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Colombia: Habla Miguel Ángel Del Río Malo, abogado que descubrió, enredadas en un expediente por asesinato en que él es apoderado de la víctima, los audios de conversaciones del colaborador vallenato de la campaña electoral del Presidente, José Guillermo “Ñeñe” Hernández

ENTREVISTA

“La Fiscalía quiso ocultar los audios de ‘El Ñeñe”

Habla Miguel Ángel Del Río Malo, abogado que descubrió, enredadas en un expediente por asesinato en que él es apoderado de la víctima, los audios de conversaciones del colaborador vallenato de la campaña electoral del Presidente, José Guillermo “Ñeñe” Hernández, con la exasesora del senador Álvaro Uribe, Claudia Daza, que origina el denominado escándalo de la “ñeñepolítica”. Denuncia que la Fiscalía intentó desaparecer estas pruebas y asegura que hay más grabaciones que no le quieren entregar.

El abogado Miguel Ángel del Río. / Mauricio Alvarado - El Espectador
El abogado Miguel Ángel del Río. / Mauricio Alvarado – El Espectador

El proceso penal del tristemente famoso “Ñeñe” Hernández se ha enredado tanto que es difícil de entender ¿Cómo, en qué año y por cuáles hechos se origina este caso que interesa al país por unos audios de ese individuo en que hablaba sobre apoyo espurio a la campaña presidencial del actual jefe de Estado?

Los hechos tienen su origen en el asesinato, por error, del joven de 27 años Óscar Eduardo Rodríguez Pomar, en Barranquilla, en agosto de 2011, cuando los sicarios pretendían asesinar a su padre Carlos Rodríguez Gómez por una deuda que José Guillermo Hernández, alias “el Ñeñe” Hernández, tenía con este. Por ese homicidio se abrió un proceso penal y dentro de sus labores investigativas, la Fiscalía determinó interceptar, entre los años 2018 y 2019, al Ñeñe como presunto determinador del crimen. Algunos de los audios grabados a Hernández fueron los que dieron inicio a la llamada “ñeñepolítica”.

Ese proceso penal podría ser uno más de los miles que hay en Colombia. Salta al interés nacional cuando, este año, se conocen los audios que usted menciona en que “Ñeñe” Hernández habla con una asesora cercana al expresidente Uribe (Claudia “Caya” Daza), sobre una supuesta compra de votos para la campaña electoral del hoy presidente Duque, en Cesar y Guajira ¿Usted descubrió esos audios y cómo los obtuvo?

Así es: descubrí la existencia de esos audios. Se le estaban haciendo interceptaciones al Ñeñe para establecer su posible participación en el homicidio de Óscar Eduardo. Cuando la Fiscalía 21 de Crimen Organizado que adelanta este caso, me dejó ver el material probatorio, como abogado de la víctima que soy, me di cuenta de que había un informe de Policía judicial, del 26 de mayo de 2018, que advertía que, en algunas de las grabaciones, se podría detectar la materialización de un fraude electoral. Sin embargo, el informe escrito no contenía el disco con los audios. El propósito de la Fiscalía era ocultarlos…

Ese es un cuestionamiento serio ¿Por qué lo asegura?

Porque en los informes judiciales se les advertía a los dos fiscales que han pasado por este caso, sobre la existencia de los presuntos fraudes electorales y ninguno compulsó copias para que se abriera otra investigación por esos hechos nuevos. La Fiscalía 21solo me entregó parte de las grabaciones al Ñeñe. No tuvo más alternativa que dármelas cuando las pedí insistentemente y después de muchas dilaciones.

¿Por qué decidió darlas a conocer a través de unos periodistas?

Decidí ponerlas en conocimiento de la opinión pública por dos razones: primera, para probar que el proceso penal por el asesinato de Óscar Eduardo Rodríguez se había estancado por motivos diferentes al mismo; y segunda, para denunciar ante las autoridades, como me corresponde hacerlo, las presuntas irregularidades relacionadas con la campaña del presidente Duque.

Quisiera que fuera preciso: ¿usted cree que los dos fiscales que han pasado por este caso, conocieron las grabaciones del Ñeñe con la exasesora del senador Uribe y las ocultaron dolosamente?

Sí ¿En qué me baso? En la existencia de los informes judiciales escritos, uno, de abril de 2019, enviado a la primera fiscal que conoció el caso, Jenny Andrea Ortiz, que contiene una relación de conversaciones relevantes sobre el tema electoral, transliteradas en su interior. Allí se advierte sobre los presuntos fraudes que podrían haberse presentado. Ella no hizo nada. Y en un segundo informe, de agosto de 2019, dirigido al actual fiscal, Miguel Olaya, que sustituyó a la doctora Ortiz, se califica como grave lo que se escucha en una de las llamadas: la del Ñeñe Hernández con María Claudia Daza cuando ellos dos comentan que “Priscila” (de quien ahora sabemos que su apellido es Cabrales) había conseguido $1000 millones de pesos para “moverlos” con empresarios e ingresarlos a la campaña de Iván Duque. En las recomendaciones que hicieron en ese segundo informe, los investigadores le pidieron al fiscal Olaya que compulsara copias para que se investigara un presunto fraude electoral que habría allí, cosa que él no hizo jamás.
Si los fiscales no querían entregarle las grabaciones a usted, ¿por qué no desaparecieron, también, los informes escritos?

Porque en ese despacho había un gran desorden administrativo y esos informes estaban ahí, sin que aparentemente nadie se hubiera dado cuenta de su existencia. Yo pude encontrarlos después de la audiencia de acusación contra alias Marquitos Figueroa por el asesinato de Óscar Eduardo, cuando revisé el expediente. Ahí los descubro en medio de un cúmulo de papeles pero, repito, sin las grabaciones. Le exijo, entonces, al fiscal Olaya la entrega de ese material probatorio pero él me dice que no existe. Me molesté y le advertí que yo tenía el informe dirigido a su despacho que relacionaba las grabaciones. En ese momento empezó una cacería de brujas en contra de los investigadores policías para establecer si alguno de ellos me había entregado esos informes. Todo esto me lleva a interpretar que la Fiscalía quería ocultar tanto los informes como los audios…

¿Es por eso que cuando se publica la transcripción de una de las grabaciones, se difunde, en varios medios, la versión de que los audios no existían?

Sí. Cuando se conoce la transcripción de la conversación de Ñeñe con Claudia Daza, y debido a la presión de la opinión pública, la Fiscalía no tuvo más remedio que aceptar que había soportes auditivos pero para disculparse por la demora en la entrega de las grabaciones, afirmó que no estaban en sus instalaciones sino que las habían encontrado en el almacén de evidencias de la Dijin (de la Policía). Pero tampoco creo en esta versión porque si ya había informes judiciales dirigidos a los dos fiscales distintos en que se relacionaban los audios con número de identificación, en el mismo despacho tuvo que haberse producido la entrega material de estos.

¿Cree que la Fiscalía y la Dijin se enfrentaron, entonces, por estas versiones?

Es posible debido a la sospecha que tenía, ya no solo el fiscal del caso sino el mismo Fiscal General sobre la presunta filtración de los informes de los investigadores, a mí. Esos investigadores son los policías de la Dijín que hoy están capturados como sospechosos de haber contaminado las pruebas de la ñeñepolítica ¿Entiende usted el contexto que explicaría su actual detención y la acusación en su contra?

Con lo que usted relata, ¿va a presentar denuncia penal contra miembros de la Fiscalía que han conocido este proceso?

Sí. De manera inmediata hemos exigido la entrega total de los audios faltantes y hemos puesto en conocimiento de las autoridades, particularmente de la Procuraduría y de la propia Fiscalía, lo que ha sucedido para que investiguen las intervenciones de los funcionarios cuyo propósito era ocultar información relevante para el proceso, para la ciudadanía y para el Estado de derecho. La cacería de brujas también se desató contra mí: cuando fui a exigir al despacho la entrega de las grabaciones restantes, fui fotografiado dentro de la edificación de la Fiscalía conocida como el bunker y las fotos fueron subidas a las redes no solo como una forma de amenaza contra mí advirtiendo que me tenían vigilado sino, también, dejando la sensación de que yo estaba realizando actividades ilícitas.

¿Cuántos audios del “Ñeñe” hablando sobre la campaña electoral conoce usted, con cuál o cuáles miembros de la campaña Duque conversaba y en cuáles fechas?

Las interceptaciones al Ñeñe Hernández se dan en tres etapas: una, en 2017, que no arroja resultados significativos; una segunda etapa que va desde el 26 de mayo al 19 de noviembre de 2018. Estas interceptaciones son cruciales porque se dan en el periodo previo a la segunda vuelta presidencial. Allí es donde aparece el señor Hernández conversando con Caya Daza sobre los presuntos fraudes electorales. Y en una tercera etapa hay nuevas interceptaciones, entre el 19 de noviembre de 2018 y el 1° de mayo de 2019, poco antes del asesinato de Hernández en Brasil.

Los audios que conoce la opinión pública, ¿son todos o hay más que no se le hayan entregado a usted como lo ha sugerido a lo largo de esta entrevista?

Los audios que tengo en mi poder, no son todos. Faltan muchísimos más. De un total de 25 mil registros adicionales, la Fiscalía no me ha hecho entrega de ellos. Resalto que el ente investigador no tiene la opción sino la obligación de darme la totalidad de los audios so pena de incurrir entre otras faltas graves, en violación al debido proceso y a la necesidad de establecer la verdad material sobre el asesinato del joven Óscar Eduardo Rodríguez. A mi juicio, queda en evidencia el temor del Fiscal General, Francisco Barbosa, de que se me haga entrega de dicho material por las implicaciones que tendría ese material.

Entonces, y según ha podido establecer, ¿cuántas grabaciones o audios de conversaciones del Ñeñe existirían en el proceso?

Consta que hay dos discos compactos (CDs) con 25 mil interceptaciones cada uno. La Fiscalía me hizo entrega de uno de ellos. He enviado tres solicitudes y una petición directa al juez de conocimiento del proceso por el homicidio de Óscar Eduardo Rodríguez, para que ordene que se me entregue el resto.

¿Sabe o supone cuáles grabaciones hay en el disco que no le han entregado?

Ahí se encuentran las interceptaciones del 26 mayo – un mes antes de las elecciones presidenciales -, al 19 de noviembre de 2018. Entiende usted la importancia de este material que contiene las grabaciones de conversaciones del Ñeñe previas a la segunda vuelta presidencial.

En cuanto a los investigadores policías del proceso, ¿cuáles son los delitos que se les imputan y por qué un tercer fiscal les abre una causa y pide su detención?

La Fiscalía argumenta de manera equivocada, que dentro de las interceptaciones del Ñeñe, en el grupo de grabaciones de mayo de 2018, estos investigadores incluyeron cinco líneas adicionales pertenecientes a policías activos, sospechosos de cometer unos delitos en Cali. Sin embargo, el hecho es que esas líneas habían sido aportadas por alias la Penca diciendo que esas personas hacían parte de la organización de Marquitos. Es importante anotar que pudimos determinar que, desde 2019, la organización de Figueroa estaba preparando un montaje en contra de estos funcionarios de la Dijin. Hay una denuncia escrita y formalizada al respecto en que consta este hecho.

Usted termina siendo el defensor de estos policías ¿Por qué?

No dudo que el proceso contra estos dos policías tiene un carácter político. Conozco al mayor Tocarruncho y el sargento Velásquez de tiempo atrás porque eran quienes investigaban el asesinato de Óscar Eduardo. Mi relación con ellos era de cooperación, con el propósito de esclarecer el homicidio en el entendido de que la Fiscalía trabaja de la mano con la representación de las víctimas. Debido a esto, no permitiré que se cometa una injusticia contra ellos pues, según creo, el único propósito que tiene la Fiscalía es el de desprestigiar el trabajo riguroso que se hizo y contaminar la prueba original del Ñeñe en cuanto a su participación en la campaña electoral del Presidente.

