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“EL ENIGMA DE LOS DOS CHÁVEZ”: EL PRIMER ENCUENTRO DEL GABO CON EL PRESIDENTE

Por Gabriel García Márquez, Premio Nóbel de Literatura

El enigma de los dos Chávez

por Gabriel García Márquez
febrero de 1999
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El enigma de los dos Chávez

Por Gabriel García Márquez

Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. «¿Qué pasa?», le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.

Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.

El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.

Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?

El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.

El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.

Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. «Ese que toca es Hugo», decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.

Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.

Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. «Fíjate las vueltas que da la vida», me dice Chávez con una explosión de risa. «Ahora su papá es mi canciller». Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.

«Además», le dije, «usted estuvo a punto de matarlo». «De ninguna manera», protestó Chávez. «La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles». Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.

Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.

Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. «Yo estaba ya casi rendido, -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía». Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: «Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?». El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.

«De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela», dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. «Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas», contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. «Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación».

Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. «No me deje morir, mi teniente»… le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: «¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie». Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: «Ahí caí en mi primer conflicto existencial».

Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. «¿Con qué finalidad?» le pregunté. Muy sencillo, dijo él: «con la finalidad de prepararnos por si pasa algo». Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.

Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.

A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. «¿Y el discurso?», le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. «Yo no tengo discurso escrito», le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:

«Chávez, usted parece un político». «Entendido», le replicó Chávez.

Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: «Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones».

Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: «Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer». Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: «¡Que eso no salga de aquí!».

Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. «Al final, claro, le hice un cambio», me dijo Chávez. En lugar de «cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español», dijeron: «Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos».

Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. «Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. «En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos».

A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: «Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión». Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: «¡El coronel Badull!».

De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: «Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega». A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. «Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército», decía Chávez. «Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué». Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. «Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico».

Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. «Yo iba a la universidad a un postgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa», me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. «Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque que sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera».

Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. «Y entonces me paro y lo llamo», dijo Chávez. «Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese». Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: «Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta». «Y el instinto me dice que lo mandaron a matar», dice Chávez. «Fue el minuto que esperábamos para actuar». Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.

El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: «Nos vemos aquí el 2 de febrero». Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.

GUIA ILUSTRADA PARA DAR UN GOLPE EN VENEZUELA

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Después de la sequía, el Fracking de las petroleras

Después de la sequía, el Fracking de las petroleras

Después de la sequía, el Fracking de las petroleras

Por: Yolima Vargas Garzón @yoligrilla

¿Qué hay detrás de la intención del gobierno de Juan Manuel Santos de dejar a las petroleras por fuera de la discusión y análisis de las posibles causas de la sequía en Colombia? Una pregunta que muchos planteamos después de la insistente y radical posición del Ministerio de Minas y Energía además del de Ambiente y Desarrollo Sostenible en favor de las petroleras.

Y aunque tienen razón en aclarar que no se le puede echar la culpa a las petroleras de una sequía, que hoy se sabe no es solo en el Casanare sino que se extiende a otras regiones del país, es claro que las pésimas decisiones de los gobiernos respecto a la extracción petrolera y otras actividades extractivas sí son las principales culpables, pero también que la actitud defensiva de los ministerios dejó al descubierto un tema que había permanecido oculto a la opinión pública y que incluso han querido mimetizar usando nombres poco conocidos (esquistos, no convencionales, cracking) para que la gente no se entere de que hoy en Colombia es permitido el Fracking.

¿Qué es el Fracking? Las consecuencias de la fracturación hidráulica o Fracking

El día de ayer el diario El Espectador sacó dos artículos, uno de ellos del viceministro de minas y energía Orlando Cabrales Segovia, anunciando para junio una subasta para entregar a multinacionales el desarrollo del Fracking en Colombia. Todo gracias a que la ministra de Ambiente Luz Helena Sarmiento sacó adelante la reglamentación qué abre la puerta a esta polémica actividad extractiva a través de los Términos de Referencia para la explotación de yacimientos de hidrocarburos NO convencionales dentro de los cuáles se incluye, además de otras, la técnica de Fracking.

Colombia en la era de esquistos. Jairo Chacón Gonzales. El Espectador Marzo 31 del 2014.
Seguridad energética más allá de lo convencional. Viceministro Orlando Cabrales Segovia. El Espectador Marzo 31 de 2014.
Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible Luz Helena Sarmiento hablando sobre el Fracking Minuto 9:50 RCN radio Marzo 31 2014

El Fracking es una actividad muy polémica debido a los riesgos e impactos ambientales que implica. Esta tecnología es poco segura y una vez ocurren accidentes, remediar los impactos es muy difícil. No existe manera alguna en la que el daño producido por el Fracking pueda ser compensado.

¿Cuáles son las consecuencias del Fracking?

Estados Unidos inició su uso y hoy lo promueve por todo el mundo, ignorando los informes de cambio climático o las protestas de sus propios ciudadanos que han tenido que vivir en carne propia cómo las que fueran regiones productivas quedan reducidas a agua envenenada, miles de hectáreas estériles y animales muertos. El Fracking en Estados Unidos es tan polémico, qué incluso Matt Damon, actor y guionista estadounidense, realizó la película Tierra prometida cómo una manera de denunciar esta práctica.

