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Publicación de Iván Gallo
No tienen nada. Pagan arriendo. Cuatro en una pieza. Una pieza de 25 metros cuadrados. Familia típica colombiana: sin tiempo para estudiar, condenados a trabajar desde los cinco años. La maldición se encadena desde hace tres generaciones. Nadie se apiada de ellos, ni la señora a donde la mamá va a hacer el aseo cada lunes y que le paga 30 mil pesos el día. Nadie se apiada de ellos, ni el patrón que paga en negro el oficio desquiciante de pegar ladrillos que realiza el Papá. Los únicos que les dan algo son los políticos en época de campaña. A veces les ofrecen un concierto en el barrio de invasión donde viven. A veces les dan media de aguardiente para que se olviden de la miseria en la que viven. Papá nunca ha sabido tomar. Es probable que papá sea bipolar pero ningún sicólogo lo ha visto. Papá es buena persona, un pan de Dios sobrio. Tiene la sumisión que genera la falta de fuerza, la falta de energía que tienen los que no comen. Papá se toma dos tragos y los demonios se le despiertan adentro, lo dominan. Papá borracho, le pega a Mamá, la revienta, los niños lloran y luego se quedan callados y se chupan el dedo mientras miran un punto indefinido en el techo de zinc hasta que se quedan dormidos. Tienen el pelo color mierda de los anémicos.
Papá y Mamá van a votar por Duque. En la televisión destartalada que tienen en el cuarto una señora rubia de un noticiero les advierte el mal que puede sobrevenir sobre ellos si llega a ganar las elecciones presidenciales Gustavo Petro. Sobrevendrá una invasión de langostas, el río Bogotá se contaminará y los primogénitos serán degollados por el ángel de la muerte. La señora rubia muestra imágenes de venezolanos haciendo cola para cruzar la frontera, ellos vendrán al país a quitarles los puestos. Los inmigrantes son más fáciles de explotar que los nativos por más hambrientos que estén. La señora del noticiero advierte que con el castrochavismo mandando ya no volverán a sus fincas, la inseguridad los rondará, les expropiarán todo, hasta el cepillo de dientes. El señor, lobotomizado, votará por el que diga la rubia del noticiero, el pastor de la iglesia pentecostal a la que va, votará con el convencimiento de las generaciones de esclavos que lo preceden, votará en contra de su clase para perpetuar su casta, la casta de los miserables, de los sin futuro. Sobre su fe está cimentada la democracia más perfecta de América. Con su voto y la de sus compañeros seguirá rico el poderoso y miserable el ignorante.
Puedo pasar por fascista, no me importa, pero todos los que viven en la miseria deberían tener prohibido elegir. La mejor forma de quitarles el yugo aplastante de la pobreza es vetar sus votos. Sobre su ignorancia y su fe es que los poderosos se han turnado el palacio presidencial desde hace 200 años. Gracias a ellos un candidato como Duque, cuyas políticas favorecen claramente al gran empresario, ganará sin problemas. La familia miserable colombiana lo elegirá pensando en que él les permitirá volverse millonarios vendiendo bombones en una esquina, se comerán el cuento completo de que si ellos han sido pobres no es por la falta de oportunidades que caracteriza un país mezquino como este sino por falta de ganas, por pereza. Con Duque en la presidencia el Papá podrá dejar de pegar ladrillos y se dedicará de lleno a la pequeña empresa que para él sólo será vender dulces de menta en cualquier semáforo de la ciudad. Votará con hambre, sin saber muy bien que es ese cuento de la democracia, ignorando que podría dejar de ser el miserable que es en un país donde sus hijos pudieran ir gratis al colegio y después a la universidad, un país en donde fueran valorados los profesionales, los estudiosos y no los comerciantes, los ricos, los especuladores. Ese país se lo podría dar otro candidato pero él no lo sabe, él lo único que sabe es lo que le dice la señora rubia de las noticias.
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Bogotá D.C., 09 mayo de 2018
Doctores:
ÁLVARO LEYVA DURÁN
IVÁN CEPEDA CASTRO
E. S. D.
Estimados compatriotas, les envío mi saludo lleno de aprecio y esperanza en la paz de Colombia.
He recibido y me han leído sin prisa la carta que me envían con fecha de 7 de mayo, la cual agradezco por su deferencia y alta carga de preocupación por los destinos de nuestro sufrido país. Debo decir que ustedes me dejan casi sin palabras frente a tanto argumento que reclama seguir adelante, pese a todas las adversidades, en la defensa del Acuerdo de La Habana y en la búsqueda de la reconciliación.
