Archivo de la categoría: Internacionales

«Dossier» Viernes 25 de 2014. Ministro de defensa de Rusia dice: «nos vimos obligados a reaccionar»

«Dossier” Viernes 25 de 2014. Ministro de defensa de Rusia dice: “nos vimos obligados a reaccionar”

«Dossier»: Movilizaciones pro-rusas en Ucrania

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-229408

GUIA ILUSTRADA PARA DAR UN GOLPE EN VENEZUELA

GUIA-ILUSTRADA-EN-PDF

Ucrania o el espejismo de la prosperidad capitalista

                   

Ni con las hienas ni con los chacales

¿Qué ha provocado la crisis actual en Ucrania? Si nos guiamos por lo que se plasma en los medios de comunicación parece que estemos ante una película de “buenos” y “malos”, y que la única dificultad para entender la trama estriba en descubrir el carácter bondadoso o malvado de cada uno de los personajes. 

Para unos, la mayoría de los medios de comunicación pro-occidentales y pro-burgueses, el “malo” era Yanukovich que, como “títere” de Putin, quería impedir que Ucrania se integrase en el muy “democrático” club europeo rompiendo sus opresores lazos con la Gran Rusia. 

Para otros, sobre todo entre la izquierda, el “malo” es la CIA, el imperialismo americano, que organizó un golpe de estado contra un gobierno elegido democráticamente, poniendo en su lugar a otro basado en dirigentes de partidos de extrema derecha o fascistas.

Pero no estamos ante una película del oeste. Estamos ante una crisis económica, política y social de tremendas dimensiones. Lo cierto es que se ha desarrollado una dinámica en Ucrania que no siempre controlan los dirigentes ni los instigadores. No se trata de descubrir las conspiraciones (que juegan un papel secundario) sino de entender los procesos que subyacen en la sociedad y que, en última instancia, determinan la actuación de los personajes.

Lo primero que debemos destacar es que la crisis de Ucrania deja algo muy claro: El capitalismo es un callejón sin salida para los pueblos del Este de Europa. Han pasado de las brasas al fuego. Vieron un espejismo de prosperidad en el capitalismo, pero la implantación de “la economía de mercado” está causando un sufrimiento tremendo.

Del colapso del burocratismo al fracaso del capitalismo

El burocratismo, los regímenes de bonapartismo proletario que gobernaron en Ucrania, la URSS y el resto de los llamados países del Este, llegaron al colapso por falta de una revolución política. Decimos bonapartismo proletario, partiendo del análisis de Marx del proceso posterior a la Revolución Francesa y que personificó Luis Bonaparte, para definir un proceso y un régimen en el que, sobre todo en la URSS, se había producido un retroceso respecto a los logros y conquistas de la Revolución de Octubre (control del Estado y de sus instituciones por parte de los trabajadores rusos), pero no en las relaciones de propiedad conservando su carácter público hasta la caída de estos regímenes. 

Esa contradicción entre la ausencia de una auténtica democracia obrera, que había sido sustituida por una burocracia cada vez más parasitaria, sólo se podía superar con una revolución política que conquistara los derechos democráticos que la clase obrera no podía ejercer, es decir el verdadero socialismo, o bien la vuelta al capitalismo, que es lo que deseaban una gran parte de los altos cargos, la nomenklatura. Pasar de ser administradores a propietarios con el fin de incrementar sus privilegios y convertirlos en hereditarios. Putin es el ejemplo más claro, proviniendo del KGB (los servicios secretos de la URSS) se ha convertido en el máximo representante político de la nueva oligarquía burguesa.

Pero el capitalismo ha tenido más de veinte años para demostrar que no era una alternativa, sino un espejismo. La caída del muro de Berlín y de la URSS supuso para Ucrania una debacle económica que comienza en 1990 y provocó un colapso en el PIB del 40% y un largo proceso de crisis que se prolongó durante una década. 

Incluso en el caso de que se pretendiera achacar una parte de esa crisis a la herencia del régimen burocrático, lo cierto es que la economía de mercado también ha demostrado sobradamente su incapacidad para sacar a Ucrania del atraso. Tras unos años de crecimiento económico irregular entre el año 2000 y el 2008, en 2009 la economía ucraniana sufrió una de las caídas más profundas en todo el mundo con un retroceso en su PIB del 15% mientras el PIB per capita caía en un 31%.

 

 

 El resultado de todo ello es que el PIB de Ucrania se sitúa hoy en los niveles de mediados de los años 70, lo que indica que ha retrocedido cuatro décadas, en menos de 20 años. De hecho lleva más de dos años, desde 2012, con cifras de crecimiento en torno al cero. Un -0,2% en 2012 y un 0% en 2013, cuando la previsión de este último año era la de crecer un 4%.

Si el estalinismo condujo con la asfixia burocrática de la economía, a un callejón sin salida que llevó al colapso del régimen, estas cifras demuestran la incapacidad del capitalismo para suponer una alternativa. Han saltado de la sartén al fuego.

Un nuevo espejismo: la Unión Europea

Pero para tratar de comprender mejor la psicología que domina en la sociedad ucraniana debemos comparar su realidad con la de sus vecinos. 

Ucrania es un país con una población muy similar a la del Estado español, alrededor de 46 millones de habitantes, con una superficie algo mayor. Sin embargo su PIB, según el Banco Mundial, es sólo el 13% del español. Tanto su PIB como su renta per cápita son 7,5 veces menor que la española. Por eso, y ante la ausencia de una alternativa de cambio revolucionaria, tanto en Ucrania como en Europa, no es de extrañar que la aspiración de las masas en ese país sea “ser europeos”. Más aún si tenemos en cuenta que la verdadera comparación se hace con Alemania, que está mucho más cerca, quien tiene una renta per cápita 11 veces superior. Mientras los ucranianos tienen una renta per cápita de 3.867 euros, en el caso alemán es de 41.863. Alemania es un imán para una parte de la sociedad ucraniana como no lo es probablemente en estos momentos en ningún otro caso de Europa. 

