Archivo mensual: mayo 2024

RESULTADOS: DE LA GRAN ENCUESTA DIGITAL DE CANDIDATOS PROGRESISTAS

RESULTADOS: De la GRAN ENCUESTA DIGITAL DE CANDIDATOS PROGRESISTAS

CANDIDATO PROGRESISTA  (%)

  1.  Carlos Caicedo                      27.7
  2.  Carolina Corcho                    12.0
  3.  Iván Cepeda                          10.2
  4.  María Pizarro                        8.6
  5.  Gustavo Bolivar                     5.3
  6.  Luis Reyes                              4.8
  7.  Camilo Romero                     4.4
  8.  Luis Murillo                           3.2
  9.  Daniel Quintero                     2.7
  10.  Iván Velásquez                      2.6
  11.  David Racero                         2.4
  12.  Wilson Arias                          2.3
  13.  Inti Asprilla                            1.9
  14.  Luis Velasco                           2.0
  15.  Gloria Ramírez                      1.6
  16.  Daniel Rojas                          1.4
  17.  Roy Barreras                          1.1
  18.  Guillermo Jaramillo              1.0
  19.  Francia Márquez                   0.9
  20.  Alexander Lópeez                 0.8
  21.  Guillermo Cardona               0.8
  22.  Susana Muhamad                 0.7
  23.  Marta Peralta                        0.7
  24.  Clara López                           0.5
  25. Cielo Rusinski                        0.4

Peligroso llamado a las FFMM que realizó el expresidente Álvaro Uribe

En Noches de Opinión analizamos junto con la Senadora Clara López y el Presidente Colegio Abogados Penalistas de Colombia, Francisco Bernate, el peligroso llamado a la desobediencia de la Fuerzas Militares que realizó el expresidente Álvaro Uribe.

Quiénes estuvieron detrás de la persecución al presidente Petro desde 2018 y a quiénes apoyaban?

Colombia: No se pactará nuevo cese con el Estado Mayor Central en el suroccidente del país: MinDefensa

Hacia un partido nacional para la lucha de todo el pueblo

Por Eduardo Posada

El propósito de este documento es contribuir a justificar el porqué de la necesidad de un partido nacional, fuerte, capaz de gobernar y de enfrentar a los enemigos. El accionar de pequeños grupos ha sido muy clave en cuanto a la conservación de un ideario de lucha, pero también ha significado un desperdicio de esfuerzos, de recursos y hasta de pérdida de valiosas vidas; igualmente ha sido un mecanismo de cubrimiento ante la represión, así como del sectarismo, del distanciamiento con respecto a la población y a la filosofía y en donde han aflorado algunos brotes de protagonismo oportunista.

Tal fragmentación del movimiento revolucionario no ha permitido la construcción de estrategias, porque estas deben ser de índole nacional para abarcar al conjunto de la sociedad, lo que no está al alcance de pequeños grupos, que terminan encerrados en una visión limitada de la realidad y dando giros alrededor de sus propias políticas, que son de poca trascendencia real.

Se espera que con esto se contribuya a alentar el debate para enfrentar los retos que se tienen presentes, para dar una respuesta a las necesidades del pueblo colombiano y a la continuidad de la vida en el planeta.

Como seres, tenemos que reconocernos existentes en el momento presente, en un territorio, rodeado de personas, en unas circunstancias y un entorno. Para que los seres humanos puedan tener una existencia social, es necesario, entonces, establecer cómo deben ser las relaciones con cada uno de estos aspectos de tiempo, territorio, personas, entorno, para que luego se expresen en políticas, que son acciones acordadas acerca del cómo proceder social; esta es la esencia de una constituyente. Cuando el pueblo participa y es quien define estas relaciones, se convierte en protagónico y en constituyente primario.

Unas propuestas como políticas sociales para tales relaciones en Colombia, podrían ser:

1.  Proteger el derecho que tiene toda persona a vivir en paz, en fraternidad y al pleno disfrute de su existencia con unas condiciones de vida dignas e integrales.

2. Construir una sociedad confiable que le de seguridad al ciudadano en sus derechos, condiciones de vida y lo proteja, hoy y en el futuro. 