Cabe la posibilidad de que estos investigadores sí hubieran introducido al proceso legal en que se ordenó interceptar al Ñeñe, líneas telefónicas que no tenían nada que ver con el caso, que es de lo que se los acusa ¿Contempla esta hipótesis?

La realidad probatoria establece que sí ingresaron unas líneas pertenecientes a unos policías activos de la Dijin. Eso no está en duda. Lo que nosotros, como defensa de los investigadores, advertimos, es que esas líneas ingresan por los señalamientos formales de una de las fuentes del proceso, alias la Penca. El fiscal que los investiga sostiene que ingresaron porque los investigadores capturados querían chuzar a sus compañeros voluntariamente y por otras razones.

El fiscal que investiga a los investigadores del “Ñeñe”, trató de que el juez de la audiencia impidiera que usted fuera el defensor de los acusados ¿Qué dijo?

Una semana antes de las capturas de los dos policías, el fiscal Daniel Hernández decidió escuchar en declaración a la primera fiscal que tuvo el proceso por el homicidio de Óscar Eduardo Rodríguez, Jenny Andrea Ortiz. Esta funcionaria aseguró que yo había participado en un soborno a un testigo. Basado en esa declaración, el fiscal Hernández compulsó copias contra mí y, al iniciar la audiencia preliminar contra los policías, argumentó conflicto de interés en mi contra. Yo interpreto que había un plan preconcebido entre la fiscal Ortiz y el fiscal Hernández para apartarme del proceso con el propósito de presionar a los investigadores policías a aceptar cargos. Lo curioso es que la fiscal Ortiz habría conocido mi actuación dolosa hace años y solo ahora la denuncia. Raro. El juez de garantías, luego de escucharme, no avaló esa solicitud y continúo representando a los dos policías.

Antes de terminar, ¿cuándo aparece en el proceso el nombre y la banda criminal de Marcos Figueroa y ¿qué relación tuvo este con “Ñeñe” Hernández?

Desde el momento en que mi representado Carlos Rodríguez encuentra a su hijo asesinado, sus declaraciones apuntaban a la presunta responsabilidad del Ñeñe. Sin embargo, fue mucho después, a través de informes de Policía Judicial, que alias “la Penca”, exmiembro de la organización de Figueroa, precisa la relación entre el Ñeñe y Marquitos. Aseguró que el Ñeñe hacía parte del brazo político de esa organización criminal y que los sicarios que participaron en el homicidio de Óscar Eduardo Rodríguez habían sido los autores de otros crímenes endilgados a esa banda.

¿Por qué ese personaje alias la Penca, sabía sobre el crimen y sobre la banda de Figueroa?

Porque él era miembro de la organización de Figueroa y manejaba el contrabando de gasolina, además de que era familiar del propio Marquitos. En cuanto al homicidio de Óscar Eduardo, según su versión, él presenció una conversación entre el Ñeñe y la plana mayor de esa banda, en una fiesta en donde se concertaron para cometer el asesinato del señor Rodríguez que terminó en el homicidio de su hijo.

“Una estrategia del fiscal Barbosa, invalidar la grabación del Ñeñe”

Usted ha dicho que lo que pretende la Fiscalía con la detención de los policías investigadores y con las sospechas sobre su propia conducta, es enredar la investigación sobre supuesta compra de votos y sobre la influencia de un presunto lavador de dólares y aliado de narcos (“Ñeñe” Hernández), en la campaña del presidente Duque. En su criterio de abogado, ¿se podrían invalidar las pruebas que implican a miembros del círculo gobernante y con esto se caería todo el caso?

Desde un principio he argumentado que judicializar a los policías investigadores que participaron en las interceptaciones del Ñeñe responde a una estrategia del fiscal Barbosa para sepultar la ñeñepolítica. Si logra que la etapa de interceptaciones a Hernández que comienza el 26 de mayo de 2018 sea decretada nula por un juez de conocimiento, se contaminaría necesariamente la grabación en que conversan el Ñeñe y Claudia Daza y otras más que corresponden a ese periodo. Y quedarían sin piso las investigaciones por presunto fraude electoral en la campaña presidencial tanto en Fiscalía, como en la Comisión de Acusación y en la Corte Suprema. Este propósito es el que, al mi juicio, hace que el Fiscal General no se declare impedido.

“La deuda con la víctima no sobrepasaba los $400 millones”.

Usted es el apoderado del padre de quien fuera asesinado por error, crimen por el cual se abre investigación contra el Ñeñe ¿A cuáles actividades se dedicaba su cliente para tener tanto dinero como el que se dice que le debía el “Ñeñe” y cuya deuda habría motivado ese homicidio?

Llegué al proceso por ese homicidio en 2018, 7 años después de iniciado, en un momento muy crítico para la investigación porque, debido a la falta de diligencia de la Fiscalía, los autores materiales del asesinato del joven Óscar Eduardo Rodríguez habían sido dejados en libertad por vencimiento de términos y no se había hecho nada para establecer quiénes habían ordenado el homicidio. Hoy, el autor material aceptó cargos y fue condenado a 20 años de prisión. Alias “Marquitos” Figueroa (jefe de una estructura de narcotráfico en Guajira y Cesar), presunto determinador del crimen junto al Ñeñe, tiene medida de aseguramiento y el juicio contra él está próximo a iniciarse. Sobre el dinero de mi cliente, es importante aclarar que, contrario a lo que se ha dicho, el monto real de la deuda del Ñeñe con él no sobrepasaba los $400 millones de pesos. El señor Rodríguez, padre de la víctima, era propietario de la famosa sastrería GQ, en Barranquilla, que vestía a los artistas vallenatos y tropicales más populares de la época.

TOMADO DE: https://www.elespectador.com/noticias/judicial/la-fiscalia-quiso-ocultar-los-audios-de-el-nene/

Colombia. Resumen Narcoparamilitar

Marta Lucía Ramírez Blanco, vicepresidenta de Colombia, pagó fianza en Estados Unidos del narcotraficante Bernardo Ramírez Blanco (Su hermano)

La vicepresidente de Colombia pagó en Miami fianza de US$ 150 mil para liberar a su hermano condenado por tráfico de heroína

11 Junio, 2020

Izquierda, Bernardo Ramírez Blanco, narcotraficante convicto. Derecha, Álvaro Rincón y Marta Lucía Ramírez Blanco, vicepresidente de Colombia.Izquierda, Bernardo Ramírez Blanco, narcotraficante convicto. Derecha, Álvaro Rincón y Marta Lucía Ramírez Blanco, vicepresidente de Colombia.

Por GONZALO GUILLÉN Y JULIÁN F. MARTÍNEZ

     Bernardo Ramírez Blanco, de 58 años de edad, hermano de la vicepresidente de Colombia, Marta Lucía Ramírez Blanco, en 1997 fue arrestado y condenado en Estados Unidos a cuatro años y nueve meses de prisión por tráfico de heroína. Cuando tuvo oportunidad de salir libre, la fianza, de US$ 150 mil, la pagó ella junto con su esposo, Álvaro Rincón, ambos enredados hoy por sus nexos comerciales con el narcotraficante Guillermo León Acevedo Giraldo, alias “Memo Fantasma.”

Constancia judicial de que la hoy vicepresidente de Colombia pagó la fianza de su hermano el narcotraficante Bernardo Ramírez Blanco.

     Al pago de la fianza también contribuyó alguien identificada como Luz Mireya Rodríguez.

     El hermano de la vicepresidente fue detenido en Miami en julio de 1997, cuando recibía un cargamento de heroína que dos “mulas”, reclutadas por él, transportaron por vía aérea desde Aruba. A su regreso, llevaron la droga en cápsulas que se tragaron, fabricadas con condones, dicen la acusación y la sentencia judicial condenatoria.

     La acusación estuvo a cargo de la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de la Florida y el juicio se llevó ante la Corte Federal del mismo distrito.       

     El investigador del caso fue el agente de la DEA Shaun Perry, quien tuvo información según la cual los colombianos residentes en Miami Alejandra Osorio Vargas y Miguel José Aguilera Asencio viajarían a Aruba y regresarían con un alijo de heroína entre sus estómagos.

     En efecto, de acuerdo con el agente Perry, ambos llegaron en el vuelo número 760 de Air Aruba, el 12 de julio y fueron arrestados cuando se disponían a entregarle la droga ilícita a Ramírez Blanco.

     Durante la campaña electoral que la llevó a la vicepresidencia de Colombia, Marta Lucía Ramírez nunca les informó a sus electores que tenía un hermano narcotraficante al que había liberado con una fianza.

Aspecto de la resolución de acusación o “indictment” por narcotráfico contra el hermano de la vicepresidente de Colombia, Marta Lucía Ramírez, quien fue condenado.

     El hermano de la hoy vicepresidenta, de acuerdo con la acusación, reclutó a Osorio Vargas y Aguilera Asencio en Miami y los envió a recoger la droga en Aruba, donde se la tragaron y regresaron dos días después.

     El agente Perry reveló que los datos obtenidos por sus fuentes coincidieron con las listas de pasajeros que solicitó a Air Aruba en las que, evidentemente, figuraban Osorio Vargas y Aguilera Asencio.

     El 16 de julio, dice Perry, supo que ambos colombianos ya habían regresado a Miami y se dirigió a la residencia de Vargas en Miami Beach. A las

     5:30 de ese día Perry y otros dos oficiales de la DEA montaron sendos puestos de vigilancia a los edificios donde vivían Osorio Vargas y Aguilera Asencio.

     Posteriormente, el agente Perry se percató de que Aguilera Asencio salió con una cartera de viaje y un estuche porta-CDs. Lo alcanzó, lo interceptó y le pidió identificarse.

     Aguilera Asencio explicó que recientemente había llegado de Aruba junto con Osorio Vargas.

     A continuación, los agentes visitaron a Osorio Vargas y ella dio la misma explicación. También fue arrestada y llevada al hospital Mount Sinai, donde fue sometida a Rayos X. Entre 16 y 18 de julio Osorio Vargas expulsó 65 capsulas de heroína y Aguilera Asencio 35.

     El 17 de julio los agentes encontraron 35 capsulas más en la bolsa de viaje de Aguilera Asencio.

     Vargas y Aguilera Asencio decidieron cooperar con los agentes y les contaron que le iban a entregarle la droga al hermano de la actual vicepresidente de Colombia, Bernardo Ramírez Blanco. Explicaron que él fue la persona que “los dirigió para que fueran a Aruba a obtener la heroína y quien recibiría la droga a la llegada a Miami”, sostiene el agente Perry.

     El 18 de julio de 1997, alrededor de las 4:45 de la tarde, Vargas habló por teléfono con Ramírez. La conversación fue grabada por la DEA y el agente Perry la reveló en juicio.

     Las dos “mulas” quedaron en encontrarse con Ramírez en Aventura Mall para entregarle la droga.

     El encuentro se produjo a las 7:52 pm. Osorio Vargas le dijo al hermano de la vicepresidente Ramírez Blanco que tenía la droga afuera, en su vehículo, fue a retirarla y regresó.

     Ramírez Blanco y Osorio Vargas tuvieron una discusión y posteriormente se produjo el arresto de él. El narcotraficante pidió que se le permitiera ir hasta Nueva York con el objeto de encontrarse con su hermana Marta Lucía Ramírez Blanco, quien, aseguró, era una persona muy importante que podría solucionar esta situación penal por tráfico de heroína.