El que este gobierno le abra la puerta a una actividad tan controvertida y objeto de debate académico debido a sus impactos ambientales, es una muestra más de que el Estado colombiano no tiene ningún control sobre las multinacionales, sus actividades destructivas y lobby. ¿Cómo es que la aprobación de una actividad extractiva tan polémica no es discutida en el Congreso del país?

Resulta irónico o más bien cínico, que mientras el país se enfrenta al inicio de una profunda sequía, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos anuncie con bombos y platillos la era del Fracking, una técnica que requiere grandes cantidades de agua y que planea desarrollarse en el Magdalena Medio.

En respuesta a la profunda sequía por causa del deterioro ambiental, así como a la baja capacidad de acción del gobierno para atender los desastres que deja, esta semana la ministra de ambiente llenó los medios de declaraciones sobre la necesidad de hacer planes de “adaptación” al cambio climático. ¿Pero cuáles son los planes de adaptación del actual gobierno? ¿El Fracking? ¿La minería en el Amazonas y otras regiones naturales y conservadas? ¿La explotación de carbón?

Según el último informe de Cambio Climático 2014: Impactos, adaptación y vulnerabilidad (ver informe aquí), debido a su ubicación geográfica Colombia es uno de los países más vulnerables de sufrir los efectos del cambio climático. En lugar de estar anunciando el FRACKING, el gobierno nacional debería estar anunciando planes de restauración para zonas como el Casanare, qué hoy clasifica para desierto 2015.

Tomado de «El espectador» Sabado 5 de abril de 2014

Alvaro Garcia Linera: conferencia ante el IV Congreso del Partido de la izquierda Europea en 2013

 

LA BIOGRAFÍA DEL COMANDANTE CHÁVEZ

http://laiguana.tv/noticias/2014/03/08/13194/LA-BIOGRAFIA-DEL-COMANDANTE-CHAVEZ-QUE-TIENE-A-VENEZUELA-CONMOVIDA-VIDEO-.html

LA BIOGRAFÍA DEL COMANDANTE CHÁVEZ

A las izquierdas de Europa y del mundo

Por: Por Álvaro García Linera
Fecha de publicación: 01/03/14
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Lección: en Madrid, entre el 13 y el 15 de diciembre de 2013, se reunieron delegados de 30 organizaciones para celebrar el IV Congreso del Partido de la Izquierda Europea. América XXI reproduce aquí la versión íntegra de la exposición del vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia ante esa audiencia.

Permítanme celebrar este encuentro de la Izquierda europea y en nombre de nuestro Presidente Evo. En nombre de mi país, de nuestro pueblo… agradecer la invitación que nos han hecho, para compartir un conjunto de ideas, de reflexiones en este tan importante congreso de la Izquierda Europea. Permítanme ser directo, franco… pero también propositivo. ¿Qué vemos desde afuera de Europa? Vemos una Europa que languidece, abatida, ensimismada y satisfecha de sí misma. Hasta cierto punto apática y cansada. Sé que son palabras muy feas y muy duras, pero así lo vemos. Atrás ha quedado la Europa de las luces, de las revueltas, de las revoluciones. Atrás, muy atrás, ha quedado la Europa de los grandes universalismos que movieron al mundo, que enriquecieron al mundo, y que empujaron a los pueblos de muchas partes, a adquirir una esperanza y movilizarse en torno a esa esperanza.

 Atrás han quedado los grandes retos intelectuales. Esa interpretación que hacían y que hacen los post modernistas de que se acabaron los grandes relatos, a la luz de los últimos acontecimientos, parce ser que lo único que encubre son los grandes negociados de las corporaciones y del sistema financiero. No es el pueblo europeo el que ha perdido la virtud, ni ha perdido la esperanza. Porque la Europa a la que me refiero, cansada, la Europa agotada, ensimismada, no es la Europa de los pueblos. Es ésta silenciada, encerrada, asfixiada. Y la única Europa que vemos en el mundo, es la Europa de los grandes consorcios empresariales, neoliberal, la Europa de los grandes negociados financieros, de los mercados y no la Europa del trabajo.

 Carente de grandes dilemas, horizontes y esperanzas, sólo se oye –parafraseando a Montesquieu– el lamentable ruido de las pequeñas ambiciones y de los grandes apetitos. Unas democracias sin esperanza y sin fe, son democracias derrotadas. Democracias sin esperanza y sin fe, son democracias fosilizadas. En sentido estricto, no son democracias. No hay democracia válida que sea simplemente un apego, aburrido a instituciones fósiles con las que se cumplen rituales cada tres, cada cuatro o cada cinco años, para elegir a los que vendrán a decidir de mala manera sobre nuestros destinos. Todos sabemos, y en izquierda más o menos compartimos, un pensamiento común de cómo hemos llegado a semejante situación. Los estudiosos, los académicos, los debates políticos brindan un conjunto de ejes interpretativos de lo mal que estamos y de cómo hemos llegado ahí. Un primer criterio compartido, de cómo hemos llegado a esta situación es que entendemos que el capitalismo ha adquirido –no cabe duda– una medida geopolítica planetaria absoluta. El mundo entero se ha redondeado. Y el mundo entero deviene un gran taller mundial. Una radio, un televisor, un teléfono, ya no tiene un origen de creación, sino que el mundo entero se ha convertido en el origen de creación. Un chip se hace en México, el diseño se hace en Alemania, la materia prima es latinoamericana, los trabajadores son asiáticos, el empaque es norteamericano, y la venta es planetaria.

