Archivo de la categoría: Culturales

Noam Chomsky :»La libertad sin oportunidades es un regalo endemoniado…»

pic.twitter.com/m25hONjAFA

la libertad chomsky

David Alfaro Siqueiros

El humanismo de David Alfaro Siqueiros:
un espejo de la izquierda del siglo XX mexicano*

Enrique Ochoa Ávila

Descubrir el humanismo de Siqueiros no sería una tarea difícil, vinculado a la lucha decidida por un mundo nuevo, el muralista derrocha en su vida un infinito amor hacia la humanidad y hacia su pueblo en particular. En este trabajo se explora parte de sus ideas para profundizar en algunos aspectos de lo que se podría llamar su idea de la condición humana. Este personaje –como reflejo de la izquierda mexicana del siglo XX– es tan contradictorio, tan “brusco” y tan sensible a la vez, que no es cosa sencilla abordarlo sin caer en posiciones maniqueas. ¿Cómo distinguir entre el dogmatismo y la fidelidad a los principios?

Su vida

José David Alfaro Siqueiros nace en Chihuahua en 1896. Su padre fue un devoto católico que le procuró una educación conservadora, pierde su madre a una edad muy temprana. La principal influencia familiar que impactó la formación del carácter del artista no fue su padre, sino su abuelo: Don Antonio Alfaro Sierra “Siete Filos”. “Siete Filos” era un jacobino, un liberal radical; había combatido con las fuerzas liberales contra la intervención francesa. De aquí viene la formación anticlerical de Siqueiros. Desde muy joven, y a pesar de vivir en un medio acomodado, tiene contacto con las injusticias propias del México de principios de siglo, caldo de cultivo de la Revolución de 1910-1917. A los 15 años se inicia en el activismo político al participar en una manifestación estudiantil; por estas fechas el joven José David estudiaba el bachillerato por la mañana y artes por las noches. Al año, siendo aún un adolescente, abandona el hogar hostil a sus ideas progresistas y se incorpora a las filas del Ejército Constitucionalista, de donde llegó a ser miembro del Estado Mayor del general Manuel M. Diéguez. En 1919, el gobierno posrevolucionario le subsidia un viaje a París donde profundiza sus estudios de pintura y se empapa de toda la cultura occidental que el México de esos años no le podía proporcionar.

Inició su militancia comunista en 1923, este hecho es determinante en sus concepciones estéticas y su ejercicio artístico. En este año funda junto con Xavier Guerrero, Diego Rivera, Fermín Revueltas, José Clemente Orozco, Ramón Alba Guadarrama, Germán Cueto y Carlos Mérida, el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores, fungiendo Siqueiros como secretario general. Un año más tarde, este mismo organismo crea la publicación El Machete, que posteriormente sería el órgano oficial del Partido Comunista de México. En 1928 asistió como delegado al IV Congreso de la Internacional Sindical Roja en la URSS. En 1937 parte a España para incorporarse a los combatientes republicanos en la lucha contra el franquismo. Después de haber atestiguado el papel de los trotskistas en la Guerra Civil española, se opone al asilo de Trotski en México, promovido por Diego Rivera y Frida Khalo; organiza un atentado contra la vida del disidente soviético en 1940.

En 1966 recibe el Premio Nacional de Arte. Recibe el premio Lenin en 1967, mismo que dona al pueblo de Vietnam que en esos momentos luchaba contra la intervención.

Hace importantes avances técnicos para la plástica, producto de su constante experimentación heterodoxa creativa.

Podemos abstraer su obra de artículos, conferencias, cartas, pinturas e incluso corridos.

Su vida es un ejemplo de fidelidad a la transformación práctica de la sociedad, a la causa del socialismo. Nunca interpuso obstáculo alguno que le impidiera cumplir con su deber de revolucionario; un claro ejemplo de esto se da en 1924, cuando ya famoso, deja su preciada labor creativa para asistir en ayuda de sus camaradas obreros de Jalisco, para colaborar en su organización sindical.

La vida y obra de David Alfaro Siqueiros refleja la vida de la izquierda mexicana, su confusión y sus “virajes”. Esta accidentada vida, voluntariamente elegida, lo acercó al drama humano en su máxima expresión: la temprana pérdida de su madre, el combate revolucionario en México, las montañas de cadáveres en España, etc. Sin embargo, el ser testigo de estas experiencias no hacen sino templar creativamente su sensibilidad artística. De su personalidad, apunta el emblemático Ernesto Che Guevara, Siqueiros “…no es de los que respetan las leyes del juego, y se consiguen todos los honores” (Guevara, 1980: 547).

Siqueiros muere de cáncer el 6 de enero de 1974 a las 10:15 de la mañana.

Ideas filosóficas

Como marxista, Siqueiros es materialista; de esta forma, sostiene que las condiciones materiales de existencia son las causas de las diferentes concepciones filosóficas, éticas y políticas, por supuesto que también las estéticas y el arte. Una muestra: “…a cada civilización corresponde una forma de cultura y, con ésta, una forma de arte” (Tibol, 1974a
:97). Aunque en sentido estricto, no hay planteamientos o reflexiones estrictamente filosóficas (en el sentido académico) o planteamientos concretos sobre abordamientos filosóficos clásicos.1 Sin embargo, su concepción filosófica se puede desprender de muchos pasajes que tienen una intencionalidad estética. Utilizando el término realismo expresa su materialismo de la siguiente manera:

Por realismo, dándole a esta expresión todo el significado convencional que la costumbre ha creado, debemos entender: lógica, sentido común, apego a los hechos comprobados, tratándose de las artes plásticas, descubrimiento de los determinantes sociales de cada específico periodo histórico de la humanidad, de los determinantes físicos (geográficos, climáticos, etc.) y también, en consecuencia, de los determinantes temáticos, formales y de estilo, toda vez que se trata de artes plásticas figurativas (Ibíd.: 150).

Con respecto al problema del conocimiento dice: “Los comunistas… no nos quedamos en el análisis de los hechos positivos. Los comunistas vamos siempre al fondo de los problemas y por ahí a la crítica y la autocrítica más directas” (Ibíd.: Como se ve, para este personaje el conocimiento es: primero, posible; después es profundo y reflexivo sobre sí mismo, sin olvidar la posibilidad de transformación práctica de la realidad, implícita en su vida y obra.

De sus afirmaciones acerca del realismo se desprende una concepción dinámica; habla del realismo como un “medio de creación siempre en marcha.” En otra parte dice: “… ni las formas de realismo, ni los medios de materialización práctica son fijos.” Critica la posición metafísica en torno al arte que asumen algunos pintores que trabajan únicamente el aspecto subjetivo, olvidando que “lo subjetivo… no es más que parte integrante y subsecuente de lo objetivo, de lo vivo” de esto podemos afirmar que acepta la primacía de la materia sobre el espíritu, es un materialista como se dijo arriba.

Sobre el problema de la verdad, se inclina por la interpretación marxista-leninista que reconoce la parcialidad de la investigación científica, se pregunta sobre una verdad completa, en el sentido de “acabada”, de la crítica unilateral del arte que deja de lado su papel ideológico (Ibíd.: 66 y 67) En resumen, es un materialista que llama a la transformación revolucionaria de la sociedad (Cfr. Marx, s/f: 26).

De su práctica comprometida se desprende una ética colectiva de lo mexicano que debe ser encausada para darle rumbo a los destinos del país (Monsiváis, 1985: 103).

