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¿Puede la oligarquía venezolana resolver los problemas de su pueblo?

Por: Ricardo Robledo

El sistema capitalista vive una crisis global que, valga precisar, afecta a todos los países del mundo. Son múltiples los problemas que esta situación genera y muchas las características por analizar de este modo de producción; sin el ánimo de reducir, sino de tocar los aspectos vitales, es un modelo social que hoy no puede garantizar los ingresos a miles de millones de personas en el mundo.

Se ha fundamentado históricamente en el despojo y ha reducido a los seres humanos a mano de obra que genera valor y que consume; una mercancía, que consume mercancías; en todos los lugares del mundo, se multiplican las personas que sólo poseen su fuerza de trabajo para venderla y poder subsistir.

El escándalo suscitado en Colombia con los restaurantes escolares, entre ellos los de la Guajira, permite ver cuáles son las condiciones de vida de la población y a qué se enfoca el capitalismo. El ministerio de educación destinó 821.139 millones de pesos para entregar 4.073.708 raciones de alimento a niños, niñas y adolescentes en más de 35.000 sedes educativas urbanas y rurales de todo el país.

DESAYUNO(Desayuno que entregan a los niños guajiros)

La gráfica inserta en esta nota es muy ilustrativa de la calidad de alimento que los alumnos reciben. Si una ración de comida se mira bajo el lente frío de los costos, si estos bajan, se incrementa la ganancia. Esta parece ser la lógica de los que manejan el negocio. Es decir, el interés no es la buena alimentación de los niños; objetivo que pasa a un segundo plano.

Otra situación que se ve es que si a algún funcionario del gobierno, por cualquier circunstancia, le da por suprimir el programa, hasta ahí llegó el desayuno de los estudiantes. Mucho se ha hablado de la muerte de niños guajiros por física hambre; es algo real.

Esta condición de desprotección no es ajena a ningún país capitalista en el mundo. ¿Después de destronada y de más de doscientos años de abandono del pueblo, pretende la oligarquía venezolana convencer a la población de que ahora sí se va a preocupar por el nivel de vida de los ciudadanos rasos?

El camino trazado por el Comandante Chávez de empoderamiento popular, parece el correcto y en él hay que persistir. La crisis que hoy afecta a Venezuela, es el resultado de la guerra económica de la burguesía y la derecha internacional. Aquellos países que van mostrando que sí se puede tener otra alternativa al capitalismo, serán terriblemente perseguidos y castigados. Son criminales las acciones que se adelantan con este propósito y que bloquean los esfuerzos de los gobiernos por mejorar las condiciones de vida de sus pueblos.

En contraste, no se habla de crisis en Colombia, pero los ciudadanos huyen al exterior en busca de mejores oportunidades; los niños mueren de hambre; hay un desempleo descontrolado; las ciudades y zonas rurales están en manos de la delincuencia que extorsiona; hay paramilitarismo; 7 millones de desterrados y despojados son parias en las grandes urbes; se presenta un conflicto armado con más de 50 años de duración; la administración pública está manejada por corruptos; el dólar pasó de $1,913.43 en agosto 21 de 2014 a $3,053.65 para la misma fecha del 2015, lo que nefasto para la población; un país con grandes extensiones cultivables, es importador alimentos (carece de soberanía alimentaria); la empresa nacional está asfixiada por el contrabando, el lavado de dólares, el costo de los insumos importados y el TLC. Cuando se dice que no hay crisis en Colombia, lo que se debe entender es que la oligarquía sigue conservando sus privilegios sociales y económicos. Por la razón contraria, en Venezuela si la hay.

En la cuna de Bolívar luchan Latinoamérica y los pueblos del mundo; propiciar una derrota a la derecha internacional es un paso crucial hacia un mundo más democrático, justo, equitativo y humano.
Agosto 21 de 2015

ELECCIONES DEL 2015 EN COLOMBIA: A LA ESPERA DE UNA OPCION POPULAR

Por: Ricardo Robledo

Todos los procesos electorales no tienen la misma trascendencia para el momento político de un país. Particularmente, para Colombia, los comicios de octubre del 2015 van a estar marcados por el tema de la paz. Siempre los ciudadanos deberían utilizarlas para elegir un buen gobierno y en este caso, se deberían aprovechar para escoger aquellas propuestas que permitan un avance de las propuestas de paz en las que se le haga justicia al pueblo colombiano, que es el principal perjudicado, que sufre las consecuencias, es el desplazado a zonas de miseria y el que pone los muertos.

