El sistema capitalista genera una sociedad radicalmente polarizada en la que existe una clase social que es propietaria de los medios de producción, lo que le permite acaparar riquezas y el poder político, a partir de la apropiación del trabajo humano, fuente de creación del valor; son los burgueses.
En el otro extremo de la sociedad están los despojados que sólo poseen su fuerza de trabajo que venden como mercancía en el mercado para poder sobrevivir, son los proletarios. En ellos se incluye a todos aquellos que reciben un salario –por alto que sea- como única forma de sustento.
La sociedad burguesa es un modelo de despojo, explotación, represión y desprecio, que ha simplificado las contradicciones hasta dejar sólo dos bloques que se enfrentan en sus intereses fundamentales.
En Colombia, uno de los países más desiguales del mundo, el GINI de tierras es del 0.891; el 13.7 % de los propietarios concentra el 77.6 % de las tierras, mientras que el 67.6% son dueños del 4.2% (según los informes, estos índices muestran que la brecha crece año tras año); la informalidad llega al 48.5% de los ocupados; el 32% de la población gana menos de 206.091 pesos al mes (unos 66 dólares); el 90% de los pensionados devenga menos de un salario mínimo. . (Datos de abril 10 del 2016 del periódico la República). En general el 1% concentra el 40% de las riquezas (Portafolio del 17 de diciembre del 2014).
De acuerdo con los informes del noticiero CMI, con respecto al caso de “Panamá papers”, negociantes colombianos tienen declarados en ese paraíso fiscal cerca de 135 billones de pesos. No pocos de esos, se declaran en quiebra en el país, dejando a numerosas familias en el abandono y la incertidumbre. Esa es la lógica del capital.
Los que salieron a la calle el 2 de abril –respaldados por el paro armado- tienen razón en marchar para cuidar los dineros guardados en Panamá. Son 852 multimillonarios colombianos los que tienen valores guardados en ese país. Según las cifras, entonces todos los que los acompañaron no están en esa selecta lista y actúan como magnates de estrato 4, 3 o menos.
Lo cierto es que los sectores de clase media, sirven de colchón protector de las élites, son los principales defensores del “status quo” y mantienen con sus impuestos el funcionamiento de la cosa pública en las naciones burguesas; son usados como una caja menor a la que se le mete la mano recurrentemente para alimentar la carga de desfalcos que deja la corrupción en las sociedades capitalistas dependientes, como la nuestra.
Hay una inconsecuencia de estos sectores de clase media en sus posiciones políticas sociales en Colombia; son los que mayoritariamente difunden por las redes sociales todo tipo de comentarios y ataques al proceso de paz. Para estos fervorosos corazones no ha sido suficiente el dolor infringido al pueblo colombiano durante décadas de lucha fratricida, de avanzadas mafiosas y de terrorismo de estado. Se necesitan más sacrificios en sangre para apaciguar a los dioses del capital, buscando que tal vez con estos criminales rituales se logre mayor suerte en los negocios.
Contradictoriamente, son los mismos que llaman a formar cadenas de oración para “esos pobres desplazados que no tienen comida ni sitio para dormir con sus familias”; como si estas desgracias sociales dependieran de lo sobrenatural y no fueran una consecuencia directa de las acciones de la clase dominante.
Resulta risible que algunos miembros de la sufrida pequeña burguesía, protesten por la inclusión de la imagen del Nobel Gabriel García Márquez en los billetes que comenzaron a circular el 31 de marzo, argumentando que es la foto de un comunista que colaboraba con países enemigos. Lo que deberían estudiar es porqué un intelectual de la talla de Gabo pensaba como un comunista. Todavía el fantasma recorre al mundo.
En esta polémica si debe ser muy doloroso viajar a Panamá y sumergirse, como McPato, en la piscina de billetes adornados con la cara de un comunista y tener que tranzar miles de cabezas de ganado con este desgraciado papel moneda; pero también debe doler que se guarde al menos uno de estos en el bolsillo y tener que pagar el pasaje del bus con este horrible billete y que se caiga una moneda o que alguien se quede con los vueltos. Para muchos no interesa que la imagen del oligarca Carlos LLeras esté en los billetes de cien mi pesos; pues, en sus ingresos, de seguro que se van a encontrar con muy poco de esos. (En su respaldo hay un fragmento de una poesía del poeta comunista Luis Vidales)
Es bueno llamar a la reflexión, a la objetividad, a la reconciliación, a respaldar el proceso de paz y a estudiar directamente los temas de los acuerdos de la Habana entre el gobierno y la insurgencia –documentos que están abiertos al publico y que difieren de la malintencionada interpretación que le dan los medios tradicionales de la derecha nacional, regional y mundial-. Los ataques que se difunden por las redes, preocupan; la paz es un aspecto crucial para las personas, el país, América Latina, para el mundo y sus pueblos y debe ser tomada con la seriedad que por lo tanto reviste.
El sábado 2 de abril se cumplió la marcha convocada por la derecha colombiana contra el actual gobierno; uno de los puntos de la protesta es el proceso de paz que se adelanta con las fuerzas insurgentes del país; incluyen otras consignas contra la corrupción, la carestía, la desnutrición, que se tornan inconsecuentes si se considera la trayectoria de los convocantes, quienes realmente utilizan muy bien el momento económico, político y social para aparecer como conscientes luchadores por la moral, la ética, la justicia, la constitución y contra la miseria; elementos que se usan como una cortina de humo para ocultar su compromiso con las causas que precisamente generaron y así entorpecer el avance de la justicia, que los está llamando a cuentas para que respondan por sus actos delictivos, los mismos que contradictoriamente dicen repudiar en sus discursos.
