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COLOMBIA: PRESIDENTE PETRO DEFIENDE LA TERNA FISCAL

COLOMBIA: FRAUDE…

Atención: Gustavo Petro desconoce a Iván Duque como Presidente de Colombia y anuncia acciones legales

Por: Urías Velásquez /twitter: @UriasV

En medio de la lectura de su columna en CuartoDeHora.com y a raíz de:

  • las pruebas contundentes sobre la compra de votos durante la elección del 2018 en la Costa Caribe, los Santanderes y Antioquia presentadas por Gonzalo Guillén a través del periódico digital LaNuevaPrensa.com.co.

  • la participación oscura de la Registraduría Nacional tanto en el registro de los formularios E-14 como en el no permitir la auditoria del software usado para el conteo. Situación irregular que se mantiene y que afectará las futuras elecciones.

  • La manipulación escandalosa y el impedimento de las investigaciones en relación a, entre otras, las Ñeñepolítica por parte de la Fiscalía General de la Nación.

  • Y el silencio de la Cortes, particularmente, la Suprema en relación al asunto, más aún, en relación a los comportamientos del Fiscal con relación a las investigaciones.

Gustavo Petro Urrego –el líder indiscutible de la oposición nacional- desconoce la legitimidad de Iván Duque como presidente de Colombia.

Al mismo tiempo, Petro se declaró víctima del fraude y avisó:

  1. que denunciará ante las entidades internacionales lo que ya ha hecho frente a las nacionales en relación con la usurpación de su elección.

  2. que no convocará aglomeraciones en consideración a la ciudadanía que podría ponerse en riesgo debido a la pandemia de Covid-19, pero que si invita y conmina a la desobediencia civil –recordemos que en la intervención pasada Petro, Bolívar y Morris convocaron al #NoPagoLosServiciosPublicos-.

  3. que le pide a las bases organizarse y, en particular, a la bancada de la Colombia humana en Bogotá volverse oposición en el Concejo de la Ciudad dado que la actual mandataria “construye sobre lo construido cuando se trata de lo hecho por Peñalosa y destruye lo construido cuando se trata de lo hecho por la administración de la Colombia Humana”

Tomado de: https://cuartodehora.com/2020/07/05/atencion-gustavo-petro-desconoce-a-ivan-duque-como-presidente-de-colombia-y-anuncia-acciones-legales/

 


FRAUDE

Petro desconoce la legitimidad de Duque…

«Ellos sabían, era evidente, que si compraban un millón de votos de posibles electores míos en segunda vuelta, Duque podría ser presidente. De no hacerlo, Colombia Humana hubiera ganado la presidencia»

La lectura de los narcocasetes, esta vez en forma de interceptación al celular de alias el “Ñeñe Hernández”, muestran una operación sistemática de compra masiva de votos con dineros del narcotráfico en beneficio de la campaña Iván Duque Presidente.

La operación se construyó sobre unos electorados que ellos sabían, eran proclives a mi candidatura. Para voltear el resultado de primera vuelta que me había sido favorable en el Caribe, necesitaban hacer que el elector pobre, balanceara su corazón entre la posibilidad del cambio y recibir un pago inmediato, y para ello necesitaban mucho dinero.

El electorado de la provincia caribeña en sus siete departamentos, y el electorado que había votado por Fajardo en zonas uribistas como Santander y Antioquia, eran los electorados que debían seducir con montones de dinero.

Ellos sabían, era evidente, que si compraban un millón de votos de posibles electores míos en segunda vuelta, Duque podría ser presidente. De no hacerlo, Colombia Humana hubiera ganado la presidencia.

Los nuevos narcocasetes de la Ñeñepolítica (audios), muestran con claridad la estrategia implementada.

A pesar de llenos masivos de plazas públicas atestadas de colombianos y colombianas ilusionados con el cambio; a pesar de exponer argumentos modernos y de avanzada sobre la necesidad de transformar el país con políticas concretas respecto a la educación superior gratuita para la juventud, la expansión de la energía solar, la electrificación del transporte, la democratización del crédito para impulsar la iniciativa de la gente en la producción; un impulso la producción de alimentos en los campos de Colombia que empoderara al campesinado; la transformación del sistema de salud en uno público y fuertemente preventivo donde se pudiera acceder con la cédula; la construcción de un sistema pensional en Colpensiones que garantice pensión; la transformación de la economía petrolera en una productiva para salvar la vida en el planeta para propiciar un enriquecimiento generalizado de la sociedad.

