En Ecuador, se dio una Cooptación Programada del Poder

Por JulioCésar, «Cuadernos de Reencuentro»

En este siglo XXI, luego del florecimiento de una forma de gobernar diferente y esperanzadora en muchos países de Latinoamérica,  estamos ante un estrechamiento de esta visión y una recuperación de terreno de las formas clásicas imperiales de aniquilación popular. Esto no es casual, hace parte de una estrategia llamada “Guerra de cuarta generación”, con la que han venido menguando la democracia en el mundo y concretamente en Latinoamérica.

El factor común que hemos estado presenciando en estos últimos 20 años para eliminar los gobiernos progresistas son:

  • Guerra de desinformación: apoyada en rumores, chismes, mentiras, todo esto a través del viaducto de las redes sociales, para influir en la opinión pública, buscando la legalidad en lo internacional y deslegitimar el accionar de los gobiernos democráticos.
  • Utilización del Lawfare o Guerra Jurídica: Uso de la ley como un arma de guerra.
  • La Inferencia en la Opinión Pública: como parte de su estrategia de guerra, manipulando sicológicamente la población para obtener sus fines.
  • Combinación de acciones militares con otro tipo de acciones de agresión en las esferas: económica, política, jurídica y diplomática.

Esa esperanza que se abrió en Latinoamérica tuvo sus primeros brillos con la llegada a la presidencia de Venezuela de Hugo Chávez en febrero de 1999 y comienza un periodo crítico a la muerte de éste el 5 de marzo de 2013. En adelante se continuaría aplicando el Lawfare en Honduras (Manuel Zelaya, 28 de junio de 2009); Paraguay (Fernando Lugo,     22 de junio de 2012); Brasil (Dilma Rousseff, 31 de agosto de 2016). En estos países la combinación de la estrategia de  “Guerra de cuarta generación” tuvo su triunfo en el plano del Lawfare. En el caso de Venezuela a la fecha esta herramienta ha fracasado pero las estrategias de Desinformación, la Inferencia en la opinión pública y la combinación de las formas de guerra, se han probado en todas sus formas, llevando a este país a una situación de aislamiento pero conservando la esperanza y el deseo de lucha en un segmento importante de la población.

En el caso de Ecuador se observa la utilización de un objeto sofisticado de ascenso al poder de parte del imperio: de un lado el juego clásico de Guerra de cuarta generación, pero por el otro lado la utilización de un Plan B que implicó la implosión del movimiento Alianza País una vez conquistado el triunfo electoral. Consistió esta estrategia en moldear pacientemente una figura de este movimiento, quien se ganó la confianza de Rafael Correa y todos a su interior. Este objeto, una vez ganado el apoyo interno del movimiento, gana las elecciones y se convierte en presidente del Ecuador, e inmediatamente da vuelta a toda la política de Alianza País, fracciona el movimiento, se alía con la burguesía ecuatoriana, hace “las pases” con la burguesía internacional y el imperio, mete a la cárcel al vicepresidente mediante un montaje tipo Lawfare, decreta una consulta popular antidemocrática que atenta contra la constitución y toda la juridicidad del país.

El 24 de mayo de 2017 Lenin Moreno, perteneciente al movimiento  Alianza País, al que también pertenece el saliente presidente Rafael Correa, asume la presidencia del Ecuador. Esto implicaba cuatro años más en el poder de este proyecto político que se sumarían a los diez años de gobierno de Rafael Correa.

Existe una gran dificultad para analizar la particularidad política del Ecuador. En primer lugar porque la plataforma política que impulsó a la presidencia al presidente Lenin Moreno, tuvo una negación objetiva desde el primer día de gobierno del presidente. La carta política que lo ha guiado en estos 9 meses es otra. En este sentido son los hechos de la coyuntura los que nos van marcando un trazo de comportamiento. En segundo lugar podrían existir dos hechos políticos que nos podrían ayudar un poco: el supuesto paquete económico y la consulta popular y referendo. Pero su paquete económico carece de un sustento económico, político y filosófico y navega en una serie de variables de falsedad que más tienen que ver con una deslegitimación mediática de su antecesor. En lo que respecta a la consulta popular y referendo que logró su “aprobación popular”  el 4 de febrero del presente año, no dista mucho en cuanto a la carencia de soportes democráticos que ayuden en su que hacer político. Ella fue un asalto jurídico record concentrado en el ejecutivo con el beneplácito de todo el aparataje burgués y mediático.

Algunos elementos que podemos ir concluyendo de la realidad política ecuatoriana son los siguientes:

El presidente Lenin Moreno tomó una decisión de clase, apartándose de un proyecto político revolucionario y popular y regresando a su verdadero lugar.

La crisis originada con esta situación ocasionó que la mayoría de Alianza País en la Asamblea Nacional (74 asambleístas), se fracturara: 44 asambleístas morenistas y 30 correistas. El resto de asambleístas son 63, la mayoría de derecha.

