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La Comunidad del Anillo y el costo de censura del cubrimiento periodístico

“Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”

Albert Camus (1913-1960)

26.02.2016

La FLIP tiene documentados casos que revelan como en los últimos dos años hubo actos de censura contra 6 medios de comunicación y al menos 10 periodistas: amenazas, intimidaciones, obstrucciones y seguimientos ilegales. En todos los casos de ataques contra la prensa existe un nexo claro y directo entre las publicaciones sobre la Comunidad del anillo y las retaliaciones.

Cronología:

Amenazas contra Noticias Uno

El 26 de enero de 2014, un periodista de investigación de Noticias Uno inició una serie de entregas sobre la Comunidad del Anillo. En ese momento, el foco estuvo en las irregularidades alrededor de las circunstancias del suicidio del Alférez Lina Zapata. La investigación planteaba interrogantes sobre si en realidad se había tratado de un suicidio o si alguien de la Escuela de Cadetes la había asesinado.

Aproximadamente 15 días después de la primera publicación, el periodista empezó a recibir amenazas en las que le decían que lo iban a matar. Fueron cinco amenazas a través de diferentes canales: llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos. El periodista tiene actualmente medidas de protección por parte de la Unidad Nacional de Protección.

Obstrucción a Canal Capital

Días después de que Noticias Uno iniciara con las publicaciones sobre la Comunidad del Anillo, Canal Capital se interesó por el tema. Un periodista asistió a una rueda de prensa de la Policía con el fin de preguntarle al General Rodolfo Palomino, entonces Director de la Policía, sobre dicho asunto. Antes de ingresar al recinto, un sargento de apellido Cantillo estaba revisando las preguntas de cada periodista. Cuando vio la de Cruz, le dijo que ese tema no se tocaría en esa rueda de prensa. El uniformado agregó “Si yo fuera ustedes dejaría eso así porque alrededor de ese tema hay gente peligrosa” y no le permitió realizar la pregunta a Palomino. Tampoco le concedió la entrevista solicitada por el periodista. Las directivas del Canal Capital manifestaron su queja de manera formal ante la Policía.

Obstrucción y acoso judicial a Séptimo Día – Canal Caracol 

A principios de 2014, el programa Séptimo Día empezó la investigación para publicar un especial sobre la Comunidad del Anillo. Sin embargo, durante la investigación tuvieron varios obstáculos. Los encargados de entregar información en la Fiscalía, Procuraduría y la Policía Nacional evitaron  conceder entrevista y cuando se vieron obligados a hacerlo no ofrecieron mayor información.

También recibieron presiones por parte de abogados, representantes de los policías implicados, quienes buscaron persuadir al equipo de producción para que no publicaran la investigación. El canal recibió cartas donde les advertían que si los reporteros no tenían las pruebas suficientes, serían demandados por injuria y calumnia.

Posterior a la publicación del programa, varias de las fuentes consultadas fueron víctimas de amenazas. Incluso, Adiela Gómez, madre de la Alférez que fue encontrada muerta, tuvo que salir del país.

El Espectador

Conscientes de las presiones y peligros que significaba investigar sobre lo que ocurría en la Comunidad del Anillo El Espectador tomó como medida de autoprotección que ningún artículo sobre el tema llevara la firma del autor de la nota.

Por otro lado, la FLIP también conoció que sí existieron presiones que buscaban desincentivar que se continuaran con este tipo de publicaciones pero estas no se hicieron de manera directa a los reporteros.

Seguimientos e interceptaciones contra La FM y Vicky Dávila

El 29 de octubre de 2015, en horas de la mañana, fuentes de varias ciudades del país se comunicaron con la emisora La FM para informar que desde las instalaciones de la Policía Nacional no podían ingresar a las páginas lafm.com.co,rcnmundo.com y caracol.com.co.

El 19 de noviembre, un periodista de La FM fue víctima de un ataque informático. Mientras trabajaba en su computador personal en un texto sobre propiedades inmobiliarias de generales de la Policía Nacional, el reportero notó que alguien tomó control remoto de su computador, eliminó el texto en el que estaba trabajando y guardó el documento en blanco. Para ejecutar un ataque informático como este se requieren recursos importantes, pues sabían exactamente en qué momento y qué documento atacar.

Según la información que recibió Dávila también se habían interceptado las comunicaciones de otros periodistas: Daniel Coronell, María del Rosario Arrázola y Gustavo Gardeazabal.

El 28 de noviembre Vicky Dávila alertó que estaba recibiendo correos anónimos, que proporcionaban información muy concreta, que demostraban que había seguimientos sobre ella, a su actividad periodística y personal desde el año 2014. Le revelaron pruebas de que existían registros de conversaciones telefónicas, reuniones privadas, desplazamientos suyos y de sus familiares, conversaciones de Wathsapp, y asuntos personales que tenían un carácter reservado.

Seguimientos contra Claudia Morales

Al mismo tiempo que Vicky Dávila denunció que existían persecuciones en su contra, la periodista Claudia Morales advirtió que también era víctima de interceptaciones. Claudia Morales recibió un correo en el que se le reprochaba por haberse reunido con el General Palomino, reunión que se había acordado para informarle a Palomino de los anónimos que la periodista había recibido. Además, el anónimo señaló los vehículos desde los cuáles presuntamente se estarían realizando los seguimientos, vehículos que efectivamente pertenecen a la Policía Nacional.

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Por último la FLIP quiere destacar que una cosa es el debate que despierta la publicación del video y otra la relevancia pública de un escándalo de prostitución al interior de la Policía reconocido por el propio Ministro de Defensa. Es importante alentar a periodistas y medios para que este asunto no desaparezca de la agenda noticiosa. De igual forma es necesario exigir garantías para el libre cubrimiento del mismo, el costo de censura ha sido muy alto. La impunidad de estas agresiones tampoco contribuye a mejorar la aproximación periodística al tema.