3.  Convertir al país en una potencia mundial de la vida.

4.  Construir una sociedad para el pueblo colombiano.

Para lograr que estas políticas se vuelvan realidad, se necesita un partido para influir políticamente en la sociedad colombiana, nacional, fuerte, capaz de gobernar y de enfrentar a sus enemigos, conformado por militantes activistas con disposición para recibir instrucciones y capaces de desplegar su iniciativa para convertirlas en la lucha de todo el pueblo.

Aquellos que se opongan a estas políticas populares, de forma violenta, por medios ilegales, delictivas, fraudulentas o criminales, deberán ser judicializados y castigados. Esto implica desarrollar la inteligencia popular y denunciar a sicarios, corruptos, saboteadores, extorsionistas, narcotraficantes, paramilitares, fleteros, violadores, expendedores de droga, ladrones y a los delincuentes de todas las modalidades.

Es cierto que se vive una crisis civilizatoria. La población mundial ha superados los ocho mil millones de personas; se consumen recursos correspondientes a 1.7 planetas por lo que el modelo actual de desarrollo se hace insostenible; las condiciones laborales se han vuelto precarias; miles de millones de personas viven en el marginamiento, el abandono y la desesperanza; la naturaleza es destruida como hábitat para la vida de todos los seres; las condiciones climáticas se han desequilibrado y afectan a las poblaciones y sus recursos en todo el mundo; los insectos, señores de la polinización, son fumigados sin clemencia; se promueven guerras por los recursos; se hace uso de armas biológicas y químicas contra las personas; se fomenta la drogadicción como forma cruel de controlar a la juventud; se invaden países; se acaban y trivializan culturas; a los organismos internacionales no les interesa parar las guerras ni mitigar el hambre ni combatir las enfermedades; la población migra de un lado para otro huyendo de la miseria; la educación y los valores intelectuales, se desprecian y se combaten; los medios de comunicación mienten a favor de los intereses de élites minoritarias que se benefician de estado de cosas.

La causa principal de todos los males del mundo es el sistema capitalista, depredador de la naturaleza; organización social que ahora agoniza.

Colombia ha sido gobernada por una oligarquía que es una minoría, traidora, violenta, corrupta e incapaz de resolver los grandes problemas del país y de posicionarlo en el concierto mundial para evitar que el país y su población, sean abiertamente afectados por las crisis. No más tristeza en los ojos de niños, madres, ancianos, mujeres, familias y población en general.

Para que Colombia sea potencia mundial de la vida, la producción no debe enfocarse a convertir a la naturaleza en basura orientada al consumismo innecesario; sino, organizarse alrededor de la vida y de lo humano guiados por la bioética y los criterios ambientales.

La crisis también afecta a los miembros de la derecha; igualmente, el cambio los convoca. ¿Porqué no pueden dedicarse a construir un país en paz, junto con el pueblo colombiano?

El pueblo colombiano y los pueblos del mundo, deben lanzarse a la ofensiva en defensa de sus derechos y soberanía. Existe un imperialismo en decadencia, incapaz de responder a todos los frentes de lucha que genera y enfrenta a enemigos hoy poderosos. Los países no pueden ser arrastrados a la debacle mundial por unas minorías que se atraviesan en el florecimiento de los mejores y necesarios valores de fraternidad, colaboración y convivencia de la humanidad y por el derecho a la vida.

Por esto, el pueblo colombiano debe enfocarse a:

a. Derrotar electoralmente a todos sus enemigos políticos

b. Ocupar todos los cargos necesarios para que el estado funcione acorde a sus políticas

c.  Asegurar que sus enemigos políticos nunca más vuelvan al poder.

Mayo 01 de 2024

¿Cómo sobrevive Venezuela al bloqueo?

TUMBE Y DICTADURA EN LA NACIONAL

Es muy grave lo que esta pasando en la universidad más importante de Colombia y NO lo podemos permitir más. Este es el gobierno del cambio

“Ecopetrol financió a las AUC” Petro lo denuncia, expresidentes lo niegan pero paras lo confirman

Golpes blandos y guerra jurídica (Noches de opinión)

Uno de los temas más recurrentes de la política Latinoamericana en los últimos tiempos es la guerra jurídica – Lawfare – igual que el golpe blando. Se ha visto el Ecuador, Brasil Argentina, Paraguay y se ha evocado en Colombia. En Noches de Opinión, con Mauricio Jaramillo, explicamos en qué consiste este fenómeno en Colombia y América Latina.

