Archivo mensual: septiembre 2021

CINE CONTRA EL OLVIDO

CINE CONTRA EL OLVIDO
Aunque durante las dos últimas décadas, el uribismo intentó refundar nuestras instituciones e imponer el negacionismo y el olvido como política de Estado sobre el conflicto armado, el cine ha permitido contraponer otras voces que tejen la memoria y la resistencia. Aquí una selección de películas que no te puedes perder.

https://www.seremoslibres.com/post/cine-antiuribista-contra-el-olvido

En las sociedades modernas la lucha de los pueblos ha sido contra el para estado  

Por: Equipo Colarebo Colombia 

En los regímenes monárquicos premodernos, el estado se condensaba en los soberanos y eran éstos quienes dictaban leyes, declaraban guerras, convocaban ejércitos, imponían impuestos, nombraban a sus cortesanos.  

Si se comparan estas atribuciones, con las actuales formas de gobierno, se ve que muy poco ha cambiado. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, nunca se cumplió.  

Como se pretendía, “Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. El principio de toda Soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo ni ningún individuo pueden ejercer autoridad alguna que no emane expresamente de ella.”  

Con el pretexto de llevar a las naciones los logros de la Revolución francesa, Napoleón, “el enviado del demonio” para los monarcas de la época, invadió paulatinamente a Europa, para terminar conformando un nuevo imperio con emperadores dinásticos.  

En el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx da algunas razones del porqué este inconsecuente rumbo de la historia. “La burguesía tenía la conciencia exacta de que todas las armas forjadas por ella contra el feudalismo se volvían contra ella misma, de que todos los medios de cultura alumbrados por ella se rebelaban contra su propia civilización, de que todos los dioses que había creado la abandonaban. Comprendía que todas las llamadas libertades civiles y los organismos de progreso atacaban y amenazaban al mismo tiempo en la base social y en la cúspide política, su dominación de clase, y por tanto se habían convertido en “socialistas”. (Edición en lenguas extranjeras, Pekin, pag 64)  

Por eso, bajo el supuesto de aplicar los derechos humanos así declarados, se crearon “nuevas naciones”, como repúblicas democráticas, basadas en el estado social de derecho, con sociedades democráticas, pero que se quedaron en el papel como Cartas Constitucionales o Contratos Sociales, que nunca se aplicaron y que sólo existen en los discursos de “los doctores” y de los patrones.  

Lo cierto es que, en Colombia -y tal vez en todo el mundo- las élites políticas tradicionales, siempre han gobernado en la ilegalidad; se autoeligen de forma fraudulenta, se roban el erario y se enriquecen a costa de este, matan a los opositores, burlan la ley, trafican, delinquen, evaden la justicia, precluyen; las fuerzas armadas persiguen, maltratan, lesionan, cazan a la muchachada de la primera línea, matan, desaparecen ciudadanos y los descuartizan, acciones todas violatorias de la constitución. Siguen en sus fechorías y no pasa nada. Acerca de esto, la sabiduría popular halo sido muy clara: “la ley es para los de ruana”.  

La constitución ha servido principalmente para castigar a la población cuando se sale de control, pero cuando es un poderoso el infractor, se paran sobre la carta magna.  

Jorge Eliécer Gaitán, creía que constitucionalmente podía ser el presidente de Colombia, pero la oligarquía dijo que no y lo mataron. Gustavo Petro cree que constitucionalmente, por votación, puede ser el presidente de Colombia, pero la narco oligarquía dice que no; corre inminente riesgo su vida. Todos los muertos de los opositores son de poco peso para las élites tradicionales y de consecuencias manipulables para mantenerse en el poder. El imperialismo aplaude y respalda militarmente las truculentas acciones de los potentados políticos locales y los mantiene como gobernantes súbditos.  

En las elecciones del 2022, el pueblo colombiano podrá cambiar el rumbo de su historia y de su existencia si actúa con audacia, inteligencia, contundencia, con los ojos abiertos, dice no a la opresión y entiende que es posible un mundo digno.  

Septiembre 14 de 2021

Gustavo Petro en Barranquilla

No Signal – Juanpis González

Gigantescas pérdidas estadounidenses por bloqueo a Venezuela

Gobierno de Venezuela lanza grave denuncia. Una vez más el gobierno de Colombia mete sus narices en Venezuela. Esta fue la respuesta del gobierno bolivariano.

