Archivo de la categoría: 1- RICARDO ROBLEDO

Colombia: «La paz y la revolución permanente»

Por: Ricardo Robledo

Tenemos que trabajar por la grandeza del movimiento revolucionario. Los acuerdos de la Habana no ponen fin a la conspiratividad ni a la lucha revolucionaria. Por tanto, hay que conservar las estructuras organizativas, la disciplina y el espíritu de combate.

Los combatientes y guerrilleros (el sufijo ex, huele mal), deben entender que como consecuencia de los acuerdos, el gobierno les concede el indulto, pero la derecha, no. No les  van a festejar con balas de salva el retorno a la vida civil, ni los esperarán precisamente para  jugar paint ball. Los piadosos cultores de la fe cristiana, les harán conocer su infinito amor al prójimo; los implacables críticos de la impunidad, les mostrarán cómo se defiende un estado de derecho; aquellos asesinos que le cantan a la libertad que perfuma las montañas de mi tierra, nunca dejarán que los hijos aspiren sus olorosas esencias.

La lucha de clases no es una categoría intelectual, sino algo vital que se siente en el día a día; te odian, te desconocen, te incumplen, retardan las medidas acordadas, te hacen cerco mediático, te persiguen, te bloquean, te hacen montajes judiciales, te amenazan, acosan a tu familia, te asesinan, te desaparecen. Son los mismos que ponen denuncias en organismos internacionales y  que llaman a la intervención de tropas extranjeras en contra de los pueblos latinoamericanos – como los desgraciados senadores colombianos y chilenos en contra de Venezuela-. Por lo tanto, la seguridad, el cuidado, al igual que las acciones populares coordinadas, siguen teniendo vigencia.

Como dice Michel Onfray en “Tratado de ateologìa”, la no violencia se convierte en un holocausto cuando se tiene a un bruto por delante. Hay que tener conciencia de la alianza de poderes que el pueblo colombiano tiene que enfrentar: La oligarquía más astuta y sanguinaria de América Latina; una de las mafias más peligrosas del mundo;  el imperialismo con la mayor maquinaria de muerte en toda la historia de la humanidad. Es decir, las fuerzas que alimentan a la derecha en el país y en la región para llevar siempre la lucha al terreno en el que son más fuertes: la violencia.

¿Existirá alguien que piense que es posible que estructuras débiles puedan hacer un negocio honesto y transparente con la oligarquía, la mafia o el imperialismo? De ahí la importancia de la preparación intelectual, del estudio profundo, de la unidad de las fuerzas democráticas que luchan por un mejor país, por el avance humanista y civilizatorio del mundo. Nunca las clases dominantes hacen concesiones gratuitas a los explotados. Las reivindicaciones alcanzadas por la clase obrera y por los pueblos del mundo han sido a costa de luchas heroicas y dolorosas. Hay que tener peso político y lograr que el pueblo participe y lo sienta así.

Pero hay que encarar la tarea con la seriedad que exige el poder de la negatividad dialéctica que conduce a abrazar a la revolución permanente, único remedio que permite diferenciar entre reformistas y revolucionarios.

Julio 27 de 2017

Una ofensa a la antioqueñidad

Por: Ricardo Robledo

El verdadero propósito de Alvaro Uribe y de los narcotraficantes que representa, es convertir a los niños de las escuelas, a los jóvenes de los colegios y universidades, en sus clientes consumidores y poner a las niñas a disposición de los combos, tal como viene sucediendo en Medellín.

Es un modelo que se ha venido reproduciendo en todos los barrios, municipios del departamento y del país y que se exporta y ha tomado como referencia en otros países de la región y del mundo. El gotagota, el microtráfico, la microextorsión, el sicariato, las casas de pique, la venta de virginidades, los casinos y prostíbulos, son el paquete de aporte de un tipo de “antioqueñidad”.

Mucho se ha escrito sobre la antioqueñidad, para bien y para mal. El maestro Fernando González, habla de ese paisa que cuando vas a comprarle a su tienda, te pasa el brazo por el hombro, te invita a un vino. Luego cuando te lo encuentras en el parque del pueblo, ya no te conoce. Es el paisa, avivato, mentiroso, enredador, tumbador, abusivo, que entiende que el buen negocio es engañar al otro.