A pesar de demostrar la pertinencia y la urgencia de alcanzar el ideal de la justicia social para consolidar la paz y la democracia en Colombia, el candidato de Uribe, el que proponía lo contrario, el que me rehuyó un debate de ideas y propuestas antes de la elección definitiva, se alzó con la victoria, con el menor esfuerzo. El menor esfuerzo del dinero sucio.

No quiso el registrador de entonces, dejar ver por nadie la programación ni los códigos fuente para hacer una auditoría a los computadores del proceso de conteo de votos, una programación que es privada y obsoleta, absolutamente vulnerable al fraude como lo dijo la máxima instancia de la justicia administrativa: el Consejo de Estado.

No quiso mostrarlo porque la programación del cómputo es fraudulenta. El actual registrador tampoco ha iniciado el cambio de dicha programación y así espera recibir los comicios del 2022. Se basan en que el software es alquilado. ¿Una entidad cuyo presupuesto en año electoral puede llegar al billón de pesos no tiene para ordenar la construcción de un software propio? No lo creo.

Además, el Consejo de Estado ordenó a la Nación implementar el voto electrónico desde 2012 y todos los registradores se han pasado por la faja esa orden sin que ninguna autoridad los conmine a cumplirla. No quieren. No les sirve. Necesitan seguir en el actual sistema arcaico, que es más vulnerable.

Pero adicionalmente a la posibilidad de modificar el cómputo de votos, tanto en actas como en el conteo, los organizadores del fraude sabían que la mafia era necesaria para garantizar el triunfo de Duque.

Duque no triunfaba con el simple apoyo de los propietarios de canales que manipulaban los debates y le ayudaban en segunda vuelta a no presentar ninguno, ante la ausencia asombrosa de ideas del candidato.

Duque no triunfaba con el simple apoyo de Uribe y con quienes habían votado contra la paz de Colombia. Eso solo le daba siete millones de votos.

La votación adicional solo podía venir de electores de Fajardo, más proclives a un cambio, o de los electores costeños que se apasionaban por la Colombia Humana.

Allí es donde apareció la mafia y con su dinero untado de sangre de líderes sociales, compró masivamente a unos y otros.

Duque ganó solo con el fraude y las pruebas están en los nuevos audios que su amigo el Fiscal, buscó rápidamente esconder y manipular.

Tal fue la impresión de la Fiscalía al redescubrir las grabaciones que desde hace dos años tenía ocultas Néstor Humberto Martínez, que el actual fiscal se apresuró a recortar una de esas grabaciones para tratar de implicarme en el proceso. Una donde se habla de mineros, que eran los trabajadores que decididamente iban por la Colombia Humana en La Guajira y los trataba de hacer aparecer como grandes empresarios financiadores.

Barbosa quería ensuciar las dos campañas para no investigar ninguna.

Ahora tenemos completa la grabación que él publicó recortada.

Ahora conocemos la operación de fraude de alias el «Ñeñe».

Duque no ganó sin esa actividad delictiva, así que surge entonces una pregunta perentoria:

¿Que pasa al tener un presidente elegido sobre la base del delito?

Sobre la base del delito ningún gobierno es legítimo.

No puede haber legitimidad en una democracia si su mandatario no fue elegido legítimamente. No puede haber legalidad en el gobierno de la legalidad si su propia fuente de legitimidad no es el voto libre de los ciudadanos, sino una alianza delictiva con los integrantes del narcotráfico para torcer la voluntad popular y los resultados de la elección.

Colombia Humana no reconoce la legitimidad del actual presidente de Colombia ni la de su fórmula vicepresidencial, también hundida hasta el fango en evidentes nexos con el narcotráfico.

Me considero, a nombre de ocho millones de electores colombianos, víctima de esa cofradía delictiva. Pero no soy yo la única víctima: Lo es toda Colombia. Las minorías que se ilusionaron con una redención social. Los estudiantes que anhelaban aportar al engrandecimiento del país con una oportunidad de educación gratuita. Los niños del futuro que, sin saberlo, recibirán un planeta amenazado por el cambio climático. Hombres y mujeres de la tercera edad que sueñan con una pensión justa, también son víctimas.