Debo decirles que aún en mi situación actual, sigo creyendo en la inmensa capacidad que tenemos de transformar el mundo de manera positiva inspirados en el principio de la esperanza. Creo totalmente en que podemos confiar en la condición humana poniendo a un lado esa idea de que el hombre es lobo del propio hombre, y que así muchas veces sintamos como Bolívar que hemos arado en el mar y predicado en el desierto, no podemos dejar de soñar en que es posible construir nuevos estadios de organización social en libertad.
Ahora recordaba un artículo de prensa que escribí sobre un concierto en homenaje a la paz de Colombia que brindara en La Habana el maestro Frank Fernández, y que por sus descripciones musicales en la redacción fue del gusto del Dr. Leyva. Crónica de una noche inolvidable se titulaba. Pensé entonces que, como lo hacía el gran pianista de Mayarí, debíamos romper ciertos esquemas y poner a volar la imaginación. En el mismo sentido, tenemos que trazarnos nosotros el papel de transformar con mucho realismo, en favor de las mayorías el especio que nos circunda.
Frente las actuales circunstancias, lo cierto es que no sé si debamos seguir siendo los apóstoles de una fe ciega en el dogma de una paz que del otro lado solamente expresa promesas incumplidas, por una parte, y amenazas de destrozar lo que se había pactado, que, dicho sea de paso, ya no queda nada.
Como en las épocas del romanticismo, pienso que me corresponde tener más confianza en el iluminismo, apegarme a la razón más que al deseo propio de la fe, sobre todo cuando el principio legal de “la buena fe” ha sido apuñaleado. Y digo esto sin dejar de creer en la posibilidad cierta de la vida en armonía, en la posibilidad de un estadio social en el que, por decirlo menos, y la humanidad de este rincón del mundo pueda ejercer y potenciar sus posibilidades de existencia creadora, con conocimiento, en felicidad y concordia, que es lo que entiendo por libertad.
Quiero decir, entonces, que así no queramos, se nos impone el deber de sacudirnos del poder del Estado cuando este actúa con perfidia e indolencia; se nos impone el deber de seguir dando vuelo a la creatividad liberadora. Podríamos decir que deberemos hacer la sonata de la vida rompiendo el ciclo tradicional de los 4 movimientos de ensamble arbitrario en el que la forma sonata importaba más que el rondó o el minutero…, ¿Romperemos esta arquitectura? ¿La unificaremos? ¿La llenaremos de más sensibilidad y humanidad?
No quiero otra cosa, con esta evocación que llevarlos sin tanta política desgastante, hasta las cumbres de la novena sinfonía en RE menor; opus 125 y La Misa Solemnis en RE mayor; Opus 129. Sobre todo, al movimiento final, a la gracia de sus solistas y coros excepcionales que cantan la Oda de la Alegría del eminente poeta y soñador romántico Friedrich Schiller; oda que en realidad manifiesta el sentido básico de la existencia: Vivir todos como hermanos.
Que simple parece, pero qué difícil ha sido; que intrincado parece que los integrantes del Bloque del Poder Dominante entiendan que no pedimos más que la libertad en el sentido humilde y sencillo en que ya lo expresé: el ejercicio pleno de la vida en concordia, felicidad y conocimiento, conjugando en cada momento el verbo amar.
Pero del dicho al hecho hay mucho trecho…; y aquí estamos con Acuerdo de Paz, luchando hasta su firma con esfuerzo, pasión y convencimiento, el cual ha sido poco a poco destrozado, incluso por parte del gobierno que lo firmó. O sino miremos como ejemplo el Proyecto de Ley de Tierras radicado en consulta previa que de fondo contraviene lo pactado.
Aparte, cada punto del Acuerdo ha sido, no implementado, sino “renegociado” con la demolición del Pacta Sunt Servanda. Y más allá de las contradicciones y choques entre los grupos y partidos de derecha, se levantan casi al unísono las construcciones hegemónicas que se han creado y se siguen creando, reproduciendo las viejas valoraciones de beneficio total al orden previo a los Acuerdos.
Su simbología de poder y su institucionalidad tal cual, se siguen justificando invariables. Valga poner para mostrar que ni siquiera en el lenguaje se varía, el discurso reciente del Presidente en su ultima salida al exterior, cuando caracterizó el pacto de La Habana como un “Acuerdo Barato” (claro, si como el Estado no quisiera comprometer en la implementación más de 0,8% del PIB). Y también podemos mostrar el caso flamante del Alto Comisionado de Paz interviniendo en la Cámara de Representantes con el mismo tono que cuando era Ministro de Defensa; hablando todavía de un Acuerdo con el que “se logró someter a los Criminales de las FARC”.
Que falta de grandeza y de autocritica respecto a la responsabilidad que le corresponde al Estado en la tragedia que significó y significa esta guerra de más de medio siglo. Y por la misma vía siguen los constructos normativos y mediáticos en los que los malos no son también los insurgentes, sino únicamente ellos.