La oposición a la paz por algunas minorías políticas, es una forma de impedir la transformación del país, la democratización, el conocimiento de la verdad sobre el conflicto armado, las responsabilidades de los políticos  y sus aliados. Es un bloqueo preventivo a la posibilidad de nacimiento de una nueva sociedad, similar a lo que fomentan y ejecutan en los países hermanos.

La esperanza es que la población asista masivamente a las urnas para cambiar a la clase gobernante que ha sumido a los ciudadanos en la miseria y el marginamiento y al país en la corrupción y la delincuencia. Para superar estos problemas se tendrán que enfrentar muchas trabas y bloqueos. Por ejemplo, además de los asesinatos, se ha vuelto costumbre que ya no se hagan llamados  constantes a inscribir las cédulas y a participar en los procesos electorales porque los que deciden y votan en el país, son una minoría y en estas condiciones se facilita el fraude electoral, la efectividad del compro de votos, el clientelismo y demás manipulaciones y maquinarias.

Si se miran los resultados de las elecciones presidenciales del 2014, se presentó una abstención cercana al 60% (59,93%), Juan Manuel Santos fue elegido por 7´816.986 votos que corresponden al 24% del potencial de votantes de 32´975.158 y representa a un 16% de la población colombiana que en ese año se calculaba en 47´616.368 habitantes.

Si se consideran los datos para las elecciones al congreso en el mismo año, según los datos de la registraduría votaron 14´310.363, que corresponden al 43.4% del potencial de votantes y al 30% de la población del 2014.

Estos gobiernan al 84% y al 70% que no participa, (pero si decide), según muestran los datos de las elecciones presidenciales y para el Congreso, respectivamente.

Estas minorías gobernantes son las que venden las empresas públicas estratégicas para el país, como ISA, TELECOM, EPM, el Seguro Social, Ecopetrol; hacen desaparecer los dineros destinados a la educación, la salud; llevan a la ruina la producción nacional, generando un desempleo estructural con acuerdos internacionales que favorecen a las empresas extranjeras; quiebran a los campesinos con negocios de importación de alimentos; aprueban grandes obras de infraestructura que dejan buenas ganancias a los constructores, pero que resultan innecesarias para la población; legislan para arrebatar el negocio de transporte a los pequeños propietarios por vía administrativa y dejarlos en manos de potentados; son los que siembran el país de bases militares norteamericanas, llenas de funcionarios con inmunidad cuyos crímenes quedan en la impunidad; permiten que el país se convierta en punta de lanza contra los procesos democráticos de las naciones hermanas, sus pueblos, gobiernos e instituciones; aprueban la participación en guerras fratricidas contra pueblos del mundo.

Estas minorías traidoras, violentas e incapaces,  entregan el país al imperialismo y a las transnacionales y danzan en la corrupción. Se necesita la participación popular como garantía del surgimiento de un nuevo país. Sólo el pueblo salva al pueblo.

Por: Ricardo Robledo

Por la paz en Colombia

Por: Ricardo Robledo

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El procurador general de Colombia, Alejandro Ordóñez, el miércoles 10 de junio, dio de manera tendenciosa declaraciones en contra del actual proceso de paz, con motivo de los últimos hechos de guerra sucedidos en el sur del país. Dijeron más las contorsiones de su boca y su actitud corporal que el contenido amañado de sus palabras.

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Aprovecha su posición en el alto cargo del país –por demás apuntalado en el clientelismo y la corruptela – para asumir posiciones personales frente a hechos tan trascendentales, que como la guerra, afectan la vida de millones de colombianos. Deja ver así sus incoherencias conceptuales. Todo proceso que lleve a la paz es mejor que la continuidad del conflicto, claro pensando más en los que ponen los muertos que en las tecnicidades de las leyes. Es más fácil darse fraternalmente el saludo de paz en los rituales religiosos. Pero atizar las muertes en el terreno social, el real. La paz no parece una responsabilidad de los hombres, sino un problema de Dios.

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Todo los que el ser humano piensa, dice y obra, está basado en paradigmas, que son un producto cultural de su evolución civilizatoria y así como son construidos, también puede ser modificados. No son cadenas a las que nos tengamos que atar inflexiblemente y para responder a los caprichos de algunos altos funcionarios, pero homo sapiens al fin al cabo, así se sientan muy representantes de Dios o de las leyes sociales nominales y de aplicación amañada.