No se sabe de la objetividad de la conciencia ni del poder económico de los sectores que los acompañaron, pero es un respaldo que la ultraderecha interpreta como una extensión de la licencia para matar; renovando de esta forma sus votos de compromiso con la muerte. Son innumerables las pruebas y testimonios que tiene la fiscalía contra quienes sembraron el terror en el país -con mayor crudeza en los últimos 30 años- cuando decidieron hacer justicia por sus propias manos, actuando en la ilegalidad desde lo oficial e institucional, desdibujando el carácter moral, ético, social y humano del contrato social cobijado en una constitución republicana que debe estar orientada a proteger a sus ciudadanos por su sola nacionalidad y esencia humana. Situación de anormalidad, inmoralidad e ilegalidad que quieren mantener en la nación, bloqueando cualquier avance civilizatorio basado en la reconciliación y en el respeto por la vida.
No es casual que coincidan en el tiempo, un paro armado criminal y el frente político en marcha callejera. ¡Nunca más volverán a doblegar al país ni al pueblo colombiano!.
Es bueno analizar que es lo que provoca la protesta de los sectores retardatarios en el país. De acuerdo con los informes desde la oficina del alto comisionado para la paz, el proceso establece en sus puntos básicos que hay que terminar el conflicto; que las víctimas están en el centro de la discusión; que las conversaciones se desarrollan sobre puntos concretos, pero no solucionan todos los problemas del país; que se han logrado avances históricos; que las conversaciones son del dominio público; que se ha garantizado la participación de los colombianos; que habrá dejación de armas y reincorporación a la vida civil, pero no se limita a eso; que la paz es de todos y con todos; que se abrirán nuevos espacios para la convivencia y la reconciliación. Y sobre todo que no habrá impunidad. Es precisamente este último punto el que moviliza a los llamados a responder ante la ley, la historia, la sociedad y la ciudadanía. Los demás discursos de carácter reivindicatorio no son más que envolturas políticas que chocan con la historia y la realidad actual del país.
El proceso de paz no transcurre según como ellos le informan fraudulentamente al país, ni será como ellos quieren. Se espera una respuesta clara de la institucionalidad estatal que respalde los acuerdos y abra a la sociedad a opciones más civilizadas y más humanas; pues, en Colombia no queremos saber de un muerto más, según lo sella el punto 6 de las conversaciones, referido a “implementación, verificación y refrendación”.
El copycat es un método publicitario por medio del cual un actor político asume las banderas, las consignas, logos y el discurso de sus opositores con el fin de impactar a la población y captar seguidores entre los confundidos.
En Colombia, el autodenominado Centro Democrático, asume la lucha contra el aumento del 7% en el salario mínimo, contra el incremento del IVA al 19%, contra la venta de ISAGEN, contra la corrupción, contra la injusticia, contra la desnutrición, contra el mal estado de la salud.
Pero estos pretendidos nuevos compañeros de lucha, no incluyen en sus consignas ningún rechazo al paramilitarismo ni de condena a las muertes de luchadores populares -en lo que va del año, la fatídica cifra ronda la cuarentena-. Lanzar comentarios de repudio frente a este tema, seria para ellos un ataque a sus propias estructuras. Se evidencia un serio compromiso con el terror que se ejerció sobre las familias campesinas, con el destierro y el despojo, hoy legalizado. Los falsos positivos se ejecutaron entre el 2000 y el 2010, alcanzando su cúspide en el 2007; precisamente cuando gobernaba la extrema derecha.
Una lucha contra la corrupción, carece de contenido sino va acompañada de una trayectoria ética y de un proceder diáfano en las acciones presentes. Durante el gobierno del 2002 al 2010, se esquilmaron los bienes públicos como nunca en la historia del país; simultáneamente en este periodo, las fuerzas armadas oscuras, se apoderaron de los presupuestos, las contrataciones y la nominas municipales, a lo largo y ancho del territorio nacional. Muchos de los funcionarios que hicieron parte de estos gabinetes, hoy están encarcelados o huyen de la justicia – a la que invocan en sus discursos-. Así las cosas, sus palabras no son mas que un engaño a la ciudadanía y a la nación.
Parece que también se olvidan como surgió la ley 100 que convirtió a la salud en un negocio rentable, pero defraudador de los recursos del estado e incapaz para responder a esta básica necesidad de la población. Seria bueno que estos opositores de cuello blanco, se conmovieran ante la miseria omnipresente en la nación y dedicaran sus recursos y esfuerzos para la reconciliación y construcción de un nuevo país, más civilizado, basado en el derecho, en el respeto a la vida y a los acuerdos constitucionales.
Es un nuevo espectáculo ver marchar a algunos los ricos y sus secuaces, tratando de expiar sus culpas sociales y de lavar su prontuario; es una muestra de que algo está cambiando en el país.