     Tras ser capturado en Miami por narcotráfico, Bernardo Ramírez Blanco pidió que se le permitiera ir a Nueva York a buscar el amparo de su hermana Marta Lucía Ramírez Blanco, hoy vicepresidente de Colombia. No se le concedió esa solicitud.

     El pasado 7 de abril, la organización Insight Crime reveló la identidad del narcotraficante colombiano Guillermo León Acevedo Giraldo, conocido con los alias de ‘Sebastián Colmenares’ o ‘Memo Fantasma’ quien tiene negocios inmobiliarios con la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez Blanco y su esposo, Álvaro Rincón.

     NOTA: La vicepresidenta Marta Ramírez Blanco fue contactada por La Nueva Prensa para que tuviera la oportunidad de dar su punto de vista pero no contestó. Ver carta:

TOMADO DE: https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/la-vicepresidente-de-colombia-pago-en-miami-fianza-de-us-150-mil-para-liberar-a-su-hermano-condenado-por-trafico-de-heroina


El hermano de la vicepresidenta Ramírez y su condena por narcotráfico de hace 22 años

Bernardo Ramírez Blanco, hermano de Marta Lucía Ramírez, fue condenado a 57 meses de cárcel en los noventa por conspirar para ingresar heroína a Estados Unidos con mulas. “De estos hechos he dado cabal información a las personas que (…) debían conocerlos”, dice la vicepresidenta. Esta es la historia.

Marta Lucía Ramírez y su esposo, Álvaro Rincón, actuaron como deudores solidarios para pagar la fianza del hermano de la vicepresidenta, Bernardo Ramírez, quien estaba siendo procesado por narcotráfico y fue finalmente condenado en 1998.
Marta Lucía Ramírez y su esposo, Álvaro Rincón, actuaron como deudores solidarios para pagar la fianza del hermano de la vicepresidenta, Bernardo Ramírez, quien estaba siendo procesado por narcotráfico y fue finalmente condenado en 1998.

Bernardo Ramírez Blanco, hermano de la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, fue condenado por narcotráfico en Estados Unidos. Esta información, que permaneció oculta por más de 20 años, la acaba de revelar el portal La Nueva Prensa y consta en documentos públicos del sistema judicial de EE.UU., que dan cuenta de su captura en julio de 1997 y de las pruebas en su contra. El 27 de enero de 1998, el hermano de la alta funcionaria colombiana aceptó el cargo de haber conspirado para introducir heroína a EE.UU. desde la isla de Aruba. Por estos hechos, la Corte del Distrito Sur de la Florida lo condenó a 57 meses de prisión.

La DEA (Drug Enforcement Agency), una agencia que la vicepresidenta hoy conoce bien por su cercano trabajo con Colombia, dio con las acciones ilegales de Bernardo Ramírez a través de otros dos colombianos que hicieron de correos humanos para meter heroína a Estados Unidos por el aeropuerto de Miami en julio de 1997. Así lo contó el agente Shaun Perry, quien para entonces llevaba apenas un año trabajando en la unidad de High Intensity Drug Trafficking Area de Florida, cuando una fuente humana con la que ya había trabajado le contó que Alejandra Vargas Osorio y Miguel José Aguilera llegarían en los próximos días desde Aruba con una carga de heroína en sus estómagos.

Los agentes de la DEA estuvieron pendientes de las listas de pasajeros que llegaban de Aruba por dos días seguidos sin mayor éxito, hasta que, el 16 de julio, su fuente lo contactó de nuevo y le dijo que Vargas y Aguilera ya habían llegado a Miami. Las autoridades llegaron hasta la casa de Vargas, donde Aguilera admitió al cabo de un rato haber ingerido grandes píldoras de heroína para ingresarlas a territorio estadounidense. Fueron arrestados. A ambos les hicieron rayos equis, que revelaron la presencia en su cuerpo de la sustancia psicoactiva y que luego expulsaron mientras estaban hospitalizados. En total, habían ingerido 65 píldoras entre los dos y llevaban otras 30 en la maleta de Aguilera. Dos días después, ambos aceptaron cooperar con la justicia.

Esta es la sentencia contra el hermano de la vicepresidenta, Bernardo Ramírez. Allíse observa que aceptó uno de los cargos imputados.
Esta es la sentencia contra el hermano de la vicepresidenta, Bernardo Ramírez. Allíse observa que aceptó uno de los cargos imputados.

El rol de Bernardo Ramírez

Allí surgió el nombre de Bernardo Ramírez, el hermano de la vicepresidenta. Según los dos capturados, fue él quien los condujo a Aruba por la heroína y a quien deberían contactar en Miami para que les recibiera la droga, una vez llegaran a Estados Unidos, según reza en la acusación en contra de los tres. Fue entonces que la DEA planeó una entrega controlada de heroína y le pidió a Alejandra Vargas llamar a Ramírez Blanco para cuadrar un encuentro, como si todo anduviera según lo planeado con la organización criminal para la que trabajaban. No obstante, Ramírez Blanco no contaba con que todo lo que dijo e hizo estaba siendo monitoreado.

Ese 18 de julio, Vargas llamó varias veces a Bernardo Ramírez. “Durante estas conversaciones, Vargas y Ramírez hablaron de establecer un lugar de reunión para que Vargas entregara la heroína a Ramírez y cuánto se le pagaría a Vargas por sus esfuerzos”, reza el indictment (acusación) contra Ramírez. Acordaron, entonces, que el encuentro sería en el exclusivo centro comercial Aventura, al norte de Miami, a donde ambos llegaron sobre las 7:52 de la noche. Mientras Ramírez Blanco pensaba que iba a terminar con normalidad su transacción de drogas, al lugar llegaron también agentes federales que, de nuevo, escucharon todo lo que dijo.

Vargas le dijo a Ramírez Blanco que la acompañara a su auto porque tenía la heroína allí. Caminaron con tranquilidad hasta el parqueadero y, una vez la maleta con la droga estuvo en manos de Ramírez, los agentes de la DEA hicieron presencia en el lugar, lo capturaron y tres días más tarde lo llamaron a juicio por tres delitos de narcotráfico. El nombre de la alta funcionaria colombiana quedó registrado unos días después, el 24 de julio, cuando Marta Lucía Ramírez, quien para entonces era presidenta de Invercolsa, se presentó en la Corte del Sur de la Florida junto a su esposo el empresario inmobiliario Álvaro Rincón para interceder por su hermano.

Este es el certificado de que a Bernardo Ramírez le otorgaron una fianza en la que actuaron como "sureties" su hermana, Marta Lucía Ramírez y el esposo de esta, Álvaro Rincón.
Este es el certificado de que a Bernardo Ramírez le otorgaron una fianza en la que actuaron como «sureties» su hermana, Marta Lucía Ramírez y el esposo de esta, Álvaro Rincón.

La vicepresidenta Ramírez y su esposo llegaron hasta Florida para actuar como codeudores de la fianza de Bernardo Ramírez Blanco. Al hermano de la alta funcionaria le habían impuesto una sanción de $150.000 dólares como requisito para quedar en libertad mientras el proceso en su contra avanzaba. Ramírez Blanco aceptó pagarlos el 25 de julio de 1997, reportó tener una cuenta bancaria que lo sustentaba y, además, la vicepresidenta y Rincón le sirvieron de personal surety. Es decir, intervinieron en su favor como deudores solidarios para que pudiera quedar libre.

El proceso siguió su curso y, durante todo el caso, Ramírez Blanco tuvo un defensor público. El hermano de la alta mandataria aceptó colaborar también con la justicia y firmó un preacuerdo con la Fiscalía para aceptar uno de los delitos de los que le acusaban a cambio de que le redujeran la sentencia. Esa negociación recibió luz verde de un juez el 27 de enero de 1998 y, así, Bernardo Ramírez, quien para entonces tenía 36 años, fue sentenciado a casi cinco años de prisión. El castigo en su contra incluyó la orden de que, en el futuro, Ramírez Blanco no pudiera volver a obtener permisos para portar armas de fuego.

La vicepresidenta se defiende

El Espectador reproduce en su integridad el comunicado que publicó la vicepresidenta Ramírez sobre la condena de su hermano:

«Bogotá, 11 de junio de 2020

Mi familia, como desafortunadamente tantas otras en Colombia, sin distingo de clase social, vivió hace 23 años -en 1997- una tragedia, derivada de que uno de mis hermanos siendo muy joven, se involucró en un negocio fácil y, en consecuencia, fue acusado y condenado de conspiración por tráfico de estupefacientes.

Su error ha costado muchos años de sufrimiento a nuestra familia y a él.

Vivimos con mucho dolor su circunstancia, pero también lo acompañamos con el amor de hermanos, como lo hicieron mis padres, porque los lazos de la familia no desaparecen frente a la adversidad y la vergüenza.

Como la mayoría de los colombianos, he luchado con ahínco contra el narcotráfico, con la experiencia de saber que es una actividad que ha dañado la vida de millones de familias en Colombia y en el mundo.

Tuvimos que ayudarlo firmando una garantía, no una fianza, para asegurar que se presentaría a la justicia, como en efecto lo hizo, acompañado de mi esposo y de mí, quienes lo llevamos a una corte de la Florida para que reconociera su falta y respondiera por ella.

Pagó pena de cárcel por 4 años y medio, y hace 23 años quedó en libertad por cumplimiento de la pena. Desde entonces, ha estado dedicado a trabajar honestamente, hoy es un hombre de bien y junto a su familia, lleva una vida decente y honrada.

Esta experiencia familiar, que lamentablemente hemos vivido, me ha llevado a luchar sin descanso por lograr que los jóvenes de nuestro país tengan oportunidades y trabajen honestamente por salir adelante, sin dejarse atraer por la tentación del dinero fácil.

De estos hechos he dado cabal información a las personas que, en los diferentes momentos de mi vida laboral, consideré que debían conocerlos. Son hechos obviamente ajenos a mi.

Lamento que mis enemigos políticos decidan acudir a la bajeza de estos ataques contra una mujer como yo que lo único que ha hecho es trabajar honestamente y sin descanso por Colombia. Los ataques contra mi familia hacen parte de una estrategia sistemática para desacreditarme.

Esa es la política que todos los colombianos rechazamos.

Seguiré, sirviendo al país con todas mis fuerzas y dedicación hasta el último de mis días».

Mientras tanto, el presidente Iván Duque se pronunció al respecto desde su cuenta de Twitter defendiendo y respaldando a quien escogió como su fórmula presidencial:

Iván Duque 🇨🇴

@IvanDuque

Hace 23 años @mluciaramirez y su familia vivieron una tragedia por el delito cometido por un ser querido. Sobreponiéndose a esa lamentable situación, le ha servido al país con honorabilidad y entrega patriótica.

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Los oscuros círculos del poder en Colombia

Por: Ricardo Robledo

Los círculos que rodean a las personas que ejercen el poder en el país, son círculos viciosos. Pero entendido el vicio como lo bajo que encadena a los seres humanos.

Dada la cercanía de la actual fiscalía con el presidente y el partido de gobierno, todas sus actuaciones son oscuras. El proceso iniciado contra el gobernador de Antioquia, deja muchas sospechas. Es cierto que su proceder ha sido delictivo en las contrataciones investigadas, además de sus intentos de privatizar la fábrica de licores, la construcción de hidroituango, el billonario proceso de Une millicom; todos ampliamente sustentados con documentos que residen en la fiscalía desde años atrás.

Al gobernador se le investiga por un contrato del 2005, para la Pavimentación de un tramo de la Troncal de la Paz, por 41.663 millones de pesos. Ahora sorprende el que se proceda sobre un caso, después de 15 años y por una cuantía que parece de poco monto, comparada con los hondos e innumerables actos de corrupción que llenan los titulares de las noticias en el país y que afectan su vida económica y política.