Pero existe otro tipo de antioqueño, el definido por los que descendemos de los arrieros y campesinos, honestos, nobles, honorables, “con poder en la voz, no en los fusiles”, trabajadores, ingeniosos, hábiles, enérgicos, respetuosos, de palabra empeñada, que saben hasta donde llega lo suyo, que para mostrar su carácter se apretaban la cabuya que les servía de correa para indicar que llevaba los pantalones bien puestos.

Cada quien se identifica con lo que siente y cree. Por eso no es extraño, que cuando la justicia llama a cuentas a narcotraficantes, corruptos y asesinos, algunos sientan herida “su antioqueñidad”, incluso que la promulguen como un ataque a la patria y hasta de persecución a la fe católica, con lo que de acuerdo con la lógica de la Virgen de los sicarios, colocan a la religión en el plano de la brujería. Y así logran cautivar a muchos. No faltan aquellos a quienes basta con mencionarles un poema con referencia a una taza de mazamorra y un plato montañero, para que estén dispuestos a trabajar hasta el cansancio y hacerse matar por su patrón. Es la antioqueñidad de la bobería, reducida así, para sobreexplotar y engañar a la población..

Las firmas que el gobernador hace recoger, con motivo de la ubicación de Belén de Bajirá, es una ofensa a la antioqueñidad, (a la no abusiva). Con seguridad, las corruptas élites bogotanas, entienden que es más fácil negociar con las élites corruptas chocoanas y no con las corruptas élites paisas, quienes buscan su tajada aparte. No se sabe exactamente cuáles son las riquezas en el subsuelo de las cien mil hectáreas del poblado, pero en uno o en otro caso, vendrán las empresas multinacionales a usufructuarlas. No interesan los habitantes; la gobernación de Antioquia ni siquiera dice que por razones humanitarias seguirá atendiendo la salud en la población; todo lo contrario.

De seguro, allá se impondrán el desplazamiento, el despojo, la explotación, la represión y la humillación; la lógica del capital. Entonces diremos que Belén de Bajirá no queda en Colombia, porque las riquezas no serán para sus habitantes.

Julio 18 de 2017

Lo del cepo vehicular en Medellín: denigrante

Por: Ricardo Robledo

El 2 de mayo del presente año, mediante la resolución 366 de 2017, la secretaría de movilidad de Medellín reglamentó el protocolo para bloquear vehículos mediante el uso de cepos.

Los cepos son mecanismos que se colocan en las llantas de los carros para impedir su movilidad. Tal como fue su abominable función en la historia para castigar a los esclavos rebeldes. Pero como se aprecia, no es cosa del pasado. Tampoco lo son los regímenes totalitarios.

Los nefastos dispositivos serán utilizados en los vehículos que, a consideración de esta secretaría,  se encuentren mal parqueados. También se sellarán las cerraduras y los afectados deberán llamar a los funcionarios de tránsito para que les pongan el respectivo comparendo y desbloqueen el automotor.

No sólo por su nombre y desgraciado uso en la historia, el nombre y su práctica, son  denigrantes como trato a los ciudadanos que así se les hace ver como delincuentes. Faltaría incluir la manilla electrónica para seguir a los peligrosos infractores. Otro debería ser el enfoque de los gobernantes.

Una administración pública no debe sobresalir por su trato represivo, bajo y despectivo de sus ciudadanos. Esta condición constitucional que le garantiza plenos derechos a las personas en una nación, debe ser respetada. No se puede dirigir el odio contra la población y considerarlos enemigos de la sana convivencia. No es casual el repudio de la actual alcaldía a las leyes de paz.

Lejos está de la presente administración municipal, la valoración y la educación ciudadana y el respeto que se merecen los pobladores; más en una ciudad en la cual la ilegalidad acosa a las personas y a lo que se no se le ofrece una solución convincente ni acciones contundentes que hagan confiable, segura y vivible la región. Pero es más fácil perseguir a  desprevenidos ciudadanos y aplicarles ejemplarizantes medidas punitivas. Además que con estas determinaciones de seguro se verán beneficiados algunos particulares que harán el negocio muy jugoso. 

