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DECLARACIÓN DE LA II ASAMBLEA CONTINENTAL EN APOYO A LA PAZ DE COLOMBIA

Silvania-Colombia 1 al 4 diciembre 2016

Los Movimientos Sociales hacia el ALBA, reunidos en la II Asamblea Continental “Por la Paz y la Soberanía Popular en Nuestra América”, reafirmamos nuestro compromiso con la paz del continente como imperativo ético que cierra las posibilidades para el despliegue militarista de las fuerzas capitalistas en la región y permita un avance en nuestro objetivo de hacer del continente un territorio de Paz. En especial, respaldamos y nos solidarizamos con el movimiento popular colombiano en sus esfuerzos para conseguir la solución política del conflicto social y armado que les permita avanzar en la búsqueda de la justicia social y la soberanía.

Saludamos la concreción del Acuerdo de la Esperanza logrado en la Habana entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, constituido como una hoja de ruta para la construcción social de la paz con perspectiva territorial y de la apertura democrática. Entendemos que el momento de implementación de los acuerdos será fundamental y que sólo con la movilización y la participación de la sociedad serán realidad los contenidos transformadores de lo acordado. Respaldamos al amplio movimiento social que defiende los acuerdos y que enfrenta la arremetida de los enemigos de la paz, que como en el pasado, han extendido sus garras para perpetuar la guerra y negar la inclusión de amplios sectores sociales en las disputas por la justicia social y del proceso constituyente en curso por un nuevo orden social.

Solicitamos al gobierno colombiano la instalación inmediata de la fase pública de negociación con el Ejército de Liberación Nacional, abriendo los escenarios y garantizando la participación de la sociedad en el marco de la agenda pactada. Exigimos el cese bilateral al fuego con esta insurgencia, como manifestación de la voluntad de paz del gobierno nacional.

Compartimos con los movimientos y organizaciones sociales y populares, la importancia que tiene la participación decisoria de la sociedad colombiana en la construcción de la Paz con Justicia Social. Acompañamos el Gran Diálogo Nacional, la Mesa social Para la Paz, otras iniciativas sociales por la paz y de construcción de agendas comunes de participación decisoria, en el marco de un Proceso Constituyente Popular y Democrático.

En consencuencia nos comprometemos a constituir una Comisión de paz Continental con los siguientes propósitos:

– Verificar la implementación de los Acuerdos de la Esperanza y acompañar al movimiento social y popular que construye en los territorios la justicia social y las alternativas de poder.

– Acompañar el proceso de negociación entre el Gobierno colombiano y el ELN, observando con especial atención la concreción del acuerdo de participación de la sociedad colombiana contemplado en la agenda.

– Respaldar el Gran Diálogo Nacional, la Mesa Social para la Paz y las demás iniciativas sociales y populares de participación en la construcción de la paz.

– Solidarizarnos en defensa de la vida, la protección de los líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de los derechos humanos, exigiendo al gobierno colombiano las garantías para su ejercicio político y su acción transformadora.

¡La paz de Colombia es la paz del continente!

¡Por la defensa de la soberanía popular sobre nuestros bienes comunes y nuestras culturas!

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ARGENTINA

Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana
Central de Trabajadores de Argentina – CTA Autónoma
Frente Popular Darío Santillán
Movimiento Evita
Movimiento Popular Patria Grande
Movimiento Popular Seamos Libres
Movimiento Popular la Dignidad
Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social – MULCS
Movimiento de los Trabajadores Excluidos – MTE
OLP Simon Bolívar
Pañuelos en Rebeldia
Movimiento Proyecto Popular
Resumen Latinoamericano
Resistir y Luchar
Seamos Libres

BOLIVIA
Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa
Confederación Sindical de Trabajadores Rurales Campesinos de Bolivia – CSTUB
Organización de Comerciantes Pequeños y Mujeres de la Ciudad de el Alto y Provincias