Esas matrices que hacen otear muy lejano el puerto de la paz, de manera muy fuerte y efectiva están en los medios monopólicos de comunicación masiva propiedad de los que mucha leña le han tirado a la hoguera de la guerra, mientras no le han brindado ni una misa a las víctimas, ni anhelo de paz.
Estos son, así nieguen, los más portentosos contingentes artilleros en el campo de la guerra ideológica que no cesa. Sus batallones, brigadas y divisiones mercenarias tienen el cargo de construir y sostener a cualquier costo el consenso de masas en favor del sistema, casi en el plano de una visión que implantan como parte del sentido común, y que es como decir el engranaje a profundidad de los valores de esa “cultura” venal y mafiosa que de una y otra manera admite la corrupción y la impunidad.
Ese es el “consenso” que nos han fabricado e impuesto; el “consenso de democracia gobernable” que llaman. Y con ello quieren seguir domesticando una grey para el odio, impedida mentalmente para la tolerancia y los cambios que requiere la paz. Pero esto no quiere decir que me sienta estar frente a una derrota aplastante. No.
Hay necesidad de seguir incrementando, así sean insultados y calumniados, a esa hegemonía que no puede ceder en principios y valores sin dejarnos cooptar, ni anonadar, enfrentando espejismos y trucos ideológicos; sin auto amordazarnos por el chantaje que existe y se incrementa en la persecución judicial e institucional de cualquier tipo, en general.
Ese también es asunto de un proyecto político verdaderamente alternativo que es lo que estamos llamados a defender aún a costa de nuestras vidas. Quiero en este recorrido de mi nota decir que comparto plenamente los fundamentos y propósitos de la misiva que me permitieron dar fe de vuestra vocación de paz y de todos los ingentes esfuerzos que, por su materialización, de manera permanente han hecho especialmente personas como ustedes, la doctora Piedad Córdoba, el doctor Alirio Uribe, y los compañeros Jaime Caicedo y Carlos Lozano.
Agradezco su preocupación por mi salud, que ahora sería lo de menos, como su reconocimiento en lo que respecta a la construcción del acuerdo; a lo que tuve que ver con ello. Se que el Proceso está en crisis y que ahora más que nunca hay que convocar soluciones, ante todo las que ustedes reconocen como soluciones de justicia social que están por encima de cualquier condición.
Asumí el Acuerdo con todos sus déficits, contando con que haríamos el gran compromiso nacional de reconciliación para avanzar hacía los cambios estructurales que jamás quiso tocar el gobierno “imagino que por aquello del Acuerdo Barato”. Pero cualquiera que sea el rumbo que tengamos no soy negociante de réditos personales, menos alrededor de sucios asuntos que ahora y desde antes he rechazado y condenado. No he sido, ni soy, ni seré mafioso. Mi vida en eso es transparente, más allá de las películas que quieran montar valiéndose de patrañas, sobre todo contando con la felonía de funcionarios corruptos que saben claramente que más del 80% de los movimientos financieros de este país están tocados por dineros provenientes de la ilegalidad y al respecto no mueven un dedo.
No hablo de mi posición sobre la política antidrogas porque es de conocimiento publico y en gran medida está consignado en los Acuerdos de La Habana y que está ligada a la necesidad urgente de la Reforma Rural Integral.
Nuevamente agradezco sus buenos oficios como la labor encomiable por la paz de Colombia de los mediadores, componedores, garantes y acompañantes nacionales e internacionales actuantes en cada asunto grande o pequeño, especialmente a Jean Arnault, Eamon Gilmore, José Luis Ponce, Anne Heidi Kvalsoren y Mariela Kohon entre otros voceros y voceras que no desmayan en su compromiso con nuestro país.
De mi parte, creo que he hecho todo lo que he podido por este acuerdo y su implementación, hasta donde lo han permitido las circunstancias, y lo he hecho con mucho amor.
Quiero que sepan esto, como deseo que sepan que amo la vida, sirviendo a los demás, sintiendo la felicidad de quienes logran satisfacer sus necesidades básicas. Amo la vida con todo y sus sufrimientos y sin sabores; sintiendo el dolor del otro y su abandono.
Creo que conscientemente he andado lo poco que conozco del mundo, caminando cuando he logrado mi mayor racionalidad hacia el horizonte de la utopía de la Colombia mejor para todas y todos. Por eso, con todo y ello creo que Stephan Hawking y el Papa Francisco pensarían que de nada vale la vida sino dejamos así sea una pequeña huella de dignidad que perdure.
