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Expediente: Estados Unidos contra Venezuela

“EL IMPERIO NO DESCANSA Y HOY ESTÁ DECIDIDO A ACABAR CON ESTA ETAPA DE CAMBIOS POLÍTICOS EN AMÉRICA LATINA”.

“El Imperio no descansa y hoy está decidido a acabar con esta etapa de cambios políticos en América Latina”. Con estas palabras, el sociólogo venezolano Vladimir Acosta resumía el espíritu que se respiró la primera jornada del Foro por la Emancipación y la Igualdad organizado por el Gobierno argentino, que reúne hasta el sábado en Buenos Aires a académicos, políticos y activistas de 18 países. Se refería Acosta al avance en la región latinoamericana del imperalismo estadounidense, “el mayor enemigo de todos los pueblos del mundo”. No se trataba de una abstracción: Acosta se refería a los golpes, duros o blandos, en Honduras, Paraguay, Salvador. A la ofensiva mediática contra la mandataria brasileña Dilma Rousseff, que, pocos meses después ganar las elecciones, se enfrenta a un pedido de impeachment por parte de una derecha que no sabe aceptar la derrota en las urnas; o a los intentos por desestabilizar en gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, después de las inquietantes palabras de Barack Obama, muy comentadas este primer día de Foro, que apuntaban a Venezuela como un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos. “Obama se quitó la máscara y anunció explícitamente que habrá medidas, como un bloqueo naval”, aventuró el intelectual español Ignacio Ramonet.

La colombiana Piedad Córdoba, senadora y activista por los derechos humanos, lo resumió así: “El imperialismo quiere retomar la región. Pero, si uno se cae, aplasta el proceso en toda la región. El imperialismo se viene con toda la fuerza. Y Venezuela somos todos”. Las izquierdas latinoamericanas se la juegan en Venezuela y se la juegan también en Colombia: “Sin paz en Colombia, las bases militares van a seguir así; Colombia seguirá siendo el Israel de América Latina”, afirmó Córdoba, que hizo un llamamiento, muy repetido también, por la solidaridad y la integración latinoamericana, la Patria Grande, esa aspiración que parece haberse debilitado tras la muerte del argentino Néstor Kirchner y el venezolano Hugo Chávez, dos protagonistas de la transformación política sin precedentes que ha vivido América Latina en los últimos quince años.

De la década ganada a los tiempos de la incertidumbre

El siglo XXI comenzó en todo el continente con aires de cambio. Dos años antes del nuevo milenio, Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela; después, y en cascada, alcanzarían el poder gobiernos autodenominados progresistas, y con sólido apoyo social de base, en Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Nicaragua, Honduras, Paraguay. “El cambio político más importante en América Latina en 500 años”, lo llamó Noam Chomsky. Eran procesos diferentes para países diferentes, pero compartían un elemento central: canalizaban el rechazo popular al neoliberalismo que campó a sus anchas en la región en los 90 y que, políticas de ajuste mediante, llevó al aumento de la pobreza y la desigualdad en la región. Un indígena, un obrero, una mujer en la presidencia. Los movimientos sociales creyeron que el Estado podía ser un agente para la transformación social. Quince años después, la correlación de fuerzas ha cambiado y en países como Venezuela, Brasil y Argentina, está en cuestión el continuismo de esos proyectos que apostaron por la redistribución de la renta, pero no supieron emprender cambios estructurales.

