vecinos inmediatos, de los intereses geopolíticos vitales, de la influencia y de la participación de ese Estado”. En el mismo sentido sostiene que: “En pocas palabras, la geoestrategia euroasiática de Estados Unidos debe incluir un control resuelto de los Estados dinámicos desde el punto de vista geoestratégico…. Los tres grandes imperativos de la geoestrategia imperial son los de impedir choques entre  los vasallos y mantener su dependencia en términos de seguridad, mantener a los tributarios obedientes y protegidos e impedir la unión de los bárbaros”.

En un uno de sus mapas Brzezinski señala las “Zonas críticas para la seguridad de Europa” representadas por Francia, Alemania, Polonia y Ucrania. Y  precisa: “Ucrania, un espacio nuevo e importante sobre el tablero euroasiático, es un pivote geopolítico porque su propia existencia como país independiente ayuda a transformar a Rusia”.  Claro, las miradas van más allá, hacia China.

El autor cierra su libro con una afirmación programática: “Mientras tanto, empero, es esencial que no se produzca el surgimiento de ningún aspirante al poder  euroasiático capaz de dominar a Eurasia y, por tanto, también de desafiar a los Estados Unidos.

Esa visión con matices está presente en la mentalidad de cualquier funcionario diplomático  de Estados Unidos. Recientemente el embajador de ese país en Colombia, Kevin Withaker”, contestó así a una pregunta de María Jimena Duzán, sobre la visita de Putin a América Latina: “Los países de América Latina tienen derecho a tener relaciones diplomáticas con los países que ellos quieran. Eso lo respetamos. Pero como bien lo ha dicho recientemente el presidente Obama, Rusia es un poder regional y cuando el presidente Putin hace un viaje a un lugar fuera de su región, claro que se nota”.

Una pregunta

¿La crisis en torno a Ucrania es un avance hacia un orden mundial acorde con los intereses norteamericanos o es un paso hacia el orden multipolar? Así escribe D.V. Efremenko, un conocido analista ruso: “Ucrania solo abre una serie de conflictos, que acompañan el establecimiento de un sistema policéntrico de relaciones internacionales. Es necesario un mecanismo multilateral de alertas tempranas y regularización de las crisis en Europa y en Eurasia del Norte”.

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en esteenlace

[1]  Zbinew Brzezinski,  El Gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, Paidós, Barcelona, 1998, pp. 46 ss.

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La ofensiva imperial contra Maduro y Putin

miércoles, 19 de marzo de 2014

Vicky Peláez (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

¡Escúchame! Los romanos sólo toleran quienes les sirven.
(Max Gallo, “Espartaco”, p.78)

La guerra mediática que se desató casi simultáneamente contra el presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su colega Vladimir Putin de Rusia demuestra por enésima vez que Estados Unidos no tolera vivir con ningún país que se atreva a ser una nación independiente y soberana, con su propio modelo económico y su agenda geopolítica, por eso está dispuesto a utilizar todo a su alcance para lograr su destrucción.

Después de la caída de la Unión Soviética, Washington trazó un plan respecto a la nueva Rusia, en manos de su oportunista y permanentemente borracho presidente Boris Yeltsin y su séquito de corruptos oligarcas “barones”, según el cual este país estaría destinado a no sobrevivir hasta el Siglo XXII. En lo respecto al Siglo XXI, Rusia mantendría, según los gurús iluminados estadounidenses, su condición de una potencia regional de segunda mano sin llegar a convertirse todavía en el “patio trasero” norteamericano y de la OTAN. Pero no contaban que con la llegada de Vladimir Putin al poder, el plan norteamericano empezaría a resquebrajarse y caerse como una casa de naipes.

A la vez Venezuela, tradicionalmente tenía un lugar algo privilegiado en este tan tristemente famoso “patio trasero” debido a sus 329 mil millones barriles de petróleo, y actuaba como un simple y obediente títere del Gran Patrón. Esta situación siguió hasta 1999 cuando asumió la presidencia del país Hugo Chávez quien en 14 años terminó con la dependencia del país, lo transformó en la República Bolivariana y lo enrumbó hacia el Socialismo del Siglo XXI. Fue una gran sorpresa amarga para la única superpotencia del mundo cuyos líderes pensaron y tramaron que este experimento no duraría ni un año.

