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COMUNICADO DE PRENSA DEL CONGRESO DE LOS PUEBLOS

Ante falsos positivos judiciales

COMUNICADO DE PRENSA DEL CONGRESO DE LOS PUEBLOS

Bogotá, Colombia. 8 de julio de 2015.

El Congreso de los Pueblos y organizaciones de derechos humanos denunciamos y rechazamos ante la comunidad nacional e internacional los hechos en los que han sido detenidos, bajo la modalidad de falsos positivos judiciales, 16 personas, integrantes de procesos sociales, estudiantiles, periodistas, entre otras.

En este momento en el que se abren más posibilidades hacia la paz, representados en los anuncios de cese al fuego que le dan más confianza al proceso, se desata nuevamente la persecución y estigmatización al movimiento social el cual viene reclamando constantemente garantías al ejercicio de su actividad social y política.

El país ha conocido el sistemático montaje judicial contra líderes de procesos sociales. Tales falsos positivos judiciales han arrojado la interposición de 13 mil demandas administrativas por errores judiciales, esto ha comprometido aproximadamente 27 billones del presupuesto general de la nación. Así por ejemplo, entre 2009 al 2012, 8.600 personas se les vinculó a procesos por supuesta vinculaciones con la insurgencia, de ellas sólo 2058 personas permanecen privadas de la libertad y en consecuencia más del 75% de los capturados fueron declarados inocentes.

Exigimos garantías al debido proceso de las personas detenidas el día de hoy 08 de julio de 2015, toda vez que los medios de comunicación y el alto gobierno, desconociendo la presunción de inocencia, ya han emitido una condena anticipada al imputarles públicamente su pertenencia a organizaciones insurgentes, con ello violan el principio de independencia judicial y debido proceso al que tienen derecho.

Exigimos al gobierno Nacional garantías para la participación política, pues es inconcebible que mediante asesinatos, amenazas y detenciones arbitrarias se pretenda acallar la voz del movimiento social en Colombia.

http://congresodelospueblos.org/

Sobre las conversaciones entre ELN y gobierno colombiano

 La información sobre los procesos de paz es un derecho de todos los colombianos, por eso desde un inicio fuimos claros con el gobierno al expresarle, que no compartíamos la confidencialidad, que él colocaba como condición para iniciar una fase de diálogos exploratorios. Pese a no compartirlo, por el bien de la paz, lo hemos respetado.

Lo publicado en la revista Semana el día 10 del presente mes, evidencia que existen filtraciones de información, sobre lo que se conversa en la mesa de diálogo entre el ELN y el Gobierno. Nuestra Delegación no ha tenido ningún intercambio con periodistas. No podemos ser tan temerarios para aventurar acusación alguna, contra los garantes internacionales de varios países que asisten a todas las reuniones. Quedaría por aclarar si la delegación del Gobierno o algún funcionario de él sea la fuente, que suministra información a Semana.

Como Semana arriesga versiones sobre lo que pudieran ser los puntos de vista del ELN en la mesa, invitamos a Semana a que revele la fuente de información y asuma la responsabilidad sobre el rompimiento de la confidencialidad. Junto a lo anterior, para equilibrar la balanza, se le debe permitir al ELN expresar su versión sobre lo acontecido en el Ciclo que concluyó el pasado ocho de marzo.

Es de todos conocidos que el objetivo de esta fase exploratoria es lograr un acuerdo sobre Agenda y diseño del proceso.

Semana asevera que el problema radica en que el ELN se niega a aceptar preacuerdos. Pero para cualquier persona con elemental información, una Agenda es la delimitación temática sobre asuntos a conversar en una fase siguiente, y como producto de conversaciones y negociaciones se podrá llegar a acuerdos, que puedan interpretar a ambas Partes.

El ELN está dispuesto a conversar sobre cualquier tema para llegar a acuerdos, en la misma medida que el gobierno también esté dispuesto a hacer lo mismo, sobre temas de interés para ambas Partes. Los acuerdos sobre cada punto se harán en la Fase Pública. En la Fase actual no habrá preacuerdos, sólo delimitación de temas para conversar y pactar en la siguiente Fase.

En la mesa se ha avanzado en la confección de una Agenda, que aún no se ha concluido, falta sólo un punto y se trabaja por delimitarlo con claridad, para que sea con base en acuerdos y no con presiones o imposiciones. De lo que se ha avanzado, pese a las dificultades, pueden dar cuenta los países garantes y no lo que nosotros digamos.

Que haya o no divisiones en el ELN es otro “cuento chino”, lógico que en toda colectividad política hay diferencias y matices, lo novedoso es que siendo nosotros una organización política alzada en armas con 50 años de lucha, nos hemos dividido menos que el partido liberal o el conservador. Lo llamativo es que en el asunto de la paz existe unidad interna, mayor consenso y un acuerdo político sólido que el máximo evento democrático, el Quinto Congreso del ELN, concluido el 7 de enero pasado, da testimonio en su Declaración Política.

Sobre el accionar armado del ELN en esta coyuntura política, corresponde a la lógica que el presidente Santos persiste en mantener: “hacer la paz en medio de la confrontación militar”. Él considera que gana más réditos políticos con amenazar a la insurgencia; dice que la paz es “a las buenas o a las malas”. En política algunos acuerdos se pueden hacer a las malas, pero la paz… jamás. Pues si se espera llegar a la paz por las malas, es porque se considera posible y viable la victoria militar, y así seguiremos vendiendo más guerra que paz. Es una pedagogía de paz equivocada.

El sentido común dice que a la paz se llega con hechos de paz y mensajes de paz, no con amenazas y más guerra, como la que adelanta el gobierno contra todos los sectores sociales que actualmente reclaman sus derechos: camioneros, indígenas, campesinos, trabajadores petroleros, mineros, magisterio, empleados estatales, usuarios de servicios públicos, desempleados, etc.

El gobierno habla de paz pero intensifica la guerra contra el pueblo, esperamos que esta realidad cambie, para que la paz esté más cerca.

 

Proceso de paz: ciclo 33


http://goo.gl/CLfUfc

Por Matías Aldecoa

Si el ciclo 32 de los Diálogos de La Habana entre el gobierno colombiano y las FARC-EP resultó ser muy fecundo, el ciclo 33 iniciado el miércoles 25 de febrero abre con el activo respaldo de la comunidad internacional al proceso de paz, lo que lo convierte en un ciclo atípico, que ha visto alterado su habitual ritmo de 3 días consecutivos de trabajo, seguidos de un día de descanso.

Se destaca en ese sentido la llegada a Colombia y La Habana del ex secretario general de Naciones Unidas y premio nobel de paz, Kofi Annan; del señor Bernard Aronson, enviado especial del gobierno de los Estados Unidos para los diálogos de paz; y del premio nobel de paz (1987) y ex presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, quien también estuvo en Colombia.

La presencia de estas personalidades en distintos eventos y en conversaciones con las partes, ha causado impacto político favorable en relación con los diálogos de La Habana, lo que sin duda tendrá incidencia en la opinión nacional e internacional a favor del proceso.

El señor Oscar Arias en sus declaraciones se mostró partidario de un cese bilateral del fuego; respaldó la búsqueda de una fórmula de justicia que reconozca la supremacía del derecho a la paz; y estima que son las condiciones propias del conflicto colombiano las que deben determinar los términos del acuerdo.

Los intercambios con Kofi Annan.

Kofi Annan quien en Colombia se reunió con el presidente Santos, anunció un decidido respaldo a los Diálogos, y dijo que es necesario involucrar a todos los colombianos en el proceso de paz, que “la justicia no pude ser un impedimento para la paz” y que somos los colombianos quienes debemos encontrar la forma de justicia más adecuada, acorde con las propias circunstancias: ”el modelo de justicia debe ser acordado por ambas partes”.

Ya en la ciudad de La Habana, el día 26 de febrero, el ex secretario general de la ONU sostuvo en horas de la tarde una reunión con el Secretariado Nacional de las FARC-EP, en la que intercambiaron opiniones sobre el proceso de paz.

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El jefe de la delegación de paz de las FARC-EP, comandante Iván Márquez, en el saludo que la organización guerrillera le diera al  premio nobel de paz 2001, precisó: “estimamos que su amplia experiencia en la resolución de conflictos (…) pueda ofrecer importantes posibilidades para darle nuevos impulsos a los Diálogos, a partir de su idea de que no hay esquemas preestablecidos aplicables a un proceso de paz”. (Leer comunicado:Saludo al señor Kofi Annan)

Kofi Annan en la Mesa recibió el informe de la Comisión Histórica.

El viernes 27 de febrero el señor Kofi Annan, después de haberse reunido con representantes del Gobierno, asistió a una sesión de la Mesa con ambas Delegaciones en las instalaciones del emblemático Hotel Nacional de La Habana.

En el recinto, el jefe de la comisión de paz de las FARC-EP, Iván Márquez, dio lectura al documento “Para un segundo intercambio de ideas (Palabras dirigidas al señor Kofi Annan)”.

El documento se centra en sustentar la legitimidad del derecho a la rebelión de los pueblos, calificado como “derecho de derechos”, al que se recurre “cuando las condiciones históricas, de clase, de desigualdad y persecución, afligen el alma y la misma dignidad de la persona y el ciudadano”.

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Tras la reunión, el ex secretario general de la ONU concedió una rueda de prensa en la que valoró los avances en el proceso de Diálogo y llamó a las dos partes a continuar haciendo esfuerzos para alcanzar un acuerdo.

“La paz es asunto de todos” dijo, y añadió que “terminar un conflicto no es fácil, las pasiones y tensiones que condujeron a la guerra no desaparecen instantáneamente”. (Video: Para un segundo intercambio de ideas – Kofi Annan)

Las propuestas de las FARC-EP sobre víctimas.

Por otra parte, en la mañana del miércoles 25 de febrero en el Palacio de Convenciones de La Habana, el comandante Pastor Alape de la delegación de paz de las FARC-EP, ante un nutrido número de periodistas dio lectura al documento titulado “Definición concertada de mecanismos e instrumentos de justicia para garantizar los derechos de las víctimas del conflicto”.

Al enumerar nueve acápites de la octava propuesta mínima sobre víctimas del conflicto, el comandante guerrillero dijo que los criterios de justicia a aplicar en el marco del fin del conflicto deben ser concertados entre ambas partes; que debe mantenerse el aserto que la “responsabilidad principal” es imputable al Estado y a otros actores políticos, económicos y militares que han detentado el poder. Seguidamente recabó sobre la necesidad del “reconocimiento amplio del delito político y del derecho a la rebelión, incluidas las conexidades, con todo lo que ello implica”.

Al día siguiente; jueves 26 de febrero en el Palacio de Convenciones el comandante Pablo Catatumbo continuó dando a conocer nuevas propuestas de las FARC-EP en torno al tema de justicia para los rebeldes.

La circunstancia de tener el Estado colombiano la responsabilidad fundamental en el conflicto, lo ha ilegitimado y le ha menguado la capacidad de ejercer justicia. También porque es una verdad incuestionable que esa responsabilidad es compartida no solo por todos los órganos del poder público y demás instituciones, sino también por los partidos políticos, gremios económicos, medios masivos de comunicación y los sucesivos gobiernos de EE.UU.