COLUMNA | GOLPES BLANDOS DE ESTADO: ¿QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN? – POR ERNESTO SAMPER

En los años sesenta se volvió costumbre en América Latina el derrocamiento violento de sus gobiernos: un grupo de militares irrumpían a media noche, sacaban a los presidentes de la cama, los llevaban a un avión y los deportaban a otro país,en otros casos, como el de Allende, los asesinaban. Vivíamos entonces los tiempos de la antidemocracia. Con el tiempo, los Estados fueron recuperando y fortaleciendo sus sistemas institucionales consignádolos en nuevas constituciones, más garantistas y estatistas que las anteriores. La continuidad democrática en términos de gobernabilidad empezó a ser un activo político de los países en sus relaciones internacionales. A partir de los años setenta, la mayor parte de los países latinoamericanos se acostumbraron a elegir a sus gobernantes a través de elecciones organizadas por autoridades electorales nacionales independientes y modernizadas, vigiladas por representantes de los partidos y movimientos que participaban electoralmente. Desde entonces, hasta hoy, se han celebrado más de un centenar de elecciones nacionales y locales en todos los países de América Latina y del Caribe.

Ya en estos tiempos, han surgido nuevos actores políticos de derecha, especialmente grupos económicos y comunicacionales, que han empezado a actuar como poderes fácticos mientras que los partidos progresistas, como actores institucionales, han comenzado a ser estigmatizados por la anti-política pregonada por las redes sociales, el pragmatismo autoritario de partidos conservadores, que han tomado el rumbo del neofascismo, y el clientelismo propio del presidencialismo latinoamericano que deslegitima la representatividad partidista. Las organizaciones sociales, como los sindicatos y las asociaciones comunitarias de campesinos y los gremios empresariales se han visto, desde entonces, afectados por la pérdida de reconocimiento legal y colectivo profundizando la crisis del sistema representativo democrático.

Los antiguos golpes militares de Estado han sido reemplazados por golpes blandos, pasivos o incruentos. Se trata de estrategias dirigidas al debilitamiento sistemático de la gobernabilidad de dirigentes progresistas elegidos democráticamente, que buscan paralizarlos y derrumbarlos a través de distintas estrategias. El profesor Gene Sharp fue el precursor de este concepto, encontró que el objetivo no es tumbar sino hacer caer los presidentes y sus proyectos políticos. El libreto golpista pasivo incluye varias estrategias bien conocidas ya en América Latina:

Sembrar desconfianza en la economía denunciando que la inversión extranjera está asustada, que no hay claridad sobre el rumbo de la política económica, que los indicadores de corto plazo, como las cotizaciones en bolsa de acciones y bonos están descontrolados. Que la tasa de cambio está enloquecida subiendo y bajando. Empresarios, gremios y columnistas especializados cumplen así el papel de casandras económicas, ayudados por las agencias internacionales calificadoras de riesgo que juegan a censurar o validar países para apoderarse de sus mercados de dinero.
Crear conflictos institucionales entre las ramas del poder y de las mismas con los organismos de control como fiscales, procuradores o contralores. Se trata de sembrar la preocupación en los ciudadanos de que la tripulación del barco está peleando. Se recuerda el triste papel jugado por el juez Sergio Moro en Brasil contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva al desconocerle los derechos al debido proceso que más tarde le devolvió Tribunal Supremo de Brasil. A pesar de haber sido el “verdugo” judicial de Lula, Moro no vaciló en aceptar el cargo de ministro de Justicia de Jair Bolsonaro quien fue el directo beneficiario de sus actuaciones inmorales.
Difundir rumores y noticias falsas sobre insatisfacción en las fuerzas militares, empezando por los cuadros en retiro de oficiales de la fuerza pública, soldados y policías. Este “ruido de sables” se puede ver reforzado por comportamientos pasivos u omisivos de los altos mandos militares activos frente a problemas de orden público, como sucedió también en Brasil cuando rabiosos manifestantes del bolsonarismo se tomaron emblemáticas instalaciones públicas mientras la policía federal se cruzaba de brazos.
Adelantar campañas de desprestigio internacional, a través de medios de comunicación y canales diplomáticos identificados con partidos y movimientos de derecha que van aislando y quitando legitimidad en el exterior a los gobiernos amenazados. Bastaría con revisar los titulares de los medios de comunicación de hace unos años en favor del cambio que representaba Alberto Fernández, los mismos que después lo cuestionaban y calumniaban.
Campañas en favor de la libertad de prensa por parte de medios de comunicación y periodistas que se presentan como “amenazados” por decisiones oficiales que tienen que ver más con los intereses afectados de sus dueños que con el legítimo derecho a la libre información.
“Calentar la calle” a través del apoyo a protestas sociales justificando el uso excesivo de la fuerza para reprimirlas y para elevar el nivel del conflicto público. La forma como se han recogido noticias recientes sobre movilizaciones de estudiantes, campesinos, indígenas y afrodescendientes en distintos países, prueba el interés estratégico en reprimir por la fuerza, legítimas expresiones de descontento popular frente a los gobiernos.

