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El conejo de Plinio

Por: Ricardo Robledo

El pasado 20 de octubre, el Señor Plinio Apuleyo escribió una nota en el periódico “El Tiempo”, titulada “Las orejas del conejo”, en la que, entre otras cosas, dice que “el gobierno no ha pensado sino en ponerles conejo a los del No”.

 Fieles a su política derecha de entender que los electores no son más que una masa manipulable y luego de aceptar que engañaron a la población con el fin de obtener un resultado, en su nota resalta el autor que no cree que las marchas juveniles sean tan espontáneas y que detrás de ellas están la OCLAE (Organización continental latinoamericana y caribeña de estudiantes), partidos de izquierda y sectores de la insurgencia.

 Le molesta, pues, que estas marchas correspondan a algo organizado, masivo y consciente. Ojalá asi sea Señor Apuleyo, aunque no parece tanto. Es la preocupación derechista de que un pueblo despierte, por que para ellos sólo puede marchar como “zombies” bajo su nefasta influencia.

 Para la oligarquía y para los más rabiosos reaccionarios, el pueblo colombiano no tiene nada por qué protestar, porque viven en el país más feliz del mundo y la pasan de maravilla en nuestra sociedad, una de las más inequitativas del mundo. Para ellos, la población no puede pensar, carece de criterio; pues creen que la recibieron de la colonia bajo la figura de la encomienda; y si lo hacen es por que están aleccionados por malas influencias: a mediados del Siglo XIX, por las ideas socialistas que estaban a punto de tomarse el país; luego de la Gloriosa Revolución Rusa, los obreros colombianos que luchaban por sus derechos, estaban bajo la influencia del bolchevismo que amenazaba a la nación; el asesinato de Gaitán y la violencia que generó, corresponden a un complot del comunismo internacional; ahora las marchas son alentadas por el castro-chavismo. Los mismos comunistas de siempre, cuyo único programa de gobierno es devorar niños, violar mujeres, matar curas, desestabilizar los países y acabar con las buenas y respetables costumbres políticas del engaño secular.

Para la izquierda el pueblo es poder organizado; para derecha, una masa manipulable. En el plebiscito, los usaron como idiotas útiles (una vez lograda el objetivo, los desecharon.) Los resultados de la consulta pueden compararse a un encuentro de vecinos para jugar cartas, en el cual uno dice: «Les hice trampa pero les gané». Entonces los participantes deciden que ése es el que debe representarlos. Por eso se exige respeto para el pueblo colombiano porque queda la apariencia, incluso ante el mundo, de que les preguntaron si quieren que el país cambie y dijeron que no, que les gusta el juego sucio, la vida sucia y la guerra sucia. Ese es el mundo que no se quiere. Se buscar construir una nación y una sociedad con valores y virtuosas como proclamaba el Libertador. 

 Que no se olviden que seis millones cuatrocientos mil votos representan apenas el 13% de la población colombiana; que el abstencionismo fue del 63% que son la mayoría del constituyente primario, que no se pronunció.

Plinio Apuleyo es de esos escritores a quienes no les tiembla la mano para olvidarse del humanismo; así como tampoco les ha temblado la motosierra a sus secuaces. Este es un proceso de paz en el que los campesinos luchan por su vida y los ricos por sus propiedades. En los cambios que se solicitan a los acuerdos no se incluye la reparación a las víctimas, pero sí la conservación de la posesión de la tierra para aquellos, que como buenos reducidores, las compraron de “buena fe”. Se  les recuerda a estos señores que a los pobres se les dice que el desconocimiento de la ley, no los exime de su cumplimiento y comparecencia ante la justicia, lo cual es también válido en este caso.

 En su libro “Años de fuga”, Apuleyo Mendoza, toma prestada la lucha revolucionaria del pueblo colombiano y la usa para salir del anonimato, a partir de relatos que le contaron exiliados de una de las insurgencias del país. Como mínimo debía compartir sus ganancias con las víctimas que le inspiraron.

 Plinio Apuleyo es de esos intelectualicitos que se tienen que parar sobre el trabajo revolucionario de la izquierda para poder alcanzar una altura que nunca hubieran logrado.

 Es de esperar que no siga descuartizando a la opinión colombiana con sus malolientes notas periodísticas escritas con tinta ensangrentada.

Aparatoso accidente sufre plominente político colombiano

 Un famoso político sufrió un aparatoso accidente cuando viajaba por una de las quebradas carreteras 4G colombianas, acompañado por varios de sus más cercanos amigos. Para fortuna del país, todos resultaron ilesos, casi impunes, apenas con contusiones, sólo unos presentaban heridas leves, gracias a la protección de su inmunidad.

 El conocido político que se desplazaba conservando siempre la derecha, sufrió un volcamiento quedando su vehículo recostado a la derecha, de una forma tan espectacular que las llantas derechas quedaron hacia arriba; el hecho ocurrió cuando uno de sus antiguos amigos, al que creía que lo seguía por el camino, no sabe cómo y en qué momento se le atravesó de frente, viniendo desde la izquierda. Usaba una máscara del Santo, el famoso luchador mejicano y venía acompañado de un tipo barbudo, con un apodo ruso que no quiso recordar, quien viajaba en la parte izquierda del vehículo; este se bajó tendiéndole amistosamente la mano izquierda para sacarlo del embrollo, pero que rechazó argumentando que El había salido sólo de situaciones peores.

 Uno de los amigos que lo acompañaba, que por tener un defecto en la mano izquierda El lo llamaba cariñosamente  “el mancuso”, fue quien le tendió la mano ensangrentada, la que aceptó dichoso.

 Luego apareció un agente calvo, que se veía en el monte alegre, queriéndole ponerle un parte por que no respetaba las leyes -de tránsito-; pero se alteró. Sus amigos trataban de sujetarlo desde su parte derecha que era su lado más fuerte. Cuando se calmó y le pidieron el número de la cédula dijo que era “doble cero, doble cero, doble cero, 082 de Salgar Antioquia, vereda las cavernas.” Inmediatamente respondió uno de sus amigos que viajaba en la parte trasera:

 -¿Me llamabas?-

– Por ahora no, hijito; gracias por tus servicios- le contestó

 Una paloma -esta sí blanca- que se acercó a coger una rama de olivo con su pico, al levantar vuelo le dejó un oloroso recuerdo en su hombro derecho, incidente que lo volvió a alterar; continuó gritando y que se había pasado un semáforo por que El no se arrodillaba ni paraba ante nada de rojo; le dijo: “usted no sabe quien soy yo, le doy en la cara marica.” Fue en ese preciso instante cuando apareció un uniformado alto, de bigote quien dijo ser el director de la policía, que se encontraba haciendo trabajo con la comunidad, de su anillo de seguridad acompañado.