¿Qué ha pasado? Vladimir Acosta lo explicaba así ayer en una de las conferencias de prensa previas al Foro: “Aquellos cambios en América Latina contaron con dos ventajas relativas: el desconcierto de las derechas latinoamericanas, que se habían acostumbrado a la impunidad, ante el avance electoral de las izquierdas; y el descuido del imperialismo estadounidense, que se había concentrado en las guerras en el Oriente Medio”. Hoy, sin embargo, las oligarquías latinoamericanas se han reorganizado y fortalecido, en sintonía con los intereses del capital internacional y del imperialismo, cree Acosta. Pero quizá, también, el modelo implementado por estos gobiernos progresistas muestra signos de agotamiento, y los movimientos indígenas y campesinos denuncian que el saqueo extractivista –la minería a cielo abierto, la extracción petrolera, los megaproyectos que devastan ecosistemas y destruyen pueblos enteros- no arrecia con los gobiernos izquierdistas, entre otras cosas porque, como apuntó el miércoles el crítico cultural paraguayo Ticio Escobar, “el margen de los estados es corto y requieren de esas políticas productivistas para financiar sus programas sociales”. En ese contexto, ¿sigue siendo el Estado el lugar desde el que se puede dar la batalla contra la mercantilización de la vida que impone el capitalismo?
La uruguaya Costanza Moreira, senadora por el Frente Amplio, contesta con un sí rotundo, pero admite los desafíos a los que debe enfrentarse el Estado para ser un elemento de emancipación y no de dominación. En la primera mesa del Foro, reservada a los desafíos y encrucijadas de la izquierda latinoamericana, Moreira tuvo palabras complacientes para los gobiernos progresistas, pero no rehuyó temas tan espinosos como la despenalización del aborto, la necesaria recuperación de la reforma agraria en la agenda política, la salida al mar para Bolivia o la presencia militar en Haití.

“Es la política, estúpidos”

“Es la política, estúpidos”, dijo Moreira en recuerdo de aquel célebre llamado a la economía como centro del debate. Para la senadora uruguaya, la llamada “década ganada” para la izquierda latinoamericana significó, antes que nada, la recuperación de la política. Como cuando a Lula da Silva se le preguntó, al comienzo de su mandato, si no le preocupaba cómo reaccionarían los mercados a su elección, y él respondió: “Los mercados van a tener que entender que los brasileños tienen que comer tres veces al día”, recordó Moreira. Por su parte, Leonardo Boff señaló, en conferencia de prensa previa al evento, la necesidad de colocar la ecología en el centro de la política, aludiendo así a ese dilema central que supone el extractivismo para las izquierdas; ese dilema, o falso dilema, entre bienestar material y devastación ambiental.

El sociólogo brasileño Emir Sader fue más allá al referirse a la necesidad de un cambio cultural que esté a la altura de los cambios sociopolíticos: “El imperio estadounidense muestra debilidades en lo político, lo económico e incluso lo militar, pero sigue siendo muy fuerte en su capacidad de exportar el modo de vida americano (el American Way of Life), ese que destruye los modos de vida diferenciados de cada lugar para que todos consumamos las mismas marcas que ellos; ese no-lugar que nos reduce al consumo”. Esta expansión de la ideología del consumo, que reduce a los ciudadanos a consumidores, “sólo puede combatirse con valores humanistas y solidarios, y esa batalla ideológica es la más determinante”.
La batalla ha de ser ideológica y ha de ser internacional porque, como señala Vladimir Acosta, “la burguesía capitalista supo unirse globalmente; el proletariado, no”. Porque, como subrayó Noam Chomsky en su conferencia magistral, la batalla central sigue siendo, ayer como hoy, por el control de los recursos que Estados Unidos considera suyos por derecho aunque estén en el Medio Oriente o en esa América Latina que el Imperio quiso convertir en su patio trasero. Y es cada vez más urgente pues, como advirtió Chomsky, “la humanidad está en una carrera hacia su propia destrucción: se subsidia a las industrias letales, se incentiva la extracción de la última gota de petróleo aunque la evidencia científica dice que debemos dejar esos combustibles fósiles donde están. Es lo que cabe esperar de las sociedades de mercado: la ignorancia de las externalidades, esto es, el impacto de una transacción sobre los no involucrados, que en este caso son nuestros descendientes”.