No se puede pasar por alto la poca actividad de la fiscalía, ante las denuncias sobre Reficar, Odebrecht, caso Merlano, la ñeñepolítica. Actos delictivos de gran calado que involucran a poderosos políticos de la sociedad colombiana y que apenas se tocan por las ramas y se diluyen en la indolencia.

Si en las elecciones se produce un delito comprobado contra la democracia, como la compra de votos, es de esperar que el concejo nacional electoral actúe anulando los resultados que favorecen un supuesto ganador de tales votaciones; si no lo hace, debería corresponderle a la fiscalía el enjuiciamiento de los funcionarios que, con su silencio, benefician las conductas ilegales. Si los encargados de investigar tampoco cumplen con lo establecido por la ley, existen otros entes de control que tiene la potestad para sancionar a todos que se hacen cómplices de las infracciones a la Constitucionalidad.

Son inadecuados, prepotentes, abusivos y burlones, los nombramientos que hace el partido de gobierno, en las instituciones encargadas de atender a las víctimas del conflicto, incluida en ellas a la misma sociedad. Con estos cínicos propósitos, se busca borrar la memoria y reescribir la historia de las últimas décadas del país.

Pero resulta que, a los integrantes del partido de gobierno, ahora se les ha despertado la moralidad y pretenden sanear al departamento antioqueño y para eso inician un pequeño enjuiciamiento que desvíe la atención del país, para poder cubrir la corrupción de mayor peso y consecuencias.

Parece que van por la gobernación de Antioquia, puesto que existe la posibilidad de llamar a nuevas elecciones y toman la delantera; igualmente, dado que la alcaldía de Medellín, carece de un respaldo partidista fuerte y abierto y que tenía al gobernador como su soporte, también se coloca en la mira de la dolida ultraderecha local; se quitan a un inexperto y advenedizo personaje, para sí matar dos pájaros de un tiro.

Se abren nuevas expectativas en la política regional paisa, en las que la población y la sociedad saldrán mayormente perjudicadas. La cuestionada ultraderecha regional se atrinchera de nuevo. “Agúzate paisa que te están velando. Agáchate que te están tirando. Que uno tiene que estar mosca por donde quiera”.

Junio 10 de 2020

Homicidio de Anderson Arboleda

Anderson no tuvo un país que protestara por su crimen: relato de unas horas agónicas

El homicidio de este joven de 19 años por parte de un policía fue cometido con la brutalidad del ocurrido en EE.UU. en contra de Floyd. Vorágine reconstruyó los hechos.

 Por: José Guarnizo / Ilustraciones: Morphart 

Después de la golpiza que un policía le asestó en la puerta de su propia casa, Anderson Arboleda se recostó en la cama. Y lloró. Decía que le dolía la cabeza. Su abuela, doña Socorro, fue hasta la cocina a tibiar agua con vinagre para ponerle unas compresas en la frente. Anderson se levantó, intentó sentarse, se tomó una pastilla, volvió a la cama, se durmió hasta el otro día. Y no se despertó nunca más.

—Estaba como tieso, llamé a mi hermana para que lo lleváramos a urgencias. En el hospital lo atendieron y de una vez lo remitieron a Cali, a la Clínica Valle de Lili— recuerda Magaly, su tía.

Anderson, un joven negro de 19 años, -porque es relevante decirlo, murió en el hospital. Tenía fractura craneoencefálica como consecuencia de los bolillazos que recibió de dos agentes de la policía de Puerto Tejada, Cauca. La sangre había corrido internamente, lo que devino en una muerte cerebral, y horas después en el fallecimiento, dice en su historia clínica. Muerte violenta, un homicidio.

Aquel 20 de mayo, nadie -aparte de su círculo personal en Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos-, sabía quién era George Floyd. Muchos habrán creído que fue primero el asesinato de Floyd y luego el de Anderson. Fue al revés. El crimen que despertó la solidaridad del mundo entero ocurrió el 25, fecha en la que en ese país comenzaron unas protestas sin precedentes en los últimos tiempos: la gente se llenó de rabia, y salió a gritar en contra del racismo, tan estructural, tan cotidiano, tan invisible.

El sepelio de Anderson fue mucho menos multitudinario. Aún así, sus amigos de toda la vida y familiares del barrio Santa Elena hicieron carteleras en cartulina, estamparon camisetas y pidieron al viento que se hiciera justicia. Hubo banderitas blancas y bombas como de fiesta. En un enorme bafle hicieron sonar las canciones de reguetón que tanto le gustaban a Anderson. En Puerto Tejada hubo bulla y mucho llanto. El ataúd permaneció abierto varias horas en la sala de la casa. A Anderson lo vistieron de blanco. La Policía no pidió perdón. Ni se asomó por allá. Ninguna autoridad se hizo presente.

En el funeral solo estuvo un reportero cubriendo la noticia. El periodista de Noti-Puerto Tejada fue hasta esa casa, confiesa ahora, porque un amigo le dijo que si le hacía el favor de hacer el registro de una muerte para dejar constancia, para que no quedara impune.

—¿Qué mensaje le quiere mandar a la Policía?— le preguntó en cámara el periodista a María Lady Montaño, otra tía de Anderson.

Ella, con la mano derecha puesta sobre el cristal del féretro, le contestó:

—Que a los jóvenes les llamen la atención si no están en su casa, pero que no los agredan. Si les pueden hacer un comparendo, pues que se los hagan, pero que no los maten, gracias— clamó.

Que no los maten, dijo mirando el ataúd con expresión nostálgica, como si la embargara más la resignación que la rabia.

¿Qué pasó esa noche? ¿Cómo fue el ataque de los policías?

El 19 de mayo, a eso de las 10:30 de la noche, Anderson estaba en la calle con su hermano Jáider, de 16. Se separaron y se despidieron cuando llegó una patrulla motorizada con dos agentes de la policía a bordo. Le reclamaron a Anderson estar afuera a esa hora. Él alcanzó a correr hasta la casa y tocar la puerta, gritó que le abrieran. Magaly, su tía, estaba en la cama. Doña Socorro fue la primera en intentar pararse. Su esposo, Francisco Antonio González, de 71 años, se quedó a la espera.

Hubo una discusión. Magaly dice que Anderson no se quedó callado. Y que intentó entrar cuando el forcejeo se tornó agresivo. Cuando ella se asomó por la ventana vio el momento en que uno de los policías le lanzó dos bolillazos en la cabeza a su sobrino. La abuela abrió la puerta e intentó interponerse para que no lo golpearan más. Magaly dice haber visto cuando el segundo patrullero le lanzó a Anderson un bolillazo aún más fuerte en la cabeza.

—Desde la ventana yo metí la mano, luego vi que echaron gas pimienta. Anderson se puso a llorar en el piso, ‘¡mis ojos, mami, mis ojos!’, gritaba—.

Los policías se fueron. Se los tragó la noche como en un patrullaje de rutina.

Anderson se paró luego por sus propios medios y corrió para la sala, llorando. Francisco, que sufre de presión alta, se mareó, experimentó dolor de cabeza y vomitó por los gases que flotaban por toda la casa.

—Quedamos muy afectados por el gas, yo no podía ni hablar— continúa Magaly.

Eran como las 11:00 de la noche cuando Claudia Jimena Arboleda llegó corriendo a la casa y vio a su hijo Anderson quejándose.

Ella y Magaly se fueron para la estación de policía a hacer el reclamo.

Según el testimonio de Claudia Jimena, el comandante encargado dijo no poder hacer salir en ese momento a los dos agentes involucrados porque, argumentó, sería para problemas, se generarían confrontaciones. Las dos mujeres tuvieron que devolverse para la casa sin nada más que la frustración a cuestas.

Néstor Fabio Viáfara es un líder y defensor de derechos humanos en Puerto Tejada y vecino de la familia de Anderson. Dice que no es la primera vez que la policía de ese municipio agrede a jóvenes del barrio. “Ha pasado muchas veces, es una constante. Lo hemos denunciado. Yo conocía a Anderson, era un muchacho sano, se lo pasaba en la calle, le gustaba cantar su salsa y su reguetón, pero no era un muchacho malo, aquí todos lo conocíamos”.

Uno de esos hechos de los que habla Viáfara ocurrió el 20 de abril de este año a la 1:00 de la mañana. Ese día Fanner García Palomino, de 22 años, fue asesinado de dos disparos que, según su familia, provinieron de la pistola de un policía. El testimonio se lo contó a Vorágine María Joveisa García Palomino, la mamá del joven.

Fanner vivía con su mujer en el barrio La Cabaña, no muy lejos de donde queda la casa de Anderson. Afuera había un enfrentamiento entre pandillas. Según María Joveisa, la cuadra se llenó de gases lacrimógenos que entraron hasta las viviendas. Fanner se levantó y salió a la calle. Estaba sin camisa, en pantaloneta. Al momento se escucharon dos disparos. Fanner cayó de bruces. Murió en el instante.

María Joveisa puso la denuncia en la Fiscalía. Aunque ya la han citado dos veces, han cancelado las diligencias, por lo que no ha podido ampliar su testimonio. Fanner, que había cumplido años el 7 de abril pasado, entrenaba fútbol en Cali. Era arquero de Ideas Fútbol Club. El balón era su oficio, su pasión, su esperanza de triunfar, de salir de Puerto Tejada.

En Colombia no hubo revuelo por ninguna de esas dos muertes. Las dos historias en las que estuvieron involucrados policías no trascendieron al mundo. La vida siguió, como si nada.

A Claudia Jimena le indigna que ninguna autoridad, salvo el personero Leandro Franco, se haya acercado para ponerse a disposición. El alcalde Dagoberto Domínguez le mandó razón para que fuera al despacho.

—No vamos a ir allá ni a ningún lado. Sentimos que nos dejaron solas en esto—, dice Magaly.

El 2 de junio, el departamento de Policía del Cauca emitió un comunicado en el que explican cómo se enteraron de la muerte de Anderson: “Por medios de comunicación y redes sociales circula información, según la cual, presuntamente un joven habría perdido la vida tras ser agredido por integrantes de la institución en el municipio de Puerto Tejada”.

Líneas más adelante la Policía asegura que la familia del joven no puso la denuncia penal ni la queja disciplinaria y que, de todos modos, solicita a la Oficina de Control interno que adelante las investigaciones. El coronel Arnulfo Rosemberg Novoa, comandante de la Policía del Cauca, dijo en un video grabado el pasado 3 de junio que hasta ese momento no había uniformados identificados en la investigación formal que está llevando a cabo el CTI de la Fiscalía ni tampoco dentro de la investigación disciplinaria y la Justicia Penal Militar. “Solo hasta el día de hoy 3 de junio la familia está interponiendo la denuncia penal en la Fiscalía”.

El comunicado no tuvo en cuenta dos hechos. Uno: la queja que Magaly y Claudia Jimena elevaron en el comando de Puerto Tejada esa misma noche en que se presentaron los hechos, la misma que no fue escuchada por el comandante de turno. Y dos: según el personero, en el momento del fallecimiento de Anderson la policía judicial llevó a cabo los actos urgentes y levantamiento del cadáver en la Clínica Valle de Lili, instante en el cual se iniciaron de oficio las actuaciones, como ocurre en cualquier muerte violenta.