 Este dijo que venía siguiendo el vehículo del político sin perderle de vista la parte trasera, disfrutando del paisaje, pues era muy meticuloso cuando se ubicaba por la retaguardia, tal como había enseñado y practicado con todo el cuerpo policial. Del anillo de seguridad resaltaban unos jóvenes altos, con unos bíceps que envidiaría cualquier estriper, tocados de un delicado uniforme, de cuero negro, finamente abullonado, diseñado por Chanel, que como si estuvieran disfrazados, les daba una apariencia de masculinidad, olorosos a una tierna fragancia de rosas, perfume que usaban con delicadeza para que sus espinas no fueran a dañar su suave y costoso traje made in usa. La única derrota en toda su historia, se la propinaron unos llaneros a caballo que les quitaron su dotación, las usaron, se las dejaron sudorosas oliendo a macho. (semoviente masculino)

 Cuando uno de los campesinos de la región, vestido de ruana, quiso aproximarse por la izquierda para colaborar, esos uniformados formaron al instante un piquete blandiendo con pasión sus bastones de mando. Luego saltó la bronca, cayó la policía y en un charco de sangre al malevo encontraron, herido mortalmente, rebelde en su agonía, todo pasconiado como un colador, pero con las botas pantaneras, un uniforme camuflado y una toalla en el hombro, completamente intactos. A su lado una vieja y limpia carabina san Cristóbal, que llevaba años sin ser disparada.

 El director preguntó por su radio, si eso era falso.

-positivo- le contestó una voz, al otro lado.

 En ese momento, desde los matorrales, empezó a gritarles una mujer indígena del Cauca: “yo soy la María, María, no ando con razones, razones y llevo en mi cuenta y a cuentas, cinco batallones”. Esto hizo sonrojar y suspirar al director policial; pues había mandado a que la rastrearan, pero los perros no habían podido localizarla, como si se hubiera tenido que desplazar a marchas forzadas o metido bajo tierra. Lo cierto es que su familia nunca volvió a saber de ella, se supo después. El gobierno les especuló que se había ido para Singapur en un negocio de trata de blancas; algo que sus parientes no aceptaron argumentando que ella era del color de su raza, que eran los dueños nativos de todas las tierras, pero que no tenían título de propiedad cuando llegó un tipo italo-español en 1492. (Bueno, es un cuento que todo el mundo se sabe como para repetirlo en este corto reportaje; son como 524 años de prehistoria y no hay espacio para tanto detalle-nota del director)

 Además de caballistas, ganaderos y hacendados, los medios comenzaron a llegar por montones, entre ellos una arrogante periodista española, quien decía que la derecha era manejar la escena usando la técnica para 4G, sacar editoriales, fotos, extras radiales, emisiones televisivas de respaldo al político y hacer votos por su Salud. Con photo shop, la imagen del campesino fue replicada en diversas posiciones, para mostrar lo cruento del combate; que se dijo era un atentado contra el político, ejecutado en coordinación por quienes viajaban en el carro de la izquierda; tal como se informó a todos los noticieros y agencias de prensa internacionales.

 Los que lo acompañaban en el vehículo, dijeron que el accidente se originó cuando el político se alteró al oír noticias de Venezuela donde se decía que aumentaban los precios del petróleo e intervenían el contrabando de combustibles y de alimentos. Sus amigos le decían que se concentrara en las tierras de la carretera, pero vociferaba incontroladamente contra sus aliados de la oposición venezolana, llamándolos ineptos, que no eran capaces de picar ni un Maduro, ni de cortar un Cabello, tal como les había enseñado y colaborado con enviados plenipotenciarios.

 Fue así como empezó a golpear el volante con la mano derecha perdiendo el control. Todos comentaban que era una muestra de que todos lo males que ocurrían en Colombia estaban relacionados con el kirchnerismo, Luguismo, Lulismo, Dilmismo, Evoismo, Correísmo, Orteguismo, Francisquismo, Latinoamericanismo, africanismo, Rusismo, Chinismo, Iranismo, Coreismo, castro-chavismo internacional, argumentos que el político repetía y repetía y repetía y repetía en los medios escritos, de radio, televisión, vía web, whatsapp, fir_matones, etc., que lo entrevistaban en el lugar y en cualquier otro.

 Pero su amigo ordoñes, le decía que no fuera terco, que todo ocurría por no asistir a las misas en latín, tal como él procuraba recomendarle; idioma en el que comenzó a rezar y esto como que surtió efecto, pues a lo lejos empezó a oírse el ulular de las sirenas de los vehículos de emergencia, que lógicamente no podían ser de ninguna EPS, dada su respuesta rápida y diligente. Cuando los bomberos se bajaron con las motosierras made in usa en la mano, para cortar la maleza, al ver estos efectivos, prácticos y multifuncionales artefactos, el político sonrió y descansó. Se recostó en el regazo derecho de la periodista española y se durmió plácidamente, pero sin mostrar un aspecto pacífico.

 Su amigo pretelt, se quedó con parte de la tierra que había resultado abandonada inexplicablemente dentro del vehículo; dijo que era apenas como souvenir. En la silla de atrás, recostado hacia el lado derecho y aún sonriente, quedó olvidado su muñeco Zulu -fabricado en Pensilvania, Caldas- con el que daba sus funciones de ventrílocuo.

La ideología de la razón

Por: Ricardo Robledo

Un domingo llegaron a mi casa, los promotores de una religión; me dijeron que iban a llevarme la verdad, cosa que me alegró mucho; pero esa terrible costumbre que nos deja la formación de ingeniero, me llevó a poner las cosas en términos mensurables. Por tanto, la pregunta que siguió, fue:

 -¿La verdad de qué?

-De la palabra de Dios- fue la respuesta.