Pronunciamientos
26.02.2016

Sobre la salida de Vicky Dávila de La FM y el caso de ‘La Comunidad del Anillo’

Como es de público conocimiento, el pasado 18 de febrero la periodista Vicky Dávila renunció a la dirección de La FM de RCN después de que divulgara un video íntimo de terceros aparentemente relacionado con un caso de corrupción en la Policía. Sobre el particular, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) –que quiso esperar a que los hechos se decantaran para hacer un análisis sobre lo sucedido– manifiesta lo siguiente:

1. Más allá de la decisión periodística de publicar el video –que generó un debate legítimo y necesario en la opinión pública– no se puede pasar por alto el hecho de que esa noticia hacía parte de una investigación periodística de interés público que tanto La FM como otros medios de comunicación venían adelantando.

2. Por cuenta de esa investigación tanto Vicky Dávila como otros periodistas recibieron amenazas de muerte y fueron objeto de interceptaciones ilegales. No puede pasarse por alto, entonces, el grado de intimidación y presión en que Dávila y otros periodistas, venían ejerciendo su labor.

3. En ese contexto, resulta cuestionable y paradójico que el presidente Juan Manuel Santos asumiera el rol de ‘periodista’ para criticar la decisión editorial de un medio de comunicación que investigaba posibles actos de corrupción en su gobierno. En la situación de riesgo que enfrentaba Vicky Dávila, esa declaración tuvo un efecto intimidatorio para ella y los demás periodistas que venían trabajando en esa historia.

4. Más allá de su pasado en el periodismo, el presidente Santos es hoy en día el primer funcionario público de la nación. Como han manifestado la Corte Constitucional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la responsabilidad de ese cargo implica que ninguna de sus declaraciones puede inhibir la actividad periodística, ni mucho menos aumentar la exposición de periodistas que ya están enfrentando un riesgo.

5. La autocensura no puede ser el resultado de este episodio. Le corresponde al gobierno, por una parte, ofrecer las condiciones para que los medios de comunicación continúen ejerciendo su labor y, por la otra, garantizar la integridad de los periodistas involucrados en esta investigación. De la misma forma, les corresponde a las autoridades judiciales –como ya manifestó la FLIP– investigar las intimidaciones y amenazas contra estos periodistas.

 Tomado de:

http://flip.org.co/es/content/la-comunidad-del-anillo-y-el-costo-de-censura-del-cubrimiento-period%C3%ADstico

Eurodiputados envían carta de apoyo al procedimiento en el caso Claudia Julieta Duque

23feb16


Doctor Juan Manuel Santos Calderón
Presidente
República de Colombia

Doctor Luís Eduardo Montealegre Lynett
Fiscal General de la Nación
República de Colombia

Señores Honorables Magistrados
Corte Suprema de Justicia
República de Colombia

Bruselas, 23 de Febrero de 2016

Objeto: Seguimiento al caso de la periodista y defensora de derechos humanos Claudia Julieta Duque, víctima de tortura psicológica perpetrada por agentes del Estado

Estimadas y Estimados,

Reciban nuestro más cordial saludo.

Aprovechamos esta oportunidad para felicitarles por los importantes avances en el proceso de Paz que se adelanta entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC en La Habana; así como ratificado en la reciente Resolución del Parlamento Europeo en Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, reiteramos nuestro compromiso a contribuir para la construcción de una paz sostenible y duradera.

En este espíritu nos dirigimos a Ustedes para mostrar nuestra preocupación por la situación de las personas defensoras de derechos humanos, cuya labor es clave para la construcción de paz y fortalecimiento de la democracia en el país. Consideramos importante que se avance en la investigación y sanción de los responsable en casos emblemáticos de agresión en contra de esas personas y su labor, como han sido las operaciones de inteligencia, seguimientos, hostigamientos, amenazas y demás agresiones y persecuciones sistemáticas por parte del extinto DAS, de las cuales han sido víctimas integrantes del movimiento social colombiano, periodistas, defensores/as de derechos humanos y exponentes de la oposición política, entre otros.

A este propósito quisiéramos expresar nuestra preocupación por la situación de seguridad, física y emocional, de la destacada periodista, investigadora y defensora de los derechos humanos, Claudia Julieta Duque, la de su familia y su abogado, Víctor Javier Velásquez Gil.

La señora Duque, en el marco de su trabajo de defensa de los derechos humanos, ha venido investigando y denunciando varios casos de violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. En particular, después de sus denuncias sobre la presunta participación de agentes del DAS en el caso del asesinato del humorista Jaime Garzón ocurrido en 1999, ha empezado una época de gravísimas agresiones en su contra, incluyendo secuestro, amenazas, agresiones, y difamaciones, por las cuales ha tenido incluso que exiliarse un tiempo junto con su hija menor de edad, también víctima de numerosas amenazas y agresiones.

Por todo eso, desde el año 2011 Claudia Julieta ha sido reconocida por la justicia colombiana como víctima de tortura psicológica perpetrada por diferentes agentes y dirigentes del DAS. El ex director general de inteligencia Carlos Alberto Arzayus, ya aceptó en 2014 cargos por tortura contra Claudia Julieta y fue condenado a 6 años de prisión, al igual que otros 2 altos ex funcionarios del DAS. Cabe resaltar que se trata del primer caso en el mundo en que se reconoce y condena a agentes del estado por el delito de tortura psicológica como un crimen cometido en forma autónoma, es decir, independiente de otros delitos como detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales o masacres.

A su vez en 2012 la señora Duque denunció al ex presidente de Colombia y actual senador Álvaro Uribe Vélez por injuria y calumnia. Además en 2014 la Fiscalía General de Colombia ordenó a la Comisión de Investigaciones de la Cámara de Representantes investigar la responsabilidad de Álvaro Uribe en el caso de tortura psicológica arriba mencionado. Una orden similar fue emitida para el caso del ex director general del DAS, Jorge Noguera, desde 2013, el cual pese al caudal de pruebas existente a la fecha aún se encuentra en indagación preliminar.