 Esta es una característica del moderno capitalismo –no cabe duda– y es a partir de ello que uno tiene que tomar acciones.

 Una segunda característica de los últimos 20 años, es una especie de regreso a una acumulación primitiva perpetua. Los textos de Karl Marx, que retrataban el origen del capitalismo en el siglo XVI, XVII, hoy se repiten y son textos del siglo XXI. Tenemos una permanente acumulación originaria que reproduce mecanismos de esclavitud, mecanismos de subordinación, de precariedad, de fragmentación, que lo retrató, excepcionalmente Carlos Marx. Sólo que el capitalismo moderno reactualiza la acumulación originaria. La reactualiza, la expande, la irradia a otros territorios para extraer más recursos y más dinero. Pero junto con esta acumulación primitiva perpetua –que va a definir las características de las clases sociales contemporáneas, tanto en nuestros países como en el mundo, porque reorganiza la división del trabajo local, territorialmente, y la división del trabajo planetario– junto con eso, tenemos una especie de neo acumulación por expropiación. Tenemos un capitalismo depredador, que acumula, en muchos casos produciendo en la aéreas estratégicas: conocimiento, telecomunicaciones, biotecnología, industria automovilística, pero en muchos de nuestros países, acumula por expropiación. Es decir, ocupando los espacios comunes: biodiversidad, agua, conocimientos ancestrales, bosques, recursos naturales… Esta es una acumulación por expropiación –no por generación de riqueza– sino por expropiación de riqueza común, que deviene en riqueza privada. Esa es la lógica neoliberal. Si criticamos tanto al neoliberalismo, es por su lógica depredatoria, y parasitaria. Más que un generador de riquezas, más que un desarrollador de fuerzas productivas, el neoliberalismo es un expropiador de fuerzas productivas capitalistas y no capitalistas, colectivas, locales, de sociedades.

 La tercera característica de la economía moderna, no es solamente acumulación primitiva perpetua, acumulación por expropiación, sino también por subordinación (Marx diría subsunción real del conocimiento y la ciencia a la acumulación capitalista). Lo que algunos sociólogos llaman sociedad del conocimiento. No cabe duda, esa son las aéreas más potentes y de mayor despliegue de las capacidades productivas de la sociedad moderna.

 La cuarta característica –cada vez más conflictiva y riesgosa– es el proceso de subsunción real del sistema integral de la vida del planeta. Es decir de los procesos metabólicos entre los seres humanos y la naturaleza.

 Estas cuatro características del moderno capitalismo redefinen la geopolítica del capital a escala planetaria, redefinen la composición de clase de las sociedades y las relaciones de éstas en el planeta.

 No solamente está la externalización –a las extremidades del cuerpo capitalista de la clase obrera tradicional que vimos surgir en el siglo XIX y principio del siglo XX que ahora se transfiere a las zonas periféricas: Brasil, México, China, la India, Filipinas– sino que también surge, en las sociedades más desarrolladas, un nuevo tipo de proletariado. Un nuevo tipo de clase trabajadora. La clase trabajadora de cuello blanco. Profesores, investigadores, científicos, analistas que no se ven a sí mismos como clase trabajadora. Se ven como pequeños empresarios seguramente pero en el fondo constituyen una nueva composición social de la clase obrera, del principio del siglo XXI. A la vez, también tenemos una creación –de lo que podríamos denominar– en el mundo, un proletariado difuso. Sociedades y naciones no capitalistas que son subsumidas formalmente a la acumulación capitalista: América Latina, África, Asia. Hablamos de sociedades y de naciones no estrictamente capitalistas, pero en el conjunto aparecen subsumidas y articuladas como formas de proletarización difusa. No solamente por su cualidad económica, sino por las propias características de unificación fragmentada, o de difícil fragmentación, por su dispersión territorial.

 Tenemos entonces, no solamente una nueva modalidad de la expansión de la acumulación capitalista, sino que también tenemos un reacomodo de las clases y del proletariado y de las clases no proletarias en el mundo. El mundo hoy es más conflictivo. Está más proletarizado, sólo que las formas de proletarización son distintas a las que conocimos en el siglo XIX y principio del siglo XX. Las formas de proletarización de estos proletarios difusos, de estos proletarios de cuello blanco, no toman necesariamente la forma de sindicato. La forma sindicato ha perdido su centralidad en algunos países y surgen otras formas de unificación de lo popular, de lo laboral, de lo obrero. ¿Qué hacer? –la vieja pregunta de Lenin. ¿Qué hacemos? Compartimos definiciones de lo que está mal, compartimos definiciones de lo que está cambiando en el mundo, y frente a estos cambios no podemos responder –o mejor– las respuestas que teníamos antes son insuficientes, si no, no estaría gobernando la derecha, acá en Europa. Algo ha faltado y algo está faltando a nuestras respuestas. Algo está faltando a nuestras propuestas. Permítanme, de manera modesta, hacer cinco sugerencias en esta construcción colectiva del quehacer que asume la izquierda europea.