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Tomando en cuenta esta realidad, el comandante Pablo Catatumbo propuso en nombre de las FARC-EP “la organización y realización de un debate nacional acerca de la justicia en estos casos”, debate en el que debe participar de forma “directa y activa” la organización guerrillera. (Lea también: FARC-EP proponen debate Nacional sobre Justicia y crímenes de estado)

Finalmente el comandante Pablo Catatumbo reclamó el reconocimiento de la función de Estado que ha ejercido las FARC-EP.

El enviado especial del gobierno de los EEUU.

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El día 27 de febrero, después de sostener una entrevista con el presidente Santos en la casa de Nariño, el comisionado Bernard Aronson viajó a La Habana donde sostuvo al día siguiente un encuentro confidencial con los miembros del Secretariado que se encuentran en La Habana, haciendo parte de la delegación de paz de las FARC-EP.

La participación norteamericana en el Proceso, a través de su enviado especial, adquiere importancia dado que los Estados Unidos ha estado presente en el conflicto colombiano desde los orígenes, y en el transcurso de él ha intervenido doctrinaria, financiera, política y militarmente; por tanto es de esperar que preste su concurso en la construcción de un acuerdo y en la cimentación de la paz.

Discusión del punto 3, Fin del conflicto

Para los días 4 y 5 de marzo, se espera el inicio de labores de la Subcomisión Técnica, integrada por comandantes guerrilleros y oficiales de las fuerzas armadas de Colombia.

Como se sabe la tarea de esta subcomisión es elaborar propuestas referidas al cese bilateral del fuego y dejación de las armas. Se espera que en la primera reunión de la subcomisión se escuchen los primeros expertos internacionales sobre los temas mencionados, reuniones en las que participarán los países garantes.

Este es el nuevo contexto donde FARC y Gobierno trabajan para llegar a consensos en el punto de Víctimas


 RECOMENDADO:

Informe especial: Todo sobre el proceso de Paz en La Habana, Cuba

http://www.pazfarc-ep.org/index.php/cronologia-del-proceso

GOBIERNO COLOMBIANO responde a las críticas emitidas por el Centro Democrático

 

Publicado el 22/10/2014

El gobierno colombiano no guarda en secreto el número de circunscripciones que está ofreciendo a las FARC como parte de los acuerdos de paz, afirmó este miércoles Humberto de la Calle, jefe de la delegación del gobierno de ese país en los Diálogos de Paz. En respuesta a las críticas emitidas por el Centro Democrático, señaló que sólo se busca “permitir que quienes han estado al margen de la vida política del país puedan tener durante un periodo mayor representación en la cámara”. Insistió que se trata de “una medida de integración territorial, no es ningún regalo al terrorismo».

RELACIONADOS:

http://opeal.net/index.php?option=com_k2&view=itemlist&task=tag&tag=Humberto+de+la+Calle&Itemid=144

MESA DE CONVERSACIONES PARA LA TERMINACION DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCION DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA EN COLOMBIA

AcuerdoGeneralTerminacionConflicto

Borrador Conjunto – Participación Política

Borrador Conjunto – Política de desarrollo agrario integral

Borrador Conjunto – Solución al problema de las drogas ilícitas

TOMADO DE:

https://www.mesadeconversaciones.com.co/documentos-y-comunicados

RECOMENDADOS:

 

El ventilador del ‘hacker’: “Lo que se necesitaba era tener información del proceso de paz”

SEMANA: ¿Y qué fue lo que pasó?
 
A. S: Todo esto empezó en enero que se iniciaron los acercamientos con la campaña de Óscar Iván, cuando empecé a manejar la parte de presentarle a Óscar Iván, a Luis Alfonso y a David Zuluaga quién era yo, qué hacía. Me dejaron muy claro que ellos no necesitaban una persona que les manejara redes sociales, porque eso lo podía hacer casi cualquier persona. Ellos querían un experto en seguridad informática que tuviera acceso directo o indirectamente a organismos del Estado, de inteligencia. En mi caso siempre he tenido afinidad por la fuerza pública y en 2013 yo tuve mucha participación en el apoyo a varios casos con la Policía nacional y a ellos, a la campaña, les parecía muy interesante mi labor, no desde el punto de vista de apoyo a la fuerza pública, sino de obtener información que se pegara al discurso del expresidente Uribe que es no al proceso de paz.
SEMANA: ¿Pero ellos específicamente sabían o le dijeron explícitamente que tenía que aprovechar los contactos que usted tenía en la fuerza pública para obtener información privilegiada?
 
A. S: Esto empezó como un juego, esto empezó de a poquito, me decían que iban a evaluar mi experiencia, que iban a evaluar mi conocimiento, que iban a evaluar ciertas cosas, hasta que en algún punto Luis Alfonso Hoyos se descaró y me dijo que lo que se necesitaba era tener información del proceso de paz y obtener información de inteligencia de la fuerza pública.
SEMANA: ¿Él de frente le dice eso?
 
A. S: Después de unos 15 o 20 días me lo dice de frente.
SEMANA: ¿Y le dice utilice X o Y métodos?
 
A. S: No, debido a mi experiencia en seguridad informática y a que yo apoyé fuerza pública desde la parte de seguridad informática, ellos asumían que yo podía llegar a tener conocimiento e incluso me lo preguntaban de frente. Usted tiene gente que pueda conseguir información, se puede obtener cierta información del proceso, tiene usted capacidad para obtener información del proceso y el expresidente Uribe siempre tuvo fuentes  que  le suministraban correos electrónicos, datos de acceso. Lo que se dijo directa e indirectamente es si yo podía llegar a acceder a esa información por mis medios técnicos. Lo que ellos estaban pagando no era una campaña en redes sociales sino un experto en seguridad informática y experto en campaña negra. Redes sociales, siempre me dijeron, lo hace cualquiera.
“El equipo negociador por parte del gobierno estuvo plenamente infiltrado”

SEMANA: ¿Parte de lo que usted hizo con el tema de La Habana era contra la guerrilla y también con el equipo negociador?
 
A. S: Desde mi parte yo solo me especialicé en Farc. Pero yo sí tuve pleno conocimiento de que el equipo negociador por parte del gobierno estaba infiltrado, Humberto de La Calle, Eder si no estoy mal, Jaramillo, yo no me puedo atribuir eso y a mí la gente me dice o muchas personas creen que yo me estoy dejando de atribuir cosas, pero yo solo acepto lo que pasó y lo que yo hice. Pero sí estoy 100 por ciento seguro de que el equipo negociador por parte del gobierno estuvo plenamente infiltrado.
SEMANA: ¿Cómo sabe usted  quiénes fueron los que infiltraron al equipo negociador?
 
A. S: Yo dentro de las conversaciones que hubo con Andrómeda siempre supe porque ellos me lo dijeron en diferentes ocasiones, en diferentes situaciones y varios por separado que habían sido ellos cumpliendo instrucciones de arriba, siempre hago énfasis en eso. Entonces yo les decía, venga loco, ¿De quién? de arriba. Después, en diferentes ocasiones, ya entrados como en más confianza, empezaron a nombrar altos mandos militares, nunca especificándolos por completo. Yo les decía nombres y ellos simplemente se reían y pues es una manera de acertar, aquí no se trataba de jugar ni al espía ni nada sino estamos hablando entre amigos.
 
“El Centro Democrático era receptor de la información”
SEMANA: ¿Y la relación suya con Andrómeda en qué consistía? ¿En intercambio de información?
 
A. S: No, nunca fue un intercambio de información. Andrómeda la tenía toda. Lo que se hacía con Andrómeda era comprar información que favoreciera, cuáles eran los objetivos de la campaña de Óscar Iván Zuluaga, dar cumplimiento de la instrucción de no al proceso de paz. La vino liderando Uribe tiempo atrás con diferentes peones. Cuando Óscar Iván Zuluaga se montó como candidato del Centro Democrático, el discurso era no al proceso de paz. Qué debía hacer yo como director en la parte en la que me especialicé en la campaña, suministrar información a la campaña y que ellos la empezaran a filtrar. Ellos se basan en el escudo de que era información que todo mundo conocía. Eso es falso. La información que me suministraban a mí yo siempre la compartí con la campaña de manera directa y yo después veía que había otros grupos que hacían lo mismo que yo y se encargaban de distribuir los mensajes.
SEMANA: ¿La campaña sabía que esa información venía eventualmente de Andrómeda?
 
A. S: Claro, para que a mí me dieran la plata me tocaba decir qué estaba haciendo. A Andrómeda se le dio, no voy a especificar en concreto la suma, pero sí hicimos varios negocios con ellos y todo era bajo el aval de la campaña. La campaña era la que sabía que se estaba obteniendo información. La campaña incluso recomendaba cierto tipo de personas, siempre recomendaron a Timochenko, siempre recomendaron conocer qué se sabía sobre el proceso con el ELN. Y la campaña estaba muy informada, yo iba con información concreta a comprarle a Andrómeda. No era que me hicieran un abrebocas, no, yo les decía, mire, necesito esto, esto y esto.
SEMANA: ¿Ellos pedían información de los negociadores, por ejemplo?
 
A. S: A mí nunca me pidieron información sobre los negociadores del gobierno. A mí me pedían información sobre los negociadores de las Farc. Solo Farc. Recuerdo mucho a una persona del frente 48  que fue hace relativamente poco a La Habana, de él se tenía información y ahí fue, para que la gente corrobore lo que estoy diciendo, cuando esa persona fue a La Habana, si no estoy mal es alias Jairo Martínez, o el nombre de él es Pedro Nel Daza. Cuando empieza a pasar eso el uribismo, el Centro Democrático centra su discurso en que están mandando a los narcotraficantes de La Habana y fue información que en parte yo suministré, y no solo yo, hubo más gente que suministró información. El Centro Democrático era receptor de la información y no hay manera de que lo puedan negar si usted revisa las redes sociales y busca la fecha y mira que todos, absolutamente todos manejaban el mismo discurso que incluso se crearon trending topics en Twitter creados por nosotros para hacer que se moviera más el tema, que siempre fue el objetivo de eso.
“El objetivo era hacer una campaña de desprestigio contra Petro”

SEMANA: Usted anteriormente había mencionado a la Procuraduría y al procurador como parte del respaldo, es decir, ¿qué papel juega el procurador en todo esto?
 
A. S.: Yo no sé si usted recuerda la parte de la destitución de Petro. Cuando destituyeron a Petro estaban hablando de hacer la revocatoria. Yo creo una estrategia, apoyada por el Centro Democrático y por el equipo del procurador, o la gente cercana al procurador, en la que  el objetivo era hacer una campaña de desprestigio en contra de Petro. Yo el documento lo redacté, eso está incautado incluso. La parte, el documento se distribuyó entre los participantes, yo ahí pongo sobre la mesa a Carlos Escobar. Cuando vi que no pasó nada con esa estrategia, y un día cualquiera estoy navegando en Twitter y veo que se hizo parte de lo que yo había propuesto y que están editadas algunas cosas, pero pues el concepto es el mismo, es liderado por Carlos Escobar.
Volviendo al tema sobre lo que le estaba diciendo, yo tenía el respaldo de la gente de la Procuraduría porque yo había sido entre comillas cercano a la Procuraduría por haber hecho esa estrategia. La manera de amarrarme con eso fue que me dijeron, si usted hace una muy buena estrategia le podemos dar algo de las elecciones. Pues yo era asesor político en medios, en redes sociales y me servía. No es que yo me dedicara todo el día a pensar a quién jodía. No, nada. Cuando se entrega eso, yo le hago saber al procurador que yo había sido el que había hecho esa estrategia. Me manda felicitaciones, me manda abrazos. Recuerdo muy bien que me manda un abrazo muy grande, que me van a ayudar.
SEMANA: ¿Y por intermedio de quién se comunica? ¿Quién era parte del equipo del procurador? 
 