Sobre la estética: a decir de Raquel Tibol, para él, el arte es “una función y un proceso” (Tibol, 1974a: 12), busca que tenga el “máximo servicio público”, oponiéndolo al arte burgués elitista. “En la estética de Siqueiros –dice Tibol-, encontramos inconformismo crítico y autocrítico; voluntad creadora, generosa y vigilante; reafirmación de un realismo de muchos mayores alcances éticos y estéticos…” (Tibol, 1974b: 56)

Desprecia los gustos burgueses: “Esta por demás decir que el concepto de buen gusto se apoya en lo que podemos considerar como el buen gusto de la burguesía distinguida, de la burguesía chic y refinada, contra el gusto de la pequeña burguesía” (Ibíd.: 184). Es por demás obvia la concepción clasista sobre estética que se detecta en esta afirmación.

Frente a las posiciones eurocentristas típicas del porfirismo, Siqueiros antepone bases firmes para un nuevo arte no simplemente contestatario y localista, sino un nuevo arte universal identificado con las ideas socialistas sobre el futuro, “…estableció con ideas primero y con obras después, las bases para un nuevo arte americano no subsidiario” (Ibíd.: 7).

Desprecia profundamente la pretendida posición de imparcialidad de los defensores del “arte por el arte”, sin ninguna inclinación ideológica (Ibíd.: 69).

Con respecto al individualismo, como característica fundamental del mundo burgués es especialmente beligerante, sobre todo por la tremenda fuerza que esta actitud tiene en el arte.

Ideas políticas y sociales

La vocación del pintor es internacionalista. Ya desde los primeros números de El Machete, llamaba a imitar “el ejemplo del proletariado europeo… [sus victorias en] Inglaterra, Francia y Alemania” (Tibol, 1974a). “La subordinación política al extranjero imperialista toca y destruye hasta lo aparentemente más sagrado y recóndito de la vida de una nación.” (Ibíd.: 145).

Se mantiene en guardia frente a los nacionalismos extremos, para él, el chovinismo es una confusión ideológica “que mueve a los intelectuales adictos aún a las plataformas de la nueva y pequeña burguesía” (Ibíd.: 166). No parecerá necio afirmar que para Siqueiros la implantación del socialismo es ajena a todo utopismo y romanticismo, para él, el socialismo “no va a aparecer súbitamente como por juego de magia, sino a través de un proceso de depuración progresiva de todos los aspectos negativos que correspondieron al orden social inmediato anterior” (Ibíd.: 195).

Sobre las clases sociales, no es necesario aclarar el partido que toma el pintor, sus méritos como organizador sindical y los motivos de su pintura son bastante elocuentes. De la clase enemiga, de la burguesía, destaca su rechazo no sólo a su sostenimiento en base a la propiedad privada, sino el énfasis que pone en el derrumbamiento del individualismo, como característica de esta clase, cuestión que combate con su idea de arte colectivo frente a la pintura de caballete. Propone concretamente la desaparición absoluta del individualismo burgués.

Frente al clero Siqueiros asume una actitud crítica que raya en lo rabioso, celebra el anticlericalismo de Orozco (Ibíd.: 59). Sin embargo reacciona contra la devastación de los templos, en tanto que creaciones arquitectónicas (Ibíd.: 96). “Las iglesias –afirma–, como expresiones artísticas, forman parte del acervo de la cultura nacional” (Ibíd.: 103).

Identifica una cultura de clase, de las grandes masas populares, misma que es el destino de su producción artística (Ibíd.: 31) Esto sin menoscabo de reconocer la importancia de un arte que trascienda fronteras “que sea fruto de la captación del panorama internacional de las plataformas de antecedentes y elementos funcionales locales” (Ibíd.: 35). Un arte para la humanidad.

El papel de la ideología es importante para comprender el pensamiento del pintor. Siqueiros reconoce el rol fundamental que juega la ideología, es decir, los intereses de clase, es obvio el partido que toma nuestro muralista. De hecho, como se apunta arriba, todo arte tiene carácter de clase, tiene una función pública, ideológica. La ideología viene después del vencimiento por la fuerza “…así se produjeron todas las conquistas de la antigüedad, en la Edad Media, con el renacimiento, en el mundo de la burguesía liberal, y así las lleva a cabo en parte el imperialismo contemporáneo. Sólo el cambio radical de civilización, en mi concepto, puede poner fin a tal método” (Ibíd.: 92).

Habla el pintor sobre el humanismo, llamándolo concretamente “nuevo humanismo”, éste es identificado con el futuro socialista al que concibe como meta de su labor.

Frente a la cuestión indígena se muestra profundamente respetuoso del periodo prehispánico, reconociendo el pasado glorioso (Monsiváis, 1985: 103), sin con esto caer en una falsa posición indigenista como la que con tanta ferocidad criticó a Diego Rivera (Ibíd.: 111). Es justo reconocer, sin embargo, que en los albores de su práctica artística (1921) había algunos gérmenes de esto, habla por ejemplo de “facultades raciales” (Tibol, 1974a). Como humanista y como marxista es enemigo del racismo, como apunta Esther Cimet es uno de los rasgos antihumanistas del capitalismo en su fase imperialista.

Frente al progreso y los avances de la industria, mantiene una actitud de reconocimiento a los logros alcanzados, y llama a sus colegas a conocer estos avances (Ibíd.:36), propone retomar una “nueva y propia tecnología científica y mecánica” que adelante los recursos del artista (Ibíd.: 76). Como se observa, las actitudes del muralista frente a la ciencia y la técnica de ninguna manera se identifican con la desesperación o el nihilismo, sino de encontrar en ellas las posibilidades materiales para el beneficio humano, en este caso en la esfera del arte.

No hay en su obra ideas claras con respecto a la educación, salvo las innumerables referencias que hace resaltando el papel educador del arte colectivo como formador de la nueva sociedad inspirada en el colectivismo (Ibíd.: 187), precisa que su importancia pedagógica es superior para las artes plásticas de función social. Es importante, sin embargo, no dejar de mencionar la gran importancia que le daba a la formación de los niños. Así se demuestra en su trato a sus nietos, ya sea condenando el maltrato infantil que afecta la dignidad del niño, aún cuando él mismo la padeció.

Conclusiones

Para Raquel Tibol, “casi todos los murales –y en toda su práctica- están compuestos con base en asuntos de franca tendencia humanista que parten o llegan siempre a los temas medulares de las luchas de liberación de los pueblos oprimidos; las luchas de los desposeídos para conquistar una efectiva justicia social, y el repudio a la guerra para oprimir, sojuzgar y envilecer a los débiles” (Tibol, 1974b: 61).

La relación entre humanismo y comunismo es natural en el artista, afirma que “…un comunista …no puede aceptar de ninguna manera la aplicación y desarrollo de una corriente que expulsa la imagen del hombre y el medio físico social en que este se mueve de la producción artística” (Tibol, 1974b: 192). Es evidente la idea que tiene de hombre como centro de la problemática artística y política, si es que en Siqueiros nos podemos referir a estos aspectos de manera separada.

Finalmente, podemos resumir su idea de hombre en una cita del mismo pintor:

…quisimos penetrar en nuestro hombre de México, y penetrando en él penetramos en el hombre universal, porque la única manera de entender realmente el hombre es teniendo en cuenta al que tenemos adentro de nosotros mismos, al propio, al del país donde vivimos, de nuestra idiosincrasia. Es único camino para entender al hombre universal (Zabludovsky, 1974: 72).

Bibliografía

Directa

  • Siqueiros, D. (1974). Textos. Fondo de Cultura Económica. Estudio introductorio y compilación de R. Tibol. México.