Y no es que la familia no haya dicho nada o que hubiera cambiado su versión. Ellos no sabían cómo proceder, que es diferente. Las autoridades están también en la obligación de adelantar investigaciones de oficio. En los videos grabados por Noti-Puerto Tejada el mismo día del sepelio de Anderson quedaron registrados los testimonios de los familiares y allegados a la víctima señalando a los patrulleros de la golpiza. En las imágenes, se ve a varios de ellos detallando lo sucedido. Ese día pidieron justicia. Uno de los asistentes al funeral dijo en el noticiero: “Estamos conmovidos con lo que le sucedió al joven Anderson. Nosotros queremos como comunidad, como vecinos, hacer un llamado a las autoridades locales, departamentales y nacionales, para que casos como el suyo no queden impunes. Era un muchacho lleno de vida. Acabaron con sus sueños y con los sueños de una familia. Yo puedo dar fe de que era un muchacho de bien, no era un muchacho agresivo. Con esto queremos levantar una voz de protesta ante todo el pueblo colombiano”. Detrás se ve a una romería de vecinos con banderas blancas.

Claudia Jimena ha lidiado sola en la vida como madre cabeza de hogar. El papá de Anderson y Jáider fue asesinado hace diez años en Nariño. Se llamaba Davinson Hurtado. Desde entonces ella se ganó la vida limpiando casas en Puerto Tejada.  Años más tarde se casó de nuevo y tuvo tres hijos más: Jordan Alexis, ahora de 18 años; John Stiven, de 13; y Elier Jesús, de 12. El papá de Anderson y Jáider no alcanzó a registrarlos. Por eso tienen los apellidos de la madre.

Anderson estaba prestando servicio en la Policía Militar. Con 19 años aún no había pensado bien a qué se quería dedicar. A algunos amigos les alcanzó a decir que a lo mejor le hubiera gustado entrar a la carrera de suboficial en el Ejército, luego de terminar sus estudios. Santa Elena en Puerto Tejada es un barrio duro: allí las pandillas hacen que crecer a veces sea un milagro.

Y aún así, este chico no se salió del camino: no tenía ningún antecedente penal. Sus amigos  le decían Kiki. Ellos han rotado varios videos en los que se le ve cantar y reírse a carcajadas. Era de labios gruesos, cuerpo atlético, pelo ensortijado, ojos que se alargaban más de lo normal cuando sonreía. Una vez se quitaba el uniforme del Ejército se ponía dos enormes aretes plateados. Cuando cantaba se le salía por los poros esa raza negra que se lleva con tanto orgullo en Puerto Tejada.

Varios días después de la muerte de su sobrino, Magaly fijó como foto de perfil en su WhatsApp una imagen en la que están los rostros de su sobrino Anderson y de George Floyd. Al lado hay un letrero que dice: “Aquí las vidas negras también importan, aquí también debemos exigir justicia por Anderson”.

TOMADO DE: https://voragine.co  

https://voragine.co/asesinato-de-anderson-arboleda/

La presencia visible de militares y contratistas estadounidenses en Colombia está normalizada desde hace tres décadas

Análisis situacional a propósito del envío del contingente militar estadounidense a Colombia.

 

 

 

 

 

 

Por: María Fernanda Barreto.

A.- Contexto 

Tal como señalamos en textos anteriores, la crisis capitalista actual no ha dejado intacta a la economía estadounidense. La preocupación a corto plazo de esta superpotencia es cómo recuperar su primacía económica tan pronto comience a ceder el virus, sobre todo tomando en cuenta que China ha iniciado primero ese proceso.

La caída en los precios del petróleo previa a la crisis actual, ha hecho que la extracción por fracking no sea rentable y esta es la que garantiza el petróleo a los Estados Unidos, por lo que vuelve a serles fundamental encontrar fuentes de extracción tradicional del petróleo. Por otra parte, la mayoría de los metales que cotizan en la bolsa han tenido fuertes caídas en los primeros días de la pandemia, salvo el oro y el paladio, que incluso han tenido grandes subidas, convirtiéndose en una especie de refugio económico. Como ya es sabido, Venezuela posee significativas reservas de oro y las mayores reservas de petróleo del mundo.

Pero lo más importante a mi criterio es que la economía del capitalismo mundial, cuyo centro aún son los Estados Unidos, ha venido en un franco proceso de financiarización. Y es este sector de la economía, el financiero, el que a mi juicio le permitirá una recuperación más rápida al capitalismo mundial.

La economía capitalista mundial cuenta con dos grandes “lubricantes”: la empresa de la guerra y el narcotráfico. Las últimas crisis financieras globales y las estadounidenses en particular, se han superado gracias al dinero que mueve el narcotráfico. La vía para ampliar los mercados de la droga que se produce en Colombia y disminuir los costos de transporte, es apropiarse del Lago de Maracaibo y del resto de la gran Costa Caribe venezolana.

En cuanto al negocio de la guerra, la llegada de las tropas gringas es parte de una nueva inyección de recursos a ese negocio que pretende generarse a partir de una agresión a Venezuela, que traería sin duda un largo conflicto armado interno, una guerra fratricida entre Colombia y Venezuela y consecuentemente, según sus aspiraciones, el jugoso negocio de la reconstrucción, la atención a refugiados y refugiadas, la proliferación de las cárceles privadas, etc.

En suma, los objetivos económicos son fundamentalmente dos: acelerar el despojo de las riquezas de Venezuela y Colombia (no olvidemos que la militarización de Colombia y su involucramiento en la guerra la somete aún más al desangre en favor de las trasnacionales) y revitalizar el sector financiero con otra guerra y nuevas rutas, más óptimas para el tráfico de drogas.

Por todo esto, el Estado norteamericano retomó la decisión de concretar la intervención militar en Venezuela, pero los altos costos que ella implicaría, la falta de consenso en Colombia y Brasil que han impedido hasta ahora la concreción de una guerra regular contra la Revolución bolivariana, y el despliegue y avance en la legitimidad internacional que Rusia y China han logrado en la lucha contra esta pandemia, le han llevado a “abrir la licitación” para una invasión tercerizada.

La apuesta es a que grupos paramilitares colombianos y/o contratistas militares privadas (CMP) que tienen su asiento en los países que comparten frontera con Venezuela, particularmente en Colombia, realicen esta acción a cambio de esos primeros 35 millones de dólares que ofreció en recompensa y las consecuentes participaciones en los negocios antes mencionados.

Como también hemos dicho reiteradamente, el relanzamiento de la Doctrina Monroe implica la creación y fortalecimiento de ejércitos irregulares para desestabilizar la región y garantizar la continuidad del despojo de nuestras riquezas. Desde hace décadas que las instituciones del Estado norteamericano sostienen dichos ejércitos con los capitales del narcotráfico y además participan del negocio de la legitimación de capitales para blanquear los presupuestos de sus operaciones clandestinas. Todo esto significa que la Casa Blanca aupará el fortalecimiento del tráfico de drogas, aumentará la legitimación de capitales y, como consecuencia, promoverá la corrupción de los Estados de Nuestra América, como lo ha hecho en Colombia.

Por ello luce aún más absurdo que con el argumento de cerrar rutas al narcotráfico, Donald Trump lanzara su “Operación Antidrogas de Mayores Esfuerzos” el 1 de abril de 2020 que implicó, en principio, un despliegue sin precedentes del Comando Sur sobre el Mar Caribe oriental por donde –según la DEA- solamente circula aproximadamente el 7% de la droga que llega a EE.UU. desde América del Sur, pero desde la Casa Blanca dejaron claro que el objetivo era de nuevo atacar al gobierno venezolano.

Por esas mismas híper vigiladas costas del Caribe se intentó al siguiente mes (3 de mayo) la “Operación Gedeón” que fue inmediatamente repelida por la unión cívico militar policial de Venezuela. Aunque es francamente imposible que el gobierno estadounidense no estuviese al tanto de ella y menos aún que el Comando Sur no se hubiera percatado de su ejecución, esta operación dejó en evidencia la importancia de prestar atención a la participación de las CMP sobre las que hemos venido advirtiendo reiteradamente. Esta derrota golpeó de nuevo la escasa moral de la oposición interna pero sobretodo, aniquiló la confianza del gobierno de Trump en las capacidades de la derecha venezolana para derrocar al gobierno bolivariano.

Por otro lado el 26 de mayo, se retomó el discurso de la “crisis de refugiados” supuestamente generada por Venezuela, en la llamada Conferencia de países donantes, a la que hemos calificado de una Rueda de Negocios, que más se asemeja a un Concierto para Delinquir que a una reunión con fines humanitarios.

Finalmente la semana pasada se abrió una gran brecha política, económica y militar en el pretendido cerco estadounidense sobre Venezuela con la llegada de buques iraníes cargados de combustible, químicos para refinación y repuestos. Las múltiples implicaciones de esta acción solidaria soberana de dos Pueblos del Sur bloqueados por los EE.UU. merece un análisis aparte. Pero lo concreto es que fue considerado sin duda, una gran afrenta.

A raíz de esa exitosa operación solidaria entre Irán y Venezuela, el portal Israelnationalnews.net informó que se habría manifestado también el director del Mossad israelí amenazando directamente la vida del Presidente Maduro y su gabinete. (1)

B.- El escenario específico.

En ese contexto la Embajada de Estados Unidos en Bogotá informó el pasado 27 de mayo, un día antes de que lo comunicaran las instituciones del gobierno de Duque,  el próximo arribo de una brigada norteamericana de Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB por sus siglas en inglés), que vendría para supuestamente ayudar a Colombia en su lucha anti narcóticos. La SFAB es una unidad especializada del Ejército de los Estados Unidos que ha actuado en Siria, Irak y Afganistán, según ellos mismos informan. Y su misión arriba el día de hoy a Colombia y tendrá una duración de varios meses, durante los cuales según su anuncio, centrará sus esfuerzos principalmente en las Zonas Futuro delimitadas por el gobierno colombiano, al que califica como “su mejor aliado y amigo en la región”.  El mismo comunicado de la Embajada relaciona este despliegue del SFAB con la “Operación Antidrogas de Mayores Esfuerzos” anunciada el 1 de Abril por Donald Trump.

La reacción de la opinión pública colombiana fue rápida y airada desde todos los sectores, movimientos sociales y partidos de izquierda en principio, pero la molestia llegó rápidamente a los partidos de centro e incluso de derecha, que señalaron que toda circulación de tropa extranjera debe ser autorizada por el Congreso y que el verdadero objetivo de esta misión sería involucrar a Colombia en un ataque militar contra Venezuela.

La presión pública obligó al Ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo a ratificar el anuncio al día siguiente, introduciendo nuevos elementos. Primero, afirmó que se trata “solamente” de 50 militares y no de 800 que es la cifra que ha manejado la opinión pública. Segundo que este contingente no vendría a las regiones que insinuaba el comunicado de la Embajada -que incluían los departamentos fronterizos de Arauca, primer departamento de Colombia en ser declarado libre de cultivos ilícitos, Guajira y Norte de Santander- sino que, según Holmes, en el caso de la frontera colombo venezolana, solo se ubicarían en la región del Catatumbo, departamento Norte de Santander. Por último fue enfático al decir que la presencia de asesores y técnicos no requiere aprobación del Congreso y dijo que los estadounidenses asesorarán a las unidades militares de las Fuerzas de Tarea Conjunta, Hércules (Nariño), Vulcano (Norte de Santander), Omega (Meta) y de la Brigada contra el Narcotráfico.

Ese mismo día el Comando Sur expidió un comunicado para tratar de hacer control de daños en el que ratificó que se trataría de labores estrictamente de asesoría. Por su parte, el Comandante de esta Brigada, anunció el día de ayer que saldría hacia Colombia al frente de un equipo de aproximadamente 45 soldados profesionales entrenados con amplia experiencia adquirida en Irak y Afganistán. Indicó que su equipo tiene más de seis meses preparando esta misión y que al llegar cumplirán 14 días de cuarentena como parte de las medidas contra la COVID-19.