En definitiva, tener en cuenta que en un estado con ciertas similitudes al español, viven con un PIB equivalente al de Andalucía, nos puede ayudar mucho a hacernos una idea de cómo se vive y dónde están las raíces del descontento social. 

De Rusia, salvo el sector de la población rusa, no hay confianza en esperar una alternativa positiva. La identifican con el estalinismo y no es ninguna broma. Ucrania que formó parte de la URSS en su fundación, sufrió los efectos de la colectivización forzosa en los años 30 (se cuentan por millones los muertos de hambre en el invierno del 32-33). Y no sólo con el estalinismo sino que también relacionan a Rusia con una relación de dominio bajo la bota imperial de Putin.

Los enfrentamientos en líneas nacionalistas, que han sido bien utilizados, tanto por el imperialismo ruso, como por las formaciones de extrema derecha, están sirviendo para enmascarar las cuestiones de clase. Bajo una u otra bandera, Ucrania ha estado regida por gobiernos corruptos que se enriquecían a costa de las masas desde la desintegración de la URSS.

La consecuencia es que para un sector de la sociedad ucraniana todo lo bueno viene de Europa; y todo lo malo, de Rusia, del Estalinismo. Y hay otro sector que se identifica con Rusia como refugio. Esto es lo que da pie a que se pueda dar un enfrentamiento.

Ver la evolución política de los últimos 10 años puede ayudar a entender cómo se ha gestado esta dinámica.

 – En 2004, gana las elecciones presidenciales Yanukóvich (proruso), pero se anula por fraude por el Tribunal    Supremo. Se repiten y las gana Yúschenko (y Yulia Timoshenko, la “princesa del gas”).

– En 2006 hay elecciones parlamentarias con cambio de signo: gana Yanukóvich obtuvo el 33,28% de los          votos; el bloque de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, el 22,7%; mientras que el bloque Nuestra              Ucrania, la principal base de apoyo del presidente Yuschenko, se ubicó tercero, con el 13,53%. El Partido        Socialista de Ucrania, miembro de la coalición gobernante, consiguió el 5,37%, seguido del Partido                    Comunista, con el 3,46% y del bloque Oposición Popular, con el 3,35%.

– En las elecciones de 2007, gana Yulia Timoshenko. (el PCU aumenta 2 puntos).

– En 2010 Viktor Yanukóvich, vuelve a ser Presidente de Ucrania al ganar las elecciones presidenciales y            fuerza la dimisión de Yulia Timoshenko, que era la Primer ministro.

– En 2012 gana de nuevo las elecciones parlamentarias Yanukovich. El PC asciende a un 15% y la extrema        derecha a un 8% (Svoboda). Hace ya dos años que los resultados electorales mostraban elementos claros      de polarización política con el crecimiento de los “extremos”.

El “gran juego” entre las potencias

Ahora las potencias se intentan repartir el cuerpo de Ucrania. Rusia, lo considera su territorio, EEUU quiere debilitar aún más la posición de Rusia, y la UE quiere aprovechar la situación (especialmente Alemania) para su política expansionista (como con Polonia…).

EEUU y la UE llevan muchos años tratando de separar a Ucrania de la esfera de influencia rusa. El imperialismo europeo esperaba integrar a Ucrania como un miembro más de la UE lo que ha sido considerado por la nueva clase dominante rusa como que los imperialistas europeos han hubiesen ido a mear a su puerta. Se afirma que EEUU lleva financiando a la oposición en Ucrania los últimos 20 años.

Tras años de presiones y negociaciones la UE confiaba en que Yanukovich iba a firmar el tratado comercial. Pero Rusia contraataca ofreciendo unos fondos de 11.000 millones de euros y una rebaja en el precio del gas del 30%. Yanukovich anuncia en noviembre su renuncia al acuerdo comercial con la UE.

Es evidente que mucha gente ve ese paso como una amenaza para su sueño europeo y una garantía de seguir bajo el dominio ruso.

Un movimiento de masas sin alternativa revolucionaria

Esto prende el malestar social provocando un movimiento de masas, no un “golpe de estado”, que acaba con un Gobierno que carece de respaldo social. Nadie sale a defenderlo, quedó suspendido en el aire, acorralado y haciendo uso de una torpe y bestial represión que aceleró su aislamiento. Sólo la extrema derecha, organizada, con financiación y con un proyecto fue capaz de capitalizar el movimiento.

No es la primera vez que vemos en la historia un movimiento de masas que acaba siendo capitalizado por fuerzas reaccionarias por falta de alternativa revolucionaria. Pero una cosa es disturbios por la descomposición de una sociedad sin orientación y otra muy distinta pretender que en Ucrania se ha producido una “revolución”. El gobierno ha caído al quedar sin base social a pesar del respaldo obtenido por el Partido de las Regiones en las dos últimas elecciones. No sólo tenía oposición en la calle, sino que, además, ningún sector de la población lo defendió. Ya quisiera la CIA ser capaz de sacar a la calle a cientos de miles de personas y provocar ese movimiento a su capricho. Sólo sobre el fundamento de los procesos objetivos que hemos analizado, se puede explicar semejante convulsión de la sociedad.

Pero da la sensación de que EEUU, que ha impuesto a su títere, ha calculado mal. Han dado cuerda a un proceso que se les ha escapado de las manos. 

Si el nuevo gobierno de Ucrania o alguno de los grupos fascistas envalentonados provocan alguna masacre darán a Putin la excusa perfecta para intervenir militarmente. Y no es difícil teniendo en cuenta el carácter nazi, anticomunista, racista, xenófobo y antisemita de estos grupos de extrema derecha nacionalista herederos del nazi Stepán Bandera. Ya ha habido pogromos contra el PC y contra alguna sinagoga, y podría haber conatos de limpieza étnica como vimos en los Balcanes, en caso de una agudización del conflicto. No es casualidad que el primer acto del Parlamento en la primera sesión después de su reapertura fuera un voto para abolir el ruso como segunda lengua oficial. No beneficiaría en nada a EEUU y UE que Ucrania cayese bajo el dominio militar de Rusia pues perderían una zona de expansión que llevaban mucho tiempo trabajándose.