Finalmente, otros ex miembros del extinto DAS han sido llamados a juicio dentro del caso de tortura contra Claudia como el ex subdirector José Miguel Narváez Martínez, los ex directores de inteligencia Gian Carlo Auque de Silvestri y Enrique Alberto Ariza (ambos prófugos), y en un juicio posterior al ex director de Contrainteligencia (también fugitivo) Rodolfo Medina Alemán y el ex detective y hasta su captura funcionario activo del Departamento de Migración Colombia, Ronal Rivera. Las audiencias preparatorias para el caso de tortura contra José Miguel Narváez empezaron en julio de 2015 y las próximas audiencias están previstas para los días 1,2 y 3 de marzo.

En este sentido nos preocupa que a medida que avanza el proceso, por el cual la periodista Duque y su abogado han pedido investigar a otros 19 funcionarios del extinto DAS, se hayan otra vez incrementado las acciones de seguimientos, inteligencia ilegal y agresiones en contra de la defensora, de su hija, su abogado y su familia, incidentes que han sido puestos en conocimiento de la Unidad Nacional de Protección y la Fiscalía General de la Nación por la propia Claudia Julieta Duque.

Por todo lo anterior, en el pleno respeto de la independencia de la justicia colombiana, los y las eurodiputadas abajo firmantes respetuosamente pedimos que:

  • Se avance con la mayor celeridad posible en estos juicios y se brinden plena garantías a la víctima y los testigos (entre ellos Claudia Julieta Duque) llamadas a declarar con el fin de que las audiencias no se conviertan en otra acción re-victimizante;
  • Se le dé impulso real a las investigaciones en contra del hoy senador Álvaro Uribe y el ex director del DAS Jorge Noguera por el delito de tortura.
  • Se resuelva la situación jurídica del senador Uribe Vélez por los delitos de injuria y calumnia en la investigación adelantada por la Corte Suprema de Justicia.
  • Se concierten y brinden todas las medidas de protección necesarias para la periodista y defensora de derechos humanos Claudia Julieta Duque y su familia;
  • Se investiguen todos los actos de intimidación, seguimientos ilegales y otras agresiones denunciadas por Claudia Julieta Duque y su familia, y que se sanciones a los autores materiales e intelectuales.
  • Se cumpla con el compromiso asumido por la Cancillería de Colombia en el sentido de que el gobierno emitiría antes del 15 de septiembre de 2015 un pronunciamiento público de respaldo a la lucha por la justicia de la periodista Claudia Julieta Duque, el cual aún no se ha dado.
  • Se efectivice la captura de los acusados que se encuentran prófugos de la justicia y se realicen los trámites necesarios para la extradición, deportación o captura internacional de quienes han huido del país para evadir el juicio en su contra.

Creemos que casos como este requieren de la mayor atención posible en cualquier Estado, a la vez que se den todas las garantías para quienes intervienen en ellos. De nuestra parte continuaremos observando este caso y la situación de seguridad de quienes impulsan acciones encaminadas a fortalecer el Estado de Derecho y brindar mayores condiciones de acceso a las víctimas.

Atentamente,

Marina Albiol Gúzman, GUE/NGL, Vicepresidenta Delegación de la Asamblea Parlamentaria Euro -Latinoamericana (EUROLAT)
Martina Anderson, GUE/NGL
Lynn Boylan, GUE/NGL
Matt Carthy, GUE/NGL,
Kostas Chrysogonos, GUE/NGL
Ignazio Corrao, EFD
Javier Couso Permuy, GUE/NGL, Vicepresidente Comisión de Asuntos Exteriores (AFET)
Fabio De Masi, GUE/NGL
João Ferreira GUE/NGL, Vicepresidente Delegación en la Asamblea Parlamentaria Paritaria ACP-UE
Ana Maria Gomes, Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas S&D
Tania González Peñas, GUE/NGL Vicepresidenta Delegación para las Relaciones con la Comunidad Andina (DAND)
Takis Hadjigeorgiou, GUE/NGL
Stelios Kouloglou, GUE/NGL, Vicepresidente Comisión de Desarrollo (DEVE)
Patrick Le Hyaric, GUE/NGL, Vicepresidente GUE/NGL
Paloma López Bermejo, GUE/NGL
Curzio Maltese GUE/NGL
Liadh Ní Riada, GUE/NGL
João Pimenta Lopes, GUE/NGL, Vicepresidente Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM)
Barbara Spinelli, GUE/NGL
Neoklis Sylikiotis, GUE/NGL
Josep Maria Terricabras, Verdes/ ALE, Vicepresidente Grupo de los Verdes
Estefanía Torres, GUE/NGL
Miguel Urbán Crespo, GUE/NGL
Marie-Christine Vergiat, GUE/NGL
Miguel Viegas, GUE/NGL

 

COLOMBIA: «EN PELEA DE COMADRES SE SABEN LAS VERDADES»: «LA COMUNIDAD DEL ANILLO»

http://caracol.com.co/radio/2015/12/03/judicial/1449161501_528588.html

http://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/los-expedientes-de-la-fiscal%C3%ADa-en-los-que-se-menciona-al-general-palomino/ar-BBpHqem

solidaridad con la esposa del asesinado líder Luis Fernando Wolff Isaza

FA

Carta de solidaridad

El Frente Amplio por la paz y la democracia, Antioquia, se solidariza con la esposa del asesinado líder Luis Fernando Wolff Isaza, Marta Cecilia Ramírez, y sus dos hijas, quienes tuvieron que salir del país ante las amenazas proferidas por personas relacionadas con ese homicidio.

El profesor Wolff fue uno de los fundadores en mayo de 2014 de nuestro Frente Amplio por la paz, dedicó su vida a la docencia universitaria, la lucha por la defensa de los derechos humanos, la paz y la democracia. Su asesinato el 27 de abril de 2014 en la ciudad de Medellín, llenó de luto a la sociedad regional y nacional, que lo reconocieron siempre como hombre demócrata y aguerrido luchador por las causas sociales.

Las amenazas de muerte a su familia sobreviviente, dicen de la catadura y la peligrosidad de los enemigos que en vida tuvo nuestro compañero. Las autoridades policiales y judiciales deben concluir las investigaciones sobre ese crimen y ofrecer resultados ejemplarizantes que permitan el pronto regreso de esa familia, y dar garantías a quienes luchamos por la paz y la justicia en este momento crucial que vive Colombia. Entre tanto, reclamamos la solidaridad nacional e internacional para la familia de nuestro compañero vilmente asesinado.