Si ha existido la guerra no tenemos porqué mantenerla eternamente porque a unos cuantos les parece que sí. Cualquier proceso que conduzca a que se evite la muerte de un colombiano más, debe ser apoyada, con errores o sin ellos. Nadie sabe cómo será el futuro, pero de seguro mejor que la muerte. Parece que la guerra no es un error, porque corresponde a muertos legalizados, a planes que precisamente por esto son perversos, que se ejecutan calculadamente, para regocijo de sus promotores que no ponen en riegos sus vidas –he aquí porque no es error- que mueven billones de dólares y generan enormes ganancias en el país y en el mundo.

Si las guerras no dejaran ganancias el capitalismo no las impondría. Es una forma de controlar personas y recursos naturales, de vender armamentos, tecnologías, asesorías, servicios, de adocenar gobiernos y someter países. Los pueblos del mundo las tienen que pagar en efectivo y con la vida.

Según los informes estadísticos el 1% de la población mundial, posee el 46% de la riqueza mundial. Es sorprendente cómo es 1% maneja al 99%. ¿Cómo logra una sola persona manejar a 99? Se especula con las necesidades, se controla la vida material, se cuenta con mercenarios salidos de ese 99%, se usa la ideología, el terror al infierno (que como la cárcel solo es para los pobres porque los otros han hecho altares de oro y pagado la expiación de “sus leves salidas de tono” sangrientas). ¿Si se pusieran a halar un lazo punta a punta una sola persona podría arrastrar a cien?

Los gobiernos no democráticos e ilegítimos sólo pueden mantenerse por siglos mediante la guerra. Hace poco salió en la prensa un informe aterrador: en ocho años, la fiscalía ha encontrado 4 mil fosas comunes. Aquí resalta otro concepto descarado, el de magnicidio. ¿Será que para quien le matan su hijo, su hija, su padre, su madre, su hermano, su hermana, su compañero, en fin su ser querido, esto no representa un magnicidio? Son apenas muertos de la plebe, pero que para sus familias lo eran todo y les acabaron su sentido de vida y razón de vida.
Señor Ordoñez, aunque no le guste o le parezca ilegal decimos NO a la guerra, por más legal que se quiera hacer aparecer.

Páginas relacionadas:

http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/militancia/288-procurador-busca-continuar-la-guerra

REFLEXION

Reflexiones de Semana Santa

Por: Ricardo Robledo

Durante los días que conforman la que se toma como “Semana Mayor o Santa” es inevitable a veces no entrar en comentarios acerca de su significado y de la identidad con lo que conmemora. Son variadas las interpretaciones y falta mucha claridad con respecto a su sentido.

Preguntando a quienes tocan el tema, ¿cuál es la principal enseñanza de Jesucristo?, se obtienen diversas respuestas, desde las del desconocimiento, hasta las más abstractas. Algunas son que creamos en él, que celebremos como él, que recemos, que le temamos. No todos entienden que el contenido central de su doctrina es el amor al prójimo.

El pensamiento cristiano ha ejercido influencia mayormente en el mundo occidental. No obstante, hay mucha incoherencia entre sus seguidores -que se reclaman como cristianos-. Al parecer, como en los modelos educativos tradicionales, los mandamientos se aprueban con el 60%; es decir, de los diez, basta con cumplir seis, así sea con varianza; entonces se puede escoger cuáles seguir dado el momento. Al menos es lo que parece y se ve en la práctica común ciudadana.

Estos son los de la iglesia católica:

1º – Amarás a Dios sobre todas las cosas.

2º – No tomarás el nombre de Dios en vano.

3º – Santificarás las fiestas.

4º – Honrarás a tu padre y a tu madre.

5º – No matarás.

6º – No cometerás actos impuros.

7º – No robarás

8º – No darás falso testimonio ni mentirás.

9º – No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

10º- No codiciarás los bienes ajenos.

En la práctica social, parece que hay satisfacción cuando se cree cumplir con los números 1, 2, 3, 4, 6 y 9. Con estos, muchos se presentan como muy piadosos; pero lo cierto es que se vive en una sociedad en la que se mata, se roba, se miente, se da falso testimonio y se codician los bienes ajenos. No se aprecia coherencia doctrinaria en cuanto a seguirla en un todo. El tema del libro “La Virgen de los Sicarios” del maestro Fernando Vallejo es muy ilustrativo al respecto; importa el rito del rezo, pero no el cumplimiento de la doctrina; con esto la religiosidad se aparta de la espiritualidad y se reduce a lo mágico.

