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Mexico: suspensión de aranceles de EEUU

México: Las Caravanas Migrantes

México: Andrés Manuel López Obrador, «Por el bien de todos, primero los pobres»

Los 100 puntos del plan de gobierno de Andrés Manuel López Obrador

  1. Todos los programas del gobierno darán preferencia a los pueblos indígenas.
  2. Se atenderá a todos los mexicanos sin importar creencias, clases, organizaciones, sexo, partidos, sectores económicos o culturales.
  3. Se mantendrán las estancias infantiles de la Sedesol y se regularizarán los Cendis promovidos por el PT.
  4. Los estudiantes de primaria y secundaria que provengan de familias de escasos recursos recibirán becas.
  5. Todos los estudiantes de Bachilleres, escuelas técnicas, vocacionales y preparatorias públicas recibirán una beca de 800 pesos mensuales.
  6. 300,000 jóvenes en condiciones de pobreza que estén cursando la universidad tendrán derecho a una beca de 2,400 pesos mensuales.
  7. En 2019 estarán funcionando 100 universidades públicas a las que podrán acceder 64,000 estudiantes.
  8. Se impulsará la formación artística desde la educación básica y se apoyará a creadores y promotores culturales.
  9. Se promoverá la investigación científica y tecnológica. El Conacyt coordinará el Plan Nacional para la Innovación.
  10. Se cancelará la reforma educativa; se establecerá en el artículo 3 de la Constitución el derecho a la educación gratuita en todos los niveles.
  11. Impulsar el plan para apoyar a los damnificados de los sismos con trabajo, vivienda y servicios públicos.
  12. Implementar un programa de mejoramiento urbano en colonias marginadas de la frontera norte.
  13. Garantizar atención médica y fármacos gratuitos, y ubicar unidades médicas en las zonas más pobres.
  14. Bajar los sueldos de los altos funcionarios y aumentar proporcionalmente los de los trabajadores de base y sindicalizados.
  15. Se aumentará la pensión a los adultos mayores en todo el país (1,274 pesos mensuales).
  16. Apoyo económico para 1 millón de personas con discapacidad.
  17. Más de 2 millones de jóvenes desempleados serán contratados para trabajar como aprendices en actividades productivas en el campo y la ciudad (ganarán 3,600 pesos mensuales).
  18. Construcción de caminos de concreto en municipios olvidados de Oaxaca, Guerrero y otros estados.
  19. Pequeños productores del campo, ejidatarios y comuneros recibirán un apoyo económico semestral para la siembra de alimentos.
  20. Iniciar el próximo año un programa de entrega de fertilizantes para que no se dañen los suelos.
  21. A los pequeños productores de maíz, frijol, arroz, trigo y leche se les comprarán estos alimentos a precios de garantía en almacenes o depósitos de Diconsa y Liconsa.
  22. Fomentar la actividad pesquera para mejorar la vida de las comunidades costeras y ribereñas.
  23. En los próximos dos años se plantarán árboles frutales y maderables en 1 millón de hectáreas.
  24. Fusión de Diconsa y Liconsa en una sola empresa para el abasto y la distribución de alimentos de consumo popular: Segalmex.
  25. Se otorgarán créditos a la palabra y sin intereses a ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios para la adquisición de novillonas, vacas y sementales.
  26. Los artesanos, dueños de talleres, tiendas y pequeñas empresas también recibirán créditos sin tantos trámites.
  27. Se transferirá a las comunidades mineras el impuesto que se cobra a las empresas por la extracción del mineral.
  28. No aumentará el precio de las gasolinas, el gas, el diésel y la luz, solo se le aplicará el componente de inflación.
  29. Los apoyos que otorgue el gobierno al pueblo se entregarán de manera directa, sin intermediarios, para evitar “moches”, corrupción y manipulación política.
  30. Se creará el Banco del Bienestar para que la gente pobre pueda cobrar la ayuda del gobierno.
  31. El incremento del presupuesto para financiar los programas del bienestar se obtendrá de ahorros por no permitir la corrupción y gobernar con austeridad.
  32. No aumentarán los impuestos más allá de la inflación ni la deuda pública.
  33. Respeto a la autonomía del Banco de México y de sus políticas para evitar que haya inflación o devaluaciones.
  34. No habrá amiguismo, nepotismo e influyentismo. Serán transparentes la nómina y los bienes de los funcionarios, y se harán pocos viajes al extranjero.
  35. No se comprarán sistemas de cómputo en el primer año de gobierno.
  36. Solo tendrán secretarios particulares los funcionarios del gabinete ampliado.
  37. Se cancelarán fideicomisos o cualquier otro mecanismo utilizado para ocultar fondos públicos.
  38. Se suprimirán todas las estructuras y los programas duplicados para ser centralizados en una sola unidad o coordinación.
  39. Se reducirá en 50% el gasto de publicidad del gobierno.
  40. Los secretarios de Estado no podrán convivir en fiestas, comidas, juegos deportivos o viajar con contratistas o inversionistas vinculados a la función pública.
  41. Ningún funcionario podrá ocupar en su domicilio a trabajadores al servicio del Estado.
  42. Ningún funcionario, sin causa de emergencia, podrá ordenar cerrar calles o detener el tráfico ni pasarse los altos o estacionarse en lugares prohibidos.
  43. No se comprará ninguna mercancía que exista en los almacenes públicos en cantidad suficiente.
  44. No se remodelarán oficinas ni se comprará mobiliario de lujo.
  45. Solo tendrán choferes los secretarios y subsecretarios.
  46. Salvo plena justificación, los policías y militares no estarán al servicio de funcionarios o particulares.
  47. Se eliminarán partidas para vestuario o cualquier gasto de protocolo y ceremonial dedicado al presidente, colaboradores y familiares.
  48. Se cuidarán los bienes de las oficinas a disposición de servidores públicos para proteger el patrimonio colectivo.
  49. Se evitarán gastos innecesarios en el extranjero. Las únicas oficinas del gobierno serán las embajadas y los consulados.
  50. Se tratará con amabilidad a los ciudadanos en las oficinas públicas y en cualquier lugar.
  51. Las compras del gobierno se harán de manera consolidada mediante convocatoria y con observación ciudadana y de la ONU.
  52. Los contratos de obra del gobierno se llevarán a cabo con la participación de ciudadanos y de observadores de la ONU.
  53. No se autorizará la contratación de despachos para elaborar proyectos de ley, planes de desarrollo o cualquier tipo de análisis o recomendaciones.
  54. Se descentralizará el gobierno y las secretarías van a estar en distintos estados.
  55. A nadie le estará permitido violar la Constitución y las leyes, y no habrá impunidad, fueros ni privilegios.
  56. Se reformará el artículo 108 para juzgar al presidente por cualquier delito que cometa.
  57. Serán delitos graves la corrupción, el robo de combustible, la portación ilegal de armas, la falsificación de facturas, el fraude electoral, la compra de votos y el uso de presupuesto para favorecer a candidatos y partidos.
  58. No habrá partidas en el presupuesto a disposición de diputados o senadores.
  59. Ningún funcionario podrá recibir regalos cuyo valor exceda los 5,000 pesos.
  60. Sobre las empresas internacionales, se dará preferencia a aquellas originarias de países cuyos gobiernos se caractericen por su honestidad.
  61. Las puertas de Los Pinos estarán abiertas a todo el público.
  62. El Estado Mayor Presidencial será parte de la Sedena; desaparecerá el Cisen.
  63. Estarán en venta el avión presidencial y toda la flotilla de aviones y helicópteros.
  64. Ya no recibirán pensión los expresidentes ni tendrán a su servicio funcionarios, sean civiles o militares.
  65. No habrá inspectores de vía pública para estar supervisando a establecimientos comerciales, empresariales o de servicios.
  66. No estar en contra de quienes inviertan o generen empleos y se comprometan con el desarrollo de México.
  67. Se fomentará el turismo para impulsar el desarrollo y crear empleos; iniciará un programa de mejoramiento urbano en las colonias marginadas de cinco centros turísticos.
  68. Se construirá el Tren Maya para comunicar los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
  69. Se creará un corredor económico y comercial en el Istmo de Tehuantepec, una vía ferroviaria para contenedores, se ampliará la carretera, se rehabilitarán los puertos, y se instalarán plantas de ensamblaje y manufactureras.
  70. Mayor inversión pública para producir con urgencia más petróleo, gas y energía eléctrica.
  71. Se rehabilitarán las seis refinerías existentes y se iniciará la construcción de una nueva en Tabasco.
  72. Se detendrá el plan de desmantelamiento de la Comisión Federal de Electricidad.
  73. Impulsar el desarrollo de fuentes de energía alternativas renovables: eólica, solar, geotérmica y mareomotriz.
  74. No se permitirá la introducción y el uso de semillas transgénicas.
  75. No se usarán métodos de extracción de materias primas que afecten la naturaleza y agoten las vertientes de agua.
  76. No se privatizará el agua.
  77. Habrá cobertura universal en telecomunicaciones y se conectará al país con internet utilizando la infraestructura de la CFE.
  78. En tres años quedará solucionado en definitiva el problema de saturación del actual aeropuerto de CDMX.
  79. Desde el 1 de enero se creará una zona libre en los 3,180 kilómetros de frontera con EU.
  80. El salario mínimo nunca se fijará por debajo de la inflación.
  81. Se reformará el artículo 35 de la Constitución para quitar todos los obstáculos y candados en la organización de consultas ciudadana.
  82. El primer domingo de julio de 2021 habrá una consulta para preguntarle a los mexicanos si continúa en la presidencia o no.
  83. Estará cinco días a la semana en municipios y estados del país resolviendo problemas y evaluando el avance de los programas de desarrollo y bienestar.
  84. Todos los días, desde las 6:00 de la mañana encabezará en Palacio Nacional la reunión del gabinete de seguridad.
  85. Se creará, con la aprobación del pueblo y del Congreso, una Guardia Nacional.
  86. Se van a constituir 266 coordinaciones de seguridad pública en todo el país.
  87. El presidente nunca dará la orden de que el Ejército o la Marina masacren al pueblo.
  88. Amnistía para dejar en libertad a presos políticos o víctimas de represalias de caciques, funcionarios o gobernantes del antiguo régimen autoritario.
  89. Se investigará a fondo la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa; se conocerá la verdad y se castigará a los responsables.
  90. Se respetará la libertad de expresión; nunca el gobierno aplicará censura a periodistas o medios.
  91. La Fiscalía General contará con absoluta autonomía.
  92. Relaciones respetuosas con el Poder Legislativo y el Judicial; el Ejecutivo dejará de ser el poder de los poderes.
  93. Implementar el Plan de Protección Civil para los casos de inundaciones, incendios, temblores y otros desastres.
  94. La política exterior se sustentará en la cautela diplomática y en los principios de autodeterminación de los pueblos.
  95. La relación con EU será de respeto, beneficio mutuo y buena vecindad.
  96. Los 50 consulados en EU se van a convertir en defensorías de migrantes.
  97. Hacer realidad el progreso con justicia y amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad.
  98. Se garantizará la libre manifestación de ideas y de creencias religiosas y la libertad de prensa.
  99. Convocar a maestros, antropólogos, psicólogos, sociólogos, filósofos y profesionales de otras disciplinas para la elaboración de una Constitución Moral.
  100. Se promoverá la lectura en general y particularmente de la historia, el civismo y la ética.