 La izquierda europea no puede contentarse con el diagnóstico y la denuncia. El diagnóstico y la denuncia sirve para generar indignación moral y es importante la expansión de la indignación moral, pero no genera voluntad de poder. La denuncia no es una voluntad de poder. Puede ser la antesala de una voluntad de poder, pero no es la voluntad de poder. La izquierda europea, la izquierda mundial, a esta vorágine depredadora de naturaleza y de ser humano destructivo que lleva adelante el capitalismo contemporáneo, tiene que aparecer con propuestas o iniciativas. La izquierda europea, y las izquierdas de todas las partes del mundo, tenemos que construir un nuevo sentido común. En el fondo la lucha política es una lucha por el sentido común. Por el conjunto de juicios y de prejuicios. Por la forma en cómo de manera simple la gente –el joven estudiante, el profesional, la vendedora, el trabajador, el obrero– ordena el mundo. Ese es el sentido común. La concepción del mundo básica, con la que ordenamos la vida cotidiana. La manera de cómo valoramos lo justo y lo injusto, lo deseable y lo posible, lo imposible y lo probable. Y la izquierda –mundial, la izquierda europea– tiene que luchar por un nuevo sentido común, progresista, revolucionario, universalista. Pero es obligatoriamente un nuevo sentido común.

 En segundo lugar, necesitamos recuperar  –como lo hacía el primer expositor de manera brillante– el concepto de democracia. La izquierda siempre ha reivindicado la bandera de la democracia. Es nuestra bandera. Es la bandera de la justicia, de la igualdad, de la participación. Pero para eso tenemos que desprendernos de la concepción de la democracia como un hecho meramente institucional. ¿La democracia son instituciones? Sí, son instituciones. Pero es mucho más que institución. ¿La democracia es votar cada cuatro o cinco años? Sí, pero es mucho más que eso. ¿Es elegir el Parlamento? Sí, pero es mucho más que eso. ¿Es respectar las reglas de la alternancia? Sí, pero es mucho más que eso. Esa es la manera liberal, fosilizada, de entender la democracia en la que a veces quedamos encerrados. ¿La democracia son valores? Son valores, principios organizativos del entendimiento del mundo: la tolerancia, la pluralidad, la libertad de opinión, la libertad de asociación. Están bien, son principios, son valores, pero no son solamente principios y valores. Son instituciones, pero no son solamente instituciones. La democracia es práctica. La democracia es acción colectiva. La democracia en el fondo es creciente participación en la administración de los comunes, que tiene una sociedad. Hay democracia si en lo común que tenemos los ciudadanos participamos. Si tenemos como un patrimonio común el agua, entonces democracia es participar en la gestión del agua. Si tenemos como patrimonio común el idioma, la lengua, democracia es la gestión común del idioma. Si tenemos como patrimonio común los bosques, la tierra, el conocimiento, democracia es gestión administración, común. Creciente participación común en la gestión del bosque, en la gestión del agua, en la gestión del aire, en la gestión de los recursos naturales. Ha de haber democracia –hay democracia– en el sentido vivo, no fosilizado del término, si la población y la izquierda ayuda, participa en una gestión común de los recursos comunes, instituciones, derecho, riquezas.

 Los viejos socialistas de los años 70 hablaban que la democracia debería tocar las puertas de las fábricas. Es una buena idea, pero no es suficiente. Debe tocar la puerta de las fábricas, la puerta de los Bancos, la puerta de las empresas, la puerta de las instituciones, la puerta de los recursos, la puerta de todo lo que sea común para las personas. Me preguntaba nuestro delegado de Grecia sobre el tema del agua. Cómo comenzamos nosotros en Bolivia. Por temas básicos de sobrevivencia, ¡agua! Y en torno al agua –una riqueza común, que estaba siendo expropiada– el pueblo llevó adelante una “guerra” y recuperó el agua para la población, luego recuperamos no solamente el agua, hicimos otra guerra social y recuperamos el gas, el petróleo, las minas y las telecomunicaciones. Y falta mucho más por recuperar. Pero en todo caso este fue el punto de partida; la creciente participación de los ciudadanos, de los comunes, de los bienes comunes que tiene una sociedad, una región.

