Archivo diario: 17 mayo, 2014

Las cinco armas chinas de mayor peligro para EE.UU.

Tomado de RT actualidad

Publicado: 15 may 2014 | 6:37 GMT Última actualización: 15 may 2014 |

7:35 GMT1 KEP

© AFP Teh Eng Koon

El presupuesto militar chino es el segundo en el mundo después del de EE.UU. ¿Qué armas chinas deberían causar más preocupación en el Pentágono? La revista ‘The National Interest’ seleccionó cinco de ellas.

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Armamento

 

China, un gigante en pleno auge económico, tecnológico y militar, desarrolla una amplia variedad de nuevas armas, pero cinco de ellas realmente deberían alarmar al Ejército de Washington, apunta en su reciente artículo la revista estadounidense ‘The National Interest‘.

En su proyección de fuerza hacia los mares que la rodean y para apoyar sus reivindicaciones territoriales, China reconoce la probabilidad de un conflicto armado con Estados Unidos, por lo cual invierte recursos en el desarrollo de armas ‘especificas’ destinadas a atacar a fuerzas estadounidenses, cinco de las cuales representan un particular peligro para el Ejército de EE.UU., sugiere el analista Kyle Mizokami.
Misiles balísticos antibuque DF-21D

© nuxue.com

DF-211 MISILBAL
El arma más peligrosa para las fuerzas estadounidenses en la región asiática del Pacífico es el misil balístico antibuque Dong Feng-21D, que ya merecido el apodo de ‘asesino de portaaviones’. El DF-21D es un misil balístico de medio alcance diseñado específicamente para atacar a los portaaviones estadounidenses burlando la defensa de la Armada norteamericana para atacar los buques desde arriba a una velocidad hipersónica.

El DF-21D es un sistema terrestre con un alcance estimado de hasta 1.500 kilómetros. Una vez lanzado, el cohete portador ‘suelta’ un misil de reentrada múltiple capaz de alcanzar una velocidad de hasta 10-12 Mach.

La velocidad y energía cinética resultante, por no hablar de la carga útil del vehículo de reentrada, causarían graves daños incluso a los buques de guerra más grandes. Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero se cree que el impacto directo de un DF-21D podría poner un portaaviones fuera de combate, o incluso hundirlo.

Montado sobre un transportador de ruedas y lanzador, el DF-21D sería un todoterreno móvil y por lo tanto sería muy difícil localizarlo antes del lanzamiento. La velocidad hipersónica del vehículo de reentrada haría difícil, pero no imposible, derribarlo.

Avión de combate furtivo Chengdu J-20 2 AVIONCOMB

© AFP

Cazabombardero furtivo J-20
El primer caza de quinta generación chino, el J-20, es un pesado caza multifuncional bimotor actualmente en la fase de prototipos. La misión de los J-20 aún se desconoce, pero el robusto diseño de la aeronave parece apoyar la idea de que actuaría en varias misiones. El avión promete tener una gran autonomía, ser rápido y sigiloso para los radares enemigos.

Se especula que el avión estaría dotado de un radar AESA. Dos grandes depósitos internos para armas podrían albergar una amplia gama de misiles aire-aire, aire-tierra y antibuque.

La función más obvia del J-20 es la de caza de superioridad aérea. La gran autonomía del J-20 significa que la aeronave podría operar lejos de las costas de China, interceptando aviones de combate estadounidenses, cazabombarderos F/A-18 y bombarderos B-1 y B-2. Como caza de largo alcance, el J-20 también podría patrullar territorios en disputa, en particular en apoyo de la recientemente declarada zona de identificación de defensa aérea de China en el mar de la China Oriental.

China también podría utilizar los J-20 para atacar aviones de apoyo estadounidenses, como aviones de alerta temprana y aviones de reabastecimiento en vuelo.

Otra posible función de la invisibilidad para los radares del J-20 sería atacar naves y bases de Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico. Grupos de aviones J-20 dotados de misiles de ataque a tierra podrían preceder un ataque con misiles balísticos y neutralizar las baterías estadounidenses de misiles tierra-aire, bases aéreas y radares para abrir paso a ataques con misiles balísticos.

Armamento antisatélite 3 ANTISATELITE

© AFP

Programa del misil ASAT chino

Durante décadas, los ‘activos’ militares estadounidenses en el espacio han dado al Pentágono una ventaja considerable en el campo de batalla. Los satélites son esenciales para la estrategia bélica estadounidense. Esto es especialmente cierto en la región Asia-Pacífico, donde las distancias desde el territorio continental de Estados Unidos se miden en miles de kilómetros.

China tiene al menos un arma operativa, el misil SC-19. Un derivado del DF-21, el misil balístico SC-19 está equipado con el KT-2, una ojiva de acción cinética, es decir, de impacto directo.

Una vez lanzado al espacio, el KT-2 es guiado hacia su objetivo por sensores infrarrojos. El KT-2 no tiene una cabeza explosiva pero destruye satélites enemigos con impacto directo.