Indirecta

  • Marx, C. (s/f). Tesis sobre Feuerbach. Obras escogidas. Progreso. Moscú.
  • Monsiváis, C. (1985). Amor perdido, 9ª edición, Ediciones Era. México.
  • Tibol, R. (1974). Orozco, Rivera, Siqueiros. Tamayo. Fondo de Cultura Económica. México.
  • Varios. (2000). Releer a Siqueiros. CONACULTA. México.
  • Zabludovsky, J. (1974). Siqueiros me dijo. Organización Editorial Novaro. México

*La versión impresa apareció en el libro: Alberto Saladino García (compilador), Humanismo mexicano del siglo XX, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México, 2004, Tomo I, págs. 485-494.

Nota

1 Esto por lo que se refiere estrictamente el estudio formal académico de la filosofía o alguna de sus ciencias.

Enrique Ochoa Ávila
Escuela de Humanidades/UABC
Julio 2006

http://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/mexico/siqueiros.htm

DESIGUALDAD SOCIAL EN EL MUNDO: 178 INFORME DE OXFAM RESUMEN 20 DE ENERO DE 2014

VER EL INFORME OSFAM

DESIGUALDAD SOCIAL EN EL MUNDO

A los 83 años, murió en México el poeta y escritor argentino Juan Gelman

El escritor, poeta y militante Juan Gelman falleció en el Distrito Federal de México, donde se encontraba internado y donde residió los últimos 25 años, según informaron fuentes allegadas a la familia.

Falleció en México el poeta Juan Gelman

Gelman falleció pasadas las 19 horas de nuestro país en el Distrito Federal, ciudad en la que residía desde 1988 junto a su esposa, Mara La Madrid.

El poeta nació el 3 de mayo en el barrio de Villa Crespo, una zona de Buenos Aires con una fuerte presencia de la comunidad judía, y en cuyas calles aprendió a jugar a la pelota y se hizo hincha de  Atlanta.

A los ocho años escribió su primer poema que se publicó en la revista Rojo y Negro, que tenía una línea editorial identificada con las ideas libertarias y de izquierda.

Esos precoces sentimientos por los menos favorecidos lo impulsaron a militar cuando era un adolescente que estudiaba en el Colegio Nacional Buenos Aires.

Ingresó en la Federación Juvenil Comunista a los 15 años, cuando la Unión Soviética emergía triunfante tras derrotar al nazismo en la Segunda Guerra Mundial y el peronismo irrumpía en la escena política nacional.

Se propuso estudiar química en la UBA tras recibirse de bachiller, pero al poco tiempo dejó para formar el grupo de poesía Pan Duro, una agrupación literaria integrada por jóvenes del Partido Comunista.

Los textos que producían en Pan Duro, durante los años `50, combinaban la lírica con la denuncia a los explotadores, los dueños de la tierra y poseedores del capital.

“Pagar para volver a mi Patria después de tantos años de destierro y persecución significó una infamia. Pero acá estoy, tratando de vivir una vez con utopías”

Hacia fines de esa década, la influencia de la Revolución cubana se hizo cada vez más fuerte en la izquierda argentina, que comenzaba a plantearse la posibilidad de la lucha armada como la única posibilidad de cambiar la realidad.

La proscripción del peronismo y la represión al movimiento obrero motorizada por el Plan Conintes que se aplicó durante la presidencia de Arturo Frondizi contribuyeron a la radicalización de las ideas de Gelman, que por entonces superaba apenas los 30 años.

Durante la presidencia de José María Guido –que asumió  como presidente tras el derrocamiento de Frondizi-resultó encarcelado junto a un grupo de escritores por pertenecer al Partido Comunista.

Ese breve paso por la cárcel, sumado a la postura ambivalente que sostenía el partido en relación a Cuba y la lucha armada, lo aceraron a los grupos disidentes de la línea oficial para acercarse a un peronismo entonces perseguido e ilegalizado.

La clase trabajadora era peronista por definición, y muchos teóricos de la izquierda comenzaron a interpretar a mediados de los `60, que en el movimiento fundado por Juan Domingo Perón podía construirse una alternativa revolucionaria para esa conflictiva Argentina.

Un mundo que se conmovía con el Mayo Francés, la Masacre de la Plaza de las Tres Culturas en México y la muerte del Che Guevara en Bolivia, y un país que se sacudía con el Cordobazo, el Rosariazo y otras expresiones de la resistencia contra el régimen militar de Juan Carlos Onganía, influyeron decisivamente en la apuesta del poeta por la revolución.

Así fue que Gelman ingresó en las Fuerzas Armadas Peronistas, una organización surgida de un grupo de militantes de izquierda que pretendían dar un apoyo logístico desde Argentina a la guerrilla del Che instalada en Bolivia.

Supo también, por esos agitados años, combinar su militancia con el periodismo, al trabajar en las revistas Panorama y Crisis, y en los diarios la Opinión y Noticias.

En 1973, poco después de las elecciones que posibilitaran el retorno del peronismo al gobierno tras 18 años de proscripción con la victoria del candidato del FREJULI,  Héctor Cámpora, las FAR se fusionan con Montoneros, la organización armada más influyente de entonces.

Gelman pasó a integrar un lugar de importancia en la conducción de Montoneros, primero como un referente de superficie, y luego, cuando la organización ingresó en la clandestinidad, se dedicó a denunciar los crímenes de la Triple A en el exterior.

En esa tarea se encontraba cuando se produjo el derrocamiento de Isabel Perón, el 24 de marzo de 1976, y debió permanecer en un exilio que lo llevó a vivir en Roma, México, París y Managua.

Residente en Roma desde principios de los `80, pasó a trabajar para la UNESCO como traductor, mientras comenzaba la búsqueda de su hijo Marcelo, y de su nuera María Claudia García, secuestrados por la dictadura y que permanecían desaparecidos.

Aunque colaboró con el diario Página/12 desde sus inicios en 1987, recién puedo volver al país un año después, previo pago de una caución judicial, que le permitió presentarse ante la Justicia para no quedar detenido.

“Pagar para volver a mi Patria después de tantos años de destierro y persecución significó una infamia. Pero acá estoy, tratando de vivir una vez con utopías”, declaró a la revista Humor recién llegado al país.

Sin embargo, eligió radicarse en México, donde en 1989 lo encontró el indulto de Carlos Menem, una medida que incluyó a militares genocidas a otros antiguos jefes guerrilleros.

“Me canjean por los secuestradores de mis hijos, y por otros miles de muchachos y militantes que ahora son también mis hijos”, señaló en una declaración con la cual expresaba su rechazo a ese perdón.

Desde entonces, la búsqueda de su hijo y su nuera se convirtió en la causa que abrazó con el mismo fervor que le dedicó a la militancia revolucionaria.

Halló el cuerpo de su hijo en 1990, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, que dio con sus restos en San Fernando.

Ocho años después, descubrió que su nuera había sido trasladada a Uruguay en el marco del Plan Cóndor, el proyecto represivo que coordinaron las dictaduras del cono Sur.

Reclamo una investigación a los presidentes uruguayos, Julio María Sanguinetti y Jorge Battle para dar con la identidad de su nieta, y en 2000, Gelman pudo reunirse con ella.

Tras dar cuenta de su identidad, la joven decidió cambiar el nombre de Andrea –bajo el cual fue anotada por un policía uruguayo tras nacer en una clínica de Montevideo–, y pasó a llamarse María Macarena Gelman García.

En 2008, los autores del secuestro y muerte de su hijo fueron condenados en la causa que se instruyó por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención automotores Orletti.