 En tercer lugar la izquierda tiene que recuperar también la reivindicación de lo universal, de los idearios universales. De los comunes. La política como bien común. La participación como una participación en la gestión de los bienes comunes. La recuperación de los comunes como derecho: el derecho al trabajo, a la jubilación, a la educación, gratuita, a la salud, a un aire limpio, el derecho a la protección de la Madre Tierra, el derecho a la protección de la naturaleza. Son derechos universales, son bienes comunes universales frente a los que la izquierda, la izquierda revolucionaria, tiene que plantearse medidas concretas, objetivas y de movilización. Leía en el periódico cómo se estaban utilizando en Europa recursos públicos para salvar bienes privados. Eso es una aberración. Estaban utilizando el dinero de los ahorristas europeos para salvar la quiebra de los Bancos. Estaban usando lo común para salvar lo privado. El mundo está al revés! Tiene que ser al revés, usar los bienes privados para salvar y ayudar los bienes comunes. No los bienes comunes para salvar los bienes privados. Los Bancos tienen que tener un proceso de democratización y de socialización de su gestión. Porque si no los Bancos van a acabar por quitar no solamente su trabajo, su casa, su vidas, su esperanza y todo… y esto es algo que no se puede permitir.

 Hay que reivindicar –en nuestra propuesta como izquierda– una nueva relación metabólica entre el ser humano y la naturaleza. En Bolivia, por nuestra herencia indígena, llamamos eso una nueva relación entre ser humano y naturaleza. El presidente Evo dice, la naturaleza puede existir sin el ser humano, el ser humano no puede existir sin naturaleza. Pero, no hay que caer en la lógica de la economía verde, que es una forma hipócrita de ecologismo.

 Hay empresas que parecen ante ustedes los europeos como protectores de la naturaleza y con el aire limpio, pero esas mismas empresas nos llevan a nosotros a la Amazonia, nos llevan a América o a África, todos los desperdicios que aquí se generan. Son depredadores. Aquí son defensores y allí se vuelven depredadores. Han convertido la naturaleza en otro negocio. Y la preservación radical de la ecología no es un nuevo negocio, ni una nueva lógica empresarial. Hay que restituir una nueva relación que es siempre tensa. Porque la riqueza que va satisfacer necesidades requiere transformar la naturaleza y al transformar la naturaleza modificamos su existencia, modificamos el Bios. Pero al modificar el Bios, como contra finalidad muchas veces, destruimos al ser humano y también a la naturaleza. Al capitalismo no le importa porque eso es un negocio para él. Pero a nosotros sí, a la izquierda sí, a la humanidad sí, a la Historia de la humanidad sí le importa. Necesitamos reivindicar una nueva lógica de relación… no diría armónica, pero si metabólica. Mutuamente beneficiosa, entre entorno vital natural y ser humano. Trabajo, necesidades.

 Por último, no cabe duda que necesitamos reivindicar la dimensión heroica de la política. Hegel veía la política en su dimensión heroica. Y siguiendo a Hegel supongo, Gramsci decía que las sociedades modernas, la filosofía y un nuevo horizonte de vida, tienen que convertirse en fe en la sociedad, o solamente puede existir como fe el interior de la sociedad. Esto significa que necesitamos reconstruir la esperanza. Que la izquierda tiene que ser la estructura organizativa, flexible, crecientemente unificada, que sea capaz de rehabilitar la esperanza en la gente. Un nuevo sentido común, una nueva fe –no en el sentido religioso del término– sino una nueva creencia generalizada por la que las personas apuestan heroicamente su tiempo, su esfuerzo, su espacio, su dedicación.

 Yo saludo lo que comentaba mi compañera, cuando nos decía “hoy nos estamos reuniendo 30 organizaciones políticas”. ¡Excelente! Quiere decir que es posible reunirse. Que es posible de salir de los espacios estancos. La izquierda tan débil de hoy en Europa, no puede darse el lujo de distanciarse de sus compañeros. Podrá haber diferencias en 10 ó 20 puntos, pero coincidimos en 100. Esos 100 que sean los puntos de acuerdo, de cercanía, de trabajo. Y guardemos los otros 20 para después. Somos demasiados débiles como para darnos el lujo de seguir en peleas de capilla y de pequeños feudos, distanciándonos del resto. Hay que asumir una lógica nuevamente gramsciana, unificar, articular, promover.

 Hay que tomar el poder del Estado, hay que luchar por el Estado, pero nunca olvidemos que el Estado, más que una máquina, es una relación. Más que materia, es idea. El Estado es fundamentalmente idea. Y un pedazo es materia. Es materia como relaciones sociales, como fuerza, como presiones, como presupuestos, como acuerdos, como reglamentos, como leyes. Pero es fundamentalmente idea, como creencia de un orden común, de un sentido de comunidad. En el fondo la pelea por el Estado, es una pelea por una nueva manera de unificarnos, por un nuevo universal, por un tipo de universalismo que unifica voluntariamente a las personas.

 Lo anterior requiere haber ganado previamente las creencias. Haber derrotado a los adversarios previamente en la palabra, en el sentido común. Haber derrotado previamente las concepciones dominantes de derecha en el discurso, en la percepción del mundo, en las percepciones morales que tenemos de las cosas. Y entonces eso requiere un trabajo muy arduo. La política no es solamente una cuestión de correlación de fuerzas, capacidad de movilización. Que en su momento lo será. Es fundamentalmente convencimiento, articulación, sentido común, creencia, idea compartida, juicio y prejuicio compartido respecto al orden del mundo. Y ahí la izquierda no solamente contentarse con la unidad de las organizaciones de izquierda. Tienen que expandirse hacia el ámbito de los sindicatos, que son el soporte de la clase trabajadora, y su forma orgánica de unificación. Pero también hay que estar muy atentos –compañeros y compañeras– a otras formas inéditas de organización de la sociedad. La reconfiguración de las clases sociales en Europa y en el mundo va a dar lugar a formas diferentes de unificación, formas más flexibles, menos orgánicas, quizás más territoriales, menos por centros de trabajo. Todo es necesario. La unificación por centros de trabajo, la unificación territorial, la unificación temática, la unificación ideológica… es un conjunto de formas flexible frente a los cuales la izquierda tiene que tener la capacidad de articular, de proponer y de unificar, y de salir adelante.