 -Entonces los miles de millones de personas, que profesan otras confesiones, ¿no tienen la verdad? ¿los que practican el sintoismo, el hinduismo, el budismo, el naturalismo, el islamismo, el catolicismo, están equivocados y la verdad la tiene sólo usted?

 Creo que estas personas se habrían ganado mi respeto si de entrada hubieran preguntado: -¿Quiere que le hable de mis creencias religiosas?. Me parece más adecuado.

 No pretendo atacar ninguna religión; sólo traigo esta anécdota para introducir el tema que quiero dejar para el debate. Una de las tesis que desarrollan algunos pensadores alrededor del Pensamiento Complejo es que el proyecto epistemológico cartesiano es el proyecto epistemológico del capitalismo. Renato Descartes no tiene la culpa de lo que se va a plantear aquí; tampoco se busca concluir que estaba equivocado. Más claro lo dijo él en la sentencia que fijó su papel histórico: “pienso luego existo”, fundamento del racionalismo occidental

.Es importante hablar así del proyecto epistemológico cartesiano porque es el que te metieron en la escuela, en la familia, en la forma de conocer de tu sociedad, tanto a los de derecha como a los de izquierda. El título completo de la famosa obra que conocemos como “El discurso del método” es “Discurso sobre el método que ha de seguir la razón para buscar la verdad en las ciencias”. Todo bien hasta ahí.

 A partir de ahí se impone un discurso positivista en el que desaparece el ser humano como sujeto conocedor de las cosas. Es decir, el pensamiento siempre conduce a la “verdad”, no se equivoca ni corresponde a particularidades del que en ese momento razona. En el decir de Edgar Morin, el sujeto vicia la interpretación de la realidad. No se quiere decir que no existan certezas.

Las ideas dominantes en una época son las ideas de la clase dominante, con lo que surgen problemas cuando la ideología se convierte en verdad, cuando el poder económico y la autoridad se confunden con ésta. En Colombia, por ejemplo, es cierto que se presentaron falsos positivos y que son crímenes de lesa humanidad; no obstante, los responsables logran la aprobación social y obtienen la favorabilidad de  los votantes. ¿Entonces de qué sirve la “verdad”?

 Los razonamientos carecen de sentido sino tienen relación con el mundo real. Todos estos comentarios sobre el conocimiento vienen muy al caso – y es su propósito principal – con respecto a los resultados del reciente plebiscito en Colombia, en el que cada uno de los bandos del No o del SI, se explican la posición contraria en razón de la “imbecilidad” del otro. Carecen de sentido y son infructuosos las discusiones así planteadas.

 Lo que normalmente se ven son seres humanos atrapados dentro de ellos mismos, víctimas de las definiciones que les ha establecido el entorno social. Seres atormentados deseos de poseer la verdad que les de la razón para que les valide sus acciones contra el otro, temerosos de que el mundo cambie por que esto quita la seguridad del pasado y obliga a pensar en nuevas formas que les permitan vivir una situación diferente, con todo lo que ello implica. O sea, que en el conocimiento de la realidad están presentes los intereses individuales.

 Esto se aprecia también en los analistas políticos cuando “muy objetivamente” sopesan tres posibles alternativas, entre las cuales ven como “más viable” la que se ajusta a sus concepciones, creencias e intereses particulares. Esto es muy lógico, si la selección de fútbol de mi país se enfrenta a otro equipo, la mejor opción es que gane mi país. Lo normal es que nadie se plantee lo contrario.

 O sea que en el conocer están presentes las concepciones, los intereses, las creencias, los temores, los deseos, las condiciones sicológicas del ser humano, no la verdad que dará la razón. La verdad no es tampoco una suma de verdades, ni una mayoría de verdades. Decía el Mago de Otraparte: “Yo no hablo de la verdad, yo hablo de mi verdad”.

 Y el Maestro González también decía en sus “Arengas políticas” (Se espera que conduzcan a las respectivas reflexiones):

 “Política: es la faena de gestar una patria donde sea bueno estar vivo”

 “¡Qué bueno es tocar y oler en una patria!”

 Lo que se desea es que alguien se cuestione cuál es realmente la mejor opción para el país como universalidad de sujetos. O las mejores opciones. No tiene porqué ser una sola.

 Cuando alguien se aferra a la verdad y a la razón es porque a lo que se aferra realmente es a sus intereses. Todo se enjuicia desde un punto de referencia previamente definido y forjado por la vivencia personal en el entorno social.

 Una forma de empezar a crear un nuevo proyecto epistemológico es entender que el ser humano se relaciona de múltiples formas con el entorno que lo rodea; de esta forma será posible mover los puntos de referencia, para no tanto como asumir la posición del otro, pero sí para aceptarlo, comprenderlo y respetarlo. Esa es una raíz de la democracia.

Octubre 12 de 2016

Coletazos del huracán Mathew y del paramilitarismo facilitaron la mayoría al “no”

Una orquesta tan tradicional que te hará llorar

Tal como estaba programado y ampliamente promovido y esperado por los espectadores, se cumplió la presentación de la Banda del conservatorio de AUC, por sus siglas en Inglés (American University Conservatory), la cual fue anunciada muy ceremoniosamente por un tipo que hace unos editoriales radiales, dueño de una nariz prominente que le da un hablado muy nasal, que es el que le define su único carácter intelectual; pero con una voz tan convencida y sobradora que cualquier ingenuo puede hasta tragarse el cuento. Fue anunciando el repertorio escogido para esa noche de gala a la que asistía lo más granado de la sociedad colombiana. Explicaba en detalle cada pieza que fue interpretada; aportes que fielmente se reproducen en este reportaje.

Algo particular de esta selección de maestros es que todos tocaban sus instrumentos con la derecha. Se especuló entre los asistentes que si algún músico tocaba con la izquierda era borrado de inmediato de las listas musicales y del mapa de la orquesta en todo el territorio nacional.

Algunos interpretaban tan bien que al ser requeridos para una presentación en la fiscalía, viajaban cautelosamente a Miami en busca de mejores oportunidades; pues, allí están más cotizados este tipo de artistas. Prefieren no cantar en esa institución colombiana -ni siquiera participar en arreglos.