Como víctima del fraude electoral, operaremos en las instancias de la justicia, pero fundamentalmente, el campo de acción más importante es la conciencia de nuestros conciudadanos.

Si el delito es la manera de hacerse elegir en Colombia, la sociedad así dirigida no va sino al matadero, al oprobio, a la autodestrucción.

Una Nación no puede pensarse como surgida del delito y del narco. Una Nación así solo se autodestruye fulminantemente. Una nación democrática solo puede surgir del acuerdo libre de sus conciudadanos, del voto transparente de su constituyente primario.

Los fundadores de esta República pensaban que la libertad era la base de la idea nacional, por ello el principal conflicto en ese tiempo y por décadas fue la liberación de los esclavos. Una guerra civil estalló por su libertad, y hasta el último oficial del ejército de Bolívar, el general José María Melo, la luchó al frente de sus artesanos para ir a morir fusilado en las guerras centroamericanas y mexicanas por la libertad. Con él se evaporó el ejército del Libertador y de Santander. Los esclavistas escribieron sobre sus cenizas la historia de un país sin democracia hasta nuestros días. La ausencia de libertad ha sido el pecado que le confiere un profundo raquitismo a nuestra democracia.

Nos gobiernan gentes que piensan que el elector es solo parte de una masa manipulable y comprable, un rebaño “de siervos anónimos” como nos describiera Jorge Eliécer Gaitán hace ya 72 años. En cada elección se lanzan a comprar recuas como antaño compraban los esclavos, saben a la perfección que una sociedad comprada es una sociedad sojuzgable, obediente, sometible.

La democracia implica la emancipación ciudadana. Por eso buscaban a como diera lugar, derrotar el discurso y la acción de la Colombia Humana.

El método de hoy no es la compra del esclavo, aunque hayan mantenido todas las secuelas territoriales y raciales de la esclavitud y su exclusión. El método ya no es comprar la persona como tal sino su voto, su derecho a elegir.

No hay libertad cuando el voto es constreñido por el dinero sucio.

Una y otra vez las oligarquías, en su pequeñez mental, han evitado la posibilidad de un pacto entre la ciudadanía libre para compartir la riqueza del país y el trabajo para poder gozar de una democracia y de su paz. Han usurpado, con métodos ruines, la libertad de la ciudadanía.

Una y otra vez se acude al sojuzgamiento de la ciudadanía por métodos violentos, la persecución, el desplazamiento, la masacre y el genocidio; la constricción del elector, su eliminación física o su compra con dineros cada vez más voluminosos y más oscuros.

Apelamos a la conciencia ciudadana para que no le dé temor de asumir el camino de una construcción democrática que lleve justicia a todos los rincones del país, que pueda reconstruir la política y la decisión ciudadana en función de la vida. Una sociedad civil que se pueda emancipar como dueña y señora de su patria.

Apelamos a la conciencia ciudadana para hacer renacer la Constitución de 1991 y permitir que los únicos dueños de este país no sean las asociaciones para delinquir, sino los sueños de la gente, la esperanza de las juventudes.

No se dejen comprar un voto jamás, porque por ese camino solo elegirán y le darán poder a sus propios descuartizadores, a sus propios victimarios. Por el camino de la compra de votos el que se deja comprar solo será esclavo y esclava y dejará su casa, su familia y su país al libre albedrio de los esclavistas.

Por el camino del fraude y de la narcocompra de votos, solo encontraremos un narcoestado dirigido por una casta delincuencial que solo sumirá a la totalidad de la sociedad en la violencia mientras hurta su erario. Por ese camino no hay Nación. Solo camposantos y mataderos.

Duque no es el presidente legítimo de Colombia y por eso acudimos a la conciencia ciudadana para que sea capaz de cambiar el rumbo del país.

Tomado de: https://cuartodehora.com/2020/07/05/fraude/

Habla Gustavo Petro con la Revista Semana

Video ubicado en la dirección de La «Revista Semana» en Youtube

Colombia. Gustavo Petro: ¿Por qué el ejército comete homicidios?