A. S.: Habitualmente eso son correos muertos. Yo no puedo dar ese tipo de detalles hasta que aquí no se aclare. Pero así lo nieguen yo tengo la presentación, y eso se puede comprobar. Que lo que yo planteé, eso sí se hizo público.
 
SEMANA: ¿Y la estrategia concretamente en qué consistía? 
 
A. S.: El objetivo era desprestigiar a Petro sacándole temas de corrupción, sacándole temas de alcoholismo. La idea, mire, en esto ellos mismos eran los que se inventaban las cosas, decían mire diga que Petro es un borracho, mire diga que Petro le pega a la mujer, mire, o sea, cualquier cosa que usted se pueda imaginar. A nosotros nos daban las ideas, lo que debíamos era estructurarlo en redes sociales, en cómo se publicaba, cómo se hacía. Y Petro debió haber tenido un ataque muy fuerte entre febrero y marzo, entre enero y febrero también, y una parte de diciembre. Creo que fue el ataque más fuerte que se le hizo en redes. No es que yo lo haya orquestado. No pues yo tenía un documento y se iba a presentar, pero había más gente que estaba trabajando en eso.
“Locos, no me dejen solo porque yo fui defensor de ustedes y voy a terminar el resto de mi vida preso”

SEMANA: ¿Cuándo usted es capturado, gente de pronto de la campaña, del uribismo o de algún lado se le acerca a usted o a su familia a hacerle algún tipo de prebendas para que no hable? 
 
A. S.: Mire, apenas yo caí capturado, por el motivo de mi caso me abstengo de dar nombres o detalles de la situación. Apenas yo caí capturado llegó mucha gente a decirme que el uribismo estaba conmigo, que el procurador, que la Defensoría, mejor dicho me nombraron a todo el mundo. A mí me decían usted se va para Cespo. “Si usted quiere el mismo Uribe le entrega la casa a usted, que usted se queda en esa casa.” Y pues yo decía esta gente está conmigo, me están defendiendo, están defendiendo un patriota. Y yo insisto, yo era más uribista que Uribe. Estaba convencido en lo que estaba haciendo. A mí el Fiscal me preguntó, ¿usted está haciendo algo malo? No. Yo defendí mi país, defendí mi patria, defendí todo eso. ¿Qué pasa? Cuando me empezaron a llegar todo ese tipo de mensajes yo me sentía respaldado. Cuando el tiempo se les empezó a acabar, y yo empezaba a esperar resultados, fue cuando me sentí abandonado. Y no solo eso, cuando me empecé a enterar de los intentos, no amenazas, intentos de asesinarme, yo me empecé a evaluar. Cuando me di cuenta de todo me sentí usado, sentí que perdí diez años de mi vida apoyando el uribismo, apoyando todo esto. Comprobé cómo se usa la fuerza pública en beneficio de unos pocos, de unos intereses políticos. El mismo ministro Pinzón lo dice, no se metan con la fuerza pública. Y este señor Uribe lo defiende y habla bien de ellos. No. Lo que está haciendo es dividiendo la fuerza pública. Cuando empecé a sentir el abandono, mire, yo mandé cartas al procurador, a Uribe, a Zuluaga, a Luis Alfonso, y les decía: “Locos, no me dejen solo porque yo fui defensor de ustedes y voy a terminar el resto de mi vida preso.” Por lo menos 40 años. Y me dijeron “no, le vamos a poner unos super abogados.” ¿Qué me tocó hacer a mí? Buscar a mis abogados, solo porque nadie me ayudó a buscarlos, mi familia es la que me ayudó. Empezar a llamar a la Defensoría, pedir que me visitara. Pero sí pasó algo raro. Al día siguiente al llegar a La Picota me visitó la Procuraduría. Me visita la Procuraduría, y hay una denuncia sobre eso. Que después les cuento cuál es la segunda parte de la Procuraduría, y empiezan a escribir un poco de cosas. “¡Firme!”. Pues yo dije, son de los míos, yo firmo. Incluso, ni siquiera creo que la letra era de ellos. Yo estoy seguro que esa vaina llegó ahí escrita.
SEMANA: ¿Y qué querían que firmara?
 
A. S.: Querían que dijera que aquí me estaban presionando, que aquí en la Fiscalía me estaban presionando para declarar en contra de Zuluaga y en contra de Uribe. Que pienso yo de eso, era una manera de ellos de blindarse. Eso lo intentaron usar hace poco.
“La respuesta al proceso de paz es un grupo armado ilegal”
SEMANA: Volvamos un poco atrás. Cuando usted va a visitar a Rito Alejo, ¿qué fin tenía esa visita? 
 
A. S.: Realmente conmigo no pasó mucho. Recuerdo que en esa reunión, no recuerdo bien quién estaba. Sé que estaba Carlos, había más gente, gente que yo no conocía. Tocan el tema que hay gente de la Fuerza Pública, los disidentes del Ejército se están reorganizando para atacar el proceso de paz. Yo no le puedo dar detalles de eso porque desconozco realmente esa parte, pero yo sí la escuché. Y ante ese tipo de cosas yo siempre digo, me someto a un polígrafo. Con quien sea, cuando sea, me graban, como sea pero yo escuché eso.
SEMANA: Si le entiendo bien, ¿básicamente Rito Alejo estaba como parte de una campaña de un grupo de militares que estaba opuesto al proceso de paz y estaba liderando una especie de grupo para eso?
 
A. S.: No solo un grupo, una respuesta a una posible firma al proceso de paz.
SEMANA: ¿Y en qué consistiría esa respuesta? 
 
A. S.: Esa respuesta es un grupo armado ilegal.
SEMANA: ¿Esa reunión más o menos cuando fue? 
 
A. S.: Eso fue entre noviembre y diciembre del año pasado.
SEMANA: ¿Y volvió a reunirse con Rito Alejo después de eso? 
 
A. S.: No. Realmente yo sentí que eso no era lo mío pues yo estaba en otro punto. Yo nada tengo que ver con operaciones militares ni nada de eso. Y me parecía innecesario ir. Ahí yo me alejé de Carlos Escobar. Yo no era socio de él ni nada como la gente creía. Tuvimos varias diferencias entre noviembre, diciembre y en enero pues simplemente no nos hablábamos.
“La misma Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) me entregaba información”

SEMANA: Recapitulando un poco, ¿qué funciones específicas tenía Andrómeda? 
 
A. S.: Andrómeda nació como una operación legal de inteligencia. Cuando ellos empezaron a adquirir tecnología, que era de muy difícil adquisición, que solo se vende en organismos de inteligencia u organismos del Estado, Andrómeda adquiere un poder inimaginable con unas herramientas que son de uso restringido a la gran mayoría de personas. Cuando Andrómeda se empezó a salir de las manos fue porque altos mandos militares, conocedores del tema, no le puedo especificar porque yo no hice parte de Andrómeda, pero dicho por los miembros de Andrómeda, ellos empezaron con una cosa muy pequeña y terminaron monitoreando todo el proceso de paz. No solo el proceso de paz, todo lo que oliera a favor del proceso de paz. Había diferentes organizaciones similares a Andrómeda, pero Andrómeda se encargó de obtener específicamente información sobre el proceso de paz.
SEMANA: ¿Había otras fachadas similares a Andrómeda?
 
A. S.: Yo no las conocí, yo realmente no conocí Andrómeda. Yo conocí miembros de Andrómeda después del allanamiento que les hicieron. Pero sí se hablaba de varias fachadas de la DNI y del Ejército.
SEMANA: ¿Qué papel cumplía la DNI en todo este episodio? 
 
A. S.: El contacto que yo tuve con la Dirección Nacional de Inteligencia, ellos estaban muy entusiasmados con recibir información sobre los acuerdos que se firmaban del proceso de paz. Los acuerdos que se están negociando ahora, hay una vaina de borradores que manejaban y la DNI siempre buscó la manera de entregar información referente a las milicias de las Farc. Me explico, era información no tan contundente como la de Andrómeda pero era información que funcionaba para desprestigiar más a las Farc y al gobierno.
SEMANA: ¿Pero pedían ellos información sobre la gente del gobierno?
 
A. S.: Eso sí fue un intercambio de información porque ellos solicitaban información sobre el proceso de paz.
SEMANA: Incluido los negociadores…
 
A. S.: Por mi parte yo no tuve acceso a información de los negociadores del gobierno, sí a los de las Farc, pero la DNI solicitaba lo que yo tuviera del proceso de paz. En vista que el objetivo era otro, yo les entregaba ciertas partes de la información.
SEMANA: ¿Esa información era la que usted recolectaba de otros lados, cómo consiguió usted esa información que terminaba en manos de DNI?
 
A. S.: No solo en manos de DNI. La información se obtenía, incluso la misma DNI me entregaba información, Andrómeda, los objetivos que marcaban previamente. Se obtenía información específicamente de los negociadores en La Habana de las Farc, de sus lugartenientes e información clasificada de las Farc, y de inteligencia, que pudiera afectar el proceso de paz de manera indirecta. Por ejemplo, información sobre los atentados. Diferente tipo de información, no solo lo que estaban hablando en La Habana.
SEMANA: ¿Cuánto tiempo y con quién tuvo usted relación con la DNI? 
 
A. S.: Con la DNI yo tuve relación con una persona que hasta donde tengo entendido estaba a dos niveles de la cabeza de la DNI.
“María Fernanda Cabal pasó una lista para que atacáramos esos perfiles
SEMANA: Dentro de los planes que tenían ustedes en la célula, ¿estaba contemplado el ataque, usted lo mencionaba ahora ya un par de veces, a políticos que no fueran afines al uribismo o al Centro Democrático?
 
A. S.: Mire, mi objetivo era atacar cualquier cosa que no fuera compatible con el uribismo y con el Centro Democrático. Incluso, dentro de lo que se ha logrado filtrar, la misma Fiscalía era objetivo de nosotros. El fiscal Eduardo Montealegre era objetivo de nosotros, el vicefiscal. Mire, hubo muchas reuniones en las que yo asistía que estaban Óscar Iván Zuluaga, María Fernanda Cabal, en algunas estuvo, si no estoy mal José Félix Lafourie. Bueno, no solo ellos, Luis Alfonso Hoyos, David Zuluaga, mucha gente del uribismo. Y se decía, bueno, quién está hablando mal de nosotros. Yo presentaba un reporte, yo tengo esos reportes guardados. Se presentaba un reporte y se decía, mire están hablando de esto y esto. Yo daba las recomendaciones de ataque y ellos simplemente me hacían chulito. Y ya. Qué pasa, que en eso yo simplemente le decía a usted qué quiere que digamos. Esto, esto, esto y esto. De ahí nacieron muchos ataques contra la Fiscalía. De ahí nacieron ataques al presidente Santos. Y a mí que no me digan que me volví santista. Recuerde que yo era más uribista que Uribe. Ahora no soy nada de eso, ni santista ni uribista ni nada. Estoy contando lo que pasó simplemente.
SEMANA: Dentro de ese grupo que usted mencionaba, habla  la representante Cabal. Es decir, ¿ellos lo que hacían como grupo era simplemente ordenar o determinar los blancos a quién eventualmente atacar?
 