Como era de esperarse iniciaron el concierto para delinquir –nombre que escogió para la ocasión, el excéntrico director ordoñes- con el himno del centro que democráticamente pensaban imponer como himno nacional. Comentaba el presentador que algunos decidieron que esto debería ser sometido a un plebiscito, lo que hizo que los seguidores de la orquesta se acaloraran; entonces empezaron a discutir si debían votar por el Sí o por el No, lo que creó una gran confusión entre la población y no se pudo decidir nada. Entonces dijeron que lo definiera el congreso nacional, quienes se reunieron por costosas comisiones, que discutieron durante un año de magistral jurisprudencia y al final legislaron para que nada cambiara; luego convocaron a otro año de debates para sacar conclusiones, en las que se establecía que el período legislativo había sido muy efectivo y exitoso; y así acordaron un nuevo año de reuniones para analizar el contenido de las conclusiones.

Continuaron con “La última lágrima”, letra y música, en ritmo de camioneta, del Cr Mendieta.

Siguieron con su famosa su marcha “contra el castro-chavismo internacional,” pieza con una cadencia propia muy repetida. Además del joropo: “Tumbando a Maduro” que se desarrolla en doce pasos en un video de tecnología 4G. En la que se relatan los sabotajes y acciones encubiertas de unos gobernantes latinoamericanos que sienten envidia de un vecino que soberanamente siembra lo que quiere –hasta conciencia- en sus tierras, en las que cultiva plátanos y demás productos para alimentar a su pueblo; toman injerencia, así, en los asuntos internos de su vecino al que tratan de “hermano”. Es la misma temática la del pasaje llanero “Que caiga Cabello”, solo que además de los alimentos, le esconden los medicamentos queriendo que se le caiga el pelo. A pesar de no ser de atractivo contenido, son repetidas, mañana, tarde y noche, en los medios colombianos e internacionales como canción del día.

Así se fue desarrollando la presentación, con estas otras interpretaciones:
“Las siete bases,” en ritmo de bambuco en un sentido honor a la soberanía nacional.

“Que me gobierne un delfín”, pasillo fiestero que recrea las festividades populares al exaltar el donaire, gracia e inteligencia de estos especiales animales que, según los mitos, son personas encantadas (¿y encantadoras?); son folclóricas y famosas porque los ciudadanos de a pié, luchan por que alguno de estos se reencauche para que los gobierne; alcanzado el propósito, se emborrachan eufóricos con el triunfo de estas celebridades. Es de las fiestas más repetidas y celebradas en el país, que se acompañan con muestras de la gastronomía nacional, con tamales incluidos.

La marcha rusa “Timochenko en llamas”, sin mayores comentarios por la explícita claridad de su contenido y propósitos de los autores.

El canto gregoriano “Santos”, en el que se destaca el falsete de sus intérpretes.

“Morelli se desvía hacia Italia”, canzoneta, en la que una colombiana tiene que salir rápidamente de su país y luego le pide a sus padres que incrementen los impuestos para poder pagar los costosos arriendos en euros

El “Anti LGBTIQ”, extraña pieza con canto en latín del magistral ordóñes, que estuvo fuera de emisión por que él la tuvo suspendida por 15 años.

La canción aguardientera “Salud, Hernández” en la que tres amigos brindan luego de haberse extraviado inexplicablemente y vuelto a encontrar al salir de un peligroso sector.

“Habitante del Bronx” de E. Peñalosa, jazz en el que se resalta el buen gusto y clase de su creador, maestro y doctor en música.

“Miami me espera”: Espectacular fuga en la que unos díscolos muchachos comienzan a hacer bromas en el agro, de tanto peso que tienen que salir para La Florida, en donde tienen el ingreso seguro, a pesar de ser latinos. La obra se presta para la improvisación de los intérpretes, con tanta libertad que ni el director ordoñes procura llamarlos al orden. Al final, como los acompaña la suerte de buenos negociantes, terminan administrando una pujante y solicitada agencia de viajes, como si fueran los reyes midas que convierten cualquier terreno en una prometedora zona franca.

“El Polo derretido”; música carranguera de gran acogida en las éiltes capitalinas, en el que se relata cómo unos muchachos arman un partido de fútbol y meten en la nómina a todo gamín que pasa; luego cae un rayo y funde la iluminación de la cancha, quedándose a oscuras -a pesar de que la noche era Clara- sin saber qué hacer y sin poder jugar; se dividen, más que un óvulo recién fecundado y luego pelean entre sí, como pichones de garceta que picotean a sus hermanos hasta echarlos del nido. Lo que lleva a risas a los oyentes encopetados. (Y demás que a algunos suspicaces lectores, también.)

“Petro y sus basuras” ritmo de lamento vallenato que con ironía se refiere al drama de un burgomaestre costeño y su gabinete, que ingenuamente quieren gobernar a la clase alta bogotana. (¡¡Ay hombe!!)

“Panamá papers” (D.R.A.) pieza que es considerada un plagio de “Panama Me tombe” canción cuya traducción correcta sería: “Se me cayó el Panamá”, dicen algunos; es cierto que sí se aprecia el mismo tumbao en ambas composiciones; se dice que la original es del folclore haitiano; aunque de la primera –se diría correctamente de la falsa- apenas comienza a filtrarse su composición.

El bolero antillano “Dieciocho años sin Piedad”, de A Ordóñez y arreglos de AU Vélez, que recuerda las luchas de los afrodescendientes buscando su identidad y de cómo les ha tocado enfrentar la discriminación, como lo alude su título, que se personifica en una morena sobre la que se enfilan los más crueles señalamientos de la sociedad.

La habanera “Que no cae el ba´budo.”. Estribillo que se repite con todo el sabó del Caribe, en una canción que cuenta las peripecias de un pescador que enfrenta todo tipo de dificultades y bloqueos, pero que canta libre en el mar de las Antillas.

La zamba “Dilma en el piso” que describe un drama en el que un corrupto senador inicia un juicio contra la presidenta democráticamente electa y la arrastra por el suelo en la danza, significando con ello el estado de las instituciones del coloso suramericano, mientras en el fondo, “el pueblo grita gol.”

El tango “Saquemos a Cristina” que destaca el baile en el que invitan a una chica a una fiesta y en el que los danzantes salen de la oscuridad y exponen todo el talento a sus anchas.

El tango “Mujica está loco” con el sesgo uruguayo y el discreto encanto de la sensatez con la burguesía porteña y occidental.