Desde un punto de vista de la clase trabajadora, una invasión rusa de Ucrania sería un desastre porque, desde luego, no lo haría para defender los derechos democráticos ni del pueblo ruso ni del ucraniano. Exacerbaría los enfrentamientos nacionales, fortalecería el militarismo ruso y al régimen bonapartista de Putin durante un tiempo. En consecuencia también se endurecerían las condiciones de desarrollo de un proceso de cambio social, pues una situación de estas características absorbe las energías de las masas desplazando el conflicto de clase durante todo un período. 

Y la intervención rusa es posible porque no estamos hablando de un escenario lejano, Ucrania para Rusia es su casa. Estamos ante uno de los escenarios de la lucha interimperialista en el mundo. 

El imperialismo ruso es relativamente débil frente al de EEUU: 15,6 billones de dólares de PIB frente a 2 billones. Eso determina que Rusia no puede jugar el papel que jugaba la URSS en el mundo en los años 70.

Pero eso es una cosa y otra muy diferente es meterse en su zona de influencia más cercana poniendo en peligro no sólo sus intereses económicos, sino también otros, como los geoestratégicos, políticos, militares… La base militar de Sebastopol es la principal para su Armada. Por eso Crimea ya es suya. Hablar en este caso de que se ha ejercido el derecho de autodeterminación es una broma de mal gusto, sobre todo para los tártaros, hoy en minoría que eran originariamente la población mayoritaria. Se trata de una simple anexión.

Antecedentes históricos y riesgos de la situación

Conviene repasar un poco una parte de la historia de Crimea. Esta península es parte de Rusia desde el siglo XXVIII. En 1944, Stalin deportó  a los tártaros de Crimea, para dejar esta zona en manos de población rusa mayoritaria. En 1954, Nikita Kruschev (de origen ucraniano), incorporó la república autónoma de Crimea a Ucrania.

En el referéndum celebrado en Ucrania por la Independencia en 1991, el 90% de los votantes lo hizo a favor. Pero en cuanto se formó la Comunidad de Estados Independientes (CEI), Ucrania firma un acuerdo de cooperación con Rusia. Y, además, como respuesta muy significativa a la declaración de independencia, en mayo de 1992, el parlamento ruso, declaró “ilegal” la cesión de Crimea a Ucrania (no hizo “nada más”, pero la amenaza era clara).

No olvidemos lo sucedido en las dos guerras de Chechenia (1994-96 y 1999-2000) o en Georgia en 2008 cuando el imperialismo ruso no dudó en intervenir.

También es cierto que Ucrania no es lo mismo que Georgia. Tiene 46 millones de habitantes y es más grande que todo el estado español. El ejército ucraniano es, sobre el papel, el más grande de Europa, pero ante una invasión rusa no está claro cuál sería su respuesta. Por eso mismo han creado una nueva Guardia Nacional de 60.000 miembros, porque no se fían. Lo ocurrido con el Almirante Berezovsky en Crimea demuestra que el ejército ucraniano podría dividirse en dos. El nuevo gobierno le nombró y le envió a Crimea. Nada más llegar Berezovsky se puso a disposición de las autoridades pro-rusas de la península.

La crisis ucraniana ha abierto la posibilidad de una intervención militar rusa, pero también hay otras posibles vías de desarrollo del conflicto. 

Podría desencadenarse una guerra civil que crearía las condiciones para la partición de Ucrania y que forzase la intervención rusa. Sería la desintegración de ese Estado tal y como lo conocemos hoy. Si el gobierno del presidente ucraniano Arseni Yatseniuk no puede ofrecer otros “éxitos” pueden verse empujados al conflicto por su propio discurso nacionalista.

A ninguno les interesa una guerra

Pero también hay que contemplar la posibilidad de que el gobierno actual se consolide si convoca elecciones de forma inmediata y controla a los grupos más violentos. Aunque se ha creado una situación prebélica, lo cierto es que parece que a nadie le interesa una guerra que complicaría enormemente el escenario económico mundial. 

Según señala Vicenç Navarro “Rusia es el tercer socio comercial de la UE después de EEUU y China, con un intercambio comercial de más de 500.000 millones de dólares en 2012. Alrededor del 75% de todas las inversiones extranjeras en Rusia proceden de la UE, siendo Rusia la mayor proveedora de gas de la UE. Y el capital de los grandes oligarcas rusos está en bancos europeos, en su mayor parte en la City de Londres”.

El problema es que Rusia se juega mucho. El 84% del petróleo y 76% gas ruso va a Europa, y una gran parte pasa por Ucrania. 

Ucrania también se juega mucho pues Rusia es su primer socio comercial, representa ¼ parte de su comercio exterior, y depende totalmente de Rusia en el terreno energético.

La UE, sobre todo Alemania, también se juegan mucho. Una guerra en Ucrania teniendo en cuenta la dependencia alemana de los suministros energéticos rusos tendría graves consecuencias en el corazón de Europa. 

Por eso, aunque las noticias destaquen todos los elementos que alimentan un enfrentamiento fatal, lo cierto es que también hay muchos intereses amenazados si estalla un conflicto armado de grandes dimensiones en Ucrania. No estamos en el año 14 de hace un siglo. Al menos, de momento. 

La propia Rusia, que es presentada como la más decidida belicista, no es fácil que vaya más allá de Crimea por iniciativa propia porque no está en su mejor momento. Su economía está cercana al estancamiento con un PIB creciendo un 1,4% en 2013 y una previsión del 2% para este año. Un parón en las exportaciones energéticas a Europa podría afectar al 20% de su PIB.

Europa podía haber jugado un papel determinante, pero lo único que le interesa a los grandes empresarios y a los actuales gestores del imperialismo europeo es hacer negocio. Al mirar a Ucrania ven gas y cereales, y un nuevo mercado a conquistar, no un pueblo que padece. La ambición imperialista de la UE ha colaborado a alimentar la crisis.