El gobierno ecuatoriano

El gobierno ecuatoriano y los movimientos sociales

PERSPECTIVAS DE LATINOAMERICA (Luis Bilbao)

Expresarte (música): Maki – Mateo Kingsman

MAKI (EXPRESARTE Música)

 

Imagen

Comunican los indignados de Colombia…

ratas

Entrevista al Secretario de Refundación y Movimientos Sociales de Izquierda Unida Federal, Enrique Santiago

Enrique Santiago considera que uno de los avances de ’Suma’ para las elecciones europeas es el acuerdo entre movimientos sociales y fuerzas políticas que derribe al bipartidismo

Tercera Información entrevista al Secretario de Refundación y Movimientos Sociales de Izquierda Unida Federal, Enrique Santiago, para conocer de primera mano los últimos acontecimientos de Suma, la gente primero

España | Gonzalo Sánchez – Tercera Información | 10-01-2014 |  facebook yahoo twitter

La propuesta del Bloque Social y Político que lanzó Izquierda Unida hace unos meses con el objetivo de unir a todos los sectores que luchan contra la troika para derrocar al bipartidismo se ha concretado en Suma, la gente primero. Después de unas cuantas movilizaciones juntos y otras tantas reuniones, cada una con más participantes que la anterior, y con las elecciones europeas en el horizonte, Tercera Información ha entrevistado al máximo responsable de Izquierda Unida en este tema para conocer el estado del proceso.

1. ¿Cuáles considera que han sido los avances más significativos del proceso de convergencia llamado actualmente Suma, la gente primero?

Sin duda la posición unánime entre movimientos sociales y fuerzas políticas de izquierdas de que es necesario avanzar en la propuesta de la Asamblea Federal de Izquierda Unida de conformar un amplio Bloque Social y Político capaz de convertir a la mayoría social que sufre y padece las políticas de recortes de la Troika y del Gobierno de Rajoy, en una mayoría política de la que surja una mayoría electoral. Y el amplio acuerdo sobre la forma de construir ese Bloque, incrementando todos, -movimientos sociales, Izquierda Unida y otros colectivos que se reclaman de izquierdas- la presencia en el conflicto social y en todas las iniciativas de resistencia y rechazo a las políticas neoliberales.

2. ¿Piensa que hay suficientes elementos de unidad entre los miembros de Suma, la gente primero como para garantizar la continuidad de este proceso de convergencia en el futuro?

Construir proyectos políticos nunca es fácil, menos aun si el objetivo es convertirse en fuerza política y social hegemónica. Se trata de una convocatoria lanzada por Izquierda Unida a movimientos y colectivos sociales principalmente, con los que se ha constatado una amplia coincidencia en cuanto al proyecto.

La única disparidad de criterios surgida hasta ahora ha respondido fundamentalmente a los esfuerzos de colectivos políticos escasamente representativos por imponer su agenda política a movimientos sociales e Izquierda Unida intentando convertir en una simple candidatura electoral lo que pretende ser mucho mas, un precipitador de un amplio bloque social. Carece de interés anteponer intereses electorales particulares a un amplio proceso articulado en torno al consenso.

3. ¿Quién falta en Suma, la gente primero?

Faltan más colectivos sociales con presencia en el conflicto social: mas Mareas, mas 15M, mas colectivos de desempleados y más plataformas de afectados por las políticas de la Troika. Hasta ahora el trabajo se ha venido haciendo con una pequeña parte del potencial universo de movimientos sociales susceptibles de sumarse a un proyecto asi, un universo de actores sociales que coinciden en la reflexión que ha surgido del movimiento contra las políticas de la Troika y en defensa del estado social y democrático: la necesidad de adoptar una actitud más abierta a actuar políticamente y a implicarse en la construcción de una alternativa de poder y de gobierno.

4. Con respecto a la propuesta programática de Suma, la gente primero para las próximas elecciones europeas, ¿cuáles son los principales puntos de entendimiento?

El acuerdo ha sido muy amplio al entender unánimemente que las distintas reivindicaciones de las plataformas que confrontan con las politicas neoliberales de la Troika, han de constituir el la propuesta electoral que presente la izquierda alternativa, federal y nacionalista, propuestas que se concretará en la candidatura de Izquierda Unida.

5. Todos los integrantes de Suma, la gente primero han coincidido en salir a la calle juntos apoyando las diferentes movilizaciones ciudadanas en contra de los recortes, ¿considera que la acción conjunta en la calle es bueno para unir más estrechamente a los diferentes colectivos y personas que participan en este proceso de convergencia?

No existe otra forma de avanzar en la conformación de ese bloque social y político que nos convierta en mayoría política y electoral que actuar conjuntamente en las calles, en las movilizaciones, confrontar al sistema de forma conjunta generando desde esa confrontación un efecto multiplicador que permita ir sumando al Bloque tanto a más personas como a mas movimientos y colectivos sociales y políticos.

6. Existen desacuerdos entre los integrantes de  Suma, la gente primero en la manera de conformar la candidatura para las elecciones europeas, ¿es posible alcanzar un acuerdo que satisfaga a todos a tiempo para acudir a esa cita electoral? ¿Cuál es la propuesta de IU y hasta dónde estarían dispuestos a llegar para lograr que Suma, la gente primero se integre en la candidatura en la que está trabajando IU?

El proyecto de Suma no tiene como objetivo esencial concurrir a las Elecciones Europeas, sino conformar ese Bloque Social y Político que permita una derrota del PP y de las politicas neoliberales en las elecciones generales del 2015. No obstante, Izquierda Unida viene trabajando para conformar un candidatura electoral para las Elecciones Europeas a la que se sumen fuerzas políticas de la izquierda nacionalista –en torno a un programa de confrontación con las políticas de la Troika- y movimientos sociales.

Nuestra propuesta es que en cada uno de esos tres ámbitos -IU, nacionalistas de izquierdas y movimientos sociales- se propongan candidatos y candidatas –mediante procesos de participación interna, mediante primarias abiertas o corregidas o mediante los mecanismos participativos que cada colectivo decida- que puedan posteriormente incorporarse a una única lista electoral que sea la referencia del Partido de la Izquierda Europea -PIE- y cuya fuerza política de referencia en todo el estado es Izquierda Unida.

Las mayores discrepancias han surgido cuando sectores a mi juicio minoritarios han optado por anteponer sus propios criterios metodológicos a los objetivos estratégicos propuestos por el resto de colectivos participantes, exigiendo que cada uno de los componentes del proyecto elijan de igual forma sus propuestas de candidatos o candidatas.

Entendemos que es una posición errónea por anteponer cuestiones importantes pero secundarias –de método- a lo realmente esencial, relacionarnos y trabajar con la suficiente flexibilidad política y organizativa como para hacer posible que colectivos y fuerzas políticas que hasta ahora han trabajado de espaldas unos a otros, puedan coordinar su actuación política toda vez que el objeto esencial de esta acción política es el mismo, derrotar las políticas de la Troika en nuestro país.

7. ¿Qué piensa sobre que las fuerzas de la izquierda alternativa hagan primarias abiertas con listas abiertas?

Personalmente no tengo nada en contra de considerar ese método, sin sacralizarlo como el más democrático. No es Izquierda Unida quién saldría perjudicada con un proceso de primarias abiertas sin limitaciones- atendiendo a que somos la fuerza política de la izquierda estatal con mayor implantación, militancia, presencia institucional e influencia- pero manifestamos que ese sistema puede dificultar la participación y el acuerdo con colectivos sociales y fuerzas de la izquierda nacionalista que, además de tener otras formas de trabajo, atendiendo exclusivamente al criterio de elección de listas abiertas mediante primarias sin corrección ulterior, verían imposibilitada cualquier inclusión en las listas electorales en puestos con posibilidad de resultar elegidos.