En consecuencia, ir a lo que para mi es una batalla definitiva por el decoro, no es darse por vencido, jamás.
Como me dijera un amigo entrañable en estos días que son mis días de ganas de vivir y de vida más intensos en cuanto a mis sentimientos más profundos, tengo la certeza de que me voy con todas mis luces encendidas.
En fin, que nadie perciba que parto con la luz crepuscular de la derrota.
Con enorme aprecio,
Jesús Santrich
Carta que el senador Iván Cepeda y el exnegociador de paz Álvaro Leyva le enviaron a Jesús Santrich pidiéndole que levante la huelga de hambre que mantiene desde su captura, el 9 de abril pasado
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Etiquetado alvaro leiva, carta jesus santrich, IVAN CEPEDA, JESÚS SANTRICH

El número dos de la FARC, Iván Márquez, aseguró hoy que si fallece el también exguerrillero Jesús Santrich, acusado de narcotráfico por Estados Unidos y quien realiza una huelga de hambre desde hace más de 30 días en protesta por su captura, sería la muerte del acuerdo de paz que se firmó en 2016.
«Estoy agobiado por esta preocupación, que debe ser una preocupación generalizada de todo el país, porque un desenlace fatal de su situación, Dios no lo quiera, sería también la muerte del proceso de paz«, dijo Márquez durante un plantón en el departamento de Caquetá, ubicado en el sur del país.
(Lea aquí: El Paisa, desde Miravalle, le pide a Santrich que no se rinda).
La jornada se llevó a cabo en Miravalle, en donde Márquez y un nutrido grupo de excombatientes de la ya desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) exigieron la liberación de Santrich.
Santrich, detenido en Bogotá el pasado 9 de abril y pedido en extradición por la justicia de Estados Unidos por narcotráfico, fue trasladado el jueves de esta semana desde el hospital El Tunal a una casa del episcopado colombiano por «razones humanitarias», según informó la ONG Fundación Lazos de Dignidad.
(También: Traslado de “Santrich” es un acto humanitario, dice la Conferencia Episcopal).
Los asistentes a la actividad de hoy realizaron pancartas y analizaron el futuro del acuerdo del paz que llevó a la guerrilla a transformarse en el movimiento político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).
Tomado de:
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POR: GONZALO SALAZAR
«Cuadernos de Reencuentro»
Podemos generar un gran movimiento popular por la soberanía agroalimentaria como parte fundamental de la lucha por el bien vivir diseñando en base a prácticas, tradiciones y conceptos de equidad, solidaridad y autonomía de los sectores populares, una propuesta de economía contra el hambre y la pobreza.
Es posible la creación desde los sectores populares en las comunidades locales, de una red solidaria-comunitaria de pequeños y medianos campesinos organizados en asociaciones, cooperativas, juntas comunales, comunidades indígenas y consejos comunitarios, comunas, etc., en zonas populares de producción agroalimentaria, articulada con las organizaciones y movimientos populares consumidores de alimentos como asociaciones sectoriales, cooperativas, sindicatos, asociaciones de padres de familia de escuelas y colegios, asociaciones estudiantiles, de pequeños comerciantes, de profesionales,, artesanos, pequeños industriales, juntas comunales, comunidades barriales, JAL, ecologistas, organizaciones de mujeres, madres comunitarias, restaurantes y comedores comunitarios; una red en forma de Circuitos Agroalimentarios Alternativos, que se desenvuelva en la producción, distribución, intercambio, transformación, preparación y consumo de alimentos comoalternativa de soberanía popularcontra el hambre y la pobreza, integrados alrededor de medianas y grandes ciudades región; los productoresinicialmente dispondrían de sus parcelas y susinstrumentos de producción -entre estos la tierra- y los consumidores comprometidos contribuirían financieramente adquiriendo y consumiendo los alimentos producidos por los campesinos de la red, intercambiando productos e insumos mediante convenios que no incluirían en ningún momento ceder sus propiedades; sería partir de la infraestructura y la capacidad instalada;los y las campesinas acordarían localmente los productos a cultivar, las formas de producir y acordarían con los consumidores de las ciudadeslos modos de distribución, de intercambiar productos y servicios; en las ciudades los consumidores y productores populares de la Red, tienen la necesidad de organizarse comunitaria y solidariamente y luchar por una alimentación sana y suficiente; los sectores populares de las ciudades poseen los medios para integrar centros de acopio, de distribución e intercambio que serían aportes en logística e infraestructura inicialmente en comodato; los agricultores urbanos de alimentos para autoconsumo también serían parte de la Red.