Gustavo Petro agradece a toda Colombia tras las elecciones presidenciales

Gustavo Petro en Pasto

 

 

 

Petro: Alfredo Molano Bravo

14 Dic 2013 – 10:00 pm

Petro

Siendo Petro representante a la Cámara, lo conocí para escribir un reportaje.

Por: Alfredo Molano Bravo

Había comenzado a dar los  debates contra el paramilitarismo y la corrupción, que son con mucho las fuerzas más intransigentes opuestas a toda modificación del status quo. Lo defienden porque viven de él. No es una posición ideológica sino una defensa grosera de su bolsa. Petro decidió comenzar por ahí, pero tenía en su mira otra fuente de la corrupción: la privatización de los servicios públicos. El llamado Consenso de Washington dio luz verde para que los  intereses privados cayeran todos a una sobre el capital social representado en el Estado. Se impuso  la tesis de que la privatización de servicios públicos era el antídoto contra la corrupción. Pasado un tiempo, se vio que el modelo era perverso. La idea de que la competencia impedía la corrupción no sólo resultó falaz sino que representó una solución contraproducente. Los intereses privados se ponen de acuerdo  para hacer manguala, crear monopolios, ganar  licitaciones y organizar pandillas de litigantes que enredan de tal forma los contratos, que el Estado queda en sus manos. El caso Nule es la evidencia de un iceberg que anda navegando. Los empresarios requieren de los políticos para esquilmar al Estado; necesitan que el poder  les haga la segunda y, para eso, compran  funcionarios. Los políticos son los que en última instancia manejan el aparato y deciden qué hacer con el billete.

La realidad que todos sabemos es que Petro intentó devolver al Estado las funciones que le corresponden. La idea no era sólo castigar a los corruptos, sino acabar con la estructura que los cría. Para ello, sabiendo que existía una oposición institucional, el papel gestor del Estado se podía desarrollar sin caer en la inmoralidad. No se pudo porque la oposición se alió con las empresas para rescatar su parte,  sus canonjías acostumbradas. No es otro el caso de las basuras en Bogotá. Un meganegocio monopolizado por una alianza empresarial que armó una estrategia para impedir que el servicio regresara a manos del gobierno distrital. El contrato  valía la pena: $2,4 billones. Petro podía quitarles  el negocio, pero los camiones compactadores, la información y la nómina eran propiedad del cartel de la basura. El pulso estuvo ahí. Los empresarios lo ganaron, sabían que “no existía en Bogotá una capacidad de camiones con estas características para atender la necesidad de ese servicio”. La improvisación consistió en no tener listo el equipo para recoger la basura, y no era fácil porque era imposible hacer la prórroga del contrato de manera unilateral. Petro quedó entre la espada y la pared y las basuras en la calle. En vez de buscar el cadáver aguas abajo, el procurador decidió buscarlo aguas arriba. La trinca entre contratistas y políticos encontró en Ordóñez el instrumento  para castigar la osadía de quitarle al cartel los 2,7 billones del negocio. Y de paso tratar de mostrar que la izquierda es incompetente. Lo grave del procurador no es que rece el rosario en latín; lo  peligroso es que haya usado su  firma para anular la voluntad de 750.000 ciudadanos. Podía hacerlo y lo ha hecho: ha destituido 800 alcaldes. Ordóñez es un cruzado  que está dispuesto, ahuchado por Uribe y por la extrema derecha, a impedir las negociaciones de La Habana. ¿No se ve esta intención  en la presión que hizo ante a la Corte Penal Internacional? El tiro fue contra Petro, pero el tatucazo fue contra la mesa de negociación. En eso coinciden el nuevo embajador de EE.UU. en Colombia y las Farc. Hay que abonarle a Ordóñez que hayan coincidido en algo y que además, sea nuestro Torquemada la única persona que ha logrado unificar a la izquierda. El caso de Petro pone sobre el tapete de discusión una nueva reforma que module el poder del procurador, como sostuvo el ministro de Justicia,  y al mismo tiempo, como han propuesto la Farc, le quite al Congreso la facultad para elegir los órganos de control, que  deben ser elegidos popularmente. Hasta aquí estoy de acuerdo con Petro.

