Por: Eduardo Posada
En semanas pasadas aparecieron en dos sitios de Antioquia unas banderas de un grupo subversivo, suceso que causó alarma entre los residentes y alteración del tránsito y rutina diaria.
No parece tan casual que esto suceda en el preciso momento en que el gobernador de Antioquia estaba buscando legislación en el congreso de Estados Unidos y no en el de Colombia, como es su deber constitucional.
Junto con el alcalde de Medellín, se suman y colocan a la cabeza de las voces de derecha que llaman a que ese país bombardee a Colombia.
Antioquia es un departamento en el que su gobernador adelanta «vacas» e impuestos de guerra bajo el supuesto de dotar a la fuerza pública, deber que en realidad corresponde al gobierno nacional del presidente Petro. Un impuesto abiertamente político. Extrañamente, el paramilitarismo y los falsos positivos en contra de los ciudadanos, resurgen con mayor fortaleza en esta región del país.
Estos ataques a la institucionalidad y estabilidad del país corresponden a una acción coordinada de la derecha, los narcos y el imperialismo con el fin de crear sosobra y afectar las elecciones de presidente y congreso del 2026. Su campaña es el terror.
Llamamos al pueblo colombiano y a las organizaciones democráticas del mundo a defender y preservar la paz de la región, los acuerdos internacionales y el derecho constitucional del país.
Enero 13 de 2026
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ANTIOQUIA es una regiòn fascista donde predomina el TODO VALE y se aarraigò con gran fuerza el pamilitarimo y el tràfico de drogas ilìcitas. No quieren perder el poder por maligno que sean sus depositarios, porque el dinero es su ley y su meta.
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