La Red podría funcionar mediante Circuitos Agroalimentarios Alternativos como mecanismos dinámicos que integren los procesos productivos (Unidades Productivas rurales y urbanas, local y regionalmente) a las necesidades y prácticas de distribución y consumo; los CAA serían espacios que permitirían la participación comunitaria, la retroalimentación a través del intercambio de productos entre el campo y la ciudad y el abastecimiento oportuno y suficiente de alimentos, incrementando la variedad y calidad de los mismos. Estos Circuitos pueden construirse autónomamente en áreas económicamente activas que integran el sector productivo agropecuario y los sectores populares consumidores y productivos de las ciudades. Se pueden generar alrededor de grandes ciudades con características geográficas, económicas y culturales particulares que determinan una provincia, una región y o un departamento, articuladas y/o confederadas regional y nacionalmente.
En la ciudad se puede promover con ayuda de organizaciones populares y medios alternativos independientes, la formación e integración a los Circuitos Agroalimentarios Alternativos, a partir de centros de acopio y distribución de alimentos, de proveedurías de herramientas e insumos agropecuarios y de prestación de servicios relacionados con la agricultura, y la alimentación, pero también con la salud; convocando a Comedores escolares y Comunitarios, a colegios y universidades, a pequeñas y medianas empresas, a familias, comunidades barriales, restaurantes, panaderías de barrio,a Plantas de transformación de alimentos (cárnicos, lácteos, embutidos extracción de pulpa, conservas de frutas, dulces, postres etc.); también a productores populares de herramientas e insumos para la agricultura, fábricas de útiles para el hogar; fábricas de abonos orgánicos e insumos agropecuarios y profesionales prestadores de servicios.
Los CAA serían espacios para compartir, aprender, educar e integrar a la comunidad, buscando fortalecer los procesos productivos y organizativos, haciendo participes a los sectores populares en la construcción de una sociedad democrática, sana, justa y solidaria. Se pueden integrar a los circuitos Agroalimentarios unidades productivas de confecciones, de calzado, de reciclaje, de la metalmecánica, de la industria popular y artesanal. La integración dinámica de estos Circuitos a niveles municipal, provincial, regional y nacional sería una Red Agroalimentaria Popular.
De hecho, el capitalismo creasus propios circuitos y redes económicas con su dinámica de usura y explotación, con la concentración de la tierra, de la producción y la monopolización del mercado mundial de alimentos, como ya se ha visto en todas las áreas de la economía, práctica que arrasa con las culturas, economías y soberanías de los pueblos, por esto la propuesta, que es recogida de las prácticas y tradiciones solidarias y limpias de los pueblos, va por el rescate de circuitos y redes de carácter popular y comunitario humanista.
La base de esta propuesta serían Unidades Productivas Agropecuarias, ubicadas en Zonas de Producción Agroalimentarias Populares,producirían diversificadamente mediante planeación en reuniones o en asambleas locales, en coordinación regional -los CAA- según el caso (Frutas, Hortalizas, Verduras, Carnes, pollo, huevos, Peces Lácteos, etc.) exclusivamente para los consumidores de los CAA; cada familia productora construiría o ampliaría su huerta con los alimentos de su dieta ofreciendo los excedentes al centro de acopio o al CAA. Estas UPA estarían conformadas por pequeñas y medianas unidades familiares, grupos de familias o por grupos comunitarios, asociaciones de productores, cooperativas etc. en veredas, resguardos, consejos comunitarios, zonas de reserva campesina, en todos los niveles territoriales, municipal, provincial y regionalmente según las particularidades, las cuales podrían ofrecer diferentes productos agropecuarios y agroindustriales a los consumidores urbanos. En las ciudades se integrarían a este proceso centros de transformación, de distribución y de consumo: Centros de Acopio y Distribución de Alimentos, tiendas comunitarias, Comedores Comunitarios, Hogares del ICBF asociados, se podrán vincular Panaderías, Cafeterías y hogares familiares organizados o asociados como consumidores de los productos de las UPA, que también pueden estar integradas en los Circuitos Agroalimentarios Alternativos.
En la producción agropecuaria se busca que los productores a mediano plazo pudieran reemplazar totalmentelas semillas e insumos comerciales industriales utilizando semillas libres de agrotóxicos, (fungicidas, insecticidas, abonos químicos industriales) y de procesos transgénicos; los animales libres de maltrato, libres de manipulación genética, de antibióticos, de tratamientos hormonales y su alimentación libre de tratamientos químicos industriales nocivos a los animales y a la salud humana. En las Unidades Productivas Agropecuarias se podríarealizar la transformación de alimentos que les dé mejor presentación, forma de conservación y facilidad para el transporte y su preparación, desarrollando agroindustria a pequeña escala con tecnologías apropiadas y modernas no depredadoras al medio ambiente, inocuas a la salud de los humanos y animales. Las UPA se integraríana la Red de acuerdo con el interés de los productores, a la capacidad instalada, a las posibilidades de mejoramiento y a las necesidades del consumo.