El carnavalito “Evo sin opción” que relata la denodada lucha de un gobernante indígena buscando una salida al mar, acción en la que los enemigos piensan infructuosamente que al impedir su reelección iban a parar los deseos libertarios de su pueblo.

“Gabo en el infierno” de MF Cabal, contradanza con poca gracia y sin contenido. Pero con el que se han casado algunos colombianos.

El pasodoble romántico “Amando a Rajoy y al rey”, terrible drama en el que se involucran expresidentes latinoamericanos tratando de definir a quien escoger como su ídolo.

“Los hijos de Putin” en ritmo de la picaresca decembrina.

“Apaguemos a RT y a Telesur” de M. Macri, que describe las acciones de un obtuso tirano que pretende ahorrar energía y deja a su pueblo en la oscuridad; pieza del folclore porteño que hace llorar a muchos latinoamericanos.

Terminada la presentación, primero salieron los más elegantes asistentes, vestidos de corbata negra, algunos montados en sus caballos de paso fino, tomando café sin derramar ni una gota y acompañados de tiesas y provocativas amazonas.

Por la puerta de atrás, abandonan el recinto los de las últimas filas, que se ganaron las entradas respondiendo preguntas en programas radiales, vestidos con camisetas de propagandas, pantalones vaqueros y tenis de segunda comprados en algún San Andrecito; corrían presurosos para hacer calle de honor a los caballistas y saludar eufóricos a sus amos haciendo ostentación; se quedaron a la espera de que terminara el desfile, para reciclar el estiércol de los caballos y los desechos de botellas de Whiskey, de plástico, vasos, cartones, y empaques de papitas de limón, los cuales recogían de manera muy ecológica y eficiente para venderles a sus patrones al exorbitante precio de 20 pesos la tonelada. Olvidados en la oscuridad, quedaron atrás, tirando de sus carretillas una noche más.

Por: hp

Acerca de los comentarios sobre la impunidad en los acuerdos de paz

Por: Ricardo Robledo

Ya se conocen amenazas de muerte a impulsores de la campaña por el SI al plebiscito por la paz; no se sabe de denuncias similares a los promotores del No. ¿Porqué en caso si y porqué en el otro no? Estas situaciones, tienen algo de lógica; aquellos que trabajan por la paz no pueden incluir a la violencia en sus planes; pues, esto sería completamente contradictorio e inconsecuente; por el otro lado, sí sería de esperar que los que se oponen a la paz, tengan en su presupuesto el uso de la violencia; es apenas obvio y coherente.

Entonces quedará claro quienes son los que han mantenido al país en la violencia y la han ejercido sin contemplaciones ni restricciones, éticas, morales o humanas. Degradante estado social que los sectores de derecha quieren que se prolongue en el territorio colombiano y regional.

La guerra y la paz, al igual que el empleo y el desempleo, son el resultado de decisiones que toman algunos seres humanos. Poco se gana por la paz o por el pleno empleo, si no existe la voluntad favorable de aquellos que toman las decisiones. La paz no es un debate es una tarea a la que todos debemos aportar. No es un resultado del azar ni es un juego del destino. Para lograrla en Colombia, se necesita la voluntad de todos las partes que confluyen en nuestra particularidad social.

A futuro, surgen muchos interrogantes ante el proceso de paz; uno es si la oligarquía, acostumbrada a la manipulación y a las maquinarias electorales, sí irá a respetar el libre ejercicio de las urnas y su resultado. ¿Se volverán demócratas? Este es un punto clave para el avance civilizatorio en Colombia; se espera que no se mantengan cerradas las posibilidades de modernizar el pensamiento social sobre bases reales y objetivas, en donde se reconozca la necesidad de la lucha por la democratización y la amplia participación ciudadana para enfrentar los retos que trae el Siglo XXI, principalmente en sus perspectivas humanas y ambientales de defensa de la vida en el planeta.

Acerca del debate que se tiene con respecto a la pretendida impunidad presente en los acuerdos de paz, es bueno tener presente que no se puede pensar que en una guerra, sólo los de un bando matan y cometen desmanes. Las guerras siempre tienden a lo peor. Se generan controversias interpretativas, por que las normas políticas ya existentes, permiten clasificar a las muertes de seres humanos en “oficiales” e “ilegales”. También se habla de armas convencionales y no convencionales. Por esto, para matar son válidas las bombas atómicas, la bombas racimo, los misiles inteligentes, los drones; les está permitido producir dolor “en la oficialidad”; son ilegales el arco y la flecha, las pipetas de gas, las trampas de bambú, porque, al parecer, no matan de acuerdo con las “especificaciones técnicas”.

Así fue como la tripulación del Enola Gay, se llenó de gloria el 6 de agosto de 1945; dieron un gran paso para la ciencia: en un solo acto de guerra, literalmente evaporaron a más de 166.000 personas de la población civil (entiéndase bien: no combatientes). Quizás el mayor crimen de guerra en la historia de la humanidad. No se conoce de condenados por tales hechos; todo lo contrario: los tripulantes fueron declarados héroes.

Las amenazas a impulsores de la campaña por el SI, muestran que la plaza pública sigue siendo peligrosa. Ya no queda tan fácil hacerle un falso positivo a un campesino por que ¿Si no hay guerrilla, cómo lo van a vestir de guerrillero? Pero aún así, la guerra contra los luchadores populares continúa. La líder indígena Cecilia Coicue fue asesinada a puñaladas en la vereda la Cominera de Corinto, Cauca, el pasado 6 de septiembre; su delito: Ser propietaria de un predio en el que está proyectada la ubicación de un Punto Transitorio de Normalización en el. marco de los acuerdos de paz que se adelantan en la Habana. Era integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos de la Zona de Reservas Campesinas del municipio de Corinto, de Marcha Patriótica, así como de otras instancias gremiales.