  • Alfredo Molano Bravo | Elespectador.com

http://www.elespectador.com/opinion/petro-columna-464203

Con motivo de la destitución de Petro

Por: Eduardo Pérez, «Cuadernos de Reencuentro»

Las leyes son un producto cultural de la Humanidad; por tanto, los seres humanos tienen control sobre ellas; son un resultado social y por eso están marcadas por los intereses económicos que priman.

 Sirven para disciplinar a aquellos que perturban la organización ciudadana al infringir el Contrato Social; es decir, las leyes quieren conservan el modelo organizativo que las hizo surgir. Una de las premisas fundacionales de la sociedad moderna, decía que “el Ser Humano, nace naturalmente bueno y la sociedad lo corrompe”. Otra forma de ver las cosas sería entender que el ser humano nace animal por instinto y la sociedad lo forma en lo valores que la inspiran.

 Tiene razón el filósofo neoliberal –teórico, guía ideológico y espiritual de la clase dirigente colombiana- cuando pronunció su famosa y máxima frase: “la corrupción es inherente al ser humano”; pero omitió las condiciones para que esto se cumpla: las de la sociedad burguesa y de la más rancia monarquía oligárquica como la nuestra. Acierta porque es lo más instintivo y animal.

 La ética es también un resultado cultural, pero es producto de la inteligencia;  es decir, no surge por instinto, no nace silvestre, hay que formarla, protegerla, controlarla y practicarla como norma y base  de la sana convivencia ciudadana, en las sociedades que quieran perdurar y vivir en el respeto; aplicable no sólo entre sus miembros, sino también con el hábitat natural que los sostiene.

 Dado el carácter cultural y social de la ley, marcada así por los intereses de la clase dominante, no puede aparecer el señor procurador diciendo que decide bajo leyes imparciales, que obra en derecho puro, simplemente porque esto no existe en una sociedad de clases. Su acción sacionatoria tiene un innegable carácter político, que busca cerrar las vías democráticas a la diversidad del pensamiento social y que niega el derecho del ser humano de querer trascender y mejorar.

 En palabras de Paulo Freire en la Pedagogía del Oprimido:

 “Toda situación en que, en las relaciones entre A y B, A explote a B, A obstaculice a B en su búsqueda de afirmación como persona, como sujeto, es opresora. Tal situación, al implicar la obstrucción de esta búsqueda es, en sí misma, violenta. Es una violencia al margen de que muchas veces aparece azucarada por la falsa generosidad a que nos referíamos con anterioridad, ya que hiere la vocación ontológica e histórica de los hombres: la de ser más.

 Una vez establecida la relación opresora, está instaurada la violencia. De ahí que ésta, en la historia, jamás haya sido iniciada por los oprimidos. ¿Cómo podrían los oprimidos iniciar la violencia, si ellos son el resultado de una violencia?¿Cómo podrían ser los promotores de algo que al instaurase objetivamente los constituye?

 No existirían oprimidos si no existiera una relación de violencia que los conforme como  violentados, en una situación objetiva de opresión.

 Son lo que oprimen, quienes instauran la violencia; aquellos que explotan, los que no reconocen en los otros y no los oprimidos, los explotados, los que no son reconocidos como otro por quienes oprimen.

 Quienes instauran el terror no son los débiles, no son aquellos que a él se encuentran sometidos sino los violentos, quienes,con su poder, crean la situación concreta en la que se generan los “abandonados de la vida”, los desharrapados del mundo.

 Quien instaura la tiranía no son los tiranizados, sino los tiranos.

 Quien instaura el odio no son los odiados sino los que odian primero.

 Quien instaura la negación de los hombres no son aquellos que fueron despojados de humanidad sino aquellos que se la negaron, negando también la suya.

 Quien instaura la fuerza no son los que enflaquecieron bajo la robustez de los fuertes sino los fuertes que los debilitaron.

 Sin embargo, para los opresores, en la hipocresía de su falsa “generosidad”, son siempre los oprimidos –a los que, obviamente, jamás denominan como tales sino, conforme se sitúen, interna o externamente, denominan “esa gente” o “esa masa ciega y envidiosa”, o “salvajes”, o “nativos” o “subversivos”-, son siempre los oprimidos, los que desaman. Son siempre ellos los “violentos”, los “bárbaros”, los “malvados”, los “feroces”, cuando reaccionan contra la violencia de los opresores.

