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Paz sí, pero no así ¿Cuántas clases de paz existen?

Por: Ricardo Robledo

La paz no existe en abstracto, se puede definir simplemente como un estado de no guerra. No es más que una relación entre seres vivos, en la que los racionales en un momento de la historia, deciden reconocerse como iguales y respetarse. Pero socialmente es mucho más. Representa para unos el poder tener siempre a su lado a sus seres queridos y poder abrazarlos sin el riesgo aleatorio de la muerte, así de simple o de vital- como se quiera asumir.

                                                                                

El padre Javier Giraldo Moreno, resalta “La PAZ es un valor ante todo ético, espiritual, social y también político. Exige un clima adecuado, configurado con otros valores profundamente conexos con ella, como la verdad, la justicia, la tolerancia, el respeto a la vida de todo ser humano y de todo ser viviente y a sus derechos fundamentales.” (Conflicto social y rebelión armada en Colombia. Aportes sobre el origen del conflicto armado en Colombia, su persistencia y sus impactos. Pag. 243). Los que quieran otro tipo diferente de paz, lo deben definir y comunicar.

En Colombia, la insurgencia –que es apenas un sector del país- está negociando mucho, por mucho. Está dejando atrás una larga historia de combate y está tratando de evitar más pérdidas de vidas humanas; está buscando que se abran opciones más civilizadas que permitan la democratización de la sociedad.

Resulta que ahora los señores en “resistencia civil” salieron con la consigna “paz sí, pero no así”. Tal vez quieran mostrarle a la sociedad colombiana que debe negociarse la paz que ellos quieren, la que le conviene a sus intereses, no la que le conviene al país. No se puede pretender que un sector, como la insurgencia, que negocia, se acoja a los deseos de otro sector minoritario que no negocia. La derecha no ha entendido que ellos también pueden negociar con la sociedad, acogiéndose a los programas de verdad, reparación y de no repetición, reconociendo su responsabilidad en las masacres contra el pueblo colombiano. Pero no pueden llamar a que se acojan con exclusividad sus estrechos conceptos particulares, y menos a cambio de nada.

Apenas iniciado el paro agrario, en el Valle del Cauca resultó muerto el indígena Willington Quibarecama Naquirucama, de 26 años y perteneciente al resguardo indígena Dachini, durante un procedimiento del ESMAD. Esas son algunas de las inconsecuencias de la paz; de manera particular, su familia sufre el dolor de la muerte. Es necesario que las acciones estatales valoren más la vida de todos y cada uno de los colombianos sin distinción de rango social y que garanticen el derecho a la protesta. Por encima de cualquier orden u objetivo debe estar el respeto a la vida.

De todas maneras representa un avance para la humanidad el que sectores de ultraderecha expresen un sí para la paz, así sea condicionado. Ahí van avanzando.

Paz sí, de todas las formas y para todos.

Mayo 31 de 2016

Es justa la lucha de los pueblos por su soberanía

 Por: Ricardo Robledo

Colombia, como todo país colonizado, no es soberana; aquí las grandes decisiones económicas y políticas las toma el imperialismo. La oligarquía colombiana, que lo es solo de nombre, se ha enriquecido entregando los recursos naturales y humanos a la explotación extranjera, de quienes, como socia minoritaria, recibe la protección suficiente y necesaria para que tal estado de cosas se mantenga. Sumisión de vieja data como lo señala el investigador Hiram Hobson al referirse a las concesiones petroleras acordadas durante la presidencia de Enrique Olaya Herrera (1930-34) abiertamente favorables al capital externo: “si el pueblo colombiano  se diera cuenta de lo que había alrededor de esas negociaciones, ocurriría un levantamiento armado en esa república”

La venta de Isagen, y ahora de la ETB, son muy dicientes; pues son empresas estratégicas para la nación que son feriadas, con triquiñuelas, al menor postor. En cuanto al transporte, si una persona movilizaba pasajeros en su carrito viejo era perseguido como pirata; bastó que entrara una plataforma extranjera para que se volviera legal el que particulares presten el servicio de transporte de pasajeros. Con el plan de ordenamiento y manejo de cuencas (POMCAS), empresas multinacionales están inventariando los recursos hídricos de país y en general toda la estructura físico-biótica de las zonas.