 

Mexico: elecciones 2018

México: «Ley de Seguridad Interior «

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RELACION ENTRE LA PRENSA Y EL PODER EN MEXICO. EXISTE LA CENSURA?

ATAQUE A LA LIBERTAD DE EXPRESION

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MEXICO: «ESTADO TERRORISTA»

Miércoles 5 de agosto de 2015
por  Comité Cerezo México

Resultado de un trabajo sobre documentación de violaciones a los derechos humanos en México y del análisis marxista sobre la formación económico-social-capitalista que impera en el país llegamos a la conclusión de que estamos viviendo el proceso de configuración del Estado en uno terrorista. En este ensayo trataremos de fundamentar por qué se ha arribado a esta conclusión, sin que esto signifique que no hay dudas, lagunas y amplios campos por explorar.

La configuración del Estado mexicano en un Estado terrorista contiene las siguientes características:

 1.Profundización del neoliberalismo: la reacción conservadora ante la crisis económica mundial

Estamos viviendo, desde mediados del gobierno panista de Vicente Fox y, de manera acelerada, desde el fraude electoral de 2006, con la llegada a la Presidencia de la República de Felipe Calderón y posterior arribo al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), un proceso en el cual el Estado mexicano se está configurando como uno terrorista. Pero ¿cuál es el motivo principal de este proceso? Reducir la razón de esté a la maldad, ineptitud o error de determinadas políticas gubernamentales o incluso, como sostienen la derecha y algunos “despistados de izquierda”, colocar la explicación de lo que pasa en México dentro de la teoría del llamado “Estado fallido” o “Estado con funciones fallidas” no solo nos aleja de la comprensión de la realidad, sino que nos coloca en el terreno de la justificación de las políticas de seguridad emprendidas por el Estado mexicano.

La razón debemos buscarla en la economía, sobre todo en la continua crisis sistémica capitalista, producto de poco más de tres décadas de neoliberalismo en el mundo y en las salidas que el propio capitalismo implanta para sostener su hegemonía planetaria.

En 2001, algunos pensadores de izquierda [1] anunciaban que el militarismo y las guerras marcarían una de las formas que desarrollaría el imperialismo para salir de la profunda crisis económica. El Estado, en este sentido, lejos de adelgazarse o debilitarse, se fortalece, sobre todo en sus funciones de represión y control social. Se trata, como en todas las crisis capitalistas, de destruir de manera masiva las fuerzas productivas de la competencia para reactivar las economías propias. Destruir para volver a construir sin competencia y garantizar no solo el control de las materias primas y de la mano de obra sino, también, nuevos mercados de consumo.

México desempeña un papel importante para la economía de Estados Unidos (EU). Ya no basta el control de las principales ramas de la economía mexicana ni la dependencia tecnológica o la fuente constante de mano de obra barata. Los países capitalistas necesitan mayor explotación del hombre y de la naturaleza para salir airosos de la crisis mundial. Para ello requieren mayor control y la subordinación de las diferentes poblaciones.

El Estado mexicano, entre otras características, sigue siendo el instrumento principal de una minoría para profundizar las políticas económicas neoliberales en el país en perjuicio del resto de la sociedad. En los periodos de crisis, esta afirmación se muestra con mucha claridad. Para que México pueda cumplir el papel que le toca en esta crisis mundial del capitalismo debe transformarse aceleradamente. Adecuarse a las nuevas exigencias del capital. Sin embargo, el proceso de construcción del Estado terrorista no está exento de contradicciones, avances y retrocesos. No es un proceso lineal, y su configuración es marcada, por un lado, por los intereses geoestratégicos de EU y económicos de la oligarquía mexicana; y por otro lado, por las oposiciones de algunas fuerzas políticas y sociales del país.

La derecha mexicana, supeditada a las exigencias de EU, cumple el papel de ejecutor de los cambios que exige el capital. ¿Qué sector de esta derecha puede llevar a cabo de mejor manera las transformaciones institucionales y sociales que garanticen la profundización del neoliberalismo? Se trata de una de las preguntas resueltas con las elecciones de 2012 y reafirmadas en las de 2015, si no es que la oposición a este proyecto da un viraje a estas políticas neoliberales, algo muy poco probable.

 2.El narcotráfico como economía criminal

El narcotráfico como fenómeno capitalista no es nuevo, como bien lo explica Norberto Emmerich; [2] y tampoco, siguiendo al autor, el comportamiento de la droga, ya sea cocaína u opio, como mercancía capitalista. Un fenómeno relativamente nuevo es la producción masiva de estas mercancías. El informe del Equipo Bourbaki nos muestra cómo la economía ilegal pasa por una etapa violenta de acumulación originaria de capital.