 En verdad, por paradójico que pueda aparecer, es en la respuesta de los oprimidos a la violencia de los opresores donde encontraremos el gesto de amor” (pags 36-37)

 Existen además leyes “naturales” como por ejemplo, algunos de los llamados divinos mandamientos que buscan también la convivencia entre las personas: “no matar”, “no jurar en vano”, “no robar”, “amar al prójimo”, que son universalmente válidos, pero que no son practicados y son olvidados por los que ven la religión sólo como un rito y no como una doctrina. Los que desconocen lo humano, les fastidia el bienestar de los pobres, no les gusta una Bogotá Humana, pero sí las misas en Latín, que son elegidos fraudulentamente, con corrupción, ofreciendo prebendas, que juran su cargo en vano y luego quieren aparecer como muy piadosos. Señor inquisidor, la lucha es contra la corrupción.

 En el Siglo XVIII, a los líderes Comuneros los descuartizaron luego de las Capitulaciones ante el arzobispo Antonio Caballero y Góngora, todavía hoy se descuartizan líderes campesinos, sindicales, indígenas, estudiantiles, cívicos, políticos; los que sobreviven, se vuelven víctimas de monseñor Ordoñez; poco ha cambiado el país desde entonces. La inquisición sigue funcionando.

 La tartufa monarquía oligárquica que gobierna a uno de los países más inequitativos del mundo, y el más de América Latina, no deja modernizar las estructuras políticas y administrativas de Colombia y la mantiene en el atraso social.

 Es bueno que ahora que se discute en futuro salario mínimo, la población entienda que en esta sociedad, los que «camellan» tiene que pasar por el ojo de una aguja y a los ricos los entran al reino de los cielos, así sea por la puerta de atrás, como en la casa de Nariño.

Esperamos tres cosas para las próximas elecciones: 1) Que los demócratas se presenten con un candidato único para la Presidencia, 2) Que se elaboren listas conjuntas para todos los cargos públicos del país y 3) Que el pueblo cobre los atropellos, en las urnas. Que se saquen lecciones de todos estos acontecimientos. Es necesario cambiar a toda la clase dirigente en Colombia, si queremos tener participación en el futuro de la humanidad.

Por: Eduardo Pérez, «Cuadernos de Reencuentro

RECOMENDAMOS: http://www.youtube.com/watch?v=nLnoBuok0D0     http://www.youtube.com/watch?v=1h3f-QgDJcQ

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Fiscalía revisa procedimiento de procurador en destitución alcalde de Bogotá

EFEPor erm/dmt | EFE – Hace 22 horas

Bogotá, 11 dic (EFE).- La Fiscalía General de Colombia realizó hoy una inspección a la Procuraduría de la Nación para verificar el procedimiento por el que este organismo administrativo destituyó e inhabilitó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

El fiscal general, Eduardo Montealegre, pidió a su vicefiscal, Jorge Perdomo, «trabajar intensamente en el caso, ordenar nuevas pruebas y verificar la decisión del procurador general».

Se trata de «una inspección a la Procuraduría para mirar qué tipo de pruebas se practicaron después del pliego de cargos y mirar cuáles fueron los argumentos que tuvo la defensa del alcalde», explicó Montealegre.

Esta actuación se produjo en medio de una gran polémica por la decisión del procurador general, Alejandro Ordóñez, de cesar e inhabilitar para ejercer cargo público durante 15 años a Petro por una supuesta mala gestión en una crisis de basuras desatada en diciembre de 2012.

Hoy, Montealegre señaló que el modelo que maneja la Procuraduría, en manos de Ordóñez, es «inquisitivo, medieval y carente de garantías para quienes son investigados en materia disciplinaria».

Asimismo indicó que «no puede ser que un mismo funcionario sea quien ponga una sanción y él mismo sea la segunda instancia», en alusión a las competencias del procurador, encargado del control y fiscalización a los funcionarios públicos.

De esta manera calificó a este organismo de «no garantista».

Aprovechó también para reclamar una reforma de la justicia: «Creo que uno de los grandes talones de Aquiles que tiene el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos es que quedó en deuda con el país en materia de una reforma a la justicia», matizó.