BRASIL
Central de Movimentos Populares do Brasil – CMP
Central dos Trabalhadores e Trabalhadoras do Brasil – CTB
Confederação Nacional dos Trabalhadores em Educação – CNTE
Consulta Popular
Centro Popular de Mídias – CPMídias
Central Única dos Trabalhadores
Federação Única dos Petroleiros – FUP
Levante Popular da Juventude
Marcha Mundial das Mulheres – MMM
Movimento Camponês Popular – MCP
Movimento de Mulheres Camponesas – MMC
Movimento dos Pequenos Agricultores – MPA
Movimento pela Soberania Popular na Mineração – MAM
Movimiento de afectados por represas – MAB
Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra – MST
Sindicato dos Trabalhadores da Água, Esgoto e Meio Ambiente – SINTAEMA
União Nacional dos Estudantes – UNE
União dos Negros Pela Igualdade – UNEGRO

COLOMBIA
Procesos de Comunidades Negras – PCN
FEU – Colombia
Unidad de Procesos Populares – UPP
Escuela Sandra Rondón Pinto
Noticiera Barrio Adentro
Marcha Patriótica

CONPF
Colectivo Popular Hijos del Sur
Fensuago
Agencia Prensa Rural
Congreso de los Pueblos

Periódico Periferia

Agencia Colombia Informa

Confluencia de mujeres para la acción pública

Coordinador Nacional Agrario

CANADÁ
Common Frontiers
Mining Injustice Solidarity Network – MISN
Latin American and Caribbean Solidarity Network – LACSN
Proyecto Socialista
SURLA

CHILE
Izquierda Libertaria
Nueva Democracia

COSTA RICA
Foro Ecuménico para el Desarrollo Alternativo de Guanacaste – FEDEAGUA
Movimiento Alternativo de Izquierdas – MAIZ

CUBA
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños – ANAP
Central de Trabajadores de Cuba – CTC
Centro Memorial Martin Luther King – CMMLK
Federación de Mujeres Cubanas
Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina – OSPAAAL

ECUADOR

Alfaro Vive Carajo – AVC
Colectivo de Comunicación Comunitaria SURANDANTES
Confederacion Intercultural Campesina del ecuador AMARU
Cooperativa de Vivienda San Juan Bosco Itchimbía
Coordinadora Nacional Campesina – Eloy Alfaro
Nuestroamericano
Organización Política Revolucionaria Bulla Zurda
Coordinadora de Movimientos Sociales por la Democracia y el Socialismo
Plataforma de Mujeres Caminando hacia la Igualdad- Movimiento Nacional Mujeres por la Vida
Red de Jóvenes de Pichincha

EUA
Michigan Welfare Rights Organization
Rising Tide North America
The Poor People’s Campaign

GUATEMALA
Alianza Política Sector de Mujeres
Comité de Unidad Campesina – CUC

HAITÍ
Mouvement Paysan Acul du Nord – MPA

HONDURAS

Frente Nacional de Resistencia Popular – FNRP/Movimiento Mujeres en Resistencia

MÉXICO

Movimiento de Liberación Nacional – MLN
SECCIÓN XVIII SNTE-CNTE
Sindicato Mexicano de Electricistas

PANAMÁ
Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales – FRENADESO
Movimiento Comunal Nacional Federico Britton
Pueblo originario Ngabe Bugle
Unión Campesina Panameña – UCP

PARAGUAY
Movimiento 15 de junio
Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas – CONAMURI

PERÚ
La Junta
Movimiento Comunitario Alfa y Omega
Rondas Campesinas
Todas Somos Micaelas

PUERTO RICO
Grupo Comunitario Corporación Comunitaria Caño Tiburones
Movimiento de Agroecologia Popular

REPÚBLICA DOMINICANA

Articulación Nacional Campesina – ANC
Cooperativa de Producción Social de la Vivienda y el Habitat – COOPHABITAT

TINIDAD AND TOBAGO
Oilfields Workers Trade Union – OWTU
Banking, Insurance and General Workers Union

URUGUAY
Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT)

VENEZUELA

Frente Cultural de Izquierda – FCI
ALBA TV
Ateneo Popular de Caracas
Colectivo Avanzada Popular
Colectivo Crea y Combate
Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora – CRBZ
Epatu Konuko
Escuela de Feminismo Popular, Identidades y Sexualidades Revolucionarias
Frente Francisco de Miranda
La Araña Feminista
Movimiento de Pobladores y Pobladoras
Movimiento Mujeres por la Vida
Movimiento Otro Beta
Red de comuneros