Medellín, noviembre 19 de 2015.


 

FA

Frente amplio por la paz y la democracia – Antioquia

Pronunciamiento ante el Encuentro Nacional del Frente Amplio por la Paz – Bogotá – Nov 15/14

 

Quiénes somos

El Frente amplio por la paz y la democracia es una coalición plural y abierta de organizaciones sociales y políticas y de ciudadanos que luego de la elección presidencial, se propone impulsar y hacer seguimiento a los diálogos entre el Estado y las insurgencias armadas para garantizar que ellos concluyan con acuerdos sólidos que sean llevados a refrendación por el pueblo colombiano.

El Frente amplio por la paz y la democracia recoge y lleva a término el mandato por la paz que recibió del pueblo colombiano el presidente Santos el 15 de junio, y exige que la política de paz se convierta en política de Estado tal cual lo estipula el artículo 22 de nuestra Constitución Política.

El Frente amplio por la paz y la democracia es una construcción política y organizativa inacabada; un factor de poder que además de la concreción de los acuerdos de paz, luchará por una agenda de garantías y reformas democráticas indispensables para lograr la convivencia nacional y la justicia social.

La experiencia histórica colombiana dice que la paz es un objetivo muy grande y muy complejo como para dejárselo a la burguesía y al Estado capitalista. La votación que las fuerzas democráticas aportamos al candidato Santos en la segunda vuelta presidencial, no puede ser dilapidada en vacilaciones ni en sectarismos. Es hora de unirnos y organizarnos para hacer respetar el mandato popular y mayoritario de la paz, para crear el ambiente y la opinión pública que necesita la negociación, para fomentar la cultura y la pedagogía políticas de la convivencia, y para hacer historia torciendo el brazo a los empresarios de la guerra, hoy orientados por un expresidente.

 Paz y democracia

Luchamos por la democracia porque únicamente su plena vigencia es la garantía de que el fin del conflicto armado sea duradero y sostenible. Ese conflicto surgió y está hecho de vejaciones y exclusiones históricas que constituyen sus causas objetivas, por lo tanto es un amplio proyecto de reformas democráticas profundas el que puede en definitiva sacar a Colombia de esta encrucijada de casi siete décadas. Solo de la mano de los cambios democráticos podemos construir la paz y unos mínimos de justicia social que la hagan sólida y duradera. De manera que sin democracia, es decir, sin derechos políticos, económicos y sociales, no alcanzaremos una paz de largo aliento y las generaciones futuras habrán de repetir la historia ensangrentada de nuevas confrontaciones con otros nombres, otros actores y otros escenarios.

La firma de acuerdos entre el gobierno y las FARC solamente está referida a los aspectos previamente agendados, cuya almendra es el problema agrario. El conjunto de la sociedad colombiana, mayoritariamente urbana, está retada a poner en paralelo sobre la mesa de discusión, un amplio programa nacional democrático que oriente y articule las luchas populares en una perspectiva constituyente, que le dispute el poder al proyecto neoliberal y conduzca el país a las grandes transformaciones que reclama la población. Así como la confrontación bélica, la paz colombiana vendrá del campo a la ciudad, por lo cual los movimientos sociales de base urbana deben desde ya levantar sus voces por la paz, la democracia, el derecho a la ciudad y la vida digna, que significa entre otras garantías, la de participar en la toma de decisiones sobre el ordenamiento territorial y todos los aspectos de la vida pública que afectan la vida urbana.

La negociación política del conflicto armado colombiano se inscribe dentro de tendencias mundiales, regionales e internas hacia el pleno respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, hacia la solución negociada de los conflictos y la paz como bien supremo de los pueblos. En América Latina particularmente, la historia le ha cerrado la puerta a las dictaduras y a todas las formas de gobierno alcanzadas a través de las armas. En Colombia las insurgencias así lo están entendiendo, pero también es indispensable que lo entiendan viejos y nuevos sectores del establecimiento que hoy se atraviesan a la negociación, y a diario nos muestran sus dientes con la amenaza de volver a frustrar la máxima esperanza del pueblo colombiano: la paz duradera.

En un contexto de lucha por ponerle fin a la confrontación armada en que está comprometido todo el país democrático, oponerse a las negociaciones, a la solución política y a los acuerdos, traza una línea divisoria nítida entre el guerrerismo y el pacifismo, entre el autoritarismo y la democracia, entre el fanatismo reaccionario de algunos y la esperanza de un futuro mejor para las generaciones venideras. El Frente Amplio por la Paz y la Democracia es por lo tanto, una avanzada en la confrontación con lo que es y lo que significa hoy en Colombia el uribismo y el Centro Democrático, como expresiones políticas de la extrema derecha decididamente jugadas por la continuación de la guerra entre colombianos, bajo la promesa falaz de un sometimiento de los insurgentes a la justicia penal en el contexto de la “guerra contra el terrorismo” dictada por su mentor, el expresidente Bush.

Cada avance en las negociaciones, es un avance contra el uribismo, y al mismo tiempo una oportunidad para la democracia. La firma de los acuerdos será eso fundamentalmente: un abanico de oportunidades para los movimientos sociales y la Izquierda democrática, históricamente asediados por las formaciones armadas de una extrema derecha carente de todo escrúpulo civilista. De manera que la firma de los acuerdos con las insurgencias no es en sí misma un fin sino un medio, un punto de partida para prender los conflictos represados en las desconfianzas y en los miedos.

Luchar por un programa democrático hoy, significa enfrentar la ideología neoliberal que hace décadas instaló su dominación en las sociedades latinoamericanas, pero que en buena hora ha chocado con la resistencia popular en la mayoría de ellas. El garrote neoliberal en Colombia, es empuñado con fuerza por J.M. Santos y su proyecto desgastado de la “Tercera vía” que transcurre entre el extractivismo y la misma confianza inversionista que otorgó su antecesor a los capitales internos y extranjeros. Por tal razón el proyecto pacifista del gobierno está profundamente limitado por la mezquindad característica de las oligarquías colombianas, carentes de perspectiva, cortoplacistas y excluyentes. Lo que trasnocha a esas élites es que la paz sea barata, con mínimos costos, sin reformas de fondo, que les permita vivir tranquilas los días que les quedan.

