Archivo diario: 21 febrero, 2020

Colombia. JEP ha exhumado 54 cuerpos en Dabeiba relacionados con falsos positivos


 

SILENCIO. No puede ser que ‘todo el país’ sepa lo de Dabeiba y no esté doblegado del dolor

Por: Ricardo Silva Romero  – @RSilvaRomero

Febrero 20 de 2020 

Solo se me ocurre, ahora, hacer silencio. Qué más queda. Si en las jornadas de exhumación en el cementerio Las Mercedes del viejo municipio de Dabeiba, en el occidente del departamento de Antioquia, ciertos funcionarios de la JEP han hallado ya treinta cuerpos de posibles víctimas de ejecuciones extrajudiciales –qué clase de estómago tiene que tener una sociedad para haberlas llamado ‘falsos positivos’– con ropas entierradas, con sogas anudadas y raídas, con botas de caucho, con tiros en el cráneo. Son treinta cadáveres detenidos en treinta edades. Hay, entre ellos, un niño de diez años. Y un campesino que hasta hoy es el único muerto identificado, Edison Lexander Lezcano Hurtado, dieciocho años después de haber desaparecido de la vida de sus padres y sus hijos.

¿Será que Colombia necesita un Psiquiatra General de la Nación?
Para mí es increíble que esta cultura nuestra que se la pasa hablando de brujerías, de almas del purgatorio y entierros en los patios de atrás, no viva obsesionada con los fantasmas de las personas que fueron disfrazadas de “bajas en combate” por ciertos miembros de la Fuerza Pública empeñados en fingir una guerra dentro de nuestra guerra. Todos esos verdugos que se santiguan ante lo invisible, ante Dios y ante la patria, tendrían que sentirse visitados por los espíritus de los 267 líderes sociales que han sido asesinados desde que comenzaron a implementarse los acuerdos de paz, por las sombras de los 101 colombianos que fueron torturados y acribillados hace veinte años en El Salado, por los 11.751 espectros de las víctimas de las 1.982 masacres que llegó a contar el Centro Nacional de Memoria Histórica cuando todavía lo era.

Habría que grabar en un par de lápidas a la vista de todos las dos mentiras colombianas más enervantes, la tramposa y cínica “todo el país lo sabe” y la mediocre y pedante “esto es lo que hay”, a ver si dejamos de resignarnos a ellas y de regodearnos en ellas, de asumirlas como dogmas de fe. Porque no puede ser que “todo el país” sepa lo de Dabeiba –lo del campesino herido por una mina antipersonal, lo de los 1.500 indígenas confinados en sus territorios, lo de la docena de cementerios clandestinos que niegan los ejércitos legales e ilegales del país– y no esté doblegado del dolor. No puede ser, de ninguna manera, que esto sea lo que hay: ¿este trauma soterrado?, ¿esta negación de que a principios de siglo un puñado de terratenientes se quedaron con las tierras de las 294.408 personas que escaparon de los Montes de María?

Todos los días recibimos, como baldados de agua fría o profecías cumplidas, las noticias turbias de los poderosos de turno: y nuestro horror es lo que pasa mientras el Eln, repelente y obsoleto por naturaleza, sigue haciendo paros armados en pleno siglo XXI como despejándoles la vía a sus enemigos jurados; mientras este gobierno ensombrecido y de espaldas responde soltándole contratos de 900 millones al instructor de la decadente “bodeguita uribista”, y la exsenadora Merlano no solo cuenta, como tantos soplones de tantos mundillos sórdidos, los pormenores de esta ‘política’ que suele dejarse tomar por los carteles de las campañas, sino que, criada por los barones electorales en el “todo el país lo sabe” y el “esto es lo que hay”, encarna a aquellos corruptos que educan a sus hijos en la ética y la palabra de Dios y el mal ejemplo.

Colombia ha sido un bestiario de la guerra: un Estado que no cumple su promesa en feudos y en corredores de la droga. Y que este gobierno de lenguaraces “provida” guarde semejante silencio ante los desmanes de sus funcionarios, y el hostigamiento a los opositores, y las fosas comunes que siguen pendientes, y el regreso de la barbarie en vivo y en directo, lo pone del lado de aquel viejo sino plagado de almas en pena.