Creemos que es necesario ponderar estas circunstancias y establecer un criterio que permita construir una lista representativa también con presencia de fuerzas y colectivos minoritarios numéricamente pero con amplia influencia social o política en sus respectivos ámbitos de actuación.

8. ¿Cuál es su opinión sobre las propuestas que llaman a desintegrar Suma, la gente primero para crear un nuevo espacio de convergencia en el que se sumen los partidos de izquierda nacionalista como ANOVA, CUP, Compromís, Bildu y sindicatos como el SAT?

Esa propuesta de desintegrar Suma no existe, lo que existe es una aspiración de colectivos políticos con escasa representación, de erigirse en articuladores de la unidad de la izquierda federal, obviando el peso social real de Izquierda Unida y de la izquierda nacionalista, colectivos políticos que carecen de capacidad de interlocución de forma individual y que han pretendido imponer sus criterios unilateralmente a todo el proceso, dificultando en la práctica amplios consensos.

No nos alarmamos, son situaciones habituales en los procesos de construcción de convergencias políticas y sociales. No son posiciones mayoritarias ni mucho menos hegemónicas, y al margen de que opinemos que incurren en un craso error cuyas consecuencias están siendo muy negativas, reconocemos que tienen todo el derecho del mundo a interponer sus objetivos particulares a los intereses del colectivo.

9. ¿Se van a crear más asambleas de Suma, la gente primero en diferentes ciudades del país de cara a las elecciones autonómicas?

Sería importante avanzar en la extensión territorial y sectorial de espacios de encuentro y convergencia como es SUMA, espacios que confluyan con otras iniciativas de unidad de la izquierda alternativa y los movimientos sociales que, con la vista en las elecciones municipales y autonómicas, están surgiendo en todo el estado. Trabajamos para que la iniciativa de Suma se extienda sin limitaciones.

10. ¿Por qué cree usted que los medios de comunicación del bipartidismo no están informando a la ciudadanía sobre este proceso de convergencia en el que participa IU junto con bastantes asambleas del 15M entre otras organizaciones, ni tampoco sobre el IV Congreso del Partido de la Izquierda Europea en el que participaron además de IU distintas fuerzas políticas como Syriza, Die Linke y Front de Gauche?

No cabe duda de que este proceso de convergencia política y social es la única via para convertir a Izquierda Unida en la fuerza de mayor apoyo popular y electoral entre todas las personas que se sienten de izquierdas o defensoras del estado social y de derecho. El éxito del proceso traería una nueva mayoría política en el estado que derrotaría las políticas de la Troika y a aquellos que impusieron la reforma del artículo 135 de la Constitución. Por eso los medios de comunicación dependientes del capital tienen alto interés en no difundir el proceso, en ocultarlo, en que no se conozca.

11. ¿Qué partidos de la izquierda nacionalista han confirmado ya su participación junto con IU en una candidatura unitaria?

Nada será definitivo hasta que no se alcance el acuerdo electoral, pero a fecha de hoy sin duda Iniciativa per Cataluña o Batzarre estarán en esa candidatura. Esperamos que se sume AGE (Galicia), la Chunta Aragonesista y otras fuerzas nacionalistas

12. ¿Considera a día de hoy que es posible el sorpasso al PSOE en las próximas elecciones europeas?

En mi opinión es posible y seria necesario. Las Elecciones Europeas son el proceso electoral en el que el resultado coincide más fielmente con los votos emitidos por los ciudadanos, por lo que puede suponer la estocada definitiva al bipartidismo y a los 4 partidos que han venido manteniéndolo: PP, PSOE, PNV y CiU.

Es la mejor ocasión para que la candidatura de Izquierda Unida, y por tanto del PIE, sea la más votada en el espectro sociológico de la izquierda, y creo que es un objetivo posible si se asume por toda Izquierda Unida y se diseña una estrategia para conseguirlo. Ya ha pasado en Grecia y puede pasar aquí, hace falta que asumamos que el papel de Izquierda Unida y de la izquierda alternativa no es ser fuerza minoritaria en la izquierda para dar apoyo puntuales a la socialdemocracia, como mal menor, a intereses de esta última. Debemos cambiar nuestra mentalidad y ver a IU como la fuerza que aspira a representar a todos los que rechazan las politicas de la Troika, y puede hacerse.

13. ¿Cambiarán las predicciones electorales para las municipales y las generales si la sociedad ve un aumento histórico de la izquierda en las próximas elecciones europeas?

Sin duda alguna Izquierda Unida está manteniendo una trayectoria ascendente en las encuestas en los últimos años, pero un ascenso aún insuficiente para gobernar con nuestro programa. Un avance sustancial en porcentaje real de votos nos hará ser vistos como alternativa real de poder y de gobierno, por nosotros mismos, no como apoyo de otros.

TOMADO DE «Tercera información»

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article62543

☼   ☼     ☼

Carmen Castillo

Carmen Castillo «El misterio es desde dónde surge el bien»

Carmen Castillo

Su nombre bordea el mito y desde esa perspectiva, la documentalista rearma sus recuerdos y hace una dolorosa pero valiente revisión de la tragedia que terminó con ella gravemente herida, y su compañero Miguel Enríquez muerto. En Calle Santa Fe, Castillo indaga cómo en medio de la muerte y la abyección, los pequeños gestos cotidianos dan sentido a la vida. Y a su filme. (Foto: Les Films d’Ici)

Por Jorge Letelier

Lea además… Crítica a Calle Santa Fe


En más de una ocasión las carreras de los documentalistas Carmen Castillo y Patricio Guzmán han caminado por sendas muy parecidas. No sólo ambos han construido sus respectivas carreras reflexionando sobre el golpe militar y sus consecuencias a distintos niveles, sino que se han dado a la difícil tarea de ser algo así como una conciencia que impide que olvidemos tan aciagos días. Pero mientras uno (Guzmán) ha hecho una larga crónica desde la condición de testigo (de la experiencia socialista, del golpe y el exilio), la otra lo ha hecho desde una perspectiva más íntima: como víctima. Sobreviviente de la emboscada que dio muerte a su pareja, el Secretario General del MIR Miguel Enrquez, el 5 de octubre de 1974, Castillo ha dedicado su trayectoria como cineasta a explorar los mecanismos donde el mal toma forma. Si Guzmán lo describe en la forma de una consecuencia, Castillo lo experimentó e intenta exorcizarlo.

En ese sentido, Calle Santa Fe es la culminación de una serie de obsesiones, pero a la vez, como la misma autora lo reconoce, un punto de necesaria inflexión que le permitió mirar su propia experiencia y la del país desde una perspectiva opuesta. «El pasado se entiende como un monstruo o una obsesión cuando hay trauma, tragedia, muerte o tortura. Pero también puede ser entendido como un presente», explica. Y en ese presente es que este filme aplaudido en Cannes y el pasado Sanfic cobra sentido. Porque la memoria se desplaza y adquiere vida en función de hallazgos impensados, que son el núcleo de este trabajo.

-¿Cómo se organizan los recuerdos?