Nosotros en cambio, abogamos por una paz democrática, es decir, con justicia social, lo que significa levantar las banderas de la lucha popular, la movilización y la protesta social para superar los acuerdos firmados con las insurgencias y alcanzar las soluciones estratégicas que nos reclaman la sociedad y el momento histórico. Bajo la hegemonía del mercado y el Estado neoliberal, la paz colombiana será frágil, por lo tanto hacerla sostenible no es otra cosa que llenarla de contenido democrático y de reivindicaciones para los grupos tradicionalmente excluídos.

 Memoria histórica y víctimas

La principal razón de ser de la negociación del conflicto armado, no es otra cosa que el saldo azaroso de centenares de miles de víctimas de todos los actores enfrentados y de todas las modalidades de sufrimiento. Esas víctimas están accediendo al uso de la palabra en el contexto de la negociación y han coincidido en reclamar la verdad como su reivindicación fundamental. El Frente Amplio por la Paz está llamado a hacer oir las voces de las víctimas en todo el territorio nacional, a exigir su respeto y sus garantías de no repetición. Satisfacer los derechos de las víctimas es tarea fundamental del Estado, pero en su realización debe participar toda la sociedad organizada que tenga interés real en la solución negociada.

La memoria histórica es una construcción teórico-política que recoge las causas del conflicto armado y todas las características económicas, sociales y culturales que le dieron sustento. No tiene pretensiones judiciales sino que es una herramienta de pedagogía política que deberá señalar a la luz de la narrativa histórica los valores que harán posible una reformulación de nuestro proyecto de sociedad. Deberá aportar luces a la pregunta sobre el aniquilamiento entre colombianos, a diferencia de otras sociedades también inequitativas y antidemocráticas donde las diferencias se han resuelto y se están resolviendo sin el concurso de las armas.

Los acuerdos entre la insurgencia y el Estado que todos los colombianos debemos refrendar, deben girar alrededor de los derechos de las víctimas, especialmente el derecho a la verdad, que implica construir una historia del conflicto escrita con objetividad y con la participación de todos los que hemos padecido la guerra.

La historia objetiva del conflicto colombiano que reclamamos debe ser un elemento fundamental para la pedagogía de la paz y la democracia, con la cual deberán ser formadas las generaciones futuras de colombianos. Sólo la verdad nos libera como ciudadanos y ciudadanas del atraso político, del autoritarismo y de la violencia. Esa historia del conflicto deberá ser llevada a nuestras escuelas como un compendio de lecciones sobre lo que nuestro país ha sido y nunca debió ser, sobre nuestras virtudes y nuestras taras, nuestros aciertos y equivocaciones. La historia que han escrito los vencedores, hasta hoy, de nada nos ha servido a las mayorías nacionales, ella no se ha cansado de señalar la supuesta superioridad de los gobernantes y la inferioridad de los ciudadanos, y de mostrar el statu quo como algo necesario, inevitable y fatal. Es hora de la rebelión contra la mentira, de tal forma que todo quede sometido al escrutinio del nuevo hombre y la nueva mujer colombianos que critican, analizan y no tragan entero.

El Frente Amplio por la Paz y la Democracia está llamado a promover la verdad histórica como el primer derecho de las víctimas del conflicto armado, por ello abre sus puertas a todas sus organizaciones para que demos conjuntamente esta batalla que también es inevitable: la batalla por la verdad. Sin ganarla, todo lo acordado será frágil, y nuestra sociedad seguirá siendo proclive a la violencia como medio de resolución de sus conflictos, incluso los cotidianos.

 Sobre el contexto político

La escena política nacional está dominada hoy por varios elementos que giran alrededor de las negociaciones de paz. Pocas veces el bloque de poder hegemónico había Estado tan fracturado como en la actualidad y los previsibles acuerdos venideros insinúan que esa fractura será mayor. La unidad de acción entre las fracciones de la oligarquía tiende a reducirse cada vez más a asuntos estratégicos de la economía, al tiempo que los temas de la guerra y la paz, la política frente al vecindario más próximo y el tratamiento a la oposición, abren brechas difíciles de salvar dentro del bloque de clases dominante.

Las Izquierdas y la oposición tienen un escenario ampliamente favorable dentro de ese contexto para aislar a la extrema derecha uribista y disputarle al liberalismo y al centro la iniciativa política. El guerrerismo es en este momento de la vida colombiana el enemigo a derrotar. Él se está expresando no solo con la tergiversación y la mentira cruda contra los acuerdos y las negociaciones, sino también con el hostigamiento permanente de grupos armados contra líderes y comunidades. El Frente Amplio por la paz está llamado a derrotar esas dos estrategias mediante su accionar coordinado con las demás fuerzas democráticas y sectores del Estado no aliados con los poderes de facto.

El proyecto político de corto plazo para la extrema derecha es el fracaso del proceso de paz, y llevarlo a feliz término es el nuestro, recurriendo a todas las alianzas que sean necesarias.

La lucha entre pacifismo y guerrerismo ha sido personalizada hasta ahora por el presidente Santos y el expresidente Uribe. La tercería de la Izquierda Democrática se mantiene de bajo perfil, lo que genera un círculo vicioso intrascendente que atrapa el debate nacional entre dos visiones obtusas sobre la guerra colombiana y su solución. La política nacional reclama a gritos una tercería autorizada, seria y coherente, que solo puede provenir de las fuerzas alternativas al establecimiento. Esa posibilidad depende de que también nosotros nos pongamos serios, saltemos sobre los estereotipos, renovemos nuestros discursos y le demos la cara a un debate debidamente informado sobre nuestro tiempo y nuestro espacio.