A. S.: Nosotros teníamos una lista grande y ellos daban recomendaciones dependiendo de temas personales. Le pongo un ejemplo, cuando María Fernanda Cabal hizo el comentario sobre Gabriel García Márquez a mí me tocó montar una estrategia para blindarla y yo por medio de Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga se le dijo: “Venga, qué necesita que pase. Qué perfiles son los que le están atacando más duro.” Ella pasó una lista para que nosotros atacáramos esos perfiles y la campaña pasó otra lista para que los atacáramos. ¿Por qué se hizo eso? Y de eso hay correos que yo tengo como probarlo. ¿Por qué se hizo eso? Porque lo que hizo María Fernanda Cabal, que fue muy criticado por el expresidente Uribe, no por el comentario que hizo sino porque se volvió en contra de la campaña, más no porque estuviera en contra del comentario. Que eso es muy diferente. Y lo que nosotros hicimos, o lo que yo hice, fue todo comentarista relevante o posible influenciador que pudiera afectar a María Fernanda Cabal, yo lo atacaba.
 
“Andrómeda chuzó al presidente”
 
 
SEMANA: Volvamos sobre el tema ¿quién chuzó el correo del presidente? 
 
A. S.: Andrómeda.
SEMANA: ¿Y cuál era el objetivo?
 
A. S.: El objetivo de Andrómeda se terminó convirtiendo  uno de los brazos de información del uribismo. Y el objetivo era saber qué hacía el presidente, cómo lo hacía, cuándo lo hacía, desde su parte electrónica. Siempre me comentaron que A la hija de él también la habían chuzado, también sé que fue la gente de Andrómeda, dicho por ellos, nuevamente aclaro.
SEMANA: Volvamos al papel de la DNI ¿qué papel jugó exactamente Wilson Torres?
 
A. S.: Por ejemplo, yo gracias a él tuve acceso a la base de datos del código de dejación de armas, tuve acceso a información clasificada de primer nivel, a bases de datos del conteo del enemigo, de situación actual de estructura de las Farc. Wilson Torres fue mi pieza clave dentro de la DNI.
SEMANA: Si usted pudiera clasificar el papel de la DNI en este episodio ¿cómo lo calificaría?
 
A. S.: Como un partícipe y co-ayudante mío. Ellos finalmente me dieron herramientas que no me podía dar Andrómeda, me suministraban información, me daban líneas de ataque de lo que podíamos hacer, y todo muy a fin, extrañamente, del expresidente Uribe.
SEMANA: Finalmente, usted ha mencionado dos o tres veces el plan estratégico contra el proceso, si lo pudiera sintetizar es qué, exactamente. 
 
A. S.: El plan estratégico contra el proceso de paz es una manera radical de acabar, tanto militarmente como a nivel mediático, el proceso de paz. Cuando hablo de militarmente no hablo de sometimiento a la Justicia de las Farc, sino buscar la manera de afectar a la Fuerza Pública en contra del proceso, en contra de las decisiones del Estado y de una organización interna de incidentes que han sido –digo esto con total claridad- adoctrinados, porque yo era parte de eso, de tal manera que ellos reciben las instrucciones que les dan desde arriba. El plan estratégico contra el proceso de paz lo único que busca es acabar el proceso a como dé lugar, sin importar las consecuencias. Prueba de ello es que gracias a eso yo estoy preso, y en su momento lo hice completamente convencido, sin dudar que yo estaba haciendo algo bueno. Hasta que caí preso y me intentaron matar de diferentes maneras, no recapacité de lo que había pasado. ¿Y por qué yo hablo de manera vehemente sobre esto? Porque yo fui parte estratégica de ese plan, sin quererlo. Conocía la parte de inteligencia, la parte militar y la parte política, en todas estuve yo.
SEMANA: ¿En la parte política habían células específicas, parecidas a Andrómeda, pero enfocadas en el tema político?
 
A. S.: Sí, claro. A nosotros nos fue bien, entre comillas, porque hacíamos de todo y éramos relativamente económicos para una financiación de una operación de esas, pero lo que es grupos especializados para atacar cierto tipo de personas… le pongo un ejemplo, Carlos Escobar era especializado solo en política, y sé que habían más grupos, de eso no me cabe la menor duda, porque era imposible que pasaran tantas cosas solo con dos grupos, o solo con un grupo.
SEMANA: ¿Por qué decidió hablar ahora? 
 
A.S.: Al principio no lo hacía por miedo, porque tenía tantas amenazas en mi contra, y no es que ahora no las tenga, tengo peores ahora, me están moviendo con un cuerpo de seguridad que es inimaginable, hasta con perros antiexplosivos me están moviendo. ¿Por qué hablo ahora? Primero, porque me cansé de tener al hombro una cruz que no es mía. Yo siempre escuchaba lo que decían en los medios y no era lo que estaba pasando, la gente hasta que no me escucha no cree lo que pasó y la vehemencia con la que yo hablo. Yo quiero que la gente sepa todo, y todavía falta muchísimo por conocerse, que no lo puedo decir todo ahora porque hay procesos investigativos en la actualidad, pero que la gente sí tenga claro algo, y es que yo voy a contar todo. Que de aquí, desde mi parte, no voy a dejar de hablar de nadie. Y que el que tiene algo que ver, de eso voy a hablar. Yo tengo algo que me diferencia de mucha más gente, yo de todo lo que digo tengo pruebas, yo no me estoy inventando nada, y de lo que digo que me contaron lo afirmo y digo que me contaron. Pero de todo, absolutamente todo, tengo pruebas.
 
SEMANA: Cuando usted dice que tiene pruebas qué tipo de pruebas tiene, ¿documentos, correos, videos…?
 
A. S.: Yo tengo documentos, tengo medios técnicos, registros técnicos, llamadas, documentación, información, videos, audios… tengo de todo.
“Uribe aceptó que él había recibido las coordenadas por el general Rey”
SEMANA: ¿Qué tanta de la información que entregó Andrómeda terminó en manos de la campaña o del uribismo?
 
A. S.: Lo que me entregaron a mí, absolutamente toda la información, se le entregó a la campaña, a Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga.
SEMANA: ¿Qué le entregaron concretamente? 
 
A. S.: Ufff, no tengo en la cabeza la cantidad de información, pero fue mucha información. Reportes de comunicaciones entre guerrilleros desde La Habana hasta aquí en Colombia, conversaciones sobre lo que se estaba organizando desde La Habana, sobre lo que se estaba negociando, reportes de alias Jairo Martínez, del frente 48. Que de eso, pues parte de lo que yo entregué a la campaña, pues eso lo terminó diciendo Uribe. Y va decir que no y se va alborotar que no, pero eso lo terminó diciendo él.
 
SEMANA: Dentro de la información que le llegó a Uribe está el tema polémico de las coordenadas, recientemente se supo que eventualmente esa información terminó en manos del general Rey, que pudo haberla filtrado. ¿Qué sabe usted del episodio de las coordenadas y del general Rey?
 
A. S.: Mire, yo estaba en La Picota, cuando salió el especial en Los Informantes. Cuando el general Rey dice que a él lo ‘hackearon’ y hace referencia a mi caso, realmente me dio mucho malgenio, y le voy a contar la historia de cómo fue. El mismo expresidente Uribe aceptó que él había recibido las coordenadas por el general Rey, no fue que interceptaron al general, no. El mismo expresidente Uribe lo aceptó. Andrómeda hacía parte del suministro de información, a esa ala de generales que no estaban a favor del proceso y que estaban a favor del expresidente Uribe. ¿Cómo fue eso? La información le llegó, yo no me atrevo a decir nombres para que después no me hagan otra guerra jurídica como la que tengo, pero la información la tenía inteligencia militar y desde lo más alto de la jerarquía, entre esos el general Rey, fue que se le suministró la información al expresidente Uribe. Eso me lo corroboró a mí gente de Andrómeda, o sea no es que me lo haya imaginado sino que me lo comentó gente de Andrómeda.
“Me hicieron énfasis en atacar a Cepeda, Santos, todos los Gaviria y los Galán”

SEMANA: Volviendo un poco hacia atrás  dentro de los blancos políticos ¿qué políticos, con nombres concretos, eran blancos para ser atacados? 

  1. S.: Es que es más fácil responderle, todo lo que no fuera parte del uribismo es un blanco para ellos. Recuerdo mucho que dentro de la campaña me hicieron énfasis en atacar a Iván Cepeda, atacar a Juan Manuel Santos, atacar a César Gaviria, a todos los Gaviria, a Simón, a los Galán, Enrique Peñalosa también se consideró un objetivo de alto valor, la Fiscalía, específicamente Eduardo Montealegre. A él se le hizo una guerra sucia grande, muy grande.

SEMANA: ¿Esto ordenado desde dónde?

  1. S.: Desde la campaña del Centro Democrático y del uribismo.

SEMANA: ¿Y por qué lo veían ellos como un enemigo?

  1. S.: Porque ellos finalmente están en el proceso de paz, en el sometimiento de la guerrilla, de todo eso. Y no es que yo me haya vuelto guerrillero ni nada eso, es que así fueron las cosas.

Estos son otros fragmentos de la reveladora entrevista de más de dos horas que Semana sostuvo con el ‘hacker’ Sepúlveda. Exclusivos de Semana.com:

«David Zuluaga y Luis Alfonso Hoyos fueron los que me daban instrucciones»

«Uribe es de las personas que más información filtra» 

Frente Amplio por la Paz le apuesta a las Constituyentes

Las conversaciones exploratorias con el ELN: tres tesis desvirtuadas*

Por Germán Darío Valencia Agudelo**

Revista Debates, Universidad de Antioquia. Ed. 67 enero – abril de 2014

 Introducción

Soplan nuevos vientos de paz en Colombia. El gobierno nacional y el Ejército de Liberación Nacional –ELN– vienen reuniéndose de manera reservada, en conversaciones preliminares y desde hace varios meses, con la intención de ponerse de acuerdo en temas sustantivos, operativos y procedimentales que permitan avanzar, de manera segura, a una segunda fase de un eventual proceso de paz. En octubre de 2012, cuando se dio inicio a las conversaciones formales con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Farc–, se advirtió lo inminente que sería una negociación con el ELN. El terreno para estas conversaciones exploratorias se venía preparando, por lo menos, desde agosto de 2013, cuando el presidente de la República, Juan Manuel Santos, confirmó los acercamientos con esta agrupación guerrillera (EFE, 2013). Y aunque «no hay claridad sobre plazos para el inicio de negociaciones formales» (International Crisis Group, 2014, pág. 11), lo más probable es que antes de finalizar el presente año la sociedad colombiana y la comunidad internacional estén frente a un nuevo proceso de paz.

La historia reciente había mostrado que el ELN era la agrupación armada que mayores posibilidades tenía de iniciar un proceso de paz con el gobierno colombiano. Desde principios de la década de 1990 esta organización ha venido apostándole de manera insistente a una salida negociada al conflicto armado1; incluso al iniciar el mandato del actual gobierno el ELN de nuevo ratificó el deseo de negociar la paz (El Espectador, 2010). Pero la mayor muestra de que pronto se iniciará un nuevo proceso de paz la dieron en tiempo reciente el presidente Santos y el comandante de la organización política armada, Nicolás Gavino, alias «Gabino». Los dos advirtieron que estaban dispuestos a negociar la paz: el primero lo hizo en agosto de 2012, justo en el momento en que dio a conocer el Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera firmado con las Farc (Gobierno de la República de Colombia y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, 2012; Internacional Crisis Group, 2012); el segundo, un año después, en una entrevista que dio a la cadena de televisión NTN24 (Rodriguez, 2013).