En 2007, un KT-2 golpeó y destruyó un satélite chino fuera de servicio. En mayo de 2013 China puso en marcha lo que describió como un «cohete sonda» para llevar experimentos a gran altitud. La inteligencia de EE.UU. está segura de que aquello fue en realidad una prueba del SC-19/KT-2. Se cree que el SC-19 es capaz de alcanzar la órbita terrestre media, representando un peligro para los satélites de navegación GPS estadounidenses.

Con la pérdida de inteligencia, comunicaciones y navegación satélites, EE.UU. tendría difícil llevar a cabo misiones de reconocimiento sobre China. El uso de armas antisatélites también podría interferir en la navegación aérea, terrestre y marítima, entorpecer la comunicación y prevenir el uso de armas guiadas por GPS.
Buque de asalto anfibio-portahelicópteros tipo 071 4 BUQUE ASALTO

© Wikipedia

Buque de asalto anfibio tipo 071

La capacidad de China para desembarcar sus tropas en archipiélagos en disputa como los de Diaouyu, Paracel y Spratly podría envalentonar a los dirigentes chinos, algo que teme Estados Unidos.

China cuenta con tres buques de asalto anfibio tipo 071: el Kunlunshan, el Jinggangshan y el Changbaishan. Los tres buques son considerados por observadores navales occidentales como los «caimanes navales» de China: son buques proyectados para transportar y desembarcar a infantes de Marina en costas hostiles.

Cada buque desplaza 20.000 toneladas y mide cerca de 213 metros de largo. Los buques clase 071 pueden transportar hasta un batallón de infantes de Marina: de 400 a 800 soldados y hasta 18 vehículos blindados.

Las naves tienen una cubierta de vuelo capaz de operar simultáneamente dos helicópteros de transporte de tropas, y pueden almacenar otros cuatro en un gran hangar. Los barcos también pueden portar y lanzar vehículos anfibios y cuatro aerodeslizadores de transporte de tropas.

Las tres naves forman parte de la Flota del Mar Oriental de China, donde pueden ser utilizadas para intimidar o invadir Taiwán. Sin embargo, al igual que en las Armadas occidentales, China acepta su uso en otras misiones como naves de mando y control, de socorro y de asistencia humanitaria.

Operaciones cibernéticas ofensivas 5 OPER CYBERNET

© AFP

El Ejército Popular de Liberación cree que establecer su «superioridad electrónica» desde el principio es fundamental para tener éxito en un futuro conflicto armado. De las cinco armas chinas que Estados Unidos más teme, la más enigmática es la capacidad de China para llevar a cabo operaciones cibernéticas ofensivas.

Las operaciones cibernéticas ofensivas incluyen un amplio espectro de actividades, desde operaciones psicológicas hasta la destrucción de equipos e infraestructura enemigos.

El objetivo y la esencia de la guerra electrónica han sido bien definidos por el miembro de la Academia de Ingeniería de China, rector de la Universidad de Tecnología Informática y general mayor del Ejército chino Wu Xing Jiang: «Este tipo de confrontación (…) perjudica principalmente a la infraestructura de telecomunicaciones y a varios sistemas informáticos, y solo después afecta al mundo real, produciendo agitación y disturbios. Por ejemplo, se trata de desorganizar el sistema financiero, el de transporte y el de energía, lo cual repercute directamente en el potencial militar del país e influye en el curso de una guerra».

«Y, por último, no hay que olvidar que las guerras modernas son guerras de tecnologías informáticas, de armas de precisión. Mediante una ciberguerra se podría disminuir la precisión de este tipo de armas», afirmó el especialista en una extensa entrevista concedida al semanario local ‘Oriental Outlook’.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/128069-cinco-armas-chinas-mayor-peligro-eeuu?utm_source=Email-Message&utm_medium=Email&utm_campaign=Email_weekly

 

 

La neutralidad de la red en peligro, una vez más

 16 de Mayo de 2014
Amy Goodman y Denis Moynihan

Michael Powell es el hijo del General Colin Powell. El mayor de los Powell conoce bien los asuntos de guerra. Como es bien sabido, fue él quien el 5 de febrero de 2003 expuso ante la Asamblea General de Naciones Unidas los argumentos en defensa de la invasión a Irak, basándose en pruebas erróneas de la existencia de armas de destrucción masiva. Powell considera ese discurso como una dolorosa “mancha” en su trayectoria. Por lo que resulta particularmente sorprendente que ahora su hijo presagie que el Gobierno de Obama enfrenta la amenaza de una “Tercera Guerra Mundial”.

Michael Powell es el presidente de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones (NCTA, por sus siglas en inglés), que constituye el principal grupo de presión de la industria de la televisión por cable. Es también ex director de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), el organismo encargado de dictar las normas de telecomunicaciones del país. Su actual blanco de destrucción es la neutralidad en la red. El campo de batalla es en Washington, D.C., dentro del cuartel general de la FCC. Los mayores proveedores de servicios de Internet, compañías como Comcast, Time Warner Cable, AT&T y Verizon, aúnan fuerzas para terminar con la neutralidad de la red. Millones de ciudadanos, junto a miles de organizaciones, otras compañías, artistas e inversores intentan salvarla.

