Por: Equipo Colarebo Colombia
Es moralmente inaceptable que candidatos que se hacen elegir por fraude electoral, mediante compra de votos, adulteración de tarjetones, quieran gobernar el país; lo es también para los ciudadanos que los apoyan.
Son conocidos por la ciudadanía los delitos electorales cometidos, los falsos positivos, las fincas en las que se ha «ordeñado» el oleoducto, los contratos amañados, las licitaciones a medida de un contratista, las masacres, el despojo de tierras, el desplazamiento forzado, las desapariciones, el asesinato del opositor, el paramilitarismo, las mentiras mediáticas, las bodegas generadoras de desprestigio y que riegan noticias falsas, la venta de sentencias, jurados con precio, el robo al erario, la corrupción en general y un largo etcétera lleno de triquiñuelas y jugaditas.
A pesar de las evidencias de los hechos, existe una numerosa parte de la sociedad conformada por ciudadanos que «no ven», se solidarizan con la delincuencia y los convierten en sus favoritos electorales, a la vez que se quejan del deterioro de la seguridad y dicen desear una sociedad mejor. También, unos entes de control que casi no actúan; mejor se alían con los delincuentes y persiguen a los funcionarios que obran con transparencia, respetuosos de la ley y que denuncian a quienes proceden ilegalmente contra la sociedad. Adiós a toda ética.
La esperanza está en la fuerza y la acción de los sectores sociales que luchan y trabajan por un futuro mejor para el país y el mundo.
Marzo 22 de 2026
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