La ciudadanía debe entender que una administración pública no puede reglamentar cómo y lo que le dé la gana. Es de esperar que la población rechace tales medidas y las haga derogar con acciones conjuntas. Y que se ponga atención en las ideas que guían a las personas que son elegidas, quienes deberían tener como función: proteger a los pobladores y garantizarles una vida agradable, segura y en paz en el municipio.

Junio 13 de 2017

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Mensajes biblicos

Tratado de ateología de Michel Onfray: El ser Humano en busca de libertad

Por: Ricardo Robledo

Muchas veces cuando se trata de referenciar un  libro, se enfrentan en la mente dos posiciones: una, la de la aburridora y peligrosa  labor de contar la película – por las interpretaciones subjetivas que se introducen, pero con lo que también se cumple una labor social- y la otra, de decir simplemente: léanlo –en  la que sin duda hay una dosis de arrogancia al creer que si algo le gusta a uno, también debe ser de valor para los otros-. Pero el reconocer que se comparten códigos culturales, permite conciliar y adelantar la tarea.

Recuerdo de niño, cuando al mediodía de retorno de la escuela, un compañero se alteró porque dice haber visto a otros niños tirándole piedras a una estatua de la virgen, por lo que respondió de la misma forma contra los agresores de la imagen. En esa cuadra habitaban unos protestantes, que en ese tiempo no eran tan numerosos y eran fácilmente detectables y señalados por la vecindad. (Estaba justificada la respuesta)

Al llegar a la casa le relaté el suceso a mi madre, quien alabó la actitud de mi compañero y me dijo: “Mijo, uno por la religión tiene que hacerse matar”. Palabras que aún revolotean en mi mente, cuando miro el peso que la religiosidad ha tenido en el mundo, sobre todo occidental que es la zona en la que hemos recibido la influencia. Sin duda alguna, mi madre era una excelente persona, convencida de su fe.

Esa influencia cultural de Occidente, es la que Onfray trata en su libro. Toma de Foucault el término episteme, el cual define como “ese dispositivo invisible pero eficaz del discurso, de la visión de las cosas y del mundo, de la representación de lo real, que encierra, cristaliza y petrifica una época en representaciones estereotipadas.”

Por eso es que a las persona les queda difícil formarse una idea objetiva de la realidad, pues parten de una interpretación a priori, que involucra aspectos culturales complejos en los que van incluidos sus intereses o los argumentos que los benefician. La finalidad guía a las palabras. Ninguna persona normal y libre, habla para atacarse a sí mismo. Salvo lo que se puede deducir de la teoría de la alienación.

El libro consta de cuatro partes: Ateología, Monoteísmos, Cristianismo y Teocracia. Atractivos títulos con los que un lector puede hacerse a una idea muy general del tema. El autor reclama por una historia del ateísmo, que obviamente ha sido perseguido, quemados los libros y escritores y prácticamente borrados de las sociedades anteriores y presentes. Al  infiel que practica el ateísmo se le identifica con el mal,  a lo que Onfray responde: “hombres miserables sin dios, y con dios, peor aún”, “precisamente, porque dios existe, todo está permitido”, “La existencia de dios, me parece, ha generado en su nombre muchas más batallas, masacres, conflictos y guerra en la historia que paz, serenidad, amor al prójimo, perdón de los pecados o tolerancia.”

El cristianismo, el islamismo y el judaísmo, son tres religiones monoteístas, reclaman para cada una un dios único y consideran como infieles a aquellos que no practican su misma fe. Jehová, Mahoma y las versiones de Cristo, proclaman la persecución de los impíos, los cuales son considerados humanos de segunda categoría y por tanto pueden ser colonizados, conquistados y esclavizados. Teorías religiosas de gran valor para los opresores de todos los tiempos.