Es descarada la injerencia en los asuntos internos de la nación; algo que tiene tanto peso que le da un carácter internacional al conflicto social y armado, por la orientación ideológica y militar que le dan los intereses imperiales al ejército conformado en Colombia, que opera como una fuerza de invasión.

Este es uno de los escollos para la paz en Colombia puesto que los acuerdos a los que se ha llegado en la Habana, no resuelven las reivindicaciones de la lucha por la soberanía. En los países colonizados, estas luchas toman las formas de movimientos de liberación nacional, los cuales son catalogados como delincuentes desde la identidad de intereses entre la oligarquía y el imperialismo.

Por la defensa que de los intereses foráneos hacen los gobernantes nacionales, las instituciones se dirigen a combatir el enemigo interno mediante políticas contrainsurgentes para enfrentar a los sectores populares que luchan por su liberación en pleno ejercicio del derecho de rebelión. El ejército que tiene como función resguardar las fronteras se orienta a luchar contra la población que en armas defiende la soberanía de la nación. 

La clase dominante en Colombia y sus instituciones, entre las que están las fuerzas armadas, funcionan como apéndices del ejército norteamericano para el que cumplen misiones en la región para atacar a aquellos países que se salgan de los mandatos imperiales.

Esto explica por qué en el caso de la pretendida crisis en Venezuela, no se llama a iniciar campañas para hacerles llegar alimentos y demás materiales de primera necesidad, como es de esperarse desde una posición humanitaria, y por qué sí hay una labor continua de desprestigio de su proceso revolucionario, de su gobierno, sus dirigentes y de su Presidente obrero y legítimamente elegido; cumpliendo los lineamientos de la guerra de cuarta generación, todos los días se hace un ataque mediático constante desde países supuestamente hermanos como Colombia.  Lo normal ha sido que cuando aparecen noticias de pueblos famélicos en África – al menos en mi caso- el sentir que surge es cómo hacerles llegar comida, agua y servicio médico a las familias; no se piensa de qué bando son. En nuestras naciones los periodistas promueven un concepto muy extraño de hermandad. No se llama ni siquiera a desearles lo mejor. La posición con respecto Venezuela es entonces política. Algo preocupante es la acogida que tiene entre la población el odio difundido desde los medios de comunicación colombianos, orientados a fomentar los intereses extranjeros y la opresión.

Tal vez lo ignoren, pero los que se hacen eco de tales acciones se vuelven cómplices del ataque a los pueblos que luchan por su soberanía, apoyan el castigo que implementa el imperialismo a quienes buscan la liberación nacional –esto no es nuevo en la Historia Patria; ya había pasado con Bolívar y los Libertadores, quienes se vieron repudiados por sus connacionales cuando iniciaron su campaña de Independencia de América- los desposeídos que ven como enemigos a aquellos que luchan por la liberación de los oprimidos, son mentes sometidas al más crudo servilismo y que no saben lo que es vivir con dignidad, por eso se regocijan cuando se cierra el sitio sobre los patriotas, que aguantan heroicamente otra vez, como en la Cartagena de 1815 que enfrentó el bloqueo del imperio español.

No es justo que los recursos naturales de Colombia, sean usufructuados en beneficio de extranjeros, mientras el pueblo sufre el desempleo y pasa hambre y dificultades. Es de esperar que los acuerdos de la Habana abran nuevas opciones que permitan alcanzar la soberanía nacional, el respeto a las instituciones democráticas y la paz para la región.

Contra la corriente hay que demostrar que los rancios conservadores no lograrán detener la lucha del pueblo venezolano por su soberanía.