Un dato muy importante lo entregó el Comandante de las Fuerzas Militares (FF.MM.) al decir que  “Su presencia en Colombia tendrá una duración de alrededor de cuatro meses

Es muy importante aclarar nuevamente que, la presencia visible de militares y contratistas estadounidenses en Colombia está normalizada sobre todo desde hace tres décadas. Al principio de los noventa con la llamada Guerra contra las Drogas y posteriormente con la firma del Plan Colombia en 1999, que desde el principio llegó a autorizar 800 soldados y 600 contratistas civiles gringos en el país, así como el uso de dos bases militares colombianas para esas tropas. En el en 2009, el gobierno de Álvaro Uribe llegó a un acuerdo con Estados Unidos para permitir la llegada de militares de ese país a otras siete bases colombianas y garantizar la impunidad de los militares y contratistas civiles estadounidenses en territorio nacional.

Hoy se encuentran alrededor de 23 instalaciones militares con presencia de equipos y personal militar estadounidense en el país, sin que ninguna información exacta sea conocida ni por el Congreso colombiano ni por la opinión pública.

En el caso de las CMP esta información es aún más difícil de precisar pues como ya hemos señalado están vinculadas no sólo al área de la seguridad y defensa del estado sino también a las trasnacionales, sobre todo las minero energéticas que explotan el territorio colombiano.

En el 2001, por ejemplo, un famoso medio colombiano denunció la presencia de 1000 (mil) contratistas civiles de la Dyncorp, cuyo primer contingente había llegado en 1993, cuatro años antes de que otra contratista, AirScan fuera acusada de masacrar civiles al bombardear desde sus aviones la población de Santo Domingo, Arauca, donde fueron asesinadas 17 personas entre ellos varios niños y niñas. Entre estos contratistas se encontraban varios oficiales retirados de las fuerzas especiales del Pentágono.

Según reseña ese mismo medio, un militar colombiano expresó en ese momento: “Es gente muy difícil de manejar. La mayoría de ellos son altos consumidores de droga. Muchos se inyectan antes de volar (los aviones fumigadores). Varios oficiales han tenido enfrentamientos abiertos con esos pilotos porque no respetan la disciplina castrense en las bases militares. Y nuestros oficiales no aceptan que estos hombres, por más experimentados que sean en el campo de la guerra, estén consumiendo droga dentro de las instalaciones militares”

A partir del 2018, con la incorporación de Colombia a la OTAN en calidad de socio global la presencia de las diversas instituciones de seguridad y defensa estadounidense y las CMP en Colombia se legitiman aún más.

Por tanto, la llegada de este nuevo contingente de tropa estadounidense cobra relevancia por darse en el marco del contexto antes descrito que amenaza a la seguridad de la Revolución Bolivariana y que se pretende incitar a la primera guerra fratricida del Siglo XXI en Nuestra América al propiciar un ataque a Venezuela desde Colombia, pero no es inusual ni constituye en sí misma, una novedad.

Es fundamental siempre recordar aquí que Colombia es un país que vive un conflicto social y armado que no cesa. En el conflicto armado se enfrentan las FF.MM. y los grupos paramilitares, con el obvio apoyo aquí reseñado de los EE.UU. contra las organizaciones guerrilleras, Ejército de Liberación Nacional (ELN) y diversos sectores disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aunque se dice más simple de lo que es. Este conflicto es muy complejo y amerita largo tratamiento, pero para los fines de este análisis es menester simplemente recordarlo, dejando aquí el enlace donde se encuentran algunas claves para comprenderlo a quienes se interesen en profundizar el tema. No se puede evadir tampoco mencionar que la resistencia popular a la oligarquía colombiana y los intereses trasnacionales de economías lícitas e ilícitas se enfrenta desde hace cuatro años a un nuevo genocidio de líderes y lideresas sociales, así como de ex guerrilleros de las FARC-EP.

C.- Claves:

1.- Las Fuerzas de Tarea Conjunta, según los define el profesor Renán Vega Cantor (Vega, 2016) “son grupos de despliegue rápido con una diversidad de especializaciones. Estos grupos se caracterizan por su capacidad de adaptación en diversos terrenos y su flexibilidad en el tipo de acciones, además de su carácter ampliamente confidencial. En varias de ellas hay presencia de Comandantes de Brigada del Pentágono estadounidense con experiencia en Irak y Afganistán.” La Fuerza de Tarea conjunta Vulcano a la que según el Ministro de Defensa colombiano se dirige parte de esta tropa extranjera, está ubicada en Tibú, Catatumbo, departamento Norte de Santander. (Frontera con el Estado Zulia) Cuya fuerza inicial es de entre 7.900 y 10.000 efectivos. Estos fueron reforzados en el 2018 con alrededor de 5.000 efectivos de las Fuerza de Despliegue Rápido N°3 (Fudra). Esta es la única Brigada que según Carlos Holmes, vendría a asesorar este contingente estadounidense en la frontera colombo venezolana.

2.- Diversas fuentes periodísticas señalan falta de consenso en las Fuerzas colombianas en relación con Venezuela y el papel que les está obligando a jugar el gobierno colombiano. Incluso hay análisis que señalan la fractura interna de las FF.MM. como la razón del envío de esta misión estadounidense como acción para retomar el control sobre ellas. Lo que sí es público y notorio es que en los últimos meses se han destapado varios escándalos de corrupción en los altos mandos colombianos, que incluso han motivado denuncias directas de representantes del Congreso colombiano ante representantes del Senado estadounidense y la OTAN solicitando se revisen los fondos que ese país y esa organización asignan al estado colombiano para fines militares.

3.- Durante el confinamiento ordenado por la pandemia, el estado colombiano ha aumentado la militarización de las zonas rurales del país.

4.- El uribismo está en su peor momento y el pueblo colombiano se ha mantenido resistiendo en las zonas rurales, enfrentando un genocidio contra sus líderes y lideresas y se apresta a volver a protestar a las calles de las principales ciudades tan pronto terminen las medidas de cuarentena.

5.- Luego de que el cese al fuego unilateral que realizó del ELN en el mes de abril no lograra ninguna respuesta positiva de parte del gobierno de Iván Duque, se da por hecho que no hay posibilidades de que se retomen los diálogos durante este gobierno al que aún le quedan dos años de mandato. Postergando nuevamente la tan buscada salida política negociada al conflicto.

 6.- La invasión del paramilitarismo colombiano sobre Venezuela, ha recibido duros golpes por parte de la unión cívico militar pero no ha cesado, ya que cuenta con el apoyo de los sectores más violentos de la oposición venezolana y los carteles de droga del norte, comandados todos por la DEA. Es de esperar que en los próximos meses esa invasión tenga repuntes de ingreso o busque avances en el control territorial de las zonas en las que se encuentra, como lo que se observó en Petare, Caracas, durante el desarrollo de la Operación Gedeón.

7.- La idea de involucrar a Colombia en una guerra contra Venezuela no solo tiene el rechazo de la izquierda colombiana, los movimientos sociales, y representantes de partidos de centro y algunos y algunas de derecha, esa misma preocupación la tienen sectores vinculados a la industria manufacturera y comercial cuya principal fuente de ingresos era la exportación a Venezuela.

8.- Continúan los asesinatos e intimidaciones a líderes y lideresas de base del chavismo en todo país pero sobretodo en las zonas de frontera con Colombia y con el Caribe.

9.- Colombia es un país que tiene escándalos habituales, entre otras cosas porque hay la clara intención de impedir que la opinión pública colombiana construya un hilo histórico de su propia tragedia, seguramente en continuidad de esa práctica de dominación comunicacional, el lunes o martes estallará un nuevo escándalo para tapar la llegada de estas tropas.

10.- El estado colombiano, no controla su territorio. Voluntariamente ha cedido territorios al narcotráfico y al paramilitarismo y solo enfrenta el control de las fuerzas de izquierda y las comunidades organizadas, a las que constantemente masacra. Por eso ahora dirige sus esfuerzos al Catatumbo, lo que supone una amenaza inmediata sobre el estado Zulia. En ese sentido es muy importante el esfuerzo que se haga en defender la soberanía venezolana sobre el Zulia y particularmente sobre la cuenca del Lago de Maracaibo que es sin duda uno de sus objetivos más preciados, por sus reservas de petróleo liviano, sus recursos naturales y sobre todo por ser un gran puerto de importancia geoestratégica.

11.- Senadores de la oposición colombiana están llamando a debate al Ministro de la Defensa esta semana para que explique las razones y el alcance de esta misión.

 12.- Si la aprobación del Congreso fue siempre innecesaria para la llegada de este contingente, cabe preguntarse por qué la Embajada Estadounidense decidió unilateralmente hacerlo público, evidentemente sin consultarlo con el gobierno colombiano. Una operación psicológica en marcha podría estar detrás de ello. Si se trata de propaganda o distracción, es importante reflexionar al respecto.

D.- Hipótesis

Vuelve a ser una fecha clave el mes de septiembre. EE.UU. difícilmente se involucrará en una agresión militar directa, al menos, no hasta que todas las  de agresiones indirectas y multiformes hayan comenzado a dar frutos. Septiembre es una fecha crítica para ellos en la que pueden involucrarse como acción desesperada porque las elecciones para la presidencia de su país se prevén para noviembre de este año y Trump está en el peor momento de su popularidad, debido al mal manejo de la pandemia, el desempleo y ahora a las multitudinarias protestas callejeras por la política racista del Estado.

Los siguientes meses a partir de hoy, podrían ser más de acoso y estudio de las reacciones in situ. Aunque operaciones tipo comando para secuestrar al Presidente y colocarlo en una cárcel estadounidense o asesinarlo a él y a personajes emblemáticos o emblemáticas, de la Revolución Bolivariana pueden volver a intentarse, con mayor nivel técnico.

Lo más probable es que estos primeros meses la tarea que orientará esta misión gringa será un reordenamiento interno y operaciones para abrirse paso en la frontera del lado colombiano, procurando tomar el control de la zona del Catatumbo y tal vez Arauca, territorios que históricamente no han logrado controlar por la fuerte resistencia que han encontrado en ellos y puede ser que nunca lo logren.

Lo segundo será fortalecer con dotación y entrenamiento las fuerzas paramilitares, con más personal de las CMP para planificar y ejecutar acciones de acoso a la soberanía venezolana. Lo de los barcos iraníes fue un trago amargo que les ratificó que deben potenciar las acciones indirectas, que no será fácil una guerra directa contra Venezuela y no quieren pagar el costo político. Esos costos se los quieren endosar todos a Colombia. De atreverse a entrar lo harían cuando las primeras batallas se hubieran ganado e insisto, esto debe ser a más tardar en septiembre del 2020, a no ser que los acontecimientos internos de los EE.UU. cambien drásticamente el panorama político en ese país.

E.- Algunas recomendaciones finales

– Priorizar la seguridad del presidente Nicolás Maduro y los cuadros más relevantes del Estado.

– Mirar hacia el Zulia. Apoyar con más esfuerzo desde Caracas los problemas que aquejan la región particularmente electricidad, agua y alimentación. Profundizar la unión cívico militar en la región del Catatumbo y mantener sobre ella monitoreo constante. Vigilar el Puente Rafael Urdaneta como punto crítico y simbólico. Aumentar el patrullaje sobre las aguas del Lago de Maracaibo.

– Continuar la vigilancia sobre la costa Caribe venezolana, haciendo énfasis en las costas de los estados Falcón y Sucre.

– Fortalecer la inteligencia social y avanzar en la consolidación de las Unidades Populares de Defensa Integral de la Milicia Bolivariana.

– Continuar acompañando a las comunas en las zonas de frontera y promover desde ellas, la unidad entre Pueblos bolivarianos de ambos lados de la frontera colombo venezolana, porque sólo esa unidad podrá derrotar el relanzamiento de la Doctrina Monroe sobre nuestra región y específicamente sobre ambos países.