En ese complejo escenario dominado por una “plutocracia global”, en palabras de Chomsky, la lucha es por la soberanía a las dos orillas del Atlántico. América Latina y Europa se encuentran frente al espejo, ahora que en el Viejo Continente se conocen de cerca las brutales consecuencias de las políticas de ajuste neoliberales; y desde este lado del charco se observa con esperanza el ascenso de Podemos en España o el triunfo de Syriza en Grecia. Los retos son diferentes, pero, como señaló un aplaudidísimo Iñigo Errejón, aparece una oportunidad histórica para el diálogo y el intercambio de experiencias y un nuevo orden político se gesta en las plazas y las calles, indicó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, que recordó la necesidad de luchar por el poder estatal, sin olvidar la necesidad de construir espacios autónomos de poder desde lo comunitario. García Linera cerró el evento volviendo al eje central de la solidaridad con Venezuela: les dijo a las derechas estadounidenses y europeas: “Ustedes son un peligro para la soberanía latinoamericana”. Y terminó recordando a los españoles que, frente a las políticas de ajuste en el sur de Europa, que desde América latina se observan como un dejá vu, otra política es posible. La Marea de España (www.lamarea.com)

VICEPRESIDENTE DE BOLIVIA: «AMÉRICA LATINA SE ESTÁ JUGANDO SU DESTINO EN VENEZUELA»

RT de Rusia (www.actualidad.rt.com/actualidad)

                                                                        

En la segunda mesa de trabajo del Foro por la Emancipación y la Igualdad que se celebra en Argentina, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, ha declarado que «América Latina se está jugando su destino en Venezuela», sobre el telón de fondo de las recientes sanciones impuestas por parte de EE.UU. al país bolivariano.

«Le decimos al Gobierno norteamericano: ustedes son un peligro para la soberanía latinoamericana, nosotros no somos un peligro para ustedes. Ustedes son y han sido un peligro para la vida en Latinoamérica», declaró el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, en relación a las recientes sanciones impuestas por EE.UU.

El vicepresidente se pronunció en ests términos durante el Foro por la Emancipación y la Igualdad que se celebra en Argentina y que tiene por objetivo revisar los procesos políticos democráticos y populares que surgieron al calor del fracaso de las experiencias neoliberales, informa el canal Telesur.

«Nos estamos jugando nuestro destino como revolucionarios en Venezuela. Y tengo que lamentar, criticar las infames declaraciones, no solamente del Gobierno norteamericano, sino del propio Parlamento Europeo, que el día de hoy acaba de aprobar una resolución en contra de Venezuela», puntualizó el vicepresidente.

Asimismo, García Linera hizo un llamamiento a la solidaridad con Venezuela y aseguró que si el país latinoamericano «cae bajo las garras de una intromisión, de una invasión, de una injerencia, directa o indirecta, América Latina ha perdido», porque Venezuela es la llave de América Latina. «Fue el inicio y no debe ser el punto del fin», dijo

VENEZUELA NO ES UN PELIGRO PARA NADIE: VICEPRESIDENTE DE BOLIVIA

Álvaro García Linera, dice que en cambio «ellos (Estados Unidos) son y han sido un peligro para los Estados latinoamericanos y para la vida en Latinoamérica».

El Espectador de Colombia (www.elespectador.com)

                                                        

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, sostuvo en un encuentro realizado en Argentina contra el neoliberalismo que «si Venezuela cae, América Latina ha perdido» y que «Venezuela no es un peligro para nadie».

«Venezuela no es un peligro para nadie. Nosotros no somos un peligro para nadie. Ellos (Estados Unidos) son y han sido un peligro para los Estados latinoamericanos y para la vida en Latinoamérica», dijo el funcionario durante su exposición en el foro que reúne en Buenos Aires a políticos e intelectuales de América y Europa.

«América Latina está jugando su destino en Venezuela. Si Venezuela cae, América Latina ha perdido. Venezuela es la llave de América Latina, fue el inicio y no debe ser el punto de inicio del fin», agregó el vicepresidente boliviano.