Referencia:

Estrada Alvarez, Jairo et al. «Conflicto social y rebelión armada en Colombia. Ensayos críticos»

Mayo 26 de 2016

Pobre respuesta de Uribe a Timochenko

Por: Ricardo Robledo

La desatinada carta del procurador general en Colombia

Por : Ricardo Robledo

El procurador general de Colombia escribió el 13 de mayo de 2016, una carta dirigida al Presidente de Colombia, en la que se refiere críticamente a las acciones de respaldo judicial a los acuerdos de paz adelantados en la Habana.

Dice el procurador que se pretende que los acuerdos sean integrados a la constitucionalidad, que se colocan por encima de ella, que “tengan automáticamente la categoría de normas con fuerza constitucional”, que el presidente se toma atribuciones, que va derrocar la constitución, que la sociedad va a ser sometida a la dictadura de las FARC; esos y otros comentarios pueriles y carentes de prudencia si se tiene en cuenta el carácter que debe tener un funcionario de tal rango.

Exagera el procurador y dado el papel que cumple la institución que dirige, le miente al país. Es presa de su interpretación subjetiva, de su posición política y de su catadura retardataria. La constitución colombiana consta de 380 artículos, además de otros complementos y estos no están siendo revisados en la Habana.

No suenan bien en sus labios las palabras ordenamiento jurídico, derechos humanos, intereses de la sociedad, constitucionalidad, voluntad del pueblo, régimen democrático, pueblo soberano, derecho constitucional, poder constituyente, procedimiento democrático, estado de derecho, orden constitucional. Porque nunca las ha cumplido.

Un piadoso caballero carente de ética, de moral y de compasión cristiana, pretende erigirse en defensor de la constitución, cuando en lugar de defender la moralidad institucional del país, se mantiene en su cargo con base en el clientelismo, la corruptela y la manipulación, usufructuando sus funciones en beneficio personal, de su grupo político y rigiéndose por sus creencias particulares y poco por la constitución. Hace tiempo que debió renunciar o haber sido retirado de su cargo por cobijar a corruptos y por sus decisiones amañadas.

Resulta que  aquellos que han violado sistemáticamente la constitución en Colombia, quieren aparecer como sus defensores ahora que la justicia los llama a cuentas. Todo el alboroto armado y en el cual el procurador es partícipe, es en el fondo una “no-constitucionalidad” contra la constitucionalidad del país, al que pretenden seguir usurpando. Como que para el procurador, los “falsos positivos” estaban muy ajustados a la ley.

No se da cuenta el señor procurador que el pueblo colombiano no es soberano; que Colombia es un país invadido, en el que tropas extranjeras y mercenarios deambulan a sus anchas en contra de toda constitucionalidad y soberanía; que 54 niñas fueron violadas y grabadas por aquellos asentados en la patria por cuenta del Plan Colombia. (Señor procurador, fueron relaciones sexuales por fuera del matrimonio y sin la bendición de dios; actúe. Usted que obra en nombre de la virgen santísima, salve  a Colombia de tantas niñas malvadas que corrompen a los abnegados soldados norteamericanos y los distraen de su noble labor de matar colombianos ).

Es bueno tener una Patria donde sus funcionarios sean probos, ajustados a la ley, prudentes, objetivos, mesurados, que llamen a la reconciliación ciudadana y sean defensores de la soberanía nacional.

Mayo 16 de 2016   

En Venezuela toca resistir como en Leningrado

 Por: Ricardo Robledo

Ni más ni menos, la situación de guerra no convencional del imperialismo contra el pueblo venezolano es comparable a los sufrimientos infringidos por el nazismo a los ciudadanos rusos con la invasión a Leningrado que duró 872 días desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944, cuando el ejército rojo, en tres meses, expulsó de su territorio a los alemanes.

 Los relatos históricos de esa lucha hablan de bloqueo, corte del suministro de alimentos, suspensión de electricidad, falta de combustibles, mercado negro. Algo que llama bastante la atención es el apoyo de España a los invasores de entonces. Acciones con hondas similitudes con la situación que hoy se vive en Venezuela, país sometido a un verdadero sitio por la alianza del imperialismo, las mafias paramilitares y las oligarquías regionales.