Debió existir un momento en la historia de la humanidad en el que las tribus sedentarias se dedicaron a la agricultura y en el que las nómadas se orientaron a la recolección y a la caza, (factor que las especializó en la fabricación de armas). Estas condiciones tal vez facilitaron que, atraídas por la abundancia de la cosecha, estas últimas asaltaran y dominaran a las primeras, llevando así el sometimiento hasta la esclavitud. Con tales procederes, la fuerza de las armas fue provocando que las sociedades quedaran gobernadas y lideradas por los violentos.
Si los sometidos decidían armarse y responder a la violencia, terminaban reproduciendo sobre el modelo social los mismos patrones de muerte que querían combatir. Es decir no se lograba un avance de la civilización hacia la valoración de la vida y el respeto por lo humano. De ahí la importancia de construir una sociedad de derecho, que no permita que la usurpación y la maldad sean las guías de las comunidades; tal debe ser la esencia de un Contrato Social, a través del cual los ciudadanos acepten ponerse bajo la tutela de un estado con el fin de recibir su protección.
No es exagerado reconocer que, contrario a lo esperado, los violentos se han impuesto en las sociedades que hasta ahora ha conocido la humanidad. No en vano Marx y Engels inician el Manifiesto resaltando que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Cruda realidad que se ha extendido hasta nuestros días; pero hoy, además de afectar a cosechas y a personas, la dominación busca también ejercerse sobre los demás recursos naturales como el agua, los hidrocarburos, los metales, las piedras preciosas y sobre la biodiversidad en general.
En la actualidad las armas ya no son el arco y la flecha, sino los misiles, los drones, los portaviones, la manipulación informativa, las bombas inteligentes, las de destrucción masiva; a las naciones se les aterroriza con la amenaza nuclear. La dominación mundial de los violentos, se soporta en el poder local del terror y se blinda con la legislación y la ideología.
Las naciones que osen ejercer soberanía sobre su territorio y sus recursos y que no se sometan a los dictámenes y al asalto de los agresores, son catalogadas como crueles dictaduras, violadoras de derechos humanos, terroristas, paraísos del narcotráfico, ejes del mal, peligro para la humanidad. A partir de estos descarados calificativos se justifican ante los ojos del mundo, las persecuciones, las sanciones, los bloqueos, los ataques y las diversas formas de la guerra económica.
La maldad se extiende por el mundo bajo la presentación de pulcros propósitos morales, pero que en realidad esconden en el fondo los mezquinos intereses de oscuras ambiciones. En la lucha del estado contra la izquierda en Colombia- país consagrado por la élites al Sagrado Corazón-, el paramilitarismo obró siguiendo una lógica perversa, pero efectiva: hacían una masacre en una población, esperando que aquellos que tenían algo que temer, huyeran; con los que se quedaban adelantaban sus proyectos y se repartían las propiedades de los desterrados.
Estas prácticas fueron promovidas por piadosos personajes capaces de entrar a los templos de rodillas desde el parque principal hasta el altar mayor y de rezar para que el Señor “nos dé la paz”; como si la guerra y la paz no fuera un problema de los humanos sino de Dios o de causas incontrolables. Se convierten así, en ejemplos del tema del libro «La Virgen de los sicarios» del maestro Fernando Vallejo: «orar para que nos vaya bien matando», con lo que la religión se deshace de la espiritualidad y de la doctrina y se reduce al rito y a la superstición. Se repiten las justificaciones de la muerte, ahora actualizando el lineamiento: “maten comunistas que Dios perdona”. Y a estos se asimilaban todos los opositores al régimen y los distanciados de sus políticas perversas. Para ellos, también se volvieron peligrosos los campesinos con buenas tierras o asentados en zonas de riqueza natural.
Así se hace justificable un ataque sangriento contra los supuestos enemigos de la fe, en abierta inconsecuencia con los preceptos cristianos del amor al prójimo, de no robar, no matar, de la fraternidad universal. Hoy cuando algunos procesos judiciales llaman a cuentas a unos cuantos responsables de las masacres, huyen del país, reapareciendo de esta forma la lógica que impusieron, según la cual los que no tienen nada que temer se quedan.
Más allá de los oscuros intereses también hay perfiles psicológicos que tienen su peso en la lucha social. Como manifiesta Michel Onfray en su libro “la Fuerza de Existir” el mundo está liderado por psicópatas, enfermos de poder y de grandeza – y no lo dice como insulto, sino como una lamentable realidad-
Es interesante estudiar por qué siniestros personajes cubiertos en dinero y en poder, no se dedican a amar a las personas y a combatir los males en este valle de lágrimas, sino a promover la guerra y a matar. La vida es muy corta en el tiempo, ¿por qué no emplearla en hacer el bien y promover la felicidad aquí en la Tierra?
Con la finalización de la guerra resultan perdedores los violentos, la maldad y la ilegalidad. El pueblo colombiano y los ciudadanos en el mundo, deben reflexionar quiénes y por qué, cuando hoy la insurgencia llama a terminar el conflicto, oscuras fuerzas muy claras, se oponen a la paz nacional y regional.
De acuerdo con la información de los medios de comunicación en Colombia, ahora los niños no mueren de hambre en el país, sino de “problemas asociados al bajo peso”. Forma descarada del lenguaje, que ofende porque además suponer la idiotez de los oyentes -a quienes se les presenta la ignominia en el celofán de los eufemismos- trata de ocultar las crudas realidades de su modelo social, no sólo para la nación, sino también para el resto del mundo. Importa sí mantener las estadísticas, no vaya a ser que dejen de mirarnos como el país más feliz del mundo.
