Archivo mensual: noviembre 2022

El reinicio de diálogos entre el gobierno colombiano y ELN en Caracas

María Fernanda Barreto

Caracas tiene un testigo excepcional de su historia, la hermosa montaña a cuyos pies fue construida, y que hace once años recuperó oficialmente el nombre que los pueblos indígenas le dieron, el Waraira Repano.  Subir por sus senderos los domingos, es un placer común para quienes habitan la capital venezolana. Admirar su belleza cotidiana, aún más.

Manuel Cabré - Venezuela Tuya

¡Quién sabe cuántas veces habrá contemplado Bolívar el momento en que el sol comienza a bañar sus laderas y se habrá inspirado en esos mismos verdes luminosos, que años después sedujeron al pintor Manuel Cabré!

Esta semana tuvimos el privilegio de  subir en un jeep hasta el Hotel Humboldt enclavado en una de sus cimas a 2.140 metros sobre el nivel del mar y apenas visible entre la neblina de la mañana. Durante el recorrido, contemplábamos por la ventana las privilegiadas imágenes de esta ciudad que ha resistido y luchado tanto para defender su soberanía y con ella, su derecho a la autodeterminación. Y aunque sabemos que “Bastantes montañas hay aquí”, ésta, siempre especial por muchas razones, hoy se ha convertido en escenario para dialogar y procurar la construcción de la Paz de Colombia.

 En todo esto íbamos pensando cuando al fin en el lobby del hotel pudimos conversar brevemente con dos importantes acompañantes de este proceso, Monseñor Héctor Fabio Henao en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y  Carlos Ruiz Massieu en representación del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ambas instituciones que fueron formalizadas como acompañantes del proceso en un comunicado emitido por la Mesa de Diálogos entre el gobierno nacional de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) el pasado 25 de noviembre.

Según expresó Monseñor Henao, “ La CEC valora de una manera muy significativa el hecho de que en estos diálogos no se quiere iniciar sino reiniciar, dar continuidad a lo ya acordado en Quito, lo cual da un marco de esperanza muy grande y nos permite entonces sentir que vamos avanzando, no estamos cada vez conversando de nuevo, y en ese sentido la CEC entiende que aunque las circunstancias han cambiado aunque hay otro momento de país y también del mundo, aquí podemos recoger muchísimo de lo que ya se discutió previamente».

«Es muy valioso el hecho de que el ELN dice que se mantiene la agenda. El hecho de que se mantienen también los procedimientos, habrá que revisarlos, actualizarlos, etc. Y habrá algunos cambios seguramente, pero estamos trabajando sobre lo ya construido y la CEC, la iglesia colombiana ve eso como un motivo de gran esperanza, el saber que vamos a seguir avanzando sobre aquello que  ya fue acordado y eso le va a dar agilidad al proceso pero también le da como consistencia, el hecho de que lo que se va logrando se mantiene firme.” , señaló.

Además agregó: “Nosotros tenemos la expectativa  de que podamos avanzar hacia ese voltear la página de una historia de violencia, de una historia de muchas afectaciones humanitarias, a una historia de más fraternidad de reconciliación. A una historia en la que podamos relacionarnos con respeto por la dignidad de cada persona, esa es nuestra apuesta, y vamos a seguir insistiendo y trabajando en ello hasta lograrlo. Estos son pasos muy importantes en ese camino.”.

Para muchos colombianos y colombianas, y es de suponer que también para el ELN, es una preocupación la posibilidad de que unos eventuales acuerdos entre las partes puedan ser una vez más incumplidos, y la paz siga siendo una utopía. Por eso preguntamos a Ruiz Massieu si la presencia de la ONU como acompañante podía realmente ayudar al cumplimiento de los acuerdos que posiblemente vayan surgiendo de estas conversaciones.

A ello el representante contestó que …durante un par de años, básicamente cuando estuvieron suspendidos estos diálogos, estuvimos muy en contacto con las partes, con el gobierno anterior de Colombia y con la delegación del ELN mientras estuvo en Cuba precisamente para explorar cualquier espacio que hubiera para buscar la reanudación de los mismos. No fue exitoso en ese momento, no se tenían las condiciones, pero hemos acompañado a las partes durante ese tiempo, a la par de los países garantes».