“Tradicionalmente se conoce esta acumulación como el proceso de escisión de los productores de sus medios de producción y la creación de un mercado de esos medios de producción. Esta escisión se da de manera violenta a través del uso de la fuerza. En nuestro caso de estudio, podríamos decir que el uso de la fuerza se da por el control de territorios de producción y distribución de la nueva mercancía, lo que genera un mecanismo violento que garantiza la reproducción ampliada de la acumulación capitalista”. [3]

El problema del narcotráfico es económico; la droga supone una de las mercancías que genera más ganancias que cualquier otra mercancía legal. Esto es posible no por la venta de la mercancía y su gran costo en el mercado, sino porque permite una amplia explotación de mano de obra que trabaja en condiciones casi de esclavitud, sin ningún derecho o prestación social. La burguesía necesita garantizar que esta mano de obra permanezca en este estado de total sometimiento. De ahí el terror como política de control, así como la utilización del Estado para garantizar la producción, circulación, distribución y consumo de esta mercancía. La economía capitalista de por sí es criminal, pues fluye en beneficio de una minoría de la sociedad, pero el narcotráfico rompe incluso con esa “legalidad” capitalista porque el capital no reconoce más leyes que las propias. Los Estados capitalistas, en la lucha tenaz por mantener sus respectivas hegemonías, no solo necesitan controlar esta mercancía, que le reditúa gran capital, también necesitan el control territorial desde donde se produce, así como las redes de distribución, y generar un consumo masivo. El narcotráfico es uno de los pilares de la economía capitalista mundial y, a su vez, uno de los pretextos más a doc para justificar una serie de políticas gubernamentales, no encaminadas a la erradicación de las drogas, sino guiadas a garantizar el control de la población que permita, simultáneamente , intensificar la explotación de la mano de obra.

3.La construcción de un “enemigo interno”, en este caso la delincuencia organizada y el narcotráfico, para justificar la restricción de derechos a la población

El narcotráfico, fenómeno existente y en expansión, ha sido el enemigo interno que el gobierno mexicano, siguiendo los dictámenes de EU, ha construido para justificar el inicio de una “guerra”, hoy llamada “lucha contra el narcotráfico”. sus métodos violentos provocan terror, miedo y zozobra en la población y cuyos resultados saltan a la vista: más de 120 mil ejecuciones al término de 2014; una cifra aproximada de 30 mil desapariciones forzadas y más de medio millón de desplazados forzados. Un ejemplo de esto es el valle de Juárez, Chihuahua, con cerca de 250 mil desplazados forzados a raíz de que en ese lugar comenzara la construcción del mayor puente fronterizo de la historia.

La “guerra” o “lucha” contra el narcotráfico es el pretexto perfecto que facilita al Estado su estrategia de control social y su estrategia represiva y contrainsurgente respecto al movimiento social, sus organizaciones, dirigentes y la sociedad en su conjunto. Como muestra tenemos los cerca de 120 casos de desaparición forzada por motivos políticos y los 60 de ejecución extrajudicial (de 2006 a la fecha) contra integrantes del movimiento social, los más de 120 presos por motivos políticos que existen actualmente, las cerca de 800 detenciones arbitrarias en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Por un lado, el narcotráfico es uno de los pilares de la economía mundial, pues no solo genera capital o que también es fuente de financiamiento para las guerras imperialistas y, por otro lado, el pretexto de los Estados capitalistas para incrementar la industria militar e incluso generar guerras en las cuales se busca el control, no únicamente del narcotráfico sino de los recursos geoestratégicos necesarios para mantener la hegemonía capitalista sobre otros Estados capitalistas.

Por ello, no se sostiene la tesis de que el narcotráfico es un fenómeno ajeno a los Estados capitalistas o de que el narcotráfico ha corrompido o está penetrando en el Estado y adueñándose de él. El narcotráfico es en este momento parte de la política estatal y, como vimos más arriba, parte de la economía mundial. Sin embargo, en el discurso se concibe como el enemigo a vencer e incluso la fuente de todos los males del país.

4. El uso sistemático del terror para combatir al “enemigo interno”

Las ejecuciones extrajudiciales de niños, mujeres, ancianos y hombres en retenes policiacos o de las fuerzas armadas en la “guerra contra el narcotráfico”; la tortura como práctica cotidiana y sistemática de obtención de información o de autoinculpación del detenido; la desaparición forzada; las masacres de jóvenes y migrantes sin relación alguna con el narcotráfico; los feminicidios; los cateos ilegales; el reclutamiento forzoso; las amenazas y los ataques contra los luchadores sociales constituyen actos terroristas, en primer lugar por la crueldad con que son realizados y por los objetivos que persiguen: la destrucción del tejido social y la eliminación física de toda oposición y, segundo, por el grado de terror que provoca en las víctimas, pero también en su entorno familiar, el de su organización y en una parte de la sociedad; [4] y, además, porque violan los pactos, las convenciones y los protocolos que protegen los derechos humanos que el Estado mexicano ha firmado.

El uso sistemático del terror tiene como finalidad identificar y destruir al supuesto enemigo interno, así como a todo actor que lo tolere, además de disuadir a quienes se consideran enemigos potenciales y controlar la vida social a través de él. No es casualidad que la marina mexicana en la mayoría de sus operativos contra el narcotráfico no detenga personas, sino que las ejecute. Incluso, una organización estadounidense, ligada históricamente a las políticas gubernamentales del país del norte, en su informe de 2011 llega a la siguiente conclusión.

“Human Rights Watch pudo observar que existe una política de seguridad pública que fracasa seriamente en dos aspectos. No sólo no ha logrado reducir la violencia, sino que además ha generado un incremento drástico de las violaciones graves de derechos humanos, que casi nunca se investigarían adecuadamente. Es decir, en vez de fortalecer la seguridad pública en México, la ‘guerra’ desplegada por Calderón ha conseguido exacerbar un clima de violencia, descontrol y temor en muchas partes del país.” [5]

Lo que Human Rights Watch ve como un fracaso es realmente uno de los objetivos del gobierno de Calderón: “exacerbar un clima de violencia, descontrol y temor en muchas partes del país”. Y parece un objetivo cumplido.

5.La militarización institucional y de la vida social

“México representa el continuismo de la ortodoxia neoliberal en la región dispuesto a dar una vuelta de tuerca más”. [6] Nos dice bien Rodríguez Rejas. Esta vuelta de tuerca pasa por el proceso de militarización de México. Conforme a cifras oficiales, más de 60,000 elementos de las Fuerzas Armadas y de la Marina cumplen tareas que corresponden, en teoría, exclusivamente a las autoridades civiles.

Las fuerzas armadas (ejército, marina, policía federal y de los estados) se han convertido en el principal instrumento para combatir al “enemigo interno” y garantizar la imposición de la profundización del neoliberalismo: “la militarización es pieza esencial de la reproducción del patrón de acumulación neoliberal y su estructura de poder; es la ‘tercera pata’ en que se apoyan las nuevas oligarquías, el ‘tercer vínculo’ de la dominación”. [7] Ya no es raro observar retenes, vuelos rasantes de helicópteros, operativos en ciudades y poblaciones rurales, patrullajes, militares con licencia o retirados al mando de las Secretarías de Seguridad Pública de los estados (en 17 de 32 entidades federativas hay militares al mando de las Secretarias de Seguridad Pública y en 25 estados dirigen policías municipales).

La presencia de las fuerzas armadas y de la marina aumenta en todos los ámbitos de la vida social, sobre todo donde los pueblos se organizan o hay proyectos económicos trasnacionales en curso o proyectados. Aunado a esto, se crea una nueva casta privilegiada y fiel al sistema: los militares. Mientras al trabajador común se aumentó en 2010 el 4.85% a su salario, a los soldados y marinos se les incrementó el 40%. Ser un miembro activo de las fuerzas armadas se convierte en la única opción legal de mejorar las condiciones de vida para amplios sectores de la población. Si a eso sumamos la impunidad que los ampara, el resultado es catastrófico para la población civil.

Como ejemplo tenemos las más de 6 mil quejas por violaciones de los derechos humanos formuladas contra de la Secretaría de la Defensa Nacional de 2006 a 2011, y las presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por violaciones de derechos humanos por militares se han incrementado más de 1,000% entre 2006 y 2011.