Adelantar guerras jurídicas (lawfare) contra altos funcionarios progresistas y sus familias como comienza a verse en el caso del presidente Gustavo Petro en Colombia. Se trata de mover casos de judicialización de hechos de alto impacto político a través de jueces y fiscales en busca de protagonismo mediático. Estos ataques se asocian con la intención de causar un daño reputacional a los mandatarios y sus familias que los hagan “indignos” de ocupar sus investiduras.
Las guerras jurídicas (lawfare) nacieron después de la Guerra Fría, como una forma de intervención más sutil que la militar, a través de la justicia. Ha sido utilizado para perseguir expresidentes como Luiz Inácio Lula da Silva, Cristina Fernández, Evo Morales, Rafael Correa o Fernando Lugo. La mejor arma de la guerra jurídica es el nuevo sistema de justicia negociada, implantado en la región como parte de la estrategia intervencionista de los EEUU, que introduce la negociación (plea bargain[1]) como sistema de justicia a través de testigos falsos, delaciones oportunistas, principios de oportunidad, confesiones amañadas y pruebas ficticias. Se persigue la “judicialización de la política” que consiste en trasladar a los estrados judiciales los conflictos que se deberían tramitar en los escenarios democráticos y que lleva a la politización de la justicia.

Campañas de polarización ideológica a través de bodegas de redes digitales y medios de comunicación social, que enfrentan y aterrorizan a los ciudadanos apelando a sus miedos, odios y resentimientos. La revelación permanente de encuestas amañadas y hallazgos de opinión sobre el descontento de la ciudadanía con el Gobierno, el anuncio de tragedias y males de inminente ocurrencia, consigue crear un clima de permanente enfrentamiento entre seguidores y oponentes que radicaliza la opinión y la polariza en dos orillas. La derecha pesca en el río revuelto del mar de miedos, odios y emociones negativas que alimentan sus propuestas políticas.
Ataques ideológicos a los funcionarios públicos, que buscan desprestigiar nacional e internacionalmente a los gobernantes progresistas e invalidar la legitimidad o coherencia de sus programas, especialmente de los sociales.

Para finalizar, la estrategia del golpe blando o pasivo recurre a medios constitucionales para solucionar las crisis creadas por los mismos dirigentes neofascistas como: los juicios políticos, los votos de censura y en algunos países – pocos en América Latina– la convocatoria anticipada de elecciones generales.
Al final, se trata de buscar una salida “bien vista” ante la opinión nacional e internacional presentándola como una transición democrática sin ruptura.

En síntesis, aunque América Latina pueda sentirse hoy, con razón, vacunada contra las dictaduras militares que tanto daño, dolor y víctimas ocasionaron en el pasado, la continuidad democrática de sus sistemas políticos depende de otro tipo de amenazas más sutiles y, por tanto, más peligrosas: una narrativa golpista que fabrica escenarios de ingobernabilidad en gobiernos progresistas hasta hacerlos renunciar o debilitarlos mientras completan sus periodos. Todo un peligro para la democracia y la institucionalidad que, con mucho trabajo, hemos conseguido.

TOMADO DE: Columna | Golpes blandos de Estado: ¿qué son y para qué sirven? – por Ernesto Samper – Grupo de Puebla

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