 Permítanme en nombre del Presidente, en nombre mío, felicitarlos. Celebrar este encuentro. Desearles y exigirles –de manera respetuosa y cariñosa– ¡luchen, luchen, luchen! No dejen solos a otros pueblos que están luchando –de manera aislada en algunos lugares– en Siria, algo en España, en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia. No nos dejen solos, los necesitamos a ustedes, más aún, a una Europa que no solamente vea a distancia lo que sucede en otras partes del mundo, sino nuevamente una Europa que vuelva n a alumbrar el destino del continente y el destino del mundo.

Tomado de «America Siglo XXI»

Origen de la oligarquía Colombiana:

«Para la comidilla, la especulación y la farándula política, les reenvío este curioso estudio.

En Colombia los políticos se llaman Ibáñez.

En las pasadas elecciones presidenciales tres candidatos: Juan Manuel Santos, Rafael Pardo Rueda y Clara López Obregón tuvieron en común algo más que su deseo de ocupar la primera magistratura de la nación, los tres son tataranietos de dos hermanas Ibáñez que enloquecieron a Bolívar y Santander, y cambiaron parte de la historia del país: Nicolasa y Bernardina.

La descendencia de Miguel Ibáñez Vidal y Manuela Jacoba Arias es un poderoso clan familiar por el que los colombianos hemos votado desde hace siete generaciones para elegirle seis presidentes, ministros, gobernadores, alcaldes de Bogotá y muchos congresistas.

Originaria de Ocaña, Norte de Santander, esta es una de las familias con mayor vocación de poder político en Colombia.

En su seno conviven las ideologías más dispares, encarnadas en el fundador del Partido Conservador, José Eusebio Caro, hijo de Nicolasa y en su tataranieto el ex presidente del Partido Liberal Colombiano, Rafael Pardo Rueda.

Su tataranieta Clara López Obregón milita en la izquierda como presidenta del Polo Democrático, y más a la izquierda el cofundador del M19 Jaime Bateman Cayón.

Pero ¿quiénes eran Nicolasa y Bernardina, las integrantes más famosas de la familia?

Nicolasa Ibáñez tenía 19 años, en 1813, cuando coloca en Ocaña sobre las sienes de Bolívar la que será su primera corona de laurel, ya estaba comprometida en matrimonio con el realista Antonio José Caro, preso en Mompós por las tropas patriotas de Bolívar, quien lo libera y el matrimonio se efectúa.

Nicolasa Ibáñez. En 1815 aparece en Ocaña el Coronel Francisco de Paula Santander de 23 años, jefe de los ejércitos del Norte y se convierte en amante de Nicolasa. Los celos de Santander por Nicolasa fueron comidilla pública y generaron muchos escándalos, entre ellos, uno muy grave cuando era Presidente de Colombia.

Nicolasa todavía hermosa cumplía 41 años y el vicepresidente José Ignacio de Márquez le llevó un regalo hasta su casa. El General Santander apareció y por poco mata al vicepresidente, quien en venganza se le opone en las elecciones del 37 y lo vence.

El episodio se considera como el origen de los dos partidos políticos tradicionales de Colombia.

Nicolasa fue amante del presidente Santander, abuela del presidente Miguel Antonio Caro, abuela política del presidente Carlos Holguín y bisabuela política del presidente Roberto Urdaneta. Su hermana Bernardina Ibáñez nace en 1803.

En 1819 fue escogida por su belleza para colocar a Bolívar la corona de laurel después de la Batalla de Boyacá. Bolívar tenía 36 años, Bernardina 16 y el guerrero desde ese instante la asedió con sus requiebros amorosos.“No pienso más que en ti y en cuanto tiene relación con tus atractivos. Te escribo mil veces, pero tú ingrata nome respondes”. Bernardina, llamada la “Novia de Bogotá”, desdeñó a Bolívar porque estaba enamorada del joven coronel Ambrosio Plaza. Dicen que para separarlos, Santander por orden de Bolívar lo mandó al frente de combate y lo mataron en la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821. El incidente la hizo odiar a Bolívar.

Años más tarde, Bernardina se rinde al seductor más reconocido de la época y supuesto progenitor de 180 hijos, el multimillonario Miguel Saturnino Uribe Santos, Socorrano, pariente de Antonia Santos.

De esa unión nace Carmen Uribe Ibáñez, a quien como fruto del pecado se le encerró en el convento de monjas de la calle 17 con 7ª en Bogotá, bajo la protección de su padre. Para lavar la honra de Bernardina, el procurador General de la Nación Florentino González la desposa.