La militarización como elemento garante del “orden neoliberal”, subordinado a las exigencias de seguridad y de la crisis económica de EU, coloca a México,cada vez más en un papel de subordinación y de policía de los intereses de Washington. Los militares como nuevo actor político que ve incrementado su poderío y como casta privilegiada se convierten en uno de los mayores obstáculos para frenar la dinámica de guerra y sometimiento de la población.

6.El paramilitarismo como la mano siniestra del Estado

Como el Estado mexicano necesita, por la presión nacional e internacional, cierto grado de legitimidad para seguir aplicando su política económica neoliberal y su proyecto de control social, no puede violar descaradamente todas las leyes a que se debe ni contravenir abiertamente derechos humanos sin tener cierto costo político ante la misma sociedad que desea lo apoye. Incluso, por este motivo, el gobierno federal ha abandonado el discurso de guerra contra el narcotráfico y retomado más el de seguridad democrática, al estilo de Colombia.

El ejército no puede mantener el orden neoliberal por sí solo, sin que sus miembros sean señalados o acusados de graves violaciones de los derechos humanos. Para quitarse cierto costo político, el Estado recurre al paramilitarismo como una política que le permite aplicar el uso sistemático del terror evadiendo ante la opinión pública su responsabilidad directa. Incluso, la existencia de paramilitares se convertirá en otro motivo del aumento de la militarización del país.

La existencia de grupos paramilitares permite al Estado tratar de evitar cuestionamientos sobre su estrategia de seguridad y erigirse como víctima de entidades armadas ajenas a su control, y con esto volver a adoptar una posición de “defensor” de la sociedad o de “garante” de sus derechos. Ahora bien, probar que el paramilitarismo es la mano siniestra del Estado no solamente es difícil en términos de documentación, sino que implica un riesgo muy elevado para las organizaciones o personas que lo hagan. Sin embargo, la experiencia de otros pueblos nos dice que los grupos paramilitares no pueden surgir ni desarrollarse al margen de la protección del Estado que casi siempre dice combatirlos.

En México se cruzan tres formas de paramilitarismo. La primera, cuando el ejército o la marina se quitan los uniformes oficiales y con el narcotráfico actúa contra la población civil. La segunda, cuando los paramilitares están constituidos por desertores del ejército o la marina, mercenarios, y su fuente de financiamiento es directamente el narcotráfico. La tercera, cuando militares o mercenarios entrenan a población civil para que ésta cometa los crímenes en agravio del resto de la población.

Reconocer los fines del paramilitarismo nos ayudará a comprender el porqué de la violencia y crueldad extrema en que nos han sumergido y el grado de impunidad que se tiene contra los responsables de esta situación.

7.La criminalización de los defensores de los derechos humanos y de la sociedad en general

La criminalización de los defensores de los derechos humanos tampoco es un fenómeno nuevo en México, pero en este marco de “guerra contra el narcotráfico” adquiere características distintas de las décadas anteriores. La criminalización es una estrategia del Estado: consiste en estigmatizar a la persona utilizando los medios de comunicación masiva con el objetivo de acusarla de ser violenta, actuar al margen de la ley, transgredir la ley y estar involucrada con la delincuencia organizada, el narcotráfico o el terrorismo de judicializarla (encarcelarla) o crear condiciones sociales y mediáticas para que los militares o los paramilitares la ejecuten por pertenecer a este “enemigo interno”.

Otra característica de la criminalización es que va dirigida no solo contra luchadores sociales o movimientos de oposición: se amplía a toda la sociedad. Ser joven, mujer, drogadicto, estudiante te convierte, con el pretexto de estar ligado al narcotráfico, en blanco de la violencia de Estado.

En ciertos casos, al defensor de los derechos humanos y al luchador social se fabrican delitos del fuero común o del federal para encarcelarlos y coartarles los derechos de manifestación y organización. Sin embargo, la estadística nos dice que la estrategia del Estado va más allá y se encamina a ejecutar o desaparecer a quienes cuestionan sus políticas de seguridad. Y aun así, en México hay cerca de 130 personas encerradas por su participación política. [8]

8.La creación de un marco jurídico de excepción que legaliza las prácticas violatorias de los derechos humanos y garantiza la impunidad

El gobierno federal ha impulsado propuestas de reformas constitucionales para legalizar prácticas violatorias de derechos humanos y vivir en estados de excepción no declarados, donde se suspenden las garantías de las personas detenidas o investigadas —como se hace de facto— o por medio de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, que no responde a los criterios establecidos en la Convención de Palermo sobre la materia y constituye, en sí misma, una grave violación de los derechos humanos.

La reforma de seguridad nacional que impulsó el gobierno de Enrique Peña Nieto es un ejemplo de legalizar lo ilegal; legalizar el proceso de configuración del Estado mexicano como uno terrorista y dotarlo de una herramienta jurídica que le permita en el futuro inmediato nuevas reformas que restrinjan aún más los derechos de los ciudadanos.

Una objeción ante este proceso de configuración del Estado mexicano en un Estado terrorista es la aprobación de la reforma de derechos humanos en materia constitucional. ¿Cómo explicar ese aval en el contexto de la guerra contra el narcotráfico?

En los hechos, y a más de dos años de la aprobación, la reforma no ha servido para frenar las graves violaciones de los derechos humanos. Más bien ha servido para lavarle la cara al gobierno y hacerlo ver como un gobierno preocupado por los derechos humanos. Esto no quiere decir que la reforma no sirva para nada pues no solo fue una concesión del Estado, sino que la reforma refleja que, dentro del Estado y la sociedad, hay fuerza opuestas a las políticas de seguridad y que tratan de acotarlas mediante recursos legales. En este sentido, decíamos que este proceso no es lineal ni está a salvo de contradicciones, avances y retrocesos.

9.Los medios de comunicación como partes de guerra

Los medios de comunicación masiva desempeñan un papel importante en este proceso de configuración del Estado mexicano en uno terrorista. Veamos a continuación algunos de los argumentos exhibidos por el gobierno federal a través de los medios afines a sus políticas de seguridad:

1. Que el país se encontraba en una situación muy grave, ya que estaba “secuestrado por el narcotráfico y el crimen organizado”.

2. Que los gobiernos anteriores habían sido muy tolerantes con el crimen organizado, lo que les había permitido crecer a la “luz de la ilegalidad”.

3. Que su gobierno emprendería una guerra contra la delincuencia y el narcotráfico.

4. Que la población estaba gravemente amenazada.

5. Que la guerra implicaría costo de vidas humanas. [9]

Justificar la “guerra contra el narcotráfico”, exacerbar la violencia a través de la televisión, la radio y la prensa, contabilizar las ejecuciones, los descuartizamientos, las torturas, el linchamiento mediático en contra de todo quien el gobierno señale como parte del narcotráfico. La estigmatización de amplios sectores de la población como partes de este “enemigo interno” y sobre todo la justificación de la mano dura, es decir, de las graves violaciones de los derechos humanos en este contexto de “guerra contra el narcotráfico”, son algunas de las funciones de los medios de comunicación masiva. Por un lado, hacer visible la violencia y la muerte y, por otro lado, ocultar la responsabilidad Estatal.

La televisión se ha convertido, incluso, en vocero no oficial de grupos paramilitares, como los llamados “matazetas”, quienes en formato de conferencia de prensa justifican el terror al mismo tiempo que defienden las instituciones del gobierno.

Ahora bien, este discurso cambió con la llegada del PRI al poder. El actual gobierno federal administra la “visibilización” —o no— de la violencia sin que ello signifique una disminución real de ésta.

10.La polarización social mediante la ruptura acelerada del tejido social

En México, como en todo país capitalista, la polarización social no es un fenómeno nuevo. Hay una división clasista de la sociedad que se agudiza por la crisis económica mundial y se manifesta políticamente a través de diversas fuerzas o agrupamientos políticos. La burguesía trata de mantener la hegemonía mundial mediante mayor control de la población que, a su vez, le permita la mayor explotación posible. Para ello le apuesta a la ruptura del tejido social del resto de la sociedad, a fin de que esta parte explotada y oprimida no tenga capacidad de organizarse, luchar y poner en tela de juicio la dominación capitalista. Las guerras son el mejor ejemplo de lo anterior. No se trata solo de destruir las fuerzas productivas del oponente, sino de colapsar las bases organizativas de la sociedad misma.

