En Colombia la guerra es racional y la paz, irracional

Por: Ricardo Robledo

Al menos eso fue lo que arrojó el resultado numérico del plebiscito del 2016, con una diferencia cercana a cincuenta mil votos, que es una cifra insignificante comparada con la cantidad de víctimas que deja la violencia cada año en el país.

Esa mayoría en la consulta, ha hecho feliz a la tenebrosa derecha que gobierna a los colombianos. A los que votaron NO por la paz, les duelen los militares muertos; a los que votaron Si a la paz, que no quieren saber de un muerto más, que buscan la reconciliación nacional y la fraternidad mundial, son los terroristas a los que hay que “pelar”. Los que llevaban en sus camisetas el letrero de “No a la restitución de tierras” pudieron marchar tranquilamente el domingo 20 de enero; a los otros, “plomo les vamos a dar”.

Hay que dejar tanta palabrería; los discursos deben estar acompañados de acciones coherentes. Querer la paz es aceptar la restitución de tierras a los campesinos despojados y desterrados; es comparecer ante la generosa JEP para que todos los comprometidos en los crímenes del conflicto confiesen sus delitos, digan la verdad y cumplan con la no repetición.

Las palabras de dolor ante los muertos, se convierten en cinismo, cuando el propósito de tanta violencia tiene como centro la conservación de riquezas mal habidas y privilegios obtenidos a partir de la corrupción. Para los fallecidos, el insignificante y dudoso trato póstumo de héroes.

En un país en el que no se le cree al gobierno, a los entes de control ni a medicina legal, las investigaciones que adelante el fiscal, no conducirán a aclarar los hechos; un colombiano de hoy puede ser acusado de violar a Juana la Loca y los resultados del ADN pueden dar positivo y ser condenado; igualmente si se hace un atentado, los autores no serán esos, sino otros; se exoneran a unos y se inculpan a otros según sea la conveniencia. En el último atentado en Colombia, de los informes del fiscal, lo único que se le puede creer es que a alguien que trabaje con explosivos es posible que le falte una mano.

Quedan muchas dudas porque con la manipulación es como ha gobernado la clase política en Colombia; históricamente, le han dicho al pueblo colombiano que los revolucionarios son comunistas y que estos persiguen a la iglesia católica, que mataron a Gaitán y generaron la violencia de los años cincuenta del Siglo XX, que buscan colectivizar a la mujer, que violan los derechos humanos, que son narcotraficantes, que son terroristas; estos y muchos epítetos más, acompañados de los correspondientes e infames atentados violentos con muerte y despojos.

En la película “La dictadura perfecta” muestran que el método de gobierno de la mafia es provocar un hecho más grave que el actual, para enfocar a la opinión pública. Existen poderes que representan a aquellos quienes lo que tienen que perder, vale más que la vida de cien personas. ¿A cuánto ascienden las coimas del caso Odebrecht? Piensen vagos. Reflexionen desde el dolor y la desgracia.

Cese la violencia, como lo pidió Gaitán; también en su momento, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía; igualmente los acuerdos de Paz. Respeto para el pueblo colombiano que ya quiere ser adulto; o al menos para quienes sufren el padecimiento de pensar.

Enero 24 de 2019

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