Se espera que la participación de la ONU en proceso de paz, no se limite a informar que “existen muy claras evidencias de que los desmovilizados fueron asesinados y desaparecidos por grupos de extrema derecha”. Esos informes ya los conocemos –como es el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Comentario adicional: Terminada esta nota, se conoce de la salida de Alejandro Ordóñez de la Procuraduría General de la Nación; en su discurso dijo que su salida era el primer punto de la materialización de los acuerdos de la Habana. Hasta donde se ha leído, esto no aparece en ninguna parte de los contenidos. Discurso incendiario e irresponsable que hace ver como real la existencia de una agenda oculta para el proceso de paz. Sobre esta base de agendas ocultas -como es la costumbre en la política que ha practicado Ordóñez- no se puede construir un nuevo país. Su arrogancia le hace ver que en la Habana se gastaron cuatro años programando su salida; así de grande se ve a si mismo. También quiere dejar en la opinión pública la idea de que es víctima de una decisión política y nunca legal y constitucional, como si lo fue lo concluido por el Consejo de Estado. Es lamentable que en funcionarios tan enceguecidos por el odio, como Ordóñez, se descargue la responsabilidad de vigilar el accionar de los entes gubernamentales.

Septiembre 8 de 2016

Acerca de la inconstitucionalidad del proceso de paz

Por: Ricardo Robledo

No se puede pensar que exista una constitución de validez eterna, sagrada-creada por los dioses- o establecida por una ley de la naturaleza que la hace inmutable. Todo lo que el ser humano crea es un producto de su desarrollo cultural. Toda constitución corresponde a unos intereses de validez temporal en un momento histórico.
Lo tradicional es lo que se asume como “normal” en una sociedad y eso lleva a algunos a pensar que es la forma en que ésta debe funcionar por siempre. No tienen en cuenta que precisamente con el desarrollo social de la humanidad se van cuestionando las estructuras del pasado histórico.
Toda persona, exactamente por su construcción cultural, asume como suyos unos valores y creencias en los que se ha formado y que son los que le permiten vivir y desenvolverse en un medio social; valores que generalmente corresponden con su estilo de vida y clase social, que es lo que comúnmente se ha resumido en la conocida sentencia de que “el ser social determina la conciencia social”. No existe pues una verdad o una razón que justifiquen la descalificación, la persecución, la agresión y la muerte de aquellos que piensen diferente.
En el caso del debate acerca de la “constitucionalidad” del proceso de paz en Colombia, lo que está en discusión no es el derecho que tienen las personas a fijar opiniones de acuerdo con sus intereses, creencias o valores, sean de izquierda o de derecha, sino las interpretaciones que desde esas posiciones se hacen acerca de los acuerdos ya aceptados por los asociados, establecidos en lo que se conoce como un “Contrato Social” y que se expresa en normas y leyes que se registran en una constitución.
Es importante no perder de vista el carácter social de una constitución, que es el que debe facilitar, permitir y garantizar la sana convivencia de los ciudadanos a los que cobija. No puede pues corresponder a intereses particulares. Esa debe ser la esencia de la sociedad humana en lo que respecta a la modernidad y de validez general. No se va a cuestionar en estas notas, si realmente se le deforma y utiliza en beneficios de individuos o de castas.
No existe pues un definir científico que fije lo constitucional. Son acuerdos históricos entre los seres humanos y de validez para un periodo de tiempo. El carácter clasista de la aplicación “normal” de la legislación, se hace evidente con una simple interpretación que establece que si un rico ataca a un pobre, es justicia; si el pobre se defiende, es violencia; si el pobre ataca al rico, es delincuencia; si el rico se defiende, es derecho constitucional. Por esto es que en el lenguaje popular se dice que “la ley es para los de ruana”.
El profesor Fernando Lopes Alves en su libro “El origen del estado y la democracia en América Latina” cuando estudia el caso colombiano, comenta que en el Siglo XIX, se presentaron 8 guerras y 50 levantamientos; es decir, casi un conflicto cada dos años. Hechos de sangre, ya perdidos y lejanos en la historia, que no dejan conocer de cerca el dolor de las víctimas ¿Es esa la constitución que algunos dicen defender?
El país abre el Siglo XX, con la “Guerra de los Mil días”, sigue con las revueltas y separación de Panamá; la matanza de los sastres; la masacre de los bananeras; la persecución al movimiento indígena liderado por Quintín Lame; el asesinato de Uribe Uribe; la muerte de gaitanistas; el asesinato de Gaitán, el periodo de la violencia; la inserción sumisa en la guerra fría y sus políticas contrainsurgentes de oposición a la liberación nacional; la lucha revolucionaria de las guerrillas; la violencia del narcotráfico; las horrendas masacres de los últimos treinta años. ¿Es esa constitución –que no nos ha permitido vivir en paz ni integrarnos como ciudadanos- la que algunos dicen defender?
Una constitución es fundamental para las sociedades surgidas en la modernidad; es bueno considerar si los valores de igualdad, libertad y fraternidad, han existido en Colombia y cómo se han vivido los conceptos de nación, democracia y ciudadano. Por estas razones justas, históricas y necesarias es que queremos una Constitución que nos facilite, nos permita y nos garantice vivir en paz, que nos lleve a integrarnos como ciudadanos en la construcción del país que nos merecemos nosotros y las generaciones futuras. Por eso decimos Si a la Paz.

La historia se repite
Ante la oposición de sectores de derecha al proceso de paz, muy al caso vienen estos extractos del informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, presentado en el libro: “Conflicto Social y Rebelión Armada en Colombia”:
“Laureano Gómez declaró la abstención electoral -que llamó ”purificadora”- aduciendo que la violencia impedía el sufragio conservador, y no participó en las elecciones de 1933, en las que ganó su amigo Alfonso López. Laureano llamó a “hacer invivible la República Liberal”…”
“A medida que los programas de la Revolución en Marcha avanzaban. Laureano atacaba desde El Siglo, en la plaza pública o por radio, con embestidas furibundas, certeras, contundentes, al liberalismo y al comunismo –que identificaba como un solo cuerpo-. Las reformas de López, en particular las constitucionales, levantaron ampolla, no sólo en los conservadores sino entre liberales y sobre todo en la jerarquía eclesiástica, terratenientes y empresarios, industriales, comerciantes….Asustaba a los ricos con el fantasma del comunismo; a los políticos, con la falsificación de cédulas, y a la iglesia con el ateísmo, el protestantismo y la masonería”. (Pag 157)
(Comentario: Colombia no se volvió comunista con esas reformas constitucionales. Hoy, Uribe asusta a la sociedad con el Castro-chavismo internacional y con la entrega del país a las FARC. A propósito ¿Qué quiere decir eso? ¿Cómo se entrega un país a las FARC? )