A no ser que con tales palabras quieran mostrar preocupación por el bajo valor del peso, acosado por el intercambio monetario, fórmula que descarga sobre la población las desgracias del deterioro de los negocios capitalistas. Corresponde a los pueblos asegurar con hambre las ganancias que la crisis del sistema mundial y local no permiten alcanzar. Sólo así se podrían entender los problemas asociados al bajo valor del peso que afecta la capacidad de compra de los ciudadanos más pobres.
Las poblaciones más vulnerables son la que más directamente sufren las desgracias de la sociedad burguesa. A las tribus milenarias de la Guajira nunca las diezmó la inclemencia de la naturaleza -a la que se han enfrentado durante tanto tiempo- pero sí las decisiones del capitalismo en cinco años; pues, desde las esferas gubernamentales se ha cohonestado con el desvío de los ríos para favorecer el desarrollo de las empresas multinacionales. Basta con mirar hacia los desiertos de la Guajira para ver la sequía de lo humano de la sociedad dominante en Colombia.
Todos estos infortunios cubren todo el planeta; a tal punto que ponen en riesgo la existencia misma de la raza humana y de la vida en la tierra. Como lo expresa Marx, a medida que se adquiere un mayor dominio tecnológico sobre la naturaleza, con sorprendentes logros nunca antes vistos, esto sólo sirve para regar la pobreza sobre el mundo entero. El hambre que acosa a América, Asia, África y Europa, sucede por la misma causa: la explotación capitalista.
Con estas constantes manipulaciones mediáticas se violenta el derecho a la información y a la verdad; lo que confirma a diario que estas tres categorías no se cumplen. Ya se trate de la situación en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, Nicaragua, Cuba, Siria o de las negociaciones de Paz en Colombia. Buscan mostrar incoherentemente que la gloria es el sistema neocolonial existente en Colombia y que alejarse de éste representa el infierno. La crisis está en los gobiernos progresistas regionales y nunca en el hambre y la miseria de los ciudadanos propios.
Más allá de desinformar, manipular y tergiversar, fomentan el odio irracional contra los ciudadanos y dirigentes de los países vecinos que apoyan y representan a sus gobiernos nacionalistas y soberanos. Con mayor énfasis lo promueven en el propio territorio nacional contra todo tipo de posiciones políticas opuestas al régimen neocolonial.
Para contrarrestar todas estas aberraciones informáticas, es primordial fomentar medios alternativos de información que respeten a los interlocutores y sean guardianes de la vida, la verdad y la democracia.
En los últimos días están circulando por las redes sociales muchos comentarios en contra del proceso de paz. No es nada nuevo; históricamente en Colombia se han enfrentado poderes que promueven la guerra y logran que la población se enfrente por ellos.
Unos presentan sus intereses bajo la carátula del desarrollo y del crecimiento del país; otros, con la máscara de la defensa de los más castos valores morales del cristianismo, la patria, o como adalides de la lucha contra el terror o contra el narcotráfico. Aquellos saben muy bien lo que tienen que hacer según sus propuestas; y éstos, tienen muy claro lo que no deben dejar de hacer. La construcción de una nación no va más allá de sus bolsillos.
De este enfrentamiento de poderes, el pueblo ha salido triturado. Con cada período de violencia, miles de campesinos pierden sus parcelas; las tierras así despojadas entran a integrar la nuevas propiedades privadas, esta vez sí protegidas por la institucionalidad estatal invocando el sagrado derecho a la libre empresa, como expresión del crimen organizado.
De ahí se desencadena una secuencia de tragedias; la capacidad agrícola disminuye, el país se abre a la importación de alimentos, se fortalece la presencia extranjera, las multinacionales toman en su poder los recursos, se pierde soberanía. Con todo esto el resultado es que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, más pobres. Las brechas sociales se amplían y se fortalecen las causas de la guerra en un conflicto sin fin. Es lamentable que sectores de la población, muchos de clase media con alguna formación académica, también se hagan eco de esta lógica innoble y perversa, seducidos por las imágenes lejanas de una guerra televisada.
Muestra su peso la realidad de que las ideas dominantes en una época, son ideas de la clase dominante. Estas se inyectan en el cerebro de los pobres, como parásitos que los hacen pensar como magnates. Es por esto que el grueso de la población repudia cualquier propuesta que les hable de una sociedad digna y libre
A estas crueles circunstancias contribuye la inexistencia de un proyecto de izquierda, estructurado, capaz de construirse a si mismo y de participar como un poder alterno y autónomo que dispute el terreno social a las clases tradicionalmente dominantes.
La apariencia es el predominio eterno de la subyugación. Por eso, para la lógica de la derecha, nuestro único destino terrenal es vivir según la cosmovisión establecida por ellos y lo que es peor, estar sometidos a su servicio y explotación como única forma de vida posible e inmodificable.
Para aquellos que sufren, que saben del engaño y que un mundo más humano es posible y es vital, las tareas por hacerlo realidad, son retadoras. Urge desarrollarlas.