Tanto las revueltas, como el crecimiento de los fascistas, como el crecimiento del Partido Comunista Ucraniano (PCU), son la consecuencia directa de una crisis económica, política y social muy profundas y prolongadas en el tiempo. Hay un vacío en la izquierda por la carencia de alternativa al burocratismo y al capitalismo que, al menos en parte, será ocupado por el PCU. El problema es que este partido después de 2004, en lugar de mantener una posición de independencia de clase, respaldó al sector de la oligarquía representado por Yanukovich y el Partido de las Regiones con el argumento de que era “el mal menor”. Fue un grave error que ha impedido que el PCU jugase un papel más importante hasta ahora. La cuestión es qué evolución va a tener este partido. O bien aprende de los errores y levanta un programa independiente y de unidad de la clase trabajadora por encima de las distintas nacionalidades, lo que permitiría a los trabajadores de Ucrania tener una referencia común, o, de lo contrario, si sigue en su línea de apoyo a Yanukovich le puede llevar a defender una línea nacionalista pro-rusa.

¿A quién apoyamos, a las hienas europeas y estadounidenses o a los chacales rusos que están devorando el cuerpo del pueblo ucraniano? El pueblo de Ucrania tiene que buscar su alternativa sacudiéndose a los carroñeros.

No podemos aceptar la lucha por áreas de influencia de los grandes monopolios, se disfrace como se disfrace. La lucha que asumimos los trabajadores, la lucha que nos hará un poco más libres, en Ucrania y el resto del mundo, es aquella que nos acerque a sustituir la fatal competencia por la colaboración entre los pueblos.

TOMADO DE: REVISTA CLARIDAD: http://www.nuevoclaridad.es/revista/index.php/revista/internacional/525-ucrania-o-el-espejismo-de-la-prosperidad-capitalista

ESPAÑA: INDIGNACION FRENTE A LA CRISIS

FUENTE: «MESA REDONDA INTERNACIONAL DE TELESUR»

 

 

REPRIMEN PROTESTAS ESTUDIANTILES EN ESPAÑA

http://www.vdeverdadnews.com/articulo/%C2%BFveremos-protestas-cada-vez-m%C3%A1s-violentas-en-espa%C3%B1a

¿Veremos protestas cada vez más violentas en España?

 Las protestas en Madrid han pasado de fase. Han pasado de pequeños disturbios al final de las manifestaciones a acciones más violentas, más organizadas y más numerosas. ¿El 22M es un antes y un después? ¿Las reivindicaciones abandonan paulatinamente las manos alzadas del 15M para empuñar palos? Más allá del debate entre los que condenan la violencia y los que la relativizan, ¿qué está pasando?

«Esto, afortunadamente, no es Grecia». Hemos escuchado esta frase infinidad de veces en estos años; como una especie de mantra que nos alejaba de las consecuencias más virulentas de la crisis económica, de las imágenes de batallas campales callejeras que recorren el mundo, los muertos… Pero, ¿por qué España no es Grecia? Y, lo más importante: ¿va camino de serlo?

«Lo que ocurre aquí no es comparable a lo de Grecia porque su crisis no es comparable a la nuestra. Pero ha habido protestas más o menos violentas en países como Chile, Italia o Brasil. Incluso hace unos meses en Alemania llegó a dictarse el estado de excepción en Hamburgo», reflexiona el sociólogo Ignacio Urquizu. Para este profesor de la Universidad Complutense de Madrid los episodios del sábado no deben medirse necesariamente como un punto de inflexión, pero sí como parte de otro fenómeno: el del espectacular incremento de las protestas callejeras que ha registrado el país en los últimos dos años. De acuerdo con los datos del Ministerio de Administraciones Públicas, si en 2008 se tramitaron 18.422 expedientes de manifestaciones, en 2012 (el último dato disponible) ese número trepó a 44.815.

 Uno de los protagonistas de los incidentes del 22M, Gabriel R.S., que perdió un testículo tras recibir un pelotazo de goma de la Policía, tiene clara cuál es su motivación: «La gente quiere parar los pies al Estado, no a los policías, que los de arriba lanzan contra la gente y usan a su antojo».

«Lo curioso», abunda María Eugenia Rodríguez Palop, profesora de Derecho de la Universidad Carlos III y miembro del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas,  «es que hubo una etapa de cierta armonía en la que la desobediencia se podía canalizar a través de los procedimientos democráticos. El problema empieza cuando la gente deja de sentirse representada».

En esa misma línea, el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona Joan Subirats considera que «las reacciones de intolerancia aumentan en la medida en la que los poderes públicos cierran de forma autoritaria los canales de expresión». Porque, en palabras de Rodríguez Palop, «asistimos al recorte de derechos y libertades individuales, al adelgazamiento del estado de derecho, incluida la reforma del aborto y las tasas judiciales. Y esta violencia institucional puede dar lugar, por supuesto, a reacciones más violentas por parte de la sociedad civil».

«La batalla mediática se ha ganado con la no-violencia»

Gonzalo Garate, sociólogo y activista en movimientos sociales de Madrid, entiende que sí hay críticas hacia quienes se enfrentan a la policía, pero también que, en una segunda instancia, hay una cierta empatía. «Algo así como: no me gusta, pero por otro lado los entiendo». Es ese el mensaje que transmitían frente a los juzgados de Plaza de Castilla muchos de los marchantes de Andalucía y Asturias que aguardaban la salida de los 27 detenidos: «No es lo que defendemos, pero lo comprendemos».

Para Ignacio Urquizu, «un estallido social no tiene por qué representarse en un escenario de muertes y coches quemados». Y recuerda que la imagen exterior de España es la de un país muy movilizado en el que se han conseguido cosas. «El ejemplo de las mareas es muy bueno, por ejemplo, con la paralización de la privatización sanitaria». Y con ellas surge el ejemplo del 15M, «un movimiento muy transversal, con grupos que por razones que cuesta comprender se juntaron y tuvo un efecto movilizador enorme», explica Urquizu.

«La violencia no es sólo tirar piedras a la policía. Lo primero que hizo el 15M fue plantarse en Sol, apropiarse de un espacio público muy simbólico. Eso es de una violencia brutal. Y muy efectiva», añade Garate.