 Son evidentes los planes del comando sur y de la CIA, para atacar al gobierno legítimo y tomar posesión de la riqueza en recursos naturales que posee este país suramericano. Se usa la presión diplomática, los acuerdos regionales proimperialistas, la manipulación mediática, la presencia de expresidentes, la MUD, el paramilitarismo, el narcotráfico, los mercenarios, las acciones ilegales del ejército norteamericano. Se promueve el desconcierto y el descontento de la población, las protestas estudiantiles así como de los industriales. Los medios mundiales se encargan de enlodar la imagen del gobierno popular de la revolución bolivariana y justificar las intervenciones extranjeras en supuesta defensa de la estabilidad democrática y de la condición humanitaria mínima de los habitantes.

 Así como Leningrado es reconocida como la “ciudad heroica”, la “ciudad que nunca se rindió”, así tendrá que pasar a la historia el bravo pueblo venezolano que ha resistido los embates del imperialismo y sus secuaces. El mismo pueblo que llevó la libertad a la Patria Grande, de la mano de Bolívar enfrentando el entonces poderoso imperio español.

 Así como los habitantes de Leningrado dicen con orgullo: “Troya cayó, Roma cayó, Leningrado no cayó” así se sellarán otras jornadas de gloria de los patriotas que hoy resisten el sitio de su país. La resistencia venezolana es crucial para los pueblos del mundo; los países que han iniciado la lucha contra el capitalismo deben persistir en su camino de no retorno a un sistema criminal e inhumano. No hay alternativa. Sólo los espera la gloria y la gratitud eterna.

 En Venezuela luchan todos los pueblos del mundo. A resistir como en Leningrado. Los invasores conocerán la derrota una vez más. Los patriotas mostrarán su tesón como lo hicieron en el paso del páramo de Pisba. Gloria al bravo pueblo.

  Mayo 03 de 2016

Multitudinaria celebración del Primero de  Mayo en Medellín

Por: Ricardo Robledo

En la segunda ciudad de Colombia, miles de trabajadores salieron a las calles a conmemorar el Día Internacional de la clase Obrera.

Los sindicatos, organizaciones sociales y políticas marcharon por las calles del centro de la ciudad para concluir en una concentración al frente del centro administrativo municipal.

Fue masiva la asistencia al desfile que se inicio desde la nueve de la mañana en la capital antioqueña. Durante el recorrido se repartieron volantes y se agitaron consignas que se referían al proceso de paz, a la lucha contra el neoliberalismo, a las víctimas del conflicto armado y a la solidaridad  con los pueblos  de América Latina y del mundo.

Se hizo énfasis en la necesidad de apoyar el proceso de paz desde una óptica popular, a enfrentar las políticas proimperialistas del gobierno de Juan Manuel Santos, a combatir al paramilitarismo y a la solidaridad con los pueblos hermanos de Venezuela, Cuba, Brasil y Palestina que hoy sufren el embate de las fuerzas oscuras del imperialismo y del criminal sionismo.

En los diferentes comunicados se hacen llamados por la paz con justicia social; a la validez , cumplimiento y satisfacción de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, ciudadanas y campesinos; a reivindicaciones en salud, educación, trabajo, acceso a vivienda digna, servicios públicos domiciliarios; garantías de no repetición para los miles de víctimas que ha dejado la guerra.

En la marcha se exige al gobierno colombiano el cumplimiento de sus obligaciones con todos los ciudadanos brindándoles  garantías políticas y sociales reales; rescatar los derechos individuales y colectivos a los trabajadores; reforma agraria que asegure una vida digna para los campesinos; futuro promisorio para la juventud; protección para pensionados y adultos mayores; cambios en la política exterior que garantice a los colombianos la soberanía nacional para un país en paz, con democracia e independencia.