INVITADOS

Agencia Latinoamericana de Información – ALAI (ECUADOR)
ASKAPENA – PAÍS VASCO
Asociación Nuestra América – FRANCIA
Brigada Apolônio de Carvalho (BRASIL-VENEZUELA)
Brigada Dessalines (HAITÍ)
Brigada Mesoamérica (ARGENTINA-MESOAMÉRICA)
Central Sindical de las Américas – CSA
Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC/La Vía Campesina
El Comité Noruego de Solidaridad con América Latina – LAG
FRENTE POPULAR PARA LA LIBERACIÓN DE PALESTINA (VENEZUELA)
Fundación de Estudios, Acción y Participación Social – FEDAEPS (ECUADOR)
Federación Sindical Mundial FSM
Juventud Obrera Cristiana – JOC (INTERNACIONAL)
Rainbow Party (ZAMBIA)
Organización Movimiento Latinoamericano y de Caribe de Niños niñas y Adolescentes Trabajadores

http://www.albamovimientos.org/2016/12/declaracion-de-la-ii-asamblea-continental-en-apoyo-a-la-paz-de-colombia/

Pacto para el Gran Diálogo Nacional para la Paz de Colombia

Bogotá, 3 de noviembre de 2016

Organizaciones sociales y populares, autoridades departamentales y municipales, comunidades étnicas, iglesias y comunidades de fe, centros académicos, agremiaciones empresariales, partidos políticos,  entre otros, reunidas en Bogotá D.C, el 3 de noviembre de 2016, hemos decidido:

1.  Promover un Gran Diálogo Nacional para la Paz –complementario al proceso de conversaciones que se viene desarrollando entre el Gobierno Nacional y las Insurgencias–. Este Diálogo responde a un clamor profundo de la sociedad colombiana para lograr una paz completa; una donde estén todas las insurgencias, todos los partidos y organizaciones políticas, todas las organizaciones sociales, todos los gremios empresariales, todas las comunidades basadas en la  fe y la espiritualidad, todos los territorios, todos los pueblos indígenas y afrodescendientes, todas las mujeres y todos los hombres, toda la juventud, las diversidades sexuales, todas las víctimas del conflicto y todas las personas con discapacidades que éste ha acentuado; todas las personas que se han visto obligadas a exiliarse o emigrar. Una paz completa será la que aborde todos los asuntos determinantes del conflicto armado, y que acuerde todas las transformaciones necesarias para la paz.

2.  Proseguir en la construcción –junto a todos los sectores que están comprometidos con la solución del conflicto social y armado– del mecanismo idóneo para que la participación de la sociedad sea decisoria y permita avanzar hacia las transformaciones necesarias para la paz. Ningún colombiano o colombiana debe temer a la participación ni a la democracia amplia y profunda. La participación que necesitamos debe tener incidencia real en la transformación del país; debe garantizar a las organizaciones sociales que sean parte integral en la implementación de lo pactado de acuerdo con las realidades particulares de cada territorio; debe incluir especialmente a quienes no han podido hacerlo hasta ahora mediante los mecanismos  existentes; implica la deliberación informada y argumentada; y garantizar que los contradictores tengan garantías reales de ser escuchados.

3.  Saludar el gran acierto del Gobierno Colombiano y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, de incluir en sus conversaciones el llamado a desarrollar una activa y protagónica participación de la sociedad. Ante ese llamado, respondemos con un SÍ rotundo a participar decidida y creativamente en esta nueva fase del proceso de paz. Nuestra convicción es que un diálogo incluyente, plural y eficaz, en todos los territorios del país, es garantía de una paz transformadora que cuente con el apoyo de la inmensa mayoría de colombianas y colombianos. Cuenten con nosotros y nosotras en esta tarea.

4.  Respaldar los Acuerdos de La Habana entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que constituyen un logro de la sociedad colombiana. El Gran Diálogo Nacional para la Paz en que nos empeñamos, debe constituir una refrendación explícita y contundente de lo allí consignado. La participación amplia es la mejor manera de garantizar la refrendación.

5.  Llamar a las partes para que el cese bilateral indefinido acordado entre el gobierno y las FARC se extienda hacia un cese multilateral con el ELN, de manera que los diálogos y sobre todo, la participación de la sociedad se desarrollen en medio de un clima propicio para que todas las voces se expresen con garantías.

Asumimos que la paz es nuestro derecho y nuestro deber de obligatorio cumplimiento; no escatimaremos los esfuerzos que sean necesarios para no devolvernos a la guerra.