Ricardo Silva Romero
http://www.ricardosilvaromero.com

ES UN ERROR HACER UNA MEDELLÍN FUTURO IGUAL A LA MEDELLÍN PASADO

Por: Diego Alejandro Ramírez

Como persona y como ciudadano, mis posiciones frente a muchas cosas de la vida, se soportan en muchos principios y valores personales, sólidos y radicales que no están sujetos ni a un puestico, ni a un contrato, porque no estoy en venta y nunca lo he estado, ni cuando aguantaba hambre y menos ahora. Jamás vendería mi opinión y jamás, por dinero, trabajaría en contra de lo que creo. Considero que nuestra obligación es dar la razón y apoyar cuando creamos que la tienen, pero también mi derecho como ciudadano, es jalar las orejas y dar calvasos cuando creo que tenemos que hacerlo.

Por esa razón, hoy más que nunca, me expresaré con mayor libertad… No estoy de acuerdo con el ingreso del ESMAD a ninguna Alma Mater, no estoy de acuerdo con el uso o existencia del ESMAD y menos, cuando le han costado la vida y la integridad a muchos, tal como lo he denunciado en mis redes con fotos y videos replicados en su momento hasta por los medios de comunicación.

El uso de un sistema represivo para controlar un fenómeno, reduce el problema a eso, a la represión del problema porque no se tienen mayores herramientas para aportar a la solución y esto, es la clara evidencia de la incapacidad y el temor. Sí, el temor a seguir siendo desaprobado por esos que hablan de revocatorias al mandato y con tal de evitar un paso fugaz por la alcaldía, buscan calmar las aguas con un sector que igualmente, va a buscar la caída del actual alcalde.

Es cierto que un gobernante no puede renunciar a su obligación de brindar seguridad, pero es ridículo suponer que esa percepción de seguridad, la va a incrementar atacando estudiantes y destruyendo instituciones educativas como lo hizo hoy el ESMAD, que como cosa rara, destrozó todo lo que encontró en el camino, porque su función en medio de la represión, es generar más caos, para estigmatizar al otro, atribuyéndole las culpas de sus propios destrozos a terceros.

Igualmente, es ridículo suponer que se va a incrementar la percepción de seguridad, mandando al ESMAD a destruir instituciones educativas, cuando los muertos por asesinatos se incrementan cada día en cada comuna de Medellín. La seguridad es un tema extremadamente sensible que puede ser tocado por cualquier cosa y la violencia, puede ser el reflejo de problemas locales o problemas nacionales, pero solo sabiendo cuál es la causa de un problema y su naturaleza, podremos atacarlo de forma adecuada.

Formular mal un problema, nos lleva a afrontarlo de forma equivocada y eso en ningún caso, va a aportar a la solución y por el contrario, va a alimentar la problemática en la misma medida que un mal diagnóstico médico que nos lleve a un mal tratamiento, va a dar solución a una dolencia pues, antes que curar, va a escalar la enfermedad de aguda a crónica.

Erradicar la violencia de las universidades no se va a lograr con represión ni mas violencia, porque ningún círculo cerrado y vicioso como el de la violencia, se rompe alimentandolo. Es necesaria la prevención, pero también entender cuáles son las causas y lo importante, es buscar sacar la violencia de las universidades y eso no se logra convirtiendo las universidades en campos de batalla.

La logica, enseña que para pelear se necesitan como mínimo dos bandos y la provocación de un grupo de capuchos e infiltrados, no se resuelve llevando a un grupo de asesinos con menor coeficiente intelectual que una piedra como el ESMAD, para eso existe la tecnología, la inteligencia militar, la observación. O ¿es que pensamos hacer la MEDELLÍN FUTURO con los mismos mecanismos y recursos de la MEDELLÍN PASADO?

¿Cuántos vendedores de drogas y licor fueron capturados y judicializados hoy con el ESMAD? ¿Cúantos capuchos e infiltrados fueron hoy capturados? ¿Cuántos destrozos millonarios se presentaron hoy? ¿El ESMAD ya capturó al terrorista que la semana pasada intentó tirarle una molotov a un bus ocupado y en movimiento y que afortunadamente, un árbol salvó la vida de los ocupantes? Exacto, no se ha logrado porque eso se logra es con inteligencia y eso es algo que no tiene el ESMAD y seguir enviando un organismo que reprima la violencia con más violencia, no va a acabar con la misma, así como el adicto a la cocaina, no se cura consumiendola.

Y no, no es renunciar al uso de la fuerza institucional que recae sobre el uso exclusivo del Estado y sus gobernantes, es renunciar al uso de la violencia del Estado como mecanismo de orden, que busca generar caos para obtener mayor sumisión, porque ante mayor legitimidad, menor uso de la violencia y a menor legitimidad, mayor uso de la violencia y esto nos pone de manifiesto que el uso de la violencia, ordenado por un alcalde con la mayor votación y legitimidad electoral, es sólo el reflejo de la poca recursividad con la que cuenta para entender la naturaleza del problema.