Como resalta uno de los comunicados: «¡¡¡.. El capital tiene en horror la ausencia de beneficio. Cuando olfatea un beneficio razonable, el capital se vuelve atrevido. Con un 20% se vuelve entusiasta, con un 50% es temerario, con un 100% pisotea todas las leyes humanas y con un 300% no retrocede ante ningún crimen…!!!». En esta cita de Marx se deja muy en claro la razón última de los ataques de que son víctima los pueblos hermanos de Venezuela y Brasil, así como sus gobiernos y dirigentes, hoy en la mira desestabilizadora del imperialismo y sus secuaces.

Desde esta fiesta obrera expresamos la solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por ejercer su soberanía y por la construcción de una sociedad más humana, en la que nos reconozcamos como iguales y en la que se establezcan relaciones de respeto entre todos y con la naturaleza como soporte de la vida en el planeta.

Se escucharon repetidas consignas exigiendo al gobierno el cumplimiento de los puntos presentados por el comité del paro cívico que están preparando las fuerzas sociales en el país

Se desmorona la institucionalidad burguesa

Por: Ricardo Robledo

INSTITUCIONALIDAD B

En cerca de quinientos años de existencia, el capitalismo ha recorrido el globo terráqueo, reproduciéndose mediante el colonialismo en todas las sociedades que encuentra. Las relaciones tribales han sucumbido bajo la dominación y el despojo. Las tribus que sobrevivieron por milenios a las inclemencias de la naturaleza, son reducidas a parias en su propia tierra, en unos cuantos años de invasión colonial.

Trátese de Africa, América, Asia, el sistema colonial ha actuado sin contemplaciones, sin otra mira que el dinero. La historia de Suramérica está plagada de relatos que denuncian los atropellos de los invasores. Pero esto ha sido algo que no quedó en el pasado.

A finales del Siglo XX el genocidio en Ruanda extendió sus consecuencias en la región; esto dice Wikipedia:

Es sabido que el subuelo del Congo  contiene yacimientos de  cobre, niobio,  cobalto, zinc , plata, diamantes, uranio, cadmio, carbón, petróleo, coltán y otros metales raros, pero sobre todo concentraciones de oro en cantidades excepcionales. Este hecho puede ser un elemento importante a la hora de observar las distintas actitudes de los países que tradicionalmente han dominado la zona desde la época colonial. Las grandes concentraciones de oro (24 quilates) se convierten en un factor más para comprender el insolidario comportamiento de algunos países occidentales, que podrían haber priorizado su competencia por controlar los ingentes recursos naturales de la zona a las vidas humanas”.

 La estrategia que se impulsa es que los nativos combatan a los nativos, por eso esa actitud insolidaria no es tan clara al momento de preguntar: ¿quién les dio las armas? No es casual que en tierras con tales riquezas los pobladores decidan enfrentarse por supuestas razones étnicas.

 En las últimas décadas en Colombia, miles de campesinos fueron desalojados  violentamente de sus tierras, mientras los títulos mineros hoy se extienden hasta la región amazónica y parques nacionales. Cerca de seis millones de desplazados enfrentan su miseria en las ciudades.

 El enfrentamiento entre los mismos pobladores no siempre reviste ese carácter tan abiertamente violento, se usan también métodos más sutiles cuando de corporaciones políticas se trata. Con tantos años de existencia, el capitalismo parece enfrentarse a su obsolescencia. Su institucionalidad ya no parece tan sólida y pierde su vestidura sacra ante la población; otras estrategias son usadas para el control ciudadano –además del terror estatal directo.

 El engaño electoral ya no pasa tan desapercibido para la ciudadanía que percibe cómo el juego de la democracia burguesa se agota en el cinismo. El Brasil 367 personas, quieren desconocer la decisión electoral de 54 millones votantes. Los malabares y embelecos de la política burguesa, así lo permiten.

 En Venezuela, mientras la izquierda acepta los resultados de los electores, así sean adversos, los partidos de la oligarquía tradicional quieren desconocer las decisiones de las urnas cuando les son desfavorables y recurren a todo tipo de artimañas legales e ilegales. O sea que el voto ciudadano que decide ya no lo ven válido; el juego democrático burgués se agota; se vuelve obsoleto.