Pido disculpas si este título, referido a este popular y delicioso plato de la culinaria nacional, afecta los oídos de aquellos que lo juzguen de poca altura intelectual. De tanto transitar por el mundo, ya no se sabe qué puede ser calificado como tal y qué no; pues, todo calificativo responde a un interés social. En primer lugar me asiste un sentido práctico y en segundo lugar, alcanzar el difícil deseo de ser sencillo y elemental. Pero no he encontrado otra forma de expresar lo que quiero comunicar.
Me da vueltas en la cabeza este plato típico porque el Comandante Jaime Bateman Cayón decía que la revolución debería ser como un sancocho – en el sentido que debería llevar de todo: yucas, plátanos, papas, condimentos, carne, etc- Término en el que casualmente he coincidido, pero significando que “tiene que ser cocinado”.
La sal no es la componente más costosa del plato, pero no se la echen para que prueben como queda; otros, siendo sólo papas, quieren ser los únicos integrantes del plato, sin nada de lo demás, ni siquiera el agua. Se les dice que entonces eso no es un sancocho, pero insisten en denominarlo así. Pero, ¿Qué ocurre cuando las papas se calientan en la olla sin agua? ¡Se queman!
También existen, los que no ven el sancocho en la sal ni en la pelada de las papas. ¿Acaso el sancocho no empieza a existir desde el momento en que se empieza a hablar de él, cuando se compran los componentes, o se pelan? Otros dejan apenas los elementos pelados y ya no ven más allá, o no lo creen de su interés por que hasta ahí llegan sus metas. Algunos pueden ser muy radicales y darles rabieta, pero tienen que esperar porque el sancocho no está, hay que cocinarlo – y al calor de la lucha popular dicen los expertos-. Es de tacto – nada tan fácil- saber en qué etapa estamos del sancocho y cual tarea te corresponde cumplir.
Aquí viene el pecado intelectual: Es la forma en que interpreto el concepto de la Revolución Permanente de Marx. Es la dialéctica del sancocho, o la dialéctica reducida a un plato comestible. De nuevo pido disculpas si no se capta la altura de la “bajeza” de ofrecer la filosofía servida en un plato campesino, popular y tan típico.
Quiero decir: existen quienes no ven el sancocho en la revolución ciudadana de Ecuador; en la Revolución Bolivariana de todos; en el trabajo de Dilma, de los Kirchner; en el proceso del Mas en Bolivia; en el café Rebelde de los zapatistas; en el grito de la calle; en el sindicalista que arriesga su trabajo; en la madre que lleva sus hijos a la escuela; en las mujeres que exigen sus derechos; en los estudiantes que marchan y estudian duro; en la mujer de la calle, tan pública como la educación oficial; en los ciudadanos y en las ciudadanas que sufren y luchan; en los indígenas que hablan de la madre tierra y caminan la palabra; en los descendientes de los bravos negros cimarrones que quieren seguir libres; en los vendedores ambulantes, acosados por los guardianes del ornato público; en los pequeños negociantes que tasan sus ganancias en lágrimas; en los locos que sueñan y escriben poemas de amor; en los campesinos abandonados que sólo pueden regar el surco con su sudor y su dolor; en los atacados por pensar en otros contenidos del sexo; en el amor al prójimo; en aquellos quienes los pican los mosquitos; en el conductor que tiene todas sus vacunas, incluidas las oficiales de la administración de impuestos; en el artista que canta su dolor o su alegría; en los estudiosos que analizan, escriben y debaten. Todos convocados a la mesa del ahora y del futuro.
En días pasados circuló por los medios una foto en la cual se criticaba al jefe insurgente por usar zapatos capitalistas. Los periodistas colombianos buscan impactar al pueblo de muchas formas. Dice Marx que el capitalismo hace ver como una relación entre cosas (mercancías) lo que en realidad es una relación entre personas (burgueses y proletarios; explotadores y explotados; trabajo vivo y trabajo muerto). Temas tratados en el Capítulo I de ”El Capital”. Filosóficamente muestra que hay una diferencia entre la esencia y la apariencia. No basta con resaltar los zapatos, sino se alcanza a ver en ellos el trabajo esclavo, la alienación, la injusticia, la infamia de la explotación infantil, el despojo histórico y presente del sistema que los produce.
El que no se informa no tiene derecho a hablar –ni menos a informar o desinformar como lo hacen los medios colombianos, otra vez en una salida desafortunada- Es bueno que investiguen para que salgan con notas de mayor altura; pero se quedan en lo bajo por que lo que buscan es el desprestigio diario así sea basados en cosas triviales. Lo cierto es que el capitalismo es una relación de producción a la que las personas no pueden escapar. Esta es también una expresión del despojo al que son sometidos los seres humanos bajo este inhumano sistema. No puede conseguirse algo que no sea fabricado en el ambiente esclavizado de la industria capitalista, ni un huevo para la alimentación básica escapa a que tenga que ser comprado mediante el dinero. Los planes perversos de la mitad del Siglo XX en Colombia, conocidos como el periodo de la violencia, apuntaban realmente al despojo de las tierras de los campesinos y a la urbanización de la población; condiciones necesarias para el desarrollo del capitalismo.
En los comentarios mediáticos a la mencionada foto, subyace también una concepción excluyente, según la cual entonces, los pobres no pueden usar artículos de calidad ni tienen el derecho al goce y al disfrute. Para ellos sólo el trabajo duro; “la buena vida” y el bien vivir, es exclusivo de los potentados. La buena mesa para las élites y las sobras para los de abajo. Dentro de la lógica burguesa, la posesión de artículos es el equivalente de la buena vida; es más importante el tener que el ser.