La teoría cristiana, la cual es compartida en versiones por las otras dos religiones, es muy simplista: Adán y Eva, el pecado original y el paraíso perdido y sobre eso se construye lo demás. A los únicos que les es permitido disfrutar del paraíso aquí en la tierra, es a los ricos; los pobres deben someterse y sacrificar sus familias para que así sea. Como recompensa, obtendrán el paraíso en el más allá. Y como compensación, prometen una justicia vengadora futura: “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos”. -Aguanta, que el patrón que te oprime descargando su poder contra ti, será castigado por la justicia divina-. Discursos que han dejado grandes réditos a los opresores y les da la tranquilidad por la participación divina en el control ideológico de la población oprimida. Y si no, se recurre a la fuerza abusiva que también es sagrada.

Onfray reclama por el derecho que tienen todas las personas, al disfrute de la vida, aquí y ahora. No lo dice el autor, pero hay que reconocer la grandeza de una nación, cuando en sus leyes incluye a la mayor suma de felicidad como uno de los objetivos máximos, tal como lo hace el gobierno bolivariano de Venezuela en el punto II del Plan de la Patria del 2013 a 2019. Se deduce entonces el  porqué y de dónde provienen los ataques al pueblo patriota. El buen vivir está vedado para los pobres.

Las teorías religiosas han sido tejidas por seres humanos a lo largo de la historia, por eso han creado a dios a su imagen y semejanza: “violento, celoso, vengativo, misógino, agresivo, tiránico, intolerante…En resumidas cuentas, esculpen su pulsión de muerte, el aspecto sombrío, y hacen de ello una máquina lanzada a toda velocidad contra sí mismos…”

Igualmente, ese dios nos ha dotado de un cuerpo impuro y obsceno del que debemos avergonzarnos y por tanto, castigar. Como extraña paradoja se enseña que el amor sexual de pareja, es pecado si no está bendecido por un cura, tal vez pedófilo.

Onfray opta por una ética poscristiana y considera que a la teocracia debe oponerse la democracia : “La democracia vive de movimientos, cambios, disposiciones contractuales, campos fluidos, dinámicas permanentes y juegos dialécticos. Se crea a sí misma, se anima, cambia, se metamorfosea y se construye frente a una voluntad que surge de fuerzas vivas. Recurre al uso de la razón, al diálogo de las partes, a los actos comunicacionales y a la diplomacia, como también a la negociación”.

Los objetivos de la ateología, son: “deconstruir los monoteísmos, desmitificar el judeocristianismo -también el islam, por supuesto-, luego desmontar la teocracia: éstas son las tres tareas inaugurales para la ateología. A partir de ellas, será posible elaborar un nuevo orden ético y crear en Occidente las condiciones para una verdadera moral poscristiana donde el cuerpo deje de ser un castigo y la tierra un valle de lágrimas, la vida una catástrofe, el placer un pecado, las mujeres una maldición, la inteligencia una presunción y la voluptuosidad una condena”.

“A lo que podríamos añadirle, por tanto una política más fascinada con la pulsión de vida que con la pulsión de muerte. El Otro no se pensaría a sí mismo como un enemigo, adversario o diferencia que hay que suprimir, reducir, someter, sino como la oportunidad de establecer aquí y ahora una intersubjetividad, no bajo la mirada de Dios o de los dioses, más bien bajo la de sus protagonistas, en la inmanencia más radical. De manera que el Paraíso funcionaría menos como ficción del Cielo que como ideal de la razón en la Tierra. Soñemos un poco…”

Ya lo anunciaba desde 1871 el Himno de la Internacional Comunista  del puño de Eugène Pottier: “la Tierra será el paraíso de toda la humanidad”.

De acuerdo con el autor, ahora se vive la efervescencia del fin de una civilización, lo que hace que sean preferibles las fábulas a enfrentar la realidad de la tragedia del mundo. El comercio de mundos irreales da seguridad a quien lo promociona para su necesidad de socorro mental. Las clases dominantes ocultan la miseria espiritual exacerbando la del prójimo, logran la ruptura del ser Humano consigo mismo, llevan las riendas de Dios y lo convierten en su interlocutor. Por eso no se debe aceptar como verdad revelada lo que proviene del poder público.