Además, sostuvo que «lo que pasa en Europa ya lo hemos visto, es lo que pasaba en América Latina hace 20 años» y que «todas las políticas de austeridad conducen a perdidas de derechos y destruyen las naciones».

«Podemos y Syriza marcan el rejuvenecimiento de Europa», agregó.

El objetivo de la cita, que concluirá el sábado y es organizada por el Gobierno argentino, es impulsar la reflexión y el debate con representantes del antiliberalismo, entre los que se destacan Noam Chomsky y Gianni Vattimo, entre otros.

http://boliviateamo.blogspot.com/

«ALBA» apoya a Venezuela

En Peru: marcha de apoyo a Venezuela

DOSSIER: Walter Martínez (marzo 12 y 13 de 2015)

dossier marzo 13 de 2015

dossier marzo 12 de 2015

http://www.vtv.gov.ve

 

Obama prepara la guerra total contra Venezuela

Publicado: 10 mar 2015 16:57 GMT
 

Lo ha hecho con la emisión de un decreto de «emergencia nacional», en el cual califica al país suramericano como una «amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos».

Quienes conocen la forma de proceder del Gobierno norteamericano, saben bien lo que estas acusaciones significan. Y los que no, pueden preguntar sus implicaciones a cualquiera de los ciudadanos de naciones invadidas militarmente por órdenes gringas, entre ellos, los millones de afganos e iraquíes que resisten, aún hoy,el horror de la ocupación estadounidense.

Como en estos países, el objetivo con Venezuela es el mismo: hacerse con sus recursos energéticos para superar la grave crisis económica y financiera que ha puesto en jaque su hegemonía mundial, frente a potencias emergentes como China.

Vista la imposibilidad de mantener el costo operativo, político y ambiental de la producción de petróleo de esquisto, un gobierno dócil y maleable en el país de mayores reservas energéticas del planeta se hace cada vez más necesario. Sobre todo, ante las previsiones de una posible estabilización de los precios del crudo a nivel mundial, para el segundo semestre de este año.

Las acusaciones

Las premisas sobre las cuales se basa el decreto emitido el lunes por Barack Obama parecieran haber sido escritas por éste viendo y evaluando a su propio país y no a Venezuela.

Y es que esta orden ejecutiva se basa en la supuesta «erosión de las garantías de los Derechos Humanos por parte del Gobierno, las limitaciones a la libertad de prensa, el uso de la violencia y violaciones de los derechos humanos en las protestas antigobierno, así como la presencia de corrupción pública y arrestos arbitrarios», acciones que, según ‘el sheriff del mundo’ estarían siendo ejercidas por el Gobierno de Maduro.

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Nos preguntamos si con la «erosión de las garantías de los Derechos Humanos por parte del Gobierno», Obama se estará refiriendo a la situación de las cárceles de Abu Graib, Guantánamo y otras instauradas en países invadidos con la excusa del derribo de las torres gemelas en el año 2001.

¿Será que con «limitaciones a la libertad de prensa», Obama comprende la falta de protección que tuvieron los 3 periodistas independientes que murieron recientemente en extrañas condiciones, cuando investigaban la participación del Gobierno estadounidense en el ataque terrorista del 11S?

Probablemente, con aquello del «uso de la violencia y violaciones de los derechos humanos en protestas antigobierno» quería repudiar las acciones y arrestos arbitrarios producidos contra el movimiento Occupy Wall Street. O tal vez, buscaba sancionar a quienes reprimen a aquellos que se manifiestan contra la total impunidad por el asesinato sistemático de afrodescendientes y latinoamericanos por parte de los cuerpos de seguridad.

Y cuando Obama habla de corrupción, ¿tendrá algo que ver con la decisión del Departamento de Justicia de acusar formalmente por este cargo al senador de su partido y archienemigo de la revolución bolivariana Robert Menéndez?

La respuesta a todas estas interrogantes es «no». Obama no quiere ocuparse de estos graves problemas y prefiere violar todo derecho internacional y hacer de juez en Venezuela.