Después de dos mil años de cristianismo, no se ha logrado construir una sociedad de amor al prójimo. ¿Qué ha faltado? ¿Tiempo? (¿No han sido suficientes dos milenios?), ¿Seguidores? (Más de mi millones de personas en el mundo son cristianos declarados) ¿Doctrina? (El término literario “Biblia” sirve para denotar lo voluminoso o que se toma como referencia; así, son numerosos los escritos relacionados). La situación como que requiere de mayor estudio para encontrar las causas objetivas del porqué no se ha alcanzado el deseable propósito central del cristianismo.

En el tema religioso se presentan tres aspectos básicos: la doctrina, el poder jerárquico y la interpretación fantástica de la realidad. Los dos últimos son aplicados cumplidamente; se siguen los ritos, se reconoce a los sacerdotes como autoridad espiritual; pero cuando se llega al tema de la doctrina la situación comienza a flaquear.

Como resultado de las inconsecuencias, se tiene un montón de matones camanduleros, que para colmo de males, algunos tienen poder y gobiernan.

 

 

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Venezuela esperanza para la humanidad

En Defensa de lo Humano

Por: Ricardo Robledo

El imperialismo, las oligarquías locales y la derecha internacional, no tienen ninguna justificación legal para condenar al actual gobierno venezolano y para intervenir en sus asuntos internos. Todo lo contrario, es la coalición de estas tres fuerzas la que actúa para desestabilizar a este país, a sus instituciones y a la región. Esto, considerado desde una visión humanista. Si organismos como la ONU trabajaran realmente por el bienestar, llamarían a los demás países a colaborarle consecuentemente al gobierno bolivariano en su misión de derrotar la pobreza, loable labor que traspasa los límites nacionales y se extiende por el Caribe y América Latina.

Es infame que se hable de violación a los derechos humanos respecto a un país que en el mundo es ejemplo de democracia y de respeto por el ser humano, trato que también han sentido los opositores. Es carente de coherencia que desde Colombia, el país de las masacres, se repita tanto el ataque mediático mentiroso y tendencioso. Pese al avance de las conversaciones de paz, se siguen amenazando, desapareciendo y matando a líderes populares de oposición al gobierno, como pasa en el Cauca, en los Santanderes, Caquetá, en casi todo lo ancho y largo del país.

Los medios de comunicación tradicionales manipulan de forma permanente a la población oprimida para que acepte vivir en condiciones que no le son favorables y lo tomen como normal. Se recurre a la trivialización de la cultura, a la banalidad, al ocultamiento de la realidad; los noticieros se llenan de trivialidades como informar detalles de la vida de los personajes de la farándula, información que en nada cambia la situación de miseria que afecta a la mayoría de los ciudadanos; pero lo importante es que no piensen en sus problemas y en entender que sí hay  soluciones. Abundan las noticias sobre robo de celulares, el atraco callejero, la sustracción de productos en supermercados; mientras otros se roban al país en billones. Alertan a los ciudadanos en lo de poca monta y no se cuestionan aspectos que son fundamentales como causas de la pobreza, como la corrupción, los malos manejos del fisco, los abusos de poder para el enriquecimiento personal y el desfalco legal con la feria de las empresas del estado, mientras el pueblo sufre y aguanta su penuria.

Un país como Venezuela que de acuerdo con sus objetivos históricos, coloca a la felicidad en su plan de gobierno, no se le puede tomar como violador de derechos humanos; no se conoce de otra nación que busque fines similares; no hay concordancia entre los propósitos gubernamentales y el calificativo amañado de las fuerzas externas e internas de la burguesía trasnacional. Son criminales las acciones de sabotaje para impedir que los artículos de la canasta básica lleguen a la población que los necesita. ¿Cuál es el fin último de estas acciones? ¿Mantener una sociedad en la que unos pocos tengan privilegios a costa del hambre de los demás? ¿Esa es la propuesta de país?

Para bien de la humanidad es de esperar que en Venezuela se puedan cumplir los nobles objetivos de gobierno, que su pueblo, su Presidente, sus instituciones y su democracia salgan triunfantes una vez más, como lo ha mostrado la historia reciente que rescata los más puros ideales de la gesta libertadora, para alcanzar un mundo digno, con justicia, paz, felicidad, igualdad y fraternidad entre los pueblos. América Latina está firme y presente.

Rechazamos el cerco imperialista que avanza al colocar a Venezuela como una amenaza para Estados Unidos como nación. Lo real es todo lo contrario: las elites del imperialismo son una amenaza para el mundo. Esto es lo que ha mostrado la geopolítica y la historia. Los propósitos son otros: apoderarse de los valiosos recursos petroleros y por esto se quiere convertir a la región en otro caótico Oriente Medio que también, en caso de invadir, se saldrá de las manos. Eso es lo que se busca, pero se va a permitir. América Latina está firme y presente como zona de paz.

