PARA DISCUTIR NUESTRO FUTURO (año 1995)

RETROSPECTIVAHace más de 20 años que escribimos este artículo. Era un momento de mucha confusión entre aquellos que nos negábamos a aceptar el relato de la entrega de un pensamiento. Diseñamos estas lineas generales que de alguna manera marcarían nuestro actuar durante estos años. Hoy el artículo cobra más vigencia que nunca y mucho de lo que iluminamos en aquel entonces fue profético. 

Por: Ricardo Montes y JulioCésar, “Cuadernos de Reencuentro”

Mayo 22 de 1995

Dos han sido los «Cuadernos de Reencuentro» que se han publicado a la fecha. En ninguno de ellos, nosotros, las personas que inicialmente nos hemos involucrado en este propósito, habíamos profundizado en las opiniones que ahora estamos arriesgando.

En el marco de lo que creemos debe ser la construcción de una nueva dinámica, de un nuevo hacer, no caben los plazos porque ellos nos acartonan en diseños parroquiales que no encuentran más teoría que aquella que nace como producto de su pequeño sueño, enalteciendo y sobrevalorando la relatividad desde lo relativo. Pese a esta consideración, somos muy claros, eso si, en afirmar que valoramos, respetamos y creemos que debe continuar todo el trabajo que diferentes expresiones tienen y mantienen.

Se abre un período nuevo… y las características diferentes del mismo dependen de la certeza y el análisis de factores subjetivos. De la racionalidad de los mismos, de su organización, de la predisposición al dialogo y al entendimiento en el campo popular, de la apertura en el pensamiento, de la flexibilidad en la relación con formas de organización que clásicamente han estado al margen de nuestras expectativas políticas, del reconocimiento de condiciones nuevas que afectarán notablemente la vida de lo que resta del siglo XX y el futuro siglo XXI, incluido lo que se ha llamado la Segunda Revolución Industrial.

Con la presentación del documento «Para discutir Nuestro Futuro» sentamos el entorno de nuestro pensamiento, las «primeras» pinceladas de lo que estamos pensando y pretendemos desarrollar.

«Mientras haya un ser que acepte la verdad por lo que es y tal como es, habrá lugar para la esperanza»1

1. Venimos de una práctica con organizaciones de izquierda.

Los últimos años, hemos estado al margen de una vida militante en el seno de cualquier organización, porque en su momento consideramos que todo el «snob» que ha caracterizado estos últimos 10 años al igual que las alternativas que se nos presentaban (Por ejemplo en los últimos cuatro años) eran caminos confusos para asumirlos: No solo porque las alternativas en nuestro pensamiento no fueran lo suficientemente claras y nos incapacitaran temporalmente para tomar una decisión sino, además, porque las opciones que se nos presentaban no llenaban las expectativas del grueso de compañeros que éramos en aquel entonces. Consideramos que «caminar por caminos confusos era un no caminar».

2. Hoy comienza a abrirse paso un nuevo momento en la historia del movimiento de izquierda en Colombia.

Se perfila el cierre de un período en el que las alternativas se quedaron sin alternativas. Queremos decir que todas las opciones políticas que se levantaron desde un grueso sector de la izquierda, evaluados al día de hoy, no han cumplido sus cometidos y por el contrario terminaron prácticamente arrollados unos e inmersos en la legitimidad burguesa, otros.

3. Aspectos Importantes de este nuevo período:

– El derrumbe del socialismo real en la otrora Unión Soviética y Europa Oriental, expresa no sólo la crisis de ese modelo sino que, además, contribuye a profundizar la crisis del movimiento comunista en todo el mundo.

Desde diferentes ángulos, aparecen posiciones que le han decretado un entierro de tercera al marxismo y su muerte definitiva como opción revolucionaria de transformación social.

Simultáneamente, surgen desde el mismo campo marxista corrientes que aceptando de manera crítica y autocrítica la teoría y práctica desarrollada durante todos estos años, propugnan por hacerle nuevos aportes al marxismo y poderlo, así, colocar a la altura de las necesidades de transformación revolucionaria que, pese a la alharaca que endiosa la democracia neoliberal, siguen gravitando al interior de las diferentes sociedades y países del mundo adportas del siglo XXI, colocarlo a la altura del momento de avance y desarrollo científico y tecnológico que vivimos y mantenerlo a la vanguardia como guía para la transformación y construcción de una sociedad nueva y de un socialismo revolucionario y humanista.

– De otro lado las discusiones que al interior de las organizaciones armadas de izquierda se vienen perfilando y la existencia en ellas de posiciones dispersas o de bloques, pueden llegar a tener incidencia y consecuencias connotadas.

Consideramos que las nuevas tendencias en el pensamiento serán tan fuertes que las alternativas políticas que enfrentarán dichas organizaciones será asumir una autocrítica pública y efectiva que dé cuenta de todo su pasado, y los conduzca por una senda de acción diferente y a la vez creíble -en el seno del pueblo colombiano- O verse abocados a perder cualquier poco de legitimidad y reconocimiento popular que aún puedan tener, encaminándose, así, a su hundimiento político y a una nueva y más contundente derrota para la revolución en Colombia.

Otra alternativa que no las salvaría, necesariamente, de una posible hecatombe política, involucraría la agudización de sus contradicciones internas bajo distintas formas y no se descartaría el que un determinado número de militantes de estas organizaciones asuman las nuevas propuestas del gobierno.2

La descoordinación entre las diferentes organizaciones existentes a nivel popular, sean estas obreras, campesinas, barriales, estudiantiles, profesionales, etc.

Descoordinación orgánica y política, que en tanto no tienen un referente global de análisis de la situación practica e impacto de las nuevas condiciones, carece de elementos políticos que le permita planear su actividad y coordinarse al futuro.