La reciente publicación de los acuerdos alcanzados en La Habana, ha hecho subir de tono la polémica entre todos los bandos participantes, observadores y estudiosos del proceso. La representación política de la oligarquía terrateniente desató una oposición enceguecida que más parece contra la Constitución de 1991 e incluso, contra la Reforma constitucional de 1936, que estableció la función social de la propiedad en Colombia. No acepta esa élite que se toque la estructura inequitativa y mafiosa de la propiedad territorial rural; no acepta que se remueva la causa objetiva básica del conflicto armado; no acepta que se libere de la pobreza a la población campesina que aún se resiste al despojo y al desplazamiento. Pero todo lo anterior sería mera anécdota, si en la historia colombiana del siglo XX no dijera que cuantas veces alguna élite modernizante quiso desde el Estado aliviar esa estructura antidemocrática de la propiedad, los terratenientes, también desde el Estado y también desde fuera, sabotearon y revirtieron cualquier legislación favorable al campesinado y a la sociedad nacional.

De tal suerte que el proyecto de frustrar el proceso de paz, no está a la espera de la refrendación de los acuerdos; su vocación no es democrática. La mentira, el matoneo contra los líderes populares, y los llamados ejércitos anti-restitución están a la orden del día para repetir la historia de que en Colombia los poderes de facto echan atrás mediante la violencia toda posibilidad de cambio, incluso dentro de los marcos del sistema capitalista y su modelo de desarrollo agrario.

Los puntos que faltan por negociar en La Habana son también álgidos y delicados. El uribismo estará siempre al acecho. Por nuestra parte, necesitamos aligerar el paso y ampliar la base social del Frente para convertirlo en una expresión del apoyo popular y ciudadano al proceso de paz. Además se impone un ejercicio de planificación estratégica que contemple las características de un año electoral atípico, porque tendrá además de las elecciones regionales y locales, la posible refrendación de los acuerdos entre gobierno e insurgencias.

Los certámenes electorales tienen significados distintos para los diferentes partidos de Izquierda y movimientos sociales; también varían sus estrategias y sus criterios para adelantar alianzas. La fijación del norte de la paz y el cumplimiento de los acuerdos que se lleven a refrendación, propiciará indudablemente la unidad de acción de las Izquierdas que se comprometan electoralmente. Jugaremos en las elecciones de 2015 a consolidar la paz y llenarla de contenido democrático; es decir, la paz va con derechos para que sea sostenible.

En ese contexto electoral local y regional, cobra vigencia el concepto de la paz territorial, especialmente cuando en nuestro país el poder oligárquico ha vivido históricamente fragmentado en una espacialidad diversa y compleja. Esa fragmentación ha generado procesos de particularización de la política y florecimiento de élites con vocación localista, desafectas a todo proyecto de unificación nacional, y dispuestas a defender sus privilegios al margen de las instituciones centrales del Estado.

Todo proyecto democrático nacional, por lo tanto, se enfrenta en Colombia a un reguero de élites con un reguero de grupos armados que solo se unen a la hora de derrotar a la democracia y a quien quiera meterlos en cintura. Son grupos solo funcionales a los autoritarismos y particularmente a los intereses de las oligarquías rurales, además sobrerrepresentados en los poderes públicos nacionales. Así, lo que suele llamarse paz territorial, es el reto de hacer política aterrizada, poniendo a jugar las relaciones de las comunidades con sus entornos físicos, sus culturas y sus construcciones sociales.

El criterio de la paz territorial, debe alumbrar el accionar del Frente Amplio por la paz y de la Izquierda en la refrendación de los acuerdos y en la contienda electoral por las administraciones locales y regionales. Es indudable que nuestras estrategias de aislar al uribismo y disputarle al neoliberalismo sus políticas públicas, nos ponen en centenares de contiendas regionales y locales con diferentes modalidades de dominación de clase, diversas modalidades de resistencia popular y distintas expresiones y actores del conflicto armado.

Así participaremos en la lucha electoral, sin desconocer que es desde la movilización y la acción callejera que las correlaciones de fuerzas pueden ser modificadas. Por lo tanto cualquier ganancia en ese plano, tendrá que ser aplicada a promover la organización y la lucha popular directa por el cumplimiento de los acuerdos y la profundización del programa democrático.

 Nuestro programa

Uno de los asuntos cruciales para el éxito del Frente es su amplitud. La amplitud no es una definición ni un conjunto de buenas intenciones; es ante todo el contenido programático. Es el programa lo que determina el alcance social y político del colectivo, el que dice quién cabe y quién no, quién puede y quién no puede pertenecer, porque adherir al Frente Amplio es abrazar su programa y aceptar responsabilidades en su desarrollo.

El programa del Frente solo puede ser construido como un ejercicio democrático y consensuado entre las organizaciones que lo conforman. Debe ser incluyente porque el pueblo colombiano en su conjunto necesita la paz, y unitario porque solo la confluencia de las organizaciones sociales, populares y partidistas garantiza que el mandato de la paz se convierta en realidad. El carácter unitario nos obliga a ser articuladores de esfuerzos por la paz y la democracia, pero también a articularnos con otros proyectos organizativos que vayan en la misma dirección. Nuestra apertura significa pluralismo hacia adentro y hacia el exterior, emulación y actitud constructiva con todas las propuestas que se acojan a nuestro programa o a parte de él.

El Frente Amplio por la Paz ofrece también una oportunidad de oxigenación al movimiento democrático y a las Izquierdas colombianas; es la posibilidad de un encuentro con el país real y con sectores de opinión pública normalmente ajenos al lenguaje político y confrontacional. El proyecto de programa que ponemos a consideración contiene los siguientes acuerdos:

En materia de paz:

  • Respaldo a las mesas de diálogo con las insurgencias armadas como única vía de solución al conflicto armado colombiano.
  • Exigencia del cese bilateral de fuegos para ambientar la finalización de los diálogos y la firma de los acuerdos.
  • Participación de las víctimas de todos los actores armados en las conversaciones conducentes a los acuerdos.

En materia de participación política:

  • Vigencia plena de los derechos humanos, desmonte del paramilitarismo y garantías para el ejercicio de la oposición. Apoyo pleno a los acuerdos entre el gobierno y las FARC sobre participación política.