Estas manifestaciones expresas habrían bastado para que hoy (principios de abril de 2014) las partes estuviera negociando la paz; sin embargo aún no se presencia un acto similar al ocurrido en octubre de 2012 con las Farc. Las explicaciones más comunes que se ofrecen a este fenómeno político son diversas y se pueden agrupar en tres tesis. La primera puede llamarse la tesis del optimista desinformado, que representa aquel grupo de personas que consideran innecesaria una negociación con una agrupación armada que se dirige a la desaparición o el aniquilamiento. Los que defienden esta idea se imaginan al ELN como una agrupación política armada en declive, que está a punto de su final. Consideran que tanto las Fuerzas Armadas de Colombia –FAC– como las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia –AUC– provocaron mucho daño a la organización en las últimas dos décadas, colocándolas al borde del abismo. En conclusión, para este tipo de personas «no se percibe al ELN como una amenaza nacional» (Nuñez & Vargas, 2014, pág. 1) y sugieren, por tanto, al Gobierno seguir explorando la vía armada como estrategia infalible para conseguir la paz.

El segundo grupo de personas se puede agrupar en la tesis del ladino, que parte por reconocer la existencia del ELN como actor armado, pero lo pone en un nivel bajo de importancia en el conflicto colombiano. Lo considera una especie de enemigo de segunda categoría. En este sentido, ve como adecuada la decisión del gobierno nacional de negociar primero con las Farc y una vez firmada la paz con esta agrupación continuar la negociación con el ELN. Los defensores de esta idea ponen al gobierno en una situación similar a la que se encontraría una persona que debe elegir una opción entre varias; y recomiendan como criterio de acción echarle mano primero a la presa más grande y no soltarla; lo peor sería tratar de agarrar varias presas a la vez. En otras palabras, considera este tipo de personas que el presidente Santos hace bien al negociar primero con el «pez grande», que en este caso es las Farc, y luego con el «pez chico», que sería el ELN.

Finalmente se tiene el grupo de los ciudadanos que podrían defender la tesis del cándido. Estos confían en que una eventual negociación con el ELN será muy fácil y rápida; por tanto, advierten al Gobierno lo innecesario e ineficiente que resulta en estos momentos destinar muchos recursos y tiempo en un proceso que requiere tan solo de dos reuniones: una para firmar la desmovilización y otra para recoger las armas. Consideran que este es un actor armado que quiere regresar de manera prioritaria a la vida civil y solo requiere crear unas condiciones mínimas legales que le permita la reinserción social y económica. Esta tesis ha sido construida a través de la experiencia de los últimos gobiernos colombianos y ahora toma más fuerza cuando se observa a un ELN que insiste en querer negociar la paz (Núñez & Vargas, 2014, pág. 1).

A pesar de lo popular y generalizado que resultan estas tres tesis, lo cierto es que una mirada razonada al ELN y al actual proceso de paz que está cocinando en el país con esta agrupación evidencia todo lo contrario. El ELN no es una organización armada débil, a punto de desaparecer. Tampoco es cierto que sea conveniente para el gobierno, para las Farc, para el propio ELN y para la sociedad en general negociar primero con una agrupación y luego con la otra. Y mucho menos es cierto que el proceso de paz con los elenos es y será fácil; por el contrario, hay asuntos difíciles de acordar tanto en temas sustanciales como los operativos y procedimentales; esto es evidente al encontrarse en una situación donde aún no se ha iniciado la segunda fase del proceso de paz, a pesar de que las partes están dispuestas a negociar.

Este texto intentará presentar algunos argumentos que desvirtúan las tres tesis enunciadas; tanto la teoría como la realidad evidencian la falsedad de las mismas. En primer lugar se mostrará que el gobierno no está frente a una organización débil: el ELN es una agrupación política armada en crecimiento, con una plataforma ideológica muy actual y pertinente, y con una legitimidad considerable tanto de la comunidad internacional como de la población donde tiene presencia. En segundo lugar, se llamará la atención sobre lo necesario y urgente que resulta para el país iniciar diálogos de negociación con el ELN de manera paralela a la mesa de La Habana; esto si se quiere que el proceso con las Farc sea exitoso y preparar adecuadamente el terreno para construir un posconflicto firme y duradero. En último lugar, se defenderá la idea que el proceso de paz con el ELN exige mayores condiciones para la negociación de lo que comúnmente se piensa: el gobierno se enfrenta a un actor político muy distinto a las Farc, lo cual ha creado «obstáculos más serios de los que se habían previsto» (International Crisis Group, 2014, pág. 12), y ha impedido que hasta el momento las partes se pongan de acuerdo en temas sustantivos, operativos y procedimentales.

 A. El ELN no es una guerrilla en declive

Desde su creación, en 1964, al ELN se le ha considerado un actor armado relevante en el conflicto armado colombiano. Nace como una organización política caracterizada por trabajar en la construcción de redes de apoyo y el trabajo de masas. En las décadas de 1960 y 1970 se definió por apoyar a los obreros en sus luchas de clase, especialmente los trabajadores del sector petrolero; luego fue vinculándose con sectores estudiantiles universitarios y miembros de guerrillas liberales, con los cuales construyó la idea de una organización política marcada por el trabajo de educación política en centros urbanos. En la década de 1990, debido a la presión de la inteligencia militar, muchos de sus miembros se replegaron a las zonas rurales, provocando un reacomodo en su accionar y destinando un mayor tiempo a trabajar con la población en las zonas marginadas de su dominio y a proteger las riquezas en recursos naturales (Vargas, 2006).

A partir de 1996, con la realización del III Congreso de esta organización se da un giro priorizando el «componente militar y rural» (Núñez & Vargas, 2014, pág. 5), lo cual le permite crecer militarmente y soportar la lucha armada que las fuerzas del Estado y de las AUC estaban ejerciendo; pero también se generó una disminución en el número de hombres y de su accionar territorial (ELN, 2006, pág. 10) (Figura 1). Finalmente, desde 2006 el ELN vienen presentando de nuevo un crecimiento bélico y organizativo. La reducción en la presión militar debido a la desmovilización de las AUC y la reconfiguración que tuvo como organización en recuperar el énfasis político que la había caracterizado ha provocado que tanto el número de acciones bélicas como el número de combatientes esté creciendo (Núñez & Vargas, 2014, pág. 15). A finales de 2013 (30 de noviembre), por ejemplo, esta organización «había realizado 279 acciones superando el número de acciones ejecutadas por el grupo durante todo el año 2012 cuando desarrolló 280 acciones» (Núñez & Vargas, 2014, pág. 23). Además, el número de hombres, según cifras oficiales, se acerca a los 1.500 actualmente, convirtiéndola en la segunda guerrilla en el país (figura 2) y en el tercer grupo armado más grande, después de la bacrim «Los Urabeños» con 2.366 integrantes a marzo de 2013, según fuentes oficiales (GTMI, 2014).

Figura 1. Colombia: accionar del ELN según su énfasis en 2006

Hoy es una organización armada fuerte, que no está ni a punto de la derrota, ni la desintegración, ni la desaparición (International Crisis Group, 2014, pág. 3). Por el contrario, es un ejército que se mantiene y crece en acciones militares (gráfico 1). Los diagnósticos recientes muestran que esta guerrilla «tiene presencia en Norte de Santander, La Guajira, el sur de Bolívar y algunas regiones del norte de Antioquia, así como en zonas del Chocó, Cauca y Nariño, aunque su bastión militar tradicional se encuentra en Arauca, donde sigue siendo el principal grupo armado ilegal» (International Crisis Group, 2014, pág. 5) (figura 2). Es una organización que ha mostrado su capacidad de adaptación y resistencia, que ha sabido muy bien capitalizar su poder político y social, que estratégicamente se ha ubicado en la frontera y que ha generado una situación donde «una derrota militar en el corto plazo sea poco probable» (pág. i). Generando, finalmente, que el gobierno nacional reconozca al ELN en igualdad de condiciones frente a las que le ofreció a las Farc.

Gráfico 1: Colombia: Número de acciones por año del ELN, 1997 -2013



Fuente: Banco de datos Fundación Paz y Reconciliación.

 De esta forma se puede concluir que el país está frente a una insurgencia armada que no está al borde del colapso. Incluso, viene ganando poder financiero, militar y político. Es una guerrilla que ha sabido tomar «ventaja del auge de los recursos naturales extrayendo nuevos ingresos de la industria petrolera en su mayor zona de dominio, Arauca, y ha luchado por el control de zonas mineras en el Chocó y otros territorios» (International Crisis Group, 2014, pág. i). La presencia en estas zonas le ha permitido ampliar las fuentes de financiamiento (entre ellas a través del cobro de impuestos a las personas involucradas en todo el proceso del tráfico de drogas) y con ello fortalecerse militarmente como organización. De allí que sea ingenuo pensar en un derrota militar cercana de esta guerrilla y que se requiera explorar la vía de la negociación política como opción factible para su desmovilización.

Figura 2. Colombia: accionar del ELN según su énfasis en 2013

 B. Se requiere negociar con el ELN de manera paralela a la mesa con las Farc

Para el gobierno nacional resultaría muy cómodo tener la mirada puesta solo en un escenario y en un actor. Colocar todos sus recursos en la mesa de conversaciones de La Habana y luego de un pacto sentarse a negociar con la otra agrupación sería lo ideal para muchos. Sin embargo, ni estratégica, ni políticamente esto resulta correcto. El gobierno requiere cuanto antes tener a las dos organizaciones insurgentes dialogando y dispuestas a llegar a la firma de un acuerdo de paz, que le ponga fin al conflicto de manera sostenible. Cada minuto que se gana con las Farc en la mesa de conversaciones hoy se pierde con el ELN al no tenerlos negociando en otra mesa. Tanto la teoría como la realidad presentan argumentos de todo tipo para incitar a negociar de manera paralela con las dos agrupaciones armadas.

En primer lugar existen razones para el gobierno. Este está perdiendo una magnífica oportunidad de aumentar las ganancias en las negociaciones, pues una característica del actual proceso con las Farc es el carácter de confidencialidad que ha guardado. El gobierno tendría mayor información y certidumbre que las partes para negociar (asimetrías de la información), dado que tendría el privilegio de estar presente como jugador en ambas mesas y con jugadores distintos. También podría aprovechar la ventaja de movilizar los negociadores formados e informados que tiene en La Habana para discutir temas que, sin duda, serán similares en las dos mesas (por ejemplo, en temas de participación política, justicia transicional, víctimas y verdad y desmovilización armada, entre otros). En síntesis, el gobierno está perdiendo una muy buena oportunidad de sacarle provecho a su condición de actor común en los dos eventuales procesos de paz.