-Los recuerdos son involuntarios, la voluntad no interviene para nada. A veces te agarran desprovisto, a veces son desagradables, a veces te cobijan. La filosofía me ha servido más que el sicoanálisis. Henry Bergson, Gilles Deleuze, Félix Guattari son 3 pensadores de la memoria y el tiempo que me han ayudado a concebir y vivir mi vida en esta suerte del devenir en que el pasado, el presente y el futuro es un continuo, y que implica que la memoria es viva y no un peso. Esa memoria, de los años 60 al 74 es un tiempo que en mi vida se ha ido moviendo según lo que he estado viviendo en el presente, y ha pasado por distintas iluminaciones. Desde el 75 empiezo a reflexionar en torno al mal, desde la escritura y luego el cine, intentando acercarme a ese misterio, al qué sucede con esa máquina de matar que es la lógica de las desapariciones, de las torturas, qué sucede con las casas clandestinas, quién es el torturador. Mi memoria ha vivido conmigo y no siempre ha sido la misma. Ha sido la materia de mi escritura y el cine siempre, aunque haya tocado temas como el bolero (El bolero, una educación amorosa) o El astrónomo y el indígena. La memoria no es un equipaje pesado sino que se va alivianando o se pone más pesada de acuerdo a dónde vas.

-¿Y qué pasa en concreto con los recuerdos ese 5 de octubre de 1974?

-Ese día 5 de octubre tengo recuerdos fragmentados. Es el día de la muerte de Miguel Enríquez en combate y la ruptura de mi vida como mujer libre. Yo digo, ahí muere una mujer libre, y lo que va a venir después es una larga reconstrucción a partir de la hecatombe. ¿Y qué sucedió entre la 1 menos cinco y las tres de la tarde? Ese hecho no es el tema de mi película, no es la visión policial de ese día, no es la biografía de Miguel Enríquez ni es la historia del MIR, es mi historia personal que traspasa 30 años interrogándose sobre todo aquello, y encarnándose en voces colectivas.

-Esas voces colectivas representan muchas veces un perfil desconocido, el de la gente común, alejados del mito.

-Yo me doy cuenta después, pero existía la versión del MIR y la versión de los militares sobre ese 5 de octubre, pero no existía la versión de la gente y los vecinos van a encarnar eso, la de la gente normal, de San Miguel, y que van a vivir ese día con nosotros. Es un hecho histórico para ellos y lo recuerdan. ¿Pero qué recuerdan?: una pareja, niños, una mujer embarazada, que compra cigarros que no son los que se compran en el barrio. Yo filmé en directo la calle Santa Fe el 2002, con Sebastián Moreno (camarógrafo) y Boris Herrera (sonidista). Todo lo que tiene que ver con la calle y los vecinos están filmados el 2002, porque yo estoy filmando El país de mi padre. En ese momento, mi amiga Silvia me dice «tienes que venir a la calle Santa Fe porque los vecinos se acuerdan de todo». Yo había estado en esa calle muchas veces pero sin entrar, desde lejos y en silencio. Si había saludado a una vecina, Gladys, pero nunca me había detenido a nada.

-¿Cómo fueron esas primeras visitas?

Carmen Castillo con Manuel Díaz

-La primera fue de lejos y de noche, en 1987, cuando regreso por 15 días después que mi padre logra obtener una autorización. Pero tengo miedo de aproximarme y miedo de que me pase algo. Y desde ese año voy. Cuando filmamos La flaca Alejandra, el 92, me parece más evidente la imposibilidad de entrar en el recuerdo. El recuerdo se queda allí distanciado de ti misma, golpeo pero no puedo entrar. El 2002 estaba con Sebastián y Boris, y les digo vamos a cambiar el plan de rodaje y vamos a ir a Santa Fe. En ese momento pienso que lo voy a ligar a la película de mi padre. Y les digo filmen todo. Ahí ves la calidad del encuadre y la movilidad que toman. Y cada regreso es muy cansador para mí. Fuimos 7 veces, cada una de esas veces sucedió algo. Pero cuando sucede el encuentro con Manuel Díaz, el vecino, mi memoria va a dar un salto. Allí comienza Calle Santa Fe como película. Es el detonador. Eso va a producir el deseo de mi parte de ir a buscar a aquellos que me salvaron la vida y donde por primera vez la motivación va a ser que los gestos de bien son mucho más interesantes que el mal, que es una figura banal, intercambiable. Da lo mismo (Miguel) Krasnoff ni (Marcelo) Moren Brito, son iguales, no me interesan las biografías de esos señores, en cambio sí me interesa quién es Manuel Díaz y quienes son cada uno de los combatientes miristas que deciden resistir, eso me parece más interesante.

-Un vecino te desarma un imaginario de años.

-Completamente. Me da vuelta un interés intelectual y por ello artístico. Estamos acostumbrados a películas sobre la perversión, que aparecen como algo tan interesante. Yo pasé mucho tiempo pensando en cómo funcionaba el torturador como figura. Personalmente creo que el mal está primero, y el misterio absoluto del hombre es desde dónde surge el bien. No como hacer el bien sino como el acto de rebelarse ante una situación que aparece como fatal. El acto de decir a pesar de la balacera, de los helicópteros, yo voy a atravesar la fila porque esa mujer que está botada en el suelo lleva desangrándose bastante tiempo y se está muriendo y hay que hacer algo. Ese gesto, la respuesta de ese hombre («era algo normal»), eso me va a permitir escuchar la leyenda que surge en calle Santa Fe, que es cuando él dice que Miguel Enríquez salió, camino hacia allá (la esquina) y regresó (a la casa). Operativamente, en el contexto militar no calza, pero él lo vio. La memoria popular va a darle una figura a Miguel Enríquez de humanidad, ve que ese hombre regresó a la casa porque había una mujer herida y embarazada. Los vecinos encarnan el punto de vista de la gente y construyen la leyenda, y la leyenda es siempre más importante que los hechos policiales.

-La gran cantidad de testimonios no están identificados en el documental, es como un mosaico de voces que puede confundir.

Fernando Castillo Velasco en Calle Santa Fe

-Las voces que intervienen no están definidas por un nombre debajo. Es una decisión porque se trata de qué importa si le pones Gladys Díaz o Andrés Pascal si la película es universal, si va a salir en Francia, en USA. Lo que importa es que el cuerpo de ese sobreviviente yo lo filmé de manera en que tú sientas los silencios, la emoción y quede en la estructura del documental lo que ellos me van contando. Como decía Richard Peña (Director del Festival de Nueva York) cuando presenta Calle Santa Fe, es que construye una narración, un relato. Entonces construir un relato en base a tres líneas de estructura es muy complicado. Hay un trabajo de edición del carajo y eso terrible decidir en qué momento este coro de protagonistas van a ir haciendo avanzar la historia. Nunca utilizo una entrevista dos veces, y eso no sólo por lo qué dicen sino por cómo lo dicen y en qué circunstancias lo filmé. Si pongo dos veces la entrevista a Pascal, filmadas en un contexto determinado, no hago avanzar la narración. Es como una ficción, tú nunca ves –salvo que sea un flashback- a un actor en una misma circunstancia diciendo dos cosas que tienen que ver con una temporalidad distinta. Este documental en ese sentido es una construcción narrativa dramática de ficción, que tiene que contar una historia sin que el espectador vuelva atrás porque utiliza dos veces la misma entrevista. Entonces da lo mismo quién está hablando, tengo que lograr una rigurosidad en lo que dejo, lo que pongo y en cómo lo hago, para lograr el ritmo emotivo, ya que todo el trabajo está construido desde la emoción. Si junto la línea emocional (la narración mía, poética), y la línea informativa cronológica, con cada instante de la historia del MIR, me queda una película que es una narración construida a la manera de una ficción.