En materia de medio ambiente:

  • Defensa del patrimonio ambiental, las aguas, el suelo y el aire, contra la depredación de la gran minería y el desarrollismo.

En materia de democracia social y económica:

  • Defensa del patrimonio público nacional, regional y local, contra las privatizaciones y la subasta de los bienes del Estado.
  • El derecho a la salud, a la educación, al agua potable y al saneamiento básico deben garantizarse por parte del Estado y erradicarse el criterio de negocio en su provisión.
  • Tierra, crédito, salud y educación para todos los jornaleros, colonos, pequeños y medianos propietarios campesinos. Apoyo pleno a los acuerdos entre el gobierno y las FARC sobre política de desarrollo agrario y sobre drogas ilícitas.
  • Garantía de mínimos domiciliarios gratuitos de agua y energía para toda la población.
  • Derecho a la ciudad para los pobladores urbanos, contra los desalojos y la segregación socioespacial.
  • Equidad de género, derechos de las mujeres y de las minorías étnicas y sexuales.

 COMITÉ PROMOTOR DEL FRENTE AMPLIO POR LA PAZ Y LA DEMOCRACIA – ANTIOQUIA.

 

TOMA AL PALACIO DE JUSTICIA BOGOTA COLOMBIA

MAPA DE EXHUMACIONES EN COLOMBIA

2015

EXHUMACIONES

 

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2017

Tomado de https://colombiaplural.com/3-370-cuerpos-encontrados-fosas-siguen-pendientes-entregados/

3.370 cuerpos, pendientes de ser entregados

En medio del conflicto armado miles de personas fueron desaparecidas, 60.630 según el último informe del Centro de Memoria. En una década apenas se han encontrado 5.263 fosas y recuperado casi 7.000 cuerpos

23 Ene 2017

Rossih Amira M.S.

Colombia se enfrenta a un proceso de esclarecimiento de la verdad sobre las impactos del conflicto armado en las vidas de las personas, de las familias, los territorios, las culturas y sus sociedades. En este reto, el análisis de los cuerpos encontrados en fosas, individuales y comunes, también será parte de los diferentes lenguajes que habrá que descifrar para acercarse cada vez más a la verdad. Y llegar a esa verdad no dependerá únicamente de las declaraciones de victimarios, víctimas, agentes del Estado y testigos; en esa verdad tiene también una responsabilidad clave el equipo investigativo del Estado que rastrea las huellas consignadas en los cuerpos de miles de seres humanos desaparecidos (60.630 según el Centro de Memoria Histórica) y que fueron asesinados de múltiples maneras, para luego esconder sus cuerpos en fosas clandestinas o tirándolos en ríos, esteros y mares. La tarea de este equipo es ponerle nombre a las ausencias, devolver lazos a las familias y cerrar así las heridas del desconocimiento y el abandono.

A partir del año 2005, con la desmovilicación de paramilitares y la Ley de Justicia y Paz, se multiplica la información sobre la cantidad y ubicación de fosas comunes. Desde entonces, en un periodo de 12 años, se han encontrado 5.263 fosas en Colombia. 6.729 cuerpos de hijos, hijas, hermanos o hermanas, parejas de alguien que llevaban años reclamando por su búsqueda o su identificación. Una pequeña muestra de la realidad, porque hay más de 20 mil denuncias registradas y se esperan miles durante la implementación del proceso de paz.

Son cifras del grupo interno de trabajo de exhumaciones de la Dirección de Fiscalía Nacional que resalta que de los 32 departamentos que tiene Colombia, sólo en tres de ellos -el Amazonas, Guainía y San Andrés- no se tienen reportes de cuerpos encontrados, ni entregados.  En el reverso de la moneda, Antioquia es el departamento con más número de cuerpos, 1.162, una radiografía del horror en la que siguen El Magdalena, con 694; Putumayo, con 542; Meta, con 522; y Córdoba, con 429.

De los casi 7.000 cuerpos encontrados, apenas la mitad, 3.370, han sido entregados, y de los 3.359 exhumados que faltan por devolver a sus familias, 1.560 todavía deben esperar por la concreción de su identidad.

«No todas las familias han denunciado a sus desaparecidos, entonces hay que buscar a muchas familias e ir hasta allá, no decirles vengan a Bogotá, Cali, Barranquilla o Medellín, no», explica la antropóloga forense Helka Alejandra Quevedo Hidalgo, quien reclama al Estado una estrategia «para ir a las familias, para ir río adentro».

Esta antropóloga, relatora del informe ‘Textos Corporales de la Crueldad, Memoria Histórica y Antropología Forense’ del Centro Nacional de Memoria Histórica, explica que el proceso de búsqueda de familias implica una organización rigurosa por parte de las instituciones del Estado, pues toma tiempo hacer un cotejo entre los cuerpos que están y las familias que buscan a sus desaparecidos. «Hacer análisis odontológicos, médicos y antropológicos es el paso que hay que agotar con esos más de 3.000 (cuerpos exhumados)» agrega Quevedo Hidalgo, quien precisa que todos esos análisis llevarían tener un perfil biológico (sexo, edad, estatura, patrón racial, enfermedades ) para cruzarlo con los reportes de personas desaparecidas. «La cuestión es que hay un subregistro de denuncias de desaparición y hay muchas familias de indígenas y campesinas que le han puesto los muertos a esta guerra, pero nunca han podido denunciarlos ante el Estado», lamenta.

El panorama que se asoma es agobiante. Unas un trabajo titánico aun pendiente si se tiene en cuenta el informe ‘Hasta Encontrarlos’, del Centro Nacional de Memoria Histórica que habla de al menos 60.630 desapariciones forzadas entre 1970 y 2015, que asegura que ocho de cada diez acontecieron en los últimos 20 años. O las declaraciones del director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, en junio de 2016 al diario El Tiempo, donde afirmaba que “hay denuncias sobre la desaparición de 50.000 personas, de las cuales no hay ninguna información”. Entonces anunció la creación de un protocolo para preparar la institución que lidera, frente a los desafíos que planteados en los acuerdos de paz de La Habana.