Este pacto, desde el día de mañana caminará por todos los territorios y las regiones de Colombia y el mundo, buscando el respaldo y el compromiso de todos y todas las que hoy no nos pudieron acompañar.

 

Declaramos que participar es paz.

 

Acerca de los comentarios sobre la impunidad en los acuerdos de paz

Por: Ricardo Robledo

Ya se conocen amenazas de muerte a impulsores de la campaña por el SI al plebiscito por la paz; no se sabe de denuncias similares a los promotores del No. ¿Porqué en caso si y porqué en el otro no? Estas situaciones, tienen algo de lógica; aquellos que trabajan por la paz no pueden incluir a la violencia en sus planes; pues, esto sería completamente contradictorio e inconsecuente; por el otro lado, sí sería de esperar que los que se oponen a la paz, tengan en su presupuesto el uso de la violencia; es apenas obvio y coherente.

Entonces quedará claro quienes son los que han mantenido al país en la violencia y la han ejercido sin contemplaciones ni restricciones, éticas, morales o humanas. Degradante estado social que los sectores de derecha quieren que se prolongue en el territorio colombiano y regional.

La guerra y la paz, al igual que el empleo y el desempleo, son el resultado de decisiones que toman algunos seres humanos. Poco se gana por la paz o por el pleno empleo, si no existe la voluntad favorable de aquellos que toman las decisiones. La paz no es un debate es una tarea a la que todos debemos aportar. No es un resultado del azar ni es un juego del destino. Para lograrla en Colombia, se necesita la voluntad de todos las partes que confluyen en nuestra particularidad social.

A futuro, surgen muchos interrogantes ante el proceso de paz; uno es si la oligarquía, acostumbrada a la manipulación y a las maquinarias electorales, sí irá a respetar el libre ejercicio de las urnas y su resultado. ¿Se volverán demócratas? Este es un punto clave para el avance civilizatorio en Colombia; se espera que no se mantengan cerradas las posibilidades de modernizar el pensamiento social sobre bases reales y objetivas, en donde se reconozca la necesidad de la lucha por la democratización y la amplia participación ciudadana para enfrentar los retos que trae el Siglo XXI, principalmente en sus perspectivas humanas y ambientales de defensa de la vida en el planeta.

Acerca del debate que se tiene con respecto a la pretendida impunidad presente en los acuerdos de paz, es bueno tener presente que no se puede pensar que en una guerra, sólo los de un bando matan y cometen desmanes. Las guerras siempre tienden a lo peor. Se generan controversias interpretativas, por que las normas políticas ya existentes, permiten clasificar a las muertes de seres humanos en “oficiales” e “ilegales”. También se habla de armas convencionales y no convencionales. Por esto, para matar son válidas las bombas atómicas, la bombas racimo, los misiles inteligentes, los drones; les está permitido producir dolor “en la oficialidad”; son ilegales el arco y la flecha, las pipetas de gas, las trampas de bambú, porque, al parecer, no matan de acuerdo con las “especificaciones técnicas”.

Así fue como la tripulación del Enola Gay, se llenó de gloria el 6 de agosto de 1945; dieron un gran paso para la ciencia: en un solo acto de guerra, literalmente evaporaron a más de 166.000 personas de la población civil (entiéndase bien: no combatientes). Quizás el mayor crimen de guerra en la historia de la humanidad. No se conoce de condenados por tales hechos; todo lo contrario: los tripulantes fueron declarados héroes.

Las amenazas a impulsores de la campaña por el SI, muestran que la plaza pública sigue siendo peligrosa. Ya no queda tan fácil hacerle un falso positivo a un campesino por que ¿Si no hay guerrilla, cómo lo van a vestir de guerrillero? Pero aún así, la guerra contra los luchadores populares continúa. La líder indígena Cecilia Coicue fue asesinada a puñaladas en la vereda la Cominera de Corinto, Cauca, el pasado 6 de septiembre; su delito: Ser propietaria de un predio en el que está proyectada la ubicación de un Punto Transitorio de Normalización en el. marco de los acuerdos de paz que se adelantan en la Habana. Era integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos de la Zona de Reservas Campesinas del municipio de Corinto, de Marcha Patriótica, así como de otras instancias gremiales.