La conspiración

El nuevo y peligroso giro que ha tomado la política de Obama contra Venezuela viene a echar por tierra las múltiples declaraciones de sus propios funcionarios, quienes desmentían que su Gobierno estuviese en una conflagración contra la Revolución Bolivariana.

La verdad es que Estados Unidos la ha tenido todo este tiempo en la mira, jugando su macabro ajedrez bajo la estratagema del Smart Power y los esquemas del golpe suave de Gene Sharp. Para ello, ha apuntalado a sus peones, figuras opositoras quienes confiadas en este apoyo, se han atrevido incluso a dirigir actos de franca sedición contra el Gobierno constitucional.

Sin embargo, fracasados todos los intentos por promover un cambio de régimen, desde el norte el torcedor de brazos se dispuso a derrotar a Maduro, por la vía de un golpe militar frustrado por las autoridades de Inteligencia venezolana.

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Según el Gobierno venezolano, los planes contemplaban bombardeos selectivos contra ministerios y medios de difusión como TeleSUR, que se habrían llevado a cabo el pasado 12 de febrero, aprovechándose para ello de 17 militares activos y sobornados con visas norteamericanas.

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Tras esta nueva batalla perdida y ante la pírrica convocatoria de los firmantes del Acuerdo Nacional para la Transición, invocado al estilo Libia por los agentes criollos del Imperio, a Obama sólo le ha quedado tratar de convencer a la opinión pública internacional que un territorio de paz como Venezuela representa una supuesta «amenaza» para la nación con mayor poder bélico del mundo.

Las reacciones en Caracas

En cadena nacional de radio y televisión, el presidente Maduro le habló al país y al mundo advirtiendo: «el golpe de Estado, que factura gringa tiene, ha sido derrotado. Y ante la derrota del golpe de Estado y la incapacidad de los agentes estadounidenses, figuras políticas de la oposición, los Estados Unidos de Norteamérica y el presidente Barack Obama, representando a la élite imperialista de Estados Unidos, ha decidido pasar personalmente a cumplir la labor de derrocar mi Gobierno y de intervenir Venezuela para controlarle desde el poder estadounidense. Por eso han dado este paso».

Asimismo, el jefe de Estado venezolano calificó el comunicado como «el paso más agresivo, injusto y nefasto que jamás se haya dado desde Estados Unidos contra Venezuela… Como vamos rumbo a recuperar la estabilidad financiera y política del país, hacia las elecciones parlamentarias, los cálculos no dan y se han planteado afectar grave y severamente la vida de Venezuela».

Ante el delicado panorama, Maduro anunció que solicitaría este martes a la Asamblea Nacional, poderes habilitantes establecidos en la Constitución, para la redacción de un decreto con rango, valor y fuerza de Ley que ya denominó «Antiimperialista».

Más temprano, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello Rondón, no dudó en sentenciar el hecho como una amenaza militar de Estados Unidos contra Venezuela: «Quiero advertirle al mundo que lo que están planificando son ataques militares contra nuestra tierra. ¿Qué armas tenemos nosotros para amenazar a Estados Unidos? La dignidad, nada más. El corazón, el amor, la firmeza de un pueblo que decidió ser libre. Esa es la única arma que tenemos nosotros, señor Obama».

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La ministra del poder popular para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, usó su cuenta en Twitter para anunciar la llamada a consultas del Encargado de Negocios venezolano en Estados Unidos, Maximilien Arveláiz.

Por su parte, el Defensor del Pueblo, Tareck William Saab, destacó que las sanciones anunciadas desde Washington son contra la República y «por ahora» constituyen «propaganda de guerra y guerra sucia contra Venezuela acrecentada para atacar internacionalmente al presidente Maduro».

En la misma red social, el funcionario escribió, además: «EE.UU. anuncia cancelación de visas y congelamiento de bienes a funcionarios venezolanos, a sabiendas que ellos no tienen ni visas ni bienes en USA. Lo realmente grave es calificar demencialmente a nuestra patria de ‘amenaza a la seguridad de EE.UU.‘, pues ello implica una amenaza militar».