Seríaposible que cada UPA o el CAA produzca sus propios insumos como alimento para animales, abonos y plaguicidas orgánicamente. Se estimularía la creación de huertas casera y comunitarias, de granjas integrales autosuficientes colectivas y comunitarias experimentales entre campesinos asociados y entre familias de la ciudad que quieran y puedan trasladarse al campo para convivir y producir colectivamente.
Se podría mejorar especies utilizando procedimientos científicos y biotecnología, seleccionando e intercambiando semillas y ejemplares entre productores de cada región -como lo vienen haciendo ancestral y tradicionalmente indígenas y campesinos- y entre regiones del país y de países que compartan conceptos de soberanía alimentaria, agricultura limpia, alimentación sana y mercado justo; con instituciones de investigación, organismos asesores y técnicos comprometidos en la lucha contra el hambre y la pobreza. Se buscará la constitución de bancos de semillas y centros de mejoramiento de especies a nivel regional y nacional al servicio de pequeños y medianos campesinos de los CAA. Se utilizarían abonos, insecticidas, fungicidas y herbicidas biológicos naturales, elaborados por los productores agropecuarios, recuperando material orgánico (residuos sólidos) de desecho –aportados por los mismos consumidores de alimentos- mediante diversas técnicas como el compostaje, la lombricultura y o las micorrizas; en el desarrollo de este proyecto se podría recoger desechos de los alimentos en las galerías, en supermercados, tiendas, restaurantes, colegios, universidades, hogares del ICBF, en comedores comunitarios en los hogares y en los propios centros de acopio para reciclarlos (no para alimentar cerdos) en pequeñas fábricas de compost de los CAA.
En una economía democrática con soberanía alimentaria la producción agropecuaria está destinada a proveer a la población de alimentos sanos y suficientes permanentemente, producidos localmente, por lo que la Red que proponemos debería abastecer los centros de consumo comunitarios y a las familias de los sectores populares de la ciudad, no se trata de exportar ni de importar alimentos, menos de vender o comprar a los hipermercados o a las comercializadoras, sería una producción prioritariamente destinada al consumo interno de la Red. Sin embargo, en una articulación democrática de un gobierno de transición, la red podría hacer acuerdos regionales y nacionales con proyectos de objetivos similares de otros pueblos y países (sin que prime el valor de cambio o monetario) para el trueque e intercambio de alimentos excedentes del mercado interno, por tecnologías, conocimientos y o alimentos que por circunstancias ajenas a la calidad de la tierra, las semillas o el clima, no se puedan producir por nuestros campesinos.
El intercambio de productos y servicios con los sectores de la ciudad se realizaría en la medida que se integren al Programa las Unidades Productivas Urbanas de elementos para el hogar: accesorios, insumos y herramientas para la producción agropecuaria, artículos para el estudio y para la construcción de vivienda, de comerciantes populares, de la pequeña y mediana industria y de los artesanos-as; de la misma manera el intercambio se realizaría principalmente con la prestación de servicios técnicos, profesionales y de asesoría tanto en el campo como en la ciudad con los integrantes de la Red (puede ser en salud, asesoría técnica, en capacitación) aunque no se trata de eliminar totalmente la compra y venta con dinero, pues necesitamos adquirir productos industriales y servicios de los que no disponen los sectores populares, mientras la mayoría de los hogares populares disponen solo de su salario en dinero y muchos artesanos, profesionales, pequeños comerciantes y pequeños industriales del pueblo necesitan de este medio de pago para poder sobrevivir. En este sentido las entidades financieras del sector cooperativo se integrarían estimulando y garantizando el ahorro y el crédito agropecuario a los productores vinculados a la red, apoyando los proyectos productivos colectivos y comunitarios de la Red, intercambiando productos y servicios. Prácticamente será una nueva economía solidaria -comunitaria.
Para desarrollar la Red es fundamental la participación de estos sectores y sus organizaciones, de igual manera la educación y la organización autónoma de la comunidad sujeto, articuladas a niveles local, provincial, regional y o nacional. La capacitación, la formación política y ética de los integrantes son esenciales para la realización de la propuesta, pues no se trata de regirse exclusivamente por las instituciones del Estado ni por las leyes del mercado capitalista, aunque se puede hacer convenios con instituciones de asistencia técnica, en educación y salud en las localidades y regiones.