Carlos Ruiz Massieu, nuevo jefe de Verificación de la ONU en Colombia

«Actualmente hemos estado acompañando este inicio de negociación y es precisamente parte de la discusión que hemos tenido con las partes y seguramente, parte de lo que ellos van a tener que decidir es en qué les podemos contribuir, seguramente será acompañando el proceso al lado de los garantes, tratando de darles el apoyo que requieran. Finalmente  lo que queremos es que este sea un proceso exitoso, como bien lo decía, que llegue a resultados concretos y que los implemente y que lo que podamos nosotros apoyar pues pueden contar con la ONU. El Secretario General ha sido muy categórico, desde el anuncio anterior acá en Caracas del reinicio y también ahora, de que lo que necesiten de Naciones Unidas estamos realmente para servir”, añadió.

Sin embargo la ONU ha tenido un papel en la verificación de los acuerdos firmados por el Estado con la FARC-EP en el 2016 que han sido incumplidos desde el propio gobierno firmante de Juan Manuel Santos, atacados por el gobierno de Iván Duque pero que ahora Gustavo Petro plantea cumplir, por lo que surgen dudas sobre el papel de ese organismo en esos acuerdos y en otros al parecer más olvidados, incluso por el actual gobierno colombiano, como el que se hizo con la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular.

Una importante convergencia de movimientos sociales  colombianos que luego de varios paros nacionales, logró acuerdos con el gobierno de Juan Manuel Santos que, como de costumbre, no se cumplieron.  Al respecto nos dijo Ruiz Massieu que “En esa época el sistema ONU (ahí no había una misión sino el sistema ONU)  estuvo presente en la Cumbre Agraria y se les dio algunas facultades de verificación particularmente a la oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos y a otras, entonces, Naciones Unidas ha estado activo».

«En el 2016 ahí sí la misión de verificación que encabezo sí tiene mandatos específicos en el cumplimiento de los acuerdos particularmente en áreas de  reincorporación de garantías de seguridad, y ahora recientemente el gobierno colombiano y las antiguas FARC-EP, solicitaron la ampliación de ese mandato a otros temas del acuerdo como la Reforma Rural y el capítulo Étnico, entonces tenemos ese mandato de verificación dado por el Consejo de Seguridad, hacemos balances de cómo va la implementación, hacemos recomendaciones», añadió.

«Actualmente ya estamos haciendo este acompañamiento ya por virtud de los buenos oficios que el Secretario General siempre realiza en diferentes partes del mundo y bueno, siempre tratando de ayudar, como le decía muy de la mano y con nuestro reconocimiento al esfuerzo que hacen los países garantes, Venezuela, Cuba y Noruega para que esto avance de manera positiva.” , dijo el representante de la ONU.

Quizás el punto más importante que el ELN ha colocado permanentemente sobre las mesas de diálogo que ha sostenido ya con siete gobiernos anteriores,  es la exigencia de que éstos cuenten con una amplia participación popular y en eso parece haber consenso con la Delegación de Paz del Gobierno y con la CEC.

Monseñor Henao afirma que “Hay un principio sobre el cual nosotros trabajamos y es que la construcción de sociedad tiene que ser incluyente, tiene que ser creada de manera tal que refleje las posiciones, intereses, las perspectivas de los múltiples grupos que habitan una nación, en ese sentido nos parece muy importante que haya participación ciudadana dentro de este proceso».

«Sabemos que hay otros procesos dentro de los que no lo ha habido eso lo respetamos profundamente, o que se ha dejado para el final. Este proceso vemos como novedad que incluye la participación desde el comienzo, eso nos parece que es una novedad importante y que seguramente nos va a abrir la perspectiva de otro estilo de negociación, donde vamos a poder escuchar e incorporar la voz de los territorios, mientras se va negociando y eso le va a dar entonces como una posibilidad al proceso de reflejar aquello que en los territorios se siente como necesidades más urgentes”, dijo Henao.

Entre los retos más importantes que enfrenta el gobierno del Pacto Histórico para poder avanzar hacia la Paz, está la lucha contra la concentración de la tierra, el despojo y la necesidad de generar políticas de apoyo real al campesinado colombiano y a los Pueblos indígenas y negros que son quienes finalmente defienden la soberanía agroalimentaria del país y el ecosistema y a raíz de ello son las principales víctimas del genocidio que se ejecuta en Colombia.

Qué ha dicho Gustavo Petro sobre el sector rural colombiano? | CONtexto  ganadero

Aunque el gobierno ha planteado una Reforma Rural, que básicamente aspira cumplir el primer punto del acuerdo de La Habana, representantes de diversos movimientos sociales como el Senador campesino Robert Daza, a quien entrevistamos recientemente, apoyan ese cumplimiento pero aspiran mucho más, como por ejemplo, lo establecía el pliego acordado entre la Cumbre Agraria, Étnica y Popular y el gobierno de Santos, para trascender de la Reforma Rural Integral a una Reforma Agraria  Integral y Popular.