Se espera que la participación de la ONU en proceso de paz, no se limite a informar que “existen muy claras evidencias de que los desmovilizados fueron asesinados y desaparecidos por grupos de extrema derecha”. Esos informes ya los conocemos –como es el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Comentario adicional: Terminada esta nota, se conoce de la salida de Alejandro Ordóñez de la Procuraduría General de la Nación; en su discurso dijo que su salida era el primer punto de la materialización de los acuerdos de la Habana. Hasta donde se ha leído, esto no aparece en ninguna parte de los contenidos. Discurso incendiario e irresponsable que hace ver como real la existencia de una agenda oculta para el proceso de paz. Sobre esta base de agendas ocultas -como es la costumbre en la política que ha practicado Ordóñez- no se puede construir un nuevo país. Su arrogancia le hace ver que en la Habana se gastaron cuatro años programando su salida; así de grande se ve a si mismo. También quiere dejar en la opinión pública la idea de que es víctima de una decisión política y nunca legal y constitucional, como si lo fue lo concluido por el Consejo de Estado. Es lamentable que en funcionarios tan enceguecidos por el odio, como Ordóñez, se descargue la responsabilidad de vigilar el accionar de los entes gubernamentales.

Septiembre 8 de 2016

Acerca de la inconstitucionalidad del proceso de paz

Por: Ricardo Robledo

No se puede pensar que exista una constitución de validez eterna, sagrada-creada por los dioses- o establecida por una ley de la naturaleza que la hace inmutable. Todo lo que el ser humano crea es un producto de su desarrollo cultural. Toda constitución corresponde a unos intereses de validez temporal en un momento histórico.
Lo tradicional es lo que se asume como “normal” en una sociedad y eso lleva a algunos a pensar que es la forma en que ésta debe funcionar por siempre. No tienen en cuenta que precisamente con el desarrollo social de la humanidad se van cuestionando las estructuras del pasado histórico.
Toda persona, exactamente por su construcción cultural, asume como suyos unos valores y creencias en los que se ha formado y que son los que le permiten vivir y desenvolverse en un medio social; valores que generalmente corresponden con su estilo de vida y clase social, que es lo que comúnmente se ha resumido en la conocida sentencia de que “el ser social determina la conciencia social”. No existe pues una verdad o una razón que justifiquen la descalificación, la persecución, la agresión y la muerte de aquellos que piensen diferente.
En el caso del debate acerca de la “constitucionalidad” del proceso de paz en Colombia, lo que está en discusión no es el derecho que tienen las personas a fijar opiniones de acuerdo con sus intereses, creencias o valores, sean de izquierda o de derecha, sino las interpretaciones que desde esas posiciones se hacen acerca de los acuerdos ya aceptados por los asociados, establecidos en lo que se conoce como un “Contrato Social” y que se expresa en normas y leyes que se registran en una constitución.
Es importante no perder de vista el carácter social de una constitución, que es el que debe facilitar, permitir y garantizar la sana convivencia de los ciudadanos a los que cobija. No puede pues corresponder a intereses particulares. Esa debe ser la esencia de la sociedad humana en lo que respecta a la modernidad y de validez general. No se va a cuestionar en estas notas, si realmente se le deforma y utiliza en beneficios de individuos o de castas.
No existe pues un definir científico que fije lo constitucional. Son acuerdos históricos entre los seres humanos y de validez para un periodo de tiempo. El carácter clasista de la aplicación “normal” de la legislación, se hace evidente con una simple interpretación que establece que si un rico ataca a un pobre, es justicia; si el pobre se defiende, es violencia; si el pobre ataca al rico, es delincuencia; si el rico se defiende, es derecho constitucional. Por esto es que en el lenguaje popular se dice que “la ley es para los de ruana”.
El profesor Fernando Lopes Alves en su libro “El origen del estado y la democracia en América Latina” cuando estudia el caso colombiano, comenta que en el Siglo XIX, se presentaron 8 guerras y 50 levantamientos; es decir, casi un conflicto cada dos años. Hechos de sangre, ya perdidos y lejanos en la historia, que no dejan conocer de cerca el dolor de las víctimas ¿Es esa la constitución que algunos dicen defender?
El país abre el Siglo XX, con la “Guerra de los Mil días”, sigue con las revueltas y separación de Panamá; la matanza de los sastres; la masacre de los bananeras; la persecución al movimiento indígena liderado por Quintín Lame; el asesinato de Uribe Uribe; la muerte de gaitanistas; el asesinato de Gaitán, el periodo de la violencia; la inserción sumisa en la guerra fría y sus políticas contrainsurgentes de oposición a la liberación nacional; la lucha revolucionaria de las guerrillas; la violencia del narcotráfico; las horrendas masacres de los últimos treinta años. ¿Es esa constitución –que no nos ha permitido vivir en paz ni integrarnos como ciudadanos- la que algunos dicen defender?
Una constitución es fundamental para las sociedades surgidas en la modernidad; es bueno considerar si los valores de igualdad, libertad y fraternidad, han existido en Colombia y cómo se han vivido los conceptos de nación, democracia y ciudadano. Por estas razones justas, históricas y necesarias es que queremos una Constitución que nos facilite, nos permita y nos garantice vivir en paz, que nos lleve a integrarnos como ciudadanos en la construcción del país que nos merecemos nosotros y las generaciones futuras. Por eso decimos Si a la Paz.