En las ciudades se formarían Centros De Acopio, Distribución e Intercambio CADI, serían el eje de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos, funcionarían en los sectores populares urbanos. Las cantidades y variedad de productos se definirían en base al estudio de producción y consumo, de infraestructura y logística disponibles, realizado a través de encuestas, talleres de socialización y de concertación entre productores y consumidores. El personal operativo-administrativosería de forma rotativa en los cargos, los locales y la dotación la podrían aportar inicialmente los participantes de la Red, y en un gobierno democrático o de transición, este deberá apoyar nuestra alternativa económica. Todo el personal vinculado a la producción, distribución y transformación de alimentos debería capacitarse en conceptos políticos de Soberanía y Seguridad Alimentaria, en manipulación de alimentos, en nutrición y economía solidaria y comunitaria, incluyendo a los y las agricultoras urbanas. Cada Centro de Acopio estaría conformado como cooperativa, asociación, empresa comunitaria o familiar que se identifique e integre a la Red. Algunos pueden ser la cooperativa, las plazas de mercado, la tienda de la esquina o la tienda comunitaria que ya existen. algunas organizaciones populares -sindicatos, asociaciones, JAC, fundaciones, cabildos urbanos, Consejos comunitarios- en las ciudades cuentan con sedes y locales con espacio suficiente para la instalación de Centros de Acopio; se conformarían grupos o asociaciones de consumidores por localidad, barrio y comuna para crear centros de acopio y redes de distribución y consumo, además de las tiendas y supermercados populares de los barrios,panaderías, casinos de empresas;es importante el intercambio con las organizaciones de economía solidaria y comunitaria de la ciudad.
Será compromiso fundamental de los participantes del programa el consumo de los productos y servicios del CADI. Su carácter es esencialmente un mercado interno, justo, independiente y autónomo. Los integrantes de los CADIlocales y regionales reunidos en asamblea -o delegados elegido por los productores y los consumidores de cada circuito-podría definir un plan de producción, proponer la formación de Unidades Productivas y programas de autoeducación, técnica, política y actividades culturales y ecológicas, además de las administrativas, de acuerdo a la necesidad y a las posibilidades logísticas y económicas de la región o la localidad y a la disposición democrática de cada comunidad.
Cualquier propuesta de transformación de nuestra sociedad y país que busque la equidad, la libertad y la felicidad de nuestro pueblo, debe contar con una visión que conduzca a la construcción de alternativas en cada uno de los sectores sociales, en cada comunidad, tanto a nivel político como social, económico y cultural. Por el grado de atraso político, producto de las estructuras de opresión y dominación sintetizado en las formas de producir y distribuir los alimentos, en base a la concentración de la propiedad sobre la tierra y los instrumentos que hacen posible la agricultura, es indispensable además de exigir la reforma agraria democrática e integral:
Las iniciativas en producción de alimentos deben ser parte fundamental en la construcción de Zonas Campesinas Productivas Agroalimentarias, las Comunas Autónomas Populares en el campo y la ciudad, (recuperando y fortaleciendo la tradición de la huerta casera en cada familia campesina) junto a los Circuitos Agroalimentarios Alternativos, deben ser parte importante en el desarrollo de la nueva economía propia de los pueblos
La metodología es un componente dinamizador estratégico en todo proceso de desarrollo social. Se establecerían fases para abordar la organización, la investigación, la educación, la planificación, la producción y la distribución que cada comunidad u organizaciones interesadas definan en su localidad y/o región de acuerdo a las necesidades y posibilidades, aportamos algunas ideas; se podría desplegar campañas locales, regionales y nacional de sensibilización, concientización y de organización de productores y consumidores; para la investigación se puede diseñar encuestas, entrevistas y talleres (a productores y consumidores)foros, mercados campesinos con intercambio de semillas y productos, marchas de la alimentación (como la que promovieron y realizaron los indígenas del norte del Cauca en marzo de 2018) para sensibilizar a la población, tertulias de socialización e intercambio de experiencias, para identificar particularidades locales o regionales del programa con las comunidades y organizaciones participantes, elaborando una base de datos que con el análisis permita a los y las interesadas priorizar las necesidades reales, las dificultades, las fortalezas, las dimensiones y las estrategias para ejecutar el proyecto social-productivo e integrar la Red. El proceso de organización puedes ser simultáneo a la integración de preexistentes y nuevasunidadesproductivas, lo mismo con las prácticas de distribución, intercambio y comercialización, o sea, partiendo de lo que ya se tiene construido.