Como mi conclusión: para el opresor ni un voto más; para el opresor ni una oportunidad más.

El de Onfray es un libro ideológicamente revolucionario. Léanlo.

Para ilustrar el papel que aun hoy cumple la iglesia pueden ver este video de 1:56 minutos. “Carneiro: Jerarcas de la iglesia dan vergüenza y han llegado al punto de no dialogar”

https://www.youtube.com/watch?v=C3Wi-g2jL7M

¿Qué pasa en Buenaventura que en Colombia no se ve?

Las críticas desde los medios burgueses

Corolarios sobre el escándalo de Odebrecht

La trilogía del dogma

Por: Ricardo Robledo

Padre, hijo y espíritu santo, son las figuras ideológicas que se reproducen socialmente bajo el formato Ser superior, seguidores, doctrina, que son los que conforman la trilogía del dogma y que son coexistentes; es decir, sin ser superior no hay seguidores, ni razón para ello; sin seguidores no hay ser superior; y sin dogma no hay seguidores ni ser superior. No se pretende atacar a ninguna religión sino simplemente sopesar su influencia en los seres humanos.

El padre es el ser supremo; el hijo, los seguidores; y el espíritu santo, la doctrina. El espíritu santo es el que ilumina la doctrina; según los relatos del nuevo testamento, se presenta en forma de lenguas de fuego para dar sabiduría a los apóstoles; los evangelistas escribieron bajo su inspiración “divina”. Así se da origen a los libros sagrados de las religiones en diversas regiones del mundo.

Los escritos por tanto sagrados establecen que la doctrina tiene un origen no humano y que posee un carácter imparcial, neutro y divino.

En esto hay un primer desacierto puesto que el Ser Humano –con todos sus intereses-desaparece de la conformación de lo que se define como sagrado. Realmente, lo divino es un producto de un acumulado histórico y cultural de lo Humano, por medio del cual se dotan a los seres superiores de las características que eran consideradas como las mejores en un momento histórico determinado y que habrán de conducir a lo mítico; tal como sucede con la trinidad llevada a misterio o el caso de la virginidad de María, madre de Jesús, a la que se le da esta condición de la mujer inexplorada, a partir de los valores imperantes en un momento social, en donde se impone el estado corporal femenino sobre las cualidades de su contenido como persona.

En el caso del cristianismo, surgieron dos corrientes en relación a la divinidad o no, de Jesús. Unos consideraban que tenía divinidad para hacer milagros, pero sin ser propiamente dios. Otro puno de vista ensalza la humanidad de Jesús. A la primera se le llamó “cristología rica”; y la segunda, “cristología pobre”. También se habla de “Cristología ascendente” (Parte de su carácter humano hacia lo divino) y de “Cristología descendente” (De lo divino a lo humano).

El estudioso de la Biblia, Orígenes (185-254 de nuestra era) expuso una de las concepciones trinitarias que consideraba al padre como el verdadero dios, por cuanto no fue generado. El presbítero asceta Arrio, aportó una nueva visión teológica en la que resaltó la unicidad y trascendencia de Dios y consideró al hijo como creatura generada por el padre; esto es, hecha por él, y aunque se le denomine dios, no lo es verdaderamente.

Así surge el monofisismo, como una doctrina que niega las dos naturalezas de Jesús: La divina y la humana. Sostiene que en él subsistió la naturaleza humana, la cual fue absorbida por la divina. Hasta hoy existen tres iglesias monofisistas: la egipcia o copta; la siria o jacobita y la armenia.

Existen otras doctrinas, pero no se trata ahora de hacer un estudio del cristianismo. Con esto se quiere mostrar el carácter histórico, diverso y cultural de lo divino. Lo que nos interesa es considerar cómo la trilogía del dogma (Ser Superior, Seguidores, Doctrina) se encarna en los estilos de liderazgo como continuidad de la opresión y de deformación del papel del conductor. (No se olvide esta condición, puesto que también existen líderes liberadores, aunque muy escasos). No en vano se dice que el poder corrompe.