La ruptura del tejido social en México ha entrado en una nueva fase. La violencia estructural y la dirigida contra amplios sectores de la población buscan polarizar aún más a las diferentes clases sociales. La “guerra contra el narcotráfico”, en nuestra opinión, es contra el pueblo, la sociedad, pero no toda, sino los que se oponen o no se subordinan a la profundización del neoliberalismo. Una guerra clasista en este sentido.

Con la ruptura del tejido social, el Estado pretende “orillar” a la sociedad a permanecer en extremos opuestos. En uno la parte de la población que no solo apoya incondicionalmente la estrategia de seguridad del Estado, sino que también es parte activa ahí, convirtiéndose en la base social que la legitima y reproduce. Por otro lado está el segmento en desacuerdo con la estrategia de seguridad del Estado —o con una parte de ella—, incluso que solo cuestiona su validez, mostrada así como un “enemigo interno” y, por tanto, como un objetivo por neutralizar o eliminar desde la lógica estatal.

Con este tipo de estrategia de terror se profundiza la división social que lleva a una diferenciación radical entre “ellos y nosotros”. La polarización social revela así su contenido de clase.

 Bibliografía

Martens, Ludo: Globalización imperialista y revolución. PTB. Bélgica. 2011.

Emmerich, Norberto: Globalización, Estado y narcotráfico. El caso Southern Winds /1° ed. / Buenos Aires. 2009.

Equipo Bourbaki: El costo humano de la guerra por la construcción del monopolio del narcotráfico en México (2008-2009). Febrero de 2011.

Equipo Nizkor: ¿Terrorismo o rebelión? Human Rights. 2002.

Rodríguez Rejas, María José. (2010) “El proceso de militarización en México: un caso ejemplar.” América Latina: Estado y sociedad en cuestión. Ed. Edimpo.

Human Rights Watch: Ni seguridad, ni derechos. Ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México. Noviembre de 2011.

Informe. Saldos de la represión en México 2009-2010: una guerra contra el pueblo. Comité Cerezo México. 2011.

 

Revista Memoria: ESTADO TERRORISTA

 

[1Martens, Ludo: Globalización imperialista y revolución. PTB. Bélgica. 2011.

[2Emmerich, Norberto: Globalización, Estado y narcotráfico. El caso Southern Winds / 1° ed. / Buenos Aires. 2009

[3Equipo Bourbaki: El costo humano de la guerra por la construcción del monopolio del narcotráfico en México (2008-2009). Febrero de 2011. Pág. 38.

[5Human Rights Watch: Ni seguridad, ni derechos. Ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México. Noviembre de 2011. Pág. 10.

[6El proceso de militarización en México: un caso ejemplar. Publicado en: José María Calderón Rodríguez (coord.). América Latina: Estado y sociedad en cuestión, Edimpo, México, 2010. Pág. 29.

[7José María Calderón Rodríguez (coord.). América Latina: Estado y sociedad en cuestión, Edimpo, México, 2010. Pág. 29.

[9Informe: Saldos de la represión en México 2009-2010: una guerra contra el pueblo. Comité Cerezo México. 2011. Pág. 15.

TOMADO DE http://www.comitecerezo.org/spip.php?article2177

Ayotzinapa: «Frío se queda el embajador de México en Suiza. No esperaba el reclamo sobre #Ayotzinapa»

RECOMENDADOS:

Discurso por Ayotzinapa desde Toulouse, Francia:  http://www.youtube.com/watch?v=tpWL9CejoZk&feature=player_detailpage

San Luis Río Colorado sigue con las protestas  https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3yZvGFWMVvI

Intervención de Elena Poniatowska en Zócalo. 26 de octubre de 2014  http://www.youtube.com/watch?v=tKsj6UQk_Fk&feature=player_detailpage

Palabras de AMLO en el Zócalo. 26 de octubre del 2014  http://www.youtube.com/watch?v=ZZP8U5OcwTU&feature=player_detailpage

 

AYOTZINAPA: COMUNICADO DE NOVIEMBRE 7 DE 2014: EPR – PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO

AL PUEBLO DE MEXICO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES POLITICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS
A LOS NORMALISTAS DE AYOTZINAPA, A LOS PADRES DE FAMILIA, A LOS FAMILIARES DE LOS ASESINADOS Y DETENIDOS-DESAPARECIDOS

¡NO ESTAN SOLOS, SU DOLOR Y SU INDIGNACION TAMBIEN SON NUESTROS!

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

Es inaceptable y por lo tanto merece el rechazo popular el anuncio de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el destino de los 43 estudiantes normalistas detenidos-desaparecidos de Ayotzinapa. Siguen sosteniendo la misma hipótesis de adjudicar autoría material e intelectual a la omnipresente «delincuencia organizada». Con el anuncio del titular de la PGR sobre la captura de presuntos delincuentes y sus dichos se pretende dar carpetazo al crimen de Estado, diluir la responsabilidad del aparato represivo en los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Guerrero y se están cometiendo en el país.

No estamos ante un problema de visión, ni tampoco un problema de definiciones conceptuales, estamos de frente ante crímenes de Estado consumados por las fuerzas represivas. El grito popular, la voz de los familiares, los testimonios de los normalistas sobrevivientes de este acto de terrorismo de Estado es fuerte y claro: ¡fue el Estado!, fue la policía municipal, fue la policía federal, fue el ejército mexicano, todos bajo el mando único quienes cometieron los crímenes de lesa humanidad el 26 y 27 de septiembre en Iguala Guerrero, tampoco es una crisis humanitaria, son crímenes de Estado que los gobiernos neoliberales han estado cometiendo para defender los intereses oligarcas y transnacionales.

Son 43 días de indolencia gubernamental; 43 días de mentiras y teatro mediático; 33 días que 10 mil elementos de las fuerzas federales participan en el teatro mediático en una supuesta búsqueda y en la «transparencia de la investigación». Farsantes, hipócritas, criminales de Estado. Desde el pueblo no les creemos ni un ápice, ustedes desde el poder no sienten dolor alguno por los crímenes contra el pueblo, las expresiones del supuesto dolor que expresan es demagogia pura y parte del escenario mediático para distorsionar la realidad.

Todo lo quieren diluir en una policía municipal corrupta y «corrompida por los delincuentes», por los «omnipotentes» criminales, burdo montaje gubernamental para tratar desvanecer desde el principio este crimen de Estado, para intentar eximir la responsabilidad inocultable del aparato represivo. La policía municipal es parte de la estructura del Estado, una institución de la «legalidad» por la que se desgarran las vestiduras, una corporación más de la institucionalidad que reprime, asesina y detiene-desaparece al pueblo, parte del andamiaje del aparato represivo, parte de los cuerpos policiaco-militares para ejercer el terrorismo de Estado contra el pueblo bajo un mando único, que en su cadena de mando conduce hasta el jefe del Ejecutivo.La participación de la policía municipal, la «complacencia indolente» y el cinismo del ejército, y la presencia de la policía federal comprueba la aquiescencia del Estado mexicano.

Mentirosos, en estos crímenes de lesa humanidad hubo participación directa del ejército mexicano, concretamente del 27 batallón de infantería con un largo historial en la guerra contrainsurgente y el terrorismo de Estado. El montaje es tan burdo que no tiene diferencia con los montajes mediáticos que escenificaron Genaro García Luna, Maricela Morales y el chacal de Felipe Calderón para fabricar en caliente culpables y no manchar el traje de las instituciones burguesas, verbigracia, el acto terrorista de Estado con granadazos el 15 de septiembre de 2008 en Morelia, Michoacán, perpetrado por una unidad especial del ejército mexicano y presentando rápidamente a supuestos culpables que resultaron ser ciudadanos inocentes, obligados a autoinculparse bajo tortura y «entregados por la delincuencia organizada».

Hoy al igual que en los tiempos siniestros de Calderón los supuestos culpables son conducidos en los «interrogatorios» a través de preguntas a modo, para inducirlos a un guión preestablecido desde las autoridades federales, en aquel tiempo fue desde la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), hoy desde la PGR. Los «interrogados» son hasta incapaces de memorizar el guión y éste se lo dictan a través de preguntas inductivas para obtener el resultado incriminatorio.