La historia se repite
Ante la oposición de sectores de derecha al proceso de paz, muy al caso vienen estos extractos del informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, presentado en el libro: “Conflicto Social y Rebelión Armada en Colombia”:
“Laureano Gómez declaró la abstención electoral -que llamó ”purificadora”- aduciendo que la violencia impedía el sufragio conservador, y no participó en las elecciones de 1933, en las que ganó su amigo Alfonso López. Laureano llamó a “hacer invivible la República Liberal”…”
“A medida que los programas de la Revolución en Marcha avanzaban. Laureano atacaba desde El Siglo, en la plaza pública o por radio, con embestidas furibundas, certeras, contundentes, al liberalismo y al comunismo –que identificaba como un solo cuerpo-. Las reformas de López, en particular las constitucionales, levantaron ampolla, no sólo en los conservadores sino entre liberales y sobre todo en la jerarquía eclesiástica, terratenientes y empresarios, industriales, comerciantes….Asustaba a los ricos con el fantasma del comunismo; a los políticos, con la falsificación de cédulas, y a la iglesia con el ateísmo, el protestantismo y la masonería”. (Pag 157)
(Comentario: Colombia no se volvió comunista con esas reformas constitucionales. Hoy, Uribe asusta a la sociedad con el Castro-chavismo internacional y con la entrega del país a las FARC. A propósito ¿Qué quiere decir eso? ¿Cómo se entrega un país a las FARC? )

“Tres años después, cuando López se presentó como sucesor de Santos, El Liberal tituló: “El hijo de Laureano Gómez ofrece dar muerte al candidato liberal”. La “acción intrépida” tomaba fuerza en un grupo de 30 jóvenes conservadores organizados como falange que prometían, según Alvaro Gómez Hurtado, cumplir las órdenes de su padre aun a costa de su propia vida. El artículo del Liberal decía: “Se recuerda que el señor Laureano Gómez en el Senado anunció que el conservatismo optaría por la guerra civil o por el atentado personal” en caso de que López fuera elegido. La doctrina del atentado personal y de la legítima defensa que promulgó Laureano fue la matriz de la política conservadora durante la Restauración Conservadora (1946-1953). Quien resultó asesinado no fue López sino Gaitán, que sin duda habría derrotado a Ospina o a cualquier conservador. Los conservadores llevaron a la práctica las intenciones que Gómez atribuía al liberalismo: apartar a los liberales de las urnas por medio del terror.” (Pag. 161)
(Comentario: Sí existen personajes que realizan todo tipo de actos legales y encubiertos para lograr sus objetivos políticos. Con estas acciones no han dejado democratizar al país. Todo, supuestamente, en defensa de la constitución, la patria, los valores, la moral. Colombia es un país que parece que no avanza en la historia ni en lo social; todavía en pleno Siglo XXI, hay quienes optan por la guerra, asustan a la ciudadanía con argumentos superficiales y aun así, adquieren adeptos por miles.)