Al decir de Estanislao Zuleta, “el líder nos quita la angustia de pensar”, de ahí que sea muy beneficioso seguir a alguien poderoso sin importar la relación de clase; no se cumple que el ser social determina la conciencia social y por eso las personas pobres terminan eligiendo gobernantes de derecha aunque continúen oprimiéndolos más. No hay concordancia entre el pensar y el actuar, con la forma de existencia social.

La ideología y otras circunstancias complejas, como la sicología, los temores, los intereses, las creencias, hacen que las personas se nieguen a recibir órdenes de aquellos que tengan su misma condición, que sean sus iguales.  Por eso, a quien toman como su líder, y para que lo sea, lo dotan de cualidades superiores que lo diferencien de los demás, incluso hasta mitificarlo (le dan el carácter divino). Con lo que  ambos se alienan, porque el seguidor acepta su inferioridad, y el superior así se cree, pierde su objetividad y hasta su autenticidad (Por eso Paulo Freire dice que al liberarse, el oprimido libera al opresor).  Entonces se habla de personas de inteligencias superiores, de la mujer más hermosa del universo, del mejor cantante del mundo, del mejor jugador, del mejor escritor, “le cabe el país en la cabeza”-dicen, con lo que el pensamiento del poderoso impone valores ideológicos globales, convertibles en dinero y en dominación. Todo aquel que se aparte de estos parámetros, será repudiado, con mayor fuerza por sus pares, puesto que los aleja de lo que se asume como la normalidad. En la sociedad capitalista la riqueza da al patrón la superioridad y el mando.

Esto no niega el que hayan existido líderes verdaderos con aportes a la humanidad. Pero incluso esto es relativo. La historia está llena de desmanes. Y cada cual asumirá la posición que le convence y que concuerda con sus creencias, intereses y valores. Los colonizadores, usurpadores, son héroes y pioneros para sus gobiernos. Los cruzados, quienes actuaban bajo la supuesta defensa del cristianismo, decapitaban a los sarracenos; héroes para los europeos y asesinos para los árabes.

Tampoco se niega la necesidad del poder jerárquico para poder ejercer el liderazgo en las sociedades hasta ahora conocidas.

Los seguidores, al dotar a los superiores de las más excelsas cualidades, se sienten protegidos por estas y por eso los ensalzan en la doctrinas, incluso, en casos, se sienten también revestidos por ellas y las esgrimen contra aquellos que son vistos como sus opositores, sus enemigos o de quienes se pueda recibir una potencial agresión. En la Biblia, muchos Salmos invocan el poder de dios contra los enemigos. (Salmo 9, 3. “Mis enemigos volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti”. Salmo 27, 1, “Jehová es mi luz y mi salvación ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”. 3, “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante la guerra, yo estaré confiado”). La doctrina religiosa, así cultivada, no sirve para fomentar la fraternidad, sino para imponerse sobre los otros, que aun siendo sus semejantes, no son tomados como tales.

Al promulgar las altas cualidades de los superiores, no pocas veces se alimenta la egolatría –la cual suele ir acompañada de la soberbia y la arrogancia- que en tantas ocasiones ha dado al traste con las organizaciones de diversos tipos. El ególatra crea su mundo, se siente infalible y cree que al imponer sus propósitos va por el camino correcto, puesto que las cosas se hacen tal como él dice. En ocasiones aciertan, pero muchas veces, el que cree ganar porque se impuso, en el largo plazo pierde porque lleva al descalabro a la comunidad en la que actúa. Se deleitan en el autoritarismo y generalmente se rodean de aduladores que le refuerzan su propósito. (El señor Trump parece que tomará todas las medidas necesarias para enterrar a Estados Unidos como potencia imperialista).

No es extraño que, como entidades humanas surgidas en una sociedad de dominación como la burguesa, las organizaciones de izquierda arrastren vicios y se vean afectadas por rasgos de la egolatría en personas que acumulan poder de decisión y que se vuelven también incontrovertibles; esta malformación no deja de tener su influencia en la dispersión que nos aqueja; por tanto, el tratamiento de mal, tiene su papel en la lucha por la unidad. No es desaforado decir que la humildad es una condición para lograr el acercamiento unitario. Es parte del mandar obedeciendo.