En segundo lugar, hay razones para las partes sentadas en La Habana. Lo que buscan tanto gobierno como Farc es firmar un acuerdo que permita iniciar la fase de implementación de lo pactado. La presencia de otra agrupación armada en el país y, especialmente, en las zonas donde tiene presencia las Farc, dificultará, sin duda, la ejecución de lo acordado y la construcción del posconflicto. Esto es evidente si se mira el referente inmediato del proceso de paz con las AUC: el no haber negociado con todos los armados que hacían presencia en los territorios, impidió la construcción de una cultura de paz y avivó la guerra aún más, provocando el resurgimiento de nuevos grupos como las bandas criminales –bacrim–.

El posconflicto es una construcción colectiva, general y que impacta toda la cultura (Rettberg, 2013). Para aplicar programas sociales, hacer acompañamiento sicosocial y construir la cultura de paz ser requiere como presupuesto alejar a las personas y territorios afectados por la guerra de las confrontaciones armadas recurrentes. La firma de un acuerdo de paz con un grupo, mientras se hace la guerra con otro, imposibilita la construcción del posconflicto o al menos hace muy difícil la tarea. En resumen, tanto el gobierno como Farc saben que entre más se avance en la firma de un acuerdo de paz sin incluir al ELN, más tardará el poder hablar de la construcción del posconflicto en Colombia. De allí que haya una presión desde La Habana para que se inicie cuanto antes los diálogos con esta otra agrupación.

Finalmente, hay razones para ambas guerrillas. La presencia de las Farc y el ELN en zonas territoriales comunes crea una amplia gama de problemas para las dos agrupaciones. Tanto las decisiones de guerra o paz como los resultados de una parte dependerán de las decisiones de la otra. De este modo, si las Farc pactaran con el gobierno un cese al fuego y de hostilidades podría resultar muy problemático para esta guerrilla evidenciar su cumplimiento: al continuar en conflicto el ELN podría afectarse a la otra parte, provocando, finalmente, que se vea la persistencia del conflicto como un incumplimiento de lo acordado con las Farc. Igualmente, resulta muy molesto para los farianos la presencia armada del ELN en sus territorios, en la medida que la segunda organización puede ofrecer incentivos para que los combatientes de la primera no dejen las armas, restándole poder de cohesión y dominio sobre sus hombres y poder de negociación frente al Estado (International Crisis Group, 2014, págs. i-ii).

Estas y otras razones llevan a pensar que la mejor decisión para gobierno, Farc y ELN es realizar diálogos paralelos. Los cuales, lo más probable, se realicen en lugares distintos y fuera del territorio nacional.2 Se requiere una apuesta decidida y rápida de todos los actores, incluyendo a la misma sociedad civil, para que se presione a las partes y se logre instalar rápidamente una mesa de negociaciones con el ELN. En conclusión, «en el largo plazo, demorar más estas negociaciones no favorece el interés de nadie. Un proceso en el cual falte el ELN, o uno en el que éste participe tardíamente, carecería de un componente esencial para la construcción de una paz sostenible» (International Crisis Group, 2014, pág. i). Por tanto, «se necesita audacia, creatividad y pragmatismo de todas las partes para que el ELN no pierda la que podría ser su última oportunidad para salir con algo de dignidad del conflicto armado y que Colombia tenga una buena oportunidad para construir una paz sostenible» (pág. i).

 C. Establecer una agenda con el ELN es una tarea difícil

Negociar con el ELN no es una tarea fácil. Así ha quedado claro con el largo historial de procesos de paz fallidos con esta agrupación. Más de veinte años de negociación evidencian que existen variados elementos que complejizan las negociaciones con el ELN, que hacen difícil empezar y harán difícil el avanzar. Todos los gobiernos colombianos, desde Gaviria hasta Santos, pasando por el de Uribe, han intentado infructuosamente negociar con el ELN. Esta agrupación armada, que mantiene casi intacta su cúpula de mando, ha aprendido mucho de estos intentos de paz. Conocimientos que sin duda estarán utilizando en estos momentos.3 El problema es que el Gobierno no está de acuerdo con muchos de los aprendizajes que plantea y desea el ELN: tensiones que van desde asuntos sustanciales como la definición de la agenda, hasta temas operativos y procedimentales como la confidencialidad de las negociaciones o la presencia de la sociedad civil en la mesa.

 1. Tensiones en los temas sustanciales

Al ELN se le distingue, comparada con las Farc, por considerársele como una organización política en armas; que utiliza a estas como defensa y argumento para conseguir fines políticos (Ávila, 2010). Desde su nacimiento en la década de 1960 esta guerrilla se ha caracterizado por buscar y utilizar «mecanismos alternativos de organización y representación en territorios bajo su influencia» (Núñez & Vargas, 2014, pág. 5). En este sentido se reconoce que su lucha es eminentemente política (Elespectador.com, 2014). El ELN nace, se desenvuelve y se mantiene como una organización política armada con ideales vigentes que busca revindicar. Por tanto, cuando se piense en ponerle fin al conflicto armado con el ELN debe considerarse necesariamente estas aspiraciones.

Los motivos de lucha revolucionaria del ELN son variados, estos van desde temas como la defensa de la riqueza natural de las poblaciones vulnerables en Colombia, hasta el mejoramiento de infraestructura física y social de las poblaciones bajo su influencia (Vargas, 2006). De allí que, al pensar en la construcción de una agenda de negociación con esta organización, lo más seguro es que aparezcan estos y otros temas en la discusión. En los procesos de paz anteriores el ELN ha dejado ver que sus aspiraciones políticas en una negociación con el Estado se relacionan con sus luchas históricas de reformas políticas, económicas y sociales. El Estado, por su parte, siempre ha mantenido una postura crítica frente a estas demandas: considera que temas nacionales deben discutirse en otros escenarios; por tanto, defiende la idea de que tanto las reformas al sistema político como las del económico y legal deben darse en el escenario del posconflicto.

En consecuencia, lo más probable es que en el momento actual del proceso una de las mayores dificultades se encuentre en la construcción de una agenda que reúna los temas sustanciales que el ELN propone. Esta agrupación querrá negociar, además de la agenda básica de explotación de recursos naturales (tanto los impactos negativos que trae esta actividad como los beneficios que debería obtener las comunidades), la participación política y la justicia transicional, otros temas como el fortalecimiento de los servicios del Estado en las regiones donde tiene influencia política (servicios públicos, salud y educación) y mayores derechos laborales para los trabajadores de los sectores minero-energético.4 En este sentido es de esperar que para el gobierno y sus representantes en los acercamientos sea muy difícil establecer una agenda de negociación que contenga «los grandes problemas económicos, políticos y sociales que originaron el conflicto social y armado que padecemos hace más de 60 años». (ELN – Comando Central, 2013).

La inclusión de una agenda que atienda los asuntos sustanciales del conflicto podría ser argumento suficiente para que el ELN se siente a negociar con el Estado. Sin embargo la elaboración de una agenda estructural amplia no debe y tal vez no será un factor que destruya o impida los diálogos de paz con esta organización. La misma agrupación ha aceptado la necesidad de establecer una agenda de negociación realista; una agenda que, al menos, esté al mismo nivel de la que se negocia con las Farc en La Habana; una agenda que incluya importantes aspectos de aquellos que considera sustantivos (Medina, 2014). Por ello es de esperar que en los próximos meses se dé a conocer una nueva agenda de negociaciones, con matices y colores elenistas: por ejemplo, con un enfoque más local y territorial de las demandas y con temas precisos que atiendan los problemas de medio ambiente que enfrentan las comunidades ubicadas en zonas petroleras y mineras.

2. Tensiones en los asuntos procedimentales

Al igual que ocurre en lo sustancial, el origen político del ELN, la coherencia y continuidad en sus luchas y demandas y la capacidad de aprendizaje para negociar han provocado que una mirada externa a los acercamientos advierta de las tensiones que deben estar presentes en los temas procedimentales de las negociaciones. Por un lado, el Comité Central del ELN –COCE– ha dicho que quiere un proceso con una serie de características, y, por el otro, un gobierno que no se está de acuerdo con varias de estas demandas. Dos de las grandes diferencias en lo procedimental están en lo multilateral o bilateral de las negociaciones y en los tiempos del proceso:

1. Negociación multilateral vs Negociación bilateral: el ELN ha manifestado su preferencia por una proceso de paz incluyente y participativo, donde tengan asiento los sectores afectados por la guerra, las comunidades vulnerables y la sociedad civil en pleno; propone, además, realizar encuentros abiertos a los medios y con una mayor participación social a la que ha tenido el proceso de paz con las Farc.5 El Estado, por el contrario, desea la confidencialidad en los diálogos y un número reducido de los negociadores (solo de las partes en conflicto); propone una mesa cerrada a las decisiones, pero abierta a las propuestas, con una mecánica similar a la que se utiliza con las Farc actualmente a través de foros y mesas regionales6.

2. Un proceso sin tiempos, ni plazos vs un proceso corto y con resultados: de manera similar se encuentran diferencias en los plazos y los tiempos para realizar el proceso. El ELN se parece a las Farc en este aspecto: propone no ponerle tiempo a las negociaciones y no presionar para que se den resultados rápidos («paz exprés»), esto atentaría contra el éxito del proceso de paz (Valencia, 2013). Por su parte, el Estado siempre ha insistido, tanto con este actor como con las Farc, en establecer tiempos relativamente cortos a la discusión de cada uno de los puntos y mostrar resultados rápidos.7

En lo que si hay una marcada coincidencia en lo procedimental es en la necesidad de la presencia de la comunidad internacional en todo el proceso de paz. La experiencia le ha enseñado al ELN y al gobierno que es necesario que otros países estén presente en las negociaciones. En los anteriores procesos el ELN ha solicitado y ha tenido un apoyo de otros estados en los acercamientos y diálogos; cabe mencionar, por ejemplo, el apoyo del grupo de amigos (Cuba, España, Francia, Noruega y Suiza) en los acercamientos durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) y también en los acercamientos durante el gobierno de Uribe (2006 y 2007) de Cuba, México, España, Noruega y Suiza. En este sentido, se espera que se mantenga la misma tendencia de incluir actores externos en los acercamientos, las negociaciones y la implementación. Sin embargo, es necesario advertir el posible énfasis que quiera darle el ELN a que participen países latinoamericanos como Venezuela, Cuba, Ecuador, Uruguay y Brasil, además de organizaciones regionales como Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

3. Tensiones en los temas operativos

Finalmente está, lo que la literatura ha llamado los temas operativos (Bejarano, 1995; Fisas, 1987), que se relacionan con las condiciones que deben existir para iniciar el proceso y desarrollarlo. En este aspecto el ELN también ha mostrado la intención de negociar en un ambiente por fuera de la mesa distinto a las Farc. La propuesta que ha realizado de manera recurrente es negociar en un ambiente de cese al fuego y de hostilidades con tiempos limitados: «Por esto es necesario que las partes involucradas en el conflicto demos pasos significativos que generen un ambiente favorable. (…) Un cese bilateral del fuego y hostilidades es el mejor termómetro para medir la seriedad y responsabilidad con que se asume el proceso de construcción de la paz» (Coce, 2013). Con este ambiente se pretende que se posibilite una amplia participación social. El gobierno, por su parte, debe de estar manteniendo la posición que ha asumido con las Farc de dialogar en medio del fugo; con esta postura intenta, por un lado, «ejercer presión militar para instar a la guerrilla a llegar a un acuerdo con rapidez» (International Crisis Group, 2014, pág. 16), y, por el otro, no repetir la mala experiencia que le dejó las negociaciones de El Caguán.