Resultaría interesante que a esos supuestos perpetradores los pusieran de frente a la prensa independiente, padres de familia, normalistas agraviados y organizaciones populares en un cuestionario público y sin restricciones protocolarias, seguro que caerían en infinidad de contradicciones que evidenciarían el montaje perverso desde la PGR.

Han pasado cuarenta y tres días de consumado el crimen de Estado en los cuales desde el gobierno federal se han administrado los tiempos para «investigar y solucionar» la detención-desaparición de los normalistas. Pero una verdad salta a la vista, todas las fuerzas federales, estatales y municipales participan en el terror contra el pueblo, pero es en los batallones de infantería del ejército mexicano donde recae operativamente la ejecución de los crímenes de lesa humanidad, el terrorismo de Estado y las acciones criminales de contrainsurgencia, el actuar criminal del 102 y 27 batallones de infantería sólo son un pequeño botón de muestra.

Toda la información que ha estado vertiéndose de manera formal e informal, a través de hipótesis oficiales y versiones oficiosas conducen a una sola conclusión, el asesinato político en su modalidad de ejecución extrajudicial, la masacre, la tortura y la detención-desaparición de los 43 normalistas reafirman una y otra vez que fue un crimen de Estado, un acto de terrorismo de Estado y una acción típica de contrainsurgencia. Lo sabe el pueblo, lo sabe el mundo, sin embargo, desde el Estado se hace todo por negar y ocultar la verdad histórica.

Los gobiernos panistas y hoy el priista no han cejado en su guerra psicológica contra el pueblo por imponer una indolencia social-colectiva que lleve al desprecio a la vida humana mientras no sea la propia o la de un ser querido. Bajo el mote de que se es delincuente se han justificado los más aberrantes crímenes de Estado, olímpicamente se dan carpetazos apuntalados por la dictadura de opinión que se ejerce desde los monopolios de la comunicación.

Responsables y corresponsables de todos los crímenes de Estado son también los politicastros que firmaron el Pacto por México; los políticos de oficio-empresarios embozados como representantes populares que oxigenan y administran la crisis del régimen;y, todos aquellos que desde una supuesta «izquierda moderna» le hacen el caldo gordo al Estado y la oligarquía en la defensa de sus intereses mezquinos.

Llama la atención que aquellos que se desgarraban las vestiduras desde la ultraderecha y la falsa sociedad civil contra la violencia sin adjetivo hoy no muevan una sola cuerda bucal para denunciar la violencia desde el Estado, para condenar el terrorismo de éste, en esta lógica fascista vale más la vida de un apellido de abolengo que la vida de miles de mexicanos sin fortuna ni apellido.

Una nueva maniobra político-mediática está en curso para pretender dar carpetazo al caso de los 43 estudiantes normalistas detenidos-desaparecidos de manera forzada por el aparato represivo gubernamental, encarcelar a chivos expiatorios que en realidad son piezas menores del aparato represivo y sostener contra viento y marea la hipótesis de que es la «delincuencia organizada» la culpable, esa mentira desde el pueblo es inaceptable, debe ser rechazada y condenada.

La movilización popular en solidaridad a los normalistas de Ayotzinapa desenmascara el carácter represivo y antipopular de la actual junta administrativa, ¿Quiénes se oponen a la movilización popular?, ¿Quiénes la condenan?, ¿Quiénes pretenden quitarle su filo político? Los defensores del régimen y las plumas mercenarias. La respuesta la conocemos los que padecemos la violencia del Estado, los defensores del régimen antipopular son los que tratan por todos los medios de deslindar al Estado de estos abominables crímenes de lesa humanidad. Y sí, las detenciones-desapariciones por motivos políticos, las ejecuciones extrajudiciales, las masacres y los crímenes de lesa humanidad solamente las comete el Estado.

La hipótesis de la «equivocación y confusión» tampoco es aceptable, son patrañas gubernamentales, ahora resulta que son tan estúpidos los ejecutores que se «equivocaron y se confundieron» al detener a los estudiantes, pero deslumbra su inteligencia para borrar las evidencias del crimen de Estado. La detención-desaparición de los 43 normalistas y crímenes de lesa humanidad en torno a los hechos del 26 y 27 de septiembre son parte de la barbarie gubernamental que cimbra al país, desde el Estado se ha estimulado la descomposición social, se ha desatado la violencia institucional a nombre de la delincuencia y el narcotráfico para justificar la imposición del Estado policiaco-militar, pruebas sobran, el «pelotón de la muerte», «los matazetas», las míticas organizaciones criminales, los pelotones de fuerzas especiales de la marina, son los botones de muestra de los asesinos del Estado con licencia para asesinar a mansalva al pueblo.

Las movilizaciones populares que exigen la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos de Ayotzinapa y que gradualmente exigen alto al terrorismo de Estado de ninguna manera puede ser una expresión de violencia en abstracto. Las marchas, los mítines, los bloqueos de carreteras, la toma de edificios públicos, los bloqueos a los centros del poder económico financiero son actos de eminente protesta política contra el régimen, contra un gobierno represivo, contra un Estado policiaco-militar, contra los símbolos del régimen. Lo acontecido en Iguala el 26 y 27 de septiembre, no fue un acto bondadoso, tampoco un acto de fe cristiana, lo diremos cuantas veces sea necesario fue un crimen de Estado en donde la violencia institucionalizada constituye su esencia para imponer la voluntad de una oligarquía depredadora que sigue exigiendo la imposición de un estado de sitio permanente.

Preguntamos a nuestro pueblo ¿Qué sentido tiene una protesta sin contenido político?, ¿Qué sentido tiene manifestarse sin combatividad?, ¿Cómo enfrentar la barbarie, el cinismo y la demagogia gubernamental? La protesta «civilizadora» no cuestiona al régimen, no lo desenmascara, ni lo desnuda en su carácter profascista. Del tamaño de la agresión hacia el pueblo debe ser la respuesta popular contra el régimen oprobioso.

La protesta popular, la denuncia política y las acciones políticas de masas en tanto no se presenten con vida a los detenidos-desaparecidos seguirán teniendo razón de ser, seguirán teniendo legitimidad y constituyen una necesidad para que se sepa en el mundo que en México existe un gobierno represivo y antipopular,y que los verdaderos responsables materiales e intelectuales están enquistados en las diferentes esferas gubernamentales, gozando de impunidad y confabulando nuevos crímenes contra el pueblo.

Sobre la base de los crímenes de Estado se pretende justificar bajo la tesis del combate a la delincuencia el estado de sitio permanente, el Pacto por la seguridad y contra la corrupción y la impunidades una exigencia más de la oligarquía mexicana, es decir, de los «honorables hombres de negocios» que le exigen a la junta administrativa reforzar el estado policiaco-militar, elevar el terror contra el pueblo. Es la exigencia para que el país se siga inundando en un río de sangre y se sigan diseminando por todo el país las fosas clandestinas que pretenden ocultar el terrorismo de Estado y los crímenes de lesa humanidad.

En ese contexto de criminalidad gubernamental se encuentran las filtraciones que hace el Cisen para vincular a luchadores sociales ya sea con la delincuencia o con fuerzas insurgentes, esas filtraciones constituyen una amenaza de futuros crímenes de Estado, es el señalamiento directo contra luchadores sociales de las diferentes organizaciones populares para que el aparato represivo se siga cebando contra el pueblo indefenso.

El Pacto por la seguridad, contra la corrupción y la impunidad, es un pacto cupular entre politicastros y las cúpulas empresariales para reforzar la dictadura del capital. Desde los monopolios de la comunicación y a través de la dictadura de opinión se insiste en abonar a la hipótesis del crimen organizado como el autor de los crímenes de lesa humanidad no sólo en Guerrero sino en todo el país, sin embargo, esta información es perniciosa, peligrosa, porque políticamente se pretende deslindar al Estado de la autoría material e intelectual de la violencia que se ejerce contra el pueblo, ahora resulta que los actos de terrorismo de Estado contra los normalistas sólo es un banal acto de venganza de un ex presidente municipal pueblerino y carente de todo sentido político.