Al verse equivocados organizaron un golpe de Estado en 2002, pero el pueblo venezolano y sus fuerzas armadas frustraron aquel golpe y devolvieron el poder a su comandante Chávez. Fue otra gran sorpresa para los iluminados de Washington a quienes ya les había advertido en 1989 uno de los más lúcidos intelectuales franceses, Jacques Attali en su libro “Millennium” donde acertó que “los pueblos de periferia se revelarán un día y romperán lo que es equivalente al nuevo Muro de Berlín que está edificando Norteamérica para asegurar su dominio del Sur”.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 fue percibida por Washington como un momento ideal para intensificar la campaña desestabilizadora contra el gobierno bolivariano y su nuevo presidente legítimamente elegido Nicolás Maduro. Para iniciar esta labor utilizaron a la oligarquía local, la clase media acomodada y adiestraron a los estudiantes de las universidades privadas en el terrorismo y la organización de caos para hacer caer al gobierno de Maduro. En otro rincón del mundo ubicado a 9,630 kilómetros de Caracas, en Kiev, Ucrania decidieron hacer algo parecido para que de una vez y para siempre terminar con la esfera de influencia de Rusia, esta vez en Ucrania, siguiendo los consejos de uno de los asesores “invisibles” de Barack Obama, un enemigo de Rusia, Zbigniew  Brzezinski. Este hombre adorado por un poderoso sector de intelectuales y oligarcas rusos siempre postuló que “Rusia sin Ucrania jamás sería una gran potencia”.

Al fracasar la llamada “revolución de color naranja” en Ucrania en 2004, los servicios de inteligencia norteamericanos y de los países de la OTAN se encargaron a entrenar a los nuevos “revolucionarios” ucranianos, especialmente en Polonia y Lituania en la lucha de “baja intensidad” utilizando el terrorismo y sabotaje de matiz neo nazista. Lo que sucedió en Ucrania ha sido en realidad un golpe de Estado neo nazista inspirado, financiado y promovido por los Estados Unidos y la Unión Europea.

¿Y qué se puede esperar de Estados Unidos, si el discurso nazi de Hitler tenía entre sus principales fuentes al libro del magnate norteamericano, Henri Ford, “El Judío Internacional”?. En su libro “Meine Kampf”, Hitler citó partes enteras del texto de Ford. Lo curioso que igual como en Alemania de Hitler, esta vez en Ucrania los oligarcas locales de origen judío han participado en la financiación de los partidos y movimientos nazistas con el consentimiento de sus colegas europeos. El actual designado por Washington primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk es también de origen judío.

Por supuesto, Rusia se quedó alarmada con el acontecer ucraniano y presentó sus preocupaciones, especialmente relacionadas con la destitución arbitraria del presidente ucraniano Víctor Yanukovich legítimamente elegido por el pueblo, igualmente por la situación en la península Crimea que alberga la Flota del Mar Negro de Rusia y donde el 60 por ciento de su población de 2,000,000 de habitantes la constituyen los rusos. No hay que olvidar que Crimea, que desde 1783 era parte de Rusia fue traspasada en 1954 por Nikita Khrushchev a Ucrania que era parte de la Unión Soviética. La península es vital para Rusia que le da la salida al Mar Mediterráneo. El hecho de que el parlamento de la península decidió crear sus fuerzas armadas, votó por su reintegro a Rusia y convocó el referéndum sobre esta decisión para el próximo 16 de marzo, fue tomado en seguida por Estados Unidos y la Unión Europea como un pretexto para tergiversar la realidad, y acusar a Vladimir Putin de lo que sucedió en Ucrania.

En seguida igual como en el caso de Maduro, Putin se convirtió en el blanco preferido de los políticos occidentales y de los medios de comunicación corporativos globalizados. En ambos casos los periodistas globalizados atacan a ambos presidentes utilizando la “técnica de Maidan” (la plaza de Independencia de Kiev que se convirtió en el epicentro de la “revolución neo nazi” de color marrón). Al presidente Maduro lo tildan de “dictador”, “ignorante”, “títere de Cuba” y le pronostican que seguirá el destino de Saddam Hussein y el de Muammar Gadafi. Mientras tanto los disturbios no cesan en Venezuela y ya hay más de 20 muertos y más de 100 heridos. Muchos de ellos son víctimas de unos desconocidos francotiradores, igual como está sucediendo en Ucrania.

Lo interesante en Venezuela es que los que protestan violentamente no son pobres sino las personas acomodadas de clase media y los estudiantes de las universidades privadas hábilmente organizados y financiados por los Estados Unidos. Las protestas en Venezuela, igual como en Ucrania se someten a las numerosas especulaciones en la prensa. El periodista de Aporrea, Modesto Guerrero opinó que “hay similitudes en un intento de un sector de oposición de derecha contra un gobierno electo democráticamente que no es del gusto de poderes imperiales (en el caso ucraniano son la OTAN y más Estados Unidos y en el caso venezolano son Estados Unidos Y Canadá) que están combinando todos los recursos de lo que se llama “guerra de baja intensidad”: algunas muertes, muchos heridos, impacto mediático, imágenes terroríficas”.