Un punto importante de reflexión para todos, es pensar en cómo romper la cadena del valor y escapar a las relaciones de producción capitalistas. Crear cosas nuevas no es tan fácil; más aún enfrentando poderes que controlan al conjunto de la sociedad. Ahí radica la importancia de las acciones que, en medio de tropiezos, adelantan los gobiernos nacionalistas y progresistas de América Latina. La alternativa es apoyarlos.
Una sana práctica en las comunicaciones es evitar en el discurso palabras categóricas como “todas”, “ninguna”, “completamente”, “totalmente”, “nada”, “nunca”, porque principalmente más que fonemas, expresan en el fondo una forma de concepción absolutista.
Esto viene como reflexión en el momento de apreciar algunos comentarios con respecto a los traspiés revolucionarios, como el ocurrido en las elecciones del 6 de diciembre en Venezuela. Para algunos es muy fácil hablar en estilo condenatorio después de ocurridos ya los hechos -aunque tales condenas tampoco carecen de veracidad-. Este es también un llamado a mirar que hay de cierto en lo que el otro dice, ya que nadie saca conclusiones ajenas a la realidad; pero siempre hay que entender los intereses que animan a las partes en debate.
Los párrafos anteriores vienen porque se presentan diferentes posiciones frente a los hechos, a su interpretación y salidas, pero que deben tener como alternativa, responder al llamado de: «¡Unidad! ¡Unidad! ¡Unidad! Para salvar la Patria, para salvar la Revolución, para salvar el futuro»; de ahí que una verdadera crítica a los revolucionarios, es hacer la revolución. Expresión que es por demás un factor de mesura y de unidad, si va más allá de la retórica. No vale hacerse a un lado y excluirse de la responsabilidad. Estas palabras van dirigidas tanto a los más “radicales”, como a los más “moderados”. Pues, no son más que simples calificativos. Lo importante es ver hacia donde se dirige el río y en qué dirección lo empujan sus afluentes.
Sin desconocer que en la vida se cometen errores, contribuye bastante entender y aplicar el concepto de Marx de la Revolución permanente para afianzar y continuar lo iniciado. Por que existen quienes critican la falta de pureza del proceso en Venezuela, pero son incapaces de apreciar –y mejor, apoyar- una vía venezolana hacia la revolución. Marx, no estuvo de acuerdo inicialmente con los acontecimientos previos a la Comuna de París, pero desencadenados ya los hechos, la apoyo irrestrictamente y de la que sacó claras y profundas enseñanzas.
Cuando se vuelve sobre los objetivos máximos de la ley del plan de la patria 2013-2019, salta a la vista el proceder canalla, infame y criminal de quienes impulsan el bloqueo a su implementación. Es crucial apoyar a los dirigentes venezolanos que quieren superar el capitalismo, la opresión y las penurias de la población. Por eso una crítica consecuente a la revolución es impulsar la revolución. La construcción del poder popular hará que el camino hacia la nueva sociedad sea irreversible.
En Venezuela, el 6 de diciembre se enfrentan en las urnas: la vida, contra la muerte; el amor, contra el odio; la ternura, contra el terror; lo nuevo contra lo viejo; el proletariado, contra la burguesía; el devenir de la historia, contra su freno; la esperanza, contra la desesperación; la dignidad, contra la ignominia; el pueblo humilde, contra la oligarquía; la colonia, contra el imperio; la libertad, contra la esclavitud; el perdón, contra la injuria; la paz, contra la guerra; el humanismo, contra lo abominable; la libre determinación de las naciones, contra el imperialismo; la izquierda, contra la derecha; la claridad informativa, contra la manipulación; el sur desposeído, contra el norte opulento; los pobres, contra los ricos; los oprimidos, contra los opresores; los explotados, contra los explotadores; el socialismo, contra el capitalismo; Bolívar, contra los enemigos de la patria; Bolívarianos, contra Santanderistas; Chávez, contra doscientos años de marginamiento del pueblo; las misiones, contra el olvido secular; la dignidad personal, contra la zombización; el ser humano, contra la humillación; el esfuerzo, contra el descaro; la rebeldía, contra la sumisión; el heroísmo, contra la vileza; el derecho, contra el crimen; la justicia, contra la engaño; la verdad; contra la mentira; la transparencia, contra la corrupción; la democracia popular, contra la dictadura burguesa; la razón, contra el atropello; el ALBA, contra el TLC; la CELAC, contra la OEA; UNASUR, contra la OTAN.
La lucha de clases se expresa diáfana en Venezuela. De ese inevitable enfrentamiento habrá de surgir lo nuevo, “la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes”, tal como lo expresa el Manifiesto de Marx y Engels.
Se puede llorar por lo viejo que se muere -lo que está en crisis-; o alegrase por lo que nace, que es apenas un embrión vulnerable; que debe ser orientado por la ruta que trazó el Comandante Chávez. Es el poder de la negatividad de la dialéctica.
A pesar de toda la basura mediática que se difunde en Colombia, una vez más los opresores se enfrentarán al pueblo desnudo que cruzó los Andes y conocerán de nuevo la derrota.