María Fernanda Barreto.

(1) Luego de la publicación de este análisis el portal israelnationalnews.com publicó un desmentido de esta información dada por una cuenta que imposta su nombre: https://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/281095

Vega, Renan y Martín Novoa, Felipe. Geopolítica del despojo. Biopiratería, genocidio y militarización. Cepa Editores. Bogotá. 2016

*Imagen tomada de telesurtv.net

ARTICULO TOMADO DEL BLOG DE MARIA FERNANDA BARRETO:

https://mariafernandabarreto.wordpress.com/2020/06/01/analisis-situacional-a-proposito-del-envio-del-contingente-militar-estadounidense-a-colombia/

JULIÁN MARTÍNEZ ¡EL PRONTUARIO DE ÁLVARO URIBE!

Colombia. La Corporación de la Muerte

REACCIÓN AL 2DO CAPÍTULO DE MATARIFE!!!!

MATARIFE: Un genocida innombrable- Temporada 1 Capítulo 2 «Corporación muerte»

VOCES CONFINADAS

 Institucionalización del silencio

En tiempos de agravio a la voz y la memoria de las victimas

¿Qué lenguajes son autorizados?

Voces Confinadas. En tiempos de agravio a la voz y la memoria de las víctimas ¿qué lenguajes son autorizados? Existen muchas formas de silenciamiento a las voces de quienes interpelan los abusos de poder. Unas de las más usadas en Colombia son el asesinato, la desaparición y las amenazas pero más allá de estos mecanismos visibles, se gestan y fortalecen otros más sutiles y poderosos que fácilmente se institucionalizan y arraigan en la cotidianidad. La censura oficial ha transitado con fluidez hacia la censura social llegando a la autocensura e incluso hasta la aceptación del exterminio del otro y su normalización. El ataque sistemático que han padecido quienes defienden bienes y principios colectivos da cuenta de que ese ejercicio social, político y comunitario base de una sociedad que se pretenda democrática, es de alto riesgo en Colombia. Frente al reto de superar la historia de violencia sociopolítica y guerra que ha padecido este país, se hace propicio examinar en qué consiste la dificultad de escuchar otros lenguajes, debatir desde el respeto a los argumentos, cómo se manifiesta esa problemática y de qué manera superarla. Con el fin de adentrarnos en estas reflexiones, el Movimiento Ríos Vivos ha iniciado la conversa a través de la serie “Voces Confinadas” que contribuyan a entender y disponer las voluntades hacia el reconocimiento y la comprensión del otre.

La élite caníbal y la lucha existencial

https://lanuevaprensa.com.co/component/k2/la-elite-canibal-y-la-lucha-existencial
La élite caníbal y la lucha existencial
Por DANIEL MENDOZA LEAL

@elquelosdelata

A Salvatore Mancuso muchos lo vieron al desayuno, terminando su café junto a la piscina, mientras miraba la ciudad desde el último piso del Club el Nogal. Para esa época pesaban ya varias órdenes de captura en su contra, la DEA lo tenía en la mira por narcotráfico y ya escurría sobre la corbata Ferragamo que lo adornaba, el llanto de los familiares de tantos campesinos que encontraron la muerte en las masacres y asesinatos selectivos que desangraron el país. Después, entre el vapor del baño turco, los rumores me enteraron de que ese Club era el lugar donde se reunían los altos mandos del gobierno de Álvaro Uribe con los cuadros paramilitares. Se decía que allí, donde se divierte la realeza rural llegada a la ciudad tras la polvareda de dólares cochinos que nos llovieron encima en los 80, muchos hacendados que tenían un pie en la capital, se reunían a planear masacres y a organizar cocteles en los que les recogían fondos a las AUC cuando la consigna era limpiar con motosierra esa maleza socialista que corroía el suelo patrio. Estas obras de beneficencia al parecer eran bendecidas y santificadas por los directivos del Nogal, lugartenientes Álvaro Uribe Vélez, presidente Innombrable y eterno que no tuvo vergüenza en trasladar a su jefe de escoltas de palacio, el Coronel Juan María Rueda, como jefe de seguridad de tan magna institución sociocultural, cuna del naciente jet set capitalino.

El Nogalito le dicen al patio de la Picota donde tienen guardados a los parapolíticos y a la casta de condenados por corrupción estatal más selecta del país. A los del Carrusel de la Contratación, a los de Agroingreso Seguro, Yidis política, del Cartel de la Toga, Odebrecht, el Fraude a la Salud y a la mayoría de aquellos vándalos perfumados que destrozan la ley a pedradas y entran en las arcas públicas a tragárselo todo. Así le dicen al patio de esa cárcel porque alguna vez alguien fue a visitar a uno de los presos y dijo que había sido como si hubiera entrado a una sucursal del Club, por la cantidad de socios e invitados frecuentes que se encontró en sudadera haciendo ejercicio en el gimnasio que les tenían montado, antes de que iniciaran el día en prisión brindando con el primer cóctel de la mañana.

En la junta directiva del Nogal había políticos asociados a paramilitares genocidas con los que hacían millonarios negocios, lavadores de dólares, funcionarios públicos corruptos que utilizaban el lugar para recibir sobornos de empresas que les regalaban carnets y les pagaban sus consumos estrafalarios e incluso, directivos que intrigaban contratos de la misma corporación en procura de coimas y beneficios personales. En conclusión, una Colombia en chiquito metida en esa mole prepotente de ladrillo que desde sus ventanales mira con desprecio a los demás edificios.

De allí, del Nogal, me echaron porque decidí no atragantarme más y vomitar la verdad enterita en varios de mis escritos publicados en las Dos Orillas, El Tiempo y La Nueva Prensa. Ninguno de los implicados se atrevió a decir que mentía y por eso tampoco nadie me denunció. Sin embargo, decidieron que yo había violado una norma de un reglamento que hicieron a la carrera para tener de donde sancionar y que prohíbe hablar, escribir, publicar o  mandar emails, si allí se menciona el nombre del Club o de alguno de sus socios. Entonces vino la amenaza: O dejaba de escribir, o me echaban. Decidí no callarme y sacar a marchar mis párrafos que empezaron a gritar más duro.

Esa Colombia enana con nombre de árbol vetusto, obró como acostumbra la grande, reprimiendo y hostigando a quienes protestan en contra de una realidad oscura. Terminé expulsado y entrando en un proceso judicial para que me pagaran el precio de la acción que además, para dejar bien sentado el escarmiento, decidieron apropiarse.

Lo peor vino después. Varios amigos y familiares muy amados no solo me dieron la espalda sino que abiertamente aplaudieron a los malosos y vieron con muy buenos ojos mi expulsión, me tildaron de subversivo, demente y sobre todo se esforzaron por hacerme sentir como si hubiera traicionado hasta el último eslabón de mi genética y sacado al sol los calzones cochinos de mi abuela. “A usted le va ir mal” me dijo alguna vez uno de ellos, por la sola razón de haber destapado la vocación paramilitar, mafiosa, genocida y corrupta de esa nueva élite nacional que nos dirige.

Para llegar hasta allí, al punto exacto de mi vida en que decidí traicionarlos a todos y delatar los desmanes despóticos de quienes ostentan el poder, mi consciencia tuvo que haber comido mucha carroña, la misma que se tragan los principitos dorados de aquel mundo que se reparten en tajadas todos esos monarcas locos, que son los sociópatas deslinderados pertenecientes a la clase alta, dueña del poder político y empresarial de este país. Yo fui alimentado por los mismos simbolismos podridos que nutren a esa seudo aristocracia emergente, proveniente del capitalismo voraz. Esas raciones de boñiga conceptual terminaron indigestándome y es la hora que no he podido sacarlo todo.

A mí me salvó el amor. El amor por Carmen, mi empleada de servicio, que fue mi novia secreta cuando yo tenía 12 años. Empezaban los problemas de mis papás que terminaron en un divorcio descorazonado e inhumano que me llenó de rabia. Esa sensación de quererlo destrozar todo y que el psicoanalista no me ha podido quitar, terminó convirtiéndome en un matonzuelo que brincaba de colegio en colegio. Para esa época, antecitos de la separación, importada del campo, llegó Carmen a mi casa en donde la arrumaron en un cuarto de dos por dos del que salía los domingos a caminar de ocho a cinco hacia ninguna parte, después de estar lavando, arreglando, cocinando durante toda la semana, recogiéndome del bus, sirviéndome la comida y llevándome de su mano a todos esos lugares paradisiacos que un preadolescente precoz tanto ansía conocer.

Después de trapearme con su lengua para luego guiarme por el bosque frondoso que crecía entre sus robustas piernas de percherón, y de enseñarme lo más importante que puede haber en la vida, entre las sabanas y muy pendientes de oír el pito del carro de mi mamá, me contaba de su pueblo en el Magdalena Medio, de las cosechas, del ganado y de sus amigas con las que cantaba en el río. Ella no paraba de hablar y yo no dejaba de escuchar. Carmen embelesaba mi existencia con algo tan sencillo pero a la vez tan autentico como su vida, compuesta por un universo tan vital que a mí me parecía maravilloso. Todo empezó cambiar. Mis derroteros internos se transformaron para dejarme ver que esa mujer también era un ser humano.

Algunos hechos comunes y cotidianos empezaron a desencajar. Ese sentimiento se había convertido en un potente misil que estaba tumbando los cimientos con que habían edificado  mis creencias. El amor tiene la capacidad de desmoronarnos por dentro. Empecé a buscar respuestas que no llegaban. En mí solo quedaban los cuestionamientos. ¿Por qué tiene que dormir en semejante mazmorra sin vidrios? ¿Por qué no se sienta con nosotros en la mesa?  ¿Por qué no habla ni opina nada si cuando estamos empelotos en la cama, dice las cosas con tanta gracia? … ¿Por qué los fines de semana en la finca tenía que verla achicharrándose al sol, mientras yo nadaba con mis primos que no entendían el semblante lánguido que por momentos agarraba mi cara, cuando la veía observarme con su sonrisa resignada?

Y allí, en lo irracional de mi arquitectura psíquica, quedaron latentes todas esas preguntas que no había tenido con qué responder. Ellas quedaron quietas en mi memoria durante los casi veinte años que transcurrieron después de que Carmen me dejara de niño algún día, tras haber trastocado mi vida para no volver jamás. Una tarde llegamos todos de vacaciones internacionales y ella, de su pueblo adorado, fue quien nunca regresó.

Siempre estuve expuesto a la retórica violenta que me incitaba a creer que el paramilitarismo con sus masacres eran un mal necesario y que era sano que una sociedad persiguiera la felicidad de unos pocos, a los que les llenaba el buche de riquezas, mientras otros sucumbían en la miseria. Crecí creyendo que esa era la naturaleza de las cosas. Con ese caldo es que en Colombia desayunan los hijos del patrón. Pretender algo diferente era una ilusión peligrosa hasta que en la universidad, buscando el cartón de abogado, conocí la razón de ser de una democracia y de una constitución, y el posgrado llevó a interesarme por las causas de la criminalidad y entre tantas letras que se empezaba tragar mi cabeza, se colaron las de algunos académicos, entre ellos las de Bourdieu, un sociólogo francés que me explicó como a los hombres, desde que nacemos, nos agreden unos simbolismos nocivos que nos llevan a ver como natural, el hecho de dominar a las mujeres y a ellas a aceptar como parte de su esencia, la dominación masculina. Entonces empecé a nadar hacía abajo buscando el fondo. Encontré que el machismo deformaba a hombres y mujeres latinoamericanas al asumirlo como natural a su condición humana. Ese machismo era edificado a partir de símbolos que nacían del diario vivir, como el hecho de que el varón era siempre el que manejaba el carro cuando iba la familia en él, de que el valor de una mujer estaba cifrado en su falta de libertad sexual, de ser ella quien servía y pasaba los platos a la mesa o de que en una reunión familiar, ellas debían ser prudentes y hablar pasito.