¿Qué es la neutralidad de la red? Es el principio fundamental de que cualquier persona en la red puede acceder a cualquier otra, de que los usuarios pueden acceder con la misma facilidad a un pequeño sitio web lanzado desde un garaje que a uno de los principales portales de Internet como Google o Yahoo. La neutralidad en la red es el amparo contra la discriminación con el que cuenta Internet. Y entonces, estos grandes proveedores de servicios de Internet, ¿para qué querrán eliminar algo tan bueno? Por codicia. Los principales proveedores de servicios de Internet ya obtienen inmensas ganancias. Pero si se les permite crear una Internet de varios niveles, en la que algunos proveedores de contenido paguen más para que sus páginas o sus aplicaciones web se carguen más rápido, podrían obtener ganancias extra. Recordemos que los usuarios ya pagan para acceder a Internet. Ahora, compañías como Comcast pretenden cobrarles también a quienes se encuentran al otro lado de la conexión de Internet, con lo que recaudarían miles de millones de dólares provenientes tanto de los usuarios como de los proveedores de contenido.

De eliminarse la neutralidad de la red, los principales proveedores de contenido, ya consolidados y con vasto capital, pagarán por el privilegio de que sus contenidos sean accesibles a través de una “vía rápida” en Internet. Los sitios web más pequeños y las nuevas aplicaciones no tendrán el mismo acceso, y quedarán atascados en los carriles de circulación más lenta. La era de los nuevos emprendimientos austeros impulsores de innovación llegará abruptamente a su fin. Ya no se fundarán compañías de alta tecnología en dormitorios de residencias estudiantiles. Llevará más tiempo cargar esos sitios que los ofrecidos por las grandes compañías.

La Comisión Federal de Comunicaciones es una típica agencia reguladora “cooptada” por las empresas a las que debería supuestamente regular, y cuyos funcionarios suelen alternarse entre la función pública y el trabajo para esas empresas. El actual director de la FCC, nombrado por el Presidente Barack Obama, es Tom Wheeler, que previamente fue presidente de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, cargo que hoy ocupa Powell, y luego encabezó el grupo de presión de la industria de las comunicaciones inalámbricas. Básicamente, Tom Wheeler y Michael Powell intercambiaron posiciones el uno con el otro. Lamentablemente, ambos llevan adelante la misma tarea: representar los intereses de las grandes empresas.

Fue durante la dirección de Michael Powell que la FCC declaró a la industria de la banda ancha “servicio de información”, limitando así el alcance de las regulaciones en dicha industria. En su reciente discurso de apertura de la asamblea anual de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, Powell calificó esta medida como “un cambio hacia una normativa más laxa”. Sin embargo, la elevada retórica de Powell no pasa el test de la risa. El servicio de banda ancha en Estados Unidos, en promedio, es de una calidad muy inferior a la de otros países, y mucho más caro.

Los activistas pretenden que la FCC vuelva a declarar a la banda ancha como servicio público, tal como lo es el servicio telefónico. Imaginemos lo que sucedería si a las compañías telefónicas se les permitiera reducir la calidad de nuestras llamadas porque no pagamos extra por un servicio de primera clase. O imaginemos lo que sucedería si el agua que sale de nuestros grifos fuera menos pura que el agua del vecino, porque ellos sí pagan extra por agua de mayor calidad. Estos servicios están regulados. Todo el mundo accede al mismo servicio, sin discriminación.

El pasado mes de enero, un tribunal federal anuló la normativa de la FCC para una «Internet Abierta», argumentando que si bien la FCC tiene la facultad de regular Internet, sus normas no seguían ninguna lógica. Al declarar apropiadamente el servicio de Internet como servicio público, la FCC puede regularlo, legal y sensatamente.

Casi dos millones de personas ya se han pronunciado a favor de la neutralidad en la red y están exhortando a la recategorización del servicio de Internet. Ese es el acto que según Michael Powell provocaría la “Tercera Guerra Mundial”. Michael Powell puede amenazar con iniciar una guerra a causa de ciertas políticas, pero debería tener cuidado con lo que desea. Como director de la FCC, allá por el año 2003, lideró los esfuerzos que hubieran permitido una mayor concentración en los medios, lo que provocó una fuerte reacción pública. Finalmente, las normas permisivas que él propuso fueron derrotadas. El Congreso aprendió la lección tras las manifestaciones contra las leyes para la regulación de Internet conocidas como SOPA, Ley de Cese a la Piratería en Internet, y PIPA, Ley de Protección de la Propiedad Intelectual. El clamor en su contra fue mundial e implacable.

Ahora, el centro de atención es la Comisión Federal de Comunicaciones. Tom Wheeler tiene la oportunidad de escuchar a millones de ciudadanos preocupados y corregir los errores del pasado. O puede seguir las órdenes de Michael Powell y su ejército de presión. Si lo hace, en su trayectoria quedará también una mancha indeleble.


© 2014 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro «Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos», editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.