En Venezuela luchan América Latina y los pueblos del mundo. Cualquier derrota popular sólo será temporal porque el capitalismo es incapaz de resolver las grandes necesidades de vivienda, alimentación, salud y educación.
Las elecciones en Venezuela, una batalla para defender la revolución
por Gloria La Riva
30 de noviembre 2015
Traducción por Jacqueline Reinel
El próximo 6 de diciembre en Venezuela se llevarán a cabo las elecciones para los 167 escaños de la Asamblea Nacional lo cual podría ser crítico para el futuro de la Revolución Bolivariana.
La Revolución Bolivariana es el proceso iniciado por Hugo Chávez en 1999. Incluye ganancias sociales y económicas, una Constitución y legislación progresistas, el control nacional de enormes reservas de petróleo de Venezuela, y el objetivo declarado de la construcción del socialismo.
Amenazar estas ganancias es el objetivo de una intensificación de la guerra económica y política liberada por la oposición de derecha y el gobierno de Estados Unidos en el período previo a las elecciones. La campaña de agresión no muestra señales de alivio después del 6 de diciembre.
Los políticos de derecha, parte de la clase capitalista de Venezuela, esperan descarrilar al Gobierno Revolucionario si ganen una mayoría de escaños en la Asamblea Nacional.
Detallados planes siniestros de la oposición para desmantelar las leyes y las instituciones revolucionarias fueron publicados en El Nacional, el 23 de noviembre, uno de los principales periódicos de la oposición.
Una “organización no gubernamental”, ONG, llamada “Un Estado de Derecho”, compuesta por abogados de derecha, ha preparado un análisis de 40 páginas en el que se afirma cómo el “estado de derecho” puede ser restablecido, si la oposición gana sólo 50 por ciento más uno puesto.
Es un modelo que describe la toma de la Corte Suprema, de la Fiscalía General, de la Defensa Popular y de la Contraloría General y la reorganización de los poderes electorales y ciudadanos de la Constitución.
El Nacional enfatiza, “Este será sólo el primer paso.”
Un Estado de Derecho es un mero componente de un conjunto de organizaciones financiadas por el gobierno de los Estados Unidos, dando formación y la dirección en las tácticas subversivas, bajo la pretensión de promover la “democracia”. Otros incluyen organizaciones terroristas e individuos llevando a cabo ataques violentos.
El imperialismo estadounidense y los capitalistas venezolanos están luchando por la devolución de su poder político y económico desenfrenado. No lo han podido lograr únicamente a través de golpes de Estado y el sabotaje.
La desestabilización se profundiza
Cuando el presidente Hugo Chávez falleció en marzo de 2013, la oposición intensificó los ataques violentos contra los civiles y las Fuerzas de Defensa de Venezuela. El Presidente Nicolás Maduro y su gobierno se convirtieron en el nuevo objetivo.
El arsenal de guerra económica de los más poderosos capitalistas de Venezuela incluye el acaparamiento de bienes de consumo, el robo de divisas y la masiva fuga de capitales. La drástica caída en los precios del petróleo también ha contribuido a la alta inflación y la disminución de los ingresos.
Las dificultades económicas que afectan a la población ponen en juego el apoyo y pueden causar cierta abstención, a pesar de que el gobierno y los militantes del PSUV son aquellas fuerzas que luchan por garantizar mejoras para las masas.
Aún así, el gobierno revolucionario ha mantenido una alta inversión en el desarrollo social, incluso un ritmo récord de construcción de viviendas con un promedio de 480 viviendas por día, para un total de 1.000.000 viviendas que se construirán entre 1999 y 2015.
El 19 de noviembre, el Presidente Maduro anunció la aceleración asombrosa en la construcción, con 500.000 hogares más que se construirá el próximo año a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV).
Las elecciones agudizan, falsas acusaciones contra el PSUV
Durante meses, las acusaciones sin fundamento y reclamaciones de los medios sensacionalistas se han lanzado contra el Partido Socialista Unido de Venezuela y el gobierno de Maduro, todo con el objetivo de afectar el resultado electoral.
El 10 de noviembre en una operación calculada de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, dos hombres, supuestamente sobrinos de Cilia Flores, una líder del PSUV, fueron detenidos en Haití cuando su avión aterrizó, y acusados de conspirar para importar cocaína a los EE.UU. Curiosamente, ninguna otra persona fue detenida y al avión privado se le permitió salir. Por supuesto, los medios corporativos utilizan este incidente para desprestigiar a Maduro y Flores, quien está casada con Maduro.
Cilia Flores es un abogada, activista de izquierda y fue instrumental en ayudar a Hugo Chávez a salir de la cárcel a principios de 1990 después de su lucha valiente en contra de la dictadura de Carlos Andrés Pérez. Ella se convirtió en la primera mujer presidente de la Asamblea Nacional y es una candidata del PSUV para un escaño en la Asamblea.
El 25 de noviembre, una falsa acusación se lanzó internacionalmente, acusando al PSUV de asesinato después de que un hombre llamado Luis Manuel Díaz fuera muerto a tiros en el estado de Guárico al sur de Caracas en un mitin de campaña. Díaz se había convertido recientemente en un líder local del partido derechista Acción Democrática.