 

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REENCONTRANDONOS

 

Seis problemas de la izquierda en Colombia

Por: Ricardo Robledo

Colombia es el país con el mayor número de desplazados internos en el mundo y uno de los más inequitativos; por eso llama la atención el poco avance de las luchas sociales a favor de una alternativa de cambio en el período y que la población no aproveche las opciones electorales para expresarse. Esto ocurre porque se enfrentan múltiples dificultades como la poca credibilidad, la represión, el sectarismo, la separación entre el pueblo y la izquierda, el alejamiento de la filosofía, la acción de los medios de comunicación capitalistas y el bloqueo administrativo a los gobiernos democráticos.

  1. La represión

En una palabra, la represión en Colombia ha sido pavorosa. La oligarquía que opera en este país, en asocio con los narcotraficantes y el imperialismo, ha venido desarrollando una lucha a muerte contra todos los opositores y propuestas democráticas que puedan afectar los intereses de la siniestra coalición. Desde el punto de vista del pragmatismo de la derecha, la represión ha sido efectiva y ha logrado los propósitos. Las organizaciones de la izquierda han sido diezmadas, la población aterrorizada. Cientos de miles de jóvenes, ancianos, campesinos, intelectuales, líderes cívicos, con ideas para un mundo mejor, fueron a parar en los ríos del país, sepultados clandestinamente, devorados por las aves de rapiña o desaparecidos en improvisados hornos que redujeron a cenizas las esperanzas de la población. El mundo parece desconocer esto y los instigadores siguen impunemente manejando la política del país.

Las actuales conversaciones de paz pueden abrir nuevos caminos de esperanza si se manejan con seriedad, veracidad y responsabilidad histórica; se tiene la opción de que uno de los países más violentos del mundo, se convierta en un ejemplo de civilización que inspire a todas las sociedades para, por fin, dar un respiro al planeta y a la humanidad; lo que será posible se toman como norte la felicidad, la justicia, la igualdad y la fraternidad.

  1.  El distanciamiento con los sectores populares

Uno de los propósitos de la represión es alejar a la población de la influencia de la izquierda. Si se dice que los revolucionarios viven entre el pueblo como “pez en el agua”, la respuesta ha sido: “vaciar la pecera” y lo han hecho con base en el terror. Amedrentar sin escrúpulos es una práctica de guerra y aquí ha sido empleada por la oligarquía, los narcotraficantes y el imperialismo.

Estos dolorosos sucesos son una parte de las causas del distanciamiento, pero tiene otra componente ideológica que se expresa en el paternalismo, soportado en concepciones de vanguardismo que entiende que unas élites esclarecidas, poseedores de la verdad y de la visión más avanzada de la sociedad, son las encargadas de llevar la conciencia al pueblo, el cual debe obedecer sin que medie el debate y que se ve suplantado en prácticas hegemónicas incuestionables, como si se tratara de reemplazar a la oligarquía y no transformar todo el conjunto de la sociedad; esto, es lo económico y lo ideológico. Cuando lo correcto es “mandar obedeciendo”. Esto se expresa en la incapacidad de la izquierda para establecer un diálogo con la sociedad y presentar una propuesta que convenza a las mayorías, dirigida al conjunto de los ciudadanos.

Falta identidad en la definición de quienes conforman el sector popular para lograr una confluencia de intereses y de prácticas. Pero es de celebrar el que se continúe la lucha.

3. El sectarismo

Es precisamente sobre estas prácticas hegemónicas que se construye el sectarismo que es a la vez una consecuencia de la represión, del distanciamiento popular y del modelo del liderazgo que en parte se ha visto afectado de la presencia de la ideología burguesa en las filas revolucionarias. Una de las prioridades de las personas de izquierda ha sido – y todavía lo es – sobrevivir a la guerra sucia, lo cual condujo e incrementó las restricciones de la compartimentación de lo clandestino, al encerramiento físico e ideológico y llevó a que se construyeran propuestas en la oscuridad de cuatro paredes o del subjetivismo. Esto en los mejores casos; pues, también se han presentado la descomposición y la claudicación. Pero hace falta mayor voluntad de los actores para llegar a acuerdos. “Que se abran 100 flores” es el deseo.

Ni siquiera la izquierda encuentra opciones para sustraerse de la influencia ideológica del individualismo que no permite que el ciudadano se reconozca o identifique en el otro.