Mapa de consolidado de exhumaciones por departamento.

El proceso de búsqueda y exhumación de cuerpos ha tenido avances también durante las negociaciones de La Habana. En 2015 se anunció desde Cuba el ‘Plan Cementerio’, que es ejecutado por la Fiscalía y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, tras una investigación de tres años que ha desvelado que hay más de 20 mil cadáveres sin identificación en los cementerios del país. Este plan se diseñó para intervenir en estos cementerios en donde se inhumaron los cadáveres de miles de personas clasificadas como ‘NN’ durante el conflicto armado. Para el momento de este anuncio, ya se contaba también con la información entregada, tanto por la guerrilla de las FARC-EP, como por el Gobierno Nacional, así como por las víctimas del conflicto.

El trabajo que tiene la Fiscalía en el proceso de Justicia Transicional, específicamente en materia de exhumaciones, será ingente, pues contempla acciones como el análisis de riesgos, la búsqueda, el mapeo de fosas y la identificación de las características de cada una para definir el equipo interdisciplinario que deberá hacer el proceso de exhumación. A su vez, la Fiscalía deberá continuar en la búsqueda de las más de 3 mil familias a las que pertenecen los cuerpos ya exhumados.

Según el Acuerdo de Paz suscrito entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional, como parte del Sistema Integral de Verdad Justicia, Reparación y No Repetición, se creará la unidad (UBPD) para la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto. Para «el diseño, puesta en marcha y desarrollo de esta unidad se contará con la participación de organizaciones de víctimas, organizaciones defensoras de derechos humanos y con el apoyo de instituciones especializadas”. La UBPD también se apoyará en la experiencia que ha tenido la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

La inquietud que se presenta es si la Fiscalía y Medicina Legal tendrán el equipo, la dotación y la capacidad tecnológica necesaria para la exhumación de los miles de cuerpos desaparecidos que deja más de 50 años de conflicto armado; o si Colombia se verá en la necesidad de acudir al apoyo de otros países para lograr los objetivos que en esta materia guarda el proceso de construcción de paz. Una posibilidad incluida en las funciones de la UBPD que plantea la opción de alianzas con organizaciones nacionales e internacionales especializadas para facilitar el cumplimiento de sus funciones.

Una persona ha sido desaparecida de forma forzada cada 8 horas durante los últimos 45 años, afirma el informe ‘Hasta encontrarlos’. Esa es la tarea en la que se centra la Dirección de Fiscalía Nacional Especializada de Justicia Transicional de la Fiscalía General.

LA ESCOMBRERA DE MEDELLIN

TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO SALA DE CONOCIMIENTO DE JUSTICIA Y PAZ Medellín, veinticuatro de septiembre de dos mil quince

285286915 Por Operacion Orion Justicia y Paz compulsa copias a Uribe

«… Por dicha masacre fueron condenados un Teniente y un Cabo del Ejército, pero
eso no excluye -y antes confirma y sugiere- la participación de otros, pues no
parece creíble que esa operación, que duró 10 días e implicó la movilización de
una tropa numerosa y la sustracción y movilización por carretera de unas 1.200
cabezas de ganado, contara y dependiera sólo de la cooperación de un Teniente
y un suboficial. Menos aún si hay evidencia de que la Gobernación al mando de
Álvaro Uribe Vélez y el Comando del Batallón Girardot fueron informados de lo
que estaba sucediendo en El Aro y del apoyo de un helicóptero del Ejército. La
condena del Teniente Coronel Jesús María Clavijo, quien estuvo al mando de
dicho batallón, por el delito de concierto para delinquir y a la que se hizo
alusión, confirma esa apreciación.»

LOGO TSM

TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO
SALA DE CONOCIMIENTO DE JUSTICIA Y PAZ

Medellín, veinticuatro de septiembre de dos mil quince

Radicados: 0016000253-2007-82700,
0016000253-2008-83269, 0016000253-2007-82699,
0016000253-2008-83275, 0016000253-2006-80864,
0016000253-2008-83275 y 0016000253-2008-83285

Acusados: Edilberto de Jesús Cañas Chavarriaga,
Néstor Eduardo Cardona Cardona, Juan Fernando Chica Atehortúa,
Édgar Alexander Erazo Guzmán, Mauro Alexander Mejía Ocampo,
Juan Mauricio Ospina Bolívar y Wander Ley Viasus Torres
Delito: Concierto para delinquir y otros
Acta No. 004
Magistrado Ponente
RUBÉN DARÍO PINILLA COGOLLO

La Sala de Conocimiento de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Medellín, en el caso de los postulados Edilberto de
Jesús Cañas Chavarriaga, alias Bertico o Cañitas, Néstor Eduardo Cardona
Cardona, alias el Mono o Alpinito, Juan Fernando Chica Atehortúa, Édgar
Alexander Erazo Guzmán, conocido como Alex el Bonito, Mauro Alexander
Mejía Ocampo, alias El Aguacate o Mauro, Juan Mauricio Ospina Bolívar,
alias el Rolo y Wander Ley Viasus Torres, todos ellos desmovilizados del
Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia, una vez celebrada la audiencia de formulación, aceptación y control de legalidad de
los cargos que les formuló el Fiscal 45 Delegado de la Unidad Nacional de
Fiscalías para la Justicia y la Paz -hoy de la Dirección Nacional Especializada
en Justicia Transicional-, y el incidente de reparación integral, ha adoptado la
siguiente Sentencia

I
Antecedentes del caso (ABRE EL DOCUMENTO PARA CONTINUAR LEYENDO) 285286915 Por Operacion Orion Justicia y Paz compulsa copias a Uribe

«Dossier» con Walter Martínez 15.10.15

Uribisitas son los «nuevos terroristas» de Colombia: Roy Barreras

http://www.elespectador.com/noticias/politica/roy-barreras-se-ratifica-uribistas-son-los-nuevos-terro-articulo-591271

http://www.elespectador.com/noticias/politica/roy-barreras-dijo-uribisitas-son-los-nuevos-terroristas-articulo-591089

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