Con absolutamente ningún hecho o información sobre el caso, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, John Kirby, denunció al gobierno de Maduro al día siguiente, acusándolo en declaración oficial de no proteger a los candidatos de la oposición. Otros funcionarios estadounidenses añadieron sus denuncias al gobierno de Venezuela, entre ellas la secretaria de Estado adjunto Roberta Jacobson y la embajadora estadounidense a la Naciones Unidas, Samantha Power, así como el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y otros funcionarios de la Unión Europea y Amnistía Internacional.
El 28 de noviembre, el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza celebró una conferencia especial invitando a todo el cuerpo diplomático extranjero e instándolos a transmitir la verdad del caso a sus países.
Arreaza dijo: “Es un terrible ataque de los medios de comunicación contra Venezuela y sucede cada vez que hay un proceso electoral. Es un patrón, un guión cuidadosamente pensado y planeado”.
Explicó que la investigación inicial muestra el asesinato de Díaz como el resultado de un enfrentamiento de bandas criminales, Los Plateados, El Maloney y El Juvenal, por el control de la actividad en el estado de Guárico. Díaz era un conocido miembro de Los Plateados y estaba siendo investigado por asesinato.
Arreaza añadió: “Fue un asesinato por encargo … Con la misma arma que mató a ese hombre, (Díaz) otro miembro de la misma banda de Los Plateados fue asesinado.”
Usando historias sensacionalistas y sin fundamento, esto está utilizado por los medios de comunicación para extender sospecha sobre los líderes del PSUV como una táctica subversiva. Cuando se aclara, el daño ya está hecho. La verdad no recibe titulares.
Esto es sólo una pequeña parte de los ataques al que el gobierno y el PSUV están siendo sometidos. Washington probablemente repetirá estas mentiras después de las elecciones, para así declarar el resultado electoral como fraudulento si los progresistas ganan la mayoría.
La operación psicológica de Washington en las elecciones de otros países es bien conocida: Millones de dólares para financiamiento, las mentiras de los medios y la intimidación, para afectar al resultado a favor de los intereses estadounidenses.
Lo que Washington teme más que nada
El gobierno de Estados Unidos ha matado o herido a millones de personas en sus guerras y ocupación en el Medio Oriente, en su determinación de controlar los recursos petroleros gigantes de la región.
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo de cualquier país del mundo.
Antes de Chávez y la Revolución Bolivariana, los Estados Unidos y las compañías petroleras británicas cosechaban enormes beneficios con las regalías mínimas pagadas a Venezuela. Mientras tanto, el 80 por ciento de la población vivía en la pobreza a través de la década de los años 1990.
En los años 1980 y 1990, los EE.UU. había endurecido el bloqueo contra Cuba e impuso políticas neoliberales en América Latina y el Caribe a través de los líderes de gobierno serviles a Washington.
El presidente Chávez puso fin a la sumisión en 1999 cuando asumió el cargo. Hoy en día, el petróleo de Venezuela pertenece al país, no las potencias imperialistas.
En 2004, Chávez y el líder histórico cubano Fidel Castro pusieron en marcha un proceso de unidad sin precedentes entre varios países e hicieron lo que nunca antes había sido posible, la formación de la Alianza Bolivariana de los Pueblos, ALBA.
La influencia de Washington disminuyó en los últimos años debido a los gobiernos revolucionarios y progresistas de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.
Es por eso que el presidente Obama accedió a la presión latinoamericana para permitir Cuba asistir a la Cumbre de la Organización de los Estados Americanos, y abrió relaciones diplomáticas con Cuba. Se trata simplemente de un cambio de táctica. El objetivo último de reafirmar su dominación y acabar con los gobiernos revolucionarios sigue igual.
Solidaridad más urgente que nunca
Los líderes revolucionarios venezolanos y las masas a favor del gobierno están trabajando sin parar para movilizar a la gente el 6 de diciembre. Ellos luchan para defender el poder del pueblo y avanzar la Revolución Bolivariana.
Las concentraciones de masas, el “1 × 10” todos los días, la campaña de puerta a puerta para conseguir el voto para el PSUV y los candidatos del Gran Polo Patriótico, GPP, no son ejercicios electorales rutinarios. Es una lucha a vida o muerte para derrotar a la oligarquía y la última ofensiva del imperialismo estadounidense, y luchar por un futuro socialista. Es una lucha por la verdadera independencia y la soberanía de América Latina y del Caribe.
Las fuerzas progresistas de todo el mundo deben saber lo que está en juego si la extrema derecha y el gobierno de Estados Unidos logran derrotar a los candidatos del gobierno progresista. Debemos trabajar más intensamente para defender la Revolución Bolivariana.
En los Estados Unidos, el Comité de Solidaridad con Cuba y Venezuela que se acaba de crear, conjuntamente con la Coalición ANSWER, la Alianza para la Justicia Global, los capítulos estadounidenses de FMLN, y muchos otros grupos, se están movilizando para celebrar mítines, reuniones y otras acciones en la ciudad de Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y New Haven, Conn., el 5 y 6 de diciembre. En Vancouver, Canadá, varias organizaciones realizarán una protesta frente al Consulado de Estados Unidos el 6 diciembre, así como foros. Se planifican acciones a lo largo de América Latina. La información está disponible en: http://www.cuba-venezuela.org
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Novelas, relatos, poesía, ensayos y microficciones que exploran el terror psicológico, el horror tecnológico y fantástico, la ciencia ficción emocional y los laberintos humanos. Por Adrián Fares, escritor y cineasta argentino.