“Tres años después, cuando López se presentó como sucesor de Santos, El Liberal tituló: “El hijo de Laureano Gómez ofrece dar muerte al candidato liberal”. La “acción intrépida” tomaba fuerza en un grupo de 30 jóvenes conservadores organizados como falange que prometían, según Alvaro Gómez Hurtado, cumplir las órdenes de su padre aun a costa de su propia vida. El artículo del Liberal decía: “Se recuerda que el señor Laureano Gómez en el Senado anunció que el conservatismo optaría por la guerra civil o por el atentado personal” en caso de que López fuera elegido. La doctrina del atentado personal y de la legítima defensa que promulgó Laureano fue la matriz de la política conservadora durante la Restauración Conservadora (1946-1953). Quien resultó asesinado no fue López sino Gaitán, que sin duda habría derrotado a Ospina o a cualquier conservador. Los conservadores llevaron a la práctica las intenciones que Gómez atribuía al liberalismo: apartar a los liberales de las urnas por medio del terror.” (Pag. 161)
(Comentario: Sí existen personajes que realizan todo tipo de actos legales y encubiertos para lograr sus objetivos políticos. Con estas acciones no han dejado democratizar al país. Todo, supuestamente, en defensa de la constitución, la patria, los valores, la moral. Colombia es un país que parece que no avanza en la historia ni en lo social; todavía en pleno Siglo XXI, hay quienes optan por la guerra, asustan a la ciudadanía con argumentos superficiales y aun así, adquieren adeptos por miles.)

Agosto 31 de 2016

El próximo Dalai Lama, sería colombiano

Por : Ricardo Robledo

En el marco del encuentro del foro económico mundial celebrado en Medellín, entre el 16 y el 17 de junio de 2016, se contó con la presencia del Dalai Lama, título que en el lenguaje tibetano significa “Madre de la Tierra”, “Océano de Sabiduría” o “maestro reencarnado”, quien mostró su interés por los avances acerca del proceso de paz en Colombia.

Fue de inmediato abordado por los impulsores del fir_matón, entre las cuales se encontraba su figura central, quien expresó al maestro tibetano su gran amor por la tierra. Al oír esta milagrosa palabra, el magistrado pretelt despertó y dijo que él cuidaría todo lo que fuera tierras.

Los entrevistados dijeron a este medio que el Dalai Lama había quedado muy impresionado por sus políticas para CONVIVIR en el todo el país; así como los esfuerzos por la salud en Colombia con el impulso que dieron a las EPS y por prolongar la vida de los trabajadores, como lo muestran las denodadas acciones para extender la edad de jubilación.

También expresaron que se fue impresionado por su labor en todo el territorio nacional de enterrar a los muertos, tirarlos a los ríos o desaparecerlos en improvisados hornos crematorios, lo que indicaba su compromiso con el humanismo al evitar que estos cuerpos que, albergaron sagradas vidas, quedaran a la intemperie.

El líder del equipo colombiano dijo que ordóñes-santo hombre- le había ayudado mucho; pues, mientras el maestro tibetano repetía unos mantras, aquel le soltó unos latinajos que le dijeron que eran unos mantras antiabortivos que querían conservar la vida (Oportunos como buenos paisas). Manifestó además, que así como a algunos los postulan al premio Nobel de la Paz, por menos servicios a la patria, ¿por qué El no podría ofrecerse para reemplazar al Dalai Lama?

– Ahí fue cuando se nos ocurrió lanzarnos a la resistencia civil y poner en huelga de hambre a algunos sectores de güebombianos seguidores- expresó de forma cabal.

Igualmente le mostraron en su grupo a una paloma, aunque no blanca, pero sí de gran valencia y abolengo; así como otros animales que protegían como pájaros, águilas negras, perico, huidizas loras, sapos, micos, macacos, lagartos, perezosos, camaleones y algunos depredadores y carroñeros.

Que cuando les preguntó por la escombrera, ellos entendieron que era un halago para su jefe; pues, tal vez quiso decir que era una lumbrera y había cometido un error de traducción de una lengua tan difícil y lejana.

Finamente dijeron que el gran maestro tibetano se alejó lloroso, tal vez impresionado por todos los esfuerzos que hacían por la patria o resentido en el subconsciente, al saber que podía haber personas superiores a él en sus posiciones humanistas.

Fieles a su costumbre, se alejaron mientras repetían unos mantras contra Venezuela, Maduro y el castro-chavismo internacional.

Por : Ricardo Robledo (Junio 18 de 2017)

Los alienantes medios de comunicación imponen la información a manera de moda

Por : Ricardo Robledo

Hablar en contra del proceso de paz en Colombia y sus circunstancias, está de moda. En las clases medias y bajas, eso crea la sensación de tener status. El mostrar preocupación por el supuesto riesgo que pueden correr las grandes propiedades, parece colocar a las personas al mismo nivel de los potentados; es una muestra de poderío económico y social. Pero estar de lado del patrón, es también una forma ingenua de ignorar la sumisión; es el pensamiento sometido que, paradójicamente, lleva a concluir que “en mi libertad soberana acepto obedecer”. Es la expresión de la manipulación al extremo, la alienación hecha carne; pues, una persona está alienada cuando no se pertenece a sí misma. Así se confirma que las ideas dominantes en una sociedad, son las de la clase dominante. Como dice el dicho: “la ideología del patrón reside bajo la gorra del obrero”.

Igual ocurre con el rechazo a los logros de la Revolución Bolivariana. Algunos se sienten importantes e informados por que repiten, sin análisis, lo que dicen los medios de comunicación de la oligarquía. Muchos de los que critican a Maduro y lo tratan de inepto, si mucho han ocupado un puesto en bus; él lo hizo como conductor, ha ejercido como diplomático y ahora pone la cara por un país, enfrentando los más inmerecidos ataques y bloqueos.

A todos estos superficiales críticos hay que llamarlos a tomar como referencia, que el rumbo que toma esa heroica nación, es lo que el pueblo soberano ha venido construyendo, así sea con errores (estos los hace más humanos). Vale preguntarles como reflexión: ¿En qué proceso organizativo de construcción participan, de tal forma que puedan decir, esto es mío, libre e independiente? ¿En su existencia social, tienen control sobre sus alimentos, vivienda, salud y educación?, ¿Qué pasos han dado para lograrlo?