4. Es imperativo establecer nexos que permitan perfilar la unidad y abrir un debate en torno al futuro.

A ese debate deben llegar muchos… Desde las personas que ahora estamos aportando un grano de arena tendiendo nexos y convocando, hasta grupos que han mantenido sus expectativas desde una opción marxista.

En igual sentido, desde su concepción y radio de acción, los Cristianos, en particular, las corrientes afines a la lucha por el socialismo, la justicia e igualdad social (Como la Teología de la Liberación; Cristianos Por el Socialismo), los movimientos ambientalistas, etc. Están comprometidos con un proceso de reflexión y debate en torno al futuro de la sociedad y la humanidad y, en concreto, en torno al Humanismo.

Ese espacio ni es nuevo ni está vedado para los marxistas. Por el contrario, el marxismo tiene aportes importantes en esos campos, incluso, aportes que anteriormente no fueron suficientemente valorados como la teoría de la alienación, pieza angular para comprender su contenido, esencialmente Humanista.

5. Estamos por la construcción de formas organizativas con características no solo diferentes sino nuevas.

Pero para esto tenemos la certeza de que la FLEXIBILIDAD entre las diferentes personas y grupos interesados es un elemento esencial. Somos partidarios del respeto de prácticas políticas, sociales y religiosas diferentes, del respeto y apoyo de las distintas dinámicas de los grupos y personas que se comprometan. Nuestro interés fundamental es el que la confluencia de este tipo de organizaciones y corrientes abra y aporte en el debate que estamos proponiendo. Es lo mínimo que podemos hacer, porque consideramos que la única manera de aventurarnos a la verdad es comprometiendo en el debate a los mismos que han tratado de esclarecerla o han creído ser portadores de ella. No creemos que las verdades relativas en Colombia sean tan fuertes que arrastren una cantidad significativa de corrientes, grupos o masa. La tendencia que tenemos enfrente es que cada uno tiene que ceder un poco de su propia soberanía para poder avanzar juntos. La sola sospecha de que el otro puede tener la razón nos debe convocar a dialogar con él: de eso se trata, es en alguna medida el ejercicio de la racionalidad en la política para poder entendernos, poder hablar un mismo lenguaje y cosechar los triunfos de la razón.

6. Los últimos 10 años han marcado un momento en la historia de Colombia caracterizado por una ofensiva sin precedentes por parte de las clases dominantes y expresada en la modernización del estado, en la adopción de una nueva constitución, en la apertura económica, etc. y por un asombroso desarme ideológico de la generalidad de sectores del campo popular, incluida la izquierda, y contados repuntes en su accionar motivados por coyunturas muy definidas.

Desde la propuesta reformista de Belisario Betancurt hasta las propuestas de hoy, del presidente Ernesto Samper, se ha dado toda una iniciativa política que ha colocado al estado y las clases que lo ostentan en una posición de relativo alivio: Realmente ha ganado niveles de legitimidad en estos terrenos, a la par que trata de mejorar su imagen en el campo internacional afectada por la violación sistemática de los derechos humanos y el problema del manejo del narcotráfico.

La ofensiva durante este período ha estado caracterizada por los DIALOGOS entre el estado y LAS ESPUMAS[3] del movimiento popular, pero estos diálogos han tenido poca trascendencia para la vida práctica del país: Se dieron los grandes diálogos y las grandes negociaciones, pero al día siguiente, cuando todos los habitantes de este país nos levantamos de nuestro sueño nocturno y espiritual, vimos en las calles que todo seguía igual y quizás todavía seguimos esperando que pase algo conmovedor… pero el todo es el mismo que hemos conocido.

Las personas que se involucraron en los procesos de dialogo y negociación quedaron en una dura situación, porque entender de la noche a la mañana lo contrario de lo que se ha venido defendiendo durante tantos años era bien complicado. Y, sobre todo, haciendo la salvedad de que los diálogos han estado mediatizados por una cierta claridad en las cúpulas que, a través de la todavía (en esos momentos) vertical, aunque decadente autoridad, convocaban el fervor de sus «adeptos»: En muchos de los dialogantes se ha dado un fenómeno de confusión al coexistir en su pensamiento la simbiosis de la razón con los argumentos de la reacción.

Muchos de los que no le «salimos» al dialogo levantamos razones justas y claras, pero también, propuestas timoratas, tímidas e inconclusas. Una de ellas fue EL DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR.

Dicha propuesta fue mas un elemento alternativo de corte «teórico”, que un argumento producto de unas líneas de acción constante que nos dieran a entender que ese era nuestro estado real.

Hoy nos asalta nuevamente la inquietud al respecto de este concepto. Consideramos que la necesidad nos ha llevado a madurar mucho y ser más flexibles en el pensamiento y en nuestras acciones: Creemos que es posible propiciar un dialogo en el campo popular no ya para involucrar al grueso de organizaciones y personas en «nuestras» dinámicas, propuestas y pensamientos sino para conocer el momento de cada quien y el aporte desde cada ángulo a un gran reto que todos tenemos hacia el futuro: La construcción de una nueva sociedad impregnada de humanismo en todos sus poros.

Ricardo Montes y JulioCésar, “Cuadernos de Reencuentro”

Mayo 22 de 1995

1CAMUS, Albert.  Moral y política.  Editorial Losada.  Buenos Aires. 1978

2Asumir las nuevas propuestas de diálogo y negociación enarboladas por el presidente Ernesto Samper

[3] Generalmente las organizaciones que han mantenido una relación de masas, han terminado explicablemente  colocados encima de estas, convirtiéndose en ocasiones en esas espumas sucias que a veces flotan en las aguas o en otras condiciones.

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