Desde la Comisión de Difusión en Red de Sol, que gestiona cuentas como @acampadasol, apoyan ese razonamiento: » Si algo han demostrado estos años es que la batalla mediát ica se ha ganado una y otra vez con la no-violencia», sostienen. «Por ejemplo, durante la campaña de escraches, que es lo menos pacífico que se ha hecho», dicen, «la mayor arma fueron pegatinas. Una campaña de deslegitimación enorme de los poderes instituidos a base de un ‘Sí se puede pero no quieren».

Aunque remarcan que «es muy difícil contextualizar una piedra teniendo en cuenta toda la violencia que ejercen las autoridades sobre las personas», desde @acampadasol creen que «hay metodologías mucho más adecuadas para ganar la batalla mediática en un evento performativo como es una manifestación». En ese sentido, la clave mediática es importante, explica la Comisión de Difusión en Red de Sol: «Es mucho más difícil para el Gobierno y los medios afines deslegitimar a gente sentada con intención de acampar, como también ocurrió el sábado 22M, que a 50 personas tirando piedras».

Y es así porque «el estado tiene mucho más fácil luchar contra metodologías de escondite o confrontación activa –siempre tendrán más armas, más tiempo, más gente para infiltrarse o burlar sistemas informáticos– que contra gente sentada en una plaza que está haciendo política a la luz de la calle. Y eso último no es nada pacífico, porque ataca radicalmente al modelo de democracia marchita que tratan de imponernos, pero sí es no-violento».

 Una policía como la de Turquía y no como la de Suecia

Raimundo Viejo Viñas, doctor en Ciencia Política y profesor asociado de la Universitat de Girona, achaca parte de lo sucedido a una «policía poco profesional», de «tradición franquista» y que «cree mucho en la fuerza bruta» y muy poco «en gestionar formas de interlocución con los movimientos sociales». Una policía «más cerca de la de Turquía que de la de Suecia «, resume.
«Es el poder el que quiere hacer que se vea al pueblo como el malo», resume Gabriel R.S. desde la cama del hospital. «Esto hará que una serie de gente deje de ir a las manifestaciones por miedo a que les peguen, pero que los que sí acudan lo harán con la intención de ir a por todas y contra lo que se ponga por delante», asegura.

Aunque coinciden en reconocer el discurso oficial de criminalización de las manifestaciones, los especialistas difieren en cuanto al calado que pueda tener y el efecto que provoque. «Debilitar el movimiento criminalizando a los violentos es una buena estrategia», analiza Rodríguez Palop. «Está claro que si entras en una espiral de violencia pierdes apoyo», opina Joan Subirats.

Para Viejo Viñas, «una campaña de criminalización tan burda como esta no tendrá efecto. La gente está alerta y, también, acostumbrada. Ya en las manifestaciones del No a la Guerra había cientos enfrentándose a la policía». En cualquier caso, sostiene que «el paso de algún grupo hacia la acción armada es muy difícil, porque esto requiere unas bases comunitarias que no se dan» en este caso.

O al menos de momento. Otros apuntan a que los sectores más golpeados por la crisis (y los recortes) podrían encabezar una actitud violenta que vaya in crescendo. «La pauperización de determinados grupos, sobre todo los jóvenes, que han hecho todo lo que les pedía el sistema y aun así no ven perspectivas de cambio, puede alimentar el discurso de la necesidad de la violencia», analiza Joan Subirats.

 «Había un acuerdo tácito de la Transición por el que la gente había hecho esa concesión porque entendía que la paz social era un fin superior a sus reivindicaciones», dice Subirats. «Y los años del Estado del bienestar han sido una ficción que ha servido en la práctica para amortizar las tensiones. Pero eso se está rompiendo». Además, esa es una realidad de la que no participan las generaciones más jóvenes.

«Si tu inicio en la socialización política, entre los 12 y los 17 años, lo has vivido en una realidad en la que no hay respuestas a tus demandas», explica Subirats en referencia a este lustro de crisis, «en el que te hablan de democracia pero eso no se traduce en igualdad o justicia social, el efecto de esa impotencia es mucho mayor».

☼     ☼     ☼

http://www.vdeverdadnews.com/articulo/%E2%80%9Cla-polic%C3%ADa-est%C3%A1-buscando-que-haya-un-muerto

“La Policía está buscando que haya un muerto»

Luis, 21 años, con el graduado escolar y trabajo en una carpintería, pone palabras y rostro embozado a los antisistema que se han levantado contra el Estado de Derecho. Hasta ahora, se presumía lo que pensaban.

Pero este joven, que se declara anarquista y admite que fue uno de los que atacó «en primera línea» a los efectivos de las Unidades de Intervención Policial (UIP) en los altercados del 22-M, despeja las incógnitas desgranando su particular visión de la sociedad, de la política y de España. Tras el 22-M, batalla por los derechos de los universitarios, aunque reconoce que no terminó el Bachillerato “por ideología”. Después, irá a más manifestaciones. Seguirá «luchando» hasta instaurar una sociedad sin parlamento, sin partidos, sin industria y, por supuesto, sin policías. Y cree que en ese camino habrá algún “muerto”.

Pregunta: ¿Cuál es el motivo de estas protestas estudiantiles en las que estáis participando? ¿Qué estáis pidiendo? ¿De qué os quejáis exactamente?

Respuesta: De las becas de los estudiantes, de las subidas de las tasas… La gente no puede estudiar. Yo, por ejemplo, particularmente, con mi ideología, pues no me saqué el Bachillerato porque ni me motiva ni nada. Pero la gente que sí tiene empeño, que sí quiere sacarse una carrera, no puede sacársela porque no puede pagar las tasas. Y eso, la gente, sinceramente, no lo ve, porque somos cuatro personas de cada facultad protestando aquí. Bueno, son ellos, porque yo no soy de ninguna facultad. Pero veo que la gente no se solidariza, y lo veo muy negro en ese aspecto. Eso va a acabar con nosotros. Esto va a estallar y muy mal va a acabar esto.

P.: ¿Crees que hay menos estudiantes protestando de los que debería?