Finalmente, otro tema con el que se viene presionando al ELN, para que dé muestra de querer negociar con seriedad y que considera fundamental el Estado y sectores de opinión para iniciar las negociaciones, es comprometerse con parar los secuestros y además dejar en libertad a las víctimas que tiene retenidas (International Crisis Group, 2014, pág. iv). Aunque este es un tema que puede ser parte de las negociaciones, como ha pasado con las Farc, lo cierto es que el ELN ha dado muestra de su compromiso con la protección del Derecho Internacional Humanitario y las normas internacionales de derechos humanos «avanzando acuerdos humanitarios locales relacionados con la eliminación de minas antipersona, la violencia sexual y el reclutamiento de menores» (International Crisis Group, 2014, pág. iv). Se espera que algo similar suceda con el flagelo del secuestro y con los retenidos.

 Conclusiones

Para los científicos sociales aventurarse a lanzar un pronóstico sobre posibles acontecimientos políticos es muy complejo, sin embargo en este texto se ha insinuado que lo más probable es que al finalizar este año 2014 el país esté presenciando el inicio de un nuevo proceso de paz con el ELN. La presencia de un año electoral puede influir muy positivamente a que esta posibilidad se realice: por un lado, el candidato-presidente Juan Manuel Santos podría utilizar la noticia de un nuevo proceso para ganar votos ante los electores en mayo; por el otro, podría utilizar el acontecimiento, si llegara a ser reelegido, como un elemento para mejorar la gobernabilidad en agosto de 2014, una vez posesionado. Santos, al igual que sus antecesores, sabe que la paz es un instrumento muy poderoso para los candidatos a la presidencia de la República y también para los presidentes una vez están en el poder (Valencia, 2013). Pero, independiente que gane o no las elecciones presidenciales, para el país es urgente que se inicien los diálogos con esta agrupación, «sin esperar una perfecta alineación de las estrellas durante el largo periodo electoral de 2014» (International Crisis Group, 2014, pág. i).

El texto presentó tres tesis que es muy común escuchar en Colombia frente a un eventual proceso de paz con el ELN. Presentó algunos argumentos, basados en la teoría y la evidencia, que desvirtúan tales tesis. Mostró que el ELN no es una organización débil y a punto de desaparecer, sino una organización política armada que, luego de una caída hasta 2009, presenta una recuperación hasta la fecha. Además, enfatizó en lo prioritario que debe ser para gobierno, Farc, ELN y la sociedad colombiana iniciar diálogos de negociación de manera paralela a la mesa de La Habana, con el objetivo de preparar el terreno para construir una paz firme y duradera. Finalmente, señaló algunas de las tensiones que deben existir en el actual momento de acercamiento entre gobierno y ELN, en temas sustantivos, operativos y procedimentales. De esta manera el país se encuentra frente a un proceso de paz que es necesario y urgente realizar, pero debe también reconocer que este no será un proceso fácil: habrán grandes discusiones frente a temas como el establecer una agenda y una metodología de los diálogos.

A pesar de estas dificultades, se espera que próximamente gobierno y ELN sorprendan positivamente a la sociedad colombiana y la comunidad internacional con el anuncio formal del inicio de un nuevo proceso de negociación de la paz. Cuyas características, lo más probable, serán: 1) la construcción de una agenda que incluya temas sustanciales como el minero-energético (industria extractiva), los problemas del desarrollo social de zonas marginadas y los derechos laborales; 2) una mesa de negociación con una alta participación e incidencia de la sociedad civil, a través de organizaciones sociales y una convención nacional, en la cual confluyen los diversos actores sociales y políticos del país, también la comunidad internacional; 3) un ambiente para negociar en medio de un cese al fuego y hostilidades; y 4) una nueva mesa de diálogo por fuera del país, siendo lo más probable en Ecuador, Brasil o Uruguay. En síntesis, el 2014 será un año para la paz, donde el gobierno y la sociedad colombiana encontrarán una guerrilla del ELN muy dispuesta a ponerle fin a un conflicto que precisamente en 2014 cumplirá los cincuenta años.

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Notas

* Trabajo presentado en el encuentro académico Conversaciones de paz en Colombia: perspectivas con el ELN. Panel 1. Perspectiva nacional de la negociación. Organizado por la Cátedra UNESCO en RIC/CP, Resolución Internacional de Conflictos y Construcción de Paz, Universidad de Antioquia y Consorcio e International Crisis Group, realizado el viernes 28 de marzo de 2014, Edificio de Extensión de la Universidad de Antioquia.

** Profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia y coordinador de la línea de investigación Conflictos y paz del grupo de investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del mismo Instituto.

1. Hasta 1991 el ELN era la organización guerrillera más reacia a negociar la paz. La primera vez que aceptó encuentros con el Estado en este sentido fue el 30 de abril de 1991. Allí aceptó sentarse con el gobierno a negociar la paz en compañía de las Farc-Ep y Ejército Popular de Liberación –EPL–.

2. «El gobierno ha dejado en claro que las negociaciones con el ELN no se llevarán a cabo en Cuba, un país con vínculos históricos y emocionales con el grupo y donde se celebraron conversaciones con éste durante el mandato de Uribe» (International Crisis Group, 2014, pág. 23). Los países que mayor posibilidad tienen para ser la sede de las eventuales negociaciones son Ecuador (Semana, 2014), Brasil y Uruguay (Valero, 2013).

3. Aprendizajes que incluso el mismo gobierno ha llevado a la mesa con las Farc en La Habana. Así, por ejemplo, la presencia de la comunidad internacional en el proceso de paz.

4. Así lo dejó ver de manera clara Antonio García, miembros de Comité Central del ELN –COCE– al decir que «al igual que las Farc y otros sectores de la sociedad, hemos expresado que la agenda es muy limitada. No permite una discusión más amplia que tenga en cuenta el conjunto de problemas estructurales del país que necesitan ser abordados» (Gómez, 2013).

5. El ELN insistirá en que la sociedad civil debe tener presencia en todo el proceso. En particular, buscará la presencia de organizaciones sociales que agrupen a las comunidades donde el ELN ha tenido presencia históricamente. Además, dada la experiencia reciente de conflictos sociales durante el actual proceso de La Habana, buscará que campesinos, cocaleros, indígenas y otras agrupaciones participen de manera autónoma en una eventual mesa de diálogos. Desde hace tiempo, el ELN ha manifestado que «(…) una mesa que se plantee la paz y no tenga en cuenta la participación activa de los sectores sociales, principalmente los populares y de clase media que no se sienten representados por el gobierno, no será exitosa porque la esencia del conflicto interno colombiano no es solamente militar. Colombia vive una crisis profunda en todos los órdenes, está profundamente afectado el tejido social, se necesita una salida consensuada, solo eso es garantía para la paz, de allí la importancia que en la mesa haya participación de la sociedad como en efecto lo plantaron las organizaciones populares y sociales (…)». (Rodríguez, 2012).

6. Una vía que ha abierto el gobierno nacional para permitir la participación e incidencia de la sociedad civil en los procesos de paz es la Comisión Nacional de Paz. El presidente Santos anunció la reactivación de esta organización el 26 de mayo de 2014. En esta comisión, creada durante el gobierno de Ernesto Samper, tienen asiento múltiples actores de la sociedad civil (Iglesia Católica, gremios económicos y movimientos sociales y políticos) y fue muy apreciada por el ELN en el momento que se creó. Además desde hace tiempo el ELN había propuesto trabajar en crear un movimiento nacional por la paz, que posibilite «una interlocución más amplia y participativa, funcionando también como veeduría constante del proceso» (Núñez & Vargas, 2014, pág. 34) y también ha propuesto la creación de una «convención nacional, un escenario de carácter propositivo, en el cual confluyen todos los actores sociales y políticos del país, y algunos actores internacionales, incluidas las guerrillas y el gobierno, con el fin de definir las rutas para darle salida a los problemas sociales, económicos y políticos del país» (pág. 37).

7. Uno de los problemas que tiene esta primera fase de acercamiento con el ELN es la presión por el tiempo. A pesar de ser unos acercamientos reservados y confidenciales, el ser de común conocimiento los acercamientos hace que el tiempo corra con mayor prisa, si se le compara con la primera fase del actual proceso con las Farc, donde a pesar de extenderse por casi dos años, el tiempo no fue un gran problema (Valencia, 2013, pág. 13)[/embed]

Un Congreso fundamental para el proceso de paz

PORTADA   Aunque muchas prácticas, amenazas y vicios electorales siguieron presentes en esta campaña al Congreso, un nuevo mapa político saldrá de estas elecciones y dependerá de los votos que saque Álvaro Uribe.

El Congreso que se elija este 9 de marzo será el encargado de refrendar las reformas que se produzcan del proceso de paz.

“Este Congreso en particular merece mi admiración”, afirmó el presidente Juan Manuel Santos en su discurso de apertura de la segunda legislatura de su gobierno, el 20 de julio de 2011. Ese trabajo legislativo que Germán Vargas Lleras, hoy fórmula vicepresidencial del mandatario, calificó de “históri