«Un sueño que se sueña solo, es apenas un sueño. Un sueño que se sueña entre todos, es una realidad.» (John Lennon)

4. El distanciamiento de la filosofía

Cuando se es poseedor de la “verdad”, lo que realmente ocurre es que se cae en posiciones inflexibles que ya no necesitan de la verificación mediante la objetividad de la práctica social. Además, abrir la mente puede conducir al cuestionamiento de planteamientos y consecuentemente, a la pérdida del poder interno. La falta de una amplia apertura hacia lo social lleva a “hacer loop”, esto es, a poner a prueba la validez de sus propuestas, sólo en la mente o en su círculo de influencia. Y para esto no se requiere filosofía porque lo que no coincide con la lógica interpretativa que se maneja, se puede desechar y despreciar; para los que así proceden no existe nada más fuera de las concepciones propias y es poco lo que ven para mejorar o mudar en sus posiciones.

 

Cuando el ser humano interpreta la realidad, la esquematiza para poder asimilarla y comunicarla, pero esta es más compleja de lo que se expresa; si se habla por ejemplo de un tigre, es muy difícil transmitir su todo en el vocablo que lo expresa; inmediatamente nos imaginamos a un felino grande, musculoso, de rayas, ágil, tan fuerte  que podrá devorarnos; otros pueden que se formen la idea de un leopardo o quizás esto era lo que quería comunicar el que envía el mensaje; no se puede trasmitir en una palabra, su olor, su hábitat, su edad, su estado de ánimo, si está hambriento o no.

Producto de esas esquematizaciones se dan también interpretaciones mecanicistas y positivistas de la dialéctica, que la reducen a la unidad de contrarios, a la contradicción principal, a procesos que van de lo inferior a lo superior o de lo simple a lo complejo,  que la dejan en la negación. Que contradicen lo que muestra a diario la naturaleza; que nos niegan los atardeceres y los amaneceres – y su diversidad de colores- que no son días ni noches; como si tal vez sólo existieran las 12M y pasadas las 11:59PM. Más graves aún cuando se aplican de esta manera a lo social y no dejan ver los diferentes matices de las reivindicaciones humanas y del sentido de vida, de tal forma que aquellos que no concuerden con mis interpretaciones, están equivocados o atrasados.

La visión positivista de la dialéctica hace desaparecer al ser humano del proceso de asimilación de la realidad, porque establece que las cosas van de lo simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior y entonces el sujeto nunca se equivoca en su interpretación. Lo que tal vez va de lo simple a lo complejo es el conocimiento del sujeto; pero las cosas siempre están en lo complejo. Sobre estas visiones se construyen despotismos porque si los procesos revolucionarios van de lo inferior a lo superior y como representan las reivindicaciones humanas fundamentales, las acciones de los que encarnan el poder de gobierno siempre tienen que ser vistas como tales, sin abrir la posibilidad a que se equivoquen y sin derecho a cuestionamientos. Los dirigentes se vuelven incuestionables, desaparece la democracia y se reproduce “la misma porquería”. Esto es apenas una mención de lo que ocurre a partir de la superficialidad en los conceptos o del abandono de la filosofía.

Es primordial desarrollar una reinterpretación de la dialéctica. Volver a los contenidos del marxismo. Cuando un proceso revolucionario se ancla en lo filosófico, se vuelve vital y difícilmente reversible. Cuando la población asimila lo filosófico-vital, el proceso triunfa y perdura. Dice Hegel: “Si el campo de las ideas está revolucionando, la realidad no puede permanecer tal cual”. «Todas las revoluciones, en las ciencias así como en la historia en general, se originan sólo en esto: que el espíritu del hombre, para el entendimiento y comprensión de sí mismo, para la posesión de sí mismo, ha alterado sus categorías, uniéndose en una relación más verdadera, más profunda y más intrínseca consigo mismo».

Sin teoría no hay práctica revolucionaria nos han dicho todos los clásicos y líderes; “la teoría es una forma de la práctica”. El tratamiento de la relevancia de la filosofía requiere de mayores discusiones; aquí sólo se ambienta dentro de los propósitos del artículo; se espera que se haya generado una motivación para ver la importancia de volver a su estudio.

5. Los medios de comunicación capitalistas

La principal propaganda contra la izquierda en Colombia es el bloqueo a Venezuela. A diario se bombardea a la población con mensajes que alertan sobre la “mala situación y la crisis en este hermano país”; que se supuestamente se genera porque no saben manejar la economía, los negocios; el decir es que “reparten los huevos y acaban con la gallina”, una frase simple que cualquiera entiende. Se caricaturiza, se reduce, se malinterpreta.