R.: Sí, muchos menos.

P.: Cuándo hablas de tu ideología, ¿de qué ideología hablas?

R.: Anarquista.

P.: ¿Y qué defiende un anarquista en el siglo XXI?

R.: Igualdad. Igualdad entre razas, entre personas… Vivimos en una sociedad racista, en un patriarcado salvaje, a la figura de la mujer la tienen explotadísima, está muy, muy mal. Es verdad que es una utopía, pero está claro que yo voy a luchar por la anarquía. Yo sé que no lo voy a ver porque es difícil. Pero quién me dice a mí que por mi lucha no lo puede ver la gente que viene después de nosotros.

P.: Pero, ¿cómo es la sociedad que te imaginas? ¿Qué sociedad defiendes?

R.: Soy muy ecológico en ese aspecto. Soy primitivo. La misma tecnología que nos ayuda a estar en esta sociedad es la misma que nos ancla. Es la misma que se está cargando la capa de ozono. La misma que se está cargando el planeta. Y no nos damos cuenta. ¿Cuánto llevamos con la Revolución Industrial, con la primera? ¿200 años? ¿Y ya está esto así, que dicen que en 2080 ya va a haber unas olas de calor impresionantes? En sólo 300 años ya nos habremos cargado el planeta.

P.: ¿En esa sociedad hay parlamento?

R.: No, no hay ninguna organización. Cualquier organización se va a corromper. Cualquier organización va a crear unas clases sociales. Yo estoy en contra de la clase obrera, pero porque en la anarquía no habría clase obrera, porque no habría esas diferencias entre unos y otros. No es una dictadura del proletariado. No habría industrias tampoco.

P.: Entiendo entonces que en tu sociedad tampoco habría partidos.

R.: Claro que no.

P.: Ni policías.

R.: Está claro que no.

P.: ¿Estuviste en la manifestación del 22-M?

R.: Sí, sí que estuve.

P.: ¿Qué te pareció?

R.: Pues, en principio iba a ser un movimiento social pero se ha quedado en un movimiento antisistema. Se ha demostrado que la gente está muy cabreada. Que los antisistema tenemos un peso, pero sólo cuando estamos todos juntos. Ese día vinieron de muchas provincias.

P.: ¿Te consideras violento?

R.: Nos llaman violentos, pero lo que intentamos es cambiar esto. Radicalmente. La gente está en la calle pasándolo mal. Te encuentran recogiendo comida en la basura y te multan con 750 euros, que no los tienen. Si no, no estarían cogiendo comida en la basura. Te multan por dormir en la calle. Otros 750 euros. Es una vergüenza. Y salimos a la calle a protestar. Estoy cansado de ver manifestaciones pacíficas y ver cómo se las cargan los policías. Estos se las cargan [señalando a un grupo de antidisturbios]. Sinceramente, estoy muy cabreado y no se merecen ningún respeto.

P.: ¿Crees que la policía tuvo la culpa de los disturbios del sábado?

R.: Tener la culpa la tienen. También es verdad que fuimos los anarquistas los que fuimos a por ellos a saco. Yo estaba en primera línea. Fuimos primero nosotros a por ellos. A gritarles “Policía asesina” y demás.

P.: ¿Entonces provocasteis vosotros los disturbios?

R.: Para mí empezaron ellos porque el pueblo lleva muchas manifestaciones pacíficas y ellos se han portado realmente mal. Así que han empezado ellos. Nosotros lo único que hemos hecho ha sido devolverles la patada que pegan.

P.: ¿Consideras que cualquier respuesta vuestra, como los ataques a la policía del 22-M, es legítima?

R.: Por supuesto.

P.: ¿Hasta las últimas consecuencias?

R.: Hasta las últimas consecuencias. Y defender a los compañeros y compañeras que han sido secuestrados, por así decirlo. Ahora mismo está uno encerrado, en prisión preventiva, que decían que había tirado un adoquín a un policía en la cabeza.

P.: ¿Hasta las últimas consecuencias implica la pérdida de vidas humanas?

R.: Es un tema muy delicado. Sinceramente, no me gustaría que ocurriera. Preferiría que la policía se percatara de lo que hace. Si se unen a nosotros, perfecto. Si no, están contra nosotros. O están con unos o están con otros. Y esto puede acabar mal. Están buscando ellos un muerto. Están hablando de sacar las pistolas reglamentarias.

P.: ¿Puede acabar mal?

R.: Posiblemente. Ellos buscan que haya un muerto.

P.: ¿Crees que la Policía quiere matar a alguien? 

R.: Eso está claro.

P.: Pero hay imágenes del otro día que son duras, donde se ve a manifestantes atacando a policías.

R.: Y suyas también las hay.

P.: ¿Crees que va a ir a más esta tensión?

R.: Lo veo muy negro. No hay que retroceder.

P.: ¿Crees que hay partidos políticos que pueden utilizar estas protestas que estáis organizando en beneficio propio, incluso grupos u organizaciones en los que no pensáis?

R.: Por supuesto. En las guerras civiles siempre hay dos bandos en los que muere la gente por los intereses de sólo dos personas.

P.: En tu opinión, ¿no hay democracia en España?

R.: Aquí en España la democracia no ha existido nunca. La embelleció Adolfo Suárez, el que ha vuelto a maquillar un poco estas últimas protestas, porque su muerte no ha hecho otra cosa más que tapar la imagen de la protesta. Quién te dice a ti que en realidad no lo han matado para ocultar otra cosa. Eso es posible. Por qué no. La realidad supera a la ficción.

Fuente: ElDiario

EEUU: atacando a Pedro para molestar a Jesús

DOSSIER:

ESTADOS UNIDOS PRETENDE ATACAR A SIRIA

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-224817

EN FOTOS: Así se desarrolla segundo día de huelga estudiantil en España

Jueves 27 de Marzo de 2014, 11:00 am

«Ministro (de educación) dimite, el pueblo no te admite», se oye. Otra marcha estudiantil multitudinaria. (Foto: @HsalasteleSUR)

 En el segundo día de huelga estudiantil en España, hay más de 50 movilizaciones, donde los trabajadores de Coca Cola acompañaron a los estudiantes.