co”, constituyó un punto alto de reconocimiento que esta institución no volvería a lograr. Un año después vendría la debacle de la fallida reforma a la Justicia que hundió la imagen favorable del Congreso de la República dentro de la opinión pública del país. Este domingo 9 de marzo, cuando solo uno de cada cuatro colombianos tiene una opinión positiva del poder Legislativo, 32 millones de potenciales votantes están convocados a elegir los 268 nuevos parlamentarios para los próximos cuatro años.
Varios factores convierten estos comicios legislativos de 2014 en una jornada con importantes consecuencias para la sociedad colombiana. En primer lugar están las condiciones políticas. De sde ya se puede afirmar que este domingo surgirá un nuevo mapa político para el país y el balance de las fuerzas parlamentarias cambiará para el próximo cuatrienio de la mano del expresidente Álvaro Uribe. Un segundo aspecto que hace trascendentales las elecciones del 9 de marzo es el de la agenda que estos legisladores abordarán. Con varias reformas pendientes en sectores clave como la justicia o la salud, los ganadores del domingo definirán asuntos vitales para todos los colombianos. Y por último está el proceso de paz con las Farc en La Habana. En un eventual acuerdo con esta guerrilla algunos de los cambios necesarios para vivir en paz pasarán por los escaños de este Congreso.
Elección ‘típica’
De acuerdo con la Registraduría 2.386 ciudadanos se inscribieron para competir por los 102 escaños del Senado, las 166 curules de la Cámara de Representantes y las cinco bancas del Parlamento Andino. Mientras nueve partidos luchan por la Cámara alta, 37 listas protagonizan la puja por las 33 circunscripciones territoriales, la de indígenas, negritudes y colombianos en el exterior. Sin embargo, las perspectivas de un Congreso renovado no son las mejores.
Un informe de Congreso Visible registra que casi el 70 por ciento de los actuales legisladores busca la reelección: 116 de los actuales 165 representantes a la Cámara y 67 de los hoy 102 senadores. Además un número más pequeño, 24 congresistas, quiere saltar de la Cámara al Senado. Si bien la tendencia de los comicios recientes ha sido la entrada de muchos aspirantes nuevos, en especial en la Cámara de Representantes, en los partidos de la Unidad Nacional muchos jefes políticos le apuntan a repetir.
A lo anterior se añaden los candidatos que son familiares de congresistas, o que representan casas políticas tradicionales, que aunque técnicamente nuevos no constituyen una verdadera renovación. El acceso a recursos económicos y burocráticos así como el sistema electoral y la pertenencia a clanes regionales facilitan la reelección en el Congreso y reducen la llegada, especialmente al Senado, de candidatos de opinión. El voto que está libre de las maquinarias políticas suele ser disputado por muchos aspirantes en la mayoría de las listas.
Otro aspecto preocupante de la campaña al Congreso que finaliza este domingo es el de los candidatos con nexos con parapolíticos. Una investigación de la fundación Paz y Reconciliación, que dirige León Valencia, encontró en diez departamentos del país 97 ‘herederos’ de personas condenadas por vínculos con el paramilitarismo que hoy aspiran al Legislativo. Además, el estudio identificó otro bloque de 34 aspirantes que tendrían presuntos apoyos de bandas criminales, narcotraficantes, guerrilla y contratistas corruptos. Bolívar, Magdalena, Cesar, Córdoba y Antioquia son las regiones donde se presenta este fenómeno.
Las denuncias sobre los torrentes de dinero en las campañas también han despertado preocupación en los entes de vigilancia electoral del Estado y desde la sociedad civil. Alejandra Barrios, de la Misión de Observación Electoral (MOE) alertó que la última semana de campaña el movimiento de efectivo crece y aumentan delitos como el de la compra de votos. La MOE advirtió que La Guajira y Caquetá son dos de las regiones donde es más palpable este derroche.
Si bien las amenazas físicas a los candidatos han venido disminuyendo, la Defensoría del Pueblo reveló un mapa donde 221 municipios del país se encuentran en alto riesgo para las elecciones. En Caquetá, Putumayo, Huila, Cauca y Nariño, las actividades de la guerrilla de las Farc interfieren directamente en el proceso electoral mediante amenazas, panfletos e intimidaciones. En esta región del sur los simpatizantes del partido uribista, Centro Democrático, han denunciado esos ataques. Antioquia, con 25 localidades, es el departamento que lidera la lista de zonas donde hay una alta probabilidad de acciones perturbadoras de los comicios.
Aunque en menor grado y en modalidades diferentes a las pasadas elecciones, la violencia de los grupos armados, el fraude y otros delitos electorales, la compra de votos y el derroche de dinero, las maquinarias familiares, los herederos de la parapolítica y la dificultad para los candidatos de opinión vuelven a ser protagonistas de la campaña hacia el nuevo Congreso. Gobierno versus oposición
Una de las novedades del proceso electoral de 2014 es la irrupción de un nuevo movimiento opositor, el Centro Democrático. La presencia del expresidente Álvaro Uribe como cabeza de lista al Senado marca un aspecto que diferencia estos comicios de todos los anteriores. Es la primera vez en la historia contemporánea del país que un exocupante de la Casa de Nariño no solo regresa a la arena política lanzándose al Congreso sino que lo hace en abierta y declarada oposición al presidente en ejercicio. Sin grandes electores en su lista, Uribe se dejará contar este 9 de marzo y de ese resultado dependerán tanto su nuevo peso dentro del panorama político como el tamaño de su bancada opositora.
Los colombianos tendrán, como casi nunca, dos tipos de oposición en su menú de las elecciones legislativas. Del lado derecho del espectro político están los recién llegados uribistas y desde el izquierdo, el Polo y la Alianza Verde. Los tres partidos de la Unidad Nacional, liberales, Cambio Radical y La U, junto a la mayoría de conservadores oficialistas, tienen sobre sus hombros la responsabilidad de mantener la mayoría para un eventual segundo mandato de Santos. No obstante, por bien que les vaya, lo más probable es que la coalición de gobierno no logre conservar las amplias mayorías de más del 80 por ciento del Legislativo que gozó la Casa de Nariño en estos cuatro años.
La entrada del uribismo a la contienda de marzo no solo redibujará el mapa político sino también golpeará a las dos actuales fuerzas mayoritarias: el Partido de la U y el conservatismo. El paso de Uribe a la oposición junto a una exitosa campaña en la que afirma que su partido “no es La U” minarán los votos del primer bloque parlamentario hoy en el Congreso. Del lado de los conservadores el impacto podría sentirse en una reducción en el respaldo de opinión que el liderazgo carismático del exmandatario había direccionado hacia las huestes azules.
La otra definición del nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso viene del lado izquierdo. En los últimos 12 años el Polo Democrático ha ejercido la oposición a los dos gobiernos de Uribe y al de Santos. Sin embargo, hoy las fuerzas de izquierda llegan divididas a las elecciones parlamentarias bajo tres estandartes: el Polo liderado por el senador Jorge Robledo; la Alianza Verde bajo Antonio Navarro Wolff y de orientación petrista, y la Unión Patriótica con el regreso de Aída Avella. Su mayor desafío es conservar el 10 por ciento del Senado que hoy controlan y no quedar tan lejos del resultado final de los uribistas.
Por último, un puñado de partidos minoritarios, encabezados por el movimiento evangélico Mira, luchan por su supervivencia ante el aumento del umbral. De no alcanzar la cifra de unos 400.000 votos, estas organizaciones no entrarían a la distribución de curules y el Senado de la República estaría conformado por partidos grandes con mayor número de ellas.
Desde hace mucho tiempo no confluían en una elección líderes políticos de la experiencia, el recorrido o el reconocimiento de las cabezas de lista de la mayoría de partidos en la contienda. Independientemente de los resultados finales, un Senado con figuras de la talla de Álvaro Uribe, Horacio Serpa, Antonio Navarro Wolff, Carlos Fernando Galán y Jorge Robledo es garantía de debates serios y una democracia fortalecida.
Tiempo de reformas
La debacle de la fallida reforma a la Justicia en junio de 2012 marcó el divorcio entre el Congreso y la opinión pública tras los positivos resultados de 2010 y 2011. Luego de aprobar iniciativas como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, el Legislativo no solo se desplomó en su imagen favorable, sino también alimentó el sentimiento generalizado de pesimismo e inconformidad que hoy embarga a la sociedad. Aunque en 2010 la abstención en las elecciones parlamentarias llegó al 56 por ciento, en 2014 el debate sobre el voto en blanco ha canalizado una corriente de frustración con la clase política, cuya verdadera magnitud solo se sabrá con los datos finales de la elección.
Lo más paradójico del crítico ambiente electoral que se vive es precisamente la ambiciosa agenda que el nuevo Congreso tendría que abordar desde julio próximo. Cuando un porcentaje aún por determinar de colombianos irá a las urnas a sentar protesta, las tareas que les esperan a los legisladores electos serán de la mayor importancia. El actual Legislativo deja pendiente el trámite de una reforma al sistema de salud que toca la vida cotidiana de todos los ciudadanos. Paralizada por la época electoral, lo más seguro es que ese proyecto, u otros más que se presenten, se reactiven en la próxima legislatura.
Dentro de las iniciativas que se le quedaron en el tintero a la administración Santos, y que son urgentes para el próximo gobierno, están temas como las pensiones, la educación superior y la pendiente de la Justicia. A lo anterior se añade la propuesta de reforma política que anunció el candidato vicepresidencial Germán Vargas,  que tocaría la reelección y los periodos de los mandatarios locales. Otros asuntos como nuevas reglas para la minería, una reforma tributaria adicional y el nuevo diseño del sistema ambiental también harían parte de la agenda legislativa de los siguientes cuatro años.
¿El Congreso de la paz?
Si una idea para definir este nuevo Congreso ha hecho carrera durante la campaña, es la de ser el encargado de materializar el proceso de paz. Si bien son inciertos los ritmos de las negociaciones del gobierno con las Farc, un eventual acuerdo con La Habana tendría que firmarse dentro del próximo cuatrienio. De ser eso así, se desprendería una agenda de reformas constitucionales y proyectos de ley que deberían tramitarse en el Legislativo que surja de las elecciones del 9 de marzo.
El próximo gobierno, que si las elecciones fueran hoy sería el segundo de Santos, tendría que discutir esos cambios que involucran desde el agro hasta el sistema político con un Congreso con dos bloques opositores: el uribismo y la izquierda. Así, el margen de maniobra de la siguiente Casa de Nariño no será tan amplio y dependerá del tamaño y la fuerza de esas dos bancadas. Un escenario más factible es el inmediato donde, de Santos reelegirse, el bloque del Centro Democrático llegaría al Senado a hacer control y criticar el proceso actual con la guerrilla. Ambos escenarios políticos dependerán, entre otros factores, del resultado final que obtenga la lista del Centro Democrático en los comicios legislativos.
En conclusión, aunque la campaña al Congreso de 2014 tuvo ‘más de lo mismo’ en cuanto a amenazas, discursos, publicidad y prácticas y vicios electorales, su impacto futuro será más fuerte que solo un reacomodo de curules y de partidos. Una nueva oposición de derecha verá la luz, cuyo tamaño será una de las incógnitas más esperadas por resolver cuando las urnas se cierren a las cuatro de la tarde de este domingo.

LAS 14 del 2014
Estas son las cifras claves para entender las elecciones de este domingo.
0 debate: han tenido en la campaña temas tan trascendentales para el país como las reformas a la salud y a la justicia, el empleo y la educación.
3 billones de pesos: es la contratación que, según denuncia el uribismo, repartió el gobierno entre los congresistas de la Unidad Nacional para aceitar la maquinaria electoral.
260 municipios: presentan riesgos electorales  por la influencia de grupos armados ilegales y fraude según la Misión de Observación Electoral.
131 candidatos: tendrían, según la Fundación Paz y Reconciliación, relaciones con parapolíticos o grupos armados ilegales. 3,34: El porcentaje de voto en blanco para las elecciones al Senado registrado en 2010 y equivalente a 374.000 votos. La incógnita no está en si subirá este indicador sino cuánto.
3 logos distintos: tuvo que presentarle el Centro Democrático uribista a la Comisión Nacional Electoral antes de que se lo aprobaran.
4 partidos: el Mira, el Polo, la Alianza Verde y Opción Ciudadana (antiguo PIN) luchan por llegar al umbral.
681.391 votantes  huérfanos: en relación a 2010, cuatro de los 10 más grandes electores del Senado no se presentan: Juan Lozano, Gilma Jiménez, Dilian Francisca Toro y Liliana Rendón. Un botín con destino incierto.
46 años, 36 años, 28 años, 20 años y 13 años: cumplen, desde que los eligieron por primera vez al Congreso, Roberto Gerlein, Horacio Serpa, Álvaro Uribe, Jimmy Chamorro y Antonio Navarro. Son las renovadoras cabezas de lista al Senado del Partido Conservador, Liberal, Centro Democrático, de La U y Alianza Verde. X: el número de curules que conquiste el uribismo es la gran incógnita de las elecciones. Su peso puede redibujar el mapa político.
68,5 por ciento: de los congresistas buscan reelegirse según cuentas de Congreso Visible.
234 curules: tiene la Unidad Nacional en Cámara y Senado. Conservar esa aplanadora de 82 por ciento de los escaños va a ser casi imposible.
22.000 millones de pesos: cuesta la elección y los sueldos de los cinco miembros colombianos del Parlamento Andino. Solo dos de cada 10 colombianos piensan participar en este sufragio.
32.184.672: son los electores potenciales para las elecciones al Senado, Cámara de Representantes y Parlamento Andino. En 2010 solo el  44 por ciento votó en las legislativas.
08 marzo 2014