Al paso de los años Carmen Ibáñez casará con el cónsul danés Carl Michelsen. Su nieta María desposa con Alfonso López Pumarejo y la harán bisabuela del presidente Alfonso López Michelsen.

Muchos son los presidentes de la familia, pero el resto de parentela no es desconocida, entre ellos el Gran Maestro de la Logia Masónica de Colombia, Álvaro López Holguín; María Mercedes López, codirectora del Banco de la República; el popular Fernando González Pacheco; la canciller María Ángela Holguín; los ex ministros Ángela Montoya Holguín y Miguel Urrutia Montoya; el ex senador Miguel Santamaría Dávila; al ex alcalde de Bogotá Diego Pardo Koppel; el clavicembalista Rafael Puyana Michelsen; el escritor Eduardo Caballero Calderón; el ex presidente de Caracol Pablo Laserna Philips; el periodista Antonio Caballero; el ex presidente del grupo Gran colombiano Jaime Michelsen Uribe; el pintor Luis Caballero.

En fin, el listado sería interminable si nos extendiéramos a ministros y congresistas.

Dos hijas de Miguel Saturnino Uribe, hermanas medias de Carmen Ibáñez: Eloísa Uribe Maldonado y Francisca Uribe y Tanco Sanz de Santamaría casaron con Manuel Samper Agudelo, Abuelo de Manuel Ancizar, autor de “Peregrinación de Alpha”, bisabuelo de Alejandro Uribe Castaño, hijo de Pilar Castaño y tío abuelo del presidente Ernesto Samper Pizano.

En 1978 en el Congreso se presentó una propuesta para rendir homenaje a Nicolasa y Bernardina, pero un paisano suyo, el senador Fernando Carvajalino Cabrales, al igual que la nieta de Nicolasa, Margarita Holguín y Caro que viajó a Ocaña a desaparecer vestigios de la infidelidad con Santander se opuso aduciendo que la vida de las dos hermosas mujeres no era edificante.

Hoy muchos políticos consideran chévere ser sus descendientes y rebuscan en sus ramificaciones genealógicas algún parentesco con ellas.

Los otros hijos de Miguel Ibáñez y Manuela Jacoba Arias tampoco descuidaron sus enlaces matrimoniales. José Miguel Ibáñez Arias fue alcalde de Bogotá en 1833 y casó con Juana Lozano, hija del prócer Jorge Tadeo Lozano y nieta del Marqués de San Jorge, primer presidente del Estado Libre de Cundinamarca.

Vicente Ibáñez Arias casó con María del Pilar Caicedo y Sanz de Santamaría, hermana del presidente Domingo Caicedo. Antonio Ibáñez Arias, casó con Mercedes Nariño Ortega, hija del presidente Antonio Nariño y Magdalena Ortega.

Estas historias de alcoba y política nos reafirman que Colombia no es más el país del Sagrado Corazón, sino el de los descendientes de las Ibáñez. Y que no somos una república democrática, participativa y pluralista como dice la Constitución, sino una democracia hereditaria representada en esta familia presidencial.

En resumen: puede decirse que los descendientes de las hermanas Ibáñez son una tracalada de bastardos vividores oportunistas y saqueadores  que se han aprovechado de este pobre país hasta decir no más…es lo que hemos elegido y lo que nos merecemos …»

http://revistas.elheraldo.co/latitud/las-ibanez-mamas-grandes-de-la-politica-colombiana-110071

Buscar tambien: Las Ibáñez, mamás grandes de la política colombiana | Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Análisis de medios 7 de marzo de 2014

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Últimas medidas desesperadas en la derecha

Con el silencio electoral en plena vigencia, otros actores políticos cobran protagonismo. Los medios dedican, en ese sentido, un espacio más que prudencial a destacar (y de ese modo, contribuir) a una campaña de miedo claramente orquestada, que parece buscar la desestabilización, a través de la generación de imágenes que permitan a la oposición sostener que «El Salvador ya se empieza a parecer a Venezuela».

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!Así comenzó la costumbre de contratar burros como jefes de gabinete…

… ministros, secretarios de estado, concejales y asesores que, desde entonces, tienen los puestos mejor remunerados en Colombia … ¡
Había una vez un rey que quería ir de pesca.  Llamó a su pronosticador del tiempo y le preguntó el estado del mismo para las próximas horas.  Éste lo tranquilizó diciéndole que podía ir tranquilo pues no llovería. Como la novia del monarca vivía cerca de donde éste iría, se vistió con  sus mejores galas. Ya en camino se encontró con un campesino montado en su burro quien al ver al rey le dijo: “Señor es mejor que vuelva pues va a llover muchísimo.” Por supuesto el rey siguió su camino pensando:  “Que sabrá este hombre  si tengo un especialista muy bien pagado que me dijo lo contrario. Mejor sigo adelante.” Y así lo hizo… y, por supuesto llovió torrencialmente.
El rey se empapó y la novia se rió de él al verlo en  ese estado. Furioso volvió a palacio y despidió a su empleado. Mandó llamar al campesino y le ofreció el puesto pero éste le dijo: “Señor, yo no entiendo nada de eso, pero si las orejas de mi burrito están caídas quiere decir que lloverá”  Entonces el rey contrató al burro.