Me puse a filosofar y encontré que así como el machismo era inoculado en nosotros a través de esos símbolos específicos que encontró el sociólogo francés, el clasismo latinoamericano provenía de otros aún más insalubres que habían contagiado a muchos conocidos convirtiéndolos en verdaderos psicópatas, haciendo que percibieran a los pobres como bacterias microscópicas y a la clase media como hormigas con la vida empeñada en servirles. Para ellos la clase trabajadora tenía derecho a existir pero era absurdo pensar que podía vivir.

La indigestión se acentuó con el ejercicio profesional. Cuando empecé a litigar en lo penal pude ver los expedientes de parapolítica que narraban como si fuera una novela gráfica, el romance otañal que vivió la clase política envenenada hasta las tripas por esa ideología fatídica con que gobernaba impunemente Álvaro Uribe, amparado por el discurso homicida que impuso su mal llamada Seguridad Democrática. Y no eran solo páginas repletas de párrafos congestionados de crímenes las que pude leer, sino también audiencias en video donde obligados por el procedimiento de Justicia y Paz, los comandantes paramilitares debían contarlo todo frente a los familiares de las víctimas y era así como andaban durante horas por las pantallas los rostros de familias enteras, mientras esos seres despiadados contaban lo que habían hecho con toda esa gente que ya no existía. A ese señor (los vi decir) lo torturamos, le sacamos los ojos y lo dejamos morir desangrado durante días, a esa otra la enterramos por allá y a los otros por acá, de esa familia también me acuerdo bien, a la señora le matamos el hijo al frente, al marido después y el último tiro fue para ella- Y así, y así y así, hasta dejar mi memoria empastelada por los horrores de aquellas tardes históricas, en las que esas fierras insensibles recreaban sus más cruentas bacanales.

Para esa época llevaba ya varios años tratando de aquietar el malestar a punta de whisky, pepas y cocaína. Después de ver a Carmen en cada uno de esos rostros, de imaginar que podía ser cualquiera de aquellas mujeres asesinadas en un potrero o junto a la misma cañada de la que me hablaba después de naufragar en el paraíso de sus babas caudalosas, sucumbía durante días en rumbas desaforadas que no me dejaban distinguir el día de la noche. Hasta que no pude más. Entendí que los paramilitares eran una granada de fragmentación que habían activado los demás. Los culpables de todo eran ellos. Muchos de los que se paseaban por ese Club Social, los políticos, los empresarios, los ganaderos, los palmicultores, los banqueros, los yuppies corredores de bolsa y en general, gran parte de aquella pequeña sociedad desmandada e irracional a la que tenía que verle la cara todos los días,  había sido contaminada por esos simbolismos perversos desde su niñez, convirtiéndola en una élite caníbal a la que no le importaba corromper a quien fuera por lograr el contrato, negociar con el mafioso para cuidarle la plata, quemarle las tripas a la naturaleza si eso les daba más utilidades o comprar los votos que fuera por sentarse donde su culo estaba llamado a estar. Lo importante era salir de la universidad a sacar el BM del concesionario, calzarse el reloj de oro en la muñeca, comprar el apartamento en los cerros, la mansión en Mesa de Yeguas y la casa en la Cartagenera ciudad vieja, qué sin la lanchita para los paseos, ni para qué tenerla. Todo se valía porque era un dictado de la naturaleza, así lo decían los símbolos: Habían sido gestados para ser alguien. La vida era para ellos, nadie más la merecía.

Ya no podía con el mareo existencial. Decidí entonces que no me iba transformar en el mismo sociópata sin contención en que había visto convertir a los demás y fue por eso que tomé la decisión de tirar mis piedras que son estas letras, enfrentarme sin capucha a ese Esmad abusivo que es la censura social y hacerme echar de La Corporación Club el Nogal de Bogotá, publicándolo todo en mis artículos.

Los simbolismos transitan en dos vías, por una parte el niño rico que se acostumbra a ver a las empleadas alienadas, esclavizadas y animalizadas como si fueran perros que no pueden compartir la mesa ni tocar el agua que lo moja en la piscina, se va a convertir en un ser insensible a quien no le tiene porque importar ni el país ni su gente y, por otra parte, esos mismos simbolismos a la empleada de servició que para la doña viene valiendo lo mismo que la licuadora, o al oficinista asalariado que tiene que meterse dos horas en un bus para llegar a la casa hecho añicos y levantarse a seguir pagando las cuotas del apartamento que terminará de ser suyo cuando llegue a la ancianidad, los van a hacer sentir que su naturaleza está diseñada para dedicarle una vida miserable a la felicidad del patrón, pues es de su esencia conformarse meramente con transitar sobre una existencia impersonal. Lo importante es tener donde dormir y no morir de hambre. Sobre ellos pesan también simbolismos aún más oscuros que tienen como función llenarlos de miedo y sobretodo, dejar sentado que la naturaleza de este país es carnicera, que es de su esencia asesinar a quién se subordine en contra del sistema.

Esta es la naturaleza de las cosas que los jóvenes que marchan en las calles, no aceptarán jamás. Ellos no solo están protestando por lo que está pasando ahora, sino por lo que van a tener que vivir más adelante. A ellos no los infectaron los simbolismos que mantienen enfermos a sus padres. No encajan en esa naturaleza servil. Son creativos, independientes, libres…y también están mareados. Tan rebotados como me reboté yo cuando le declaré la guerra a los narcotraficantes, paramilitares y corruptos que asistían a ese Club. Los jóvenes del paro, a diferencia de las generaciones que los preceden, no llegaron al mundo solo para existir. Ellos también quieren vivir. No se van a conformar con trabajarle toda la vida a las cuotas del apartamento como lata de sardinas que se les traga el alma, ni con vivir temerosos del jefe a quien no le van a chupar las hemorroides jamás, como muy seguramente si lo hizo su padre. Ellos saben que vivir no está en trabajar de 8 a 8 para después empaquetarse en un bus y esperar a ver si ahorran lo suficiente para viajar a Melgar. No. Ellos quieren vivir. Vivir de verdad. Quieren tener tiempo de tomarse un café charlado en las tardes, sentarse en buenos restaurantes, llegar hasta Europa o hasta el Asia, ir a cine y a teatro los fines de semana y los que se proyectan en un hijo, también quieren que llegue a hablar el inglés fluido y que tome lecciones de piano. Y saben que la única esperanza de alcanzar sus aspiraciones, es que no los sacudan desde antes de salir de la universidad con una reforma tributaria y pensional que pugna por la perpetuación de aquellos simbolismos a los ya se les está apagando la luz.

Tampoco creen que la esencia del país provenga del alma negra de ese matarife compulsivo que no ha parado de mangonearnos y por eso no conciben que justo desde que el marrano del rey se cruzó la banda presidencial, se haya reanudado la matazón de gente. Para los jóvenes que hoy gritan en la calle, la esencia y la naturaleza del país sí puede estar en la paz y la equidad.  Y eso para los otros, los que hoy lucen el reloj pomposo y están montados en el X8, es un despropósito inimaginable, un absurdo, algo aberrante… que no es natural.

Los jóvenes marchantes no están pensando en la división social del trabajo, ni en la objetivación del espíritu ni en la ética deontológica. Están por encima de tanta abstracción académica. Le dan cucharaditas de sopa a Hegel, a Kant y a cuanto filósofo encuadernado se les ponga enfrente. Su revolución es íntima y personal, alquímica y mágica. Su lucha no es política sino existencial…y es por eso que nuestro Presidente y todos esos ministros sátrapas están jodidos. Porque no tienen como criticarlos, no tienen el blanco del comunismo en frente, nada huele a marxismo ni a leninismo. La tienen muy difícil los del gobierno porque a esos muchachos solo los mueve la verdad.

La verdad que nadie puede ocultar, que está allí, en la cantidad de hechos percudidos de maldad, desproporcionados y absurdos que nos trajo este nuevo gobierno compuesto por individuos confeccionados por esa arribista cultura decadente, que nos llevó a ver como el Senado le hizo el quite a la moción de censura en contra del Ministro Carrasquilla cuando de frente dijo que sí, que el tumbe de los bonos de agua existió ¿Y qué?, cuando en vivo y en directo el Estado, a punta de cortinas de humo, le hecha una sábana encima al escándalo de Odebrecht, o al percibir el engaño del presidente cuando dijo que no se venían más impuestos y le quiso meter el IVA a la canasta familiar, y llegó al punto, con la reforma pensional que tienen metida entre los calzoncillos, de querer tener de viejos a esos jóvenes pidiendo limosna, porque cuando ese Ministro con alma y cara de vampiro dice que se van a pensionar solo con lo que ahorren, les está diciendo que jamás lo van a lograr. ¿Si no les alcanza para vivir en el pleno sentido de la palabra, como les va alcanzar para ahorrar?

A los jóvenes no se les ha pasado nada. Ni el dedo de un bebé les entra en la boca. Pendejos no son. No se les olvida que el Presidente les quiso hacer pistola con lo del Fracking, que está bañando indígenas en glifosato y que tampoco ha parado de fumigar a plomo a los líderes sociales. Tienen muy presente que agarró a patadas a la Jep que por suerte no pudo tumbar y que amparó al Ministro Guillermo Botero, el asqueroso borracho neonazi que bombardeó a los 18 niños del Caguan y que por mera casualidad, también fue miembro de junta del honroso Club que tuve a bien ponderar al inicio de este escrito. En conclusión, Presidente de Colombia Iván Duque, y se lo digo con todo respeto, a ellos no se les puede tapar que usted además de ser bobo ha sido muy casposo.

Es por eso que no va poder con esos jóvenes si no deja de ser ambas cosas. Usted señor Presidente tiene que dejar de ser bobo y darse cuenta que es la muñeca de silicona que a Uribe ya le empezó a estorbar. ¡Despierte! No ve que le está echando encima a Londoño y a muchos de sus lacayos del Centro Democrático para que lo saquen de donde está y se inmortalice como el único que no pudo terminar, porque hasta Samper untado de perico hasta el cogote, lo pudo lograr.

Y también tiene que dejar de ser casposo. Para lograrlo tiene que alejarse de los que su patrón le puso al lado y mandar para la mierda a todos esos ministros criminales que desayunan, almuerzan y comen en el Club el Nogal y que no lo dejan llegar a donde los jóvenes quieren que llegue.

Dele una patada bien puesta a Carrasquilla y a Holmes Trujillo, a Doña Alicia acompáñela a la puerta y despídala con un besito, a la Blum y a Pacho Santos con una cartica basta, y después si acérquese a los que le pueden ayudar a gobernar y con los que los muchachos si puedan hacer migas. Tóquele la puerta a Petro, a Robledo, a Navas Talero, a Gustavo Bolívar, a Roy, a Cepeda, a Clara López, a Claudia la alcaldesa, póngase los pantalones, tenga guevas y hágale rosquitas esa jauría de lobos uribistas del Centro Democrático que se lo van terminar tragando. Es la única forma de limpiar el basurero en que usted nos convirtió el país.

Lamento mucho señor Iván Duque que no me vaya a hacer caso, de eso estoy seguro, porque hay cosas que no se pueden cambiar y esas si vienen de su naturaleza, porque a usted lo casposo se lo colgaron los demás, pero lo bobo y lo pendejo si lo lleva tan metido en el alma que su cara no lo podrá esconder jamás. Y es precisamente por eso, porque como es bobo, lo que va a hacer es volverse aún más casposo, pensando que así esas alimañas van estar contentas y ya nunca se le van a querer comer las tripas.

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