Más aun cuando, como factor de la formación del conocimiento, la trilogía del dogma se reproduce en todas las instancias humanas, incluidas las formaciones de izquierda en las que aparecen los dirigentes como centro, las personas como bases o masas y los programas y estatutos, como doctrinas que convierten la teoría revolucionaria en dogmas.

La verdadera liberación se dará cuando los seres humanos se reconozcan como iguales y se establezcan relaciones de respeto entre todos. En esto es muy rica la teoría marxista de la alienación.  No se puede aceptar la suplantación del poder de todos, por el de los conductores y de la organización construida sobre tales bases. Aquellos que hablan de bajar a las masas o al pueblo, es porque creen equivocadamente que están arriba.

Aquí también, mientras más excelsas sean las cualidades otorgadas subjetivamente al dirigente y cuanto más “objetivo” sea su programa, más seguro se sentirá el militante y considerará acertado su camino incuestionable. Así se busca mitificar a los líderes, cuando contrariamente, es un su dimensión humana donde alcanzan su valor. No se puede cubrir la realidad con sueños idealistas, para suprimir la explotación del humano por el humano.

En la naturaleza y en la sociedad, como creación humana, las organizaciones tienden a reproducir las condiciones que las hicieron surgir; es una condición del éxito de la sobrevivencia. Pero también “árbol que nace torcido, nunca se endereza” y por eso, la lucha interna contra la presencia de la ideología burguesa en las fuerzas revolucionarias debe ser tenaz y permanente, a la vez que mesurada y objetiva.

Reflexión final. La unidad más que una confluencia organizativa, es un manejo de la democracia. ¿Cuál es entonces la concepción que tiene de ella la izquierda, cuando es incapaz de llegar a acuerdos democráticos con aquellos que les son próximos en la lucha por una nueva democracia? No se nota coherencia entre lo que se pregona y lo que se hace.

Febrero 4 de 2017 (En la fecha del comandante)

Es posible vivir en un país digno

Por: Ricardo Robledo

A medida que se van definiendo en Colombia las campañas para las elecciones presidenciales para el período 2018-2022, los candidatos comienzan a hacer públicas sus estrategias. Algunos, con diversos matices, toman como bandera la lucha contra la corrupción; oportunidad que no puede ser desaprovechada dada la sensorial acogida popular de esta clase de iniciativas.

Pero este tipo de anomalías sociales no son nuevas. Los procesos de colonización han cumplido una función primordial en el surgimiento y consolidación de la sociedad capitalista. Es así como en 1492, aventureros europeos se encontraron unas tierras a las cuales consideraron supuestamente abandonadas; al decir de los historiadores oficiales, las descubrieron; o sea, que sus habitantes estaban perdidos, su cultura y su historia no contaban para nada, no tenían títulos de propiedad reconocibles por la sociedades europeas y entonces, los invasores tomaron posesión de ellas a nombre de dios y de los reyes; es decir, oficializaron la ilegalidad.

Con esas acciones de pillaje se consolida el capitalismo y se establece la usurpación como modelo a seguir, como uno de sus principios fundacionales. Por eso es clave entender que en las comunidades, las personas nacen instintivamente animales, con rudimentos culturales y la sociedad los forma en los valores que la inspiran. Despojo, explotación, humillación y represión, conforman la esencia del sistema capitalista.

Por esto la lucha contra la corrupción tiene que ser más que una campaña de apenas alcance electoral; tampoco puede quedarse en moda, novelería o en discursos coyunturales que no van más allá de las ambiciones presidenciales, sino que deben desarrollarse los mecanismos que conviertan en sistémicos los avances que se den en su erradicación.