Reflexiones. El papel de los periodistas y la mentira como arma

lunes, 24 de febrero de 2014

MEDIOS DE COMUNICACION

 La dictadura mediática de la burguesía continental

Por Luis Alfonso Mena S.
En Colombia y Latinoamérica los grandes medios de la burguesía continúan en su campaña de desprestigio y mentiras contra el presidente Nicolás Maduro y la revolución bolivariana.
La mayoría de los periodistas colombianos no se toman el trabajo de consultar la otra cara de la información y repiten falsedades y prejuicios contra el proceso bolivariano.
Y hasta se hacen eco de ridiculeces y burdas manipulaciones y montajes, evidenciando una tremenda falta de seriedad.
Hay que ir al fondo de la realidad, investigar.
Es la única forma de ser veraces.
¿Libertad de prensa o de empresa?
Los medios de comunicación de la burguesía venezolana y latinoamericana, que nunca han respetado la veracidad, lo único que defienden en realidad es su libertad de empresa, no la libertad de prensa, porque son portavoces de los que históricamente han excluido al pueblo del derecho a la información…
No hay que llamarse a engaños.
El desconocimiento de lo que pasa en Venezuela
Quienes creen que la revolución bolivariana será derrotada, no tienen ni idea de lo que pasa en Venezuela…
El pueblo está en pie de lucha para defender sus conquistas, porque el comandante Chávez dejó un legado que acoge la mayoría de la población. Y lo demuestra en las calles. El pueblo venezolano está dando ejemplo a los revolucionarios del mundo: los procesos de cambio se defienden en las calles, con una respuesta de masas….
Muchos periodistas opinan desde el desconocimiento y la propaganda.
Los cómodos periodistas de escritorio
Que ciudadanos sin formación académica caigan redonditos en las redes de la propaganda de RCN, El Tiempo, El Espectador y Caracol contra la revolución bolivariana es hasta entendible, aunque lamentable…
Pero que periodistas supuestamente críticos, como ocurre en Colombia, se hagan eco de la lujuria desinformadora y contribuyan a desfigurar los hechos, es una vergüenza…
No les queda ni pizca de ecuanimidad: obran sólo a partir de los prejuicios y el amarillismo disfrazados de denuncia, sin contexto ni búsqueda de la verdad…
Creen que estamos en 1973, cuando el fascismo hizo y deshizo en Chile…
La mayoría de la población que acompaña el proceso revolucionario en Venezuela está lista a defenderlo de las garras de quienes odian a los de abajo y quieren volver a imponer su dictadura.
Universidades que auspician el trabajo gratuito en NTN24
A propósito de las denuncias de varios estudiantes contra la explotación inmisericorde a que son sometidos cuando hacen sus prácticas en el canal golpista NTN24, de RCN, es lamentable que las universidades se hayan prestado para autorizar y hasta para ofrecer como gran cosa las pasantías de sus alumnos allí.
La humillación en grado sumo.
NTN24 fue creado por el pulpo Ardila Lule para hacer oposición, disfrazada de periodismo, a la revolución bolivariana, en primer lugar, y por extensión a los demás procesos democráticos latinoamericanos.
Como buitres
RCN y Caracol abren sus emisiones de noticias, en radio y en televisión, con la situación en Venezuela…
No pueden disimular su afán de manipular, de hacer amarillismo y de tomar partido por sus nuevos «héroes», la ultraderecha violenta…
Buscan «noticias» a como dé lugar para desacreditar al Gobierno bolivariano, así haya que inventarlas…
Están desesperados porque Nicolás Maduro sigue firme, acompañado por la mayoría del pueblo…
Los medios hegemónicos colombinos cumplen el triste papel de buitres al servicio de la oligarquía continental.
La doble moral de los medios colombianos
¿Cuál de los grandes medios de comunicación colombianos y quién de sus encopetados «periodistas» directivos alzó su voz de protesta ante el asesinado de doce campesinos a manos de fuerzas del Estado por haber participado en el Paro Agrario Nacional o en el paro del Catatumbo del año pasado?
¡Ninguno!
Tampoco reclamaron por los 485 heridos, 24 mutilados, 4 desaparecidos y 262 detenidos.
Pero sí se rasgan las vestiduras con lo que ocurre en Venezuela, cuya realidad tuercen a su antojo, y mienten, mienten, mienten…
Las extrañas fuentes de algunos periodistas
Resulta sintomático que la fuente para la difusión de mensajes manipuladores procedentes de la oposición violenta de Venezuela sea la página portavoz de la especulación con el dólar paralelo o ilegal. Se trata de Dolartoday. Noticias y Dólar Paralelo…
Este es su nombre completo… ¡Qué tal la fuente tan «confiable»!…
¡La página de quienes especulan con el dólar ilegal!
Hasta dónde han llegado algunos periodistas colombianos…
¿Quién podrá confiar en ellos?Publicado por a las 3:05 a. m.