Las detenciones-desapariciones forzadas es una larga historia que data desde las décadas de los sesenta, setenta, ochenta, noventadurante los gobiernos priistas, cifrándose en miles de detenciones-desapariciones; pero fueron los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón quienes exponenciaron esta política de Estado que arroja la cifra de más de setenta mil detenidos-desaparecidos; y hoy con el retorno del PRI a la administración federal se reafirma la detención-desaparición por motivos políticos y sociales como una política de Estado transexenal donde la cifra del terror sigue aumentando en miles de ciudadanos en esta condición, el caso de Iguala contra los normalistas de Ayotzinapa no es un caso aislado, es producto de un actuar sistemático del Estado mexicano.

Desde la trinchera de la crítica política de las armas, nuestro partido y ejército, el PDPR-EPR, expresamos a los familiares de los normalistas asesinados, torturados y detenidos-desaparecidos que su dolor es también nuestro, esos sentimientos de indignación y coraje también los hemos vivido con la detención-desaparición de dos de nuestros militantes –Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya- sin embargo, no debe ser motivo para desmoralizarnos, para la impotencia, para el cansancio, para la desesperanza, por el contrario todo agravio contra el pueblo debe alimentar la conciencia proletaria para desplegar con combatividad acción popular y acción revolucionaria.

La lucha por la presentación de los detenidos-desaparecidos de manera forzada debe continuar, abarcando las diferentes modalidades de la acción política, para que a fuerza de movilización y lucha popular se obligue a este gobierno antipopular presentar con vida a todos los detenidos desaparecidos. Está claro que por su propia voluntad nunca lo harán.

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS! El agravio por los más de setenta mil detenidos-desaparecidos por motivos políticos y sociales nos lacera a todos; la detención-desaparición de 43 estudiantes normalistas es el símbolo fehaciente del terrorismo de Estado, del odio de clase hacia nosotros los desposeídos; la pretensión de endosar este crimen de Estado a la delincuencia nos llena de indignación. Para el pueblo y sus organizaciones no son tiempos de desesperanza, tampoco de impotencia, mucho menos de desmovilización y apatía política, no hay lugar para el cansancio, para el desgaste, para abdicar en la lucha por la presentación con vida de los detenidos desaparecidos. Son tiempos de movilización popular, de dignidad y resistencia combativa, es tiempo de salir a la calle a poner en alto nuestro grito de indignación y de repudio a este gobierno represivo y antipopular. ¡Que retiemble ese grito de resistencia y dignidad combativa en todo el país!

Estamos de acuerdo con todos aquellos que desde el pueblo plantean arribar a formas de lucha más complejas y superiores, para hacer efectiva la defensa de los intereses populares, que cada quien en su trinchera de lucha despliegue iniciativa, creatividad y capacidad.

¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
¡PRESENTACION CON VIDA DE LOS 43 NORMALISTAS DE AYOTZINAPA DETENIDOS-DESAPARECIDOS POR EL ESTADO!
¡A SEGUIR EXIGIENDO LA PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS DE AYER Y HOY!
¡A CERRAR FILAS CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO!
¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARA!

COMITÉ CENTRAL
DEL PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR

COMANDANCIA GENERAL
DEL EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO
CG-EPR

Año 50.
República mexicana, a 7 de noviembre de 2014.

AYOTZINAPA: PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO

AL PUEBLO DE MEXICO

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES

A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

A LAS ORGANIZACIONES POLITICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS

A LOS NORMALISTAS DE AYOTZINAPA, A LOS PADRES DE FAMILIA, A LOS FAMILIARES DE LOS ASESINADOS Y DETENIDOS-DESAPARECIDOS

¡NO ESTAN SOLOS!

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

En Guerrero como en todo México, la guerra del Estado contra el pueblo es clara e inocultable, desde las estructuras del aparato represivo se despliega todo el terrorismo de Estado, entre dichas prácticas contrainsurgentes está la guerra psicológica que va de la mano de la mediática para imponer por todos los medios la versión maniquea de la actual junta administrativa para endosar el crimen de Estado cometido en Iguala a la mítica delincuencia organizada.

También es clara la respuesta del pueblo donde todos hemos expresado nuestro dolor, indignación y la disposición combativa en las diversas formas de organización y lucha. Este es un pueblo con memoria histórica, con tradición de lucha indomable, con dignidad que en los momentos cruciales también sabe y sabrá aplicar la justicia popular.

Nadie tiene el derecho de escamotear la solidaridad, de descalificar las diferentes formas de lucha, quien así lo hace asume parte en el cometido de los crímenes de Estado. Las variadas formas de lucha y expresión popular deben confluir en la consigna y exigencia popular de la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa detenidos-desaparecidos, así mismo la exigencia de juicio y castigo a todos los responsables.

Las decenas de fosas clandestinas encontradas –tan solo en un municipio de Guerrero– por la acción solidaria de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), comprueban que en todo México hay miles de tumbas de esta naturaleza, por consecuencia miles de asesinados extrajudicialmente, un crimen de lesa humanidad que no se puede borrar de la realidad mexicana por ser una práctica sistemática transexenal del Estado mexicano que durante años en complicidad de todos los niveles de gobierno se esforzaron por ocultarlas bajo la cortina de humo de la supuesta lucha contra el narcotráfico, para generar la indolencia e indiferencia colectiva ante los miles de detenidos desaparecidos, de asesinados, de desplazados de forma forzada, los miles de presos injustamente porque se trataba de «delincuentes», de «narcos», porque supuestamente formaban parte del entorno criminal y así son sustraídos de facto de todo derecho constitucional y humano.

La cercanía geográfica con el 27 batallón de infantería con las tumbas clandestinas comprueba una vez más el origen de la mano criminal, reafirma que los autores materiales de estas ejecuciones extrajudiciales es el mismo ejército federal en coordinación con los demás cuerpos policíaco-militares-paramilitares. Crímenes de Estado que han estado vinculados al aparato represivo desde siempre.

«Los misteriosos civiles» a los que supuestamente les fueron entregados los normalistas, son militares en misión contrainsurgente de paramilitarismo, para fabricar el crimen perfecto endosado a los delincuentes, el cual a estas alturas se les desdibuja y aflora tal cual es, UN CRIMEN DE ESTADO CON MOTIVACIONES POLITICAS, DIRIGIDO CONTRA JOVENES ACTIVISTAS DE LA FECSM.

Llama la atención la «celeridad y efectividad» al encontrar las fosas clandestinas desde las instituciones del Estado, esto solo exhibe una conclusión, eran del conocimiento y control de las estructuras de gobierno, desde policías-militares hasta el generalato. Todas las instituciones están involucradas en los crímenes de lesa humanidad.

La verdad histórica debe conocerse, cual fuesen los motivos, ya sean políticos o sociales, las decenas de restos humanos encontrados ultimados, ahora debe ser una exigencia más del pueblo, conocer las identidades y exigir castigo a los responsables de estos abominables crímenes.

En el desarrollo de su burda maniobra el Estado ha fabricado de forma expedita a los autores materiales, por cierto, tropa y funcionarios de menor rango; no se muerden la lengua al señalar al autor intelectual, una pieza menor y desechable dentro del andamiaje de la política burguesa para sostener contra viento y marea la tesis de la autoría del crimen organizado.

Desde la posición perversa del Estado ahora se pretenden diluir los motivos políticos y revertir la acción de la justicia hacia los 43 detenidos-desaparecidos y normalistas en general, al revictimizar y criminalizar la PGR a los normalistas de Ayotzinapa vinculándolos con el narcotráfico.

Este crimen de Estado, también es el resultado de años de una campaña permanente de criminalización desde los monopolios de la comunicación y sus voceros contra el normalismo rural, la juventud y la lucha popular que se solidariza con las causas justas.

Que se sepa en todo México y en todo el mundo que políticos de oficio de toda laya, y lo más pusilánime de las plumas mercenarias, intelectuales orgánicos del régimen y empresarios oligarcas también son responsables de todos los crímenes que se han estado cometiendo contra el pueblo al ser parte fundamental del engranaje represivo.