 El retroceso de las decisiones electorales promovido por las élites, no tiene otra cosa para ofrecerles los ciudadanos que no sea la continuidad de privilegios para una minoría y la miseria para la mayoría.

 Pero el deterioro de la institucionalidad burguesa, no representa el fin de la humanidad. La vida sigue y los ciudadanos encontrarán otras formas de acordar las normas que han de continuar rigiendo la sociedad humana. Hay que responder a este curso de la historia.

Abril 27 de 2016

El juicio ilegal de la burguesía contra Dilma Roussef

Por: Ricardo Robledo

En política no se suma como en las matemáticas. Muchas veces el que gana pierde. Es decir cree ganar; sobre todo cuando el triunfo se logra a partir de la fuerza o del engaño; pues, llega el momento en que la población supera su estado de postración y confusión; entonces, actúa, haciendo avanzar a la historia como nunca, de un día para otro.

En América Latina, la izquierda ha sido demasiado benévola con la oligarquía, ha aprovechado los resquicios de la democracia burguesa y le ha respetado sus instituciones tratando de rescatar el contenido liberal que pregona desde sus argumentos fundacionales.

 Pero los dueños del capital mundial y del orden económico, se dieron cuenta que sus discursos y estamentos democráticos dejaban grietas por donde han entrado propuestas de gobierno que quieren aplicar realmente las bases de los contratos sociales que enuncia el liberalismo: la libertad, la fraternidad y la igualdad.

 Los burgueses en todo el mundo no han sido capaces de aceptar los resultados de su propia argumentación democrática. Los gobernantes de izquierda, así elegidos, han sido perseguidos, desprestigiados, enjuiciados, destituidos, asesinados, les bloquean sus programas. El ataque mediático es permanente y tenaz.

 Ahora se aumenta la presión sobre Dilma Roussef, en un juicio en el que 100 de los 367 diputados votantes en contra, están investigados por corrupción. Llama también la atención aquellos que hablan con dios y votan en su nombre. Se invoca lo sobrenatural para enjuiciar sin bases a una presidente que no ha cometido delito alguno ante la ley de su país; ningún otro delito que no sea luchar contra el neoliberalismo y sus consecuencias sobre el empobrecimiento de la población.

 Las burguesías no aceptan las derrotas y desconocen los resultados en los que han perdido en franca y honesta lid el debate electoral; de esta forma deslegitiman sus instituciones y discursos democráticos y se vuelven ilegales a ojos vistos en el plano nacional, regional e internacional. Señores periodistas latinoamericanos ¿Qué es lo que está en crisis? ¿La izquierda o el sistema capitalista? En Venezuela, ahora quieren la amnistía para los implicados en acciones violentas contra la sociedad y la institucionalidad y que continúan las acciones de bloqueo a los planes del gobierno popular.

 Ha sido tan bondadosa la actitud de la izquierda que convoca a la población a defender la democracia; o sea, a defender la misma democracia burguesa de los ataques de la burguesía.

 Que recuerde los burgueses que son una minoría en toda parte del mundo y que tratando  de proteger intereses inmediatos pueden despertar al pueblo latinoamericano, que entenderá que tiene que ser más contundente e instalar su propia institucionalidad para dar nacimiento autónomo a una nueva sociedad, en la que las personas se reconozcan como iguales y en la que se establezcan relaciones de respeto entre ellas.

Abril 21 de 2016

La paz como una estrategia de agresión y saqueo

Por: Ricardo Robledo

Es indudable que la paz es un importante logro para el pueblo colombiano que es el que pone los muertos de cualquier bando. Este carácter humanista de defensa de la vida, es el verdadero significado que debe guiar las negociaciones y por el que hay que trabajar y el que se debe delinear.

 Pero el establecimiento de la paz en Colombia tiene sentido diferente para los otros actores involucrados.