A su juicio, «es inconveniente que se permita la reelección del procurador general de la nación» y por eso reclamó «rediseñar los órganos de control».

La inspección a la Procuraduría siguió a la petición que hizo ayer el representante en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Tood Howland, de reunirse con el procurador para tratar el caso de Petro.

«Podemos hablar de los derechos del alcalde o sus derechos de participar en política, pero yo creo que lo más importante es que tenemos que hablar de los derechos de los ciudadanos de Bogotá que votaron por él», agregó Howland.

También hoy un grupo de eurodiputados expresó por carta al presidente Santos su «profunda preocupación» por la decisión del procurador Ordóñez, al considerar que Petro fue «elegido por una mayoría de votos».

El destituido alcalde ha pedido medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras las manifestaciones en contra de la decisión de Ordóñez crecen en Bogotá. EFE

SITIO RECOMENDADO: http://noticias.co.msn.com/internacional/colombia-las-consecuencias-de-la-destituci%C3%B3n-del-alcalde-exguerrillero-8

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Avanzar en la Unidad

Por: Ricardo Robledo «Cuadernos de Reencuentro»

Se va avanzar en la unidad de la izquierda en Colombia, cuando, por ejemplo, se cite a respaldar la gestión del Alcalde Petro y las organizaciones del sector, entiendan, respondan y salgan a manifestarse masivamente en las calles.

 Respaldar una gestión no implica aceptar los principios de un grupo, aunque no se pueden desligar a las personas de las acciones, de sus relaciones con la realidad, de sus pensamientos ni de su totalidad. Ahí existe una dualidad que hay que saber manejar para que no conduzca a la indiferencia de hecho ni a la inconsecuencia en la interpretación de la democracia y de lo práctico.

 Hay que entender que los ataques de que es objeto el Alcalde de Bogota, son ataques contra la izquierda en general, provenientes desde la derecha atrincherada en la Procuraduría. Son parte de la lucha de clases. Esto no ocurre desde una visión neutral, en Derecho puro, académica, de defensa de la Republica o sagrada de la lógica de la ley; además tales conceptos no existen imparcialmente en una sociedad de clases.

 Lo que es inaceptable es que la izquierda, única fuerza moral capaz de sacar al país adelante, no denuncie estos ataques ni haga el debate y los soporte pasiva y estoicamente. Igual actitud se asume cuando matan a algún líder popular, que es lo cotidiano; tampoco duele; la vida sigue su marcha indiferente; cuando cayó la Comuna de Paris, mientras llevaban al paredón a los comuneros, ya los otros habitantes de la ciudad departían en los bares y restaurantes.

 Ante la falta de avance en la Unidad de la izquierda en Colombia, caben muchas preguntas: ¿Será que no hemos sufrido mucho? ¿Será que el sufrimiento de la población en una sociedad capitalista, no es real? ¿Será que no interesa el sufrimiento de las personas? ¿Será que no se tiene una propuesta, o si se tiene, no se cree en ella? ¿Será que la revolución no es un problema social en el que no caben las interpretaciones unilaterales?

 Son muchos más los cuestionamientos, enfrentados a la cruda realidad de la práctica de la política alternativa en el país. Una cosa es tener que hacer algo bajo la presión de las armas y de las cadenas como les toco a los negros y a los indígenas en los procesos de conquista y colonización – o la aun zumbante y sangrante motosierra- y otra muy diferente hacerlo por el embaucamiento y la sumisión a una minoría.

 La fuerza de la burguesía esta en el capital que compra mano de obra, conciencias, que despoja para luego especular con las necesidades de las personas; la fuerza de los pobres esta en las mayorías. Hay que hacer realidad el lema “si golpean a uno, respondemos todos”. Ahí hay una clave del poder popular.

 En el decir de Paulo Freire, los oprimidos se liberan a si mismos, liberando también a los opresores y al conjunto de la sociedad; es la forma de salir de la prehistoria de lo humano. El capitalismo es una aberración desde el punto de vista del drama de las personas. La transformación social es necesaria.

Por: Ricardo Robledo «Cuadernos de Reencuentro»,

Noviembre 11 de 2013

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