-Pero la ausencia de referencias puede desorientar a los espectadores más jóvenes.

-Hay dos cosas. Yo apuesto por privilegiar esta estructura emotiva y decido desde un comienzo que no vendrían los nombres, porque va a haber este especie de gran momento final en que en esta épica histórica se va a saber que todos fueron detenidos, torturados, expulsados, estuvieron presos, regresaron, y vas a tener una acumulación de información de los protagonistas que son las voces que encarnan a los combatientes. Ahí hay un flujo. Al inicio cuesta porque estamos acostumbrados a la televisión. Y segundo, apunto a un público en Europa que son los jóvenes, pero no los de 25, sino que los de 17. Esta película fue comprada por el Ministerio de Educación Francés para pasarla en los liceos, dentro de los estudios obligatorios de los jóvenes que estudian español e historia. A los jóvenes se les olvida si al segundo siguiente tienen otro nombre, entonces tienen que escuchar.

-Una de las cosas que marcan un punto de inflexión con otros documentales similares, como los de Guzmán, es la autocrítica. En algunos momentos es bastante fuerte, tú te haces preguntas que ponen en perspectiva toda una vida pensada en un ideal, como si valía la pena hacer todo esto, valía la pena separarse de los hijos. Y haces preguntas esenciales a tu propia militancia.

Miguel Enríquez y Carmen Castillo

-No me planteo así porque esa manera de ver la historia, esa manera de ver el pasado paraliza. No puedo pararme frente a mi propia vida y decir «siento mucho tal cosa, debería haberlo hecho de otra manera», porque me lleva a la depresión. En el fondo no hay alternativa, uno hace lo que tiene que hacer en el momento determinado. Decidir quedarme en Chile el 11 de septiembre de 1973 es una evidencia, no había alternativa, era nuestra condición como militantes. La película trata de enfrentar con crudeza decisiones que fueron erradas, pero no me las planteo a nivel personal, como si debería haberlo hecho de otra manera. Trato de entender en qué momento las cosas se fueron encadenando para llegar a eso, el hecho de dejar a los niños, en qué momentos los militantes vamos configurando destinos de vida que nos llevan a eso. Lo que sí, es que no podemos esconder la responsabilidad que tenemos en el sufrimiento que causamos a otros: a los niños, a nuestros padres, a otros compañeros. Ahí démosle de frente. Desde que llegué al exilio estoy luchando porque el culto a la muerte, el culto al sacrificio, la lógica del torturador no impregne al exilio, no nos conduzca al suicidio, a no destruirnos a nosotros. Pero no lo puedo hacer creyendo que deberíamos haberlo hecho de otra manera.

Por ello, esta película requiere el máximo de crudeza, el máximo de visión crítica sincera, con la convicción de que valía la pena. Porque más allá de todas las derrotas, la memoria de los vencidos es la que hace la historia. Y son figuras como la de Miguel Enríquez las que configuran la historia en Chile, y es el MIR, más allá de su derrota, la que le da consistencia a la imagen de Chile. En las épocas peores, durante el 77 o 78, la llamita de la resistencia que existía implicaba toda la solidaridad del mundo, porque si aquí no había nada, sólo ricos y militares, ¿cómo avanza esto? Creo profundamente que los vencidos son los que dan la energía. Mientras que la situación de opresión continúa, la memoria de los que fuimos vencidos porque luchamos desde su lado, no descansa.

-¿Quién es Miguel Enríquez hoy? ¿Cómo convives con él en tu cotidianidad?

-Miguel es un poco como viven a los muertos los mexicanos, qué comen, qué toman, Luego pasa el período más doloroso de la ausencia, que es necesario. Lo que a mí me importaba es la figura en que la sangre de los muertos empieza a circular por tu sangre, en mi energía. Miguel forma parte de mi ser, y no es una frase. Hay que entender cuando con tus manos, con tu cabeza, piensas con ellos. Dejan de ser un fantasma, dejan de ser muertos que oprimen, para pasar a ser movimiento. La fotografía en blanco y negro de Miguel no está en los muros, está en el interior de las relaciones afectivas que yo tengo con otros. Mis hijos que son hijos de otra historia, como Diego y Tomás, no han sufrido las consecuencias de esta historia como lo ha sufrido Camila, pero ellos tienen en su genealogía a Miguel Ángel, el hermano que murió e hijo de Miguel. Es bien importante porque como el niño existió se produce un lazo con esa historia. Si tú dejas de hablar de Miguel Ángel, como lo hice durante algunos años, es bien traumático. En cambio si lo pones en la circulación de una familia, y ellos interrogan de cómo murió y el por qué, se genera una fluidez. Hoy son adolescentes que tienen dentro de su ser a Miguel –ellos sí tienen afiches de él-, no como el compañero de su mamá sino como el que forma parte de su vida cotidiana y de la epopeya.

«REVISTA DE CINE MABUSE», enero 04 de 2014

http://www.mabuse.cl/entrevista.php?id=80052

☼     ☼     ☼

A PROPOSITO DE CALLE SANTA FE

Por Roberto Doveris

El documental de Carmen Castillo exige ser leído como un proceso, un extenso viaje que hace la autora por los recovecos de la memoria y que paulatinamente va derivando hacia otros lugares diferentes, espacios narrativos en donde la historia política y cultural de un país se va delineando y entrelazando con una experiencia personal y compleja que invita a reflexionar. Es así como de la más profunda intimidad se pasa a la investigación documental, del material de archivo a la reflexión, desde una entrevista a una abierta declaración de principios, desde una exhaustiva revisión de hechos hasta el registro de las consecuencias que la misma realización audiovisual tiene sobre la directora, su entorno y sus entrevistados. Es esa pluralidad de modos, multiplicidad de líneas narrativas que se superponen y entrecruzan, el mayor logro de este documental, y al mismo tiempo, el riesgo de generar una sobrepoblación de voces y miradas que pueden llegar a jugar en contra en determinados momentos.

La historia de Castillo está fuertemente marcada por el asesinato de su esposo Miguel Enriquez, secretario general del MIR durante el gobierno de la Unidad Popular y más tarde en dictadura. Embarazada y en una escalofriante vulnerabilidad es enviada al exhilio y su vida adquiere un sentido completamente diferente. Es desde el recuerdo que comienza la penetrante voz de Carmen a intentar describir esa posición incierta en la que se mueve cualquier expatriado: sabor a desarraigo, un extrañamiento consigo misma y con su identidad, no saber si es aquella mujer que ve morir a su esposo con la cual se identifica o la Carmen del presente que se adentra en esta reconstrucción como una ausencia, como si no fuera ella ese cuerpo que vuelve de Francia para dirigir este documental. Es esa oposición pasado-presente la que se constituirá médula de la narración en ‘Calle Santa fe’, y es dentro de esa línea que lo primero que hará Carmen Castillo será ir a aquella casa en San Miguel en la que vivió oculta con su esposo y su hija durante un año. Intentando armar un indescifrable rompecabezas comenzará a hilar los detalles imborrables, pero difusos, de aquel 5 de octubre en el que allanan su hogar, asesinan a su esposo y la dejan malherida. Desangrándose por la explosión de una granada y casi inconciente, posee vagas imágenes de aquel enfrentamiento por lo que la reconstrucción se irá haciendo a través de los testimonios de vecinos que conviveron con ella su clandestinidad y que la auxiliaron en ese álgido momento. Puerta a puerta la directora buscará a aquellos rostros que no veía hace más de 30 años para hacer una recostrucción fragmentada de los hechos y así se va erigiendo comunitariamente un texto que posee varias voces y varias aristas del mismo hecho. En medio de la emoción del reencuentro van surgiendo pequeños atisbos de un sentimiento de hermandad muy fuerte que se explica por las historias de vida que han compartido un momento dado; gente de barrio, personas sencilla que logran traspasar el film con su calidez: inolvidable el caballero que llamó a la ambulancia para socorrer a Carmen, sin saberlo ella siquiera. Su explicación parece simple, pero es profundamente conmovedora: ‘hice lo que tenía que hacer, no más’.