La corresponsal de teleSUR en España, Hilda Salas, reportó que en esta marcha multitudinaria exigen al ministro de educación, José Ignacio Wert, que dimita a su cargo. «Ministro (de educación) dimite, el pueblo no te admite», cantaban los manifestantes.

Estudiantes en huelga protestan pacíficamente en defensa de sanidad pública también, así como contra la Ley de Seguridad Ciudadana conocida como Ley Mordaza.

En tanto, Ana García, del Sindicato de Estudiantes reportó un seguimiento a la huelga cercano al 90 por ciento. La manifestación estuvo custodiada por tres furgonetas policiales y por un helicóptero que sobrevoló la manifestación.

 . 

 . 

. . 

teleSUR / ad – FC
  • Notas Relacionadas

«DOSSIER»: Walter Martínez

«Dossier»: Conducido por Walter Martinez

marzo 24 de 2014

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-223848

marzo 26 de 2014

http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#!es/video/dossier-224324

La ofensiva imperial contra Maduro y Putin

miércoles, 19 de marzo de 2014

Vicky Peláez (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

¡Escúchame! Los romanos sólo toleran quienes les sirven.
(Max Gallo, “Espartaco”, p.78)

La guerra mediática que se desató casi simultáneamente contra el presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su colega Vladimir Putin de Rusia demuestra por enésima vez que Estados Unidos no tolera vivir con ningún país que se atreva a ser una nación independiente y soberana, con su propio modelo económico y su agenda geopolítica, por eso está dispuesto a utilizar todo a su alcance para lograr su destrucción.

Después de la caída de la Unión Soviética, Washington trazó un plan respecto a la nueva Rusia, en manos de su oportunista y permanentemente borracho presidente Boris Yeltsin y su séquito de corruptos oligarcas “barones”, según el cual este país estaría destinado a no sobrevivir hasta el Siglo XXII. En lo respecto al Siglo XXI, Rusia mantendría, según los gurús iluminados estadounidenses, su condición de una potencia regional de segunda mano sin llegar a convertirse todavía en el “patio trasero” norteamericano y de la OTAN. Pero no contaban que con la llegada de Vladimir Putin al poder, el plan norteamericano empezaría a resquebrajarse y caerse como una casa de naipes.

A la vez Venezuela, tradicionalmente tenía un lugar algo privilegiado en este tan tristemente famoso “patio trasero” debido a sus 329 mil millones barriles de petróleo, y actuaba como un simple y obediente títere del Gran Patrón. Esta situación siguió hasta 1999 cuando asumió la presidencia del país Hugo Chávez quien en 14 años terminó con la dependencia del país, lo transformó en la República Bolivariana y lo enrumbó hacia el Socialismo del Siglo XXI. Fue una gran sorpresa amarga para la única superpotencia del mundo cuyos líderes pensaron y tramaron que este experimento no duraría ni un año.

Al verse equivocados organizaron un golpe de Estado en 2002, pero el pueblo venezolano y sus fuerzas armadas frustraron aquel golpe y devolvieron el poder a su comandante Chávez. Fue otra gran sorpresa para los iluminados de Washington a quienes ya les había advertido en 1989 uno de los más lúcidos intelectuales franceses, Jacques Attali en su libro “Millennium” donde acertó que “los pueblos de periferia se revelarán un día y romperán lo que es equivalente al nuevo Muro de Berlín que está edificando Norteamérica para asegurar su dominio del Sur”.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 fue percibida por Washington como un momento ideal para intensificar la campaña desestabilizadora contra el gobierno bolivariano y su nuevo presidente legítimamente elegido Nicolás Maduro. Para iniciar esta labor utilizaron a la oligarquía local, la clase media acomodada y adiestraron a los estudiantes de las universidades privadas en el terrorismo y la organización de caos para hacer caer al gobierno de Maduro. En otro rincón del mundo ubicado a 9,630 kilómetros de Caracas, en Kiev, Ucrania decidieron hacer algo parecido para que de una vez y para siempre terminar con la esfera de influencia de Rusia, esta vez en Ucrania, siguiendo los consejos de uno de los asesores “invisibles” de Barack Obama, un enemigo de Rusia, Zbigniew  Brzezinski. Este hombre adorado por un poderoso sector de intelectuales y oligarcas rusos siempre postuló que “Rusia sin Ucrania jamás sería una gran potencia”.

Al fracasar la llamada “revolución de color naranja” en Ucrania en 2004, los servicios de inteligencia norteamericanos y de los países de la OTAN se encargaron a entrenar a los nuevos “revolucionarios” ucranianos, especialmente en Polonia y Lituania en la lucha de “baja intensidad” utilizando el terrorismo y sabotaje de matiz neo nazista. Lo que sucedió en Ucrania ha sido en realidad un golpe de Estado neo nazista inspirado, financiado y promovido por los Estados Unidos y la Unión Europea.

¿Y qué se puede esperar de Estados Unidos, si el discurso nazi de Hitler tenía entre sus principales fuentes al libro del magnate norteamericano, Henri Ford, “El Judío Internacional”?. En su libro “Meine Kampf”, Hitler citó partes enteras del texto de Ford. Lo curioso que igual como en Alemania de Hitler, esta vez en Ucrania los oligarcas locales de origen judío han participado en la financiación de los partidos y movimientos nazistas con el consentimiento de sus colegas europeos. El actual designado por Washington primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk es también de origen judío.

Por supuesto, Rusia se quedó alarmada con el acontecer ucraniano y presentó sus preocupaciones, especialmente relacionadas con la destitución arbitraria del presidente ucraniano Víctor Yanukovich legítimamente elegido por el pueblo, igualmente por la situación en la península Crimea que alberga la Flota del Mar Negro de Rusia y donde el 60 por ciento de su población de 2,000,000 de habitantes la constituyen los rusos. No hay que olvidar que Crimea, que desde 1783 era parte de Rusia fue traspasada en 1954 por Nikita Khrushchev a Ucrania que era parte de la Unión Soviética. La península es vital para Rusia que le da la salida al Mar Mediterráneo. El hecho de que el parlamento de la península decidió crear sus fuerzas armadas, votó por su reintegro a Rusia y convocó el referéndum sobre esta decisión para el próximo 16 de marzo, fue tomado en seguida por Estados Unidos y la Unión Europea como un pretexto para tergiversar la realidad, y acusar a Vladimir Putin de lo que sucedió en Ucrania.