Se crea la desesperanza en las personas, que terminan por aceptar la actual organización de la sociedad como el mal menor, pero cada quien condenado a su suerte, determinada por el destino. Lo que se le dice a la gente es que es mejor que la sociedad no cambie y que en el fondo la única forma de vivir es bajo el capitalismo.

En este campo los medios alternativos trabajan abnegadamente para aportar las visiones desde lo popular.

6. El bloqueo a las administraciones de izquierda.

La presión popular ha ido generando un avance democrático de las sociedades; si antes la manipulación era descarada y abierta, ahora se ha tenido que sofisticar y tecnificar; pero sigue dando sus frutos. Cuando llegaron al gobierno organizaciones que buscaban la liberación nacional, se iniciaron campañas de desprestigio a todos los niveles, mostrándolos como sangrientas dictaduras antidemocráticas, que no llegaban al poder por la vía de la urnas. Como resultado de una reflexión interna y de la transformación del orden mundial, las organizaciones de izquierda lograron el apoyo popular y fueron elegidos por votación. Esto trajo nuevas preocupaciones para la burguesía transnacional que veían cómo ideales contrarios a sus intereses llegaban a gobernar a las naciones antes sumisas.

Como la violación abierta a los derechos humanos fue rechazada, condenada y combatida por ellos mismos, no es tan fácil ya recurrir a las dictaduras militares y lograr su legitimación ante los organismos de control mundial. Los mecanismos ahora son las guerras sucias desarrolladas por mercenarios que no atacan bajo una bandera oficial – al parecer entonces lo hacen por pura disposición genética o pensamiento fundamentalista- y si la izquierda accede al poder se desarrollan todo tipo de acciones de bloqueo que van desde el desprestigio personal, escándalos familiares, acusaciones de corrupción, los juicios administrativos, toda suerte de leyes amañadas, pero principalmente el sabotaje tecnológico, económico y diplomático, aplicables así sea a una ciudad o una nación.

Pero es apenas lo lógico, no es de esperar que la burguesía transnacional apoye a las propuestas de izquierda.

Los problemas de sectarismo, distanciamiento del pueblo y de la filosofía, pueden ser vistos como “internos” porque sobre ellos puede  – y debe –  actuar la izquierda; los de represión, bloqueo y ataque mediáticos, son “externos” y materializan el accionar de lo viejo en su resistencia al cambio; ningún proceso revolucionario puede hacerse cuentas alegres respecto a recibir la favorabilidad de los opositores en estos tres aspectos.

En la visualización de estos problemas están implícitas las acciones del plan de trabajo para superarlos. Pero hay que contar con la voluntad y apertura mental de los involucrados.

 

 

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INJERENCIA EN VENEZUELA

 

Vladdo no conoce a Colombia

Por: Ricardo Robledo

El escritor Stephen Corvey, en la página 302 de su libro 7 hábitos de la gente altamente efectiva, dice que “no buscamos imitar a los maestros, sino que buscamos lo que ellos buscan”; no obstante esta sentencia, si antes de febrero del 2015, me hubieran preguntado a quien quisiera parecerme, hubiera dicho que a Vladdo en Aleida (ahora entiendo que limitado a esta producción); genial; el personaje no tiene boca; es una acertada sátira a la condición de la mujer y es una exaltación del feminismo.

Para infortunio, Vladimir Flórez ha incluido en sus últimos trabajos periodísticos, continuos comentarios desatinados sobre el proceso revolucionario de Venezuela. Muy bueno que internacionalice sus críticas por que así irá descubriendo el destino común de los latinoamericanos y se cobije bajo de él.

Cuando alguien quiere calificar, establece un punto de referencia y lo hace a partir de unos paradigmas culturales y complejos, sobre los cuales se define qué es lo bueno y qué es lo malo, qué es lo acertado y qué lo desacertado, quién posee la verdad y quién no, quién tiene la razón y quién no. Esa  es la base de los fundamentalismos. Eso es algo que se debe tener presente en el momento de hacer comentarios categóricos; sobre todo, en una sociedad en la que los medios de comunicación son usados como herramientas de manipulación y de guerra.