 Para la oligarquía es una oportunidad para continuar la entrega del país a las empresas extranjeras facilitándoles el acceso a los territorios que antes estaban vedados en razón del conflicto; es decir, la presencia de rebeldes armados entorpecía el avance hacia zonas de la selva amazónica, territorio verde de riqueza vegetal y de todo tipo de recursos inexplorados que incitan a continuar la búsqueda de “El Dorado”. A la clase dominante no la mueve el carácter humanitario del fin del conflicto; esta bondad no hace parte de su trayectoria histórica. Siempre se han nutrido de venta de los recursos del país. En depredadora alianza van por la Amazonía.

Para el paramilitarismo, los territorios que abre la paz, representan narcotráfico, minería, proyectos agrícolas, poder local militar y político, control y explotación de la población, manejo de los presupuestos municipales, impunidad. Están también los enemigos de la paz.

 Para el imperialismo, la paz es la anulación de opositores armados por vía diplomática, que es mucho más barata que cualquier enfrentamiento, con menos riesgo de daño de su imagen internacional, para de esta forma poder adelantar con mayor facilidad sus planes y acciones de agresión a los pueblos latinoamericanos que construyen proyectos de libertad.

 Mientras el poder imperialista apoya las negociaciones en Colombia y cambia su estrategia con respecto a Cuba y se le aproxima como buen vecino reflexivo, incrementa sus mañosas amenazas contra Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador y adelanta infames ataques a sus sistemas democráticos y a sus programas económicos nacionalistas, por ser ajenos a la injerencia de las herramientas de opresión y control imperialista, como USAID, ONU, OEA. En Brasil se golpea dos veces, a los BRICS y a la izquierda latinoamericana.

 Otras decrépitas economías, como la de España, intervienen descaradamente en la región, guiados por la inconsecuencia de pretender solucionar lo que en propio país no pueden mejorar. La real intención de sus llamados es a continuar su historia colonialista de abuso y despojo.

 Hace parte de la historia de la oligarquía colombiana su sumisión al imperialismo; así lo reseñan los sucesos que rodearon a la masacre de las bananeras; este es parte de un panfleto que circuló en diciembre de 1928:

 “Piden las gentes obreras

que de modo más humano

y de mejores maneras

los trate en las bananeras

el patrón americano.

 Mas como se ha declarado

ya en sitio aquella región,

el pueblo será baleado

y Colombia habrá logrado

rearfirmar su sumisión.”

 (Conflicto social y rebelión armada en Colombia. La dimensión internacional del conflicto social y armado en Colombia por Renán Vega Cantor, pg 383)

 La concesión de títulos de explotación en la sierra de la Macarena muestra que la situación parece no haber cambiado en 90 años.

 En 1942, hablaba así el embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden:

 “Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país (…) Colombia no ha regateado sino que de todo corazón ha salido en apoyo de nuestra política (…) y no existe país en Sur América que se haya desempeñado en forma más cooperativa” (Ibid pg 374)

 Este apoyo de todo corazón continúa con la admisión de las 7 bases militares en territorio colombiano y con el respaldo a las políticas de invasión a pueblos del mundo. Es el maléfico eje Miami, Madrid, Bogotá. No se puede esperar otra cosa en los planes de agresión.

 Recientemente esto decía el comandante del sur:

 “Si Pastrana fue la norteamericanización de la política de seguridad colombiana, en la medida en que la estrategia que buscaba una salida negociada al conflicto y la formulación inicial del Plan Colombia como una estrategia integral para el desarrollo terminaron adaptándose a la agenda y los intereses del gobierno norteamericano, Uribe es la “colombianización” de la estrategia de seguridad norteamericana en el  país, es decir la interiorización de los dictámenes de Washington, ya no una adaptación de una iniciativa propia, sino una traducción del diagnóstico, las políticas y demandas estadounidenses” (Ibid pg.. 375)

 Así las cosas, las decisiones norteamericanas con respecto a las negociaciones del conflicto en Colombia, se parecen más a una estrategia de agresión a los pueblos de América Latina. El león es un sanguinario en toda generación, dice la canción de Violeta Parra. El capital no tiene contenido democrático ni humano ni busca la paz ni la fraternidad ni sabe de reconciliación.