El documental podría haberse quedado en ese micro relato, pero el espíritu inagotable y bastante obsesivo de la realizadora la empuja en una travesía titánica de unir y entrelazar su experiencia personal con la historia política del país. Sin duda ambas cosas están profundamente ligadas, los hechos que fueron puntualizando su vida son en cierta manera consecuencias de su actuar político y de sus decisiones como participante activa en el MIR, sin embargo la narración misma comienza a tener un nuevo matiz. Se trata de una profunda investigación histórica sobre cómo surge el MIR, cuáles fueron sus ideas y su funcionamiento, hacer un tratamiento visual con material de archivo que pueda dar cuenta de la realidad política y cultural de la época y del devenir temporal, es un agudo análisis de la vida en dictadura para quienes militaban en su coalición. Sin embargo muchas veces el tinte comienza a teñirse de partidista, el documental no sólo hace de esta dimensión histórica un referente para poder comprender mejor la situación de Carmen sino que se modifica como dispositivo y comienza otro documental completamente distinto que tiene que ver con las consideraciones políticas y con testimonios que avalan la situación de muchos otros militantes que, al igual que Carmen, se ven obligados a entrar en la clandestinidad en dictadura, son torturados y exhiliados a diferentes partes del mundo. El punto acá es tratar de comprender y reflexionar cómo es que se sobrevive a una situación así, no sólo en términos concretos sino también cómo sobrevive y muta una ideología sobre la revolución, que hoy en día puede sonar tan liviana y de poca contingencia. Es esa potencialidad reflexiva la que se rescata, pensar cómo un pensamiento de izquierda ha tenido que ir modificándose en el pasar del tiempo.

Y es de ese modo como Castillo va indagando, a través de una investigación muy extensa, entre los materiales dispersos, entre los testimonios de sus cercanos, en el mismo seno de su familia que poco tenía que ver con la clase social que su pensamiento defendía. Su afán de poder abarcarlo todo la lleva a poder mostrar varias aristas de un mismo problema enriqueciendo la discusión y modificando su punto de vista a medida que avanza en este proceso. Y en ese sentido surgen los pro y los contra: resulta enriquecedor sin duda que el hilo conductor de ‘Calle santa fe’ sea la búsqueda de Carmen y que ésta vaya siendo interpelada por la realidad a la cual se enfrenta, sobretodo respecto a cómo ven su situación su padre y madre, cómo comparte historias semejantes con sus amigas de lucha, cómo es que en virtud del MIR Carmen deja a su hija en un internado cubano sin verla durante años, cómo intenta recuperar esa casa para el provecho de los jóvenes de izquierda de hoy en día y ellos no muestran interés alguno, cómo es que ella choca con un país al que no reconoce y que no la reconoce a ella. Incluso en ese punto Carmen llega a parecer ante nosotros como un personaje perdido y desadaptado, pero insiste nuevamente en la verdadera necesidad de su lucha, y no puede ser de otra forma tomando en cuenta su experiencia. Sin embargo, en virtud de argumentar y contrargumentar se va diluyendo su punto de vista en ciertos momentos y es un gran desafío para el espectador tener que seguir una focalización múltiple que se encarna en personajes muy diversos y que no siempre logran engancharse a este viaje personal de Castillo, sino que aparecen en función de otra cosa, un proyecto mucho más pretensioso que espera poder narrar la historia política de un país. Sin embargo Carmen probablemente no pensaba en un análisis político propiamente tal, sino más bien en delinear las causalidades y conexiones que hay entre el devenir histórico de Chile y su vida íntima: en esa narración es que comienza a ver otras cosas y otras posibilidades que finalmente incorpora a ‘Calle santa fe’, por lo que podríamos concluir que se trata de un entrecruce de varios documentales posibles, cada uno con su relevancia y su pertinencia, pero que no siempre resultan congruentes. Pero en definitiva es normal, durante las tres horas que dura el documental es evidente que a momentos la necesidad de ciertas imágenes serán puestas en duda dependiendo dónde nuestra mirada de espectador ha puesto el punto de enfoque, aunque ciertamente ella como personaje es una presencia sumamente fuerte.

Es ese uno de los aspectos más interesantes de ‘Calle Santa Fe’, porque se produce una implicancia entre el espectador y las emociones que recorren a Carmen: se pregunta al inicio ‘¿Tendrá sentido para alguien que no sea yo?’ e inmediatamente entramos en su lógica interrogativa, contemplativa y reflexiva; en esa pregunta astutamente la directora nos implica en su búsqueda. Las imágenes del inicio también ayudan a poder ingresar en su subjetividad con una poética del recuerdo, voz e imágen traen consigo texturas y sensaciones, un espacio habitado por una familia que es violentada en su intimidad. Esa sutileza es la que hace que las siguientes escenas ligadas al documento expositivo y de argumentación sean percibidas aún más crudamente: otras mujeres comprometidas con una causa y sacrificando el pellejo por sus ideales. No somos nadie para juzgar lo correcto o lo incorrecto en este caso y tampoco es la idea, sólo podemos entrever ese sentimiento de hermandad y de necesidad que hubo en una época y que murió con ella, y ciertamente con el acallamiento general producido por la dictadura. Así lo corrobora la propia Castillo intentando revivir un movimiento que no tiene adeptos y que no tiene oídos dispuestos para escuchar su mensaje, el contexto es otro y el país es otro. Y es una lástima porque es evidente lo distinto que sería culturalmente Chile sin esas voces silenciadas; las personas expatriadas que van apareciendo en la búsqueda de Carmen son ciudadanos instruídos, apasionados, reflexivos y críticos, precisamente lo que escasea en el horizonte nacional. Muertos en su mayoría, el golpe militar y la problemática de los detenidos desaparecidos adquiere un nuevo sentido para nosotros que estamos obligados a enterarnos de estas cosas a través del archivo. Patricio Guzmán hizo lo suyo, pero no logra perpetuar una cercanía ni poder desplegar un espacio de discusión tan amplio como lo hace ‘Calle santa fe’ en relación con una generación joven, absolutamente ajena políticamente hablando, que sólo puede reconocer consecuencias y huellas.

El valor de este documental está en su mirada múltiple que toma en consideración el presente. Estamos saliendo de un siglo que vio caer al piso todo tipo de ideologías sociales, en un contexto en el cuál parece haber más desintegración que centro, más superposición cultural que identidad propiamente tal. Es así cómo ‘Calle Santa fe’ logra construir un territorio que no estaba definido, sobre el cual podernos identificar, comprendernos y entender las lógicas que operan en nuestro país. Nacidos en medio de la restauración democrática cualquier situación política diferente nos resultan extraña y lejana; pero ahí están los protagonistas de una lucha, una verdadera batalla, que hoy en día posee exactamente la misma urgencia y contingencia. Resulta extraño pensar cómo, después de esto, ser o no de izquierda siga siendo un problema.

«LA FUGA» http://www.lafuga.cl/a-proposito-de-calle-santa-fe/118