Agosto 31 de 2016

¿PAZ? UN ROTULO MAS (Colombia)

Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

La humanidad ha coexistido entre momentos de tranquilidad y el caos. En apariencia toda la magia de la vida y la existencia es una oportunidad que el hombre tiene para disfrutar de las maravillas de este mundo, tanto en su naturaleza como en sociedad, pero en el sentido de vida que cada individuo o grupo social le ha dado a su discurrir vital se encuentra con un caos que debe llamar vida, colocarla en una escala posicional y darle su valor relativo.

Desde el genocidio europeo en nuestra América varios han sido los momentos específicos de agresión contra cualquier concepto de vida y existencia y su población siempre ha vivido con la esperanza de la paz. Cuantas veces no hemos soñado desde lo general y desde lo específico de nuestra convivencia con un inmenso y hermoso momento de tranquilidad para nuestra población, tanto desde una proyección histórica como en el fuego de nuestro corto paso por este mundo.

Los gritos de independencia colonial del siglo XIX en América Latina abrió un nuevo caos, nuevas incertidumbres y la concepción de desigualdad y la lucha de clases prevaleció porque estaba inmerso en el «nuevo» orden social establecido. La paz no apareció como una realidad social, lo real era las condiciones de represión y dominación, y unas condiciones materiales de la humanidad deplorables y desastrosas que abrían senderos a nuevas formas de colonialismo.

En Colombia los procesos revolucionarios que emprendieron las fuerzas socialistas desde comienzos del siglo XX dieron lugar a la aglutinación de los sueños en organizaciones revolucionarias de corte marxista que se alzaron violentamente en contra del estado y del sistema capitalista… esta confrontación ha dejado una gran cantidad de muertos del lado del pueblo, la confrontación entre las mismas organizaciones revolucionarias, la creación de grupos paramilitares al servicio de la burguesía colombiana e internacional, el estancamiento en las formas de lucha, el avance de la sociedad y la quietud intelectual de la dirigencia revolucionaria, varios procesos de paz con distintas organizaciones revolucionarias que no han significado ningún hito nacional que lleve a magnificar el concepto «PAZ». Además una constituyente (91) que en términos prácticos no significó{o nada para Colombia: al día siguiente todo el pueblo se despertó con la misma «cruz a cuestas».

Las organizaciones armadas que actualmente operan en Colombia (de derecha o de «izquierda») producen miedo en la población, y en el actual momento ninguna de ellas representa una vanguardia de esperanza ni de vida para el pueblo, es esto lo que la delegitima y lo que no hace trascendental para el grueso de la población un proceso de paz más. Respecto a las clases dominantes en Colombia están incapacitadas para lograr en cualquier momento la paz para el país: ellas gestaron todo este caos, ellas hacen parte de la burguesía internacional y del concierto imperialista, están incapacitadas estructuralmente para eliminar las causas que generan la violencia, la desigualdad social, el desempleo, el hambre. Todas estas variables son inherentes al capitalismo y el mismo capitalismo hoy más que nunca sabe que el caos interno de su propia estructura causará su destrucción. La paz no es posible conseguirla bajo esta premisa, y el actual será un «proceso de paz», es decir, será un titular más. El estado capitalista está condenado por la misma lógica de su estructura a seguir siendo violento tanto con las condiciones materiales de la sociedad como en el concurso y empleo de su aparato militar bajo cualquiera de las formas que se manifieste.

Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

Aunque parezca extraño, en Colombia hay enemigos de la paz

Por: Ricardo Robledo

Debió existir un momento en la historia de la humanidad en el que las tribus sedentarias se dedicaron a la agricultura y en el que las nómadas se orientaron a la recolección y a la caza, (factor que las especializó en la fabricación de armas). Estas condiciones tal vez facilitaron que, atraídas por la abundancia de la cosecha, estas últimas asaltaran y dominaran a las primeras, llevando así el sometimiento hasta la esclavitud. Con tales procederes, la fuerza de las armas fue provocando que las sociedades quedaran gobernadas y lideradas por los violentos.

 Si los sometidos decidían armarse y responder a la violencia, terminaban reproduciendo sobre el modelo social los mismos patrones de muerte que querían combatir. Es decir no se lograba un avance de la civilización hacia la valoración de la vida y el respeto por lo humano. De ahí la importancia de construir una sociedad de derecho, que no permita que la usurpación y la maldad sean las guías de las comunidades; tal debe ser la esencia de un Contrato Social, a través del cual los ciudadanos acepten ponerse bajo la tutela de un estado con el fin de recibir su protección.