A juicio de Daza debe estar en la base de todo acuerdo para construir la Paz. La CEC por su parte, también afirma ser consciente de la importancia de resolver el tema agrario para avanzar hacia la paz. “Hace ya varios años la CEC publicó un libro que se llamaba “la tierra, don de Dios” , ese es un documento oficial de la CEC, extenso, donde analiza la situación de los campesinos, comunidades afros, pescadores, indígenas y los habitantes de las zonas rurales y hace una reflexión sobre el tema de la posesión de la tierra, la concentración y la necesidad de que el país manteniendo niveles altos de productividad y de eficiencia, pueda tener también una mayor equidad en la distribución de la tierra».

«Nos parece que eso está en la base histórica del conflicto. Colombia nunca pudo resolver el problema de la tierra. Hoy hay que pensarlo con criterios de la sociedad contemporánea pero eso no quiere decir dejar atrás la reflexión sobre algo que Colombia no enfrentó en su momento” , afirmó su representante. 

Empieza la reinstalación de la mesa de diálogo con el ELN en Caracas,  Venezuela - Infobae

Por último quisimos consultar al representante de la CEC sobre la importancia de que la inmensa diáspora colombiana, tradicionalmente excluida de la política del país, participara activamente en estos diálogos que están iniciando en Caracas, a lo que contestó “Sí por supuesto. Yo pienso que se han dado pasos importantes por ejemplo, yo subrayo como muy positivo lo que hizo la Comisión de la Verdad frente a la diáspora. El tener contacto, escucha, de recoger las historias, de tratar de penetrar al máximo posible en ese éxodo de colombianos, ahí se abre una perspectiva y sobre esa perspectiva hay que seguir trabajando. Ese es un camino que se ha abierto, que no existía antes y que ya es una realidad.”

Dos anuncios importantes se hicieron esta semana en torno a esta mesa de diálogo. El primero fue un comunicado conjunto en el que las partes anunciaron los  “Primeros tres acuerdos del Waraira Repano”. En ellos se ratificaron a la República de Cuba, al Reino de Noruega y a la República Bolivariana de Venezuela como países garantes. Se acordó invitar a la República Federativa de Brasil, la República de Chile y a los Estados Unidos Mexicanos para definir su participación en este proceso como países garantes.

Asímismo, se formalizó al Secretario General de Naciones Unidas a través de su Representante Especial en Colombia y a la Conferencia Episcopal de Colombia, como acompañantes de la Mesa de Diálogos y del proceso. Además se acordó invitar a Alemania, Suecia, Suiza y España para que consideren su participación en este proceso como países acompañantes y a su vez conocer su disposición para reactivar el Grupo de Países de acompañamiento, apoyo y cooperación, (GPAAC).

Y adelantar acciones diplomáticas con el Gobierno de los Estados Unidos para conocer su disposición a participar en este proceso mediante un enviado especial a la Mesa de Diálogos. Finalmente se acordó retomar el punto de los acuerdos correspondiente a la Agenda establecida en el mes de marzo de 2016, respecto de las “Acciones y dinámicas humanitarias” y se conformó un equipo conjunto de comunicación para informar sobre el desarrollo de este proceso.

Ese mismo día el gobierno colombiano anunció la incorporación de cuatro mujeres a la delegación del gobierno.  La abogada y defensora de derechos humanos de los indígenas que hizo parte de la delegación gubernamental en las negociaciones del gobierno Santos con las FARC-EP Nigeria Rentería; Adelaida Jiménez, pastora presbiteriana e integrante del Consejo mundial de Iglesias; y las reconocidas periodistas Mabel Lara y María Jimena Duzán.

Terminó así esta primera semana de conversaciones entre el gobierno del Pacto Histórico y el ELN, desde las montañas caraqueñas. El representante de la CEC quiso enviar un mensaje final  al pueblo colombiano y con él cerramos este primer reportaje desde las alturas: “El mensaje es avivar la esperanza, avivar la confianza. Sentir que de verdad tenemos en este momento una oportunidad histórica. Que esta oportunidad empieza a mostrar unos desarrollos muy rápidamente y que aquí el compromiso de todos los que nos sentimos parte de esta gran familia colombiana tenemos algo que aportar, desde todos los horizontes, dentro y fuera de Colombia».