Hay que derrotar la cultura del terror en América Latina y el Mundo

Por: Ricardo Robledo

A 22 años de las masacres de Ruanda, no se puede dejar de mirar con horror las barbaries acontecidas en ese país en abril de 1994; según los informes, en 100 días fueron asesinadas 800.000 personas. El cálculo frío de las matemáticas arroja estas aterradoras cifras: 8.000 personas por día, 333 por hora, una cada 12 segundos. Más que un enfrentamiento entre etnias, existían motivos políticos para tal afrenta a la esencia humana; las peores acciones fueron cometidas por mercenarios.

No se sabe si pueden existir seres humanos en el mundo que no miren estas desgracias con espanto y repudio. Lo peor para nuestra región, es que estos espantosos hechos no difieren mucho de la violencia ejercida sobre la población en Colombia durante décadas. Toda la vida pretendidamente republicana ha estado cubierta por la sangre; los Siglos XIX, XX y XXI han estado marcados por los odios a muerte; cruel realidad en la que los desposeídos han sido las víctimas mayoritarias; indígenas, campesinos, obreros; todo tipo de luchadores, intelectuales disidentes y líderes populares han estado en la mira de los asesinos. Crímenes de los que se conocen las víctimas, pero no los victimarios.

Delitos de lesa humanidad que ahora se quieren mantener en la impunidad. No se puede pretender, en contradicción con toda racionalidad, que los cientos de miles de campesinos se suicidaron y decidieron abandonar sus parcelas, por millones, porque estaban aburridos –tierras que hoy están mayoritariamente en manos de quienes adelantan los proyectos agromineros, de políticos y narcotraficantes- No es casual que el tema de tierras sea uno de los puntos más enredados en la negociaciones de la Habana.

Es triste que existan personas en Colombia que obstaculizan el proceso de paz, el cual ha mostrado sus bondades al aminorar el conflicto evitándose más muertes. El paramilitarismo y sus promotores se reorganizan para que continúe el derrame de sangre para proteger sus intereses mezquinos; apoyados por algunos medios, mediante la manipulación, obtienen el respaldo de sectores de la población

En la Tierra, ese puntico azul perdido en la inmensidad del universo, la violencia no ha dado tregua. Con razón Marx dice que estamos en la prehistoria de lo humano. Algo difícil de superar si se sigue propagando el odio, la mentira y la muerte como culturas. Cobran mucha vigencia las palabras de Malcom X: “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar la oprimido”.

Por esto es que ahora se adelantan justificadas campañas contra la corrupción, para luego indicarle a la población, de forma tergiversada, que la corrupción y la miseria del capitalismo son provocadas por la izquierda; usando estas tramas han descalificado a Gustavo Petro (Ex alcalde de Bogotá), al Comandante Chávez, al Presidente obrero Nicolás Maduro, a Lula, a Dilma, a Cristina Kirchner.

Los que se atreven a luchar contra la opresión capitalista y buscan un mundo nuevo, si no los incluyen en la lista de corruptos, los presentan en la de los narcotraficantes, tal como han hecho con Diosdado Cabello, Fidel y Raúl Castro. O también -cuando los medios son más benévolos- mostrándolos como ineptos para gobernar. El propósito es que la población concluya que la sociedad no puede cambiar y que la actual es la mejor que se tiene, que cualquier cambio conduce al desastre.

Las personas como seres pensantes deben analizar el contenido de su existencia y definir si dedican su vida a luchar por ser libres y a construir su autonomía o, por el contrario, a contribuir con el proyecto del opresor. La manipulación ideológica llega a tal extremo que conduce a que las personas piensen que en su libertad soberana han decido obedecer.

Un agradecimiento eterno a todas aquellas personas que luchan por un mundo mejor en el que se viva con dignidad; a los pueblos y gobiernos que, en medio de arteras amenazas, velados o furiosos ataques, traiciones, debilidades y errores, enfrentan el terror capitalista, construyen una sociedad más humana y siembran la esperanza..

Abril 15 de 2016