No se trata de cambiar de corruptos o de hacer su acción más sutil. Tal vez, los peores corruptos son lo que no se consideran a sí mismos como tales y son aquellos que simplemente ven opciones de negocios, que se consideran que tienen ojo para los negocios, que es que son suertudos y aprovechan las oportunidades. Existen quienes tienen su ética de bolsillo y no ven sus propios desmanes ni los de sus amigos y familiares. Para ellos, los únicos corruptos son aquellos que no son  copartidarios. (Claros ejemplos de ello, han sido los amañados manejos de la procuraduría, la contraloría, la fiscalía y la politización de la justicia)

Tampoco se trata de combatir apenas un tipo de corrupción, como lo dejan a medias los discursos populistas de algunos candidatos que hablan de limitar el congreso, pero nada dicen acerca de la privatización de las empresas del estado, que mediante oscuras maniobras son feriadas al más bajo precio, otorgadas a intereses privados casi siempre extranjeros y que dejan los bolsillos llenos a algunos políticos de turno, quienes llegaron a estas instancias precisamente con esas intenciones. Ese es el atractivo y la gloria de la inversión extranjera que tanto proclaman los políticos. Los candidatos con campañas financiadas por inversionistas, quedan sometidos a los designios de quienes los financiaron.

La corrupción es tanto pública como privada; la figura es que el contratante es el estado; y el contratista, una empresa privada. Se habla mucho de combatir la corrupción pública, pero con el fin de que algunas empresas pasen a bolsillos de particulares. Usando mecanismos estatales, se han privatizado cientos de empresas como Telecom, ISAGEN, UNE, Colpuertos, las empresas de servicios públicos de recolección de basuras, de acueducto, comunicaciones; se crean carteles de precios. Nadie podría ponerle cifras en billones a todo lo que se le ha robado al estado y a los colombianos a lo largo de la historia nacional y en especial en los últimos treinta años, con la política neoliberal. Mientras tanto, los noticieros muestran escandalizados, como a una señora le roban el celular y la extorsionan por doscientos mil pesos y así distraen a la población.

En el país, los negocios florecientes son los asociados a lo ilícito, llámese narcotráfico, lavado de activos, contrabando, evasión de IVA y demás impuestos, exportaciones ficticias, desfalco, apropiación de tierras, contratación amañada, el cohecho, el favorecimiento, empresas de papel, nóminas infladas, pacientes inexistentes, drogas y servicios nunca entregados y miles más, sostenidas con inverosímiles tramoyas.

Por esto se queda corta la propuesta de 7 puntos que habla de limitar los nombramientos a tres períodos consecutivos. Como respuesta, los que tengan períodos acumulados alegarán que la ley no puede hacerse retroactiva, y quedarán otra vez habilitados. Si se les aplica la reducción salarial, organizarán unas primitas, unos bonos o unos contraticos.

Con singular desfachatez, hoy los políticos se enfrentan abiertamente por desacuerdos entre corrupciones; por el reparto del botín, al más claro estilo delincuencial; se acusan mutuamente para definir quien fue más corrupto, a quiénes les dieron más o a quienes no les dieron. Ahí centran el debate de sus idearios políticos.

La corrupción está en el ADN de la sociedad colombiana; corrupción que se extiende por alcaldías, concejos, gobernaciones, asambleas, secretarías municipales y departamentales; presidencia, congreso, ministerios, embajadas, consulados, notarias, corporaciones, fuerzas armadas, sistema de salud, sistema de educación, iglesias, procesos electorales, empresas privadas, partidos políticos y hasta en ciudadanos de a pié; mientras tanto, el pueblo padece en el día a día, las carencias de alimentación, vivienda, educación y salud.

Cualquier acción que intente modificar este estado de cosas, será desprestigiada por los medios de comunicación y combatida como un ataque a la patria, a la fe católica, a las buenas costumbres, buscan desestabilizar el país -dicen-, son narcoterroristas, castro-chavistas internacionales. En el fondo, estos discursos son el mejor negocio que tienen porque la población los asimila sin profundizar en la realidad. (¿Ya entienden cómo es que funciona la cosa?)

¿Será posible construir un nuevo país con este tipo de funcionarios enquistados en la administración gubernamental?

Tal es la magnitud del reto que enfrentan la sociedad y el pueblo colombiano. Gloria a los países  que como Venezuela, Ecuador y Bolivia -enfrentando todo tipo de obstáculos y bloqueos- adelantan acciones contra los corruptos.

Enero 25 de 2017