«Tenemos mucho que aportar para hacer realidad un país reconciliado donde aprendamos a respetarnos, donde aprendamos a valorarnos, donde aprendamos a reconocer nuestra historia, donde aprendamos también a sentirnos que de verdad hacemos parte de una gran nación, de una gran familia y eso nos da identidad, eso nos ayuda a remar, a caminar juntos hacia un horizonte común”, concluyó.

*Investigadora colombo-venezolana, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

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Con mucho pragmatismo político, el Gobierno de izquierda ha dado pasos claros para aterrizar sus promesas de transformaciones. La economía es su gran desafío

JUAN ESTEBAN LEWIN

Bogotá – 12 NOV 2022

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en el palacio del Elíseo, en París, el 11 de noviembre.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en el palacio del Elíseo, en París, el 11 de noviembre.TERESA SUAREZ (EFE)

El Gobierno de Gustavo Petro es el primero netamente de izquierda en 200 años de vida independiente de Colombia. Y como tal, apuesta con decisión por el cambio social. “La sociedad entera clama por un cambio. Y ese cambio, por qué no, puede ser pronto el de todos nosotros”, se lee en el cierre de la autobiografía del presidente, Una vida, muchas vidas, publicada en septiembre de 2021, al iniciar la exitosa campaña que lo llevó al poder. “Cambio por la vida” era el eslogan. “Llegó la hora de cambiar”, la primera oración de su programa de gobierno. Ese leit motiv es un reto mayor al ganar las elecciones en segunda vuelta y sin mayorías propias en el Congreso. En sus primeros 100 días, que se cumplen este martes y que fuerzas afines esperan celebrar con marchas multitudinarias, Petro ha iniciado ese desafío a paso firme, mezclando sus propuestas con una gran dosis de pragmatismo pero, sobre todo, marcando un norte a un país que estuvo varios años sin rumbo claro.

En los cuatro años anteriores, bajo el gobierno de Iván Duque, Colombia vivió una profunda transformación social que no lideró el Gobierno. La encabezaron unos jóvenes urbanos que no compartían la lectura del país de muchos de sus padres, ni la de Duque, que avanzaron sin una bandera clara y además debieron enfrentar la crisis por la pandemia del coronavirus. Petro, por su parte, llega con una bandera tan clara que su reto en el mediano plazo es no frustrar las expectativas creadas. Para eso es fundamental mostrar victorias, pruebas de que el cambio prometido empezó desde el primer momento.

Lo ha hecho. Según escribe en este periódico Alberto Casas, con ello ha logrado un “éxito descomunal”. Los avances son algo que le reconocen incluso sus críticos. “El Gobierno políticamente ha sido exitoso”, dice Luis Guillermo Vélez, quien fue secretario de presidencia de Juan Manuel Santos y desde sus columnas en La Silla Vacía La República ha mostrado ser un detractor permanente del actual mandatario. Vélez se refiere a que Petro priorizó de forma efectiva entre una enorme batería de propuestas de cambio. “En eso fueron organizados y metódicos”, señala. Eligió dos grandes temas: una reforma fiscal con una alta meta de recaudo que cargara sobre todo a los más adinerados, para lograr mayor equidad y recursos para financiar programas sociales; y una ambiciosa política de paz, la llamada paz total, que consiste en negociar de forma simultánea con diferentes grupos armados, desde guerrillas hasta bandas criminales locales organizadas. Otras reformas que dieron mucho de que hablar en campaña, como la pensional o la de salud, quedaron aplazadas para más adelante. Mientras tanto, hay avances que marcan el cambio, como reconoce Vélez. Esos ya son conocidos: una reforma tributaria que se calcula recogerá más del 1% del PIB y se tramitó en tiempo récord; el acuerdo histórico con los ganaderos para repartir la tierra; la normalización de las relaciones con Venezuela; la reapertura del diálogo con el ELN; y una ley de paz total, menos transformadora que la fiscal pero más simbólica por su carga emocional.

Para lograr todo ello, Petro hizo gala de pragmatismo. Llevó a cargos claves a políticos profesionales que por años estuvieron en orillas diferentes a la suya y se acercaron en la campaña o durante los meses previos, cuando el malestar social y la impopularidad del presidente Duque iban perfilando a Petro como favorito en las elecciones presidenciales. Los más relevantes son su secretario de presidencia, Mauricio Lizcano; el presidente del Senado, Roy Barreras; y su ministro de Interior, Alfonso Prada. Todos excongresistas de partidos en los que no ha militado Petro y los dos primeros antiguos alfiles de Álvaro Uribe, el presidente de derecha de quien Petro fue permanente y firme opositor. Haber entregado el manejo político a antiguos rivales ha ayudado a que el Gobierno tienda puentes con bancadas de todo el espectro político y tenga una coalición mayoritaria que ya demostró su valía.

