Por: JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»
Este 24 de mayo de 2017 Rafael Correa dejó la presidencia de la república del Ecuador, luego de 10 años de estar al frente de la responsabilidad ejecutiva. Entrega el poder a Lenin Moreno, perteneciente a su misma agrupación política: Alianza País.
Para la burguesía ecuatoriana, luego de su derrota electoral, es mucho mas tranquilizante que esté al frente del ejecutivo un hombre como Lenin Moreno. Estos años de gobierno correista implicó un control institucional y político jamás vivido por ellos y su desagrado permanente frente a este hecho fue manifiesto durante una parte importante del mandato.
La coyuntura política tiene muchas preguntas y quizas las respuestas no dependan tanto de la fuerza que se genere desde adentro mismo del nuevo gobierno y del “Movimiento alianza país” sino de las distintas fuerzas que intervienen en la coyuntura política actual. De un lado conviene a los intereses de la burguesía la personalidad de alguien como Lenin Moreno, atrapado un poco en conceptos humanistas de distintos brillos, que puede abrir las puertas a un recreo de la esperanza burguesa ecuatoriana.
Al interior del “Movimiento Alianza País” podríamos pensar que las tendencias que han permanecido en estos años puedan decantarse: en este sentido, los sectores moderados del movimiento consolidarán una tendencia alrededor de la figura del presidente Lenin Moreno e intentaran en bien del movimiento consolidarse e incluso mediar. El pensamiento correista será otra tendencia y es muy probable que se planteen acercamientos mayores con el Partido Comunista, que en todo el proceso anterior estuvo cerca de Correa. Y una tercera tendencia será más de centro derecha y favorecerá acercamientos con algunos sectores de la burguesía, como por ejemplo el liderado por el alcalde de Guayaquil Jaime Nebot (Partido Social Cristiano), e incluso podría liderar acercamientos con los sectores más radicales de Pachakutik y de la de la otra izquierda ecuatoriana que tanta oposición le plantearon al presidente. Correa.
La burguesía ecuatoriana no logró en estos 10 años consolidarse más allá de sus clasicos intereses de clan y su pegamento como parte de la burguesía internacional. No logrando ese aire de complicidad interna y enigmático encanto de burguesias como la colombiana. En la reciente contienda electoral los inversionistas imperiales perdieron el dinero en una campaña plagada de plata, dádivas y candidato banquero, pero igualmente sin una maravillosa historia y heridas no sanas en el concierto nacional. La presente coyuntura, esta que se abre, les proporciona la posibilidad de darse centro y quizas la figura más prometedora sea el Alcalde Jaime Nebot, de Guayaquil.
En cuanto al pueblo ecuatoriano describiriamos una gran mayoría de hombres y mujeres humildes y sencillos, con muchas limitaciones en el orden básico de las necesidades de existencia humanas. La gran mayoría sin partido pero con una profunda identidad y apoyo a las acciones del presidente anterior y aún para el presidente actual por lo realizado en el tiempo que desempeñó la vicepresidencia en el primer mandato de Correa.
El pueblo ecuatoriano sigue cosechando una historia de esperanza y esta se sustenta en figuras tan fuertes y determinantes a lo largo de su historia como Rumiñahui, Manuelita Saenz, Eloy Alfaro y en su historia reciente el presidente Rafael Correa. Esto quiere decir que existe una gran tarea por continuar y que lo más probable es que los llamados a este compromiso deben desarrollar parte de lo que hizo el presidente Correa e inspeccionar en donde encontrar los elegidos. Parte de ellos puede estar en Alianza País pero una gran mayoría esta dispersa en el concierto nacional.
Cuando hablabamos arriba de los elementos que se estaban moviendo en la coyuntura, se quiere decir que internamente en el día de hoy existen aspectos que favorecen a la burguesía pero que existen elementos en el orden internacional que les desfavorece. Esa burguesia ecuatoriana no es un piñon suelto, tiene sus particularidades pero hace parte de la burguesía internacional y esta configura parte esencial del imperio norteamericano. Se debe tener presente porque si bien se da la existencia de una cierta favorabilidad interna para los intereses burgueses, no queda muy claro el horizonte del papel que los Estados Unidos puedan cumplir en el concierto internacional y concretamente américa latina. Internamente en los Estados Unidos, se libra una pugna que posiblemente va más alla de lo coyuntural y más allá de la figura controvertida del presidente Trump, esa pugna ya marca unas consecuencias en el concierto internacional que a modo general pueden observarse en su comportamiento en los conflictos de Siria, Corea del Norte y Venezuela. Se logra apreciar que la resolución respecto de su situación no le da claridad en una linea de comportamiento a nivel internacional.
Estos apuntes de la realidad ecuatoriana podrian concluir con algunos elementos puntuales:
La continuidad en el poder del “Movimiento Alianza País” fue un revés para los intereses norteamericanos en la región que con toda la inversión realizada no ha logrado desmantelar un avance liberal radical comenzado ya años atrás. Y en los países donde ha logrado tumbar los representantes de esta corriente como en Brasil y Argentina sus pueblos estan sumidos en el caos y la desesperanza.
El periodo que se abre no garantiza mucho para la continuidad efectiva del legado nativo de Alianza país solo significa el desarrollo de las tesis iniciales y continuar con la lucha por un futuro mejor. Lo que significa para el sector correista estrechar los vínculos con la población. Si en este lapso de tiempo no se generan las espectativas esperadas podría esperarse el surgimiento de un perfil correista en perspectiva, o esperar incluso el regreso de los pits del presidente Correa. Para la burguesía implica una oportunidad de neutralizar mucho de lo que le afecta de lo realizado por Rafael Correa, e implica el inicio de su próxima campaña electoral. Además la esperanza que los virajes en política exterior de los estados unidos les pueda favorecer.
Julio 14 de 2017