En seguida igual como en el caso de Maduro, Putin se convirtió en el blanco preferido de los políticos occidentales y de los medios de comunicación corporativos globalizados. En ambos casos los periodistas globalizados atacan a ambos presidentes utilizando la “técnica de Maidan” (la plaza de Independencia de Kiev que se convirtió en el epicentro de la “revolución neo nazi” de color marrón). Al presidente Maduro lo tildan de “dictador”, “ignorante”, “títere de Cuba” y le pronostican que seguirá el destino de Saddam Hussein y el de Muammar Gadafi. Mientras tanto los disturbios no cesan en Venezuela y ya hay más de 20 muertos y más de 100 heridos. Muchos de ellos son víctimas de unos desconocidos francotiradores, igual como está sucediendo en Ucrania.

Lo interesante en Venezuela es que los que protestan violentamente no son pobres sino las personas acomodadas de clase media y los estudiantes de las universidades privadas hábilmente organizados y financiados por los Estados Unidos. Las protestas en Venezuela, igual como en Ucrania se someten a las numerosas especulaciones en la prensa. El periodista de Aporrea, Modesto Guerrero opinó que “hay similitudes en un intento de un sector de oposición de derecha contra un gobierno electo democráticamente que no es del gusto de poderes imperiales (en el caso ucraniano son la OTAN y más Estados Unidos y en el caso venezolano son Estados Unidos Y Canadá) que están combinando todos los recursos de lo que se llama “guerra de baja intensidad”: algunas muertes, muchos heridos, impacto mediático, imágenes terroríficas”.

Hace poco el sacerdote jesuita panameño Jorge Sarsaneda del Cid formuló en la red unas 15 preguntas cuestionando los motivos de la violencia desatada en Venezuela por la oposición. Señala que mientras la oposición está denunciando el hambre y la escasez de productos de la primera necesidad organizando los destrozos, incendios y manifestaciones, las Naciones Unidas presentan las estadísticas según las cuales Venezuela fue uno de los “cuatro países con menos hambre en América Latina en 2012”. A la vez ¨los avances en salud están entre los más destacados de la región”. También señala que en Venezuela “más del 42 por ciento del presupuesto del Estado se destina a las inversiones sociales y en los últimos años cinco millones de personas salieron de la pobreza. Todo esto muestra que detrás de los desmanes de la oposición está la mano siniestra de los globalizadores corporativos aliados con la oligarquía nacional en su lucha por hacer retornar a Venezuela al seno del patio trasero del imperio. Y por supuesto, el presidente Nicolás Maduro que lo está impidiendo se convierte en un enemigo del cual ellos seguirán tratando deshacerse como sea.

El mismo tipo de la guerra mediática de índole política está orientado contra Vladimir Putin quien se da cuenta perfectamente de que en el juego no está simplemente en la incorporación de Ucrania a la Unión Europea sino su entrada en la OTAN lo que haría peligrar seriamente la seguridad nacional rusa al verse el país, rodeado por las bases de la OTAN y obligado a entrar en una nueva carrera armamentista sacrificando así su desarrollo económico y el bienestar de su pueblo. Pero al tergiversar la realidad, los políticos occidentales crean el pretexto para acusar descaradamente a Putin como “Vlad el Martillo”, “Invasor”, “Mafia Gangster”, “el Agresor”, “el Nuevo Hitler”, “el Imitador de Mussolini” o simplemente “el hombre que perdió contacto con la realidad”, es decir un loco, según la canciller de Alemania Angela Merkel.

Mientras tanto uno de los asesores oscuros de Barack Obama, Zbigniew Brzezinski ya está aconsejando a la OTAN de “ponerse en alerta” y estar lista para una intervención, como lo señaló en su reciente artículo “What is to be done? Putin’s aggression in Ukraine needs a response”. Pero los Estados Unidos sin esperar ninguna agresión rusa, ya están presionando a Rusia financieramente. El asesor adjunto de seguridad nacional de Barack Obama, Tony Blinken afirmó hace poco que “que en términos de aislar a Rusia lo que hemos visto como resultado de apoyo movilizado es que los mercados financieros de Rusia han registrado caídas, el rublo ha registrado caídas y los inversionistas se preguntan si deben a involucrarse o no en Rusia debido a la inestabilidad”.

Teniendo en cuenta todo lo que se está sucediendo en Venezuela, Ucrania y en el resto del mundo podemos afirmar que la Guerra Fría del Siglo XXI ha comenzado tomando como pretexto no la lucha contra el comunismo, sino por el dominio del mundo y de sus recursos naturales. En el caso de Venezuela se trata de 329 mil millones de barriles de petróleo y respecto a Ucrania en el juego están el control de la tercera exportadora de granos en el mundo después de Estados Unidos y Argentina y sus 39 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural de esquisto.

También con Ucrania incorporada a la OTAN, Rusia se verá rodeada de bases militares hostiles, esperando los Estados Unidos y la Unión Europea la oportunidad de iniciar la “ucranización” de Rusia con la ayuda de su quinta columna en este país que tímidamente ya está mostrando su cara haciendo comentarios sobre un enorme costo de una posible incorporación de Crimea a Rusia que sin duda alguna traerá la irritación de los Estados Unidos.

A la vez, los intentos norteamericanos de “ucranizar” Venezuela están orientados hacia el debilitamiento del proceso de integración latinoamericana y la erradicación del proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

Para los amos de este mundo el “pasado”, como solía decir William Faulkner, “nunca está muerto”. Sin embargo, su permanencia depende también de la voluntad y sabiduría de los pueblos y del grado de su anhelo hacia el futuro diferente.