Se crearía una estructura no piramidal, con cargos de coordinación o vocerías, rotativos a dos años, integrada en su totalidad por participantes y beneficiarios directos del programa, se proponen tres áreas de trabajo: Técnica, Educativay de Coordinación regional y/o nacional, integrados por representantes de organizaciones comunitarias y populares de productores y consumidores elegidos por consenso en cada Circuito Agroalimentario, que contarían con apoyo y asesoría de organizaciones e instituciones especializadas como el Instituto Mayor Campesino, el Coordinador Nacional Agrario, Fensuagro, Sinaltrainal, instructores del SENA, los y lasprofesoras e investigadores críticos de las Universidades públicas y privadas que voluntariamente deseen participar del proyecto, entidades del sector financiero solidario como la confederación Agrosolidaria y Confiar, podrán complementar la capacitación y prestar asesoría al proceso, que será participativo e integral, contemplando aspectos productivos, de planeación, de autogestión y distribución, de bienestar y de compromiso de los participantes. Estas áreas podrían tener un equipo técnico-profesional multidisciplinario no exclusivamente académico, porque se contaría esencialmente con los conocimientos, experiencias, tradiciones y saberes de las comunidades.
El área de Educación y Desarrollo Comunitario seríaresponsable de coordinar y articular los grupos de trabajo,para ejecutar planes de formación técnica, académica y política según los planes de vida y las necesidades en cada comunidad o región integrantes de la red, gestionaríael apoyo, la asesoría y/o el acompañamiento del personal docente y profesional, en lo posible con instituciones educativas que compartan los principios y objetivos del proyecto (universidades, profesores del SENA, el CNA, la ENS, el INS, los consejos comunitarios, los consejos regionales indígenas, los cabildos indígenas, las asociaciones y ligas campesinas, los sindicatos del sector alimentario, especialmente de los estudiantes).
El área Técnicase encargaríade analizar y proponer a los y las participantes estrategias de producción, distribución e intercambio, asesorar financiera, administrativa y técnicamente a las Unidades Productivas; operaría integrada por trabajadores agrícolas y consumidores urbanos miembros de la red, quienes buscarían esa asesoría con técnicos profesionales e integrantes del sector solidario, sindical y comunitario comprometidos con la propuesta agroalimentaria. Sus conceptos y recomendaciones no serán obligantes ni condicionantes, cada circuito las adoptará de acuerdo a sus necesidades, criterios y experiencias.
Las actividades de coordinación o articulación de la Red Agroalimentaria Popular se pueden realizar a través de delegados elegidos por los productores agropecuarios y los consumidores integrantes de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos de la Red. Los Comités Coordinadores regionales estarían integrados por representantes de las Unidades Productivas Rurales, representantes de las Unidades Productivas Urbanas y representantes de los consumidores de cada Circuito, estos se renovarían bianualmente; todos los cargos serían rotativos. En asambleas regionales se elegirían los integrantes de las tres áreas de trabajo de los Circuitos Agroalimentarios Alternativos regionales y los delegados a la coordinación o articulación nacional. Esta coordinación no podrá manejar recursos económicos ni administrar proyectos productivos diferentes a los personales. Algunas de las funciones de la Coordinación Nacional podrían ser:
Esta es una propuesta de autogestión comunitaria dirigida a los sectores populares y democráticos del país para que la asuman y la realicen, puede ser presentada a un posible gobierno democrático para que la viabilice como una política de soberanía alimentaria, y de lucha contra la desnutrición, el hambre y la pobreza, debería ser asumida por un posible gobierno popular de transición como inicio de la realización de la justicia social para el bien vivir; puede ser mejorada, ampliada, complementada, concertada y aplicada en un contexto de unidad de acción y política de los movimientos, organizaciones sociales y políticas de los sectores populares victimas del capitalismo y su modelo neoliberal.
Seguramente algunas de las ideas aquí planteadas han sido estudiadas por organizaciones, dirigentes e intelectuales de los sectores populares, puede ser que varias actividades propuestas se hayan ejecutado y muchas que los sectores populares con creatividad las hayan implementado no las hayamos conocido. Tampoco es la solución a todos los problemas de la sociedad capitalista; pero sí podría ser un paso en la consecución de la soberanía alimentaria y la justicia social en un período de transición que puede empezar en lo local y sectorial, hacia la comunidad del bien vivir.
Publicado en 4- GONZALO SALAZAR
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No cierres los ojosGrupo Akal
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El 5 de mayo de 1818 nacía en Tréveris una de las mentes más brillantes que nos dio el siglo XIX y que determinarían la política y la concepción de la sociedad desde entonces. Filósofo, economista, sociólogo, militante revolucionario, Karl Marx realizó el análisis más relevante del capitalismo, sintetizó el idealismo y el materialismo con la economía política y la investigación de la sociedad. Autor complejo, poliédrico, sus ideas ganaron una rápida aceptación en el movimiento…
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Novelas, relatos, poesía, ensayos y microficciones que exploran el terror psicológico, el horror tecnológico y fantástico, la ciencia ficción emocional y los laberintos humanos. Por Adrián Fares, escritor y cineasta argentino.
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