¡Nos abudinearon todo!

¿El gobierno veta a escritores por no ser «neutrales»? Muchos escritores notables de la literatura actual colombiana quedaron por fuera de la selección que hizo la cancillería para representar a Colombia como país invitado en la #FeriaDelLibroDeMadrid, bajo el argumento de no ser neutrales. ¿Se trata de un veto por no simpatizar con el gobierno o criticarlo? Hablamos con Carolina Sanín, Yolanda Reyes y Santiago Gamboa. Carolina Sanín. Escritora (@SaninPazC) Yolanda Reyes. Escritora (@yolandareyesv) Santiago Gamboa. Escritor.

Las elecciones del 2022 abren un reto esperanzador para el pueblo colombiano

Por: Ricardo Robledo

El objetivo electoral para el 2022 es arrebatarle el país político a las mafias del narcotráfico, que tienen a todas las instituciones hundidas en la criminalidad; recuperarlo para que el pueblo colombiano pueda empezar a expresarse libre y democráticamente, sin ser perseguido, maltratado, asesinado y desaparecido.  

Es que existe una especie de puerta giratoria entre las instituciones y la delincuencia. En Colombia, hoy, no se sabe si hablar de la legalidad de lo ilegal, de la ilegalidad de lo legal, o de ambas cosas. En ese entramado de jugaditas, se nombran descaradamente en la diplomacia y cargos públicos, a cuestionables personajes cargados de numerosas investigaciones por los más variados y vergonzosos delitos. Así también, desde las esferas jdiciales, los funcionarios corren prestos a precluir los procesos de dudosas y pestilentes figuras enquistadas en los poderes públicos.  

Algunos datos explican los procederes. El gobierno colombiano reconoce que, en el 2020, existían 143.000 hectáreas sembradas de coca; pero los norteamericanos dicen que realmente eran 245,000. Lo cierto es que a Estados Unidos entran, en promedio, 1.200 toneladas de cocaína al año. (Si se tiene en cuenta la producción de 6 kilos por tonelada, para las 1.200, se necesitarían 200.000 hectáreas)  

No existe un dato preciso del costo de un kilogramo de cocaína en Estados Unidos; son valores sujetos al mercado; una cosa es la venta al por mayor; y otra, al menudeo, el cual se cotiza en gramos. Se obtienen datos en internet, de las agencias, con precios de 153 dólares el gramo y el kilo entre 28.000 y 32.000. En Europa, el kilo se cotiza en 40.000 dólares, pero también se conocen precios entre 262.500 y 112.500.  

Una matemática simple muestra que esas 1.200 toneladas, representan entre 33.600 y 38.400 millones de dólares al año. Muy pocos tienen el privilegio de saberse la tabla del 1.200 para multiplicar y entender que cuando esas cifras se llevan a pesos, desaparece el delito. Es que se está hablando entre 124 y 142 billones de pesos, que mueve el negocio al año, el 70%, desde Colombia. Volumen de dinero, ya no se mueve en canecas ni en costales.  

Por eso, cuando un ministro dice que la economía colombiana está blindada contra la crisis, se entiende lo que quiere decir. Es un negocio de élites globales. Lo ilícito siempre ha movido al capitalismo. No hay voluntad para acabar el narcotráfico. La juventud es formada en la desesperanza y a la vez se le vende la solución en alucinógenos; así, la población es enviada a los sótanos del infierno. Los policidas son felices requisando a marihuaneros de barrio, mientras el cartel de los soles, manda toneladas por el aire.  

Esos dineros han sido empleados en la contra reforma agraria, en ejércitos privados, para comprar todo tipo de funcionarios y en otras inversiones. El poder político se soporta en el poder económico. Pero lo grave no está en el aspecto moral del negocio, sino en la opresión que se ejerce sobre el pueblo colombiano, con un absoluto deprecio por la vida de los ciudadanos y en el robo continuo de los recursos estatales, manejados con total corrupción y cinismo descarado.  

De esta magnitud es el reto para el pueblo colombiano. Imperialismo, oligarquía y narcos, todos unidos en su contra.  

Pero de la superación de las grandes dificultades, surge la gloria.  

Septiembre 6 de 2021

Gobierno y oposiciones de Venezuela reanudan diálogo en México