Por la pésima organización de la burguesía ecuatoriana y por la incidencia tan marcada del imperio norteamericano, la derecha perdió la administración del estado del 2007 al 2017. Ningún gobernante en ecuador en estos dos últimos siglos había generado tal estabilidad política y logros populares que Rafael Correa. Históricamente la inestabilidad es un asunto de suma gravedad: el número de presidentes entre el s. XX y XXI han sido 68 (debían ser 30). Antes de Correa, entre 1996 y el 2007 hubo 9 presidentes; entre 1960 y 1968 hubo 6 presidentes; entre 1944 y 1947 hubo 5 presidentes; entre 1924 y 1940 hubo 21 presidentes.

En Ecuador, se dio una cooptación programada del poder, entre el imperio norteamericano, el señor presidente actual y sectores de la burguesía ecuatoriana. Con esta cooptación programada los grupos de poder que habían estado luchando estos años por su regreso lo han conseguido. Según lo expresa la politóloga ecuatoriana Carol Murillo, “el viejo poder político resucitó, se levantó el cementerio de la derecha”. Lenin Moreno lo resucitó. Como hipótesis es preciso plantear que la hegemonía dentro de ese bloque de fuerza que colocó a Lenin Moreno al frente del gobierno ecuatoriano, la tuvo el gobierno de los Estados Unidos, lo hizo por la desconfianza generada con sectores de la burguesía, que no habían logrado un grado de unidad tal, que fuera contundente ante la fuerza y reconocimiento nacional e internacional de Alianza País y Rafael Correa. Las posibilidades de éxito de esta estrategia, o su continuidad en el poder son relativas. De un lado se aceleraron los ritmos de la acción política y se disminuyeron los tiempos, lo que ha ocasionado que en un lapso muy corto  el nuevo gobierno muestre toda su intencionalidad y se origine una dura respuesta popular, que se ha venido manifestando en la lucha permanente y creciente de los ecuatorianos. Además, se han cometido errores en un intento por eliminar cualquier asomo correista en el gobierno (como el caso del encarcelamiento del vicepresidente Glas) lo que le  ha abonado al odio popular y el señalamiento que se le hace como traidor a un proyecto político. Otro elemento es el despertar de las ambiciones personales al interior del Morenismo, que ha desembocado en la corrupción y connivencia con prácticas ajenas a los intereses del pueblo y un contubernio claro con la burguesía y el imperialismo. La salud del presidente Lenin Moreno es otro elemento de incertidumbre para una continuidad de este intento, su precaria salud le impide dedicarle el tiempo suficiente a toda la cantidad de interrogantes que plantea el poder y en la cual carece de un equipo cercano, no sólo de confianza sino capacitado, para sortear el caos político que su accionar ha desencadenado. No existen unos escuderos capaces de reinterpretar el momento político y dar una alternativa mínimamente digna. Esto origina la posibilidad de una disolución de algún intento morenista en las aguas del imperialismo, quien finalmente lo que más le le interesa en el presente momento es desactivar el Ecuador como un elemento que puede torpedear su interés imperial en América Latina. Esto plantea claramente que el interlocutor de confrontación del pueblo en muy poco tiempo es la burguesía y sus anillos, sea porque lleguen al poder de cualquier manera, o quizás porque la fuerza popular crezca tanto que Alianza País logre canalizar el descontento y regrese al poder.

En cuanto al paquete económico, desde su posesión, el presidente lo ha mencionado reiteradamente en los medios de comunicación, sin que se le conozca claramente, aunque su intencionalidad si lo es. Lo más claro del paquete de medidas económicas de Lenin Moreno, es quitar impuestos a la burguesía y aumentar de una manera masiva el desempleo en el Ecuador.

Las votaciones del 4 de febrero involucraron dos figuras, de un lado un Referendo de 5 puntos, ya que tocaba cambios en la constitución, y una consulta de dos puntos. Los aspectos relevantes de la votación fueron:

En el Referendum, el punto de la “Reelección indefinida” y el punto de “Consejo de Participación Ciudadana”. En la parte de la consulta popular la derogación de la ley de Plusvalía que había aprobado el presidente Correa.

La reelección indefinida está dirigida directamente a impedir que opciones populares como la de Rafael Correa regresen al poder. El punto del Consejo de participación ciudadana es muy delicado porque en Ecuador constitucionalmente no se habla de los tres poderes del estado sino de las 5 funciones del estado (Función Ejecutiva, Función Legislativa, Función Judicial, Función de Transparencia y Control Social, Función Electoral). La cuarta Función del Estado, integra, fomenta e incentiva a la Participación Ciudadana. En este contexto se crea el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que es una estructura que va de abajo hacia arriba, desde lo social.

Realmente las elecciones del 4 de febrero buscaban inferir estos puntos y socavar la institucionalidad ecuatoriana, eliminando la ley de plusvalía, intervenir el Consejo de Participación Ciudadana, golpeando el espíritu social.

Como parte de la acción mediática “se está creando una subjetividad colectiva” para hacer pensar que el Ecuador en la época correista estaba viviendo un autoritarismo y una de las peores crisis económicas que se heredan en la actualidad.

Por: JulioCésar, «Cuadernos de Reencuentro»

ColombiaFebrero 20 de 2018

 

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.