AFIRMAMOS Y ACUSAMOS ANTE EL PUEBLO Y LOS PUEBLOS DEL MUNDO QUE EL ESTADO MEXICANO Y LA ACTUAL JUNTA ADMINISTRATIVA SABE PERFECTAMENTE EL PARADERO Y LA CONDICIÓN NO SÓLO DE LOS 43 NORMALISTAS DETENIDOS-DESAPARECIDOS, SINO DE LOS MÁS DE 70 MIL MEXICANOS QUE ESTÁN EN ESTA INHUMANA CONDICIÓN.

 No basta con la «científica localización-detención» del denominado «A5» y su conyugue, con la licencia a modo del gobernador figueroista, las renuncias de funcionarios menores, porque el cerebro y la mano criminal permanecen intactos y protegidos por el estado de derecho oligárquico que les da fuero e impunidad a los criminales de Estado. En éste y en todos los crímenes de lesa humanidad, en todo momento, la responsabilidad única y exclusiva viene de las estructuras del Estado sin importar el ámbito, acciones de lesa humanidad que emanan de las entrañas del poder oligárquico.

Todos los «hombres de bien» y las «buenas conciencias» gritan, se escandalizan, se horrorizan por los hechos «vandálicos» y «criminales» en referencia a las acciones combativas del pueblo en la lucha por la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos, pero sus hipócritas e infames berridos –como decía el inolvidable José de Molina– no son tan fuertes para condenar el asesinato a mansalva del 26 de septiembre y la detención-desaparición masiva de 43 normalistas.

Sus golpes de pecho y rasgaduras de vestidura no son suficientes para debelar toda la podredumbre criminal de las instituciones del régimen antipopular y represivo desde donde se planifican estas masacres y crímenes de Estado, por el contrario tienen la tendencia de crear la distracción para desviar y desvirtuar la esencia de estos crímenes de Estado.

Nosotros y el pueblo preguntamos, señores voceros oficiosos del Estado con ropaje de periodista ¿Se encuentran satisfechos con la reciente misión de terrorismo de Estado en Guerrero?, ¿Se ha cumplido la cuota de sangre que desde sus columnas demandaban al estado policíaco militar para imponer la voluntad oligarca?, ¿Contentos ya, con el asesinato y detención-desaparición de los normalistas?, ¿Contentos con el asesinato de la luchadora social Rocío Mesino y muchos más en su misma circunstancia?, ¿Felices con las miles de ejecuciones extrajudiciales?, ¿De plácemes con el asesinato político de decenas de profesores de la CNTE?, según su dedo inquisidor ¿Quién sigue, MORENA, el SME, la CNTE, los insurgentes, un falso positivo…?

Sí, nos referimos a ustedes a los que desde el periodismo representan oficiosamente a la parte más reaccionaria y recalcitrante del medio y la sociedad, plumas y voces mercenarias del régimen y sus cuerpos represivos que rayan en la concepción fascista y malthusiana, piezas que hacen el papel de juez y parte en la criminalización de la protesta popular y la ejecución de crímenes contra los luchadores sociales, instrumentos clave para imponer la dictadura de opinión que justifica el terrorismo de Estado.

Sr. Ciro Gómez Leyva, con las decenas de miles de detenidos-desaparecidos que existen en el país por motivos políticos y sociales, según usted, ¿Ya se compara nuestro país y los gobiernos neoliberales con los niveles de barbarie que cometieron gobiernos dictatoriales y autoritarios en Centro América y Sudamérica, para ser denunciados como crímenes de lesa humanidad?, ¿Ya se dio cuenta que en el país no solamente existen dos detenidos-desaparecidos?, ¿Ya reparó que son decenas de miles de ejecuciones extrajudiciales y miles de tumbas clandestinas donde impunemente fueron arrojados?

 Sr. Raymundo Rivapalacio ¿Contento? Resulta que a quienes señaló en sus columnas como vínculos y entorno del narcotráfico o la delincuencia, hoy en esos hogares familias enteras lloran a sus seres queridos asesinados y detenidos-desaparecidos, como también a los que equivocadamente señala que tienen un vínculo con el EPR, son perseguidos, hostigados y obligados al exilio.

Sr. Ricardo Alemán, lo más rancio y atrasado de la sociedad no está en nuestras filas, se encuentra en las estructuras a las que sirve como pluma, vocero oficioso y justificante mediático para la represión. Lo más criminal y antihumano está del lado del régimen, con los que se codea y obtiene cómodas quincenas. Con sinceridad, responda de frente al pueblo ¿Según su oficio criminalizador quién sigue como víctima de la violencia del Estado? queda claro el oficio de juez incriminador para que pueda actuar el aparato represivo contra los que ha señalado, es decir, usted pide, clama y exige la represión contra la CNTE, MORENA, AMLO, LA FECSM, EL SME, al pueblo de Guerrero, Michoacán, Oaxaca que unas veces los trata como delincuentes, otras como guerrilleros o narcotraficantes. ¿Qué le hicimos para que destile odio hacia nosotros, hacia los normalistas rurales y a todo el pueblo?

Por lo visto su perversidad y bajeza humana no tiene límites, porque ante un pueblo asesinado, masacrado, desangrado y objeto de crímenes de lesa humanidad ahora exigen en voz del señor Aguilar Camín-Televisa el ensanchamiento de las leyes fascistas para castigar a los que exigen justicia; voz que se conjunta con el coro reaccionario de voces profascistas.

El pueblo una vez más habla a través de las acciones de protesta, legítimas y necesarias, ¿Qué esperaban ante tanto agravio hacia el pueblo? ¿Cómo querían que respondiera? ¿Qué marche el pueblo como mansos corderos hacia el degolladero? ¿Qué religiosamente siga poniendo eternamente la otra mejilla?

Desde nuestras filas, es decir, desde la crítica política de las armas preguntamos con sinceridad a nuestro pueblo, si tenemos en el país el dolor que nos genera más de 70 mil detenidos desaparecidos, decenas de miles de ejecuciones extrajudiciales e igualmente miles de presos injustamente ¿Qué se podría hacer si todos nos hubiéramos unido para enfrentar a este gobierno terrorista como fuerza organizada del pueblo? Sin embargo, el pueblo ha sido desangrado sin siquiera darle la oportunidad de defenderse, los hijos del pueblo colman las cárceles y fosas clandestinas, han sido puestos como ofrenda a los dioses de la violencia del Estado.

A pesar de toda esta estela funesta de violencia institucional y dolor del pueblo, hay algunos que afirman que no es válida la lucha armada revolucionaria porque sería un suicidio enfrentarse al sistema, pero ¿No acaso nos están asesinando y deteniendo desapareciendo de forma inerme por miles por no dar paso firme y consciente a la organización y lucha revolucionaria? Del tamaño del agravio cometido contra el pueblo, éste siempre sabrá responder en consecuencia. A un lado deben quedar las discusiones superfluas y estériles para dar paso a la verdadera unidad popular.

 La movilización y resistencia popular debe continuar en combinación con la generalización de las acciones políticas de masas que golpeen a los puntos nodales que sostienen a la dictadura del capital.

Si como se consigna en las diferentes ciudades ¡Ayotzinapa somos todos¡ que el grito de justicia popular atruene en cada rincón del país conduciéndose por valles, montañas, costas, barrios, colonias, pueblos, centros de trabajo y estudio. Porque el color de la sangre jamás se olvida, el pueblo clama que los masacrados deben ser vengados. A desarrollar la iniciativa y creatividad en la lucha popular.

¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!

¡PRESENTACION CON VIDA DE LOS 43 NORMALISTAS DE AYOTZINAPA DETENIDOS-DESAPARECIDOS POR EL ESTADO!

¡A SEGUIR EXIGIENDO LA PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS DE AYER Y HOY¡

¡A CERRAR FILAS CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡VENCER O MORIR!

¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!

¡RESUELTOS A VENCER!

¡CON LA GUERRA POPULAR!

¡EL EPR TRIUNFARA!

COMITÉ DE PRENSA Y PROPAGANDA DEL PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO

PDPR

 Año 50.

República mexicana, a 28 de octubre de 2014.