Hace poco el sacerdote jesuita panameño Jorge Sarsaneda del Cid formuló en la red unas 15 preguntas cuestionando los motivos de la violencia desatada en Venezuela por la oposición. Señala que mientras la oposición está denunciando el hambre y la escasez de productos de la primera necesidad organizando los destrozos, incendios y manifestaciones, las Naciones Unidas presentan las estadísticas según las cuales Venezuela fue uno de los “cuatro países con menos hambre en América Latina en 2012”. A la vez ¨los avances en salud están entre los más destacados de la región”. También señala que en Venezuela “más del 42 por ciento del presupuesto del Estado se destina a las inversiones sociales y en los últimos años cinco millones de personas salieron de la pobreza. Todo esto muestra que detrás de los desmanes de la oposición está la mano siniestra de los globalizadores corporativos aliados con la oligarquía nacional en su lucha por hacer retornar a Venezuela al seno del patio trasero del imperio. Y por supuesto, el presidente Nicolás Maduro que lo está impidiendo se convierte en un enemigo del cual ellos seguirán tratando deshacerse como sea.

El mismo tipo de la guerra mediática de índole política está orientado contra Vladimir Putin quien se da cuenta perfectamente de que en el juego no está simplemente en la incorporación de Ucrania a la Unión Europea sino su entrada en la OTAN lo que haría peligrar seriamente la seguridad nacional rusa al verse el país, rodeado por las bases de la OTAN y obligado a entrar en una nueva carrera armamentista sacrificando así su desarrollo económico y el bienestar de su pueblo. Pero al tergiversar la realidad, los políticos occidentales crean el pretexto para acusar descaradamente a Putin como “Vlad el Martillo”, “Invasor”, “Mafia Gangster”, “el Agresor”, “el Nuevo Hitler”, “el Imitador de Mussolini” o simplemente “el hombre que perdió contacto con la realidad”, es decir un loco, según la canciller de Alemania Angela Merkel.

Mientras tanto uno de los asesores oscuros de Barack Obama, Zbigniew Brzezinski ya está aconsejando a la OTAN de “ponerse en alerta” y estar lista para una intervención, como lo señaló en su reciente artículo “What is to be done? Putin’s aggression in Ukraine needs a response”. Pero los Estados Unidos sin esperar ninguna agresión rusa, ya están presionando a Rusia financieramente. El asesor adjunto de seguridad nacional de Barack Obama, Tony Blinken afirmó hace poco que “que en términos de aislar a Rusia lo que hemos visto como resultado de apoyo movilizado es que los mercados financieros de Rusia han registrado caídas, el rublo ha registrado caídas y los inversionistas se preguntan si deben a involucrarse o no en Rusia debido a la inestabilidad”.

Teniendo en cuenta todo lo que se está sucediendo en Venezuela, Ucrania y en el resto del mundo podemos afirmar que la Guerra Fría del Siglo XXI ha comenzado tomando como pretexto no la lucha contra el comunismo, sino por el dominio del mundo y de sus recursos naturales. En el caso de Venezuela se trata de 329 mil millones de barriles de petróleo y respecto a Ucrania en el juego están el control de la tercera exportadora de granos en el mundo después de Estados Unidos y Argentina y sus 39 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural de esquisto.

También con Ucrania incorporada a la OTAN, Rusia se verá rodeada de bases militares hostiles, esperando los Estados Unidos y la Unión Europea la oportunidad de iniciar la “ucranización” de Rusia con la ayuda de su quinta columna en este país que tímidamente ya está mostrando su cara haciendo comentarios sobre un enorme costo de una posible incorporación de Crimea a Rusia que sin duda alguna traerá la irritación de los Estados Unidos.

A la vez, los intentos norteamericanos de “ucranizar” Venezuela están orientados hacia el debilitamiento del proceso de integración latinoamericana y la erradicación del proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

Para los amos de este mundo el “pasado”, como solía decir William Faulkner, “nunca está muerto”. Sin embargo, su permanencia depende también de la voluntad y sabiduría de los pueblos y del grado de su anhelo hacia el futuro diferente.

El conflicto en Crimea y la nueva guerra fria

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-219914