Hay más muestras del pragmatismo del presidente. Entrega cuotas de poder, como la del sector transporte que dio a los conservadores. Cede a sus críticos, como al aceptar que la tributaria no lleve impuestos a las actividades comerciales de las iglesias o al retirar dos artículos de la ley de paz total que buscaban excarcelar a jóvenes detenidos por hechos ocurridos en las protestas de 2021. Se reúne e incluso negocia con rivales políticos por fuera del Congreso, como mostró en su encuentro con Uribe o en su acuerdo con José Félix Lafaurie para comprar tierras de los ganaderos. Mantiene un grupo de altos funcionarios que vienen de la tecnocracia y hacen contrapeso a los más activistas, encabezados por su ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, que venía de ser el coordinador programático del candidato presidencial de centro Sergio Fajardo.

Pero estos 100 días no solo han estado marcados por esos logros. La paz total, su puesta por lograr acuerdos simultáneos con diferentes grupos armados, no ha aterrizado y produce dudas incluso entre los arquitectos del Acuerdo con las FARC, y la política de seguridad humana no ha pasado de ser un anuncio. Han resonado los choques internos en el Gobierno, como los que ha tenido Ocampo con la ministra de Minas, Irene Vélez, por el futuro de la industria petrolera; o la de Agricultura, Cecilia López, por la forma de financiar la compra de tierras. La apuesta por contribuir a frenar el cambio climático se ha convertido en un debate abierto sobre la transición energética que la ministra Vélez ha presentado como inmediata, al igual que Petro. Las comunicaciones gubernamentales, que pasan por el Twitter de Petro y por declaraciones espontáneas de ministros que aparentemente no reflejan una postura definida en el Gobierno, han dejado una sensación de desorden tal que el mismo presidente, a punto de cumplir tres meses en el poder, designó a Prada como portavoz oficial.

Quizás el lunar más notorio ha sido la economía. La encuesta de Invamer del pasado viernes muestra que es la principal preocupación de los consultados: el 37,7% dice que es el principal problema por resolver, muy por encima de la corrupción o la inseguridad. En esa misma línea el tracking de Gad3 para RCN muestra que el 59,3% opina que su situación económica ha empeorado en los últimos 3 meses, y la Invamer Poll de mediados de octubre señalaba que el 41% encontraba a la economía como el principal problema, una cifra que no registraba desde 2010. Esa percepción es el reflejo de unos datos fríos, como que la inflación hasta octubre (12,2%) es la más alta del siglo; que el peso se ha devaluado frente al dólar y rompió la barrera psicológica de los 5.000 pesos –aunque se ha recuperado–; o que la recuperación económica tras la crisis esté perdiendo tanto fuelle que el Banco de la República calcula que en 2023 la economía solo aumentará un 0,7%.

Por eso, el gran reto en el corto plazo es evitar una recesión que golpee a los colombianos, aumente el hambre y la desigualdad y le quite gobernabilidad a Petro para seguir adelante con sus reformas. Allí Vélez vaticina problemas: “Las medidas económicas no van a solucionar esos problemas, los van a ahondar”, afirma. Recuerda la caída en el valor de las acciones de Ecopetrol, el factor Petro en la devaluación y los cálculos de los gremios de que la reforma tributaria va a aumentar la tasa efectiva del impuesto de renta a las empresas hasta un punto que reducirá la inversión y afectará la economía en un contexto de dificultades globales.

Incluso si el golpe es menos fuerte de lo esperado, las expectativas de cambio pueden impactar la popularidad del presidente y reducir su gobernabilidad. El mismo Barreras, desde el Congreso, ha pedido al gabinete que busque acelerar las reformas, demostrar que el cambio avanza, y en todo caso no es claro cuál será el resultado de esas reformas. Pero quizás hay algo más allá, que muestra que el cambio no es solo el que impulsa Petro sino el de la sociedad: Colombia lleva 100 días gobernada por un exguerrillero sin que haya habido ningún tipo de ruptura institucional, ni de parte del Gobierno, como temen algunos en la derecha, ni de los militares, como temen algunos en la izquierda. Es el cambio de una sociedad que acepta que se puede intentar, justamente, un cambio mayor a los usuales.

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TOMADO DE «El País», de España
100 días de Petro, un cambio en un país que vuelve a tener rumbo | EL PAÍS América Colombia (elpais.com)