Dicen que cuando se dio la venta de Bavaria a la SAB Miller, se evadieron 1200 millones dólares en impuestos; luego apareció el vendedor diciendo que el presidente de turno manejaba muy bien la economía y que había que reelegirlo; yo también haría lo mismo. Mi perrita me lame la mano y me volea la cola cuando le doy comida; para ella debo ser un gran tipo; nadie podrá discutírselo.

Dentro de ese cúmulo de situaciones que nos dominan, no sé qué parte de mi pensamiento, ni porqué, me lleva a estar de lado de los que sufren. Será por mi condición social. Lo normal es que cada cual defienda sus intereses y las interpretaciones que le permiten darle sentido a la existencia. También soy víctima de los paradigmas, pero procuro hacer el bien, teniéndolo como referencia para mis actuaciones. No sé si lo logro, pero es mi intención.

Por eso estoy de lado del gobierno venezolano y de los esfuerzos por mejorar la situación de su población. Cuando los pueblos del mundo se apartan del estilo de vida occidental, de la dominación y expoliación descarada, son considerados brutos y salvajes. Pero cuando un gobierno coloca como uno de sus objetivos históricos, el lograr la mayor suma de felicidad, hay que pensar un poquito antes de criticar. Tal vez a muchos no se les haga extraño que sean los periodistas colombianos los que mejor saben del estado de la economía en Venezuela, su curso y soluciones; algo que los dirigentes que están allá y pueden tomar decisiones, como que no ven. En el fondo, la conclusión es que no saben manejar la economía, que son incompetentes; como si el conocimiento y la capacidad de ver y decidir estuviesen reservados para unos cuantos. El mensaje para los pueblos del mundo es: “fíjense lo que les va a pasar si se apartan de los intereses establecidos”; algo que más que una advertencia, es una amenaza de muerte. Es a eso a lo que se suman muchos periodistas, unos pagados y otros por ingenuidad y por dejarse arrastrar por lo que está “Inn”.

Estoy de acuerdo con muchas de las críticas que se le hacen a la dirigencia venezolana y a Maduro: son pésimos manejando los bienes de la oligarquía, del imperialismo y demás intereses privados, que son los que predominan; pero hacen un gran esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de su pueblo, con aciertos y desaciertos. Es muy fácil ser héroe de lo establecido; el que busca cosas nuevas, primero es combatido y luego será tomado como pionero; en este proceso se exponen al fracaso y al ridículo. Hegel habla del trabajo, la paciencia, la seriedad y el dolor de la negatividad, entendida esta como la creación de lo nuevo.

Los que quieran formarse una visión más completa de Venezuela, los invito a que bajen por internet, el Libro Azul de Chávez o el plan de gobierno 2013-2019, publicado el 4 de diciembre de 2013, en la Gaceta Oficial Nº 6118. En ella se definen los  cinco grandes objetivos históricos, que son el resultado de “11.412 asambleas en las cuales participaron 448.393 personas. Esta participación se plasmó en 10.800 propuestas, elaboradas por un total de 76.124 personas”; el segundo objetivo habla de “asegurar la mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”; el quinto, de “preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana”. Quizás para muchos, esto no signifique nada.

Vladdo, en Colombia hay mucha gente que sufre; no hay que ir hasta Venezuela; sería muy bueno primero arreglar los problemas de aquí (así el Presidente Maduro no tendrá que perder 10 minutos defendiéndose de los medios y podrá enfocarse a resolver los grandes problemas de su país). Basta mirar hacia el sur de Bogotá, todo el cinturón del Pacífico, Cauca, Valle, la zona cafetera, la Costa Atlántica, Antioquia, los llanos. No sé si vio la mansión que habitaban los 4 niños asesinados en el Caquetá y los lujos en que vivían; sería muy bueno preguntarles a las personas de igual condición, si tienen papel higiénico, cuántas libras carne compran a la semana, cuál es su situación de estudio, cómo es su derecho a la recreación, a la salud y a la protección social. El problema es que los que no tiene voz, se vuelven invisibles en la sociedad burguesa y no cuentan para los cálculos.

Colombia, (con sus locomotoras de desarrollo pasadas por las masacres); uno de los países con mayor número de desplazados del mundo, es el que más creció en América Latina, según las estadísticas; Vladdo, los seis millones de desplazados no la están pasando de gloria y no fue a ellos a los que les creció la economía. Cada quien está en derecho de mirar los acontecimiento como quiera; por mi parte, desde mi pequeñez, me gustaría decirle a los gobiernos de Venezuela, Colombia y de todos los países del mundo, ¿en qué puedo ayudarles para que no mueran más personas, para llevar el bienestar y la felicidad a todos los hogares?