Ya en febrero, los países que conforman varios organismos multilaterales habían rechazado el primer grupo de sanciones contra funcionarios venezolanos. Entre ellos, el Alba, la Unasur, Petrocaribe y el G77+China demostraron su solidaridad con Venezuela y rechazaron la pretensión del Gobierno estadounidense de erigirse unilateralmente como policía del mundo.

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Es verdad que estas amenazas contra la Revolución Bolivariana pueden convertir a la región en un hervidero de violencia. Pero la dignidad del pueblo venezolano es inclaudicable. Su vocación antiimperialista es ancestral y proviene de la gesta heroica de los héroes independentistas.

Si hace 190 años este pueblo logró derrotar al Imperio Español y conquistar la libertad de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, hoy, con la misma valentía podemos resistir cualquier arremetida. Cierto es que un conflicto bélico sería absolutamente desigual, pero en ese caso, la respuesta debería ser un Vietnam, dos Vietnam, tres Vietnam… Cualquier cosa antes que la sumisión.

http://actualidad.rt.com/opinion/erika-ortega-sanoja/168638-obama-prepara-guerra-total-venezuela

Preparando la agresión militar a Venezuela

9 marzo 2015
Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energúmeno como Benjamin Netanyhau se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación al programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo “militar-industrial-financiero”: debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela.
Preparando la agresión militar a Venezuela

La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el país de Bolívar y Chávez “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, razón por la cual “declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza”.

Este tipo de declaraciones suelen preceder agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasión a Panamá para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relación al Sudeste Asiático y que culminó con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede también ser el prólogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos actúa de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región. Ejemplos: la Primera Guerra del Golfo, en 1991; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboración de la Gran Bretaña de Tony Blair y la España del impresentable José María Aznar; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi donde supuestos “combatientes de la libertad” – que luego se probó eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y París-  fueron contratados para derrocar a Gadaffi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese país a sus amos.

Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado “cambio de régimen” (eufemismo para evitar hablar de “golpe de estado”) que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo -y sobre todo América Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy. La señora Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, fue enviada por el insólito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan de Kiev para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidos las bandas de neonazis que luego tomarían el poder por asalto a sangre y fuego, y a los cuales la bondadosa funcionaria le entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan cariñoso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Cuando un “estado canalla” como Estados Unidos, que lo es por su sistemática violación de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación y provocando la indignación de la opinión pública norteamericana que impulsó a Washington a declararle la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en Diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra 2,403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1,178. Reincidió cuando urdió el incidente del Golfo de Tonkin para “vender” su guerra en Indonesia: la supuesta agresión de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos –luego desenmascarada como una operación de la CIA- hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco después, la Guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequeña isla de Granada, fue considerado también él como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasión de Marines. ¿Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la “guerra contra el terrorismo”? La historia podría extenderse indefinidamente.

Conclusión: nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operación truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela tal como lo hicieran en el caso de los “atentados terroristas” que sacudieron a Italia –el asesinato de Aldo Moro en 1978 o la bomba detonada en la estación de trenes de Bologna en 1980- para crear el pánico y justificar la respuesta del imperio llamada a “restaurar” la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades públicas. Años más tarde se descubrió estos crímenes fueron cometidos por la CIA. Recordar que Washington prohijó el golpe de estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos, en forma individual y a través de la UNASUR y la CELAC, y de las organizaciones populares y las fuerzas políticas de Nuestra América para denunciar y detener esta maniobra.

http://www.telesurtv.net/bloggers/Preparando-la-agresion-militar-a-Venezuela-20150309-0002.html

Solidaridad Internacional con la Revolución Bolivariana

 

DOSSIER: Enero 29 de 2015. TERCERA CUMBRE DE LA CELAC

DOSSIER: ENERO 26-27 DE 2013. GRECIA