A pensar y actuar; pues, antes de criticar sin información. Si no está informado, no hable. “…como consecuencia de la implantación de las políticas de “libre comercio” con países que cuentan con elevados niveles de protección, Colombia ha sufrido una disminución en su abastecimiento de alimentos con producción nacional lo cual ha llevado al crecimiento sostenido de la importaciones: durante la última década se pasó de importar 405 millones de dólares en 1990 a 4.750 millones en 2014” (Fajardo Montaña, Darío. Estudio de los orígenes del conflicto social armado, razones de su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana, En Conflicto social y rebelión armada en Colombia. Ensayos críticos, pag 133)

Por esto es que se oye en las calles colombianas a personas de clase baja, llamando a respaldar el no al plebiscito por la paz, por que propósitos oscuros quieren llevar al país a la misma situación de Venezuela. ¿Qué tal que el castro-chavismo internacional se quede con las deudas del apartamento, el carro y de educación?

Sí existe una campaña de desprestigio contra la República Bolivariana, cuya situación de bloqueo se mezcla con el plebiscito colombiano en los medios informativos de derecha. Si fracasa Venezuela, fracasa la esperanza en Colombia y la minoría oligárquica, traidora, corrupta e incapaz, asegura su futuro; al igual que la ilegalidad. Para ello sus mejores aliados están en la población alienada, que todavía no existe para sí.

Julio 25 de 2016

El campesinado colombiano en la encrucijada

 Por: Ricardo Robledo

Para el 30 de mayo se fijó la hora cero para el inicio del paro agrario convocado por las principales organizaciones campesinas del país, en respuesta a las graves condiciones en el campo y al incumplimiento gubernamental de los acuerdos firmados por las partes en el 2013. Como muestra anticipada de la posición de la institucionalidad con respecto a las reclamaciones populares, el 29, aún antes de empezar la jornada de protestas, el indígena Willington Quibarecama Naquirucama, de 26 años y perteneciente al resguardo Dachini, falleció por traumas cráneo encefálicos, al ser atropellado por una tanqueta del ESMAD (escuadrón antidisturbios), y caer a más de 20 metros de altura en el viaducto La Víbora, en el Valle del Cauca, al suroccidente del país.

 Las protestas se presentan por diversas y justas motivaciones como las que surgen del hecho de que las importaciones de alimentos, como resultado de los tratados de libre comercio y de la sumisión colonial, han acabado con la economía campesina. Dice el informe del padre Javier Giraldo en la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas: “…los  alimentos importados pasaron de 252.516 toneladas en el primer trimestre de 2011, a 385.196 en el primer trimestre de 2012 y además el valor de su importación se incrementó en un 54.2%. La sola importación de lácteos aumentó en un 543.4% en ese periodo. La presión de potencias extranjeras obliga a Colombia a importar y a usar sólo 5.3 millones de hectáreas de los 21 millones con vocación agrícola existentes. Todo esto se relaciona evidentemente con la pobreza, ya que la población bajo línea de indigencia ha ido en aumento: pasó de 20.4% en 1991 a 31.1% en 2003, siendo muy dramática en el ámbito rural: 53.3%” (pag 224)

 Dice además el informe: “…encuesta realizada en 10 departamentos (los 7 de la Costa Caribe más Antioquia, Chocó y Meta) entre 1997 y 2007 que es el período más intenso de acción de las AUC; allí registra el despojo de 744.580 hectáreas por los paramilitares, quienes desplazaron violentamente en ese período y esas zonas a 985.566 campesinos. Por su parte el Proyecto Protección de Tierra y Patrimonio de la Población Desplazada –PPTP- calcula el total nacional de predios abandonados entre 1994 y 2010 en 8.4 millones de hectáreas” (pag 224)

 “Luego de 30 años de despojo violento de tierras (1981-2011), sin contar los períodos anteriores no menos violentos, el actual gobierno del Presidente Santos expidió la Ley 1448 de 2011 que contempla mecanismos de devolución de las tierras despojadas o forzadamente abandonadas, pero sus dispositivos han sido tan ineficaces que, como lo denuncia un Magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, mientras se había programado resolver 160.000 casos en los primeros 4 años de vigencia de la ley, pasados tres años sólo se han solucionado 1434 casos, no llegando la ejecución siquiera al 1%.” (pag 224)

 Otras cifras ilustran el tamaño de la inequidad: “ Respecto al derecho a la ALIMENTACION, si a mediados de los años 90, 147 de cada mil personas sub-nutridas en América Latina eran colombianas, a comienzos de los 2000 la proporción subió a 173, hallándose el país muy por debajo del mínimo de consumo de kilocalorías establecido por la FAO. Al mismo tiempo, la producción per cápita de alimentos, bajó sensiblemente en Colombia a partir de 1990 (entre 1990 y 2001 tuvo un descenso de 13.3%), por lo cual el Coeficiente de Autosuficiencia Alimentaria bajó de 0.91 en 1990 a 0.64 en 2001.” (pag224).

 El índice GINI de tierras, para 2011, era de 0.885. (pag 223). Con el desastroso panorama que muestran estas cifras para el país y el campesinado en particular, se pueden entender la justeza de las luchas y reivindicaciones del paro agrario presente. Son los reclamos de una población abandonada, perseguida, asesinada y sometida al  descarado manoseo de los funcionarios estatales y de sus instituciones.

 Son muchas las reflexiones que surgen a partir de esta realidad. Mientras en Venezuela el gobierno lucha para que su país y su pueblo tengan soberanía alimentaria; en Colombia, el régimen ataca a los campesinos para que no siembren.

 Los campesinos Colombianos se tienen que enfrentar al gobierno, son desplazados de sus parcelas, atacados por los actores armados -incluidas las fuerzas oficiales- son golpeados por la policía. Entonces, ¿Quién defiende a los campesinos? Como revelan algunos pensadores, es en esas situaciones en las que no se ve la salida, en donde se encuentran las grandes soluciones. La cruda realidad irá convenciendo a los colombianos del enorme contenido de esa verdad, a veces demorada de apropiar, de  que “sólo el pueblo salva al pueblo”. Adelante pues, con un paso más.