 No es exagerado reconocer que, contrario a lo esperado, los violentos se han impuesto en las sociedades que hasta ahora ha conocido la humanidad. No en vano Marx y Engels inician el Manifiesto resaltando que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Cruda realidad que se ha extendido hasta nuestros días; pero hoy, además de afectar a cosechas y a personas, la dominación busca también ejercerse sobre los demás recursos naturales como el agua, los hidrocarburos, los metales, las piedras preciosas y sobre la biodiversidad en general.

 En la actualidad las armas ya no son el arco y la flecha, sino los misiles, los drones, los portaviones, la manipulación informativa, las bombas inteligentes, las de destrucción masiva; a las naciones se les aterroriza con la amenaza nuclear. La dominación mundial de los violentos, se soporta en el poder local del terror y se blinda con la legislación y la ideología.

 Las naciones que osen ejercer soberanía sobre su territorio y sus recursos y que no se sometan a los dictámenes y al asalto de los agresores, son catalogadas como crueles dictaduras, violadoras de derechos humanos, terroristas, paraísos del narcotráfico, ejes del mal, peligro para la humanidad. A partir de estos descarados calificativos se justifican ante los ojos del mundo, las persecuciones, las sanciones, los bloqueos, los ataques y las diversas formas de la guerra económica.

 La maldad se extiende por el mundo bajo la presentación de pulcros propósitos morales, pero que en realidad esconden en el fondo los mezquinos intereses de oscuras ambiciones. En la lucha del estado contra la izquierda en Colombia- país consagrado por la élites al Sagrado Corazón-, el paramilitarismo obró siguiendo una lógica perversa, pero efectiva: hacían una masacre en una población, esperando que aquellos que tenían algo que temer, huyeran; con los que se quedaban adelantaban sus proyectos y se repartían las propiedades de los desterrados.

 Estas prácticas fueron promovidas por piadosos personajes capaces de entrar a los templos de rodillas desde el parque principal hasta el altar mayor y de rezar para que el Señor “nos dé la paz”; como si la guerra y la paz no fuera un problema de los humanos sino de Dios o de causas incontrolables. Se convierten así, en ejemplos del tema del libro «La Virgen de los sicarios» del maestro Fernando Vallejo: «orar para que nos vaya bien matando», con lo que la religión se deshace de la espiritualidad y de la doctrina y se reduce al rito y a la superstición. Se repiten las justificaciones de la muerte, ahora actualizando el lineamiento: “maten comunistas que Dios perdona”. Y a estos se asimilaban todos los opositores al régimen y los distanciados de sus políticas perversas. Para ellos, también se volvieron peligrosos los campesinos con buenas tierras o asentados en zonas de riqueza natural.

 Así se hace justificable un ataque sangriento contra los supuestos enemigos de la fe, en abierta inconsecuencia con los preceptos cristianos del amor al prójimo, de no robar, no matar, de la fraternidad universal. Hoy cuando algunos procesos judiciales llaman a cuentas a unos cuantos responsables de las masacres, huyen del país, reapareciendo de esta forma la lógica que impusieron, según la cual los que no tienen nada que temer se quedan.

 Más allá de los oscuros intereses también hay perfiles psicológicos que tienen su peso en la lucha social. Como manifiesta Michel Onfray en su libro “la Fuerza de Existir” el mundo está liderado por psicópatas, enfermos de poder y de grandeza – y no lo dice como insulto, sino como una lamentable realidad-

Es interesante estudiar por qué siniestros personajes cubiertos en dinero y en poder, no se dedican a amar a las personas y a combatir los males en este valle de lágrimas, sino a promover la guerra y a matar. La vida es muy corta en el tiempo, ¿por qué no emplearla en hacer el bien y promover la felicidad aquí en la Tierra?

Con la finalización de la guerra resultan perdedores los violentos, la maldad y la ilegalidad. El pueblo colombiano y los ciudadanos en el mundo, deben reflexionar quiénes y por qué, cuando hoy la insurgencia llama a terminar el conflicto, oscuras fuerzas muy claras, se oponen a la paz nacional y regional.

 

La manipulación histórica en los comentarios contra la paz. Colombia debe cambiar

Por: Ricardo Robledo

Para los pocos enemigos de la paz en Colombia, la paz es más funesta que la guerra